Capitulo 37:

Remus, Sirius y James se quedaron observando como la esfera de electricidad caía desde la mano de Ron. Ninguno entendía como había obtenido una varita, pero era la mejor oportunidad que tenían de salvar a Violet desde que todo este desastre había comenzado. Por alguna razón los refuerzos que Sirius había solicitado no estaban llegando. La posibilidad de ganar algo de tiempo para que otros aurores sorprendieran a Pettigrew era lo único que les había impulsado a dejar sus varitas. La estrategia les había comprado un par de minutos, no demasiado, pero esperaban que fuera lo suficiente. Después de ver el estado en el que estaba Violet y lo que le había hecho a Alexandra se debía ser muy cuidadoso con Peter. Sin embargo los aurores no llegaron cuando Sirius los esperaba y ahora Ron, el mejor amigo de su ahijado estaba tomando las cosas en sus manos.

Antes de que se dieran cuenta de lo que pasaba Violet salió volando hacía James y Ron corría hacía a Pettigrew dispuesto a dar pelea. Sirius maldijo toda la idea del club de duelo. Ahora Ron creía que podía enfrentarse a Peter.

-¡Ron!¡No!- dijo Hermione sonando desesperada.

-Estas con papá hija.- escucharon decir James mientras ponía a cubierto a su hija, que no tenía más fuerzas para sostenerse en pie.

Remus y Sirius dispararon dos Petrificus Totalus, la idea era neutralizar a los dos contendientes, pero, antes de que los hechizos llegaran a su blanco una barrera invisible los detuvo. Remus y Sirius se observaron preocupados. Ron, mientras tanto, seguía dándole pelea a Pettigrew.

Harry al ver que los hechizos rebotaban se lanzó para ayudar a su amigo pero fue rechazado por la invisible pared.

-Peter levantó una barrera que va por toda la habitación.- explicó Remus.

-¡Demonios!- dijo Sirius que ahora se daba cuenta que no podría ayudar a Ron. El único hechizo que superaría ese tipo de barrera era un Avada Kedabra y no podía lanzar uno de esos a menos que tuviera un tiro limpio.

Remus se puso a trabajar para desactivar la barrera inmediatamente. James estaba intentando unos hechizos curativos con Violet y no parecía estar teniendo mucho éxito en su tarea.

-¿Cómo lo hizo?¿Cuándo?- dijo Sirius temblando de furia.

-Yo se lo enseñe a hacer… durante la guerra a ti también.- dijo Remus mientras seguía trabajando con su varita. -El cuando… me imagino que fue mientras nosotros entramos. Prefirió armar esta barrera a lanzarnos un hechizo. La esfera de energía de Ron desvió desestabilizarlo temporalmente permitiéndole a él entrar y sacar a Violet.-

Sirius observó aliviado como un depulso de Ron alcanzaba la varita de Pettigrew y no pudo evitar sentirse orgulloso de su estudiante. Muy preocupado, pero orgulloso. Lamentablemente el alivio duro poco ya que Pettigrew se las arregló para desarmar a Ron de una patada en la mano. Ahora la pelea estaba desequilibrada ya que Pettigrew tenía su cuchillo. Sirius sabía que, si Remus no conseguía bajar el escudo rápido, debía lanzar una maldición asesina a Pettigrew ni bien tuviera oportunidad.

Sirius vio como Ron conseguía esquivar una puñalada asesina de Pettigrew y lo mandaba volando de una patada contra el oscuro hueco en el cual se había escondido en un primer momento.

Los chicos se acercaron a donde estaba Remus tratando de bajar la barrera de Pettigrew. Ron sin mirar levanto la mano para que se detuvieran, pensaba que podían cruzar, pero la verdad es que todavía no era así. En menos de un segundo Sirius vio como el cuchillo de Peter era lanzado contra Ron y por un momento temió lo peor, pero los reflejos del pelirrojo lo pusieron a salvo, pero no por mucho tiempo. Sirius vio como Peter salió de su escondite hacia Ron y lo más rápido que pudo lanzó un par de Avada Kedabras, pero lamentablemente, no fue lo suficientemente veloz y Peter tomó al amigo de su sobrino y se estrelló contra una puerta destruyéndola.

-¡Lunático!- dijo Sirius tratando de apurar a su amigo.

Sirius vio un leve parpadeo.

-¡Ahora!- gritó Remus.

Los dos merodeadores se lanzaron tras Pettigrew y Ron. Rápidamente cruzaron la primera puerta destrozada y vieron que había una segunda destruida. El pelirrojo esta en el suelo inmóvil y, por un momento, Sirius pensó lo peor. Cuando llegó junto a él lo vio bastante mal herido, tenía múltiples puñaladas y unos golpes bastante feos, pero, estaba vivo… por ahora.

El auror le sostuvo la cabeza para evitar que se moviera.

-Quédate conmigo Ron.- dijo Sirius muy preocupado. -Tienes que explicarle a tu madre lo que hiciste hoy.-

Sirius no puedo evitar sentir que la broma estaba fuera de lugar, pero, no podía sonar preocupado. Ron lo miro con una mirada que decía que nada de lo que dijera podría hacer ver mejor la situación.

-Vamos a llevarte a la enfermería y quedaras como nuevo.- dijo Sirius que en ese momento vio que sus colegas se acercaban.

Sirius no pudo evitar preguntarse porque habían tardado tanto en llegar. Algunos comenzaron a ir hacia el bosque siguiendo la pista de Pettigrew.

El auror observo al pelirrojo que en ese preciso instante estaba perdiendo el conocimiento.

-¡Ron!- le grito Sirius -¡Mantente conciente!

Sirius vio que sus amigos lo rodeaban y Hermione parecía a punto de desmayarse.

-Ron…- dijo la castaña cuyo rostro estaba surcado por lagrimas y pálido como la cera. -Está…-

-Inconciente.- dijo Sirius que todavía sentía el pulso del chico.

Rápidamente te acercaron Tonks y Kingsley para tener contacto con la situación.

-¡¿Por qué demonios tardaron tanto?- dijo Sirius indignado.

-Campos antiaparición...- dijo Kingsley a modo de explicación. -Tuvimos que venir desde Hogsmeade a pie ¿Cual es la situación?-

Sirius intento olvidar su frustración por un momento.

-Pettigrew escapó al bosque, este chico y la hija de James están bastante mal heridos.- dijo Sirius. -Vamos a tener que llevarlos lo antes posible a Hogwarts Madame Pomfrey va a poder encargarse de atenderlos y si lo requiere desde ahí podemos trasladarlos a San Mungo-

Kingsley entró en la casa para poder ayudar a James. Tonks se quedó con Sirius y comenzó a realizar una serie de hechizos curativos.

-Creo que deberíamos apurarnos.- dijo la metamorfomaga finalmente. -Los hechizos que utilice lo mantendrán con vida pero no es nada demasiado permanente.-

En ese momento volvió Kingsley.

-James se adelantó por el túnel.- dijo el auror. -No pudimos cerrar las heridas de su hija.-

Sirius tuvo un mal presentimiento pero no quiso decir nada.

-Muy bien, vamos.- dijo Sirius poniendo un hechizo en Ron para transportarlo.

Todo el grupo comenzó a volver por el túnel que llevaba al sauce boxeador. James iba bastante adelantado y no alcanzaron a verlo. El grupo no cruzó demasiadas palabras, nadie estaba de animo y finalmente salieron a los jardines de Hogwarts. En ese punto Remus se despidió diciendo que debía ir a su despacho, la luna saldría dentro de poco.

Se separaron del licántropo y sin perder tiempo se dirigieron a la enfermería. Cuando llegaron encontraron a el profesor Dumbledore que, evidentemente, los estaba esperando. Parecía muy preocupado por toda la situación pero, no hizo ninguna pregunta hasta que Ron estuvo acomodado en una cama al final de la enfermería.

En otra cama yacía Alex completamente inmóvil, tenia los ojos vendados y parecía estar bajo el efecto de alguna poción somnífera. Detrás de un biombo salio Madame Pomfrey seguida de James Potter. El amigo de Sirius tenía la ropa manchada con la sangre de su hija, estaba sumamente pálido y no parecía que sus piernas pudieran sostenerlo muy bien.

