Mi internet es la peor cosa =/ y no me deja actualizar tan seguido como quiero, pero conseguí finalmente subir este capítulo.


CAPÍTULO 36

"Momentos Del Corazón"


.

Si había una cosa en la que Burt Hummel era increíblemente bueno, eso era ser un papá. Claro, él no era perfecto, pero hizo un trabajo muy bueno con lo que tenía. Criar a un hijo como un padre soltero durante el tiempo que lo hizo no era algo que hubiera alguna vez imaginado, pero hizo lo que pudo.

Cada vez que miraba a su hijo ya grande, tenía que darse una palmadita en la espalda. La paternidad fue dura, pero Kurt superó sus años difíciles de la adolescencia sólo con la ayuda de su padre. Ahora Kurt era un adulto responsable y un buen chico en general, por lo que Burt lo consideraba un logro.

Desafortunadamente sin embargo, no importa la edad que Kurt tenga, él siempre necesita a su papá. ¡Siempre! Y en ese momento, su niño necesita su ayuda.

Necesitaba a Burt para traer a su alma gemela de regreso.

Era extraño pensar de esa manera, que Kurt necesitaba ayuda con su vida amorosa, pero Burt sabía que su hijo no la hubiera pedido si en cualquier momento sentía que podría haberlo manejado por su cuenta.

A decir verdad, había un enorme obstáculo que le impedía a Kurt llegar a Blaine últimamente y una de las principales razones tenía que ver con el propio Burt. El mayor de los Hummel no era tonto, sabía que el ex de su hijo se estaba alejando de todo el mundo por miedo. Él también se había sentido de esa manera hace mucho tiempo, allá por la época cuando estaba en compañía de la familia de su difunta esposa.

Aún podía recordar esos temores persistentes, las noches acostado en la cama pensando acerca de cómo Kurt podría estar mejor con la familia de su esposa, sobre cómo Kurt podría ser mejor atendido por la hermana mayor de Elizabeth, porque esa mujer era impresionante con los niños (incluyendo los propios) y tenía una vida mucho más próspera que él.

Como un mecánico, no nadaba en la cantidad de dinero que los familiares maternos de Kurt lo hacían. Ellos se casaron con o ejercían como abogados, médicos, etc. Ellos criarían a Kurt adecuadamente y le darían todo lo que podría desear. Sería mejor para él que vivir en una pequeña casa en la zona rural de Ohio con un padre que trabaja largas horas y tenía que dejar a su hijo con las niñeras todo el tiempo.

Esos pensamientos lo atormentaron durante años después de la muerte de Lizzie y mientras Kurt crecía y luchaba con su identidad. La dolorosa idea de que Burt podría perder a su hijo por cualquier cosa o por alguien le molestaba de forma feroz. Es lo que lo mantenía despierto por la noche, dejándolo con los ojos llorosos y un nudo en la garganta al pensar en ser un fracaso de padre.

Esa misma mirada perdida que había visto en su propia cara más de una década era la que ahora lo miraba a él, dibujada en alguien que se preocupaba por su presencia profundamente: el padre de su nieto, el ex de su hijo, Blaine.

La cara que se había arraigado en la memoria de Burt durante tanto tiempo era diferente ahora, más fuerte. El Blaine que había conocido años atrás había crecido convirtiéndose en un hombre hastiado, más consciente del mundo ahora de lo que había estado en sus años de juventud. El Blaine adolescente había visto lo peor de la gente, pero se mantenía confiado y cálido en lugar de cerrarse a sí mismo para ser frío y desdeñoso.

Este Blaine, sin embargo lucía como si hubiera pasado por más de lo que podía manejar, y la idea de eso aplastó el alma de Burt. Dios, podía recordar los días de ir a buscar Blaine, de detenerse en casa de los Anderson y ser recibido por el rostro amargo del padre del chico mientras se quejaba de que el ojimiel no era más hijo de ellos, que no podían tener un hijo echado a perder como Blaine lo era, embarrando su nombre en el lodo.

