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Epílogo
20 años después...
—¡Seth, baja ya o llegaréis tarde! —le grité mientras llenaba un vaso de zumo—. Y tú E.J. ves terminando de desayunar —le dije mientras le ponía el zumo al lado.
De repente entró Vanessa a la cocina dándome un beso de buenos días a mí y a su padre en la mejilla.
—Mamá, papá, ¿se puede quedar esta noche a dormir Stacy? —preguntó sentándose al lado de su padre en la mesa, mientras éste desayunaba mirando el periódico de la mañana.
Yo volví a llamar a Seth una vez más y miré a Vanessa sin detenerme, y es que preparar el desayuno para todos me tenía bastante ocupada.
Lo bueno es que de las cenas se encargaba Edward.
—Claro, cielo, si sus padres le dan permiso no hay problema. Pero recuerda no quedaros despiertas hasta muy tarde ¿de acuerdo?
Vanessa me sonrió desde su asiento.
—¡Gracias, mamá! —me agradeció y empezó a desayunar.
Cuando al fin Seth bajó pude ver que aún estaba medio dormido. Y es que, a pesar de ser el mayor, a veces parecía el más pequeño, porque era del que más pendiente tenía que estar de que no se le hiciera tarde por las mañanas.
Aunque eso era lo de menos, Seth era mi orgullo, al igual que el resto de mis hijos.
El primero en llegar fue Seth, me quedé embarazada de él poco después de terminar la universidad, Edward y yo apenas llevábamos un año casados cuando nos enteramos de que íbamos a ser padres.
Edward estuvo de acuerdo conmigo en llamarle Seth, fue una forma de hacerle homenaje a mi hermano.
Su muerte aún era algo muy doloroso para mí.
Aunque gracias al apoyo de mi familia había conseguido superarlo, sin embargo nunca lo iba a poder olvidar.
Pero al menos estaba tranquila ya que conseguí hacer justicia, al menos en cierto modo. Los niños que torturaban diariamente a Seth salieron inmunes de todo esto al ser menores de edad, dijeron que eso eran sólo "peleas sin importancia entre chiquillos". Dolió ver que esos niños nunca pagarían por la tortura tanto física como psicológica a la que habían sometido a Seth. Pero al menos conseguí que cerraran ese internado del infierno de una vez por todas. Mi denuncia fue diferente a todas las demás y es que con la carta de Seth quedó demostrada la incapacidad de los profesores y de los responsables del centro para atender y cuidar a los niños como ellos necesitaban.
Y no sólo eso, sino que a los más responsables de lo sucedido incluso les quitaron la licencia para que no pudieran volver a ejercer por negligencia y maltrato infantil, porque con el testimonio de Laurent pude demostrar que ciertos profesores, en vez de ayudar a mi hermano cuando éste les pedía ayuda, le ignoraban o lo peor de todo... incluso le habían llegado a poner la mano encima.
Todas las denuncias que tenían por maltrato infantil no dejaban lugar a duda de que el testimonio de Laurent era verdadero, todos los que allí trabajaban trataban a los niños peor que a perros.
Pero por suerte ningún niño más tuvo que pasar por lo que mi hermano, porque ese internado fue cerrado para siempre. Y no sólo eso, sino que el edificio fue demolido.
La prensa llegó a enterarse de la noticia y tuvo tal revuelo, el hecho de que un niño tuviera que suicidarse para que cerrasen un sitio así, que se creó un parque con el dinero de los contribuyentes en honor a Seth. Mucha gente lo llamaba el "Parque Seth" y era muy visitado, pero yo... no había podido poner un pie allí nunca, porque en ese terreno fue donde mi hermano se quitó la vida.
Pero meneé la cabeza intentando alejar esos pensamientos tristes de mi cabeza, no era momento para deprimirme.