-El Medimago Dunne es uno de los mejores James.- dijo Madame Pomfrey mientras le acercaba una silla. Sirius no sabía si era para que esperara o para que no se desmayara. -Ahora si me permites debo atender al señor Weasley… señorita Tonks ayúdeme aquí.- después se volvió a Harry, Hermione y Susan. -Ustedes niños pueden esperar afuera, cuando tenga noticias de sus amigos serán los primeros en saberlas.-

-Ron…- dijo Hermione con un hilo de voz -¿Se pondrá bien?-

La chica era un mar de lagrimas, Susan, que si bien no estaba llorando, tampoco estaba mucho mejor.

-No.- dijo Harry firmemente. -No me iré hasta que no me digan como está mi hermana y Ron.-

Madame Pomfrey evaluó rápidamente la situación.

-Tu te quedas Potter.- dijo Madame Pomfrey lanzando un suspiró . -Un minuto y ni un segundo más.-

Madame Pomfrey y obligó a las dos chicas a salir, que no estuvieron muy de acuerdo con la decisión de la enfermera.

-Papá…- dijo Harry sonando muy preocupado -¿Está bien Violet?-

James se dio cuenta que con su cara no hacía otra cosa más que preocupar a su hijo, por lo que, se levantó y le dio un abrazo.

-Tu hermana estará bien.- dijo James que se obligó a poner buena cara frente a su hijo. -Tu hermana se pondrá bien…- repitió James. -Tiene a un medimago experimentado de San Mungo para atenderla… ahora esta durmiendo. Le han dado unas cuantas pociones para que estuviera mejor y no sintiera dolor. Pero, le quedara una cicatriz en el cuello…-

Ahí Sirius entendió porque ni James ni Kingsley no habían podido curarla en la casa de los Gritos.

-No…- negó Harry sin poder creer lo que su padre le contaba. -No puede quedarle una cicatriz a menos que…-

Harry finalmente entendió lo que su padre le decía y trató de aguantar unas cuantas lagrimas sin mucho éxito.

-¿Pero estará bien?- preguntó nuevamente el chico de Slytherin con un nudo en la garganta.

James abrazó a su hijo nuevamente.

-Si estará como nueva en un par de días.- dijo el patriarca de la familia Potter obligándose sonar convencido. -Ahora ve afuera, no creo que madame Pomfrey quiera demasiada gente dando vueltas mientras sus pacientes no están estabilizados.-

Harry dio media vuelta y comenzó a arrastrar sus pies en dirección a la puerta. Entonces recordó que Ron también había sido herido… quizás peor que su hermana.

-Su amigo estará bien.- dijo Madame Pomfrey cuando lo vio junto a la cama del pelirrojo. -Solo son golpes, huesos rotos, fisura de cráneo, pulmones perforados… y no se cuantas cosas más, pero se pondrá bien… no utilizaron magia oscura en él.-

Harry lanzó un suspiro de alivio, al menos Ron sanaría rápido.

Cuando estuvo afuera de la enfermería fue asaltado por un sin número de preguntas de Susan y Hermione, trató de responderles lo mejor que pudo y les explicó lo que había sucedido con Ron y con su hermana. Las dos chicas hicieron algunas preguntas más y finalmente se quedaron calladas, sentadas muy juntas, mientras Harry caminaba nerviosamente de un lado para otro. Después de media hora de espera escucharon unos pasos que acercaban. Los tres torcieron la vista y vieron como se acercaba un grupo compuesto por varios pelirrojos y un chico con cabello color negro azabache muy parecido a Harry. Eran Percy, Fred, George, Ginny y John Potter. Los cinco venían acompañados por la profesora Minerva McGonagall.

Ginny observó a los amigos de su hermano, los tres estaban hechos un completo desastre, Hermione tenía los ojos rojos de tanto llorar, Susan tenía la mirada perdida y no había reaccionado a la llegada de los Weasley y John Potter. En cuanto a Harry, jamás lo había visto tan preocupado.

La Profesora McGonagall ingresó a la enfermería indicándoles al grupo que esperara. Adentró encontró un poco más de calma James Potter, Sirius Black, Kingsley Shacklebolt y el Profesor Dumbledore estaba conversando mientras esperaban que, Madame Pomfrey y el medí mago traído desde San Mungo terminaran con su trabajo.

Harry se alejó un poco junto con su hermano y comenzó a explicarle algo en voz baja. John no pareció tomar las noticias que le dio su hermano muy bien, ya que le dio un violento puñetazo a la pared. Ginny observó como Harry abrazó a su hermano y después de tranquilizarlo un poco prefirió dejarlo solo y volver a la puerta de la enfermería. John parecía necesitar algo de tiempo solo.

-Harry… ¿Cómo está mi hermano?- le pregunto Ginny muy preocupada cuando el mejor amigo de su hermano se acercó nuevamente al grupo. -Es verdad que Pettigrew lo hirió… la profesora McGonagall no nos dijo nada más.-

-Madame Pomfrey me dijo que estará bien, que Pettigrew no utilizó magia oscura en él.- dijo Harry.

Ginny quería llorar del alivio que sentía, por un momento temió que les hubieran ocultado el estado real de Ron y que, realidad, su hermano mayor estuviera agonizando y que los hubieran llamado para que pudiera despedirse de ellos. Sin darse cuenta como, Ginny se descubrió abrazando a Harry y enterrando su rostro contra su tunica.

La menor de los Weasley se sentía mucho más segura entre los brazos de Harry, pero en ese momento recordó que la hermana del chico estaba también en la enfermería y la reacción de John Potter.

-Harry… tu hermana.- dijo Ginny preocupada -¿Como está?-

La hermana de Ron sintió el cuerpo de Harry se tensaba incómodamente.

-Pettigrew casi la mata.- dijo Harry en un susurro. -Utilizo un cuchillo que tenía magia negra y le quedara una cicatriz en el cuello… para siempre…-

La menor de los Weasley abrazó más fuerte a Harry, pero esta vez, con la intención de reconfortarlo. Ahora podía entender la reacción de John.

-Lo importante es que está a salvo…- dijo Harry tratando de buscar el lado positivo. -Si no hubiera sido por Ron no sé que hubiera pasado…-

Pero adentro de la enfermería los adultos estaba hablando sobre lo sucedido y tenían una buena idea de que es lo que hubiera sucedido.

-Creó un escudo para impedir que pudiéramos rescatarla, había campos anti aparición para evitar que llegara la ayuda…- dijo Sirius Black al director mientras esperaba que terminaran de atender a los dos chicos. -No evitó de ninguna manera los detectores de rostro… Su plan era que pudiéramos ver como Violet moría, y en el caso de que pudiéramos levantar el escudo, era poco probable que tuviéramos suficiente tiempo para ayudarla.-

El director parecía estar analizando lo sucedido en las últimas horas. Era una suerte que solo hubiera tres personas heridas. El saldo de la sangrienta expedición de Pettigrew a Hogwarts podría haber sido mucho más trágico. En ese momento el director observó a Sirius. El auror observaba la figura de Alexandra que yacía inconciente. Si bien le habían informado pocos minutos antes que estaría bien no parecía sentirse mucho más tranquilo. ¿Sería posible que hubiera algo más a parte de una simple preocupación? Seguro que sí.

-Estará bien Sirius.- dijo Albus.

-Seguro que no…- dijo Sirius con un nudo en la garganta. -Tendrá problemas…-

-Por lo que me han dicho Madame Pomfrey y el Medimago Dunne… Su único problema será poder conseguir unos anteojos nuevos, y poder corregir los exámenes de Runas a tiempo.- dijo Albus con una sonrisa tranquilizadora.

Sirius se sintió un poco más aliviado. Realmente lamentaba que la profesora se hubiera visto involucrada en todo el asunto de Pettigrew.

El auror decidió quedarse por unos momentos más en la enfermería James necesitaba un rostro amigo para acompañarlo y quería vigilar a Alex unos instantes más. Sabía que a la larga tendría que irse ya que no era nada de la profesora de Runas y seguramente en algún momento de la noche debería reanudar sus investigaciones para atrapar a Pettigrew. Pero, mientras tanto, prefería quedarse ahí.

En esos momentos, afuera de la enfermería, llegaban nuevas y sumamente preocupadas visitas: Los padres de Ron, Lily Potter y Madame Bones.

