Capitulo 35: Nuestro turno
El viento soplaba con fuerza, frio y helado, el cielo nublado, anunciando una nueva tormenta, no entendía el porqué, pero últimamente las lluvias eran muy frecuentes, lo cual solo dificultaba más su trayectoria, aunque su misión era sencilla, escoltar a un joven príncipe del país del arroz a una junta en el país de las verduras con la princesa Haruna… Pero sin duda no soportaba a ese hombre, era frio y arrogante, que le estaba colmando su paciencia, sin contar que también estaba un tanto tenso por sus compañeros, en primera instancia se encontraba Sakura, bueno no le extrañaba estar con ella pues siempre había sido su compañera de equipo, pero también debía tomar en cuenta la ultima platica que tuvieron, desde la cual no habían cruzado palabra, por otro lado estaba… Hinata.
Pero claro con su respectiva vestimenta anbu incluyendo la máscara, la verdad desde su encuentro en los territorios Uchiha tampoco habían cruzado palabra alguna… ¿Y cómo hacerlo? Tenía tantas preguntas que hacerle y ni una forma correcta de plantearlas… Quería saber ¿A que se había referido con que ella y Sasuke eran hermanos? ¿Acaso le tenía el mismo afecto que él? No, no era eso, lo sabía, ya que de lo contrario no se habría puesto de esa manera cuando lo dijo sin pensarlo… pero entonces ¿Por qué se había puesto así? ¿Por qué ya no le dirigía la palabra? ¿Por qué trataba de evitarlo a toda costa? Sin duda tantas preguntas le estaban dando dolor de cabeza al rubio.
-Más adelante hay un rio, por esta noche acamparemos ahí –hablo tranquilamente Hinata, si regresar su vista a ninguno de sus compañeros.
-Si –afirmaron ambos.
El fluir cristalino del agua, que chocaba ligeramente con las rocas que formaban su camino, una pequeña parte era recogida por una cantinflora de color negro… Las pequeñas y frágiles ramas crujían entre sí, por las llamas de fuego que las consumían una a una, la brisa fresca de la noche se combinaba con un peculiar aroma, el cual desprendía de un pequeño caldero sobre una fogata, en el cual burbujeaba constantemente una colorida sopa.
-Aquí tiene –sirvió Hinata un pequeño tazón a un joven de cabellos oscuros y ojos color caoba, de apariencia seria para su edad.
-Gracias –respondió sin mucho afán al tomar el tazón de quien ante su mirada era un anbu femenino, del cual no podría negar su belleza física la cual se complementaba con su largo cabello negro azulado como la noche sujetado en una coleta baja, de los cuales se desprendían un par de mechones que enmarcaban lo que hubiese sido su rostro, pero el cual no veía debido a la máscara de yeso blanco con marcas rojas.
-Aquí tiene un poco de agua –ofreció con gentileza una voz femenina, llamando su atención encontrándose con la sonrisa amable de Sakura quien sostenía una pequeña cantinflora, extendiéndosela a él.
-Hn –exclamo entre sus labios arrebatándole de las manos la cantinflora antes de llevarla a su boca.
-*Que amable* -pensó Sakura con ironía.
-*En verdad no me agrada ese sujeto* -pensaba malhumorado el rubio, al llevar un poco de sopa a su boca con una cuchara.
El frio era más pronunciado por la noche, las nubes solitarias vagaban con rapidez a través del oscuro cielo como si temiesen ser encontradas por alguien más, el viento soplaba con fuerza hasta llegar a una pequeña aldea a penas iluminada por unos cuantos faroles, internándose en la ventana abierta de un pequeño edificio en donde las cortinas se hondeaban por su fuerza.
-Vaya… -suspiro una voz masculina- Hace cuanto que el equipo Fenikkusu (Fénix) no se reunía –comentaba con tranquilidad un joven de largo cabello verde pastel de ojos violeta rojizo.
-Es cierto Yukimaru –apoyaba una voz femenina, perteneciente a una joven de largo cabello castaño rojizo de ojos azules.
