Capítulo 36
Sheldon y Amy salieron del aeropuerto, junto con Nicholas. En medio de su animada conversación y sus ansias de llegar a casa, apenas y se dieron cuenta de que Raj y Melissa les decían adiós.
Después un corto viaje en auto, la familia Cooper llegó a su hogar, en la Avenida Los Robles.
"Tenía tantas ganas de verte, que hasta sentía mariposas en el estómago. ¡Ja ja!... ¿Lo ves?" Amy se colocó de perfil, frotando su vientre con ternura y riendo alegremente al hacerle una encantadora broma a su novio.
"¡Ja ja!" Esa adorable risita suspirada, escapó de los labios de Sheldon, mientras abría la puerta de su departamento. "A mí no me parece que lo que sientes sean mariposas." Sheldon sacudió la cabeza, sonriendo con dulzura. "Son demasiado grandes para serlo. ¡Ja ja!".
"En serio, te extrañé mucho." Amy miró a Sheldon a los ojos y lo abrazó. "¡Mucho!"
"Yo igual" Sheldon asintió. "Quisiera decirte que esta es la última vez que tendremos que separarnos por causa de mi trabajo. Pero… estaría mintiéndote." Sheldon apretó los dientes, evitando demostrar enfado. "A fin de mes, debo viajar nuevamente para otro ciclo de conferencias, y aún no se en dónde será. No sé por qué el Dr. Siebert y Melissa se empeñan en organizar seminarios de última hora."
"Oh, ¿Es verdad eso?" Amy buscó la mirada de Sheldon con un gesto de desánimo. "Bueno, no importa, nosotros te esperaremos aquí. Yo sé que pronto terminarás con estas obligaciones. En menos de tres meses anunciarán al ganador del Premio Nobel de Física y ya no necesitarás dar estas charlas, a menos que realmente quieras hacerlo." Amy le dio un beso en la mejilla.
"¡Papi!" Nicholas estiró sus brazos hacia Sheldon, pidiéndole que lo levantara. Sheldon así lo hizo, por supuesto.
"Ves… hasta Nicholas lo sabe." Amy abrazó a su familia. "¡Sí bebé! Tu papi va a ganar el Premio Nobel". Amy afirmó con orgullo.
"Gracias por pensar así." Sheldon se dirigió a la cocina, con Nicky en sus brazos. Abrió el refrigerador buscando calmar su sed con un vaso de leche chocolatada bien fría. "Me gustaría ser tan optimista como ustedes". Sheldon miró a Amy con un dejo de decepción en la mirada.
A Amy le sorprendió escuchar a Sheldon admitir que no se sentía tan optimista de ganar el Premio Nobel. Antes ya le había dicho que tenía miedo de no conseguirlo, pero ella pensaba que lo había superado. Normalmente, Sheldon tenía mucha confianza en sí mismo, pero con sólo mirarlo a los ojos, Amy sabía que algo andaba mal.
"¿Por qué no te sientes tan optimista?", preguntó Amy con gran preocupación.
"Amy, tú misma lo dijiste. En unos tres meses ya deberían anunciar al ganador del Premio Nobel de Física. Al menos diez físicos renombrados, alrededor de todo el mundo han recibido una nominación como la que yo recibí, y de esos diez candidatos, sólo escogen a tres finalistas para viajar a Estocolmo a la ceremonia de entrega del Nobel. Ya han pasado más de cuatro meses desde que recibí la carta en la que me informaron que estaba nominado, y desde entonces no he sabido nada más al respecto". Sheldon dejó que Nicholas se alejara para buscar su koala de peluche. "Ya debería tener alguna noticia sobre eso." Sheldon se encogió de hombros. "Supongo que no sucederá".
"Claro que sucederá. Tendrás noticias muy pronto." Amy afirmó con confianza. "Y serán buenas noticias, te aseguro" Amy se acercó a Sheldon y tomó un sorbo de su leche chocolatada. "Hablando de buenas noticias, tengo que comentarte algo", le dijo muy sonriente.
"¿Si?" Sheldon preguntó extrañado.
"Mi tía Marion está mucho mejor. Al parecer la quimioterapia está funcionando muy bien. Iniciará su tercera sesión en Septiembre. Mi mamá se quedará con ella en San Diego por unos meses más. Además, Nicholas, acaba de dejar los pañales. Él y yo hemos hecho grandes progresos en su entrenamiento. Hice varias tablas de las actividades que realizamos en estas dos semanas y te sorprenderá ver lo rápido que aprende", Amy comentó sonriendo.