La siguiente en llegar fue Vanessa, se llevaba con su hermano Seth apenas cuatro años. Y el último había sido E.J., él era el más clavado a su padre en todo. Tenía su mismo pelo y sus mismas expresiones. Nadie podía negar que eran padre e hijo. En cambio Seth y Vanessa habían salido más a mí.
—Cariño, estaba pensando... ¿qué te parecería que nos fuéramos a Hawái estas vacaciones? —me preguntó Edward dejando el periódico a un lado y mirándome.
Los niños se alborotaron de inmediato.
—¡Sí, sí, vayamos a Hawái! —empezó a decir Vanessa emocionada.
—¡Será estupendo, me muero por volver allí! —exclamó Seth dejando de desayunar para chocar la mano con su hermano, que parecía igual de entusiasmado.
Yo me reí.
—Creo que ya lo han dicho todo ellos —comenté sonriendo mientras me sentaba al fin en la mesa y es que ya todo estaba listo.
Edward me dio un pequeño beso en los labios, mientras los niños hacían sonido de asco, y dijo "Pues a Hawái entonces".
Desayunamos entre risas mientras hablábamos del viaje a Hawái.
Poco después el autobús escolar vino a recogerles y Edward y yo también nos preparamos para ir al trabajo.
Al final cada uno había podido dedicarse a lo que quería realmente desde siempre. Edward era médico y yo veterinaria, e incluso era mi propia jefa, ya que hacía poco había montado mi propia clínica veterinaria.
Era realmente gratificante poder dedicarse en cuerpo y alma a la profesión que siempre habíamos deseado ejercer. Edward salvaba vidas humanas y yo vidas animales, pero ambos compartíamos algo. Nuestro amor por nuestro trabajo.
º º º
Cuando llegué al trabajo Leah ya me estaba esperando delante de la puerta.
—Buenos días —la saludé con una sonrisa.
Ella me devolvió el saludo mientras yo abría la puerta y entrabamos. La clínica la llevábamos entre mi hermana y yo.
Ella era la recepcionista y yo la veterinaria. Cuando Leah cumplió la mayoría de edad lo primero que hizo fue irse de la casa de nuestros padres. Y es que no fue fácil para ella vivir allí, al igual que no lo había sido para mí en mi adolescencia.
Pero por suerte Leah no dejó que su madre la volviera a influenciar nunca más, y tal vez por eso Sue empezó a atacarla a ella tal y como me atacaba a mí cuando vivía allí.
Aún recordaba todas las noches en las que Leah me llamaba llorando diciéndome lo que odiaba estar allí y que desearía estar conmigo, yo le dije que las puertas de mi casa siempre estarían abiertas para ella y eso es exactamente lo que hizo cuando cumplió los dieciocho.
Un día cuando tocaron el timbre de la puerta nunca hubiera imaginado que era ella con las maletas en mano. Me pidió quedarse un tiempo y yo la recibí encantada en mi casa, como cualquier hermana haría.
"Bueno, excepto Charlie Harper...", bromeé mentalmente.
Al final Leah se quedó dos años y medio en mi casa, empezó a ir a la universidad de aquí mientras trabajaba. Cuando tuvo lo suficiente quiso irse a vivir por su cuenta, yo le dije que no hacía falta, que podía quedarse en mi casa todo el tiempo que quisiera, pero insistió en que quería independizarse. Por lo que al final terminamos volviendo a vivir en la misma ciudad, pero en casas diferentes.
Poco después me confesó que estaba pensando en dejar la universidad para perseguir su sueño. Quería ser actriz. Yo le dije que terminara sus estudios primero, pero me dijo que se había presentado a un casting y le habían ofrecido un papel como protagonista de una serie y que ya había aceptado, pero que para eso tenía que dejar sus estudios, ya que la grabación de la serie ocuparía todo su tiempo.
Yo no estaba muy convencida de que abandonara sus estudios, pero ella era mayor de edad y yo no podía tomar decisiones por ella, yo tan sólo pude aconsejarla. Al final me dijo que se tomaría un año sabático en los estudios y que si las cosas no iban bien en el trabajo volvería a estudiar.