En aquel entonces, Burt nunca cuestionó lo que querían decir, asumió que estaban todavía hablando de él ser gay. Ese era siempre el elefante en la habitación cuando se trataba de los Anderson. La madre de Blaine nunca dijo mucho sobre el hecho de que a su hijo menor le gustaban los chicos, pero su marido despreciaba eso y despreciaba a Blaine a causa de ello.

Más tarde, se enteró de que se habían distanciado del ojimiel, así que todo pensamiento del niño volviendo a Ohio se fue directo por la ventana, sobre todo cuando no había nada allí para él. Debido a eso, Burt decidió contactar a Cooper. El hermano mayor de Anderson era su última apuesta, él era la única familia que le quedaba a Blaine, por lo que seguramente el chico se acercó a él como último recurso.

Eso por supuesto no funcionó como Burt había planeado. Al ponerse en contacto con Cooper, no obtuvo nada con él, el hombre se negó a divulgar ninguna información, pero dijo que le avisaría si alguna vez oía de su hermano.

Nada más se dijo y aunque se sentía desanimado y molesto de que le había fallado a su hijo en algunos aspectos, Burt siguió buscando.

Durante más de un año él buscó a un cierto chico con el cabello gelificado por toda la ciudad, con la esperanza de que tal vez Blaine se presentara en Lima y se encontrarían. Por supuesto, nunca sucedió. Fue un sueño imposible de todos modos. Blaine desapareció, probablemente nunca lo encontrarían. Porque cuando alguien quiere ocultarse demasiado, no sólo aparece en los lugares más obvios, va a donde no sea conocido, y Burt estaba seguro de que es lo que el moreno hizo.

A medida que los años pasaron, Burt comenzó a avanzar (tanto como odiaba hacerlo). Todavía pensaba en Blaine, se preguntaba acerca de él de vez en cuando, especialmente cuando Kurt anunció su compromiso con ese sujeto Alexander, y luego sonó su teléfono un día de invierno frío y todo se vino abajo.

Antes de darse cuenta, estaba reunido en LA con el niño más hermoso que existía, su nieto, y después de buscar durante mucho tiempo, fue capaz de ver lo que pasó con el chico que había pasado tanto tiempo tratando de localizar.

Todos estos años Blaine se había escondido lejos, en California, haciendo su mejor esfuerzo para criar a su hijo solo al igual que Burt lo había hecho con Kurt hace tanto tiempo. Era un testimonio de las habilidades de crianza de Blaine el que Landon fuera un niño increíblemente brillante.

Burt y Carole estaban asombrados por lo bien hablado y educado que era su nieto, Landon los tuvo envueltos alrededor de su dedo meñique en cuestión de segundos de haberlos conocido y Burt no podía imaginar su vida sin su nieto ahora. Él haría lo que pudiera para asegurarse de que él sería siempre una parte de la vida de Landon, especialmente si Kurt y Blaine no volvían a estar juntos como todos esperaban que lo hicieran.

Por supuesto, él nunca iría tras la custodia del niño. Nunca lastimaría a Blaine así y esperaba que Kurt tampoco lo hiciera (al menos no la custodia total), no después de su pasado difícil. Burt sería muy feliz con visitas periódicas y llamadas telefónicas si eso es todo lo que obtuviese. Se conformaría con ser parte de la vida de Landon así sea sólo un par de video llamadas y verlo en los principales días festivos. Fuera lo que fuera, con tal de que él llegara a ser el abuelo que siempre había deseado ser. Eso no quiere decir que no le importaría pasar todos los días sola con chiquillo.

En los pocos días que había pasado con el niño, se enamoró más y más de él cada hora. Cruzaría todo el país para estar más cerca de él, si Blaine no le importase. Estaba enamorado y adoraba ser un abuelo. Era algo mágico ser capaz de mantener y cuidar al bebé de su propio hijo, y cada vez que miraba a Landon, le recordaba Kurt a esa edad y le encantaba.

Sin embargo, pensando en esas noches difíciles cuando Kurt era joven y tenía miedo de perder a su hijo por los parientes de su esposa, sabía que en esta situación estaba en el otro lado de la moneda. Él era el pariente a quien había que temer ahora. Él era a quien Blaine temía que hiciera algo en su contra, y tenía que mostrar al ojimiel que ese no era él caso. Apretando su agarre en el hombre sollozante, le palmeó la espalda de con dulzura mientras éste finalmente comenzó a calmarse. Habían estado de pie así por casi media hora, Burt sosteniendo a Blaine mientras éste se rompía en su abrazo.

