N/P (no, no es nota de quien plagio jajaja, es NOTA DE QUIEN PUBICA) No es mi traducción y mucho menos es mi historia. Yo solo me atrevo a publicarla toda vez que muchas nos quedamos con ganas de leerla. Disfrútenla hasta que la bloqueen.

N/T Super emocionada con presentarles mi primer proyecto, espero que les guste, muchísimas gracias a los que me apoyaron, especialmente a Romina Pascaretta que esta desde un principio y me ayudo a betear este capítulo y a Lena por autorizarme a traducir su historia.

N/A: *ADVERTENCIA*: Esta historia va a ser bastante oscura. Trata temas de violación, asesinato, tortura, lenguaje vulgar, y dos almas quebradas. No apto para los corazones débiles. Esta va a ser mi única advertencia.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK Rowling, la trama le pertenece a Lena Phoria y la traducción a Sunset82.

Antes que comiences a leer, no dejes review porque eso puede ser motivo de acoso hacia tu persona, no es necesario que lo hagas, tu disfruta la lectura.

Y por último pero muy, muy importante siempre lee los review que dejaré puesto que ahí informaré cada cuanto la voy a dar de baja, por aquello del bloqueo y las denuncias, así mismo avisaré si alternare con otra cuenta, para que esta historia sigua aquí.

Y repito, no lo escribí yo ni lo traduje yo, porque parece que a muchas no les queda claro.

CAPITULO 36:LLEVAR ESE PESO

N/A: ¡Estoy taaaaan enojada conmigo misma! Estuve un poco sorprendida de que nadie haya adivinado el secreto de Ginny, pero luego me di cuenta del por qué. Desde el comienzo, tenía planeada una escena en donde Draco la viera comiendo un trozo de carne bastante cruda en la cocina, lo cual habría sido un claro indicio de su condición, ¡y me olvide! ¡Fue la única razón de porque lo hice trabajar en la cocina con ella en primer lugar! ¡GAH!

Oh bueno… si alguna vez tengo tiempo tal vez vuelva y lo agregue para futuros lectores pero, por ahora, solo sepan que: ¡tuve la intención de que hubiera más señales! ¡Lo siento mucho!

Draco junto un poco de ramas para el fuego mientras que Hermione ayudaba a Ginny a vestirse. Una vez que ella termino de arreglarse y la fogata había sido encendida, él entibio el café del termo y se lo entrego a ella, junto con su varita.

–Gracias– dijo Ginny, deslizando la varita en su bolsillo y tomando un sorbo de café largo y necesario del termo. Se sintió bien tener su cuerpo caliente. Cuando se encontraba en su forma de lobo, el calor nunca era un problema, pero en el momento en que se convertía de nuevo en humana el frio siempre la golpeaba como una tonelada de ladrillos. Era diez veces peor que si hubiera estado allí.

–Ginny ¿cómo… cuando…?– Hermione no estaba segura de que preguntar primero. Todo era igual de importante y quería saber la historia completa. Acercándose más a su amiga le tomo la mano con la suya. Luego la miro a los ojos y dijo –Sólo cuéntame.

Draco se sentó en frente de ella y calentó las manos en el fuego. Si solo no se hubiera olvidado de sus malditos guantes.

–Sucedió hace dos años y medio– dijo Ginny. –Cuando Greyback se desboco mordiendo gente como me contaste, Malfoy.

–Me lo imagine.– declaro Draco.

–Me encontró en una batalla. Fue solo un roce de dientes y pensé que estaría bien. Le conté a Bill, pensando que mis síntomas serían iguales a los de él, pero él estaba escéptico, así que me llevo a la instalación de dragones en Rumania y me encadeno. Fue una suerte que lo haya hecho, esa primera noche fue la peor. Casi arranco las cadenas diseñadas para sujetar a un dragón de dos toneladas. ¿Ven?– Ginny levanto las muñecas así Draco y Hermione podían observar las cicatrices de donde habían estado los grilletes.

–No entiendo– dijo Hermione. –¿Que piensa Harry de esas cicatrices, o cualquier otras en tu cuerpo?

–Sinceramente no sé lo que piensa Harry– dijo Ginny, con la mirada pérdida en las llamas. –Él sabe que todos le guardamos secretos, especialmente sobre nuestros encuentros cercanos con la muerte. Probablemente solo supone que fui capturada una vez y de ahí tengo estas. Nunca pregunta. Ya no lo hace. Nos negamos a contestar sus preguntas por tanto tiempo que un día, solo dejo de preguntar.

–Él lo sabe.

Ginny y Hermione miraron a Draco a través del fuego.

–¿Qué te hace estar tan seguro?– pregunto Hermione.

–Si fueras un maldito hombre lobo lo sabría, Granger– dijo él. –Aunque no reconocería las señales de inmediato, sabría que algo está mal y haría todo lo posible para averiguarlo. Por más que odie darle a Potter algo de crédito, él lo sabe. Te lo garantizo.

Una lágrima de deslizó por la mejilla de Ginny cuando se dio cuenta de la verdad detrás de sus palabras. Si la situación hubiera sido al revés, ella hubiera sabido que algo andaba mal con Harry, y lo hubiera averiguado.

–¿Así que fue Bill el que siempre te ayudo?– pregunto Hermione, deslizando su mano de regreso en el regazo de Ginny.

Ginny la miro y dijo –Sí. Por un año, fuimos a Rumania, pero luego los carroñeros reclamaron la instalación de los dragones como propia, así que comenzamos a ir a las montañas. Él se mantenía alejado a una buena distancia y me vigilaba, asegurándose de que no me lastimara o a otros. Luego murió…– Ella trago saliva mientras sus ojos volvieron a las llamas. –Me debatí en contarle a Ron, pero Bill fue la última gota que derramo el vaso. Encuentra una manera de culparse por cada cosa mala que le ha pasado a nuestra familia y no quería ser una carga más para él. Ha sufrido mucho.

Draco y Hermione se miraron entre ellos. Hermione negó con la cabeza ligeramente. –No puedes llevar toda esta carga sobre ti, Ginny. Necesitas ayuda. Lupin tenía ayuda.

–Sí, y todos en su vida tuvieron que hacer sacrificios por él – dijo Ginny. – Tal vez eso este bien cuando el mundo se halla más o menos en paz pero, ahora mismo, no puedo poner esto sobre nadie. El motivo del porque elegí a George fue porque él es el único de mi familia que parece remotamente feliz, e incluso eso es solo un espectáculo. Charlie ya no haría nada peligroso porque quiere asegurarse de que alguien va a estar siempre para cuidar de Fleur y Victoire, Ron nunca está aquí porque necesita estar adelante y en el centro de cada misión para probarse a sí mismo, y mi papa… mi papá ya se siente un fracaso por perder a su esposa y a tres de sus hijos. Él no puede saber de esto. Lo destruiría.

Hermione respiro hondo. –Está bien. Pero ¿por qué no Harry?

Ginny suspiro y bajo la mirada a sus manos unidas. –¿De qué me sirve si no está en condiciones de ayudarme?

–Necesitas decirle – dijo Hermione severamente.

–No puedo…

–¡Si puedes! Él es tu novio y te ama. Se merece saber.

Ginny sonrió suavemente. –Eres tan mandona como siempre.

–Sí, lo soy– dijo Hermione. –Y cuando regresemos espero que me des tu cuaderno. Aun cuando no hay luna llena, ser un hombre lobo es agotador. No es necesario poner todo esa tensión extra sobre ti.

