No recuerdo haber estado tan cansada o mejor dicho no recordaba cómo demonios había hecho para dormir tanto pero eso paso a segundo plano en cuando sentí el traqueteo, me movía pero no yo exactamente iba sobre un vehículo que pasaba varios baches; estaba recostada en el asiento trasero de un auto, cubierta con una manta y usando como almohada la chaqueta de alguien que no reconocía por lo oscuro de la noche pero ese suave aroma impregnado era tan familiar que me gustaba pero no podía entretenerme… ¡IBA EN EL COCHE DE ALGUIEN!
De golpe me puse de pie y mire a todos lados confundida acariciando mi vientre con miedo por mi bebe, notando como atravesábamos un bosque –Al fin despiertas, hija – me relaje en cuanto vi a mi madre darse la vuelta en el asiento de copiloto sonriéndome.
-Mamá ¿Dónde estamos?... ¿A dónde vamos? – pregunte alarmada y muy confundida.
-Pues… – di un brinco al escuchar la voz de mi padre que era el conductor, ahora entiendo porque brincábamos tanto –… Fred me comento de una gran clínica de abortos – volteo a verme serio; mi sangre se helo en cuanto lo escuche sin poder evitar colocar mis manos protectoramente sobre mi bebe.
-¡Ronald no le digas eso! – mi mamá golpeo con firmeza el hombro de mi padre que comenzó a reír.
-Lo siento jajajajajajajajajaja lo siento jajajajajaja no pude evitarlo jajajajaja mira su carita – mi papá no dejaba de carcajearse observándome por el retrovisor mientras yo lentamente comenzaba a relajarme un poco.
-Serás tonto, vas a hacer que dé a luz aquí en medio de la nada y ya quiero ver que haces – lo siguió regañando mi mamá mientras mi papá se ponía pálido de solo imaginarlo pero yo sonreí, sonreía porque de nuevo estaba con mis padres que tanto amaba… con mi papi.
El regaño siguió un largo rato y por un tiempo debo decir que si me olvide por completo de donde estaba porque disfrutaba poder estar a su lado escuchando las tonterías de papá mientras mamá intentaba que entendiera como si le explicara a un niño pequeño pero llego un momento en que deje eso de lado y mire a todos lados confundida, aun no sabía a donde iba –Mamá ¿A dónde vamos? – pregunte un poco preocupada, aún tenía que hablar con James en lugar de estar en medio de la nada cuando estaba terminando mi octavo mes a dos días de comenzar el noveno.
-¡Oh cierto! Hija perdón lo olvide – me miro mi madre con pena por su descuido pero sonrió levemente provocando mi sonrisa, cuanto había extrañado haber pasado más que un par de horas con ella al día.
-Rosie necesita una gran entrada – papá me sonrió mirándome por el retrovisor, no pude evitar que mis ojos se aguadan un poco pero deje eso de lado cuando note como aceleraba y apretaba varios botones en el tablero hasta que nos elevamos en los aires; mi madre gruño sujetándose firmemente a su cinturón mientras yo no tan tensa pero si un poco me sostuve del mango de la puerta pero de pronto el miedo lo olvide –Espero que aun recuerdes tu hogar… – mis ojos dejaron esta vez que las lágrimas se escaparan –… bienvenida de nuevo a Hogwarts – mi papá me sonrió por el espejo retrovisor.
De pronto unos especies de rayos salieron de la torre de astronomía que con un gran estruendo se expandieron en el cielo iluminándolo por completo "BIENVENIDO BEBE POTTER WEASLEY" escribió en el cielo con brillantes letras que cambiaban de color de rojo con dorado a amarillo con azul o verde con plata dibujando la bandera de la escuela como fondo; sonreí encantada pero al fijarme en las figuras que lo habían lanzado mi corazón se detuvo, ahí estaba Joshua y Fred pero también James que lanzo otro rayo que dibujo un tierno leoncito en el cielo que soltó un rugido que le dio ternura.
El auto poco a poco comenzó a descender poco a poco hasta que las llantas tocaron suelo frente para detenerse justo frente a la puerta principal; el castillo seguía igual de magnifico con todas sus luces encendidas dándole la bienvenida, por la puerta salieron toda la familia incluyendo a varios profesores y por supuesto a la directora que me sonrió con infinita ternura al verme salir del auto con mi enorme panza a cuestas pero mi mirada estaba más ocupada en James que era el que suavemente sostenía mi mano ayudándome, no me miraba a la cara y eso comenzaba a molestarme pero en cuanto sentí como acaricio mi vientre con infinito cariño la magia de mi bebe como siempre hizo que una enorme felicidad reinara en mí.
James se hizo a un lado dejando que la directora me abrazara con cariño, era nuestra abuela realmente sin importar nada lo de la sangre –Oh mi niña… luces hermosa – susurro y me soltó lentamente acariciando mi mejilla con cariño mirándome a los ojos –Tus primos me lo contaron pero no les creí… ya sabes cómo son – sonreí asintiendo.
