El beso de buenas noches y el apodo vergonzoso:

-Bueno, que te pareció?- pregunto cuando acabo el relato.

-Muy lindo, pero aun no me cuentas que fue lo que paso entre ustedes que te hizo tanto daño-

-Tienes que darme algo de tiempo para que te lo cuente. Esto es algo difícil para mí- dijo suspirando. No solo era difícil, sino que además incluía parte de su vida como superhéroe.

-Está bien- suspiro derrotado -supongo que tienes que volver a tu habitación- hizo un pequeño puchero que a Peter se le antojo muy tierno.

-Mañana tengo que hacer unas cosas, pero podrías venir a verme por la tarde- le sonrió.

-No lo sé- apoyo su mentón sobre el pelo del castaño –Tengo una agenda bastante apretada-

-Bueno, si no quieres puedo decir a Eddie que me haga compañía- suspiro falsamente.

-De eso nada! A qué hora estoy en tu puerta mañana?- digo abrazándolo mientras se ponía algo colorado. No le gustaba para nada la idea de que el otro idiota siquiera estuviera cerca de SU Peter.

-A las 5- dijo dándole un beso en la mejilla y poniéndose de pie –Ahora voy a intentar dormir un poco- pero una mano lo detuvo.

-Espera, no quiero que te mojes- y sin esperar a que otro reaccionara, lo cargo en brazos como si fuera un pequeño dormido.

Peter estaba rojo como un tomate –B-bájame Johnny, esto es muy vergonzoso- trato de zafarse.

-No señor, te llevare a hasta tu habitación y no hay pero que valga- dijo con una sonrisa mientras le guiñaba un ojo.

-Eres un idiota- respondió con fingida molestia. En realidad le gustaba que lo cargasen así, pero nunca lo admitiría.

-Pero soy tu idiota, y así te gusto- se rio mientras lo llevaba hasta su departamento.

A Peter no le quedó otra que aceptarlo, así que escondió su cabeza en el espacio entre el hombro y el cuello mientras acariciaba suavemente su pecho y trazaba senderos con su mano.

De repente comenzó a reírse bajito mientras lo hacía –De que te ríes Peter?- pregunto el otro mientras bajaba por las escaleras.

-De que tienes razón en algo- enredo sus manos alrededor del cuello del otro.

-Ah sí? Y de que tengo razón-

-Tú eres mi idiota y de nadie más- le beso la mejilla. Diablos, sabía que no debía ir tan rápido siendo que Eddie también estaba peleando por él, pero no podía evitarlo. La piel de Johnny era tan suave y sentía la necesidad constante de estar besándola y mordiéndola.

-No me tientes conejito, o voy a devorarte aquí y ahora mismo- susurro de forma sexy contra el oído provocándole un escalofrío… y una erección!

"Mierda, si nota que me puse duro esto puede terminar mal" pensó el castaño mientras reía nerviosamente, pero agradeció que el otro lo estuviera cargando, de otra forma lo notaria.

Nadie dijo nada hasta que llegaron a la puerta de Peter.

-Bueno, aquí estamos- dijo el rubio bajándolo.

-Sí, gracias por traerme Johnny- le sonrió.

-No hay de que conejito- le guiño un ojo.

-No me llames conejito- se puso colorado y desvió la vista.

-Pero si eres tan tierno y lindo- puso cara triste.

-Está bien- suspiro frustrado.

-Eres mi lindo y tierno conejito?- pregunto como un niño pequeño sacándole una sonrisa al otro chico.

-Si Johnny- dejo desviando la mirada con una sonrisa.

-Sí que?-

-No, no pienso decirlo- se cruzó de brazos.

-Vaaaaamos, dilo una vez… por mí?- suplico con carita de perro mojado.

-Arg! Está bien… soy tu pequeño y lindo conejito- se sentía tan avergonzado.

-Así me gusta conejito, ahora vete a dormir y sueña lindo, o sea, conmigo- le sonrió coquetamente mientras lo apresaba contra la pared.

-T-tengo que entrar Johnny-

-Y mi beso de las buenas noches, no pensaste que me iría sin uno, o si?-

Peter rodo los ojos, sabía que era la única forma de que se fuera, aunque tampoco le molestaba mucho. El rubio tenía sus manos a los lados de la cabeza del chico. El castaño puso lentamente sus brazos en la cintura del rubio y acerco lentamente sus labios a los del contrario. El rubio envolvió sus brazos alrededor del cuello de Peter y le correspondió el beso.

Pero este era diferente a los anteriores, los labios del rubio se amoldaron perfectamente a los del otro y así comenzó una lucha de lenguas bastante frenética, que enviaba pequeñas ondas eléctricas al cuerpo del otro. De vez en cuando, se les escapaba uno que otro gemido, pero les daban poca importancia, simplemente disfrutaban el momento.

Por desgracia la falta de aire se hizo presente y termino con el lujurioso momento. Johnny se despidió dándole un beso en la mejilla y se fue a su habitación con una sonrisa. Peter entro al departamento totalmente agitado y sonrojado. Al ingresar en su habitación se encontró con Eddie todo despatarrado sobre la cama con la lengua afuera y una expresión que detonaba tranquilidad. Entonces sintió un fuerte pinchazo de culpa en su pecho. Tendría que decidir rápido, y Johnny tenia las de ganar por el momento, pero no quería romperle el corazón al rubio.

Se metió en la cama y se arropo. Mientras seguía pensando en todo esto, dos pares de brazos lo envolvieron. Eran Morfeo, que venía a llevárselo al país de los sueños, y Eddie, que por lo visto lo había sentido.

Johnny por su parte, también llego a su habitación con una sonrisa arrogante. Susan estaba allí dormida profundamente. Al verla sonrió –Hay Susie, las cosas al fin se me están dando- se acostó a su lado y, también se dejó llevar por el sueño pensando en el castaño. Después de esa noche ya no tenía dudas, debía ser él quien ganase el corazón de Peter costase lo que costase.