-Supongo que ya conoces el plan, ¿no Yukimaru? –cuestionaba a lo lejos una voz masculina, perteneciente a un joven de cabello liso un poco largo de color azul grisáceo de ojos color caoba.
-Así es –afirmo Yukimaru con una sonrisa.
-Tsk –exclamo Sora con cierto mal humor.
-Yukimaru… -hablo Amaru, llamando su atención- ¿Cómo fue que te reencontraste con Hinata? –cuestiono curiosa.
-¿Cómo? –Dijo inocente Yukimaru- pues fácil –sonrió- nunca me separe de ella –dijo con normalidad, sorprendiendo a ambos.
-¡¿Cómo que no lo hiciste? –cuestiono sorprendido Sora.
-Así es –reafirmo sonriente.
-¿Por qué no lo hiciste? –cuestiono más calmada Amaru.
-¿Acaso ustedes no se dieron cuenta? –Cuestiono ingenuo, a lo que ambos negaron- Verán… -hizo una pausa- Cuando Hinata nos dijo que Fenikkusu se separaría creí que hablaba enserio –reflexionaba- pero luego me puse a pensar, desde que ella me encontró siempre cuido de mí como lo hacía Guren en el pasado -.
"En medio de un vasto paisaje de nieve una pequeña silueta se abría paso tiritando de frio, mientras los copos de nieve caían sobre él cubriendo las huellas de sus pisadas, su mano acomodaba una pequeña bufanda a su boca por la cual su respiración relucía en nubes blancas, apretando sus nudillos blancos y casi congelados a la tela para asegurarla… su vista se mantenía fija y perdida en el horizonte nublándose a cada paso, hasta que finalmente no pudo más y sus parpados se cerraron.
Una sensación cálida invadía su cuerpo, mientras sus parpados se abrían lentamente, dejando entrar la luz dorada del fuego a sus ojos, pero su vista fue interrumpida por una silueta oscura que se acomodaba frente a él, vislumbrando a una joven de cabello negro azulado como la noche el cual caía hasta un par de centímetros bajo sus hombros de ojos perlados como la luna.
-¿Tú…? –Pronuncio débilmente- Te conozco –continuo al enfocar su mirada- Eres… -hizo una pausa.
-Lo mejor será que descanses –interrumpió la joven al colocar un cobertor extra sobre el chico de largo cabello verde pastel de ojos violeta rojizo- Mañana hablaremos –finalizo ella al retirarse.
-Hinata… -articulo antes de cerrar sus ojos nuevamente.
-Al fin has despertado –hablo una voz femenina llamando su atención encontrándose con Hinata- ¿Cómo te sientes? –cuestiono al acomodarse enfrente de él.
-Muy bien, gracias –dijo al levantarse- ¿Dónde estoy? –Cuestiono atento del lugar- y –hizo una pausa- ¿Por qué me salvaste? –dijo un poco más serio.
-Estas en una cabaña al pie de la montaña a la que ibas –respondió tranquilamente- te salve porque estabas a punto de morir congelado en medio de la nieve, pero si deseabas morir eres libre de salir e intentarlo de nuevo –explico sin mucho afán.
-Eh –musito sorprendido- Disculpa, pero no era mi intención ofenderte –sonrió avergonzado- *No recuerdo que fuera tan fría* -se decía en su mente- Muchas gracias por salvarme –agradeció con una ligera reverencia.
-No importa –corto Hinata- ¿Por qué estabas solo en medio de aquella tormenta? –cuestiono directamente.
-Ah… pues… -bajo un poco la voz.
-Se suponía que te habías ido con Guren y Gozu –hablaba con seriedad- ¿Dónde están? –cuestiono sin vacilaciones.
-Él… -La mirada de Yukimaru se torno sombría- Se los llevó –confeso al cerrar los ojos, mientras los parpados de Hinata se entrecerraban ligeramente en una expresión analítica- Un hombre de capa negra con una máscara naranja en forma de espiral con una pequeña abertura para su ojo derecho –explico frustrado al apretar sus puños enterrando sus uñas en su piel al punto de hacerla sangrar.
-*Uchiha Madara* -concluía Hinata al ver como Yukimaru hacia un gran esfuerzo por retener las lagrimas rebeldes que brotaban de sus ojos cayendo sobre sus puños.