Era como si una presa se derrumbó y todo se inundó, casi como si Blaine había estado conteniendo todo y estaba esperando a alguien, cualquier persona con instinto paternal que se diera cuenta de que necesitaba ayuda.

Y eso es para lo que Burt estaba allí. Siempre le dijeron que él era una maravilla de padre, Noah Puckerman le dijo una vez que era el padre del año. Y él iba a ser el padre que Blaine no tenía en ese mismo momento. Porque Blaine lo necesitaba y merecía saber que era amado.

- ¿Señor Kurt?

Landon se agachó detrás del mostrador, apareciendo sólo su cabeza cuando Kurt se volteó a mirarlo. Con su pequeña sonrisa traviesa salió rápidamente, haciendo su camino hacia su otro padre antes de hacer una pausa y mirarlo con sus brillantes ojos color avellana.

Tenía el cabello suave y esponjoso, todo alborotado por estar jugando, y había algunas migas de galleta en su pijama de Mickey Mouse. Para Kurt, él nunca había lucido más adorable.

Mientras los dos se miraron el uno al otro, Carole se cernía a unos metros de distancia, en la sala, pero cuando Kurt la miró, ella asintió con la cabeza y salió de la habitación dejando a Kurt y su hijo solos por un minuto.

- ¡Hola cariño!

- ¿Por qué está triste?

Encogiéndose de hombros Kurt se arrodilló hasta que estuvo a la altura de los ojos del niño, pasando sus dedos por el cabello rebelde de Landon.

A medida que su hijo se le quedó mirando con los ojos muy abiertos e inocentes, Kurt se quedó sin aliento por lo mucho que el pequeño niño le recordaba a Blaine. Landon era muy atento, muy parecido a su papá, y cuando levantó la mirada hacia Kurt, todos los sentimientos contradictorios con los que luchó más temprano, regresaron con más fuerza.

Las lágrimas comenzaron a fluir de nuevo, su nariz se arrugó mientras luchaba contra el impulso de gritar cuando Landon se adelantó y lo rodeó con sus delgados brazos alrededor de los hombros. Con su pequeña voz el niño lo arrulló, acariciándole el cabello sedoso mientras trataba de calmarlo – No esté triste señor Kurt. ¡Está bien! Está bien, voy a ayudarlo a sentirse mejor.

Oír a su hijo decir esas cosas hizo que su corazón se hinchara y se rompiera al mismo tiempo. Realmente no había manera de expresar lo mucho que amaba a su hijo. Era una locura pensar que puedes amar algo tanto hasta el punto de que te consume, pero eso es lo que sentía con Landon.

Era un amor diferente a ciencia cierta, y aunque era un sentimiento nuevo (apenas de unos meses), Kurt se sentía como si siempre hubiera estado allí, como siempre hubiera sido una parte de él.

Sollozando, se acurrucó alrededor de forma diminuta de su hijo mientras lloraba en el cabello del pequeño. El niño, en toda su gloria de tres años y medio de edad se quedó donde estaba, de alguna manera sabiendo que necesitaba ese momento. Siguió besándole el cabello, murmurándole a su señor Kurt que no debía llorar, pero cada vez que hablaba, el ojiazul lloraba un poco más.

Finalmente, después de varios minutos de lucha para recuperar la compostura, Kurt se calló, sus sollozos silenciosos se desvanecieron en la nada. Apartándose de Landon un poco dejándose caer para sentarse en el suelo de la cocina, tirando de su hijo en sus brazos mientras lo envolvía en un fuerte abrazo. Landon se sentó completamente inmóvil, con la cabeza apoyada en el pecho de Kurt para escuchar el latido de su corazón, tan confiando y amoroso como un niño podría ser.

Kurt lo mantuvo cerca, tarareando mientras disfrutaba de la sensación de Landon en sus brazos – Te amo Landon. Lo sabes, ¿verdad? Te amo demasiado.