Madame Pomfrey y la profesora McGonagall salieron a interceptarlos y aclararles la vida de sus hijos no corría ningún peligro. A los padres se les permitió ingresar primero y a los hermanos y amigos se les prometió hacerlos ingresar en pocos minutos.

Madame Bones se acercó a su sobrina. Por suerte no había sido herida y solo parecía estar muerta de preocupación por sus amigos. Le dio un fuerte abrazo, le prometió que todo saldría bien, y se dirigió a la enfermería para informarse de la situación con el profesor Dumbledore. Pero la chica la retuvo tomándola de la mano. Amelia estuvo tentada a decirle que después hablarían pero, algo en la mirada de su sobrina le dijo que lo que sea que quería no podía demorar.

Susan llevó a su tía unos metros más lejos para tener algo de privacidad.

-¿Qué ocurre Susie?- preguntó Madame Bones algo preocupada por la actitud de su sobrina. -¿Te sucedió algo…?-

-No…- dijo Susan y se demoró un poco antes de continuar. -Es que Pettigrew dijo unas cosas terribles… dijo que le recordaba a mamá y que el había estado ahí…- a Susan le costaba horrores repetirle a su tía lo que Peter le había dicho -Había estado cuando los mataron y dijo que le habían hecho cosas horribles a mamá… Por favor dime que no es verdad.-

Susan observó expectante a su tía esperando que le dijera que todo era la invención de la torcida imaginación de un demente. Pero su tía solo cerró los ojos tristemente.

-Es verdad…- dijo la pelirroja sintiendo como la desesperación la invadía.

-Sabía lo que había sucedido…- dijo la tía de Susan tratando de mantenerse calma. -Nunca supimos quien estaba detrás del ataque a tus padres… solo sospechas.-

-¡Y siempre me lo ocultaste!- dijo Susan sonando muy enojada.

Amelia siempre había temido que llegara ese momento, pero intentó mantener la calma.

-Nunca quise ocultarte nada.- dijo Madame Bones. -Solo quise esperar a que fueras mayor y pudieras entender mejor… Nunca quise que te enteraras de esta forma.-

La tía de Susan alargó su mano para estrechar a la chica que quería como una hija pero esta dio un paso atrás rehuyendo al contacto. El rechazo de su sobrina le dolió tanto como una maldición cruciatus.

-¡No!… Déjame… solo déjame.- dijo Susan entre lagrimas a tiempo que se alejaba de la mujer que la había criado.

Amelia observó alejarse a la persona que más quería en el mundo. Sabía que debía darle tiempo, y esperar que pudiera entenderla.

Madame Bones dio media vuelta y entró en la enfermería como era de esperarse todos los padres estaban al borde de un colapso nervioso.

-Mi bebé…- dijo Lily entre lagrimas mientras James la abrazaba. -Mi hermosa bebé.-

El matrimonio Potter estaba sentado junto a la cama de la niña que tenía vendado el cuello y evidentemente estaba bajo el efecto de algunas pociones que le permitían dormir placidamente y no sufrir el dolor de las heridas que Pettigrew le había provocado.

En la otra cama Ron Weasley, uno de mejores amigos de Susan, yacía con el torso envuelto en vendas. Los padres del chico parecían estar algo más tranquilos que los Potter pero tenían la preocupación marcada en el rostro.

Madame Bones prefirió no distraer ni a los Potter, ni a los Weasley. En cambio se dirigió hacia donde estaban reunidos los aurores y el profesor Dumbledore.

-Madame Bones.- dijo Sirius Black ni bien la vio. -Creo que debería saber que Pettigrew dijo algunas cosas que afectaron a Susan…-

-Susie ya habló conmigo, igualmente gracias por avisarme Sirius.- dijo Amelia Bones amablemente, pero cerrando el tema y dando a entender que la conversación con su sobrina no había salido muy bien.

En pocos minutos los aurores y el profesor Dumbledore le contaron la secuencia de hechos. La tía de Susan estaba sorprendida de que nadie hubiera muerto.

-Muy bien.- dijo Madame Bones después de unos instantes. -Tenemos bastantes aurores y dementores buscándolo… Me han informado que el campo anti aparición lo formó con unos cristales encantados que están prohibidos para los particulares… Sirius quiero que investigues la pista del cuchillo, que te acompañe Alice Longbottom. Si no me equivoco Pettigrew pudo haber conseguido ese cuchillo en Borgin & Burkes… Kingsley, tu y Tonks vayan al Callejón Knockturn estoy segura que esos cristales salieron de ahí… no dejen piedra sin levantar. Tengan cuidado es posible que Pettigrew vuelva sobre sus pasos para poder escapar.-

Madame Bones le entregó unos pergaminos a los aurores.

-Son ordenes de allanamiento y arresto firmadas, lo único que tienen que hacer es completarlas.- dijo la tía de Susan. -Buena suerte y tengan cuidado.-

Una vez que los aurores se fueron Madame Bones tomo asiento y observó como los hermanos y amigos de los dos chicos heridos ingresaron a la enfermería para visitarlos. De cualquier manera la enfermera no les permitió permanecer demasiado tiempo y tuvieron que retirarse a los pocos minutos.

Cuando salieron Hermione, los hermanos Potter y los Weasley se reunieron afuera.

-Voy a matar a Pettigrew.- dijo John temblando de ira.

Todos parecían compartir sentimientos similares.

-Pero ten por seguro que terminara cayendo.- dijo Harry.

-No puedo creer lo de Ron.- dijo George sonando algo sorprendido y preocupado. -Enfrentándose con Pettigrew de esa forma… Mamá lo va a matar.-

-Ron esta demostrando ser bastante duro en estos últimos años.- dijo Fred. -Quien lo hubiera dicho del pequeño Ronnie…-

Ginny sabía que Fred tenía razón, Ron no era el mismo que tres años atrás. La chica observó a su hermano y estuvo a punto de decir algo pero, finalmente permaneció en silencio.

-Podría haber rescatado a Violet y dejar que los aurores solucionaran todo.- dijo Hermione temblando de indignación. -Pero el muy…- la chica de Ravenclaw parecía a punto de decir algo muy grosero sobre Ron pero finalmente te contuvo -…tonto tenía que jugar a ser el héroe y tratar de atrapar a Pettigrew.-

Ninguno había visto a Hermione tan enojada en su vida.

Finalmente el grupo decidió volver a sus salas comunes, por suerte Ron, Violet y la profesora Rydberg estaban sanos y salvos.

Las horas pasaron y, finalmente, cerca de las dos de la mañana Ron despertó. No sabía bien cuanto tiempo había pasado pero era evidente que estaba en la enfermería. En ese momento escuchó un carraspeo a su costado que lo llamaba. Ron torció su cabeza con algo de dificultad y se encontró con alguien que no esperaba.

-Era hora que despertaras Ronald.- dijo una chica rubia, que era la viva imagen de Alice Longbottom, la hija de Neville.

El ente había vuelto. Estaba parada junto a la cama de Ron vistiendo, como siempre, el uniforme con los colores de Slytherin.

-¡Tu!- dijo Ron con fastidio a tiempo que entrecerraba los ojos.

-No hables tan fuerte.- le dijo el ente en un susurro. -Recuerda que estás en la enfermería… si bien arregle las cosas para que nadie pudiera escucharnos no es motivo para faltar a las reglas- el ente tocó la tela del biombo que le daba algo más de privacidad a Ron -la verdad es que estas cosas son muy bonitas y fue un lindo detalle de Madame Pomfrey de darles uno a cada uno de ustedes.-

En ese momento Ron recordó que no debería ser el único hospitalizado.

-La hermana de Harry…- comenzó a decir el pelirrojo.

-Está bien.- lo interrumpió el ente. -Por suerte pudo ser atendida a tiempo. Y, para que sepas, Alexandra Rydberg también fue herida por Pettigrew pero se repondrá.-

Ron no sabía lo de la profesora de Runas, pero sintió un enorme alivio al saber que todos estaban a salvo.

-Entonces…- dijo el ente mientras se sentaba en una silla junto a él. -¿Me extrañaste?-

-No.- dijo Ron sin pensarlo dos veces.

-Vamos no te pongas así.- dijo el ente riendo -Incluso te traje una tarjeta…-

El ente le entregó una tarjeta. Ron la abrió y leyó una inscripción que decía: "¡Mejórate Ron!" tenía dibujada una carita sonriente, corazoncitos en los ángulos y firmaba "Alice".

