Naruto Namikaze POV

Ya no sabía qué pensar pero lo que tenía claro… es que no quería estar cerca de Sasuke en estos momentos. No podía mirarle a esos hermosos ojos sin pensar en que yo pude ser uno de los grandes causantes de su sufrimiento. Sasuke había dicho de hacer una prueba de ADN y me ofrecí a ello, pero esa prueba tardaría un tiempo. Tenía que ir al hospital a dar mi muestra y estaba dispuesto a ir por la mañana a darla, quería salir de dudas, porque si realmente había sido yo, jamás me lo podría perdonar.

Imaginarme a Sasuke tirado en el suelo de un baño de un instituto con la ropa medio desgarrada, gritando que se detuvieran me desgarraba, yo no quería pensar en eso pero no podía evitarlo, me venía una y otra vez a la cabeza aunque yo no recordaba absolutamente nada de lo que pasó ese día. ¿Habría sido yo o no? Sólo esperaba que no, no lo aguantaba y la espera por confirmar quien era el padre de Yuuki me mataba lentamente. Era un sufrimiento que me hacía agonizar y desesperarme.

Me preparé algo para cenar y cuando me senté en el sofá con el plato de comida me di cuenta de que estaba completamente solo. Echaba de menos a Sasuke con sus quejas sobre el desorden de la casa. Desde que salía con él, ahora la casa estaba impecable y es que no quería que se tropezase con las cosas, ni que sufriera algún accidente porque había dejado algo tirado, así que tenía cuidado de tenerla siempre ordenada y perfecta por si venía, pero hoy… hoy la sentía tremendamente solitaria. Empecé a cuestionarme si de verdad merecía la pena mantener la casa así de limpia ahora que no podía ver a Sasuke.

¿Quería verle? Claro que sí, me moría de ganas de tener a ese chico a mi lado, de estar con él, yo cuidaría de Sasuke y de su hija, podía y quería hacerlo, quería formar una familia con él, tener hijos propios, besarle, casarme con él pero… ¿Cómo iba a poder mirarle ahora a la cara sabiendo todo lo que sabía? Yo era incapaz de estar con alguien sabiendo que podía ser el culpable de su mayor sufrimiento en la vida. Yo no era capaz de hacer algo así, de vivir con alguien sabiendo que podía hacerle daño y eso me destrozaba, porque sé que amaba a Sasuke, había encontrado a la persona adecuada para mí, había encontrado a la persona que me complementaba pero ahora la perdía.

Intenté dormir cuando acabé de cenar pero me fue imposible así que acabé dándome una ducha. Pensé en qué debía hacer, supongo que tendría que hablar con la policía y al menos poner este caso en conocimiento, ellos investigarían y si yo me delataba el primero no podrían esos gemelos inculparme. Si fueran ellos antes y me denunciasen estaría aún peor, así que mejor que fuera yo y les acusase a ellos directamente.

Me tumbé en la cama con la toalla enrollada a mi cuerpo y me quedé un rato mirando al techo. Todo estaba oscuro y al final me quedé completamente dormido. Generalmente no solía soñar con nada o bueno… sí soñaba, como todo el mundo pero no los recordaba, mi sueño siempre había sido profundo y todas las imágenes que por la noche abordaban mi cerebro quedaban en el olvido. Me despertaba siempre descansado y sin recordar ninguno de mis sueños, hoy no fue el caso, hoy me levanté a mitad noche por culpa de una pesadilla.

Estaba sudando y me desperté sobresaltado intentando calmarme. Yo no era el típico que tenía pesadillas pero hoy sí, hoy había soñado con Sasuke gritando que parase, había soñado en ese maldito día y había pensado en lo que podía haber hecho si realmente era yo quien lo hizo ¿Por qué no podía dejar de pensar en eso? Mi cabeza no paraba de darle vueltas y cada día que pasaba me volvía más loco.

Lo único bueno que me reconfortaba era ver que Sasuke aún confiaba en mí, en mi inocencia, que trataba de hacerse el fuerte y pensar en mí como alguien de confianza pero yo realmente no podía hacer algo así, no quería ser su sufrimiento nunca.

Aún me encontraba en la cama, la almohada estaba mojada por mi sudor y me levanté quitándome el pijama para echarlo a lavar. Fui hasta la galería donde estaba la lavadora y metí el pijama para lavarlo. Fui de nuevo a la habitación recogiendo todas las sábanas, las metí junto al pijama y puse la lavadora en marcha mientras me iba desnudo hacia la ducha, quería darme una buena ducha y tratar de relajarme un poco.