"¡Qué bueno! Me la alegra que tu tía se encuentre mejor. En cuanto a Nicholas, yo dejé los pañales a los dos años, lo recuerdo perfectamente. Nicky tiene apenas 21 meses y ya me está superando." Sheldon se sintió orgulloso de los pequeños pero significativos logros de Nicholas.
"Sin embargo, me entristece un poco pensar que cuando yo no estoy en casa, pasan muchas cosas importantes. Nicholas dejó los pañales y Thomas y Oliver están cada vez más grandes. No me agrada perderme de tantas cosas. Quién sabe si cuando regrese de mi próximo viaje, Nicholas ya esté empezando a resolver ecuaciones diferenciales o haya formulado sus primeras teorías sobre Física de partículas. Eso es una posibilidad, Amy."
"Aw, no pienses así. Falta mucho para que eso suceda. Y si Nicholas va a aprender a resolver ecuaciones, lo aprenderá de ti" Amy se acercó aún más a Sheldon, colocando sus brazos alrededor de su cuello. "De todas maneras, hay otras cosas que solamente suceden cuando tú estás aquí conmigo". Amy juntó sus labios con los de Sheldon en un apasionado beso, haciendo que su rostro se sonrojara intensamente.
Después de unos cinco minutos de incómodo silencio, Melissa se decidió a iniciar una conversación con Raj.
El tímido astrofísico hindú, ya estaba empezando a lamentar su precipitada invitación a compartir el taxi con Melissa. "Debí regresar a casa con Amy y Sheldon. ¿En qué estaba pensando? Ella ni siquiera va a querer hablarme", pensaba Raj mientras admiraba los armoniosos rasgos del rostro de la relacionista pública, iluminados por los rayos de sol de la tarde, filtrándose por la ventana del auto.
"Dr. Koothrappali, usted conoce hace mucho tiempo al Dr. Cooper. ¿Verdad?", preguntó Melissa, fingiendo inocencia.
"Sí, hace varios años." Raj respondió, sorprendido de que Melissa fuese la que le dirigía la palabra. "Si quiere puede llamarme Rajesh o Raj. Todos me llaman así", tragó saliva con nerviosismo.
"¡Rajesh! Es un nombre inusual. Me agrada su nombre. ¿De dónde es?", Melissa preguntó con curiosidad.
"Es un nombre hindú. Yo nací en Nueva Delhi", Raj respondió con acento exótico.
"Rajesh, estaba pensando en lo cariñosos que son el Dr. Cooper y su novia. ¿Siempre son así… tan efusivos?" Melissa recordaba con desagrado aquel apasionado beso que había visto a Amy y Sheldon darse hace pocos minutos. "Yo tenía en mente, una imagen diferente del Dr. Cooper. No sé, yo pensaba que él era más frío y distante en su trato hacia otras personas. De todas manera, él casi no habla conmigo, siempre está concentrado en su trabajo."
"No, no siempre es así. Sheldon es diferente cuando está con Amy o con Nicky. Aunque, normalmente son más reservados en sus demostraciones de afecto, Amy y Sheldon están muy enamorados. Creo que eso salta a la vista. Además, se extrañaron mucho en estos días en que Sheldon estuvo en Massachusetts".
Raj permaneció en silencio por unos segundos, pensando que a él le gustaría enamorarse así alguna vez. "Cuando arreglamos su primera cita, nunca me imaginé que terminarían juntos y así de felices". Raj comentó imprudentemente.
"¿Usted arregló su primera cita?", preguntó Melissa, continuando con su indagación. Ahora ya sabía quién era el culpable de la unión de 'Dedos de Gorila Fowler' y Sheldon Cooper.
"Bueno, mi amigo Howard Wolowitz y yo arreglamos una cita para Sheldon y Amy en un sitio de internet para buscar parejas. Supongo que ya conoce lo que pasó después." Raj sonrió.
"Sí ya lo sé, ambos se enamoraron locamente y vivieron felices para siempre." Melissa mencionó con ironía, mientras volteaba la mirada hacia arriba con disgusto. Sentía envidia al pensar en la suerte que había tenido Amy al conocer a Sheldon Cooper.
