He vuelto, muuuy tarde pero aquí estoy.

Hoy sin tantos rodeos vamos directo a la historia

Nos vemos abajo…

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Estúpido trato, estúpida lealtad.

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— ¿Dónde carajos esta? — gritó Erick después de darle una vuelta más a la casa entera

Pero Karen no aparecía por ningún lado y esa fue la primera frase que Albert escucho al entrar.

— ¿Qué ha pasado? — pregunto serrando la puerta

¿Qué no ha pasado? Se dijo a si mismo

—Karen no está, desapareció hace casi una hora.

— ¿Qué? Pero si está herida

—Si te atreves a llamarte su pareja deberías saber que eso no la detuvo antes y tampoco la detuvo ahora.

Albert le miró mal ante la clara provocación pero no dijo nada.

¡Claro que había notado como miraba a Karen, no era ningún idiota!

—Debiste cuidarla, como se te escapo sin más— exclamo el rubio

—Lo dice el que se fue sin impórtale un nada más, y ahora vuelves queriendo…

—Basta— dijo Winter sin fuerzas— no es momento para esto, Terry se fue, Karen desapareció y Candy…— suspiro— no es momento para esta estupidez.

Winter se sentó agotada en el suelo, era demasiado, demasiado para todos aunque no quisieran demostrarlo.

Ninguno hablo otra vez.

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Karen lo había olvidado pero fue ahí de donde vino.

Se encontró frente al parque, una oxidada resbaladilla y encima de ella una promesa de lluvia.

En este lugar conoció a Albert, cuando uno chicos le molestaban y ella aun sin poder controlar sus emociones humanas utilizo sus poderes para intimidarlos, Albert llegó poco después y hablaron por primera vez, pero ahora…

Trato de controlarse para no llorar pero estaba llorando, a mares, como nunca.

Camino hasta debajo de la resbaladilla, enterró los dedos en la tierra y las raíces del pasto hasta lograr encontrar la perilla, la giró y la compuerta se abrió, esta compuerta era vieja, quizá ni Él la recordaba y por esto no la cerró.

La compuerta al abrirse trajo consigo una gran ola de frio.

Y entrando en ella Karen volvió al infierno.

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Albert sintió una gran opresión en el pecho que lo tiro al suelo

Su madre corrió antes que ninguno a auxiliarlo, lo primero que pensó fue en un infarto y los antes demonios no entendieron que significaba, pero sabían que era tan graves como para provocar lagrimas a su madre.

Pero el dolor seso poco a poco.

Lo obligó a sentarse en el sillón y a reposar.

—Pudo ser un pre infarto, tienes que relajarte, no lograras nada enfermándote.

—Tengo que encontrarla— respondió asiendo el ademan de ponerse de pie.

—No, nosotros la encontraremos— dijo Selene saliendo de la casa sin esperar a nadie más.

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Terry la soltó simplemente la soltó.

Le dio total libertad de hacer.

EL cuerpo de Candy calló cuando ella en un intento por soltarse y al ser liberada quedo alejada de él, tenía la geoda en la mano, en lo alto, pero su mano temblaba, indecisa.

"No quiero" se dijo a sí misma "No recuerdo quien es pero si sé que no quiero lastimarlo"

Pero su cuerpo se mandó a sí mismo, ya de una forma casi antinatural, como un robot, porque su conciencia había vuelto, pero seguía presa de una promesa, de ese estúpido trato.

Y Terry ya no la detuvo cuando se abalanzo sobre él y este perdió el equilibrio teniendo el cuerpo de ella sobre el suyo, sabía que no había forma de vencerle, que Él era demasiado poderoso, así que dejaría que lo matara, y así iría a su lado, al mismísimo infierno, porque después de todo lo que había hecho y aun siendo humano, seguro su alma se iría a los más profundo.

Junto a ella.

Candy levanto la geoda lista para apuñalar pero en su rostro había profunda tristeza y rabia.

Terry haló su cuello hacia si para besarla por última vez, entonces el filo descendió sobre su piel.

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— ¿Y ahora qué? —exclamo Larry para sí porque sabía que la vieja no le contestaría de todos modos.

La mujer miraba una sola página de su gran libro con una sonrisa.

—Cuando se es humano tu alma ya no pertenece a la oscuridad, cuando eres humano siempre tienes la opción del arrepentimiento, por eso aquel día, muchos como yo se llenaron de celos y fueron desterrados, el arrepentimiento, que bonito ¿no crees?