–Es agotador por las pesadillas– confeso Ginny. – No es como si fueras mejor cuando se trata de eso.

–Estoy mejorando– aseguro Hermione. –Mi pesadilla en la vida real ha terminado pero la tuya todavía continúa.

– Mi pesadilla de la vida real nunca terminara– sentencio Ginny seriamente.

Hermione miro a Draco en busca de ayuda, pero él realmente no tenía idea de cómo mejorar esa situación. Aparte de cambiar ligeramente de tema.

– Greyback sabe que eres un hombre lobo?

–Sí– contesto Ginny, mirándolo. –¿Por qué?

–Porque uno de los requisitos durante su "cacería" fue que debía reportar todas las mordidas a Quien—Tú—Sabes– Draco sonrió al darse cuenta de que había dicho el nombre correctamente. –Si él alguna vez se entera de que Greyback mordió exitosamente a la novia de Harry Potter y la dejo escapar… bueno, no sería agradable.

Ginny asintió. –Greyback siempre intentaba capturarme cada vez que nos veíamos. No sé si quiere llevarme o matarme pero, de todos modos, trato de evitarlo lo mejor que puedo – confeso – él estaba con tu grupo en el Valle de Godric. Intento llevarme ahí, pero le grite a Ron y me ayudo a salir justo a tiempo.

Draco recordó sus gritos. Fue por eso que nunca pudo terminar su conversación con la Comadreja, aunque dudaba que hubiera servido de algo. Ron ya había tomado una decisión sobre él.

–Deberíamos regresar – anuncio Hermione, poniéndose de pie. –Estoy segura que mi ausencia y la de Draco no ha pasado desapercibida.– Comento todavía sosteniendo la mano de Ginny, la ayudo a levantarse.

–¿En verdad necesitabas "saquear" comida del pueblo?– pregunto Draco mientras se ponía de pie.

Ginny negó con la cabeza. –No. Robo cosas de la cocina durante el mes y luego lo devuelvo como si fuera nuevo.

Draco rio. –Eres lo suficientemente tramposa como para ser una Slytherin, Pequeña Comadreja.

–Gracias… creo.

–Emergiendo de la boca de Draco, eso es definitivamente un cumplido– declaro Hermione con una sonrisa.

Los tres salieron caminando fuera del Fairy todavía sostenia con fuerza la mano de Ginny. Cuando se presentó el momento de realizar la aparición, Ginny seguía sintiéndose un poco débil por lo que Draco fue quien finalmente tuvo que hacerlo. Con ellos tres, esa vez necesitó tener físicamente la varita.

–En verdad quiero aprender el truco de canalizar magia– confesó Ginny mientras continuaban caminando por el bosque. –Parece que puede ser útil si alguien me desarmara y luego me atrapara.

–Lo es– dijo Draco, tomando la mano de Hermione y reclamándola como suya.

Cuando volvieron a la base, había en todo el lugar un silencio sepulcral. Eso duro hasta que comenzaron a acercarse al comedor. El fuerte bullicio de las voces causó que se miraran entre ellos.

Ginny se puso delante de la pareja y respiro hondo antes de abrir la puerta. Toda la sala era un caos. La primera cosa que noto fue que George y Angelina estaban allí, George sujetaba a Charlie por el cuello sacudiéndolo mientras gritaba. –¿Qué quieres decir con que no sabes en dónde están? ¿Nuestro hermano y hermana menor se han ido y no tienes ni una puta idea de adónde?

Fleur y Angelina estaban utilizando toda su fuerza para intentar separarlos, mientras Arthur trataba de hacerlos entrar en razón un costado con Victoire en sus brazos.

Cormac estaba parado sobre su mesa habitual y otorgaba una especie de discurso, su pandilla levantaba los puños cada vez que él elevaba el suyo y gritaban de acuerdo. Ernie lo capturo de los tobillos y lo derribo, dejándolo de espalda en el suelo para tomar su lugar sobre la mesa, probablemente su único objetivo era contradecir lo que sea que fuera que Cormac pensaba que era tan importante que tenía que anunciar. Cormac intento levantarse y atacarlo, pero Dean y Terry lo estaban sosteniendo. Cuando los miembros de su pandilla trataron de salvarlo, Michael y Justin se unieron rápidamente.

Harry estaba en un rincón, intentando calmar a Kingsley y a McGonagall mientras se gritaban. Finalmente Hagrid tuvo que levantarlos de los hombros y ponerlos en extremos opuestos de la mesa.

–¿Qué demonios está sucediendo aquí?– exigió saber Ginny con una voz resonante.

La sala al completo quedo en silencio mientras todos se giraban para mirarla.

–¡Ginny!– grito George, corriendo hacia ella de inmediato y tomando a su hermanita entre sus brazos. –Lo siento, lo siento, lo siento –susurro en su oído así solo ella podía escucharlo. Por supuesto, Draco y Hermione estaban lo suficientemente cerca como para captar la naturaleza del mismo dicho.

–Srta. Weasley ¿en dónde ha estado? ¿Qué significa esto?– Kingsley le exigió saber mientras marchaba hacia ella.

–¿Qué quiere decir? – pregunto ella, cruzándose de brazos y mirándolo desafiante. –Recién hemos regresado de saquear comida. La demanda de los waffles de ayer nos limpió de algunos artículos. –Abrió su mochila y le mostro la harina, el azúcar y la canela, como también algunas manzanas, huevos y pasta cruda. –No entiendo cuál es el problema– dijo. –Todos ustedes estaban casi cerca de armar un motín aquí. ¿Por qué?

–¡McLaggen le estaba diciendo a todos que Malfoy y Granger huyeron y le iban a contar nuestros secretos a Quien—Tú—Sabes!– exclamo Ernie, tomando la mano de Padma para que pudiera ayudarlo a bajar de la mesa. –¡Les dije que eran patrañas! ¡Están justo ahí!

–¿Y qué secretos crees que revelaríamos, Mc—Molesto?– pregunto Draco, alzando una ceja. –Supongo que este lugar tiene un Guardián Secreto, porque sería bastante estúpido si no lo tuviera, así que somos incapaces de decir la locación. ¿Qué otra cosa posible hay para contar?

– No lo sé –bufo Cormac. –Tal vez ¡el maldito secreto de Potter! ¡Estoy seguro de que a tu lordle encantaría escuchar sobre cómo lo dejo lisiado!

–Estoy bastante convencido de que ya lo sabe– dijo Draco. –Cada movimiento que él hace es siempre perfectamente calculado. ¿Por qué este habría sido diferente?

Hermione noto como los ojos de Harry se iluminaron cuando Draco menciono eso. Calculado significaba que había magia involucrada, y el hecho de que la magia estuviera involucrada significaba que había una cura posible. Era simple matemática.

–¿Así que los llevo con usted?– pregunto Kingsley, mirando muy serio a Ginny. –¿Sin permiso?

Ginny se encogió de hombros. –Pensé que estaba decidido que ellos no eran prisioneros aquí. Los dos se han sentido sofocados así que les ofrecí llevarlos conmigo. Tan simple como eso.

–¡Pero tú y Malfoy no estuvieron anoche en la cena y Granger si lo estaba!– grito Cormac, embistió hacia adelante. –¡Explica eso!

Draco gruño. Maldito idiota y su constante modo de prestarles atención.