"No crea que las cosas fueron así, tan sencillas como usted lo plantea. Llegar a construir la familia que Amy y Sheldon ahora tienen, ha requerido de mucho esfuerzo, no ha sido nada fácil." Raj sacudió la cabeza. "De alguna manera la relación que Sheldon y Amy tienen, me da esperanzas de que algo así puede sucederle a cualquier persona." Raj suspiró hondamente.
En días como ese, en los que era testigo de la felicidad de sus amigos, no podía evitar sentirse solo.
Melissa sintió una presión en el pecho al escuchar a Raj. Quizá Dedos de Gorila y el Dr. Cooper habían luchado por su familia, como el cursi Dr. Koothrappali le decía. Sin embargo a Melissa le molestaba de sobremanera que Amy tuviese todo lo que a ella le gustaría tener. No era justo.
Melissa estaba segura de que ella era quien merecía tener a alguien como Sheldon a su lado, ella siempre había tenido todo lo que había deseado, siempre. Esta vez, no iba a ser la excepción. Melissa sacudió la cabeza, tratando de aclarar sus pensamientos y desvió la mirada hacia la ventana, evitando hacer contacto visual con Raj.
"Está muy callada. ¿Qué pasó? ¿Dije algo que no le agradó?" Raj preguntó, preocupado por el gélido silencio de Melissa.
"No, no es nada. Sólo estaba pensando en la familia del Dr. Cooper." Respondió Melissa, sin querer ahondar en el tema. "Oh, casi ni me había dado cuenta, ya estamos cerca de mi casa. Por favor, deténgase en la próxima esquina." Melissa le pidió al conductor del taxi.
"¡Qué coincidencia! Yo también vivo en este vecindario. Vivo exactamente a dos calles de aquí." Raj sonrió alegremente al notar que Melissa Thompson era su vecina.
Melissa le comentó que acababa de mudarse al vecindario y que debido a sus viajes de trabajo, no había tenido tiempo de conocer a muchas personas.
"Melissa, hay una cafetería aquí cerca. Si no se siente muy cansada por su viaje, me gustaría invitarle una taza de café." Raj le dijo a Melissa con voz temblorosa. "O una taza de té o agua, o chocolate, o lo que le guste tomar. No quisiera terminar tan pronto con nuestra conversación.". Raj añadió con ansiedad, sintiendo como si el corazón fuese a salírsele del pecho y gotas de sudor frío empezaban a caer por su frente.
Melissa no tenía intención alguna de salir a tomar un café con nadie y menos con el astrofísico hindú que acababa de conocer. Se sentía cansada por el viaje y molesta por comprobar con sus propios ojos, lo afortunada que era Amy. No podía sacarse de la cabeza las imágenes de Amy y su familia. Ella tenía todo lo que Melissa desearía tener.
A pesar de su mala predisposición inicial, algo en la voz de Raj y en esa manera tímida de invitarle a una taza de café, dibujaron una sonrisa en los labios de Melissa, haciendo que se olvide del dolor de cabeza que estaba sintiendo.
"Sabe que… no tiene que aceptar mi invitación si no quiere hacerlo. Yo entiendo, no es la primera vez que me dicen que no." Raj añadió con su inconfundible acento, mientras bajaba la cabeza con timidez. Se sentía muy tonto por creer que una mujer como Melissa le diría que sí.
"Sí, sí me gustaría tomar una taza de café con usted." Melissa respondió repentinamente. "Pero… primero subiré a mi departamento para dejar el equipaje. ¿Le parece bien?"
"Sí, claro que sí." Raj contestó entusiasmado. "Le espero aquí." Raj sonrió, casi sin darle crédito a sus oídos. No sabía de dónde sacó el valor para invitarla, pero se sentía muy contento de haberlo hecho y más contento aún de que ella respondiera que sí.
Melissa asintió y rápidamente entró al edificio donde vivía. Tomó el ascensor para llegar a su departamento en el quinto piso.
No tenía muy claro por qué había aceptado la invitación del Dr. Koothrappali, quizá porque le interesaba conocer algo más sobre el enigmático Dr. Cooper y el astrofísico hindú parecía dispuesto a responder todo lo que ella le preguntara. Sí, debe ser por eso que había aceptado la inesperada invitación, Melissa se dijo a sí misma.