A Larry le sorprendió que se dirigiera a él.

—Deberías dejar esos raros poemas.

La mujer volvió a sonreír.

—Eres un buen hombre— dijo dejándolo mudo.

Después de unos segundos el susurro vieja loca y la anciana volvió a mirar esa única página del libro

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— ¡Aquí me tienes! — exclamo Karen apenas entrando— ¡aquí estoy, me estoy entregando! — grito más, tenía frío mucho, como humana había entrado sin ninguna protección y si no lo encontraba rápido moriría congelada.

Que ironía era que el infierno se rigiera de fuego y fuera tan frio.

—Así que has vuelto, después de que huyeran como cobardes dejándonos aquí después de tan mágicas promesas— exagero el mágicas— me sorprende que tuvieras el valor de regresar.

Lo reconocía, era uno de los guardias que los había ayudado a pasa el pozo, y que al descubrir que Él no estaba estos regresaron sobre sus pasos aterrados dejándolos solos, poco después todo se volvió negro y aparecieron en tierra firme, en el mundo humano, sin Candy.

—Estoy aquí para cumplir esa promesa.

— ¿De qué promesa hablas?

Karen supo quién era antes de siquiera verlo, al girarse y verlo lo encontró en su imagen humanoide, un anciano con un báculo espantoso y una gigantesca barba negra.

—He vuelto para hacerte una propuesta.

Esa chica seguía siendo muy valiente, nadie le hablaba así.

—A mí nadie me hace propuestas niña tonta, los tratos lo hago yo.

—Oh créeme, no podrás resistirte

Miró al guardia y este al instante se alejó sin mirar atrás.

—Se por qué haces todo esto, el padre de Candy, el hundimiento de su madre, y ahora te la llevas a ella, siempre he sido yo, siempre me quisiste de vuelta, jamás fui libre realmente, pues aquí me tienes, regresare a tus dominios pero regrésale a Candy su alma y libera la de su padre para que pueda ir al paraíso.

— ¿Y si no lo hago qué? — sonrió.

—Sabes que no puedes tener un alma humana si esta no te es cedida, no regresare y no puedes hacer nada al respecto.

—Sera un pacto de sangre.

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Entre todo la locura Anthony se había mantenido en su cama demasiado agotado, así que en confianza de eso nadie noto que había ido tras Karen y que había metido almohada bajo las cobijas para que no notaran su ausencia, la había perdido de vista un momento pero logro verla cuando entraba bajo la resbaladilla, y después…

Nada, desaparecía.

Al correr al lugar se encontró un enorme orificio bajo esta, un viento helado venia de haya abajo, no le consto mucho imaginar a donde dirigía, y sin pensárselo mucho, salto dentro.

Asia mucho más frio de lo que recordaba.

—Bienvenida querida

Esa voz, no la conocía pero su simple sonido gutural le hacía doler los tímpanos era algo aterrador.

Cuando llego al origen de esta se encontró un círculo de demonios formado.

Tanteo la cueva tratando de alcanzar la roca, y apoyándose en un relieve se subió en esta confiando en que en la oscuridad no pudieran verle para poder ver lo que ocurría en el centro.

Y no era sorpresa ver a Karen ahí frente a un anciano que desprendía un aura terrible. No supo que pasaba pero algo en su interior tembló.

Entonces en un simple movimiento el hombre llevo la mano a la cabeza de Karen y esta abrió la boca desmesuradamente con una fuerza que no parecía de ella, de su interior empezó a la salir humo como si fuese una fumadora experta con aros formándose al salir.

No lo pensó mucho antes de saltar desde su posición sobre aquel hombre.

Karen podía sentir su vida ser desprendida de ella, su alma, para volver a pertenecerle a él, pero todo se detuvo de pronto, calló débil al suelo tosiendo cuando al levantar la mirada lo vio a él ser derribado por ¡Anthony!

¡NO!

Le había llegado de sorpresa y eso era todo un logro pero se recompuso rápido y lasó a Anthony por los aires sin tocarlo, su cuerpo se estrelló contra las rocas pero no lo dejo ahí.

Los demonios vitoreaban.

¡NO!

Pero a Karen la voz no le salía.

Levanto a Anthony y en cuanto lo tuvo vulnerable le enterró las garras en el corazón.