–Le pedí que nos consiguiera un poco de comida y café mientras la Pequeña Comadreja me contaba su plan– dijo él. –Parece que sabes cada movimiento nuestro, McSoplón. Dime ¿se fue o no se fue de aquí con comida y un termo en sus manos?

Ginny levanto el termo que estaba sosteniendo.

Cormac lo miro con los ojos entrecerrados. –Me parece más a una historia encubierta.

Draco, Hermione y Ginny dieron una mirada de exasperados.

–¿De verdad?– dijo Hermione. Ella oteo alrededor del comedor para ver que muchas de las personas que estaban allí hablaban en serio. Ella gruño. –¡Bien! ¡Draco y yo seremos tus jodidos prisioneros! No nos iremos a ninguna parte otra vez, si eso es necesario para complacerlos a ustedes.

Por el rabillo del ojo, Draco se percató de que George le estaba dedicando una mirada particular. Intento ignorarlo, pero eventualmente tuvo que regresársela. Cuando sus miradas se cruzaron, George lo observo con intensidad. Parecía que estaba buscando algo. Probablemente alguna especie de señal de que ellos sabían el mismo secreto, pero Draco no cedió. Esa era la elección de Ginny.

–La próxima vez que decida sacarlos, venga a mi primero– dijo Kingsley muy severamente mientras miraba a Ginny. Ella se puso pálida como un papel.

–Por última vez, Kingsley, ¡Yo le di permiso para sacarlos!– grito McGonagall, dando un paso adelante.

Draco, Hermione y Ginny intentaron ocultar sus miradas de sorpresa. Era obvio que se trataba de una mentira, y ninguno de ellos estaba seguro de por qué ella los estaba cubriendo.

–Malfoy, ¿en serio estuviste afuera toda la noche "saqueando"?– pregunto Padma mientras se iba sobre ellos. Naturalmente, Ernie estaba detrás de ella. –¡Eso va totalmente en contra de mi consejo médico! ¡Como Medimaga, deberías saberlo mejor, Ginny!– le espeto. –Sr. Shacklebolt, voy a tener que pedir que Malfoy sea relevado hoy de sus funciones. Necesita reposo en cama para sanarse apropiadamente y ¡claramente no lo ha hecho!

–Sí, está bien – dijo Kingsley, agitando la mano. – El Sr. Malfoy y la Srta. Granger pueden ser relevados de sus funciones. Y Srta. Weasley.

Ginny lo miro.

Kingsley saco su varita y la apunto con ella. –Voy a necesitar que se quede quieta.

–Kingsley ¿qué estás haciendo?– exigió Harry, hablando por primera vez y golpeando los puños en la mesa.

–Viendo si tiene la Maldición Imperio, Sr. Potter– contesto él. –Es sólo una medida de seguridad.

–Pero ¿no fue usted el que decidió que Malfoy podía quedarse aquí? Y no como un ciudadano de segunda mano. Sino como un igual.

–Repito. Es solo una precaución.

–¡Pero esta "precaución" suya es la clase de cosa que tiene a todo el mundo dudando de su sinceridad! ¡Usted sabía que era un desertor antes que cualquiera de nosotros! ¡Andromeda le dijo y usted siempre la ha tenido en alta estima!

El comedor completo miraba con ojos grandes y mandíbulas desencajadas a Harry mientras hablaba tan ahora, él se había mantenido más o menos en silencio cuando se trataba de Draco, así que escuchar a su querido niño dorado defender a un Mortífago fue todo un espectáculo.

Kingsley lo miro. La mano que sostenía la varita comenzó a bajar lentamente.

–¡Oh, esto es una mierda! – grito Cormac. Marcho hacia adelante, levanto su varita a las manos de Ginny y él mismo lanzo el hechizo.

–¡Oye!– grito Draco, levantando la mano y usando su magia sin varita para enviar a Cormac volando hacia atrás. –¡No toques a mi Medimaga!

Hermione se rió junto a él. –Siempre tan jodidamente posesivo.

–¿Está limpia, Cormac?– pregunto uno de los miembros de su pandilla mientras ellos y Lucy lo ayudaban a levantarse.

Cormac se mofo de Draco. –No tiene el Imperio, ¡pero eso no significa que él no le haya lavado el cerebro!

Tanto Draco como Hermione rodaron los ojos. –¿Y cómo sería posible que haya hecho eso?

–¡No lo sé! ¡No estoy al corriente de cómo funcionan sus enfermizos trucos de Mortífagos!

–¡Ow! ¡McLaggen! ¡Me lastimaste la cabeza!– grito Ginny. Se fue hacia adelante y lo golpeó con fuerza mientras se frotaba la frente.

–Si, porque necesitas saber que mierda estás haciendo antes de comenzar a hurgar en el cerebro de alguien– le regaño Draco.

Ginny golpeo a Cormac otra vez. –¡Imbécil!

Draco miro a Harry y vio que él estaba rojo y fulminaba con la mirada a Cormac. Era claro que quería defender el honor de su novia pero no estaba exactamente en la posición.

–Vamos a salir de aquí antes de que comiencen otro motín– dijo Padma, tomando la mano de Draco y Ginny. –Te daré algo para tu cabeza Ginny.

Hermione tomo la comida que Ginny seguía sosteniendo y rápidamente se la entregó a Cormac. –Ocúpate de esto– dijo ella antes de seguir a Padma, Draco y Ginny.

– Siempre son tan alegres por las mañanas– Comento Draco mientras salían.

.

XXX

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Varias horas después Draco estaba sentado en su cama. Observando a Hermione de cerca mientras ella permanecía tumbada en el suelo, escribiendo notas en el cuaderno de Ginny entretanto leía simultáneamente dos libros. Uno de pociones, específicamente la Matalobos, y el otro sobre cómo convertirse en Animago.

–¿En serio estas considerando eso?– pregunto Draco, señalando al libro de Animago.

–Sí– contesto ella. –Ginny es un blanco fácil. Es demasiado peligrosa así que necesitamos encontrar otra manera de mantenerla bajo control.

–¿Necesitamos?– repitió mientras alzaba una ceja.

–Sí, Draco. Necesitamos. Si yo me convierto en un Animago entonces es obvio que tú también te vas a convertir en uno.

–No estaba al tanto de que era mi obligación.

–Tú eres el que insistió absolutamente sobre el título de mi novio – dijo Hermione, anotando algo en el cuaderno. –Uno pensaría que querrías estar conmigo mientras camino por ahí con un hombre lobo, ya sea en mi forma humana o animal.

–No hay necesidad de ponerse insolente. Ya sabes que lo voy hacer.

Hermione levanto la mirada hacia él y sonrió.

Inclinándose sobre un lado de la cama, Draco levanto el libro de pociones y leyó los ingredientes de la Poción Matalobos. –Esto es… un montón de mierda que no tenemos.

–Sí, lo sé– dijo Hermione. –Una vez que la tensión baje un poco, vamos a ir a dar otro paseo a Hogwarts. Y tenemos que conseguir un montón de todo porque vamos a tener que practicar haciendo la poción algunas veces antes de dársela a ella. Es extremadamente complicada y creo que incluso con nuestras habilidades combinadas tal vez no sea suficiente para prepararla adecuadamente.

Draco asintió. –Mientras estemos allí, deberíamos también visitar la biblioteca. –Sí la condición de Potter es causada por magia entonces no hay mejor lugar en donde investigar por una posible cura.