El pelirrojo arrojó la tarjeta con poca delicadeza sobre la mesa que tenía costado de la cama.

-¿Te llamas Alice?- preguntó Ron, que nunca se había interesado por saber como se llamaba ese condenado espectro.

-No fue mi primera opción pero me pareció un buen nombre.- dijo el ente. -Por cierto… jamás me has preguntado como me llamaba.-

-Nunca me lo dijiste.- dijo Ron sin ganas de seguir la conversación.

-Vamos Ron no te pongas todo ceñudo.- dijo el ente sonriendo. -Se que en el fondo me quieres…-

Ron bufó y la observo como si se hubiera vuelto loca.

-Bueno, te voy a contar lo que he estado haciendo desde que nos vimos la última vez.- continuó el ente sin darle importancia a la mirada que le echaba Ron. -Nada.-

-No sé por qué no me sorprendo.- dijo el pelirrojo con sarcasmo.

La ente frunció el seño.

-Para que sepas, mis superiores no tomaron muy bien que trajera a tu sobrina para que te visitara y te ayudara a mejorar las cosas con tu hermano.- dijo el ente. -Por eso me sacaron de tu caso y no pensaban volverme a dejar comunicarme contigo, pero, gracias a que casi te mueres me volvieron a enviar para que hable contigo.-

-Eso significa que me ayudaras.- dijo Ron que por primera vez estaba algo interesado en lo que el ente tuviera para decirle.

-No demasiado…- dijo el ente después de unos segundos. -No me devolvieron ninguno de mis conocimientos del futuro, ni la capacidad para intervenir.-

Ron perdió el interés nuevamente.

-Entonces para que viniste.- dijo el pelirrojo sin darle vueltas al asunto. -Si es para visitarme puedes irte yendo por donde viniste.-

Ron deseaba que el ente te largara y lo dejara dormir.

-Siempre tan simpático.- respondió el ente con una sonrisa. -No se si recuerdas lo que te dije cuando llegaste aquí.-

-Me dijiste que estaba en el pasado.- dijo Ron con desgano. -Y esto no es el pasado… no sé lo que es pero no es el pasado.-

-Eso lo supusiste tu Ronnie.- dijo el ente. -Lo que te dije fue que estabas en una línea de tiempo paralela… el pasado o algo parecido.-

A Ron le parecía que el ente estaba tratando de sacarlo de quicio.

-El tema es que yo te dije que no podías decirle o comunicar nada a nadie por ningún medio a menos que estuvieras muriendo.- dijo el ente y agregó rápidamente al ver el brillo de esperanza en los ojos de Ron. -Antes de que te ilusiones déjame recordarte que ahora gozas de perfecta salud eso significa que no puedes decir nada.-

Ron comenzó a sentir como la ira acumulada a lo largo de años comenzaba a surgir otra vez.

-Ustedes me trajeron a este lugar, me alejaron de mi familia y no me dan ninguna ayuda.- dijo Ron muy enojado. -Esperan que pueda resolver las cosas, para que Voldemort no llegue al poder ¿Y me ayudan en algo? ¡No! ¡Solo se quedan mirándonos como si fuéramos hormigas en un jardín! Me parece que no les interesa un reverendo demonio que cambien las cosas.-

-Claro que si.- dijo el ente firmemente sin reaccionar ante la ira del pelirrojo. -Hemos visto mundos consumidos completamente por la destrucción que genero Voldemort u otros personajes mucho peores llevando muggles y magos por igual a guerras interminables que terminaron por destruir a la humanidad y la vida en la tierra. No podemos dejar que eso ocurra en nuestro mundo y tu tienes que ayudarnos.-

-¿Tengo que ayudarlos? A mi nadie me preguntó nada. La única razón por la que estoy aquí es porque ustedes trajeron ¿Por que no me envían de regreso?- dijo Ron. -Al menos…-

Ron considero por un instante como sería si, por lo menos Hermione estuviera con él. Las cosas serían mucho más fáciles podrían apoyarse el uno al otro en esta demencial misión. Pero, por más que lo tentara, desecho la idea. No quería que Hermione sufriera lo mismo que él. Sabía que su esposa no soportaría vivir en un mundo en el cual Hugo y Rose no existían.

-Mejor deja las cosas como están.- dijo finalmente el pelirrojo.

-Creo que no estás apreciando demasiado tu nuevo hogar.- dijo la ente.

-¡Al fin estamos de acuerdo en algo!.- dijo Ron molesto.

La ente que utilizaba la imagen de Alice Longbottom se puso de pie.

-Ven conmigo.- dijo la ente.

-Por si no lo ves me han apuñalado.- dijo Ron señalando sus vendajes.

-¡Anda! No seas flojito.- dijo la ente poniéndole una mano sobre sus heridas.

Ron no sintió ningún dolor. Evidentemente Madame Pomfrey había realizado su trabajo de maravillas. Antes de que pudiera darse cuenta el ente le arrojó una túnica. Si bien no le gustaba salir de expedición, estaba bastante intrigado por lo que el ente quería mostrarle.

-Bien.- dijo la ente una vez que Ron estuvo de pie. -Tómame de mi hombro.-

Ron permaneció un par de segundos algo indeciso pero finalmente colocó su mano sobre el hombro de la chica. Inmediatamente sintió como que un traslador se hubiese activado y antes de que pudiera darse cuenta estaba tirado en un frío piso de roca.

Miro hacia ambos lados y reconoció de inmediato el lugar. Estaba en un corredor de Hogwarts y si bien estaba desierto se escuchaba música y risas a lo lejos.

Ron se puso de pie sin entender nada de lo que estaba ocurriendo, en ese momento reparó en la presencia del ente junto a él.

-¿Dónde estamos?- preguntó Ron. -¿Hogwarts?.-

-Ya te darás una idea de donde y cuando estamos Ron.- dijo la ente crípticamente como era usual en ella. -Sígueme.- Agregó a tiempo que comenzaba a caminar

Ron comenzó a caminar junto al ente. Era evidente que se encontraba en Hogwarts lo cual dejaba otra pregunta para responder que era ¿Cuando?. Continuaron caminando un par de minutos y el ruido de la música fue en aumento. Ron estaba cada vez más seguro del momento preciso en el cual se encontraban cuando vio una chica con vestido de fiesta y un chico con tunica de gala besándose apasionadamente en un oscuro rincón.

-Esto es el baile de navidad.- dijo Ron mientras continuaban caminando.

Se cruzaron nuevamente con algunas parejas, grupos de amigos y amigas, una chica llorando desconsoladamente mientras dos amigas la consolaban, un chico que parecía haberse pasado de copas. Sin embargo ninguno parecía reparar en su presencia.

-¿Pueden vernos…?- preguntó Ron intriga por la indiferencia que mostraban los alumnos a su presencia.

Ron no sentía ganas de cruzarse con una versión futura de él mismo… aunque podía ser una ventaja. Podría obtener algo de información y, revelarse cosas a si mismo, no era una violación de las estúpidas reglas de los entes.

-No pueden vernos ni escucharnos.- explicó el ente. -Solo vinimos a observar y recabar información, no a interactuar.-

Finalmente llegaron al gran comedor donde Ron pudo observar la magnifica fiesta de navidad. Los recuerdos de esa fiesta eran amargos para el pelirrojo pero, si hacía bien las cosas podía obtener una revancha y conseguir que Hermione fuera con él al baile.

Ron comenzó a escudriñar en todas direcciones en busca de él mismo y Hermione, pero no encontró ninguna señal… quizás había tenido algo de suerte. Busco a Harry y a Ginny pero tampoco tuvo suerte.

-¿Donde estamos?- preguntó Ron.

-En el baile.- dijo el ente tomándose la pregunta del pelirrojo a broma.

-Gracias por la ayuda.- dijo ácidamente Ron. -Ya sabes a lo que me refiero…-

-Ya los veras…- dijo la ente misteriosamente.

A Ron le dio un mal presentimiento la elección de palabras que utilizó el ser que personificaba a la hija de Neville.

Los dos permanecieron unos instantes junto a la puerta del Gran Comedor. Justo cuando estaba empezando a preocuparse por no poder distinguirse ni a él, ni a ninguno de sus amigos, una chica pelirroja pasó junto a él llorando. A Ron le llamó la atención, ya que, le resultaba sumamente familiar sin embargo no sabía de donde podía llegar a conocerla.

