Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.

oxOXOxo

Capítulo 36:

La húngara sigue pegada como con pegamento al teléfono y los más tímidos del grupito aun no regresan, por lo tanto, los únicos viendo la película son la dueña de la casa, el alemán, Sakura, Alfred e Iván.

—¿Dónde se encuentra Chiara-san? —pregunta la japonesa de repente, que al parecer es la única que teme por ella y su castidad.

Alfred se encoge de hombros porque no la ve desde que... Ah, sí, que está arriba con el novio ese, el toquetón. Mira que sí pone atención de vez en cuando.

Up stairs, no? —le pregunta a Feli.

—Veee~? —mira a todos lados, cero preocupada. Mira al alemán y le sonríe —, no sé, ¿me acompañas a buscarla, Lud?

Este la mira y asiente, aliviado porque la película es bien aburrida para sus estándares y el par de tontos del ruso y el americano le tienen al borde de los nervios. Sakura se lamenta (ahora que se va a quedar a solas con ellos dos) que casi no tiene memoria ya de tomarles tantas fotos.

Feli se levanta y le hace señas con las manos a Lud para que vayan arriba. Alfred suelta un "uhhh" y se pone a reír, frunciendo el ceño igual porque el chico de segundo le sigue cayendo mal. Lud lo fulmina y se levanta también, dándole la vuelta al sillón y esperando a que la italiana lo guíe.

Felicia le lleva hasta las escaleras con su cháchara incesante. Sin embargo el alemán, con su cara seria, tenía un revoltijo mental ¿Le llamó para algo en específico? ¿Le va a dar una patada de una vez por todas? ¿O le va a decir que ella también le gusta?

—Este es el baño, pero no creo que quieras entrar en este momento, allá al fondo está el estudio de mi abuelo, tiene un muchas cosas interesantes. ¡Ah, mira! Esta de aquí es mi habitación —señala una puerta blanca decorada con flores —, ¿quieres verla?

Lud mira la puerta del baño y casi se queda sin cuello con la proposición, abre la boca y piensa en lo incorrecto del asunto.

—¿No te regañan si me dejas entrar? —mira las flores y se acuerda de las que no le ha dado.

—Claro que no, ¡es sólo un vistazo! —entra de todos modos.

—Ah —da un paso y mete la cabeza nada más, azorado —. Ya.

—Miraaa~ —le muestra una muñeca de porcelana con ropa estilo barroco. Lud levanta las cejas y la ve de cerca porque no se atreve a tocarla —, mi abuelo la hizo.

—Es bonita —asiente.

—Es un regalo de cuando era niña, incluso llegué a hacerme un atuendo como este. Seguro tendré fotos por ahí…

Lud la mira disimuladamente de arriba abajo, tratando de imaginarla con el vestido... Y fallando totalmente. Felicia se detiene de buscar las fotos, recordando a lo que iba. Y eso no era enseñarle fotos vergonzosas al chico que la estaba cortejando. Y por quien aun no sabía qué sentir.

—Bueno, eh, vamos por mi sorella —se sonroja por la tontería que iba a cometer y sale del cuarto, dirigiéndose al cuarto de Chiara. Toca la puerta aunque esté medio abierta.

El alemán se va detrás y le pone las manos en los hombros, un poco incómodo con entrar en cuarto ajenos de casas ajenas. Feli toca otra vez al no recibir respuesta y empieza a pensar en cosas indecentes.

—Tal vez... —empieza él y no se le ocurre nada.

—¡Chiara! —grita por el espacio entreabierto y con los ojos cerrados —, ¡estamos viendo tu película favorita!

Se escucha un revuelo y un rumor pero nada, no hay respuesta.

—¿Crees que deba insistir o los dejo solos? —le pregunta al alemán, agobiada.

—No sé —y es que él sí insistiría por si hay problemas o algo.

—Ah… tocaré una vez más —azota la puerta —, sorellaaaa!

Chiara se revuelve un poquito pero no se despierta. Antonio, que está en su regazo, balbucea algo y se ríe en sueños.