-¡Ey Minnie! Escuche eso – gruño Dominique haciendo reír a la directora que la ignoro.
-Perdóname por no haberte visitado, por no haber estado a tu lado apoyándote – susurro apenada.
La abrace de nuevo –No se preocupe…con que este conmigo ahora lo olvido por completo – sentí como suavemente sollozaba, era su favorita y eso jamás cambiaria.
En cuanto la directora se hizo a un lado el caos me rodeo, todos mis primos estaban ahí brincando de un lado a otro sin importar que algunos ya fueran bastante grandecitos como Fred, Roxy y Dominique que corrían por los jardines como niños pequeños lanzándose una dudosa sustancia verde moco; James paso a mi lado a toda velocidad sobre la escoba de Albus que gritaba lanzándole hechizos sin parar hasta que Lilly lo petrifico, mire todo sonriendo pero mi mirada se quedó en el que volaba a toda velocidad dejando que el viento alborotada más su cabello y le abriera la camisa que parecía su capa, y sin poderlo evitar mi corazón latió con fuerza.
No supe ni como pero fui arrastrada al interior del castillo por mi madre y mi tía Ginny aunque realmente todas las tías estaban atrás como si temieran que me fuera a escapar –Disfrútalo hija – susurro mi mamá en mi oído antes de abrir las puertas del gran comedor; me quede simplemente congelada al ver todo el lugar lleno de globos de todas las formas posibles en color azul, donde antes colgaban las banderas de las casas ahora se encontraban enormes carteles con los ultrasonidos de mi bebe desde el primer mes, las mesas estaban rebosantes de comida y había una que se encontraba llena de regalos pero sin duda lo que más disfrute fue ver a mis tíos y papá con sombreritos de bebes sobre sus cabezas sonriendo felices.
-¡FELIZ BABY SHOWER! – gritaron todos al unísono; James entro del golpe seguido por Rob y Joshua sobre sus escobas, le sonrieron al público y de golpe lanzaron un hechizo al cielo mágico del comedor que dejo de mostrar las estrellas para ahora enseñarnos diferentes fotografías de mi panza creciendo con James a mi lado, eran simples momentos de la vida diaria pero era lindo verlo tan entusiasmado siempre acariciando mi vientre.
-¡Que comience la fiesta! – grito apuntando de nuevo su varita al cielo junto a sus amigos, lanzaron un hechizo que provoco muchísima serpentina y confeti callera por todos lados.
-Si joven Potter ensucie… – McGonagall le sonrió –… al fin usted limpiara todo – James se puso pálido mientras todos reíamos.
La fiesta comenzó y como toda fiesta Weasley solo podía significar una cosa… ruido en extremo; todos reíamos juntos mientras comíamos o bebíamos pero mi mundo casi explota cuando me di cuenta que no era solo una fiesta familiar. Nina casi me taclea cuando me abrazo de sorpresa por suerte Albus y Hugo me detuvieron –Ya no comas tanto, hermanita – se quejó el pobre de mi hermano al que le gruñí por sus palabras pero me guarde mis quejas cuando unos brazos me rodearon y los reconocí casi enseguida sonriendo.
-Scorpius – susurre con ojos llorosos aferrando a él.
-Hola Rosie – acaricio suavemente mi cabeza como siempre lo hacía y no pude evitar sonreír.
-Pero ¿Qué haces aquí? – pregunte mirándolo pero sin alejarme un poco.
-¿Acaso podría perderme tu baby shower?... yo creo que no – sonrió con simpleza sin reclamarme nada, sin preguntar como pude salir embarazada al mes de separarnos pero él era así –Aparte si faltaba el gatito me mata – acaricio suavemente mi vientre mientras me señalaba con la mirada a James que corría de mi papá y Hugo que intentaban ponerle un babero, sonreí sin poder evitar pensar que era la mujer más afortunada del mundo.
Pero Scorpius no fue mi única sorpresa ya que de pronto me rodearon todos nuestros amigos que incluían a los gemelos Scamander junto a tía Luna que me abrazo feliz, el tío Neville y tía Hannah también fueron invitados al igual que sus hijos Frank y Alice que eran un poco mayor que yo pero ambos eran grandes amigos de James así que este estuvo más de feliz de que estuvieran ahí y bueno, el lugar estaba lleno de nuestros amigos más cercanos y aunque al principio me preocupo por el que dirán…
-Es mi bebe – dijo lo suficientemente alto James lleno de orgullo y felicidad que simplemente olvide la vergüenza de salir embarazada tan pequeña porque al final… no era un pecado ¿cierto?
Cuando llego el momento de los juegos realmente me divertí muchísimo y aprendí varias cosas como…
1 –Mi papá ama la papilla de bebe muggle.
2 –Papá es malísimo para cambiar pañales.
3 –Por alguna extraña razón tío Harry siempre termina todo embarrado sin importar en que ayude… pobre le toco cambiar un pañal horrible (fabricación Weasley, por supuesto).
4 –Según parece a cualquier madre le da la enfermedad de caras raras… ósea que hare las mismas caras raras y cómicas cada que le dé papilla a mi bebe.