Pero vaya... las cosas le fueron más que bien. Y es que después de esa serie empezaron a llamarla para otros proyectos y es que su interpretación fue muy bien recibida por la critica. De hecho, le dieron varios premios como actriz revelación y mejor actriz de reparto.
Lo más curioso es que cuando las cosas le empezaron a ir tan bien en su trabajo no abandonó sus estudios como yo pensaba, sólo cambió de carrera y es que empezó a estudiar arte dramático, quería mejorar más como actriz, por lo que al final compaginó como pudo su trabajo y sus estudios.
Yo estaba muy orgullosa de ella. Después de todo lo que había sufrido en la vida me alegraba que fuera al fin feliz.
—Bella, he estado pensando y me gustan los nombres de Samantha y Michelle ¿cuál te gusta más a ti? —me preguntó mientras se sentaba en su asiento de la recepción y se acariciaba su ya abultada barriga.
Y es que cuando se enteró que ella y Matthew, su novio desde hacía ocho años y esposo desde hacía tres, iban a ser padres había decidido tomarse un descanso de su profesión para dedicarse a su bebé. No quería que Matthew tuviera que criar a su hija prácticamente solo, ya que la profesión de Leah aunque era muy gratificante para ella también era muy exigente y cuando estaba de rodaje apenas tenía tiempo para pasar en familia, por eso iba a tomarse unos cuantos años de descanso para poder criar junto a su esposo a su hija.
Por eso ahora trabajaba conmigo, me dijo que, aunque quería tomarse un descanso de su profesión de actriz, no quería estar de brazos cruzados y dejar que Matthew pagara todas las facturas. Me confesó que estaba buscando un trabajo que no le quitara mucho tiempo y yo le ofrecí ser la recepcionista de mi clínica, quería ayudarla y me pareció que sería una buena oportunidad para pasar más tiempo junto a ella. Hablamos sobre los horarios y llegamos a un acuerdo. Ella sólo trabajaría en el turno de mañana. Por las tardes venía Helen, era una universitaria que estaba estudiando para ser veterinaria como yo y necesitaba trabajar para seguir pagando sus estudios, después de entrevistarla la contraté, era una chica realmente eficiente, agradable y muy trabajadora.
Y gracias a todas la clínica estaba marchando bastante bien. No me podía quejar.
—Mmm... —dudé mientras me ponía la bata—. Ambos son muy bonitos. Pero creo que me quedo con Samantha.
Leah sonrió.
—Sí, a mí también es el que más me gusta. Samantha Thompson ¿suena bien, no? —me dijo con voz alegre.
Yo sonreí.
º º º
Pero no todas las cosas habían sido buenas durante estos veinte años y es que Tanya regresó a nuestras vidas como yo temí tiempo atrás. Una obsesión como la suya no se curaba así como así, cosa que comprobamos cuando un día Carlisle llamó a casa.
Nos dijo que Tanya había vuelto a Forks buscando a Edward y que cuando ellos se habían negado a decirle su paradero se había cortado las venas y, aunque habían conseguido salvarla a tiempo, seguía amenazando con verle o que lo volvería a intentar.
Edward y yo lo hablamos y estuvimos de acuerdo en que sería mejor que fuéramos a ver qué quería. Algo nos decía que si la ignorábamos la cosa iría a más.
Así que dejando a Leah al cuidado de nuestros hijos Edward y yo viajamos a Forks.
Tanya seguía ingresada en el hospital por su intento de suicidio. Yo me quedé afuera hablando con Carlisle y Edward entró a verla, pensamos que si entraba yo sólo conseguiría alterarla más y es que estaba fuera de sí, sólo repetía que quería ver a Edward una y otra vez sin cesar.
Lo que no nos esperábamos es que Tanya ya no sólo atentara contra su vida, sino que atentó contra la de Edward.