—Mejor vámonos —y piensa para sí que su hermana no es tonta.

Él mira la puerta otra vez y aún con las manos en los hombros de la chica, la dirige hacia la plata baja. Felicia de deja llevar y cuando llegan a la sala notan el regreso del Mathew y Lili. Ludwig entrecierra los ojos y es que nunca se va a poder quedar a solas con la italiana. Se acuerda de las flores.

—Vuelvo en un minuto.

—Ah, claro —le sonríe y se sienta en donde estaba antes.

Alfred se está riendo con algo de la peli y se lo señala al ruso. En cuanto ve a Feli le sonríe. La italiana le devuelve la sonrisa. El americano da un salto, se sienta otra vez, grita y se divierte en general.

Iván se mueve muy poco, casi que ni pestañea muy concentrado en la película. Pobre niño, en su casa sólo ve la novela de las ocho. Lili y Sakura chismean en voz baja sin dejar de vigilar sus objetivos.

Lud regresa con su bolso porque le dio vergüenza sacar las florecitas y llevarlas en la mano. Se sienta al lado de Felicia otra vez y se las da bruscamente. Ella se asusta con el movimiento y brinca un poco pero al verlas sonríe tiernamente. El alemán se sonroja y le toma la mano, diciéndose a sí mismo que está sobrepasándose. Felicia se queda tiesa, pero no quita la mano.

Lili se encarga ahora de tomarle una foto a ellos y a pesar de que la hace feliz verlos así, le da una poca de envidia porque ella no tiene una foto con Mathew. Ni siquiera le había podido tomar una a escondidas ya que en la escuela no permitían celulares ni cámaras.

Lud afloja la garra que tiene por mano al sentir que la chica se tensa.

—Lo siento —se inclina para decirle, pero no la suelta. Felicia se pone roja como Chiara y logra hacer un gesto con la cabeza de que no hay problema.

Eliza hasta ya se salió de la casa para poder gritar y reírse sin molestar, así que no se entera de nada. Alfred los mira y hace un "blegh" suavecito sólo para que Iván escuche. E Iván cree que Al le hace "blegh" a algo de la película. No se entera de nada.

Lili y Mathie permanecen muy juntitos pero sin tomarse de la mano. Y eso le hace gracia a Al, nadie sabe porqué. Mira al ruso y lo codea, sin captar que el pobre no le entendió nada. De hecho, Iván mira a todos y es que en verdad no sabe qué le está tratando de decir el americano.

Lili aprovecha y le hace una foto con el celular a Math, y queda borrosa y sólo se atisba los anteojos. Sakura nota el intento frustrado y la toma ella de ambos y se la manda al grupo. Y se van a dar cuenta hasta el día siguiente porque están súper idos en lo que están haciendo.

—¡Tengo hambre! —chilla Al justo en el momento que termina la película, levantándose del sillón y estirando los brazos.

—Yo también —secunda Iván.

Ah, come on! —se lo lleva a la cocina, exceso de confianza tiene este niño.

—¡Alfred, no! —Feli sale de su letargo con el alemán, dándose cuenta que si no va tras Al, no le deja nada de comer a nadie. Se gira a los demás —, ¿Quieren comer?

Lili dice que sí y Math asiente.

—Yo también —dice la japonesa sin quitar sus ojos de la puerta de la cocina, intentando desarrollar su habilidad de rayos x.

—Hay que avisarle a Elizabetha —recuerda Lili, sacando su cámara para lo que presente.

—Parece algo ocupada —dice Sakura, asomándose por uno de los ventanales. La rubia se le acerca un poquito y le susurra que se está perdiendo todo.

Pero bueno, se van en comuna a la cocina y lo bueno es que todos comen porciones normales. Alfred ya tenía arrasado todo el lugar.

—¡Déjanos un poco! —le dice la italiana.

Noooo! —se ríe Alfred.

—¡Claro que sí! —y se va a perseguirlo por toda la cocina.

Iván los mira totalmente entretenido, sentadito en un banco con su cuchara en un plato. Sólo hay un plato servido. El de anteojos corre y le roba la vuelta, riéndose exageradamente.

