Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, cuya historia y personajes han inspirado este fanfic.
No sabes lo que tienes… hasta que lo pierdes.
XXXV
Respiré profundamente mientras me dirigía hasta ellos, no solo estaba ya nerviosa por saber que Samuels estaría presente en la reunión, vía satélite, y que Volturi estaría sentado allí junto a Richard; Kate no iba a estar presente, ya que, según Samuels, su trabajo era ayudarme a mí en la edición antes de presentar nada a Richard, y esto ya había sido presentado a Richard.
Ahora, al final del pasillo un poco apartadas de Richard y Volturi, hablando con Kate, estaba Tania, las dos sujetaban en la manos unos cuadernos, probablemente agendas, y como si hubiesen leído mi mente alzaron la vista y me miraron. Kate sonrió. La expresión de Tania no cambio, estaba seria y continuó escribiendo algo en la agenda que había entre sus manos.
Kate caminó hacia mí, mientras Richard invitaba a Aro a ir sentándose en la sala.
Tania se dirigió hacia unos sofás que había en el pequeño hall que había entre el pasillo y la sala de reuniones.
—¿Te encuentras bien? Estás muy pálida—Negué— Bella, lo harás muy bien, ya hemos hablado de esto. Será como el otro día con Richard.
—¿Te refieres a que Richard hoy también estará a la defensiva?
—Bella, Richard defenderá tu posición...
—En la medida que sea necesario, si, lo sé...—Cuando llegamos a la altura de Tania la miré—Tania...—susurré saludándole con un movimiento de cabeza.
Ella sonrió y se levantó.
—Isabella, ¿cómo estás? ¿quieres que te preparé algo?
—Richard y Volturi tomarán café...—dijo Kate.
Tania me estaba analizando de arriba a abajo.
—Un vaso de agua, por favor...—Tania volvió a mirarme a los ojos, sonrió levemente y camino hacia la pequeña habitación que había a la derecha del pasillo—¿No se supone que eso debería hacerlo Sue?
—Volturi insistió en que lo hiciera ella—susurró Kate—. Bueno, entra, te están esperando.
Al entrar en la sala de reuniones pude ver al fondo de la mesa, en la cabecera opuesta, un portátil, con la imagen del despacho de Samuels en Nueva York, se le oía hablar pero no estaba en pantalla.
Richard estaba sentado a la izquierda y frente a Volturi.
Había una silla junto a Richard. Caminé hacia ella y me senté.
Volturi estaba hablando por teléfono, pero me saludó con un movimiento de cejas.
Sonreí levemente.
Él sé dio cuenta que la sonrisa solo era por educación.
Este hombre no me daba ni la más remota confianza.
Miré a Richard y me sonrió.
—Bella Samuels está atendiendo una llamada, en cuanto acaben empezaremos.
—¿Habla con Volturi?
—No—rió Richard por lo bajo—, Volturi lleva al teléfono desde que llegó.
Diez minutos después estábamos todos enzarzados en nuestra reunión.
—Bella, sinceramente, creo que hasta el presente te hemos aconsejado bien, no entiendo tu negativa a cambiar esos textos.
—No quiero dejar el final en el aire, creí que estábamos de acuerdo con el último manuscrito. No tengo intención de continuar escribiendo sobre estos personajes.
—Nadie esta insinuando eso—dijo Volturi sin mirarme.
—Acabar el libro de esa manera da pie a una continuación.
—Da pie a que cada persona se imagine como sigue la historia—dijo Samuels.
—Con mi final también—dije yo dirigiéndome a la imagen de Samuels.
—Con tu final, Bella, consigues que la gente sepa que la historia queda ahí, viven felices, juntos, eternamente y ya está—replicó él.
—Samuels, con todos mis respetos, yo tampoco veo necesario dejar el final abierto, si realmente ninguno tenemos en mente una continuación en el futuro.
—¿Y si quisiéramos retomar la historia de otros personajes?
¿Qué?
—No es necesario dejar este final abierto para hacer eso.
Volturi se aclaró la garganta y todos le miramos.