No sabíamos cómo había conseguido colar una pistola en el hospital, pero lo hizo y le disparó cuando estuvieron solos.
Carlisle y yo entramos de inmediato al oír el disparo, seguidos por otros médicos que pasaban por ahí, gracias al cielo consiguieron quitarle el arma a tiempo cuando intentó dispararme a mí mientras gritaba que yo era la culpable de todo, que yo le había quitado a "su Edward" como ella le llamaba.
Edward fue operado de urgencia en el hospital y es que la bala le había atravesado el pecho y se estaba desangrando. Nunca había visto tanta sangre junta.
Por un momento llegué a pensar que le iba a perder, Esme e incluso Jacob y Nessie se acercaron al hospital para darme ánimos.
Por suerte los médicos consiguieron salvar a Edward y terminó recuperándose. Carlisle tuvo mucho que ver en ello ya que fue el médico que le operó, para él fue muy duro ver a su hijo en ese estado, pero por suerte pudo controlarse y mantener la mente fría para operarle.
Luego de eso Edward se quedó ingresado una semana para reponerse del todo.
Fue entonces cuando nos contó lo que había sucedido con Tanya, nos dijo que Tanya le había pedido que se fugara con ella, le aseguró que le seguía queriendo y estaba dispuesta a "perdonarle" el hecho de que se hubiera quedado conmigo en el pasado. Cuando Edward la cortó y le dijo que nunca se iría con ella, que él era muy feliz conmigo, fue entonces cuando ella sacó la pistola. Y le dijo que si no era de ella no sería de nadie y disparó.
Lo sucedido aquel día en el hospital fue suficiente para que encerraran a Tanya en un manicomio. A día de hoy aún seguía allí. Según nos habían contado los responsables del centro psiquiátrico Tanya se había dedicado a pintar las paredes de su habitación con el nombre de Edward por todas partes.
Había intentado suicidarse tantas veces desde que estaba allí que se habían visto obligados a dejarla encerrada con una camisa de fuerza.
Lo único bueno que tuvo esa visita a Forks es que pude ver nuevamente a Jacob y Nessie, aunque hubiera deseado que fuera en otras circunstancias. No fue el mejor reencuentro encontrarnos en un hospital mientras yo temía por la vida de mi esposo.
Jacob y Nessie vivían ahora en La Push, se habían casado hacía ya trece años. Hubo un tiempo en el que Nessie dejó de hablarme, fue cuando dejé a su hermano Fred, pero con el tiempo terminó olvidando y aceptando que en el corazón no se manda y me terminó perdonando.
Gracias a ella me enteré de que Fred ya lo había superado, al final había acabado enamorándose de una chica de su trabajo que se llamaba Nancy, de hecho estaban casados felizmente y eran padres de dos niños.
Me alegré de que Fred hubiera podido olvidar y de que fuera completamente feliz.
º º º
Edward y yo estábamos tumbados en la cama mientras seguíamos planeando las vacaciones a Hawái.
—Oye, Edward, lo he estado pensando y ¿qué te parecería si estas vacaciones nos reunimos toda la familia? —le propuse—. Hace tiempo que no nos reunimos todos.
Y era cierto, todos habíamos estado muy ocupados. Pero ahora que llegaban las vacaciones sería una buena oportunidad.
—La verdad es que es una buena idea. Aunque me da pena Vanessa... —dijo fingiendo un escalofrío e inmediatamente supe a qué se refería.
—Pero que malo eres —le dije pegándole juguetonamente un empujón en el hombro, él empezó a reírse.
Y es que cuando nos reuníamos todos Alice se la pasaba torturando a Vanessa llevándosela de compras sin parar, decía que Vanessa había salido a mí, es decir "sin ningún sentido de la moda".
Vanessa a veces tenía que esconderse de su tía Alice para que no la arrastrara a más tiendas.