Si Eliza estuviera ahí y no pegada al móvil, habría notado el hecho de los platos. Sakura lo nota al instante, tomando mil fotos por segundo. La italiana tiene un sartén en la mano ahora y persigue a Al con ella. Iván lo llama (asustándose con eso) y le esconde, intentando meterse al juego.

Al se ríe y le saca la lengua a la chica, abrazando al mayor como a un oso Teddy. Hemorragia nasal de las chicas más calladas de la cocina. Eli entra en el momento exacto porque por más ganas de quedarse al teléfono tuviera, el hambre es una necesidad básica. Como el yaoi.

Lud frunce el ceño, con alarma y celitos y abraza a la chica igual, fulminado a la pareja de tontos. Iván hasta sonríe, abrazando de vuelta al chico. Felicia se le pega a Lud por la sonrisa del americano, sabiendo que este no soporta a Ludwig.

Ludwig la apachurra más y Eliza grita algo parecido a "¡Guerra de parejas!". Lili se sonroja con las manos en la cara mientras ve a Mattie entre los dedos, preguntándose si ellos también deben hacer algo.

Sakura se abraza a Eli para no darle oportunidad a Lili de que se escape, empujando "sutilmente" a Mathew. Y no es porque Lili se está tapando la cara que ya Mattie le hubiera encastado todo el hombro en la nariz, aunque no fuese ese la intención.

La húngara abraza a Sakura y le dice que el yuri también está permitido hoy. La japonesa le sonríe, cosa muy rara, asintiendo a esa información. La húngara mira a todos y se ríe, abrazándola de la cintura y sacando su cámara.

Alfred abraza un segundo al ruso del cuello y le suelta para ir por el plato de pasta. Flashes por todos lados. Y bueno, todos se sirven sus porciones, charlando animadamente.

—¡Vamos, vamos terminen! —apura a todos Eli, sentada al lado de Sakura mientras pule la lente de su cámara. Por nada del mundo iba a volver a comer pasta, así come lentamente una porción de pizza.

—¡Déjanos disfrutar, Eli! —bromea Feli con fingido tono de drama.

—Claro que sí, no se les impido —saca una revista de la bolsa de su falda —, sólo que quiero que los chicos vean esto.

—¿Qué es eso? —pregunta Mathew. Iván hace la misma pregunta, pero a él si lo escuchan todos.

—Sólo una cosa bonita de chicas lindas —le responde Eli a Matthew mientras se lo tiende al ruso —, Lili te puede prestar los suyos.

Lili se sonroja a morir y casi se atraganta con un dulce. Iván mira la revista y se queda casi igual a cuando abrió el video pornoso que mandó Francis, mirando con detenimiento y sin parpadear.

—¿Es lo que me mostraron la otra vez? —pregunta Feli.

—Sí y no —le sonríe malignamente la húngara —, esta de aquí es el nuevo bebé de Sakura.

Alfred inclina la cabeza para ver la portada y levanta las cejas. En ella hay hombres abrazados, uno rubio de anteojos y el otro con una bufanda.

Dude! ¡Este se parece a ti!

Lili no quiere volver a hablar con nadie nunca más, igual saca su doujin y se lo pasa al chico por debajo de la mesa.

Da… y este a ti —señala al otro. Mathew toma el cuadernillo y le da una ojeada, imaginándose desde ya lo peor.

Yeah! Dafaq! —se ríe y busca para ver lo de a dentro —. Holly...

Eliza mira a Sakura y hace "jojojo" en su mente.

—No te asustes —pide Lili.

Demasiado tarde, Math está de un color más allá del rojo y eso que el doujin es muy soft. Iván no sabe qué hacer con la revista, la medio cierra, se arrepiente, la abre, se arrepiente más y mira a Alfred con agobio.

Feli no sabe porque tanto escándalo por dibujos que se parecen a ellos, toma le revista y la abre.

Al decide que al diablo, se la quita y la pone en la mesa, completamente en combustión. Hoy no duerme. De seguro que no. Mira a Iván y se le abre la boca.