- Yo también lo amo señor Kurt. Lo amo más que a Spidaman, que a las galletas, que al jugo y… – La lista seguía y seguía, trayendo una sonrisa a la cara de Kurt mientras escuchaba. Tarareando felizmente, besó la sien de que Landon, descansando su nariz en los rizos retorcidos el cuero cabelludo del niño. Aspirando el aroma de cerezas y un ligero toque del perfume de Carole. Suspiró, comprendiendo plenamente lo mucho que significaba ser un padre.

En los últimos meses que estuvo solo, sintió el amor que tenía por su hijo en lo profundo de sus huesos y sabía que estaba listo para ser el hombre que Landon necesitaba que él sea. Pero ahora, mientras se sentaba en el suelo de la cocina con su pequeño niño amado, finalmente entendía lo que su padre sentía en cuanto a su relación. No había nada como la unión entre un padre y su hijo. Nada… y Kurt realmente lo comprendía ahora.

Lo cual era, cuando realmente lo pensaba, la razón por la que él estaba increíblemente agradecido de que Burt estaba allí. Porque Blaine nunca tuvo algo así en su vida.

El vínculo paterno, eso era. Ser sostenido y ser amado era uno de los mejores regalos del mundo y el amor de un padre era de los mejores de todos.

Muchos le dijeron a Kurt que era bendecido por tener a un hombre como Burt como padre y mientras él una vez rodó los ojos en la formulación de todo, él comprendía ahora lo que todo el mundo quería decir. Tener un padre que lo cuidó, en quien pudo confiar, que lo respetó, y sobre todo que lo amó sin importar lo raro que era de dónde venía. Burt era el mejor papá en el mundo entero y Kurt siempre estaría agradecido de que había crecido con él en su vida.

Sonriendo ante el hecho de que ahora tenía la oportunidad de transmitir la guía, protección y amor que Burt le había otorgado tan pacientemente a él, Kurt dio a Landon un último beso en la mejilla antes de que se echara hacia atrás y mirara al niño en sus brazos.

- Gracias por asegurarte de que yo esté bien, cariño. – Le susurró, rozando sus pulgares a través de las pecas leves en las manzanas de las mejillas de Landon.

Su hijo sonrió, agachando la cabeza tímidamente y luciendo tan parecido a Blaine en el proceso, que casi le quitó el aliento a Kurt .

Por un momento, Landon estuvo tranquilo, saltando de un pie a otro mientras esperaba a que Kurt diga o haga algo más. Cuando fue evidente para él que Kurt se sentía mejor y ya no iba a llorar, saltó hacia atrás, riendo mientras Kurt se sobresaltó ante su emoción siempre presente.

- ¿Quiere ir a ver a mis juguetes nuevos?

Kurt asintió, jugando junto con las payasadas del chico. Él sabía que Burt y Carole trajeron algunas cosas con ellos como regalos de bienvenida y que Landon los había recibido días antes, pero todavía no los había visto desde que había estado en cuarentena la mayor parte del tiempo – ¿Nuevos juguetes? ¿Cuándo conseguiste nuevos juguetes? ¿Dónde están? ¡Quiero ver!

- ¡Entonces vamos! – Tirando de la manga de la camisa de Kurt, Landon esperó hasta que su papá estuviese de pie antes de que le agarrara la mano y lo arrastrara por el pasillo hacia su habitación. Pasaron junto a Carole, Kurt lanzándole una sonrisa suave antes de dejar que Landon tirara de él dentro su dormitorio.

- ¡Mire esto! ¡Vamos, mire! – Varios juguetes diferentes llegaron volando frente al ojiazul. Artículos como figuras de acción, peluches, e incluso libros para colorear fueron presentados a él con sonrisas brillantes y descripciones alegres. Kurt se sentó con las piernas cruzadas en el suelo, moviendo la cabeza y sonriendo mientras su hijo le mostró todos y cada uno de los juguetes.

Después de las presentaciones, Landon hizo su meta personal el conseguir que Kurt coloree con él, así que sacó su cesta de lápices de colores y los arrastró por la habitación, deteniéndose para entregar a Kurt unos pocos mientras él sacaba sus colores favoritos y empezó a garabatear en uno de sus libros.

