Riley VII

Había quedado con Lucas a las ocho y media y eran las ocho y veinte. Se miró en el espejo y sonrió. Bien, estaba bien. Era una cita con su novio, tampoco era el fin del mundo. Nunca había sido el fin del mundo. Su noviazgo con Lucas iba de maravilla… se imaginaba tranquilamente casada con él en el futuro. Pero, ¿y si…? ¿y si había algo más?

Lucas y ella hablaban cuando quedaban y se lo pasaban muy bien. La única vez que hicieron algo más fue tras el concurso de Ciencias y… y fue muy extraño. No sabía qué era exactamente lo que se le pasó por la cabeza cuando hizo aquello. Fue incómodo, y sabía que para Lucas también lo fue. A veces se quedaba pensando en cómo se hubiese desarrollado la escena si hubiese estado con los ojos abiertos… hubiese sido… hubiese sido… raro. Sólo de pensarlo le entraba la risa. Sabía que Maya no tenía ese problema, por eso había hablado con ella. Quería que la enseñara a no sentirse así, Maya nunca había tenido ningún problema a la hora de tocar a Lucas.

Las palabras de Maya se repetían una y otra vez en su cabeza: "Recuerda que queréis estar juntos, si no fuese así no estaríais saliendo… seguro que eso surge de forma espontánea, es lo que queréis". ¿Era lo que ella quería? Siempre había querido estar con Lucas, pero nunca había pensado en… en… estar con él físicamente. Puede que si practicasen más no se le hiciese tan extraño.

Oyó cómo el timbre sonaba y fue a abrir la puerta.

-Lucas –saludó Riley alegremente. –Pasa

Su novio la sonrió y entró en la casa dejando la bolsa de plástico que llevaba en la mesita de la sala de estar.

-No sabía que era lo que querías ver, así he traído varias opciones que…

Mejor no pensarlo. "Sé espontanea" se dijo así misma internamente. Sin dejar que Lucas pronunciase una palabra más, se acercó rápidamente a él y le plantó un beso en la boca. Él le correspondió de forma educada como siempre. Estaba preparada para dar el siguiente paso, sin ningún tipo de aviso introdujo su lengua en la boca de Lucas de manera casi feroz. El chico abrió los ojos sorprendido y se apartó de ella al instante.

-¿Qué?... Riley, ¿qué haces? –la preguntó respirando con dificultad.

-Intentaba ser espontanea –respondió ella con sinceridad.

-Pero… Riley, eso no ha sido precisamente espontaneo

-¿Es que no te ha gustado?

-Yo… ¡sí, claro que me ha gustado!... no es eso, es que… yo… bueno, me ha pillado por sorpresa

Lucas empezó a mirar frenéticamente a su alrededor, puede que buscando las palabras adecuadas.

-Es que nunca funcionamos así –dijo finalmente el chico.

-Lo sé –coincidió Riley. –Pero he pensado que puede que debamos empezar a hacerlo… ¿no es eso lo que hacen los novios?

-Sí, supongo que si

Ambos se miraron a los ojos y se sentaron en el sofá, el uno frente al otro. Ahora que Lucas la había cortado ya no sabía cómo volver a seguir por ese camino. Lucas la ahorró tener que empezar ella. El chico inspiró profundamente y se acercó para besarla con cuidado. Puede que lo mejor fuese empezar así.

Se besaron durante unos segundos. Besar a Lucas era muy agradable, era un verdadero caballero. Llegado el momento Riley decidió que había que dar un paso adelante y empezó a desabrocharse la camisa. Al ver esto Lucas se alejó de nuevo y evitó mirarla.

-Riley, ¿Qué haces? –la preguntó sin apartar la mirada de la pared.

-Yo, creí que sería buena idea –dijo ella cabizbaja.

Al notar su tono de tristeza Lucas volvió a mirarla y volvió a atar los botones que se había desabrochado.

-¿Por qué quieres hacerlo de esta forma?

-No lo sé… ¡es lo que deberíamos hacer!

-¿Y eso quien lo dice?

-¡La lógica! ¡La lógica lo dice! ¡Llevamos oficialmente juntos desde Año Nuevo! ¡Y extraoficialmente desde hace más tiempo aún! No me digas que nunca lo has pensado

-Riley –dijo Lucas abriendo y cerrando su boca. Se veía que le estaba costando pensar lo que debía decir en aquel momento. –Si te soy sincero yo… era algo que… que seguramente di por sentado pero… ¡pero nunca me he imaginado haciéndolo!

Sabía que no podía reprocharle aquellas palabras. ¿Cómo iba a hacerlo si a ella le pasaba exactamente lo mismo?

-Lo que pasó la noche del concurso de Ciencias… ¿cómo te sentiste?

-Extrañado –le contestó Lucas mirándola con algo de miedo. Puede que temiese su reacción.- ¡Fue agradable, no me entiendas mal!... pero, no sé… nunca te había visto de esa forma y…

-No hace falta que sigas Lucas –dijo Riley apoyando la espalda en el sofá. –Ya lo has dejado claro… y la verdad es que… yo me siento igual que tú

-¿De verdad? –preguntó Lucas con alivio en la voz.

-De verdad

-¡Menos mal! –exclamó el chico echándose hacia atrás con ella. –Perdona, lo último que quiero es ofenderte

-Tranquilo Lucas… puede que no estemos preparados para dar este paso –suspiró Riley. –Es mi culpa por haberlo presionado

Se quedaron en silencio durante un par de minutos. Vio cómo la manecilla que marcaba los segundos del reloj giraba y giraba sin parar. Fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba sentada en el sofá de su casa con Lucas, en la misma posición en la que solían estar siempre que quedaban solos… el uno junto al otro pero sin apenas tocarse. Con sus cuerpos mirando hacia delante, nunca estaban girados el uno hacia el otro a no ser que decidiesen besarse… cosa que casi nunca pasaba. ¿Cómo no se había dado cuenta antes?

-Lucas… ¿qué estamos haciendo? –preguntó sin mirarle.

-No lo sé –respondió él con voz ausente.

-Puede nosotros… que nuestra relación en ese sentido no… no…

-Que no funcione –terminó Lucas por ella.

Se miraron de nuevo a los ojos. Lo vio en los ojos de Lucas y sabía que los suyos también lo reflejaban.

-Me gustas Riley Matthews –dijo Lucas colocándola un mechón de pelo detrás de la oreja.

-Tú también me gustas Lucas Friar –correspondió Riley sonriéndole con ternura.

Eligieron ver la comedia. En aquel momento ninguno de los dos estaba de humor para ver una de amor.