—Sakura dibuja muy bien —intenta Lili aligerar el ambiente.

Ludwig ya no está con nosotros.

—Oh… Estos son distintos —dice la italiana, azorándose.

Hace un momento que Math se fue al mismo lugar que el alemán.

—Eh… —Iván tiene un montón de cosas en la cabeza, hasta empieza a balbucear —. ¿Por qué…? Eh… son lindos… se p-parecen a nosotros…

—¿Lindos?... —a Al se le seca la boca y se saca los anteojos —, gosh...

—Es que pensamos que ya éramos muy grandes como para no tener en nuestra colección un poco de material... Maduro —explica Eli.

Lili agarra al mayor de los gemelos de la manga de la camisa, roja.

—Dibujos lindos… —repite el ruso, regañado.

—¡No somos tan grandes! —chilla Mathew rápidamente para Elizabetha.

Al se empieza a reír como enajenado y estrella la cabeza contra la mesa, llena está de imágenes sobre un tal América que le pide a un Rusia... Eh... Más rápido... Y más...

Oh, God —se escucha estrangulado.

Eliza, que estaba a punto de decirle al chico que hablaba de las chicas, se calla con las risas histéricas de Alfred.

Hasta Ludwig hasta le entiende un poco. Y Feli que no es miembro oficial del club de fotografía.

—Veee~… ¿vemos otra película? —intenta cambiar de tema.

—¡Primero los trajes! —exclama Elizabetha.

Alfred se sigue riendo pero esta vez contra el brazo de Iván... Se quiere morir.

—¿Qué trajes? —pregunta Iván, dándole palmaditas al menor en la espalda.

—¿Son los que me dijiste antes? —le pregunta Math a Lili, viendo por donde va todo esta… ¡una trampa!

—¡Los trajes de los chicos del cómic! —salta Eli.

Lili asiente entre avergonzada y temerosa de que la encuentre rara por leer... Eso. Mathew sólo no entiende por qué le gusta leer eso, pero no dirá nada. Iván no sabe cómo reaccionar y menos con todos mirándole.

—Eh... —Eliza mira a los chicos y se muerde el labio inferior.

Ludwig parece estar en fase terminal luego de años en estado vegetal. Lili está como alojada en la vergüenza profunda. Feli ni se entera porque no le parece mucho drama y Mattie ve el libro como si fuese la biblia satánica.

Sólo ella y Sakura parecen disfrutar, y no está siendo bueno del todo.

—Eh... Vayamos por los trajes —le dice a la japonesa y le hace una seña a Feli y a Lili.

Las dos se levantan y la siguen, Feli bastante risueña a pesar de todo y Lili como un resorte, avergonzada. Dejan a los pobres chicos en la cocina con el libro maldito. Iván opta por agacharse lo más que puede y está casi que escondido bajo la mesa.

—Voy a... la sala... —anuncia Lud para quien le importe.

A nadie le importa todos están absortos en sus pensamientos.

—Mmm, bro? ¿Por qué ellas dibujaron esto de ustedes? —pregunta Mathie que ahora está pálido.

Alfred lo mira de reojo y se encoge de hombros. Vamos, que está en esta especie de... De... De lo que sea con Iván, pero no ha hecho nada de lo que está dibujado ahí. Se vuelve a repegar en el eslavo y suspira.

—No somos nosotros —murmura, pero sí que se le parecen.

—Eso jamás ha pasado —dice Iván, agobiándose.

—Nunca —rectifica el menor.

—¡Pero es que son iguales! ¿No es una muy rara coincidencia?

I don't know... It's like... Faq! —se ríe, nervioso. Decide mejor soltar a Iván.

—¿No ha hecho nada raro en la escuela? —pregunta Math, intentando encontrar una razón para esto.

No! Faq Mattie! —se levanta, sonrojado y sale de la cocina pensando en las veces que se han besado, abrazado y acariciado. Pero nada comparado con lo de la revista esa.