-Vamos.- dijo el ente tomando a Ron del brazo y arrastrándolo en la dirección opuesta al baile -No la perdamos de vista.-

Si bien Ron no sentía muchos deseos de seguir las instrucciones del ente estaba algo intrigado sobre la identidad de la chica.

Ron observó a la joven mientras caminaba, con paso decidido, alejándose de la fiesta. Era bastante alta para su edad, tenía el cabello pelirrojo largo y un vestido que era sencillamente un asco.

-¿Quién es esa chica?- preguntó Ron que aunque no lo quisiera reconocer estaba sumamente intrigado.

-Te resulta familiar… ¿no es así?- dijo el ente esquivando la respuesta.

Ron observó al ente, entrecerró los ojos pero no le respondió. Continuaron avanzando, y al cabo de pocos minutos, se dio cuenta que se dirigían a la torre de Gryffindor. La chica estaba pocos metros delante de ellos y, finalmente, cuando llegó al cuadro de la señora gorda se volvió y Ron pudo verle mejor el rostro. Tenía ojos azules enrojecidos por las lagrimas y el maquillaje del rostro corrido, lo que le daba el aspecto de un panda. La chica murmuró la contraseña y entró a la sala común, seguida de cerca por Ron y el ser que personificaba a Alice Longbottom.

La chica no se detuvo en la sala común sino que se dirigió directamente a las escaleras que conducían a los cuartos de las chicas. Ron y el ente subieron, misteriosamente las escaleras no se transformaron en un tobogán como Ron había esperado. Quizás, al igual que las personas con las cuales se había cruzado minutos antes, la escalera no lo reconocía.

Era la primera vez que Ron subía a las habitaciones de las chicas. Cuando era adolescente el sector de la torre que permitía solo la presencia femenina representaba una suerte de misterio, la verdad era que le hubiera gustado poder subir ahí un par de veces a visitar a Hermione… por las más diversas razones.

Ron y el ente siguieron a la chica que entró en habitación y cerró la puerta, para el ente no fue ningún problema ya que la atravesó llevando consigo a Ron.

-Wow.- dijo el pelirrojo sumamente sorprendido por haber podido atravesar un objeto sólido.

Ron intentó atravesar la pared con su mano pero no tuvo el resultado esperado.

-Como puedes ver andar conmigo tiene algunas ventajas .- dijo el ente.

-Si claro.- dijo Ron como a quien no le interesa en lo más mínimo. -Bueno y piensas decirme de una vez quien es la chica de las lagrimas.-

En esos momentos se escuchaban algunos sollozos apagados detrás de los colgantes de una de las camas.

-Antes que nada déjame aclararte que no estamos en el futuro.- dijo el ente.

Eso evidentemente. Era el baile de la navidad de su cuarto año, sin embargo Ron no conocía a la chica del vestido feo ni de su mundo de origen ni de su universo de adopción se dejaba una sola opción… o múltiples.

-Estamos en otro mundo.- dijo Ron.

La ente parecía algo sorprendida de que Ron pudiera haber hecho esa deducción con tanta rapidez.

-¡Exactamente! No entiendo porque todos dicen que eres un bruto.- dijo el ente sonriendo.

Ron entrecerró sus ojos y observó a al ente con una mirada asesina.

-Yo particularmente creo que no eres demasiado Bruto… o Hermione te saco un poco lo bruto…- dijo el ente pensativa -O también, puede haber sido algo de crianza.-

-No tiene nada de malo mi crianza.- dijo Ron ofendido.

-Claro que Molly es una excelente madre que tuvo que lidiar con muchos hijos, y cuando te llego el turno se le olvido inculcarte un poco de sensibilidad.- dijo el ente. -Pero nos estamos desviando un poco del tema, mira este lugar… Podrías haber venido acá ahora que lo pienso…-

-Si muy linda la observación pero no me has respondido quien es la chica y porque la estamos siguiendo.- dijo Ron.

El ente lo observó y no dijo ninguna palabra. Parecía estar esperando algo. En ese momento escucharon que la puerta se abría, Ron se sumó al silencio del ente.

-Está aquí.- dijo la voz de una chica.

Ron vio entrar a una chica que jamás había visto debería tener la edad de la que estaba llorando tenía cabello negro, ojos verdes y un vestido mucho más bonito. Detrás de ella entraron Lavender y Parvati, también vestidas de fiesta lo que le confirmo que se encontraba en un mundo paralelo, distinto a su universo de origen y de adopción.

-Mina… soy Harriet.- dijo suavemente la chica de cabello oscuro.

-Vete… déjame sola- se escuchó decir a la chica llamada Mina desde la cama adoselada.

Sin darle importancia a las palabras de Mina, la chica llamada Harriet avanzo y abrió la cortina.

-Dije que me dejen sola.- dijo la chica cuando vio que no le habían echo caso.

Ron se volvió hacía el ente con mirada suspicaz.

-Entonces para que me trajiste aquí, no creo que sea para mirar a un montón de chicas llorar…- dijo el pelirrojo.

-Era mucho más divertido cuando no entendías nada y tenía que explicarte todo.- dijo el ente. -Así es. Es otro mundo… como no te gustaba demasiado tu mundo…-

-No es mi mundo.- la corrigió Ron.

-Pensé que quizás te gustaría venir a este.- dijo el ente.

Ron lo pensó por unos segundos cambiar de mundo resultaba tentador, pero estaba seguro de que el ente no lo dejaría. Pero en ese momento se vino a su mente la imagen de Hermione en su uniforme de Ravenclaw y la idea de dejarla le producía una enorme desazón.

-Bueno y dónde me encuentro en este lugar.- preguntó Ron tratando de no revelar sus sentimientos.

-Aquí.- dijo sencillamente el ser personificaba .

Ron odiaba cuando el ente era tan misteriosa.

-Sé que estoy en algún lado de este mundo.- dijo Ron tratando de no enfurecerse. -¿Dónde?-

-Todavía no te das cuenta.- dijo el ente. -Tu versión de este mundo está aquí con nosotros en esta habitación… es esa chica que está llorando desconsoladamente.-

Ron observó al ente como si se hubiera vuelto loca.

-Has perdido un tornillo.- dijo Ron sintiendo algo de pánico. -Esa es una chica.-

-Es verdad, en este mundo lo eres.- dijo el ente con una sonrisa.

-Eso es mentira.- dijo Ron sintiendo como enrojecía de furia.

-Tranquilo que no eres el único.- dijo el ente y agregó con una sonrisa. -No te suena familiar el nombre Harriet.-

Ron observó a la chica de cabello negro que estaba consolando a la pelirroja. Los rasgos del rostro le resultaban familiares, tenía ojos verdes y, a través del flequillo que caía sobre su frente te podía distinguir una cicatriz con forma de rayo en la frente.

-¿Harry…?- dijo Ron sin poder creerlo. -Es… ¿Harriet?-

-¡Acertaste!- dijo el ente y agregó rápidamente. -Aunque no era tan difícil, me pregunto que clase de auror eras si no prestas atención a las pistas que están justo delante de tus narices.-

Ron ahora estaba sintiendo como el pánico le comenzaba a circular por las venas. El ente no podía tener la intención de traerlo a este lugar.

-Bueno… ¿entonces te quedas donde estabas o vienes aquí?- pregunto el ente.

-Me quedo donde estoy.- dijo Ron rápidamente.

-¿Seguro?- pregunto el ser que personificaba a Alice Longbottom.

El ente parecía estar buscando sacar de quicio a Ron y lo estaba consiguiendo.

-¡Si!¡Estoy seguro!- dijo Ron sonando muy molesto. -¡Ahora deja de decir esas… estupideces. ¡Y dime quien demonios es esa chica!-

-No te pongas así… Se llama Wilhelmina Weasley.- dijo el ente tranquilamente. -Pero no le gusta mucho el nombre por eso le dicen Mina.-

Ron volvió su mirada a la chica, no podía negar que tenía las características de una Weasley. Cabello rojo, ojos azules en una tonalidad que podía reconocer como la que tenían él y sus hermanos, un nombre pasado de moda como Wilhelmina que, aunque a Ron no le gustara reconocerlo era perfectamente uno que sus padres elegirían. Además tenía un vestido que se acomodaba al ajustado presupuesto de los Weasley.