Hermione asintió muy seriamente. –Bien pensado. Dos pájaros de un tiro.– De pronto una gran sonrisa se formó en su rostro. –¿No sería fabuloso si ambos nos convirtiéramos en pájaros en nuestras formas de Animago?

Draco se rió entre dientes. –Hay peores cosas para ser. Yo seré un halcón y tú un pinzón.

La sonrisa de Hermione se desvaneció de inmediato. –Idiota.

De pronto, hubo un golpe en la puerta. Hermione cerró su libro de Animago y lo oculto debajo de la cama mientras que Draco pasaba a una página diferente en el libro de pociones.

–¡Pase!– anuncio Hermione mientras se sentaba.

La puerta se abrió y Harry entró.

Hermione le sonrió. –Hola, Harry. ¿Está Ginny contigo?– pregunto mientras le miraba las piernas.

–De hecho, recién la deje– comento él. –Está tomando una siesta en mi habitación, ya que parece que anoche no durmió nada.

Harry parecía agotado mientras miraba el piso.

–Sí, dormir no estuvo en nuestras cartas anoche precisamente– dijo Draco, estudiándolo de cerca mientras trataba de resolver si su teoría sobre él era cierta. Evaluándolo nuevamente, estuvo bastante confiado de que Harry sabía.

–Ella menciono que estas tomando su lugar en la tarea de manejar este lugar– comento Harry, mirando a Hermione.

Ella sonrió. –Sí, bueno, probablemente va a ser mejor no hacer propaganda de eso. No queremos más teorías de conspiraciones rondando por ahí, aunque estoy considerando bastante el favoritismo y darnos a Draco y a mí una habitación para parejas otra vez.

–Excelente elección– dijo Draco. –Una más grande, si la tienen.

–La tienen– dijo Hermione, hojeando algunas páginas más adelante en el cuaderno de Ginny. –Ella tiene los tamaños de todas las habitaciones enlistados aquí, así como también las preferencias de todos. Supongo que Cormac siempre pide la habitación roja. Si él y esa chica horrible de Lucy están juntos ¿no crees que les gustaría una habitación para parejas?– pregunto ella, mirando a Harry.

Él se sonrojo. –Eeh… bueno, ellos no están exactamente juntos. Es más una cosa que va y viene.

Draco no pudo evitar preguntarse si esos momentos de cuando las cosas iban y venían coincidían con las noches en las cuales la Comadreja se sentía un poco solo. Se estremeció ante la idea.

–Así que Hermy, me estaba preguntando…

Los ojos de Hermione y Draco se alzaron de repente.

–¿Cómo me llamaste?– pregunto ella.

Harry sonrió. –Hermy. El pelotón con el que George y Angelina se encontraron probó algunos sobrenombres para ti. Hermy no activa el tabú. Desafortunadamente, la segunda parte de tu nombre lo hace.

Draco frunció el ceño. ¿Entonces "Mione" no? Eso era mucho más lindo que "Hermy"

–¿Así que has decidido llamarme Hermy? ¿Cómo Grawp?

–¿Quién?– pregunto Draco.

La sonrisa de Harry creció. –Así es. Al menos, es mejor que Granger.

–¿Lo es?– dudo Draco. Estaba bastante seguro de que iba a seguir con el término conocido.

Hermione rio. –Si te gusta más, entonces úsalo – dijo, pero secretamente lo odiaba. –Así que ¿qué estabas diciendo antes?

–¡Oh, cierto!– exclamo Harry, mirando al suelo mientras sus piernas comenzaban a ponerse un poco temblorosas. –Iba de camino a ver a Hagrid para un té antes del almuerzo, y pensé que tal vez te gustaría venir.

Los ojos de Hermione se iluminaron. Pero luego miro a Draco y su rostro de inmediato cayo. –Umm… no creo que pueda ya que la sanadora de Draco le prescribió reposo en cama. Tal vez pueda…

–Sólo ve Granger– dijo Draco. –Soy bastante capaz de entretenerme yo solo por una hora mientras te sirves té.

Hermione parpadeo. –¿Estás seguro?

–Seguro– dijo él. –Sólo trae un poco de almuerzo después. Mayonesa extra.

Hermione arrugo la nariz. –Los besos con sabor a mayonesa no son sexy, Draco.

Draco sonrió. –Eso es lo que dices tú.

Ella le saco la lengua. Luego cerró su cuaderno, se levantó y se acercó a la cama para darle un beso. –Volveré en breve. Mantente fuera de problemas.

–Sí, Madre– dijo él con una sonrisa.

Hermione rodo los ojos antes de seguir a Harry.

Ya que las piernas de Harry no eran suficientemente fuertes para ir todo el camino hacia el cuartel de Hagrid (el cual Hermione supo que estaba afuera y en su pequeña carpa) él llevo su escoba. Primero, Harry monto solo por un rato mientras Hermione caminaba detrás de él, pero, de alguna manera, fue capaz de convencerla a subir en la parte posterior de la misma. Por supuesto, una vez que lo hizo él comenzó a volar mucho más rápido.

Harry anduvo alrededor de la base, causando que Hermione se aferrara fuertemente a su cintura. Cerraba los ojos con fuerza y gritaba mientras él aceleraba, volando alto en el aire, en el sitio justo debajo del límite, antes de caer en picada al suelo, en lo que bien podría ser considerado como un ángulo de noventa grados.

Y luego Harry tiro de la escoba para detenerse sin problemas delante de una pequeña carpa. Hermione tropezó mientras se apresuraba a bajarse de la escoba y se alejó retrocediendo varios pasos.

–¡Maldición, Harry! ¡Sabes que odio volar! – le grito.

Harry solo se rió y dijo –Lo siento– pero su tono indicaba otra cosa.

Hagrid debió haber escuchados sus voces, porque salió de su carpa y tomo a Hermione entre sus brazos de inmediato.

–Ugh… también es bueno verte, Hagrid– dijo ella mientras le daba golpecitos a los lados. Él la llevo adentro y Harry voló tras ellos.

De hecho el té estuvo mucho más agradable de lo que Hermione había esperado. Fang seguía allí. Él la tiro al suelo antes de babearle todo el rostro, y su conversación con Harry y Hagrid se sintió casi natural. Su charla con Harry le había ayudado más de lo que creyó posible. Todo estaba al descubierto y él todavía la amaba, que era todo lo que ella quería. Debía haber sabido mejor que en realidad creer que Harry la juzgaría después de todo por lo que había pasado, era inverosímil.

Aunque en verdad se sintió bien solo sentarse y tomar té con los dos otra vez, Draco nunca estuvo lejos de la mente de Hermione. Después de una hora, ella supo que tenía que regresar a él antes de que se pusiera ansiosa. Bueno, ponerse más ansiosa. En ese momento era manejable.

Harry se fue con ella pero, esta vez, ella opto por no montar la escoba.

–¿Así que, cómo estuvo el saqueo de comida anoche?– pregunto él mientras se dirigían de regreso a la carpa principal.

–Estuvo bien– contesto Hermione mientras lo miraba de reojo. –¿Por qué?

–No hay razones– dijo él. –Sólo… curiosidad, supongo. Estaba un poco sorprendido de que ella los eligiera a ustedes dos para ir a… "saquear".