"Así que cuando la Dra. Fowler viajó a Suecia para participar en un proyecto de investigación internacional, el Dr. Cooper no pudo permanecer tanto tiempo sin ella y fue a buscarla. ¿Verdad?", Melissa escuchaba con mucha atención la conversación de Raj.
"Sí. Sheldon nos dijo que quería conocer un poco más sobre la investigación de Amy, y que por eso viajaba a Estocolmo, pero todos sabíamos que si él se iba, era porque extrañaba a Amy. Aunque no lo admitiera." Raj tomó un sorbo de su latte descafeinado. "¿No le parece romántico?".
Melissa arrugó la nariz, pronunciando un sí, con poco convencimiento.
"Amy debía permanecer seis meses en Estocolmo, pero unos dos meses después de que Sheldon fue a buscarla, ambos regresaron a Pasadena y Nicholas ya estaba en camino." Raj continuó con su relato. "Desde ese momento, Amy y Sheldon no se han vuelto a separar."
"Ya veo", Melissa comentó con seriedad. "Y… ¿nunca han tenido problemas o peleas? No hay relaciones perfectas". Melissa estaba dispuesta a aprovecharse de la disposición de Raj para hablar sin parar.
"Claro que han tenido sus problemas como todo el mundo." Raj admitió. "Pero siempre vuelven a estar juntos. Sé que va a sonar muy estúpido o ingenuo, pero a mí me gustaría vivir una historia de amor como la de ellos." Raj suspiró.
"Vivir una historia de amor así, como ellos", Melissa sacudió la cabeza con cierto grado de repulsión. "Realmente no sé si me he enamorado alguna vez. Creo que no. Quizá no me pase nunca" Melissa confesó como si fuese lo más natural del mundo. Había algo en Raj que despertaba en Melissa una sinceridad y confianza inéditas.
"Yo tampoco sé si me ha pasado o me pasará alguna vez." Raj sonrió dulcemente. "Pero es divertido imaginarse que un día sucederá. ¿No es así?".
"Pues, no lo sé. Siempre he preferido las cosas más tangibles y materiales, las cosas que pueda tomar con mis propias manos. No soy del tipo de personas que se quedan esperando a que el amor de su vida toque a la puerta. Si yo quiero algo, voy y lo tomo. Es así de simple." Melissa le dijo a Raj con sinceridad. "Considero que la gente se complica innecesariamente. ¿No te parece?" Sin notarlo, Melissa empezaba a tratar a Raj con más familiaridad.
"Seguramente dices eso porque para ti, todo ha sido más fácil. Apuesto a que fuiste la capitana de las porristas, la reina del baile y la presidenta de la clase. ¿O me equivoco?" Raj sin notarlo comenzó a tratar con más confianza a Melissa.
"No, no te equivocas. No creí que fuese tan obvio", Melissa rio sin poderlo evitar. La conversación con Raj le resultó más entretenida de lo que había pensado.
"Apenas te vi, me di cuenta de ello. Aunque, bien puede ser estrés postraumático porque después de haber recibido tantos maltratos por parte de los chicos populares de la escuela, uno aprende a identificarlos a primera vista." Raj admitió con una sonrisa nerviosa.
"Tampoco creas que yo era una porrista malvada que se entretenía al hacer sufrir a sus compañeros de clase." Melissa sabía muy bien que sí lo fue y que probablemente aún lo era. "Simplemente, se trata de la sobrevivencia del más fuerte", Melissa tomó el último sorbo de su café. "Así es la vida, esas experiencias forman el carácter."
"Supongo que sí", fue lo único que Raj pudo añadir al escuchar a Melissa.
"Bueno, ha sido una tarde muy agradable, pero ya debo regresar a casa." Melissa se levantó de la silla.
"Sí, ya es un poco tarde." Raj afirmó; inmediatamente pidió la cuenta.
Sheldon estaba sentado en su sitio favorito del sofá. Se disponía a revisar su correo electrónico, antes de que empiece un documental sobre koalas, que él y Amy habían planeado ver.
"¡Amy! Ya va a empezar el documental, te vas a perder los primeros minutos." Sheldon llamó a Amy para que lo acompañara.