-Vamos Mina no te pongas así.- dijo comprensivamente la chica llamada Harriet a su amiga mientras acariciaba su cabello.

-Yo pensé que él, creí que… Le di todas las señales…- dijo Mina mientras se sonaba la nariz con un pañuelo que le había alcanzado Lavender. -Esperaba que las captara… pero no le intereso en lo más mínimo, no al menos como él a mi… solo me ve como una amiga y no como una chica.-

La pelirroja ahogó otro sollozo.

-Vamos Mina…- dijo Lavender sonando comprensiva. -No dejes que Hermes te ponga así…-

-¿Hermes?- dijo Ron incrédulo.

-Versión masculina de Hermione.- dijo el ente.

Ron estaba sin palabras.

-Él se lo pierde.- dijo Parvati. -Eres una chica muy bonita, esbelta, simpática… Estoy segura que se va a arrepentir.-

-No lo creo…- dijo Mina amargamente. -Seguramente la esta pasando muy bien con esa idiota de Vane colgada de su cuello… ¡Zorra!-

-Parvati tiene razón.- dijo el ente. -Eres una chica muy bonita, Ron.-

Ron sintió que el cuerpo le temblaba de indignación.

-No. Soy. Una. ¡Chica!- dijo el pelirrojo fuera de si.

Ron se negaba a creer lo que le decía el ente. No podía ser que esa chica fuera él. En ese momento un recuerdo de tiempos pasados le devolvió las esperanzas. Cuando estaba por nacer Rose, Hermione insistía en todo tipo de controles mágicos y muggles para asegurarse de que no ocurriera nada inesperado durante el embarazo y le explicó a Ron algo que estudian los muggles llamado genética. Cada persona tiene un código único que la hace como es. Esa chica y el deberían tener un código parecido pero no idéntico y el azar había hecho que naciera esa chica en lugar de él.

-Esa chica no soy yo…- dijo Ron con seguridad. -La única posibilidad es que sea una hermana que nunca tuve.-

El ente parecía algo decepcionada.

-Es verdad… Te estas volviendo rápido… ¡Igual deberías haber visto tu cara!- dijo como si fuera algo muy gracioso. -Veo que le prestaste atención a tu esposa durante la dulce espera.-

Al darse cuenta que el ser que personificaba a Alice Longbottom había estado jugando todo el tiempo, el rostro de Ron se contorsiono en una mueca grotesca. Estaba pensando seriamente en asesinarla. Debería existir una forma.

-Igualmente todo esto puede resultarte muy útil.- continuó el ente como si nada. -Presta atención a los detalles.-

A regañadientes Ron volvió su atención al grupo de chicas. Podía arreglar cuentas más adelante.

-Además ella tenía un vestido tan lindo….y yo.- dijo Mina llorando un poco más. -Me siento tan mal por quejarme, este es el mejor vestido que mis padres pudieron comprarme, y sé que hicieron un gran esfuerzo para conseguirlo.-

Ninguna de las chicas dijo nada.

-Y Malfoy dijo que me veía como una garza en una bolsa de papas.- dijo la pelirroja llorando un poco más.

-No escuches a Malfoy.- dijo Harriet firmemente. -Es un idiota que disfruta haciendo sentir mal a la gente, el dinero que tiene puede alcanzarle para comprar las túnicas de gala más bonitas pero no para limpiar su apellido… Todos saben que su padre pagó para no terminar en Azkaban.-

Lavender y Parvati hicieron coro de lo que dijo la chica del cabello oscuro y la cicatriz en la frente.

-Entonces Hermes y Harriet también son los hermanos que Harry y Hermione nunca tuvieron.- le pregunto Ron al ente.

-Se podría decir que si Hermione, Harry y tu tuvieran hermanos mellizos…- dijo el Ente. -Serían estas dos y el chico de la discordia.-

Ron continuó observando la escena sintiéndose un poco más tranquilo.

-Vamos no te pongas así.- dijo Parvati. -No merece que derrames una sola lagrima más por él.-

-Es verdad.- dijo Lavender. -Tengo una rana de chocolate guardada para una ocasión especial, pero creo que tu la necesitas más que yo…-

La chica fue a su baúl y volvió con la rana de chocolate. Mina la tomó entre sus manos, la observó durante unos instantes y finalmente se la devolvió a su dueña original.

-No.- dijo la pelirroja sonando desesperanzada y con los ojos anegados en lagrimas. -¡No comeré nunca más en toda mi vida…!¡Estoy gorda!-

-¡Claro que no!- dijeron las tres chicas al unísono.

-¿Quién te dio esa tonta idea?- preguntó Harriet enrojeciendo de furia. -Dímelo.-

La pelirroja espero un par de se segundos antes de responder.

-Se me rompió una costura cuando estaba bajando las escaleras.- explicó Mina algo incomoda. -Fred y George venían detrás de mi y dijeron que debía saltarme los postres.-

Harriet lanzó un suspiro.

-Es solo un vestido viejo…- dijo la chica del cabello oscuro con calma. -No estas gorda, nunca lo has estado. Afortunadamente tienes el metabolismo de un Weasley que te permite comer lo que quieras sin subir un solo gramo. Fred y George estuvieron muy mal al hacerte esos comentarios.-

La chica se puso de pie y se acomodó los pliegues de la falda con las manos.

-Ahora si me disculpas debo ir a la sala común unos minutos.- dijo Harriet y agregó volviéndose a Parvati y a Lavender. -Quédense con Mina por favor…-

La chica se dirigió decidida a la puerta y el ente tomó a Ron del brazo para que lo siguiera.

-Ya terminamos aquí.- dijo el ente. -Sigamos a Harriet.-

Bajaron rápidamente las escaleras tras los pasos de la chica. Cuando llegaron a la sala común vieron que algunas parejas estaban regresando entre risas comentando lo bien que lo habían pasado. Harriet metió su mano en un pequeño bolso y sacó unos anteojos redondeados que se colocó inmediatamente. En ese momento se acercó a la chica un chico pelirrojo.

-Hola Harriet.- dijo el chico con una sonrisa. -¿Cómo la has pasado?-

-Bastante bien.- dijo la chica seriamente. -Has visto a tus hermanos, Gilbert. Tengo que hablar con ellos.-

Ron observó al ente demandando una respuesta.

-La versión de Ginny en este mundo.- explicó el ente sencillamente.

Cabello rojo, ojos castaños y los inconfundibles rasgos Weasley. En suma algo perfectamente creíble para este torcido y enfermo universo al cual lo había traído el ente.

-No los he visto.- dijo el chico que observaba a la chica contemplativamente. -Me pregunto como la habrá pasado Mina, Fred y George me dijeron que se veía como una morsa.-

Harriet apretó sus puños y comenzó a enrojecer. Justo en ese momento aparecieron los gemelos comentando algo y riendo.

-¡Ustedes dos vengan aquí ahora!- dijo la chica que vivió sonando muy molesta.

-Siempre a su disposición nuestra campeona.- dijo George alegremente.

-Que podemos hacer por usted.- dijo Fred también de buen humor.

-Escúchenme muy bien los tres.- dijo Harriet apenas controlando su ira. -Cómo se les ocurre decirle ese tipo de barbaridades a su hermana. ¿Saben lo importante que era para ella este baile? ¿Saben todas las esperanzas que tenía? ¿Tienen una idea de lo mal que la hicieron sentir al decirle que estaba gorda?-

Los tres hermanos parecían sorprendidos por la verborragia de la chica.

-Nosotros no…- comenzó a decir Fred.

-¡Cállate que no he terminado!- dijo Harriet.

La chica se obligó a calmarse antes de seguir.

-Ustedes pueden ser muy graciosos pero esta vez se pasaron. Ella esperaba poder ir con el chico que quería al baile y no solo llevó a otra. Sino que tuvo que soportar los comentarios de Malfoy sobre su vestido y lo que es peor de ustedes. Si lo que querían era hacerla sentir mal para divertirse les informó que ya lo consiguieron… ya pueden empezar a reírse ya que ahora mismo esta encerrada nuestra habitación llorando desconsoladamente diciendo que no piensa comer más por el resto de su vida.-

Ron debía reconocer que la chica tenía carácter. Los tres Weasley parecían realmente arrepentidos.

