—Bien—dijo Japón, mientras Francia lo observaba con un cigarrillo en la boca—Ahora que estamos todos reunidos, ¿qué les parece si comenzamos con la reunión del G8?
Mientras ellos hablaban, alguien caminaba lentamente hacia allí.
— ¿Eh? Japón, espera un poco—le dijo Inglaterra, mientras ese alguien se acercaba lentamente a la sala de reuniones—Siento que falta alguien…
— ¿Qué sucede? ¿Falta alguien? —Preguntó Estados Unidos—Si se trata de esas criaturas de niñitas, entonces lamento decirte que no existen…
— ¡Existen! —Exclamó el inglés— ¡Y encima me odian! —un aura depresiva lo rodeó, y se puso en posición fetal en un rincón.
—Siento que están todos…—comenzó Japón—Pero debemos ser ocho, y somos siete.
—Yo estoy aquí~—anunció Italia, mientras rayaba la hoja de anotaciones del alemán con algunos corazoncitos.
—Yo también creo que estamos todos pero deberíamos contarnos—dijo Alemania, intentando alejar al artista renacentista, sin éxito.
—Si yo estoy aquí, el resto no importa—dijo el estadounidense, que sí sabía quién era el que faltaba.
—Uno, dos, tres, cuatro, cinco... —comenzó Inglaterra, mientras el americano le gritaba "Oh, miren, Inglaterra sabe contar~"—…seis, ¡somos sólo siete!
— ¿No se trata de China? —murmuró Rusia, con cierto rencor en su voz, al recordar que se había roto todos los huesos por culpa de éste.
—No, no es China—dijo Francia, que al igual que el americano, sabía quién era el que faltaba.
De pronto, alguien abrió la puerta bruscamente.
—Lo siento, me atrasé—se disculpó el recién llegado, Canadá—Se me presentó una urgencia.
—Ah, lo estábamos esperando—dijo Japón.
—Así que eras tú el que faltaba~—comentó el inglés.
— ¿Él? La verdad, no tengo idea de quién es él—dijo el estadounidense, mirando hacia otro lado. Francia lo golpeó en la cabeza— ¡Auch! ¿Y eso porqué fue?
—Porque ya estoy harto de tus juegos infantiles—lo reprendió el francés, mientras Inglaterra le repetía que no tenía autoridad sobre el mayor de los norteamericanos.
…
—Oye, Kumajiro, ¿por qué será que mi hermano es tan estúpido a veces? —preguntó el canadiense, a su pequeño oso mascota. El animal de pelaje marrón lo miró con atención.
—No lo sé—respondió, mientras su amo lo miraba con reproche— ¿Quién es tu hermano?
—Estados Unidos.
—Oh. No, pues no sé.
…
Francia caminaba, solitario. Últimamente los demás países se volvían imperialistas, y él no se sentía nada cómodo con eso. De repente, se dio media vuelta. Allí, sentado observando el cielo, estaba Grecia.
Grecia. Era bastante alto, con buenos músculos, algunas viejas cicatrices, piel bronceada. Ojos celestes y cabello castaño claro. Todo un sex symbol. Un pequeño perrito estaba sentado cerca de él.
—Oye, Grecia—lo llamó Francia— ¿En qué estás pensando?
—No sé. Estaba pensando en que debía darle de comer a Tobi—contestó el griego. El francés dedujo que ese tal "Tobi" era el perro—Y luego terminé pensando en si el universo existe realmente. Es decir, ¿es nuestra realidad real?
—…Grecia, me haces doler la cabeza con esas cosas. Oye, ¿qué son esas ruinas?
—Eso era un estadio en la Edad Antigua. Existía un festival que se llamaba "Olimpíadas". Se detenía la Guerra mientras se llevaba a cabo—Francia escuchaba con atención las palabras del griego—En este festival, los jóvenes practicaban todo tipo de deportes.
—Parece divertido.
—Oh, y los participantes de las olimpíadas eran todos hombres.
—Ya veo.
—Además, participaban completamente desnudos.
—Me has quitado el ánimo—dijo el francés, cuando una imagen mental de ciertas naciones con los genitales al aire penetró en su mente.