-No pude… -susurraba- ¡No puede hacer nada! –Gritaba ahogando su dolor- ¡Fue tan débil y por mi culpa…! –Sollozo- Podrían estar muertos –finalizo antes de continuar sollozando.
Hubo un corto silencio…
-Escucha con atención que solo lo diré una vez –hablo con firmeza Hinata sorprendiendo a Yukimaru el cual levanto su rostro hacia ella- Te ayudare a fortalecerte y a rescatar a tu familia a cambio… -hizo una pausa- Deberás unirte a mi equipo y ayudarme a obtener mi venganza –finalizo con frialdad.
La mirada de Yukimaru estaba contraída de la impresión, no solo por las palabras de la joven si no por la frialdad con las que hablo y aquella ira que en sus ojos irradiaba, un odio tan profundo que no pudo describirlo con exactitud, pero estaba seguro que quien lo había desatado le había hecho mucho daño.
-De acuerdo-."
-No solo de ti –intervino Sora- De todos nosotros –observando de reojo a Amaru, quien afirmaba levemente con la cabeza al recordar.
"Varios hombres reposaban inconscientes y malheridos en el suelo, el viento resoplaba entre las hojas, en donde la noche gobierna y la luna como se corona como su emperatriz, la frágil alma de una joven de ojos azules, apoyaba sus rodilla entre ellas tratando de no caerse, pero su intento fue inútil, ya que no tardo mucho para que su cuerpo callera hacia atrás sobre sus piernas.
Su mirada inundada por la admiración que se mezclaba con el temor, la sorpresa e intriga, una palabra que se atoraba en su garganta, un saludo quizá o tal vez la pregunta que aquejaba su mente al ver a una joven de cabello azulado como la noche, el cual caía un par de centímetros debajo de sus hombros, de ojos perlados, quien se mostraba indiferente al ver a la joven.
-Hi-Hinata… -pronunciaba en un susurro opaco y dudoso debido al shock en el que se encontraba… Pasaron un par de minutos antes de que ella reaccionara, parpadeando un par de veces- ¡¿Hinata, eres tú? –dijo levantándose de golpe y con una gran sonrisa abrazo a la joven, quien no cambiaba la expresión de su rostro.
-¡A pasado tanto! –Dijo separándose un poco de ella- ¿Ocurre algo? –cuestiono al notar la expresión de indiferencia que en el rostro de la joven se encontraba al verla.
-¡¿He? –Exclamo al salir de su impacto- ¿Por qué quieres que me una a ti? –cuestiono.
-Fácil… -dijo con indiferencia- Tú tienes un gran poder oculto, el cual me es provechoso para cumplir mis objetivos –respondió tranquilamente, sin cambiar su expresión indiferente- sin mencionar… -continuo después de una pausa, al observar la intriga en la mirada de la joven- Que tienes al Reibi atrapado en tu interior –finalizo con voz fría.
La mirada fría de Hinata, posada en Amaru, quien desde hacía unos segundos solo mostraba diferentes expresiones, pero finalmente una lagrima escurridiza rodaba por su mejilla, su cabeza bajaba lentamente, al punto que su fleco hacia sombra sobre sus ojos, los ojos de Sasuke retomaban su color natural.
-Entonces… La razón por la que quieres que me una a ti es por el Reibi ¿no? –interrogo al subir la mirada y mostrar unos ojos llenos de desafío.
-No –respondió cortantemente, sorprendiendo a Amaru- Lo hago porque creo que me puedes ser útil, eso es todo –finalizo al sostenerle la mirada, Amaru mostraba un rostro pensativo.
-Está bien me uniré a ti… -."
-*Es cierto, a todos nosotros* -apoyaba en su mente Amaru- *Eso también te incluye ¿no Sora? -sonriendo por lo bajo al ver como él joven se sumergía en sus pensamientos.
"-¿A dónde vamos? –cuestiono Amaru a Hinata, sin dejar de saltar en las ramas de los arboles.
-En busca de más miembros para el equipo –respondió secamente.