-Nosotros no creímos…- dijo George.

-…que la afectaría de esa manera.- completó Fred.

-Era solo una broma.- dijo George.

-Era solo una broma de muy mal gusto en uno de los peores días de su vida.- dijo Harriet sonando cansada. -Es su hermana se supone que deberían cuidar de ella… El daño ya está hecho pero pídanle disculpas y, por favor, suenen sinceros. Que sepa que la quieren…-

Los gemelos asintieron.

-Esta bien le pediremos disculpas… Yo tampoco me porté demasiado bien con ella. Y, también, arreglaremos las cosas con Malfoy.- dijo Gilbert molesto. -Pero… ¿Quien es el sujeto que la dejó plantada? El es tan o más culpable de todo esto que nosotros… Fue ese Granger, no es así… siempre lo veo discutiendo con Mina.-

El pelirrojo de ojos castaños había sacado su varita, y los gemelos parecían querer acompañarlo.

-Gilbert no compliques más las cosas…- dijo la chica que parecía temer a las represalias de los Weasley. -Por favor…-

El chico pareció aplacarse un poco. Los tres Weasley se dirigieron a las habitaciones de los chicos y Harriet volvió sobre sus pasos. El ente y Ron quedaron solos en la sala común. Ron por su parte todavía estaba muy impresionado por lo que había visto.

-Muy bien…- dijo el ente -Creo que hemos visto suficiente.-

La chica lo tomó del brazo y en lo que dura un parpadeo estuvo nuevamente en la enfermería, parados junto a la cama de Ron.

-Bueno… ¿que te pareció nuestro pequeño viajecito?- preguntó el ente.

-Estas enferma.- dijo Ron con desprecio. -Quisiste llevarme ahí solo para que me creyera que si me trasladaba de mundo quisiera terminaría en el cuerpo de una mujer.-

-Al final pensaba decirte que no eras tu.- dijo el ente. -Además los viajes entre los mundos no funcional de esa forma. No puedes simplemente mover gente de un lado para el otro, como se te de la regalada gana. Una persona pertenece a un lugar y solo a un lugar.-

Ron levanto una ceja, eso era exactamente lo que habían hecho con él.

-Tu no estabas realmente allá, sino que eras una forma sólida…- dijo el ente. -Al igual que Lucy, ella tampoco estaba realmente aquí… chica inteligente por cierto, se dio cuenta de inmediato que una persona no podía estar en dos lugares al mismo tiempo. Bueno tenía las pruebas delante de ella…-

El ente observó a Ron por un instante como decidiera si decir algo o no, finalmente lanzó un suspiro y permaneció en silencio.

-¿Qué?- preguntó Ron. -¿Qué pasa?-

-Nada.- dijo el ente mirando hacia arriba. -Solo recuerda comprarle un vestido bonito a Ginny… ahora debo irme, sería mejor que te acuestes.-

En ese instante Ron sintió como un enorme dolor que le recorría todo el cuerpo.

-Esta volviendo el dolor.- dijo la ente mientras Ron se apoyaba sobre su cama. -Te lo quité por un momento para que pudiéramos charlar más tranquilos.-

Ron se acostó en la cama con mucha dificultad. Todos los huesos del cuerpo le dolían horriblemente y parecía que alguien estaba escarbándole en las heridas que daban la sensación de estar a punto de volver a abrirse.

-Volveré antes de que regreses a casa tenemos asuntos que arreglar.- dijo el ente. -Y las pociones de Madame Pomfrey deberían volver a actuar… ahora.-

Sin poder evitarlo Ron cerró los ojos, para sumirse en un estado de inconciencia. El ente acomodo las sabanas de la cama de el viajero temporal y aseguró de que estuviera bien cubierto.

-Sé que no me aprecias demasiado, que a veces me paso y tengo un sentido del humor que es horrible. Pero la verdad es que lamento tener que hacerte pasar por esto y ocultarte cosas.- dijo el ente con remordimiento. -Sé que actúe mal, pero no pude convencerlos de que me dejaran decirte nada… ni de Voldemort… ni de ti… ahora sé lo que sientes… Prometo que intentare ayudarte en todo lo que pueda.-

El ser que personificaba a Alice Longbottom desapareció sin dejar ningún rastro de que alguna vez hubiera estado ahí excepto la tarjeta que yacía sobre la mesa al costado de la cama de Ron.

Las horas pasaron y, muy temprano por la mañana, el sol comenzó a levantarse. Cuando eran aproximadamente las ocho de la mañana un exhausto Sirius Black entró a la enfermería. Había sido un día y una noche horrible. Primero tuvo que descubrir que Alex, había resultado herida, después tener que ver como Pettigrew intentaba asesinar a la hija menor de uno de sus mejores amigos y finalmente ver como Ronald Weasley, el mejor amigo de su ahijado peleaba por su vida después de haber hecho una de las cosas más valientes y estúpidas posibles. La noche trajo nuevas frustraciones la redada en Borgin & Burke no trajo ninguna pista sólida, después de utilizar métodos de interrogación que rayaban en lo cuestionable. Burke reconoció que el cuchillo había sido robado de su tienda pero, no lo había reportado por temor a que terminara en una causa de tráfico de objetos oscuros. Kingsley y Tonks tampoco tuvieron muy buenos resultados y los cristales utilizados para general el campo anti aparición también eran robados.

Sirius observo que Madame Pomfrey había facilitado camas para que Lily, James y los padres de Ron pudieran quedarse y velar por sus hijos. Los Weasley, que sabía que su hijo estaba herido pero se recuperaría completamente, habían podido descansar, pero los Potter estaban sentados en sillas junto a la cama de su hija vencidos por el sueño y la tensión. Violet se recuperaría, pero tendría una cicatriz de por vida.

Sirius se acercó al matrimonio Potter. James estaba dormido pero Lily estaba despierta.

-Hola Lily…- dijo Sirius suavemente, para no despertar a su amigo. -¿Cómo se encuentra Violet?-

Lily estaba muy cansada pero parecía decidida a permanecer firme en su puesto.

-Está bien.- dijo Lily acariciando el cabello de su hija e intentando aguantar unas lagrimas. -Se recupera en unos días…-

-Me alegra escucharlo.- dijo Sirius sabiendo que sus palabras no serían de mucho consuelo.

-James se durmió hace poco, por más que no quería.- dijo Lily. -Me pidió que lo despertara si se quedaba dormido pero, no tuve el coraje… está exhausto y lo necesitaba.-

Sirius se sentó junto a la esposa de su mejor amigo.

-Me imagino que si ya lo hubieran atrapado me habrías dicho.- dijo Lily.

-Desearía poder decirte que no debes preocuparte más por ese maldito pero no puedo.- dijo Sirius y agregó después de unos segundos. -Les fallé a ustedes, les fallé a los Weasley… y también le fallé a Alex…-

Por alguna razón que no podía comprender, se sentía responsable por la seguridad de la profesora.

-No nos fallaste Sirius.- dijo Lily firmemente. -Estuviste patrullando el colegio todos los días y te mantuviste cerca de los niños… Debes sacar esa tonta idea de tu cabeza. -

Sirius quiso replicar pero una mirada de la esposa de su amigo le hizo desistir. El auror lanzó un suspiro y dirigió su mirada a la cama donde se encontraba la profesora Rydberg.

-Madame Pomfrey dijo que Alex despertaría en unos minutos.- dijo Lily con una mirada perspicaz. -Deberías ir a verla…-

Sirius se revolvió algo incomodo, la idea era tentadora, sin embargo, por alguna razón, lo ponía muy nervioso. Lily por su parte no podía creer que Sirius, uno de los Casanovas más importantes de la Inglaterra mágica, estuviera reticente a hablar con una mujer. Parecía que necesitaba un pequeño empujón.

-Por favor Sirius.- dijo Lily. -Alex necesita encontrar un rostro amigo cuando recupere el conocimiento y le explique lo que sucedió… yo lo haría, pero no quiero alejarme de Violet hasta que despierte.-

El auror escuchó las palabras de la esposa de su amigo y se dirigió hacía donde se encontraba la profesora de Runas. Cuando estuvo junto a su cama se sentó en una silla que estaba convenientemente preparada para las visitas y observó atentamente durante un par de segundos, como su pecho se levantaba a intervalos regulares indicando que dormía placidamente.