Hermione se detuvo. –Para ser completamente sincera, ella no lo hizo. Draco se invitó a sí mismo y… bueno, en realidad él regreso y me fue a buscar más tarde. Ya sabes, después de la cena.

–Oh– dijo Harry, deteniendo su vuelo y mirando a un punto fijo en el suelo. –Te refieres a después de la noche.

–Supongo que eso es correcto– respondió Hermione hallándose inquieta con la conversación. Estaba comenzando a ponerse nerviosa presintiendo que Draco había tenido razón. –Umm, Harry… ¿hay algo que querías hablar conmigo?

–No lo sé– dijo él, mirándola. –¿Estuviste con Ginny anoche? ¿O en realidad fueron a saquear comida en el pueblo?

Hermione suspiro y se inquietó un poco más. No estaba segura de si quería hacer eso pero… – No hubo saqueo en el pueblo– dijo finalmente. –Por parte de ninguno de nosotros. Estuve con Ginny.– Hizo una pausa. –Algo así.

–Oh– dijo Harry de nuevo. –Y ella estuvo… ¿bien?

–No– confeso Hermione con sinceridad. –Sabes muy bien que no lo estuvo, Harry.– suspiro otra vez. –Si lo sabes, entonces ¿por qué no se lo has dicho?

–¿Cómo se supone que le diga eso cuando es obvio que ella no quiere que sepa?– interrogo él.

–No creo que ella no quiera que sepas. Es que solo… no quiere que pienses menos de ella.

Fue en ese momento en el cual Hermione se dio cuenta de que Ginny y ella tenía exactamente el mismo miedo. Algo horrible les había sucedido, que iba más allá de su control y aun así ellas se culpaban a sí mismas y temían ser juzgadas por las personas que más amaban. Pero Harry no era así. Su amor era incondicional.

–Draco y yo la hemos animado para que te lo cuente. Con suerte, ella va escuchar. Pero no estaría de más que le hagas algunas insinuaciones, cuando ella decida contarte, sabrá que está bien.

Harry le sonrió.

–¿Qué?– pregunto ella, sus mejillas se sonrojaron.

–Nada, es solo que… suenas mucho a tu yo antigua en este momento– declaro él. –No sé qué es lo que crees que está mal con tu cabeza, pero sigues siendo la persona más inteligente que conozco.

–Gracias– ella le devolvió la sonrisa. –Y quise decírtelo antes, pero gracias por defender a Draco esta mañana…. Bueno, significa mucho que estés dispuesto a confiar en él de esa manera.

–Malfoy cuido de mi novia anoche– dijo Harry, –y ha estado cuidando de ti por meses. Por más que quiera, a veces no lo puedo odiar. No cuando él ha estado ahí para las dos personas más importantes en mi vida.

Los ojos de Hermione comenzaron a empañarse mientras continuaba mirándolo. Su sonrisa sólo se amplió aún más cuando él le secó los ojos húmedos con el dorso de su mano.

–Pero eso no significa que tenga que caerme bien.

Hermione rio. –Supongo que con eso será suficiente.– Sin mediar otra palabra entre ellos, Hermione dio un paso adelante y lo abrazo. –Te he extrañado mucho, Harry Potter.

Hermione percibió como su hombro se humedecía cuando Harry le devolvió el abrazo. –No tienes idea de lo que te he extrañado.

Ambos se quedaron abrazados por un buen rato, no querían soltarse. Por primera vez desde que Hermione había llegado allí, él estaba finalmente comenzando a sentir que en verdad su amiga había regresado. Y fue agradable. En verdad, fue muy muy agradable.

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XXX

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Al día siguiente, Draco y Hermione se despertaron con un golpe en su puerta. Ambos gruñeron ya que se habían quedado hasta tarde la noche anterior, practicando el hechizo para convertirse en Animagos, entretanto Bronson y Quigley hacían lo mismo al otro lado del espejo de dos caras. Por diversión.

Era extremadamente complicado y supuestamente tomaba años perfeccionarlo, pero eso no era suficiente para quería tenerlo dominado para la próxima luna llena. Si bien Draco admiraba su determinación, dudaba mucho de que eso fuera a suceder.

Hermione se tropezó fuera de la cama y contesto a la puerta. –¡Padma! ¿Está todo bien?

–Oh, sí, todo está bien– dijo Padma con una sonrisa. –Kingsley sólo quería que revisara a Malfoy para ver si estaba lo suficientemente saludable para regresarlo a la cocina.

Draco gruño. –Odio la cocina. Dile que no.

–No puedo mentir– comento entrando a la habitación. Mientras se acercaba a la cama, ella vio el libro abierto sobre la cómoda.

Hermione siguió sus ojos y rápidamente lo cerro de golpe. –Sólo es un poco de lectura ligera– dijo ella.

–¿Sobre Animagos?

–Sí, quiero saber de todo– alego Hermione.

Padma se inclinó más de cerca. –Hermy… ¿estás buscando convertirte en un pájaro?

Hermione frunció el ceño. –¿Todos saben ese nombre?

–Sí– admitió Padma con una sonrisa. –Hicieron un anuncio.

Draco rio. –¿Sabes? En verdad está comenzando a gustarme…

–¡No!– le regaño Hermione. –Te quedaras con "Granger" o "Amor".

–Bueno, ahora que me lo prohibiste, en verdad me dieron muchas ganas de decirlo.

Hermione rodo los ojos. –Idiota.

Desafortunadamente para Draco, la evaluación de Padma probo que estaba bien. Su corazón seguía teniendo un punto débil pero estaría bien mientras se lo tomara con calma. Lo que significaba, no más salidas nocturnas tan tarde, no más enfrentamientos con Cormac… y no más cigarrillos. Ella confisco los que Ernie le había dado y, justo como el nombre "Hermy", una vez que quedo prohibido, se encontró anhelando la nicotina incluso más que antes.

Ginny también estuvo de regreso en la cocina ese día. Cormac no le había hecho ningún daño serio pero ella tendría un terrible dolor de cabeza por el resto del día. Había intentado dormir, pero los días justo después de la luna llena eran tan difíciles como los días que conducen a la misma.

En realidad, fue un día de descanso para el personal de limpieza, así que Hermione pasó su día libre con Harry. Ella quería aprender el hechizo que Ginny utilizaba para sus piernas, así que él le estaba enseñando lo mejor que podía. Originalmente, habían asumido que el entrenamiento de Ginny para Medimaga era el porqué de que ella hubiera sido capaz de realizarlo tan bien, pero Padma también había intentado aprenderlo, para ser de ayuda, y solo tuvo la misma suerte que Harry.

Harry no tenía permitido andar en su escoba alrededor de todos ya que "técnicamente" no tenía permitido tener una, así que Hermione decidió ir a buscar el almuerzo para ambos después de que un intento de llevarlo fallara miserablemente. e apresuró por el comedor y fue directo a la cocina, le dio un beso a Draco, antes de pedirle a Ginny si todavía tenía el libro del cual había aprendido el hechizo. Aún lo conservaba y fue a conseguirlo entretanto Hermione juntaba algunos platos para Harry y para ella.

–¿Disfrutando de tu momento con Potter?– pregunto Draco mientras ella cortaba los sándwiches en perfectos pequeños triángulos.

–Sí. Es bueno volver a sentirse normal– dijo ella. –Bueno…lo más normal que podamos conseguir, de todos modos. Él esta lisiado y yo recientemente escape de una vida de esclavitud. Obviamente, no es exactamente lo mismo, pero si disfruto mi tiempo de estudio.