-Ah… -susurro Amaru- ¿y cuántos miembros seremos en total? –cuestiono de nuevo.
-cuatro –dijo Hinata.
-Ya entiendo, pero… -hizo una pausa- ¿Por qué no vino Sasuke contigo? –dijo curiosa.
-Porque no es necesario que me acompañe a donde quiera que voy –respondió indiferente- Además el debe ocuparse de su equipo y yo del mío –finalizo.
-Ya, está bien, no te enfades –comento nerviosamente, al ver el semblante serio en Hinata.
-¡¿Qué ha pasado aquí? –exclamo Sora en un estado de shock.
Frente a él se elevaba la enorme hilera de humo negro, proveniente de lo que alguna vez fue un templo ahora envuelto en abrazantes llamas de fuego, el cual poco a poco se expandía al bosque, sin más corrió hacia el lugar al escuchar los gritos de dolor en su interior. A cada paso sentía como su corazón se oprimía al solo hallar restos incinerados de monjes, pero un nuevo grito llamo su atención, guiándolo hacia el interior de un pasillo que se derrumbaba a cada paso tras de él.
-¡¿Qué pretendes al atacar nuestro templo? –exigía un monje a una silueta frente a él.
-Ya se los dije –hablo una voz masculina, proveniente de una silueta masculina de larga capa negra, en su rostro relucía una máscara naranja en espiral hacia la abertura en su ojo derecho- Entréguenme el pergamino sagrado y tal vez les permita vivir –hablo con malicia.
-¡N-Nunca! –exclamo el más viejo monje en la sala, arrodillado por el dolor.
-Pues entonces los buscare por mi cuenta –finalizo al abrir su parpado y revelar el rojo carmesí de su iris, el negro de su pupila rodeado por tres pequeños remolinos a su alrededor.
El monje veía con terror el sharingan, pero también con convicción ante su decisión, acepto su final al cerrar sus ojos, más el dolor nunca llego a su cuerpo, al abrir lentamente sus parpados se encontró con una silueta frente a él, un joven alto de cabello azul grisáceo hasta caer al inicio de sus hombros, piel bronceada y ojos caoba.
-¡Sora! –exclamo sorprendido.
-¡Oye tú! –hablo Sora, dirigiéndose al del sharingan- ¡No sé quien seas, pero te arrepentirás por lo que les has hecho a los monjes de mi templo! –amenazo con frialdad al apretar unas garras metálicas sostenidas a su mano.
-¡Hmp! –bufo Madara con burla.
En el bosque Hinata y Amaru continuaban su recorrido hasta que una fuerte explosión llamo su atención, haciendo detener sus saltos.
-¡¿Qué fue eso? –exclamo Amaru alarmada.
-Es el templo del fuego –dedujo Hinata- ¡vamos! –Ordeno a lo que Amaru afirmo antes de dirigirse hacia el lugar- ¡Byakugan! –Exclamo al instante en que varias venas sobresalían de su sien- *Al parecer son dos chakras, pero es obvia la diferencia* -se dijo- *Un momento* -reacciono- *Ese chakra es de…* -.
-Maldición –se quejaba Sora al intentar reponerse en pie, sosteniendo uno de sus brazos heridos- *¿Quién es este tipo? Qué no puedo acertarle ningún golpe, es como si atravesara su cuerpo, pero él si puede tocar el mío* -recordaba la variedad de golpes impactados en su cuerpo.
-Acaso te rindes ya –se burlo Madara.
-¡Eso jamás! –estallo Sora, pero su chakra era escaso, un golpe más y sin duda caería.
-Pues entonces… muere –sentencio Madara al dirigirse de nuevo a él.
-Ni se te ocurra –intervino una tercera voz, haciendo detener a Madara.
-Vaya, miren que tenemos aquí –sonrió bajo su máscara al posar su mirada en lo alto de un árbol- Si es la gran heredera del clan Hyuga –continuo llamando la atención de Sora- Hyuga Hinata –completo, al ver el rostro frio y calculador de la joven- ¿Acaso no tuviste suficiente con nuestro último enfrentamiento? –cuestiono con burla.