"¡Iré enseguida! En cuanto las palomitas de maíz estén listas." Amy respondió desde la cocina. "Sé que ya casi es hora de la cena pero no pude resistir, Thomas y Oliver tienen hambre todo el día."
En poco menos de dos minutos, el delicioso olor de las palomitas de maíz llenó la sala; Amy colocó las palomitas en un tazón y caminó hacia la sala para ver el documental con Sheldon, quien miraba ansioso la pantalla del televisor, con el rostro que ponía siempre que veía a un koala.
"Justo a tiempo para el documental", dijo Sheldon, acomodándose en el sofá. "¡Ven, siéntate aquí!" Sheldon dio una palmada sobre su regazo.
"¿Ahí?" Amy sonrió. "¿Crees que puedas con nosotros tres? Ya somos bastante pesados." Amy le dijo a Sheldon, mientras colocaba el tazón de las palomitas sobre la mesa de centro.
"Sí, por supuesto que puedo con ustedes tres." Sheldon dio una nueva palmada sobre su regazo. "¡Ven!"
Luego de pensarlo por un par de segundos, Amy finalmente se sentó sobre el regazo de Sheldon. Él colocó los brazos alrededor de la cintura de Amy mientras ella acariciaba suavemente su rostro.
Sheldon besó la mejilla de Amy, recorriendo la corta distancia que le separaba de sus labios. "Te amo", le susurró al oído.
"Yo también te amo." Amy abrazó a Sheldon con fuerza. "Eso tú ya lo sabes".
Sheldon asintió con la cabeza. Perdiéndose en el aroma de su perfume, Sheldon cerró los ojos y acercó sus labios a los de Amy. Los suaves labios de Amy se sentían dulces y cálidos al juntarse en aquel beso, largo e intenso.
A veces, Sheldon se sorprendía a sí mismo pensando en el tiempo que había desperdiciado sin experimentar la felicidad que ahora sentía junto Amy. Era en esos momentos en los que intentaba compensar con creces todos los besos y caricias que había dejado de darle, y que ella merecía.
"Shelly, nos estamos perdiendo el documental", Amy suspiró, alejando sus labios de los de Sheldon, apenas unos milímetros. "Tú querías ver ese documental. Por los koalas", Amy exhaló frente a los labios de él.
"Mmm", Sheldon protestó, sin querer romper el beso, aunque le vendría muy bien recuperar el aliento. "Estoy seguro de que van a repetir ese documental", dijo Sheldon mientras acariciaba su espalda con sutileza y besaba el espacio entre su hombro y su cuello.
"Gracias por acompañarme hasta mi casa", Melissa se alistaba a despedirse de Raj. "Bueno, ya nos veremos en Caltech, fue un placer conocerte."
"Sí, espero verte pronto", Raj inhaló profundamente como para darse valor. "Quizás podamos salir alguna vez" dijo con un hilo de voz.
"Sí, quizás", respondió Melissa, pensando que podría averiguar algo más sobre Sheldon y Amy. Además, la compañía del Dr. Koothrappali, no era del todo desagradable. "Buenas noches", le dijo Melissa extendiendo su mano.
Raj tomó la mano de Melissa y la estrechó para despedirse. "Buenas noches" mencionó débilmente, sin querer soltar aquella mano.
Melissa se sintió incómoda al tratar de liberarse de la firme tensión de la mano de Raj.
"Melissa", Raj dijo en un susurro.
"¿Qué?" preguntó ella, sorprendida por la extraña actitud del astrofísico.
Sin decir una sola palabra, Raj tomó a Melissa por la cintura y apretó sus labios contra los de ella en un beso desesperado, con la urgencia de un adolescente inexperto.
Cuando Melissa y Raj cortaron aquel beso por la necesidad de recobrar su respiración normal, Raj sólo pudo decirle:
"Tú dijiste que si queríamos algo… deberíamos conseguirlo y ya. Eso fue lo que hice", Raj se ruborizó como nunca antes, sintiendo el pulso acelerado y la garganta seca. Mentalmente, se preparaba para recibir un insulto o una cachetada.
Melissa sintió como si la sangre se congelara dentro de sus venas, sin saber cómo reaccionar. Respiró hondo y entró en el edificio donde vivía, sin mirar atrás.
Nota de la Autora: ¿Qué opinan de este capítulo? Ya sea que lo amen o lo odien, espero sus comentarios. ¡Gracias por leer!