–Me di cuenta– comento Draco con una sonrisa. –Pociones, Transfiguración y Encantamientos. Lo estás haciendo todo.

–Así es– Hermione se mordió el labio. Uh oh. Draco conocía esa mirada. Estaba tramando algo, elaborando la mejor manera en esa pequeña cabecita para preguntarle algo que sabía que él iba a odiar. –Y… estaba pensando que tal vez podríamos añadir Defensas Contra las Artes Oscuras a la mezcla. Cuando Ginny dijo que quería aprender ese hechizo tuyo ayer, me hizo pensar. Conoces muchos trucos que pueden ser usados en contra de los Mortífagos en una batalla. ¿Qué mejor manera de hacer que las personas confíen en ti que enseñándoles todo a ellos? Como me ensañaste a mí.

–No– afirmo Draco de inmediato.

Hermione frunció el entrecejo. –¿Por qué no?

–Algo así solo haría que todos me odiaran más.

–¡No, no lo haría! ¡Ellos van a querer aprender! Tal vez al principio serían las pocas personas que te han aceptado, pero tengo confianza de que los otros vendrán con el tiempo.

–No– repitió él.

Hermione dejo escapar un suspiro profundo y cansado. –Por favor, Draco. Sólo… piénsalo. Prométeme que lo pensaras.

Draco la miro a los ojos y suspiro. –Bien. Lo pensare.

–Gracias– dijo Hermione, tomando su rostro entre sus manos y besándolo.

Ginny regreso un minuto después y le dio el libro. Hermione desapareció con el y el almuerzo que había preparado para Harry y para ella. En el momento en que se fue, Draco ya sintió extrañarla.

– Entonces ¿te llamaríamos Profesor Malfoy?

Él alzo la vista para ver a Hannah sonriéndole.

–Sólo para que sepas, yo asistiría – dijo ella –y creo que más gente de la que crees estará allí conmigo. Esto es una guerra y todos queremos ganar.

Draco asintió antes de entrar a la despensa, por la única razón de que quería estar solo. Odiaba que aun después de ser un completo idiota, Hannah seguía intentando ser su amiga. Y la confesión de Ernie de que ya tenía una idea de que Draco había matado a un miembro de su familia solo lo hizo peor.

–Malfoy ¿de qué te estás escondiendo?– pregunto Ginny, asomando la cabeza.

–Sólo dame un minuto, Pequeña Comadreja.

–¿Por qué? ¿Qué…?

–Un minuto– repitió. Luego suspiro. –Por favor.

Ginny estuvo obviamente sorprendida por el gesto. –Eehh… es—está bien– dijo. –Tomate todo el tiempo que necesites.

Ella salió de la despensa y Draco se quedó solo enfadándose con su propia autocompasión. Una parte de él deseaba que Ron hubiera mostrado esa lista. Sería una carga menos que pesaría en su corazón.

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XXX

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Cerca del final de la cena, Draco salió y encontró a Hermione sentada en la que se había convertido su mesa habitual con Ernie, Padma y todo el resto del grupo. Harry también estaba allí y los dos estaban charlando con sonrisas en sus rostros.

–Draco luces exhausto– dijo Hermione cuando se sentó junto a ella.

–¿No te estás sintiendo bien?– pregunto Padma, poniéndose de inmediato en el modo Sanadora. –¿Tienes algunos de los síntomas…?

–No, Patil, sólo estoy cansado– dijo él.

De repente, la sala se quedó en silencio. Draco miro alrededor y siguió la mirada de todos en la entrada del comedor. Se paralizo. La única sensación de la que estaba consciente era de los dedos de Hermione clavándose en su rodilla. Ron recién había entrado. Él los localizo y de inmediato comenzó a dirigirse en su dirección.

–Ya era hora– dijo Cormac, poniéndose en su camino. –¿Listo para mostrarnos esa lista?

Ron lo ignoró. Lo empujo fuera de su camino y continúo caminando hacia ellos. Incluso Harry parecía nervioso mientras él se acercaba.

Mientras Ron más se aproximaba, era más claro que sus ojos estaban sobre Draco. Fue directo a la mesa, lo miro desde el otro lado de la misma y dijo –Dime que sabes qué maldito Mortífago mato a mis hermanos.

Draco notó por la esquina de su ojo, que la cabeza de Hermione giro hacia él, pero no se atrevió a mirarla en ese momento, sabiendo que su rostro solo haría ponerlo más nervioso.

–No sé sobre el cual mataron hace algunos años…

–Percy…

–… no estuve allí. Pero si sé sobre el del año pasado…

–Bill…

–Sí, él. Bill.– repitió Draco. –Lo mato Quincy Nott– Hizo una pausa y respiro hondo. No estaba seguro de querer decir esa siguiente parte, pero parecía que era importante. –Eventualmente.

Él pudo escuchar que Fleur sollozo desde el otro lado de la sala.

–Entonces ¿fue malo para él?– pregunto Ron con lágrimas en los ojos.

Draco miro a Fleur, quien estaba abrazando con fuerza a Victoire mientras que Charlie la consolaba. Parecía que la niña no entendía de qué estaban hablando y él estaba agradecido por eso, pero fue solo cuando Fleur le dio un débil asentimiento con la cabeza que sintió que era lo correcto continuar.

–Era un Weasley. Por supuesto que fue malo. Quien—Tú—Sabes no fue suave con él. Tenía demasiado que probar. Pero también tú hermano, y mantuvo su mente cerrada. Ni siquiera Nott pudo romper sus barreras, y él es el mejor. Es por eso que se frustro y lo mato. Antes de eso, hubo charlas sobre que él reemplace a Granger como esclavo.

Los ojos de Hermione se agrandaron mientras que el resto de su rostro se hundía. –Nunca me dijiste eso– dijo en una voz baja y ronca.

–Tú supiste que estaban considerando ejecutarte– dijo Draco. –La presencia de Bill fue la que inicio esas conversaciones.

Mientras que Hermione comenzaba a desplomarse entre sus propios recuerdos, Ron respiro hondo. Metió la mano en su bolsillo y saco varios trozos de papeles doblados. Lucían bastante desgastados, como si hubieran sido leídos una y otra vez.

–He pensado en ello– dijo él –y esto no es mi ocupación. Si hay algo que deseas confesar, a cualquier persona que quieras aliviarle el dolor de no saber, esa es tu decisión.

Sin hacer otro movimiento, la lista en la mano de Ron estallo en llamas. Gritos de sorpresas y chillidos se escucharon alrededor del comedor.

–¡No!– gritó Cormac, corriendo mientras Ron arrojaba la lista quemada sobre la mesa. Él extinguió las llamas. –¡Reparo!– No sucedió nada.

–Eso no funcionara– dijo Ron. –Esas son las mismas llamas que hemos utilizado para destruir permanentemente todo cuando los Mortífagos han infiltrado nuestras bases en el pasado. Esa lista se ha ido.

Cormac parecía perdido mientras miraba el resto de las cenizas de la lista. Pasos sus dedos por las mismas.

–¿Algo que le quieras decir a McLaggen, Malfoy?

Los ojos de Cormac se alzaron de golpe y se clavaron en los de Draco.

Draco gruño. Esa maldita… –No lo sé, Comadreja. ¿Hay algo que le quieras decir a Granger?

