Autora: Stunning sunset
Traductora: nekoumori
Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto,y en caso de que haya un OC a Stunning sunset.
Advertencia: este capítulo es definitivamente de ratining M. Por violencia, gore y todo lo que eso conlleva.
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"Hoy, Shirameki-sen, soy la juez, el jurado y el verdugo."
Su sonrisa feroz se amplió.
"Disfruta."
Y entonces le saltó encima, blandiendo su gigantesca hacha de guerra peligrosamente como si no pesara más que una pluma. La usó contra él, y Kazuo solo tuvo el tiempo suficiente para esquivar, casi siendo cortado por la mitad.
Mientras el lord gritaba y desaparecía tras su mesa, Kazuo paró una estocada vertical con dos kunai cruzados para tener más fuerza, pero no era nada en comparación con la loca fuerza aumentada con chakra de Sakura. Ella le pateó en el estómago, cosa que le hizo salir volando, luego mandó cables de chakra y se lo acercó de nuevo, solo para darle un puñetazo en la cara con un puño brillante por el chakra.
"¡La próxima vez que decidas matar a alguien, no lo hagas en mi territorio, imbécil!"
Aun así, él no era un nuke-nin por nada. Tener la nariz rota no le afectó mucho y se puso en pie con rapidez, mandando una nube de shuriken contra ella.
Ella los desvió todos con kunai, entonces le tiró sus propios kunai y creó cuchillas de chakra en su mano derecha.
"¿Debería diseccionarte, mi querido insecto?" Preguntó ella con una falsa voz de inocencia que ocultaba una profunda mofa. Y aún más profundo desdén.
Y le atacó, sus cuchillar de chakra actuando como una parodia de garras mientras se enterraban en su carne profundamente – y aún así, sin importar el dolor, se dio cuenta que ni un poco de piel había desaparecido, ni una gota de sangre se había derramado, y la miró con cara de confusión.
"Útil, ¿verdad?" Dijo Sakura con una sonrisa oscura. "Utilizo estas cuchillas de chakra especiales cuando quiero operar sin romper la piel. ¿Cómo se sienten tus músculos?"
Y entonces Kazuo, intentando coger un nuevo puñado de kunai, se percató de que no podía mover su brazo derecho, y se dio cuenta con súbita y cegante claridad. Ella había cortado sus músculos, incapacitándole.
Un gruñido salió de su garganta, resonando en la habitación, y entonces se tiró sobre ella, con el brazo derecho colgando patéticamente a su lado.
Sakura canceló las cuchillas de chakra. Y se crujió los nudillos mientras entraba en el combate de taijutsu. No frenó sus golpes, rompiendo una buena colección de huesos, pero Kazuo tenía mucha experiencia en taijutsu y consiguió darle unos cuantos puñetazos. Aun en el estado en el que estaba, ella no sentía tanto dolor como debería; la ira burbujeaba más cerca de la superficie que la sangre.
Y cada vez que sentía huesos crujir bajo sus manos, un oscuro júbilo entraba en su mente. Pudo sentir como su sonrisa maliciosa se ampliaba mientras la sangre salpicaba contra su cara y sus manos. Puede que hubiera usado cuchillas de chakra para cortar en pedazos su interior, pero llegó a la conclusión de que prefería usar cuchillas de chakra normales para cortar profundamente su piel, tan profundamente como cuando él había atacado a alguien en su casa.
Le cortó el torso con profundidad antes de que él se pudiera apartar, habiendo aprendido que era peligroso para él estar cerca de ella. Con solo una mano era mucho más difícil usar jutsu, pero aun así consiguió hacer sellos con una mano y mandarle un muro de arena.
¡Esto no es bueno! ¡Esto es muy muy no bueno!
¡No era como si pudiera atravesar el muro de arena de un puñetazo! Pero entonces sonrió de lado de todos modos. Él no había visto todo de lo que era capaz, después de todo. Y para ser francos, no tenía comparación con Gaara.
Ella saltó, corrió por el techo, y se dejó caer justo detrás de él, donde ella sabía había dejado su enorme hacha de guerra.
"La violencia de siempre es lo mejor, después de todo." Ronroneó ella, cogiendo se arma con facilidad, observando su trabajo con aprecio. Kazuo estaba claramente en mal estado, cualquiera podía verlo. Y estaba jadeando mucho. Muy profundamente además, considerando que tenía un pulmón colapsado.
De hecho, su cara entera estaba quedando muy pálida minuto a minuto por la falta de oxígeno. Con un resoplido, Sakura se le acercó dando saltitos casualmente, con el hacha reposando un poco sobre su hombro izquierdo, y le dio un golpecito en la frente. Sin siquiera un suspiro, salió volando, travesó una pared y cayó como una muñeca de trapo entre los restos de madera y piedra.