Anthony jamás había comprendido lo que era ver tu vida pasar frente a tus ojos, le parecía estúpido que eso fuese siquiera posible, que en un momento tan doloroso pudieses recordar, pero no, no era imposible, ver a su padres amándolo pero limitándolo desde el primer día, el día en que conoció a Candy y su mundo tomo un poco de sentido, cuando lo comprometieron con Eliza y todo lo que había logrado se vio derrumbado, entonces se volvió calculador y egoísta, lastimo a Candy, y llegó Terry cambiándolo todo para siempre , llevándose a Candy de su lado, el único sol, lo único que lo mantenía cuerdo y enseñándole un mundo que siempre estuvo ahí pero que pocos podía ver.

El dolor se hacía cada vez más agudo, entonces un tirón mas y un gritó de Karen.

La vio tras el hombre, una luz centelleante la llenaba.

Karen había perdido de pronto lucidez de donde estaba, una potente luz la envolvió y algo le hablo al oído.

—Tranquila, todo ha terminado.

Era la voz de una anciana que se acercaba a ella junto a Karen que seguía derrumbada puso un objeto brillante y blanco.

Una geoda, la geoda de Candy.

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Cuando la mano de Candy choco con el pecho firme de Terry fue solo contacto de piel contra piel por que él arma ya no estaba, simplemente había desaparecido de sus manos.

Y Terry sonrió.

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Nadie la miraba, ninguno de los demonios le prestaba atención, mucho menos él.

Tomo la geoda, camino a sus espaldas y la enterró con un grito de furia.

La agito dentro de su podrido cuerpo, el saco y la volvió a enterrar.

—Esto es por los padres de Candy

Y la volvió a enterrar.

—Esto es por Terry

Una y otra vez sin que nadie la detuviera.

—Esto es por Candy

Karen ya no tenía control.

—Por Anthony, por cada alma que ha sufrido por tu causa

Sollozó

—Y por mí

No se detuvo hasta que este se derrumbó y en pocos segundos se convirtió en polvo.

Cuando solo quedaron estropajos Karen cayó, la geoda rebotó en el suelo.

Karen se arrastró hasta Anthony.

—Anthony— apenas articulo al ver su cuerpo moribundo cubierto de sudor y dolor.

—Me duele

Karen le despejo el cabello del rostro.

—Nunca me agradaste mucho— dijo con una sonrisa envuelta en lágrimas.

Anthony intento reír pero una punzada lo detuvo.

—Ni tú a mí

Karen apenas sonrió.

—No debiste seguirme.

—Somos un equipo— apenas articuló

Karen asintió tomando su mano que la apretó con fuerza por el dolor

— ¿Lo mataste? ¿Qué pasara ahora?

—Ahora, bueno parece que todo esto… me pertenece

No parecía de ninguna forma que aquello le alegrara.

—No sé cómo funcione esto pero seguro podrá servirte de algo, quien no quiere un tour por el infierno, será todo un éxito.

Karen rio sinceramente sintiendo como este apretaba aún más fuerte pero poco después Anthony la soltó.

Y Karen lloro sobre su pecho mientras los demonios la rodeaban esperando órdenes.

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Terry sintió el cuerpo de Candy perder fuerza y caer sobre el inconsciente.

—Candy— acaricio su cabello antes de tomarla en brazos— vamos a casa.

Y con cada pasó que daba lejos del basurero sentía una gran liberación.

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Selena se detuvo cuando vio a Terry con Candy en brazos, sobre ella de un árbol de manzanas callo una, reboto en su cabeza y ella le pesco en el aire.

La limpió en su ropa y la mordió por puro impulso.

Nada le había sabido tan rico.

Un viento cálido choco contra los árboles y miles de dientes de león volaron a su lado algunos atorándose en su cabello, Terry también le vio, estaba agotado, pero sostenía el cuerpo de Candy firmemente, como si pudiera tenerla así siglos enteros si era necesario.

Algo había cambiado, algo ahora estaba bien.

¿FIN?

¡NO!

Pero casi

Esto ya está por terminar, muchas gracias por su apoyo, todo salió muy bien, y por sus hermosas palabras. Nos vemos pronto ahora si porque al fin soy libre y tengo un ratito de vacaciones y descanso para cerrar así poder cerrar este fic que tanto disfrute escribiendo.