-*Ese chico…* -se dijo Hinata al posar su mirada en Sora- *Tiene el mismo chakra que el Kyubi en su interior, más bien es solo una reminiscencia del autentico* -confirmo al escuchar a lo lejos las palabras de Madara- No, al parecer no –respondió con indiferencia a las palabras de Madara.
-Ya veo –dijo con tranquilidad- Entonces vienes a intentar enfrentarme de nuevo ¿No es así? –cuestiono.
-Puede que sí, puede que no –corto con frialdad.
-¿Quién es ella? –se cuestionaba Sora.
-¿Estás bien? –cuestiono preocupada una voz femenina, llamando la atención de Sora.
-si lo estuviera, no estaría así ¿no? –hablo con sarcasmo Sora, molestando ligeramente a Amaru.
-*Que patán* -insultaba en su interior molesta- Bien, entonces acompáñame –ofreció de mala gana al posar su brazo por encima de su hombro y ayudarlo a ponerse de pie.
Hinata por su parte realizaba una variedad de golpes propios de su clan, los cuales eran fácilmente esquivados o traspasados por Madara, quien parecía disfrutar del esfuerzo y rencor con el que ella atacaba.
-Hmp, parece que Sasuke te ha contagiado su buen carácter –comento secamente, al tomar espacio entre ellos.
-Tienes razón –dijo Hinata- ¿A qué has venido a este templo? –cuestiono directamente.
-No creo que eso te concierna, pequeña –respondió.
-A ti tampoco te concernía meterte en mi vida, más sin embargo lo hiciste ¿no es así? –cuestiono fríamente antes de lanzarse de nuevo al ataque.
-Aún lo recuerdas ¿he? –hablo con malicia, esquivando sus golpes.
-¿Cómo olvidarlo? –Dijo con sarcasmo- Fue por ti que estoy donde estoy –reprocho con odio contenido, al tratar de golpearle.
-Madara-sama –intervino una nueva voz, alertando a Hinata y los otros dos jóvenes, centrando su atención en una silueta que sobresalía de la tierra en forma de una enorme planta carnívora, la cual se abría dejando ver a una especie de hombre con la mitad del cuerpo en blanco y la otra en negro, sin rasgos faciales más que el color amarillo de sus ojos.
-Zetsu –identifico Madara al verlo- ¿Y bien? –cuestiono.
-No está aquí –confirmo una voz, proveniente de su lado blanco- No tiene caso continuar aquí –apoyo una voz más profunda de parte de su lado negro.
-Bien –afirmo Madara- parece que no podrás cobrarte tu venganza, pequeña –se burlo Madara al dirigirse a Hinata, quien ante sus palabras se lanzo al ataque una vez más.
-¡No huyas Madara! –Grito enfurecida, deformando su rostro en un mar de odio al activar su Byakugan- ¡Juho Soshiken! (Palma suave, doble puño de león) –exclamo al intentar impactar una fuerte cantidad de chakra acumulada en su brazo con la forma de la cabeza de un león, pero este jamás lo toco, ya que él había desaparecido en un remolino producido por su sharingan.
-Miserable –dijo Sora al ver escapar a Madara.
-¡Hinata! –Exclamo Amaru, al dejar a Sora y acercarse a la aludida- ¿Estás bien? –cuestiono.
-Si –afirmo Hinata.
-Oigan –llamo Sora, haciendo voltear a amabas- ¿Quiénes se creen ustedes, para venir y meterse en lo que no les concierne? –cuestiono con cautela.
-¡¿Qué? –Dijo sorprendida Amaru- ¡Eres un malagradecido, mira que Hinata y yo vinimos a ayudarte! –reprocho.
-¡Pues no pedí su ayuda! –respondió Sora.
-Déjalo Amaru –la detuvo Hinata- Lo mejor será irnos –dándose la vuelta.
-Pero Hinata…-.
-Vámonos –corto, pero antes de poder dar un paso más, un ruido llamo su atención, al girarse se encontraron con el cuerpo tirado de Sora respirando agitadamente, a lo cual Amaru acudió inmediatamente.
-Esto es malo… -dijo después de revisarlo- Tiene heridas muchas internas –decía con preocupación.