Alice, por mucho que lo había intentado, aún no había tenido ninguna hija. Todos sus hijos eran varones, Alice los amaba de igual forma, aunque aún estaba ilusionada con tener una niña. Nada le hacía más ilusión que tener a alguien de su propia sangre para compartir su pasión por la moda y las compras.
Pero por ahora sus hijos habían salido a Jasper, y es que tanto Daniel como Alan preferían quedarse en casa leyendo un buen libro antes que ir de compras. Así que de mientras Alice utilizaba a Vanessa como su Barbie personal, la vestía y peinaba como ella quería, tal y como hacía conmigo en nuestra época de adolescentes.
Y es que Vanessa era su única sobrina, todo lo demás eran sobrinos.
Al menos aún, porque Rosalie estaba embarazada y ya sabían que sería una niña. Alice estaba más que emocionada esperando su llegada.
Emmett sería padre por tercera vez y es que antes de este embarazo habían tenido gemelos, de hecho este embarazo había sido inesperado, pero ahora que lo sabían estaban muy felices con la noticia.
Aunque no era el único bebé que Alice esperaba emocionada, a pesar de que la futura hija de Leah no sería sobrina de sangre Alice pensaba adoptarla como sobrina igualmente, decía que éste era el milagro que llevaba esperando tanto tiempo "una avalancha de sobrinas" como ella lo llamaba.
º º º
Acabábamos de llegar al hotel y después de saludar a toda la familia emotivamente todos habíamos subido a nuestras respectivas habitaciones para dejar las maletas. Y es que había sido un viaje largo para todos. Pero era muy gratificante poder juntarnos todos de nuevo estas vacaciones. Y es que todos vivíamos separados. Cada uno había hecho su vida en ciudades diferentes y eran pocas las ocasiones en las que podíamos quedar todos juntos, pero cuando lo hacíamos lo disfrutábamos al máximo aprovechando cada segundo. Era como volver a los viejos tiempos. Sólo que ahora con niños de por medio.
Los niños y Edward estaban deshaciendo las maletas cuando me di cuenta de que me había dejado el móvil en recepción, así que bajé a buscarlo.
Por suerte el móvil aún seguía allí y fui a cogerlo. Y cuando iba a volver a subir a mi habitación pude notar como un niño pequeño se me quedaba mirando fijamente en mitad del vestíbulo.
Y no sé por qué me detuve y le observé yo también.
De repente sentí una conexión extraña con ese niño, ambos nos quedamos mirándonos fijamente durante un largo rato, pero cuando la madre del niño le llamó él dejó de mirarme y se fue corriendo hasta ella, al parecer estaban registrándose en recepción. Vi desde la distancia como la madre le cogía de la mano y le hablaba cariñosamente.
Entonces reaccioné, no entendía por qué me había detenido para observar a ese niño. Así que sin saber muy bien qué acababa de pasar subí arriba con mi familia, preparada para pasar unas estupendas vacaciones familiares.
º º º
Josh POV:
¡Estaba tan emocionado!
Era la primera vez que venía a Hawái con mis padres y no podía dejar de mirar de un lado para otro observando el hermoso paisaje.
Pero, por desgracia, cuando entramos al hotel ya no pude observar más y me tocó esperar aburrido como una ostra mientras mis padres se registraban en recepción.
Entonces empecé a observar a toda la gente que no paraba de ir de un lado para otro en ese enorme vestíbulo.
Aburrido de estar esperando de pie decidí ir a sentarme en los asientos que estaban algo alejados de donde me encontraba, mis padres estaban tan ocupados rellenando papeles que no les dije nada y me fui por mi cuenta.
Pero antes de llegar hasta los asientos me detuve. Vi a una mujer adulta que me paralizó por completo. Porque el solo hecho de verla me hizo tener un flashback...