— ¿Qué tal si apostamos algo? —Sugirió Grecia, con una sonrisa pícara—Tú tienes muchas ganas de que se lleven a cabo éste acontecimiento…
…
Se llevó a cabo la primera olimpíada de la época moderna, el 6 de Abril de 1896, en la tierra que dio vida a las olimpíadas, Atenas.
Había sido una apuesta. Grecia llevaría a cabo las Olimpíadas sólo si Francia accedía a una cosa.
Estar en el estadio completamente desnudo.
El francés observó todo. Sentía el aire golpeándole las partes íntimas y despeinándole el cabello.
Un grito nada masculino lo sacó de sus pensamientos de vergüenza por lo que había aceptado hacer.
— ¡¿Pero, por qué estás así?! —exclamó Inglaterra, que tenía a Francia de espaldas a él, teniendo una vista demasiado buena de la espalda, espalda baja, y zona que deja de llamarse espalda baja.
—Inglaterra, no digas una maldita palabra—le advirtió Francia, fumando un cigarrillo.
—Pero, love, con lo sexy que te ves~
—Cállate, inglés psicópata.
—Date media vuelta~
—Ni loco—dijo el francés, tapándose sus partes. Grecia le había dado una hojita para taparse, pero se le caía.
—Vamos, hazlo, sweetie—dijo el inglés, acercándose a él—Quítate las manos de tus regiones vitales.
— ¡Aléjate de mí! ¡Pervertido!
—Quiero ver París~
— ¡Sal de aquí! ¡Quítame las manos de encima! ¡Te quemaré la garganta! ¡Argh! ¡Maldito británico! ¡Te mataré, Grecia!
El griego observaba todo desde la tribuna, mientras acariciaba un gato. El único gato en el mundo que le gustaba. Era de color gris, y tenía mucho pelo. Perfecto para el papel de jefe malvado.
—Esto es más divertido de lo que creí. Creo que debería avisarle a Egipto para que vea esto~—comentó el anfitrión de las Olimpíadas.
Los otros dos europeos seguían gritando. Inglaterra gritaba para que Francia se quitara las manos de las regiones vitales. Francia gritaba para que Inglaterra no insistiera más en acosar su cuerpo con la mirada.
—Oigan, ¿qué hacen? —preguntó Suiza, que pasaba por ahí.
— ¡Suiza! —Lo llamó el francés— ¡Me está intentando violar!
—… ¿Es una sugerencia para un trío?
— ¡No!
— ¿Trío? —preguntó Grecia, desde la tribuna— ¡Que sea una orgía!
— ¿¡Qué mierda!? —Exclamó Francia— ¡Todos están jodidamente locos! ¿¡Acaso no hay alguien cuerdo en este maldito continente!?
No muy lejos de allí, Japón discutía a los gritos con Italia.
—¡Yo era normal y cuerdo, hasta que me junté contigo!—se quejaba el japonés.
—¡Pero Japón! ¡No hice nada! ¡Sólo quería mostrarte el porno de la casa de Alemania!
—¡Es demasiado para mí!
—Hombre... tienes porno con tentáculos. Tentáculos. ¿Y me dices que el sadomaso de Alemania no te va?
—No es lo mis...
—Tentáculos. Oh, dios, no podré volver a comer paella en paz.
…
Un policía tenía arrestado a Francia, por andar desnudo en zonas públicas.
—Señor…—lo llamó el francés.
—Tiene derecho a guardar silencio—lo calló el policía.
—Le diré sólo una cosa: Gracias.
— ¿Porqué? —el policía estaba sorprendido.
—Por haberme rescatado de esos locos.
—…De nada.
…
— ¡Estados Unidos! ¡Eres tan idiota! —gritó Cuba, enojado.
— ¡Soy Canadá! —se defendió el canadiense, mientras era golpeado por el latino.
— ¡Ni modo, de todas formas eres norteamericano!
Cuba, alto y delgado, con el cabello largo peinado con pequeñas trenzas, seguía golpeando a Canadá.
— ¡Que no hice las mismas cosas que Estados Unidos! —insistió el menor de los norteamericanos.
—¡Eres su subordinado!
— ¡Antes muerto que ser subordinado de ese vegetariano!
Continuará~
En el próximo capítulo: Vemos como es la vida de dos de las mayores potencias después de la Navidad, mientras esperan el verano. Participación especial de Tony... que no es muy distinto al original.