Ella se giró hacia el lord, nada contenta con él. El hombre ni siquiera había pedido ayuda. Qué estúpido. A no ser que eso creara un escándalo tan grande que no pudiera mantenerlo callado.
Ella fue hacia él, alrededor de la mesa, y se sentó en el margen con calma, cruzando las piernas con remilgo.
"Hola, mi lord. Creo que voy a guardar esto por usted, si no le importa." Dijo con falsa felicidad, cogiendo el rollo de pergamino de encima de la mesa donde había estado reposando durante todo ese tiempo, aunque el resto de la habitación estaba arruinada.
"¿Qu-? ¡Eso es mío!" Gritó ultrajado, solo para dudar cuando ella giró la cabeza en su dirección.
"Este es el precio por la vida de un hombre, mi señor, y has dejado claro que un tesoro tan único nunca debería estar en tus manos. Esto va a quedarse en mi custodia por ahora. Y si intentas recuperarlo… ¿Quieres que te enseñe cuan lejos puedo ir?" Acabó ella con tono oscuro, colocándolo detrás de ella cuando un kunai le raspó una oreja. "Ya estás despierto, Shirameki-san?" Preguntó dulcemente.
Se levantó lentamente con una elegancia felina que la mayoría de kunoichi no tenían aun con toda su elegancia, con confianza irradiando de su persona. Comparado con ella, Kazuo, quien a penas podía mantenerse en pie, jadeando y tosiendo, parecía una patética excusa de ninja.
"He dejado la mejor parte para el final, ¿sabes?" Dijo ella, yendo lentamente hacia Kazuo. Le dio una patada en el pecho con la suela de su bota, haciendo que cayera de rodillas, tosiendo con fuerza. Luego fue a su alrededor y se puso sobre una rodilla. Le agarró la barbilla con el dedo pulgar y el índice y la levantó para que sus ojos se encontraran con los de su cliente. Entonces le dio un largo y sensual lametazo a su cuello, notando el sabor a sudor, sangre y miedo. Rodeó sus hombros con sus bracitos, luego agarró su camisa y la rompió, quitándosela, exponiendo su torso al aire. Sus dedos pasaron por su pálida piel, mandando escalofríos por su cuerpo, aunque intentaba contenerlos.
"Ah, ah, ah, no te contengas, Shirameki-san." Susurró ella en su oreja derecha al mismo tiempo que metía la mano izquierda en la bolsa de armas que él llevaba y tomaba un kunai. Pasó ligeramente la hoja del arma desde su ombligo hasta su clavícula, haciéndole tener escalofríos. Podía ver su estómago tensarse con el esfuerzo de no alejarse instintivamente. Parecía que él sabía que no sería muy inteligente por su parte hacerlo.
"Buen chico." Le ronroneó en la oreja, mordiéndola un poco como recompensa.
Dejó su mano izquierda en la garganta del hombre, usando el kunai como recordatorio de que se podía mover, sin importar lo ligeramente que presionaba su piel, y dejó que su otra mano se paseara por el pecho del nuke-nin, con la mano brillando.
Y entonces la espalda de Kazuo se arqueó por si sola; un gemido ahogado salió de su garganta, y los ojos del lord se abrieron de par en par cuando se dio cuenta que no había sido un gemido de dolor, aunque le debería haber dolido moverse. Vio la sonrisa maliciosa de Sakura ampliarse exponencialmente – y supo que había sido su intención cuando clavó y arrastró las uñas por el pecho del hombre de nuevo y el hombre gimió con fuerza como si no pudiera pararse antes de dejarse caer contra la pequeña forma de Sakura, con la cabeza cayendo a un lado mientras sudor de otro tipo aparecía en sus sienes y en su torso. Una rojez antinatural apareció en sus mejillas, contrastando mucho con la palidez que habían tenido segundos antes, cuando los dedos de Sakura rozaron ligeramente un pezón y se mordió el labio con fuerza para evitar gemir con lujuria de nuevo.
"Da mucho miedo cuando tu cuerpo no reacciona del modo en que debería, ¿verdad Shirameki-san?" Preguntó la médico como quien no quiere la cosa, como si no estuviera excitando a propósito a un hombre adulto gravemente herido. La única respuesta que recibió fue otro gemido.
"Esto no es ni la mitad de lo que puedo hacer." Susurró ella tentadoramente, con el volumen suficiente para que el lord lo pudiera oír. Las cuchillas de chakra aparecieron en la punta de sus dedos y se enterraron profundamente en el abdomen del nuke-nin, quien soltó el más fuerte de los gemidos hasta ese punto, con los ojos cerrados con fuerza por el placer mientras ella retorcías las cuchillas en su estómago bajo los ojos horrorizados del lord.
"Y aun así… es tan, tan fácil engañar el cuerpo… tan fácil hacerle pensar que el dolor es placer… podría arrancarte el corazón del pecho y darte el mayor de los placeres…" Le susurró ella seductora, con algo oscuro en el tono de voz.