-Déjamelo a mí –dijo Hinata apartando un poco a Amaru- Byakugan -.
-¿Dónde estoy? –cuestionaba Sora al recobrar el conocimiento.
-Ya despertaste –dijo Amaru al verlo- Que bueno –sonrió amablemente.
-Ah, eres tú –reconoció de mala gana, haciendo enfadar a la joven- ¿Tú fuiste quien curo mis heridas? –cuestiono.
-Solo algunas, Hinata fue quien sano la mayoría de tus heridas –explico más calmada.
-¿Por qué lo hicieron? -.
-Pregúntaselo a Hinata –giro su rostro molesta.
-Parece que ya recobraste el conocimiento –intervino la voz de Hinata al entrar en la improvisada enfermería, su semblante se mostraba distante y serio, un deje de preocupación y angustia cubría sus ojos.
-Si gracias a ti –intento agradecer.
-Bien –afirmo con el rostro más serio- Te tengo una propuesta –hablo secamente, llamando la atención de él- Quiero que te unas a mi equipo –finalizo.
-¡¿Él? –exclamo Amaru.
-No quiero –corto rápidamente Sora- Además… No hay nada que tú puedas ofrecerme para que yo me una a ti –comento con desdén.
-¿Enserio? –Dijo con sarcasmo, intrigando al joven- Dime una cosa… -hizo una pausa- ¿Qué harás ahora que el templo del fuego fue destruido? Pedir ayuda. ¿Pedirás ayuda a Konoha? No creo que puedan hacer algo por ti en la crisis en la que se encuentran. ¿Cobrar venganza contra Madara? No eres lo suficientemente poderoso para hacerle frente ¿Entonces? -.
-Yo… -balbuceo Sora.
Era cierto, no podía pedir ayuda, Konoha había sido destruida hacia un mes y medio y por lo que había escuchado tenían muchos problemas para restablecerse, sin contar que ese sujeto Madara era un hombre muy poderoso había peleado contra él pero en ningún momento le pudo hacer frente… ¿Entonces qué haría? ¿Acaso el unirse a ella le ayudaría?
-Bien, supongamos que me uno a ti –hablo nuevamente- ¿Cómo pretendes ayudar a los monjes que sobrevivieron y a mí? –cuestiono con seriedad.
-Daré mi vida a cambio de la estabilidad de los monjes, no solo eso, haría lo necesario para encontrarles un lugar en el cual puedan estar seguros –respondió con seguridad.
-Y a mí… ¿Cómo piensas ayudarme a vengarme de ese sujeto? –reitero su pregunta.
-Te ayudare a volverte más fuerte –respondió.
-¿Me ayudaras a volverme más fuerte? –Cuestiono con ironía- ¿Cómo se que eres más fuerte que yo, tú tampoco pudiste dañar a Madara hace unos instantes? –dijo con cierto enfado.
-Es cierto, no pude hacerle frente porque aún me hace falta mucho, por eso estoy en busca de personas para conformar un equipo que me ayude a obtener más poder –explico Hinata.
-¿Y para que buscas poder? –cuestiono Sora.
-Lo necesito para volverme más fuerte, para poder vengarme del hombre que mato a mis padres –revelo con odio fulminante en su mirada, sorprendiendo a Sora.
-*No se que le haya pasado a esta chica, pero solo el ver ese odio en su mirada… Quién sea que lo haya despertado debió haberle hecho algo sumamente ruin para lastimarla y lo consiguió* -reflexionaba en su interior.
-Sabes, no me importa en lo más mínimo tu venganza, pero te ayudare solo hasta que los monjes del templo se hayan establecido en un lugar seguro, después de eso, no cuentes conmigo –advirtió.
-Muy bien –afirmo Hinata con más tranquilidad."
-Tienen razón –afirmo Yukimaru- a todos nos ayudo, aún incluso cuando su meta es la venganza nunca dejo de preocuparse por nosotros, nos ayudo a fortalecernos y a proteger a los que son importantes para nosotros –sonrió.
-Eso ni dudarlo –apoyo Sora.