5 –La profesora McGonagall es experta en dormir a los bebes… Hugo y Lilly cayeron ante su encanto con una simple historia de la independencia de gnomos.
6 –Para sorpresa de todos el grupo de James, Rob, Joshua, Fred y Dominique son más que capaces de cuidar a un bebe sin percances… bueno olvidemos que terminaron completamente cubiertos de papilla, eso fue por sus propios juegos y no él bebe.
7 y ultimo, lo más importante –Aunque ya lo sabía con todos estos juegos me lo recalcaron… James será un gran padre.
Lo mire con una sonrisa mientras el arrullaba por todo el comedor al pequeño bebe dragón que tío Charlie había conseguido para jugar, al parecer necesitan casi los mismo cuidados que los infantes humanos cuando son pequeños.
Fue el tiempo de regalos y lloramos un poco, bueno, más que nada nuestras madres que ilusionadas nos regalaron varios juguetes de nuestra infancia –¡Ti! – grito feliz James lanzándose a abrazar el osito de peluche que tía Ginny me había dado.
-¿Ti? – lo miramos confundidos y él nos miró sonriendo desde el piso con una mirada infantil.
-Sí, su nombre es Ti y es mi osito de peluche – abrazo con firmeza al muñeco –Aun huele a pudin de fresa – susurro mirándolo con añoranza.
-¿Por qué Ti? – lo mire y el sonrió mostrándome al oso que tenía tres ojos.
-Papá y mamá lo hicieron pero no sé porque le pusieron tres ojos pero yo no podía decir tres así que se quedó en Ti – todos miramos con dudas a nuestros tíos que levantaron los hombros quitándole importancia.
-Su tía es terca – fue lo único que susurro tío Harry mirando a otro lado.
-Quería que fuera único – susurro un poco avergonzada tía Ginny haciéndonos reír.
Los abuelos Granger nos mandaron un equipo completo de juguetes muggles para desarrollar la inteligencia incluyendo el famoso disco de Mozart; Joshua y James no pudieron evitarlo y se pusieron a jugar con ellos bastante entretenidos mientras que los abuelos Weasley nos regalaban un montón de mamelucos y demás tejidos por la abuela con la PW en el pecho ya que aún no sabían cómo se llamaría él bebe, el abuelo Arthur nos dio un triciclo muggle que le mismo restauro con varias explosiones incluidas según la abuela… la verdad no me da confianza, tal vez le hizo algo como al Ford Anglia que aun vagaba por los bosques. Los regalos de nuestros primos fueron desde las cosas más útiles como cientos de mamilas mágicas y otros instrumentos para el cuidado hasta las cosas más peligrosas como un paquete básico de bromitas Weasley inventado especialmente para nuestro bebe por tío George y Freddy.
La profesora McGonagall se puso de pie y se acercó a nosotros con dos paquetes en la mano –Primero el regalo del bebe – susurro, todos la miramos y ella abrió un paquete sacando lentamente una cadena que brillaba como la plata pero no parecía serlo y de ella colgaba un anillo de oro con una gran piedra azul topacio que mire con interés.
Tío Harry abrió los ojos sorprendido al igual que mi mamá y tío Ron –Es el anillo de Dumbledore –susurraron sorprendidos.
-Exacto… Albus ha mantenido la tradición de darle a cada uno de la familia Weasley alguno de sus tantos objetos mágicos y este bebe no iba a ser la excepción… es el anillo de la familia Dumbledore y pertenecía a su hermana Ariana, dijo que siempre lo protegerá de la mejor manera – James se puso de pie recargándose tras de mi checando un poco más de cerca el anillo que brillaba, suavemente una sensación cálida lleno mi cuerpo hasta que el anillo brillo de tal manera que tuve que mirar a otro lado –Parece que Albus sigue sin equivocarse sobre que darles – la mujer sonrió dejando el anillo en mi mano, era cálido –La cadena perteneció a mi familia y contiene un hechizo muy fuerte de protección y amor – James y yo le agradecimos sonriendo, sabíamos cuánto le costaba alejarse de las cosas de su madre –Y el otro regalo… – la miramos con atención y abrió la otra caja de donde saco dos pergaminos –El colegio de magia y hechicería Hogwarts se honra en aceptar la solicitud especial para los jóvenes James Sirius Potter Weasley y Rose Jean Weasley Granger… – la miramos sin entender y ella sonrió –Con el cual se les autoriza a presentar sus exámenes finales para pasar de año y en el caso de la señorita Weasley se le autoriza a presentarse el próximo año para continuar con sus clase como estudiante regular…personalmente me encargare de cuidar al bebe en caso de que James no pueda – mi corazón se aceleró y no pude más que abrazarla con todas mis fuerzas mientras lloraba de felicidad.
-Eso quiere decir… ¿qué? – James nos miraba confundido.
-Que tendrás tu escuela completa – dijo Albus con una sonrisa.
-¡Mierda, tendré que estudiar! – gruño James provocando que todos riéramos.