Hermione, quien estaba mirando distraída las cenizas, de repente levanto la vista. –¿Qué es lo que dijiste?– En verdad no lo había escuchado.

Ernie gimió al lado de Draco. Llevó la mano a su rostro e intento ocultar su creciente rubor.

Ron se puso blanco. –¿Qué quieres decir?

–Vamos, Comadreja. No te hagas el tonto– dijo Draco. –No puedes honestamente mirarme a los ojos y decirme que quemaste esa lista por la bondad de tu corazón. Es toda una estrategia. Es toda una jodida estrategia para recuperarla y lo sabes.

–N—no. No lo es. Yo…

–Se honesto, Comadreja. Serías feliz si me fuera, ¿no es así? A pesar de los sentimientos de Granger sobre el asunto. Pero nada te satisfaría más que yo solo me pusiera de pie y me largara de aquí, porque sabes que mientras este cerca, tú no tienes una maldita oportunidad de recuperarla.

Ron no dijo nada, pero sus ojos valían mil palabras mientras disparaba llamas en dirección de Draco.

Draco le dedico una sonrisa torcida y sombría. –Te diré que, Comadreja. Te voy a dar la oportunidad para deshacerte de mí. Aquí y ahora.

–Draco ¿qué estás haciendo?– le exigió Hermione mientras se inclinaba cerca de él y lo agarraba firme del brazo.

Si fuera perfectamente sincero, Draco no tenía ni idea, en lo absoluto, de lo que estaba haciendo. Todo lo que sabía era que estaba enojado. Ron había tocado un nervio cuando quemo esa lista, diciéndole a Draco que dependería de él que confesara cualquier culpabilidad. ¿Cómo se suponía que iba a hacer eso? ¿Cómo era posible poder mirar a Hannah Abbot a los ojos y decirle la verdad? Que él había matado a su abuela. Incluso a Cormac, alguien que despreciaba, merecía la verdad, y no quería ser él quien tuviera que decírsela. Ya no quería ser el que rompiera corazones. Había hecho eso lo suficiente a lo largo de los años, y estaba agotado.

–Continua– dijo Ron con los dientes apretados.

La tensión era tan fuerte que todos los demás en la sala tenían miedo de hablar. Kingsley y McGonagall se habían puesto de pie y estaban dirigiéndose a su dirección lentamente, pero ninguno de los dos se movió rápido, como probablemente debieron hacer.

–Demuéstrame que eres mejor mago que yo.

–Draco, basta– le exigió Hermione a su lado.

Pero era demasiado tarde. Draco ya había ido demasiado lejos en eso como para echarse atrás.

–¿Y cómo se supone que haga eso?– pregunto Ron.

–Simple– dijo Draco. –Mira a Granger a los ojos y dile de nuevo que esperaste por ella todos estos años. Mira a esos ojos.– Señalo él, –y dile que tú le has sido fiel todo este tiempo, que no habido nadie más, que ella siempre estuvo en tu maldita mente y ninguna otra chica nunca ha tenido el privilegio de…

–¡Draco, basta! ¡Basta! ¡Sólo basta!– grito Hermione mientras se ponía de pie. –¿Qué demonios estás tratando de probar?

–Míralo a los ojos, Granger.

–¿Por qué? Cualquier cosa que diga, no te vas a ir.

–¡Mira!– le exigió Draco.

Hermione dejo escapar un suspiro y giro su rostro en dirección a Ron así lo podía mirar a los ojos. Sólo que no pudo, porque Ron no la estaba mirando. Él estaba mirando las cenizas sobre la mesa, sus puños apretados y luego los abrió mientras sus ojos comenzaban a lagrimear.

–Eso no significa que no hayas estado siempre en mi maldita mente.

Hermione quedo boquiabierta. –¿Qué?

–Ninguna de ellas significo nada– dijo Ron, finalmente mirándola.

Draco robo una mirada a la chica Lucy mientras él decía eso. Ese brillo de asesinato en sus ojos que Ernie había mencionado estaba sin dudas presente.

Hermione abrió más la boca mientras bajaba la mirada al mismo lugar que él había estado observando. –Wow… ni si quiera sé que decir ahora.

–Yo no…

Hermione levanto la mano para silenciarlo. –Es que sólo… no puedo creer que tuviste la audacia de hacerme sentir culpable porque no te espere, mientras que todo este tiempo estuviste deambulando ¿con… con… con malditas mujerzuelas?

–Pero yo no…

–Me hiciste sentir horrible, Ron. ¡Horrible por venir con alguien más! ¿Cuándo has estado haciendo la misma cosa?– la voz de Hermione continuaba subiendo de volumen mientras hablaba. Echaba fuego por la nariz mientras lo fulminaba con la mirada.

–¡No!– dijo Ron, apuntándola con el dedo. –No, ¡noes la misma cosa! ¡Viniste aquí jodidamente enamorada de alguien más! ¡Yo nunca me enamore!

–¡Eso es peor!– grito Hermione, sus ojos se agrandaron. –¡No me hubiera importado si te hubieras enamorado, Ron! ¡Incluso si hubiera escapado y llegado aquí yo sola! Si hubiera aparecido aquí y encontraba que estabas enamorado, o casado, o, no sé, padre de siete niños, ¡no me hubiera importado! Tal vez hubiera estado un poco triste al principio pero ¡lo hubiera superado! ¡Porque eras feliz! ¡Eso es todo lo que quería, Ron! ¡Simplemente que fueras feliz!

–Pero nadie más me ha hecho feliz– dijo Ron, secándose una lagrima en su mejilla.

Hermione lo miro triste mientras que sus manos se aferraban al borde de la mesa. –Nunca te pedí que me esperaras.

–Creí que en nuestras últimas palabras había quedado entendido.

Hermione trago saliva mientras apartaba la mirada de él. Sin una palabra más, ella se alejó de la mesa y comenzó a dirigirse a la puerta.

–¡Granger, espera!– exclamo Draco, corriendo detrás de ella. Cuando la alcanzo, la tomo del brazo, pero no hubo necesidad de girarla, porque ella ya había dado un giro de golpe en su dirección.

–¡No te hagas el inocente conmigo, Draco Malfoy!– le espetó.

Él la miro serio. –¿A qué te refieres?

–¡Sabes perfectamente bien a lo que me refiero! Nunca hubieras hecho una oferta de solo "salir de aquí" si ya no estuvieras totalmente seguro de que ibas a ganar esa estúpida apuesta. ¡Lo sabías! ¡Lo sabías y no me dijiste!

–No era mi lugar decírtelo– dijo él.

–Oh ¿en serio? Así que, en vez de eso, ¿optaste por hacer que Ron me lo dijera de la manera más humillante en una sala llena de personas que escucharan? ¡Una sala llena de personas que todavíasiguen escuchando!– dijo ella, escudriñando todo el comedor. Nadie si quiera intento pretender que su atención no estaba en ellos. Hermione negó con la cabeza. –Encuentra otro lugar en donde dormir esta noche, Draco.– Se dio vuelta y comenzó a caminar otra vez.

–¿Qué?– espeto él. –¿Adónde?

–No lo sé. No me importa. ¡Tal vez te puedas acurrucar con una Hufflepuff!

Draco se movió para seguirla, pero su camino se vio rápidamente bloqueado cuando Cormac se interpuso en el mismo.

–No estoy de humor, imbécil.

–Qué mala suerte, porque yo sí– dijo Cormac, dándole un empujón. –Vas a decirme cada maldito nombre que estaba en esa lista.