Juntos, el dúo de padre e hijo se acostaron en el suelo sobre sus vientres, coloreando en varios libros de imágenes mientras que Landon contaba historias sobre lo que estaba ocurriendo en la página que estaba coloreando. Carole, que había estado caminando de vuelta a la sala después de un descanso, se detuvo y los observó desde la puerta, una mirada complacida en su cara mientras miraba al par unido.

No importa lo que pasó entre Blaine y Kurt, en un futuro que esperaba que ellos compartieran la custodia de Landon y que ella y Burt serían capaces de pasar más tiempo con el niño a medida que crecía.

Por supuesto, todo giraba en torno a lo que pasó con Blaine después de la conversación muy crucial que estaba teniendo con Burt. Pero hasta entonces, Carole dejó su imaginación correr salvaje con ideas de cuan maravillosa abuela ella sería con un niño tan adorablemente revoltoso.

- ¿Hey, Carole? – Kurt le preguntó, haciéndola volver al presente.

- ¿Sí?

- Landon nos quiere leer un cuento. ¿Quieres hacerlo aquí o en la sala?

- Aquí está bien – se rió la mujer, entrando en la habitación. Su nieto estaba apresurándose, corriendo por todo su cuarto para agarrar los distintos animales de peluche que necesitaba para contar su historia. Mientras él estaba ocupado haciendo eso, Carole se sentó en el suelo junto a su hijastro, sonriéndole mientras deslizaba una de sus manos en las de él – ¿Estás bien?

- Sí. Estoy bien. O por lo menos voy a estarlo… por completo, si papá logra comunicarse con Blaine.

- Si alguien puede relacionarse con Blaine, es tu papá. Rayos, si él necesita refuerzos, puedo correr allí también. Yo estaba en el mismo barco cuando se trataba de Finn – Sus ojos se pusieron un poco vidriosos cuando los recuerdos de la crianza de Finn sola la demolieron.

Todavía podía recordar las noches de miedo, de llanto sobre si sería capaz o no de pagar sus utilidades ese mes o si ella y su joven hijo iban a estar atrapados en una casa sin calefacción, sin electricidad al menos. Sacudiéndose de esos pensamientos, se volvió hacia Kurt de nuevo y dio a su mano un pequeño apretón. – Blaine se dará cuenta de que no está solo en esto. Ya no es así, por lo menos. Y si se siente avergonzado en cualquier momento sobre lo que ha pasado en los últimos años, nos aseguraremos de que no vuelva a sentirse de esa manera otra vez.

Kurt le sonrió tristemente, mirando hacia el pasillo como si esperara a ver a Blaine y a su padre de pie observándolos. La puerta permaneció vacía.

Carole continuó – Simplemente deja que tu papá se haga cargo. Él es el rey de las palabras de ánimo y él sabrá qué hacer para Blaine. Lo ha ayudado antes, así que tengo mucha fe de que lo puede ayudar de nuevo. Hay mucho más en la línea ahora que sólo su amor por ese muchacho, tiene un nieto en quien pensar, así como en tus sentimientos. Si es la hora de la verdad, Burt luchará con todas sus fuerzas para hacer las cosas bien y ayudarte. Conozco a mi esposo y él arreglará lo que pueda. Después de eso, sin embargo, el resto está en sus manos.

- Lo sé. Yo sólo… No sé qué hacer.

- Va a venir a ti con el tiempo. Creo que ya sabes que es lo que necesitas hacer de todos modos – Mirando por encima de Landon por un momento, Carole dio entonces a Kurt una mirada, tomando alegremente uno de los animales de peluche fuera de la manta que tenía delante. Cambió a su voz en un tono más alto y empezó a arrullar a Landon y a medida que el niño se reía por las payasadas de Carole, Kurt dejó que sus pensamientos deambulen con lo que él tenía que hacer para arreglar las cosas. Al igual que su madrastra dijo, el resto dependía de él, si Burt hizo lo que se suponía que haría.

Tan pronto como tuviera la oportunidad, tendría que abalanzarse y traer a Blaine de nuevo a él.

Y cuanto más pensaba en ello, más estaba seguro de que él sabía lo que tenía que hacer.