Cuando llega a la sala se encuentra a las chicas de frente y de pronto les parece malignas. Hasta las podría ver con cuernitos y escupiendo fuego. Traga saliva y se da cuenta con su fantástica inteligencia que esas niñas no sólo planeaban disfrazarlos, ¡sino que no que también obligarles a hacer lo de la revista!

—OMG! —se horroriza y huye hacia la entrada principal, dejando la puerta abierta.

—¡Alfred! —Feli le grita, mirando a las otras chicas, asustada.

Mathew sale de la cocina e Iván detrás de él, en total alerta por los gritos. Es capaz de lanzarse por una ventana para ir a buscar al chico.

—¿Qué pasa? —el mayor de los gemelos se acerca a Lili.

—Alfred-kun salió corriendo —responde la japonesa, que a parecer en la única que no está a punto de llorar —, Lili-chan, Mathew-kun, vamos a buscarle.

—S-sí vamos —asiente Lili y mira a Matthew. Este asiente con la cabeza y se va con ellas.

Felicia respira y mira a Eli, ambas sintiéndose culpables. Pero se les pasa cuando ven pasar a Iván frente a ellas, listo para ir detrás del americano.

—¡Vee~, Iván! —le detiene la italiana —. Ven, esperemos a Alfred aquí, por si vuelve.

El ruso mira la puerta y no, él quiere ir.

—Y para mientras regresa pruébate este traje, es totalmente tu estilo —ataca Eli.

Net… —se echa hacia atrás, preguntándose qué estilo, él se pone la ropa que le trae su hermana de las tiendas de baratas.

Alfred, hecho bolita al lado de la entrada principal, levanta las cejas al ver a su hermano y a las chicas salir de la casa.

—Anda, ¡te quedará linda! —insiste Feli.

Net! ¡No me la pondré! —grita, muy raro en él. Y sí, está pensando lo mismo que Al. Cuando se lo ponga… los obligarán a hacer cositas.

—Claro que siii —canturrea Eli, sacando los accesorios del traje.

Neeet —intenta correr pero la húngara lo toma del brazo. Y ella tiene mucha fuerza.

—Siiii —sisea ella con malignidad —, y luego te tomaremos fotos porque eres perfectooo.

—Eso no… —ruega. Hasta a Feli le da penita.

—¿No quieres una foto con tu novio? —chantaje emocional húngaro. A Iván le cambia totalmente la expresión.

—No es mi novio —e intenta zafarse otra vez.

Elizabetha entre abre la boca y mira a Feli, soltando al chico. Él sigue unos pasos más por el impulso y se detiene al lado de la puerta principal.

—¿Aun no? —se encoge de hombros la italiana. Eli se hace una retahíla mental y tiene que censurarla, con la nariz goteando.

—Eh... —se limpia —, ¿aun no lo son?

Iván las mira con el ceño fruncido, pero sin estar molesto. Sólo pensando en ello. No, no lo eran, pero tampoco veía en ello un problema además… no sabía qué es lo que pensaba Alfred de eso. Eso de gustarse era difícil.

La húngara se le acerca, viéndole a la cara.

—¿Te preocupa algo?

—No entiendo —suelta sin especificar el qué.

—¿Qué no entiendes? ¿Es algo de los trajes?

—Net, pero eso tampoco lo entiendo —"no entiendo por qué quieren vernos hacer ese tipo de cosas, ¿les divierte?"

—Pues sólo es de que se los pongan y ya, luego les tomamos un par de fotos —le enseña la cámara —, pero dijiste que no es tu novio... ¿Pelearon?

Net —dice mientras niega con la cabeza.

—Mmm... —mira a Feli otra vez —, pero no son novios... ¿No son novios? Es que no entiendo tampoco, pensé que lo eran.

—No, están muy lentos —valora Feli, nadie sabe de qué lado está.

—Ahhh —arruga el entrecejo —, pensé que habían dejado de ser novios, pero no lo son... ¿No preferirías irlo a buscar?

Da —y da media vuelta, hacia el jardín.

oxXOXxo

¡Nos vemos el próximo domingo!