– ¡Sr. McLaggen, retírese!– grito Kingsley, caminando hacia ellos.

Cormac levanto su varita y la agito hacia él. Kingsley estaba tan sorprendido que no tuvo oportunidad de bloquear el Hechizo Paralizador. Cayó hacia atrás. McGonagall y el resto se quedaron sin aliento.

–¡Dime los malditos nombre, Malfoy!– le exigió Cormac, mientras apuntaba con su varita la garganta de Draco.

–Cormac ¿qué estás haciendo?– pregunto Hermione mientras se quedaba paralizada en la puerta.

–Quiero saber los nombres de esa lista.

–No– dijo Draco.

Cormac frunció el ceño, su rostro se distorsiono en una mueca horrible. –¡Dime los nombres que estaban en esa lista!

–No– repitió Draco fríamente. Retrocedió un paso.

–¡Dime!– dijo Cormac, dando un paso hacia él.

–Quita tu varita de mi cuello, McLaggen.

–¡Dime! ¡Dime! ¡DIME!

–¡BIEN!– grito Draco, cuya venas aparecían en su frente mientras se enderezaba y miraba directamente a los ojos de Cormac.–Liam McLaggen estaba en esa lista! ¿Es eso lo que querías saber?

Cormac rechino los dientes, sus ojos se pusieron sanguinarios cuando se lanzó sobre Draco. Olvido todo sobre su varita mientras lo golpeaba con fuerza en el estómago.

–¡Él era el último de mi familia, hijo de puta!– grito antes de golpearlo nuevamente, esta vez en el rostro.

Draco lo agarro de las muñecas y lucho para sacarse a Cormac de encima, pero antes de que pudiera retroceder, dos miembros de su pandilla lo sostuvieron de los brazos y lo paralizaron así Cormac podía golpearlo un poco más.

–¡Basta! ¡BASTA!– grito Hermione, corriendo hacia adelante e intentando intervenir. Pero ni si quiera fue capaz de alcanzar a Draco antes de que alguien la agarrara y la sostuviera pataleando y gritando mientras Cormac continuaba golpeando a Draco con los puños. –¡SUELTAME! – grito ella.

Ernie intento correr hacia ellos, pero alguien que ni siquiera vio lo golpeo antes de que pudiera llegar allí. McGonagall había quitado el Hechizo Paralizador de Kingsley, pero el motín se había vuelto demasiado grande y el hechizo que ella había utilizado tan exitosamente en el ala médica solo capto a un pequeño grupo de personas cuando lo intento allí.

Dean, Terry, y Michael empujaron con éxito a la multitud y sacaron a los dos miembros de la pandilla de encima de Draco. Comenzaron a pelear con ellos, dándole a Draco la libertad que necesitaba para golpear a Cormac, golpeándolo con el doble de fuerza que él imbécil había usado contra él.

George finalmente corrió por el comedor, intentando empujar a Cormac mientras que Ron se hacía camino y sujetaba a Draco.

–¡Somos magos! ¿Por qué estamos peleando así?– pregunto George.

Cormac, quien de alguna manera había acumulado una fuerza sobre humana, empujo a George y dijo –¡Tienes razón!– Apunto su varita a Draco y grito –¡Crucio!

Draco cayó de los brazos de Ron, doblándose del dolor.

–¡No!– grito Padma, agachándose y saltando por una abertura en varias piernas de personas. –¡Él ya está enfermo, Cormac! No puedes…

–¡Él mato a mi primo! ¡Puedo hacer la mierda que quiera! ¡Crucio!

En un esfuerzo heroico, Ernie escapó de su actual batalla y se puso delante de Draco, tomando la segunda maldición imperdonable para sí mismo.

–¡Basta! ¡Basta! ¡BASTA!– grito Hermione, utilizando su magia sin varita para enviar a la persona que la estaba sujetando volando hacia atrás. La multitud era demasiada para que ella llegara a Cormac, pero vio a aquella chica, Lucy, en una lucha acalorada con Susan justo a su izquierda, así que levanto la mano y grito –¡Expelliarmus!

La varita de Lucy salió volando a sus manos y Hermione la utilizo para convocar la bruja hacia ella. Luego la tomo por el brazo y le apunto la varita directamente a su corazón.

–¡Cormac, te juro, si no bajas tu varita ahora mismo le hare un "Crucio" a esta chica directamente al infierno!

Cormac vacilo. Bajando su varita un poco.

–¿A quién mierda le importa, Cormac?– grito un miembro de su banda quien había estado sujetando a Hermione mientras se ponía de pie. –Ahora que Granger le ha dicho a Weasley que no tiene ni una jodida esperanza, sabes que ella va ir a saltar a su cama.

La boca de Hermione se abrió disgustada. Encontró a Ron parado justo detrás de un Draco caído, su rostro estaba de un rojo brillante mientras evitaba su mirada. –¿Ella,Ron? ¿En serio? Detodas las chicas de este lugar, elegiste a esta… esta ¿perra?– En verdad no había mejor palabra para ella.

Lucy empujo a Hermione, sacándosela de encima y se apartó. –¡Nunca lo mereciste!

Hermione alzo las cejas. –¿Disculpa?

–¡Me escuchaste!– grito Lucy. –¡En verdad espero por ti! ¡Te ama! Pero tú… ¡tú eres solo una desagradecida puta de Mortífagos!

Los ojos de todos y cada uno en esa sala se agrandaron mientras que sus mandíbulas caían al suelo.

La mano de Cormac que sostenía su varita cayó completamente. Incluso él supo que Lucy había ido demasiado lejos.

–¿Aunque sea pensaste en él en absoluto mientras estabas follando a cada Mortífago en el círculo íntimo de Quien—Tú—Sabes? ¡Más otros!– Y parecía que iba más lejos.

–¡Cállate!– grito Ron, todo su cuerpo estaba rojo por el enojo. –¡Sólo cállate!

La cabeza de Hermione se hundió un poco, pero se negó a llorar. Sin una palabra, dio un paso adelante, miro a Lucy directo a los ojos y le regreso su varita. La otra bruja se estremeció, pero aun así la tomo.

–No voy a dejar que alguien como tú me haga sentir mal conmigo misma– dijo Hermione, su boca cayó en una mueca horrible. –Fui violada por todos y cada uno de esos hombres. No fue mi elección. Así que dime, Lucy, ¿Cuántos hombres has tenido en tu cama durante los últimos cuatro años y medio? Porque, juzgando por lo que he visto, no estaría sorprendida de que tu número fuera mucho mayor que el mío. Y solo una de nosotras fue forzada.

Hermione sonrió con malicia a la chica paralizada antes de caminar hacia la multitud, empujando a todos a un costado hasta que llego a Draco. Se arrodillo junto a él y tomo el rostro golpeado entre sus manos, finalmente dejo escapar un sollozo.

–Salgamos de aquí– dijo ella, tomándolo del brazo y pasándolo por su hombro.

–¿Esto significa que me vas a dejar a dormir en nuestro dormitorio?– pregunto Draco con una sonrisa ensangrentada.

Hermione rio y sollozo al mismo tiempo.

Padma fue corriendo hacia Ernie y lo puso de pie. Lo arrastro por el camino y siguieron a Draco y Hermione. De alguna manera, tenía la sensación de que iba a necesitar muchos Hechizos de Sanación esa noche.