-Fue por eso que pude darme cuenta de las verdaderas intenciones de Hinata al disolver a Fenikkusu –hablo nuevamente, llamando la atención de ambos- Recuerdan esa misión por la que Sasuke y Hinata pelearon entre ellos –ambos asintieron- Se que no es necesario mencionarlo, pero recuerdan que ambos equipos peleamos entre nosotros y al final fue Taka el vencedor –ambos bajaron la cabeza- Como resultado nosotros salimos sumamente heridos y de no ser por Rin-san, seguramente hubiésemos muerto, pero fue ahí cuando lo supe, Hinata disolvió el equipo, no porque ya no le fuésemos útiles, ni porque éramos débiles en comparación con Taka, lo hizo porque ella creía que si seguíamos a su lado, no terminaríamos malheridos, si no… -hizo una pausa- Muertos –finalizo al cerrar sus ojos.
-¡Entonces…! –atino Sora aún en shock.
-¡Lo hizo para protegernos! –completo Amaru también sorprendida.
-Así es –afirmo Yukimaru- Cuando lo deduje, no tarde en buscar a Hinata para que me permitiera seguir a su lado aunque en un principio se negó fervientemente al final acepto con la condición de que la ayudara en sus nuevos planes sin protestar –recordó- ella me salvo la vida, me ayudo a volverme fuerte y también me ayudo a rescatar a mi familia –sonrió con melancolía- por eso acepte ya que ahora quiero ser yo quien pueda ayudarla –finalizo con alegría.
-Yukimaru… -sonrió Amaru- Es cierto… -bajo la cabeza- Ella también me ha ayudado y protegido, ahora es mi turno –apoyo con una sonrisa.
-Veo que en eso concordamos por primera vez –acepto Sora- Hinata nos ayudo cuando más lo necesitábamos y ahora nosotros seremos quienes la ayudaremos, sin importar lo que pase la acompañaremos hasta el final así como ella lo hizo con nosotros –sonrió con determinación a lo que ambos afirmaron sonrientes.
-¿Ocurre algo Hinata? –cuestiono Naruto al ver a Hinata quedarse de pie fuera de la entrada al palacio.
-*¿Qué será esta sensación de calidez que siento ahora?* -se cuestionaba Hinata al ver el cielo nocturno- No pasa nada –se limito a responder antes de adentrarse al palacio.
-Sin duda se han convertido en un gran equipo –sonreía desde la lejanía Rin al posar su mirada en un grupo de jóvenes dentro de una habitación.
Dos chicos y una chica, quienes conversaban animadamente, Amaru y Sora discutían por alguna cosa menor, mientras Yukimaru sonría nervioso antes de intentar detenerlos interponiéndose entre ellos, para luego recibir el golpe de ambos y quedar tirado en el suelo mientras ambos continuaban discutiendo, Yukimaru se levantaba de golpe y gritaba asustándolos y separándolos, mientras suspiraba resignado al ver como giraban sus rostro para sacarle la lengua al otro y regresar su rostro a cada lado de la pared en la que estaban, antes de comenzar a sonreír de forma disimulada los tres.
-Ya falta poco –susurraba al regresar su mirada al cielo estrellado- ¿Realmente estarás segura de lo que harás? –Cuestionaba al ver la luna- ¿Hinata? -.
Bueno estos fueron los cinco de esta vez, ahora un anuncio:
Ya no me quedan más capitulos guardados
Es decir que a partir de ahora serán capitulos de uno en uno y por lo mismo que no cuento con mucho tiempo me temo que pueden tardar, aunque tengo previsto que el siguiente capitulo lo publique el viernes a más tardar domino o lunes por la tarde, pero espero y puedan comprenderme -.-
Sin más solo agradezco los reviews que me han mandado no saben lo feliz que me hacen: moonkar, soultime, Bella Scullw, Davaru
Sin ustedes no seria nada, al igual de aquellos que lo leen y aunque no comenten, les agradezco por leer ^^
Ojala y puedan dejar un review para este intento de escritora
Ah! se me olvidaba los invito a un one-shot que escribí en mis momentos de ocio, ojala y les guste, pueden pasar por mi perfil y verlo se titula: " Daijobu"
cuidense!
sayo!