No conseguí mi propósito, seguía nervioso por todo el tema con Sasuke y con su hija. A veces seguía pensando que yo no pude ser, yo no conocía a Sasuke y él no me había relacionado con nada tampoco, quería pensar que nuestro primer encuentro fue aquella vez en su casa, cuando tan sólo era su médico y había ido allí para hacerle la rehabilitación a un chico cabezón, terco y mimado del cual acabé perdidamente enamorado al descubrir que en realidad… tan sólo era un chico perdido y asustado que reclamaba ayuda a gritos.

Salí de la ducha secándome y vistiéndome, había tomado ya mi decisión y salí de casa cogiendo las llaves y una chaqueta porque se estaba levantando frío. Aún era de madrugada, las farolas estaban encendidas y no había nadie por la calle, toda desierta. Yo caminé intentando que el frío de la noche me despejase, pero no fue así.

Llegué a la comisaría y entré hablando con el primer agente que encontré para contarle mi caso. No supe como empezar, pero al final opté por comenzar en lo más obvio, darle mi nombre, mi profesión y diciéndole que creía que me habían drogado hace siete años y acababa de descubrir algo escalofriante, ya no sabía si era yo el causante o no del sufrimiento de ese chico del que decían había violado. El agente me intentó calmar cuando me vio derrumbarme y yo di los nombres de todos los que estuvieron implicados, empezando por aquellos gemelos.

Me dejó a cargo de otro agente y me comentó que investigarían el caso. Yo estuve contando todo lo que recordaba de aquel día.

Flashback

Estaba entusiasmado porque empezaba a estudiar medicina en la universidad, mi primer año allí y cuando salí del primer día de clases, me fui directamente al trabajo de mi padre para ver a mi padre. Minato era profesor en un instituto, yo había ido años atrás a ese instituto aunque nunca me dio clase mi padre, tenían obligado no dar clases a sus hijos, supongo que para evitar favoritismos o aprobados por la cara bonita, me parecía una buena medida para evitar casos raros de que pudiera tener acceso a exámenes, o a clases particulares o incluso esos favoritismos de que me subiera la nota sólo por ser hijo suyo.

Sé que era un gran profesor, los alumnos iban muy contentos con él, les gustaba que Minato les diera clases. A mí lo único que había llegado a darme era alguna clase de repaso en las vacaciones y sólo cuando le pedía ayuda para algún trabajo o alguna asignatura que no terminaba de entender. Mi padre era realmente bueno en su trabajo y adoraba a sus alumnos.

Mi hermano Deidara estaba acabando la Universidad, él era un cerebrito, le habían dado una beca y la aprovechaba al máximo para evitar que nuestros padres se gastasen mucho dinero en él, siempre se preocupaba por toda la familia, por la situación económica y es que aunque vivíamos bien, tampoco es que pudiéramos derrochar, podíamos mantenernos pero ya está, nada de lujos ni caprichos. Al menos nuestros padres siempre ahorraron un poco para costearnos nuestros estudios.

Cuando llegué al instituto, vi a mi padre en la sala de profesores y salió a tomarse un café conmigo a la cantina del propio establecimiento. Los niños corrían y jugaban por el lugar mientras mi padre sonreía feliz al ver la vitalidad de todos ellos.

- ¿Cómo te ha ido en la universidad?

- Creo que será un año interesante – le dije sonriendo - ¿Qué curso tienes este año?

- Me ha tocado con los de tercero – me comentó y yo sonreí.

- Te han quitado a los de primer año.

- Sí, ya me tocarán de nuevo al año que viene – me dijo sonriendo – me tocan a los mayores.

- Voy al baño – le dije sonriendo y mi padre sonrió viendo como me levantaba.

Cuando volví del baño, mi padre estaba hablando con un profesor que traía a dos alumnos, dos gemelos que se estaban metiendo en problemas. Creo que se habían metido con otro estudiante porque mi padre enseguida les comentó que se disculpasen y les puso un castigo para que aprendieran. Yo me senté y volví a tomar mi café con mi padre. No fue hasta cinco o seis minutos después cuando empecé a sentirme mal, la cabeza me daba vueltas y le dije a mi padre que me iba a casa, prefería descansar, quizá me había mareado un poco.

No recordé nada más de aquel día, sólo que iba por el pasillo del instituto. Cuando me desperté estaba en mi habitación y en la mesilla había una botella de agua. Ino estaba a mi lado tumbada descansando. Era su primer año de instituto y yo estaba orgulloso de ella. La abracé durmiendo un rato más con ella, era mi hermanita al fin y al cabo y la adoraba. No le di mayor importancia a lo de hoy, sé que Ino dijo que me había acercado a casa y con aquello me di por conforme, no pensé jamás… que podría haber hecho algo horrible mientras estaba fuera de mí.