La pequeña paró sus movimientos ahí, y su sonrisa maliciosa se volvió realmente feroz cuando Kazuo empujó su abdomen hacia delante para tener más contacto con su mano, suplicando desesperadamente más con voz ronca.
"¿Sabes, Kazuo? Estás completamente a mi merced, suplicando como la más baja de las putas por un poco de droga que te va a matar, y aun cuando lo sabes, no puedes evitar pedir más, más, siempre más…"
Ella clavó sus cuchillas de chakra más profundamente en su destrozado estómago, provocando otro gemido de placer en él, luego clavó la mano en su abdomen con un movimiento fluido. El repugnante sonido que su mano hizo tan pronto la cerró alrededor de los intestinos de Kazuo hizo al observador sentirse definitivamente enfermo hasta el punto en que sintió al ácido ardor de la bilis en su garganta. Y entonces ella tiró de ellos, y la espalda de Kazuo se curvó artísticamente bajo la luz que entraba por las ventanas, hubiera sido hermoso si no hubiera estado sacando los intestinos sin piedad, y el lord vomitó su almuerzo al momento sobre la cara alfombra a sus pies.
Y cuando levantó la mirada, Kazuo estaba tumbado, agotado, contra el demonio de inocente apariencia cuya lengua salió a lamer la sangre que cubría su antebrazo, y que lamió una línea hasta su dedo corazón, y entonces se dio cuenta de que el nuke-nin todavía estaba quieto por más que solo el impresionante orgasmo que acababa de experimentar.
Y Sakura sonrió ferozmente.
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Cuando la Anciana Chiyo recibió el mensaje que decía que Shirameki había sido capturado, cerró los ojos brevemente con una pequeña sonrisa antes de mandar un equipo de recuperación al lugar indicado.
Sakura-sensei… parece que eres una persona de honor. La gente de Suna haría bien en mantener un ojo en ti y asegurarse que estamos en tu lista de amigos.
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El equipo de recuperación llegó al lugar mucho más rápido de lo que normalmente lo harían, pero como los ninja ya estaban en el área cuando recibieron las noticias de que había un nuke-nin más al que ir a buscar antes de volver a Suna, no se quejaron y dieron el rodeo necesario.
Cuando llegaron al lugar del encuentro, se alegraron de que les hubieran avisado que tenían que esperarse a una niña ya que sino el ver a una diminuta mujer vestida de negro, sentada perezosamente en una gran roca con una rodilla levantada y una hacha de guerra apoyada sobre su hombro les hubiera dejado en estado de shock, mucho más que el ver al malherido nuke-nin tirado a sus pies. Parecía, por lo menos a primera vista, a las puertas de la muerte.
La cabeza de la niña estaba ladeada, como si les estuviera estudiando cuidadosamente. Luego bajó de un salto y apoyó la hoja de su hacha cerca de la cabeza del hombre.
"Sois el equipo que Chiyo-baa-sama ha enviado a recogerle, ¿verdad?"
El líder del equipo asintió y dio un paso al frente.
"El mensaje decía que el hombre estaba vivo, pero no mencionaba nada sobre su estado."
Ladeó la cabeza al otro lado con una pequeña sonrisa casi avergonzada.
"Nops. No quería alarmarla innecesariamente con los detalles sangrientos de cómo lo he cazado y torturado. He re-activado su corazón y curado las heridas mortales como el pulmón colapsado y los órganos internos lacerados y los agujeros en su estómago, pero solo un poco. Porque todavía estoy enfadada con él, ¿vale?" Acabó adorablemente.
Ella se cruzó de brazos y asintió seriamente.
"Sep. De verdad, no debería haber ido contra mis reglas. ¡Bueno, me tengo que ir, tengo pacientes esperando por mi en casa!"
Y con una disposición completamente feliz, desapareció de donde estaba.
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Notas de la traductora:
En primer lugar, quiero disculparme por haber tardado tanto en traducir este capítulo.
Este tipo de escena, con las torturas y todo, me son muy difíciles de traducir, así que lo he ido dejando 'para después' todo este tiempo para no tener que hacerlo. Cobarde de mi parte, pero así ha sido.
Además, sé que es la escusa por excelencia, pero realmente este año la universidad está mucho más difícil (¡maldito tercer año!) y no tengo una gran cantidad de tiempo libre entre trabajos y salidas de clase.
De nuevo, dar las gracias a todos aquellos que habéis dejado comentarios (me alegráis el día), y sobre todo a un/a invitado/a anónimo que ha dejado un comentario dándome una metafórica patada en el trasero para que me metiera un poco las pilas y acabara de una vez por todas con el capítulo.
Esta vez, al contrario que otras veces, no voy a prometer nada. Voy a seguir con la historia, por supuesto, pero no sé cada cuanto voy a poder dedicarme a ello, así que tenedlo en cuenta, por favor.
Nos llemos ^^