—No llores, Bella. No es tu culpa. Además ¿nos volveremos a ver, verdad?—vi como un niño que no reconocía le decía a una chica, ésta asintió y el niño siguió hablando—. Entonces, todo está bien. Además, tal vez no sea tan malo, lo he estado pensando y no creo que un internado pueda dar más miedo que mamá cuando está enfadada ¿no crees?
El niño se rió por sus propias palabras, pero la chica en cambio se mantuvo seria y pude ver como miraba al niño preocupada.
De repente el niño se acercó corriendo hasta la chica y la abrazó.
—No llores, por favor, Bella. No quiero que nos despidamos de esta forma, me recuerda al funeral de mi papá. Todos estaban llorando y era porque no le íbamos a volver a ver. Pero tú y yo sí nos volveremos a ver... ¡Prométemelo, Bella! ¡Prométeme que nos volveremos a ver!
La chica que parecía llamarse Bella cerró los ojos antes de hablar.
—Te lo prometo, Seth.
—¡Seth, baja de una maldita vez! —se oyó de repente una voz agria y antipática que llamaba al niño.
Cuando el niño estaba a punto de irse la chica se volvió a despedir de él. Su voz sonaba muy triste.
—Cuídate mucho, Seth.
El niño se giró y asintió.
—Hasta pronto, Bella
—Hasta pronto, Seth...
Y entonces, mientras seguía mirando a esa mujer adulta, no pude evitar darme cuenta de que se parecía mucho a la chica de ese flashback que acababa de tener, sólo que se veía mayor.
Un escalofrío me recorrió mientras pensaba en ese recuerdo que mi mente me acababa de mostrar. Yo no conocía a ninguna Bella ni tampoco a ningún Seth. ¿Cómo era posible que hubiera recordado eso? ¿había sido un invento de mi imaginación que había creado un recuerdo falso?
Sin embargo, se había sentido muy real... como si yo hubiera estado en esa habitación, pero eso era imposible. Yo no conocía de nada a ninguno de los dos.
Otra cosa que me tenía muy extrañado era por qué no podía dejar de mirar a esa mujer, a ella parecía pasarle lo mismo. Era como si se hubiera creado una conexión invisible entre nosotros y ninguno de los dos pudiera apartar la mirada.
Además, pondría la mano en el fuego de que esa mujer era la misma de mi recuerdo. Iba a preguntarle el nombre para confirmarlo, pero entonces mi mamá me llamó rompiendo la conexión.
—¡Josh, ven aquí ahora mismo! —cuando la oí fui de inmediato hasta ella, dejando atrás a esa mujer que aún seguía observándome.
Mi madre me cogió la mano nada más llegar a su lado para asegurarse de que no me volvía a ir.
—Cariño, ¿cuántas veces te tengo que decir que no te alejes sin decirnos nada? —mi madre sonaba realmente preocupada, me sentí culpable de haberme ido así y es que mi madre era muy protectora conmigo.
—Lo siento, mamá —me disculpé sinceramente mientras mi madre me acariciaba cariñosamente los cabellos, momento que aproveché para girar la mirada y buscar de nuevo a esa mujer.
Pero ya no la encontré.
FIN
Definitivamente la historia ya se ha terminado. Al menos la historia, aun quedan unos cuantos outtakes por subir, entre los cuales se encuentra un outtake que narra lo sucedido en aquella fiesta en la que empezó todo, y otros dos narrando lo que es la vida de Charlie y Sue en el presente. Quien quiera saber todo esto que no deje de estar atento a los outtakes ^^
Y nuevamente MIL GRACIAS a todos los que me habéis seguido a lo largo de esta historia. Cada review era muy importante para mí ^^
Por eso animo a todos los que hayáis seguido la historia a comentar (incluidos los lectores invisibles, que sé que estáis ahí y me gustaría saber la opinión de todos ahora que la historia ya está terminada).
Bueno, espero seguir léyendoos ya sea en los outtakes, en mi nueva historia (La hija del diablo) o en futuras historias, pero de mientras: Bye y gracias por todo vuestro apoyo! ;)