—Creo, que dejé claro que mi subvención era para estos libros, no para una novela pseudo-romántica de talante histórico—dijo dejando caer con desprecio el borrador de mi último trabajo sobre la mesa. El silencio podía cortarse con cuchillo—. Esto no da dinero a largo plazo, pero esto otro—dijo acariciando la portada de la última entrega de la saga—, mueve masas de fans adolescentes, señorita Swan.
—Mis fans—dije antes de aclararme la garganta—, no solo son adolescentes, y están ansiosos de leer cosas nuevas.
—Bella—dijo Samuels—, tus fans esperan probablemente algo similar a lo que has escrito hasta ahora.
—Lo sé, pero creo que esto les gustara también.
—Es demasiado aburrido—dijo de nuevo Volturi mirándome fríamente.
—¿Aburrido?—susurré.
—Señor Volturi—empezó a decir Richard—, aburrido no creo que sea justo de ningún modo, creo que Bella a demostrado una gran avance y madurez en su forma de escribir...
—Aburrido—insistió—. Señorita Swan, ¿Dónde ha dejado encerrada a la adolescente que escribía esto otro?—dijo señalando el manuscrito.
—¿Perdón, cómo dice?
—¿Dónde están las hormonas, el enamoramiento, la tensión sexual?
—¿Bella?—preguntó Samuels.
—No entiendo...
—Es muy simple Isabella, ¿Dónde esta la persona qué escribió esto?—dijo Volturi alzando una ceja.
Sé que mi expresión dejaba clara no solo mi confusión, sino también el hecho de que me sentía ofendida con la insinuación.
—Subvencionaré esto, si se adapta al mismo público. Cambie el momento histórico en el que se desarrolla o la edad de los personajes. John—dijo dirigiéndose a Samuels—, apenas hay cambios de los que sugerimos.
—Lo sé Aro, pero eso ya lo he hablado yo con Richard—Miré a Richard. Él me hizo un gesto que me indicaba que no me preocupase—. Quiero otra reunión, Isabella, en 3 semanas. El viernes pasaré mi revisión tras leer la Aro, y os enviaré la conclusión final. Aro os dejará una copia de la revisión que me ha enviado a mi, pero hablaremos cuando yo revisé también sus opiniones. ¿De acuerdo?
—Bien, de acuerdo—dijo Richard.
Samuels se despidió y se perdió la conexión.
Alcé la vista de mi regazó y vi que Volturi miraba a Richard, y cuando me giré hacia él, vi que la mirada de Richard hacia Volturi era fría.
Volturi empujó el manuscrito hacia nosotros.
—Creo que, usted entiende mi punto de vista, no es así.
—Lo entiendo si, pero no es lo que Bella quiere, ni lo que firmó en su contrato inicialmente.
—Podías crear una franquicia de proporciones gigantescas, señorita—dijo dirigiéndose a mí.
No me gustaba el tono.
—Yo no quiero...
—Creo que podemos dar por terminada la reunión—dijo Richard poniendo su mano sobre la mía para que no dijese nada más.
—Claro—dijo Volturi poniéndose en pie.
Se despidió y se marchó.
—Cada vez me gusta menos ese hombre.
Kate entró y se sentó frente a nosotros su cara llena de preocupación.
—¿Cómo ha ido?
—Mejor de lo que esperaba—dijo Richard.
—¿En serio?—dije yo incrédula.
—Créeme Bella, pensé que no iban a darnos otra oportunidad.
—¿Oportunidad? Quieren aún más cambios y además cambios en la saga, sobre un manuscrito cerrado.
—No te preocupes por la saga, no vamos a ceder en ese final. No voy a ceder, yo pelearé con John, no es la primera vez que paso por algo así con él. Si por el fuera todos las saga que ha habido en la editorial serían infinitas.
—¿Y que me dices de lo que ha insinuado Volturi? Prácticamente ha dicho que he perdido mi... chispa, por decirlo de alguna manera.
—Bella, sinceramente creo, que en eso... en parte... necesitas un descanso. Tienes la cabeza en otro lado.
—Lo que tengo es demasiada presión—dije apoyando los codos sobre la mesa y apoyando la frente sobre mis manos.
!Feliz Año Nuevo!