Los minutos pasaron y no hubo ninguna reacción, por su parte el auror no estaba dispuesto a interrumpir el sueño de Alex. Podría haberse quedado horas observándola dormir placidamente como si nada hubiera ocurrido. Finalmente después de cuarenta minutos, que se le hicieron muy cortos, aproximadamente sintió como algo cambiaba. Alexandra había despertado.

La profesora parecía algo desorientada e, inconscientemente, se llevó las manos al rostro, era evidente que quería retirar lo que le entorpecía la visión.

-Alex, no.- dijo el auror suavemente mientras le sostenía las manos con delicadeza.

La profesora se tensó involuntariamente al sentir que un desconocido le retenía pero la voz del último de los Black le transmitió tranquilidad y seguridad.

-¿Sirius?- preguntó la profesora todavía algo desorientada mientras cerraba su pequeña mano sobre la de Sirius.

-Estás en la enfermería.- le explicó el auror. -Madame Pomfrey te ha vendado los ojos, por eso no puedes ver, pero estarás bien… solo debes esperar unos días a que tus ojos sanen completamente y retiren las vendas.-

En ese momento la profesora recordó lo que había sucedido el día anterior y palideció repentinamente.

-Violet…- dijo Alex sonando algo desesperada.

-Violet esta bien.- dijo Sirius rápidamente. -Pettigrew escapó pero por suerte fue rescatada y está ahora aquí en la enfermería con sus padres… Después de que Madame Pomfrey diga que estás en condiciones te contare todo lo que sucedió.-

El rostro de la profesora se veía muy aliviado tras escuchar las palabras del auror. En ese momento llegó la enfermera cargando una bandeja con algunos brebajes mágicos.

-Me imaginaba que las pociones ya deberían haber dejado de actuar.- dijo Madame Pomfrey y agregó. -Si me permite señor Black me gustaría algo de espacio para poder revisar a mi paciente…-

Con algo de pesar los dos soltaron sus manos y Sirius se retiró para permitirle a la enfermera hacer su trabajo. Pocos minutos después le permitió volver junto al lecho de Alex si prometía no agobiarla demasiado. Cuando pudo regresar Sirius le contó lo que había sucedido el día anterior y como las cosas se habían solucionado.

-Parece que tu club de duelo a tenido resultado.- dijo Alex después de que Sirius le contara lo que Ron había hecho.

-Me dan ganas de felicitarlo… y de gritarle un par de cosas.- dijo Sirius. -Siempre les repetí hasta el cansancio que no hicieran ese tipo de cosas. Y lo primero que se le ocurre es meterse en una pelea con un criminal peligroso.-

-Creo que Molly Weasley va a regañarlo lo suficiente, cuando recupere el conocimiento. Me han dicho que puede ser terrible.- dijo Alex y agregó después de unos segundos. -Pero lo que me intriga es cómo fue que encontraron a Pettigrew antes que ustedes.-

-Yo también me lo pregunto.- dijo Sirius muy intrigado.

Con todo el trajín de los allanamientos y la tensión de tener a Violet, Alex y Ron en la enfermería Sirius había olvidado ese pequeño detalle. Sin embargo era verdad, los chicos habían interceptado a Peter demasiado rápido. En ese momento apareció la enfermera que traía algunas pociones más.

-Señor Black le recuerdo que la profesora Rydberg necesita descasar.- dijo Madame Pomfrey firmemente. -Puede volver a visitarla después del almuerzo, además le recomiendo que coma bien, y duerma un par de horas antes regresar.-

-¿Se ve tan mal, Madame Pomfrey?.- preguntó Alex.

-Así es querida.- dijo la enfermera. -Además tu no estas para tener demasiadas emociones.-

La enfermera no se acostumbraba a ver a esos dos como adultos, parecía ayer cuando Alexandra Rydberg había enviado a Sirius Black a la enfermería tras alguna tonta discusión. Aunque viendo lo bien que se llevaban ahora, era evidente que el tiempo había pasado.

-Madame Pomfrey…- comenzó a decir el auror.

-Ve Sirius…- dijo Alex apretando suavemente su antebrazo. -No me iré a ninguna parte.-

Sin estar muy convencido Sirius se despidió de Alex y se comenzó a retirar. Cuando paso junto a la cama de Ron vio que sus padres estaban sentados junto a él y decidió acercarse a hablar con ellos, parecían estar mucho más aliviados que la noche anterior.

-Molly… Arthur.- dijo Sirius sintiéndose muy culpable. -Lamento mucho todo lo que pasó. Jamás fue mi intensión que Ron terminara metido en medio de todo este asunto. ¿Cómo se encuentra ahora?-

-Madame Pomfrey me dijo que en un par de días estaría como nuevo.- dijo Molly. -Y va a tener que escucharme.-

Sirius lo lamentó por el amigo de su ahijado

-No creemos que sea tu culpa Sirius.- dijo Arthur sonando tranquilo pero algo cansado. -Estamos preocupados, es verdad, y enojados pero no contigo… sino con Pettigrew. Es una suerte que todo haya terminado bien y Violet este con sus padres.-

-Sabemos como ocurrieron las cosas.- dijo Molly. -No fue tu culpa… Además Ron no debió haber actuado de la forma que lo hizo… debió cuidarse más.-

Sirius estaba muy sorprendido, el había esperado que los padres de Ron estuvieran enojados con él. Sin embargo parecía que no era así. El auror decidió dejar a los Weasley solos pero en ese momento reparó que en uno de los estantes de la mesa junto a las dos varitas del pelirrojo había un papel doblado en varias partes, lo tomo y lo observó detenidamente. No podía ser posible… ¿o acaso si?

-¿Les molesta si me llevo esto?- dijo Sirius. -Prometo que lo devolveré lo antes posible.-

Sirius salio de la enfermería y se dirigió a su despacho. Cuando estuvo dentro y con la puerta firmemente cerrada colocó el papel sobre su escritorio y apoyó su varita sobre la hoja.

-Si no me equivoco…- dijo Sirius en voz alta. -Y eres lo que creo… esto me va a decir quien te fabrico. ¡Revela tus secretos!¡Te lo ordeno!-

Unas palabras comenzaron a aparecer en el mapa.

"La señorita Otter cree que no encontrara nada que le interese aquí", "La señorita Raven cree que la señorita Otter está siendo demasiado amable con el señor Sirius Black ya que este es un metido y debería irse al demonio", "El señor Deer coincide con la señorita Raven y le sugiere al señor Black que se vaya al infierno", "El señor Terrier secunda al señor Deer y desea decir que cree que el señor Black…"

Sirius no continuó leyendo la lista de insultos. Levanto la mirada y lanzó una carcajada.

-¡Me lleva un demonio!- dijo el auror sonando incrédulo. A continuación doblo el mapa y lo dejó sobre su escritorio ya hablaría seriamente con esos cuatro.

¡Como están queridos lectores!

Espero que les haya gustado el capitulo. Se que es muy diferente al capitulo anterior pero era necesario. Pettigrew escapó y se están preparando los eventos para el cuarto año. La verdad es que me quedaron unas cuantas cosas afuera que van a tener que entrar en el capitulo siguiente.

La primera parte muestra lo sucedido en la casa de los gritos desde la perspectiva de Sirius, en el capitulo anterior se ve todo desde la perspectiva de Ron. Y de esa forma se aclara un poco lo que pasó.

Me hubiera gustado poder sacar este capitulo antes, pero algunos asuntos de la facultad me impidieron dedicarle el tiempo necesario.

Bueno me imagino que se están preguntando de donde saque esa escena bizarra del otro mundo. La historia es así: Una vez entre a una pagina de arte de fanáticos (devianART) y mientras miraba las diferentes imágenes me crucé con una de "Harriet, Hermes y Rhonda" y se me ocurrió que el ente podía hacerle pasar un buen susto a Ron mostrándole que podría haber terminado en ese universo. El nombre Wilhelmina lo saque de una novela de un tipo que se llamaba Bram Stoker que leí el verano pasado.

Y antes de que me olvide quiero agradecer los comentarios que me han dejado que marcaron un nuevo record para un Extraño Lugar.

Bueno, creo que eso sería todo. Y ya saben dejen reviews palos y demás.

Saludos

Salvatore.