CAPITULO 37:

PLAZO Y PETICIÓN

Hermione tomó su varita y le apuntó nerviosa "Nathair… soy Hermione… soy tu amiga…"

"¡Una sangre-sucia no puede ser mi amiga!" Gritó Nathair con esa abominable y terrible voz.

"Esto no es correcto… no está bien…" Murmuró Hermione acercándosele con cautela.

El sonido de alguien tocando a la puerta, irrumpió de pronto, y al instante Nathair pareció despertar de un trance "Quizás solo me sorprendo porque nunca había conocido a una bruja nacida de Muggles..." Dijo el niño sonriéndole a Hermione. "Yo quisiera una varita como la tuya…" Agregó al mirar curioso la varita que Hermione sostenía temblorosa. Nuevamente se escuchó que tocaban a la puerta. "¡Yo abro!" Exclamó Nathair.

Hermione se sentía casi paralizada, la expresión que había visto hace unos momentos en Nathair y la voz, habían hecho que su sangre se congelara en su interior. Nathair abrió la puerta y la sorpresa de ver a Malfoy, logró sacar a Hermione de su estado de shock.

"Malfoy, ¿Qué haces aquí? Pasa." Dijo extrañada. No habría imaginado que lo vería tan pronto.

Malfoy parecía inquieto y con el rostro de quien se está debatiendo en un conflicto interno. Se quitó el abrigo y miró a Nathair fijamente, como si quisiera encontrar en él algún rastro del ser que lo atemorizaba tanto.

"¿Podemos hablar a solas?"

Hermione asintió y mirando en el librero, tomó un ejemplar de Maravillas de Dragones y le dijo a Nathair. "Toma, ve un rato a mi habitación a leer." Nathair tomó el libro y miró la colorida portada maravillado. Dando brinquillos se apresuró a la habitación de Hermione.

Parecía que Malfoy iba a comenzar a hablar, pero una vez más se arrepintió. Hermione le hizo una seña para que se sentaran y Draco negó con la cabeza. "Lo que dijo Harry en la Villa Gauchercoq, tiene razón. Después de que escaparon de la antigua mansión Malfoy, Lord Vol… El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, estaba tan furioso, nunca había visto tanto odio en sus ojos y eso es decir demasiado, me hizo contarle todo lo que sabía de ustedes tres, le dije como Ron parecía estar enamorado de ti por cómo te defendió de Bellatrix. Le dije de Potter y Ginny, y de la tendencia que todos ustedes tenían por acoger inadaptados como Lovegood y Longbottom." Malfoy soltó un suspiro. Parecía que las consecuencias de sus acciones nunca dejarían de abofetearlo. "Potter tiene razón, este plan lo diseñó sabiendo que serían incapaces de entregarlo, y lo decidió cuando más ganas tenía de destruirlos. Te repudiaba a ti, la sangre-sucia que huyó con Potter de Godric's Hollow, y al despreciable traidor a la sangre que se atrevió a desarmar a Bellatrix, casi tanto como a Potter." Miró al suelo y los dos guardaron silencio un rato, mientras Hermione pensaba todo lo que recién había escuchado. "Lo siento, Granger…" Murmuró Malfoy finalmente.

"Lo sé." Respondió Hermione. Hubo otro momento de silencio, Hermione se preguntó si para el día en el que escaparon de la mansión Malfoy, Voldemort ya tenía sospechas de que algunos Horrocruxes habían sido destruidos, pero no le preguntó nada a Malfoy, pues dudaba mucho que el Señor Tenebroso se tomara tiempo de conversar con sus mortífagos sobre tales asuntos. Sin embargo, si ese era el caso, aquel día en que los tres huyeron, Voldemort tuvo la seguridad de que Ron no estaba en casa, enfermo con Spattergroit, y que ella no se encontraba simplemente huyendo como todos los nacidos de muggles. Voldemort supo que eran ellos los fieles asistentes de Harry, en la búsqueda por destruirlo. "No le digas esto a nadie más…"

"¿Estás loca? Me matarían." Dijo Draco con simpleza. "Tengo que irme." Se puso nuevamente el abrigo. "Pero puedo esperar un poco más, no me parece adecuado que especialmente tú estés a solas con ese niño."

Hermione casi sonrió pero prefirió no provocar sus buenas intenciones. "Ron no debe tardar…"

Malfoy asintió aún dudoso de partir, pero no se sentía aún confiado lo suficiente para insistir en sus ofrecimientos, por lo que con un movimiento de varita desapareció al tiempo que Hermione le daba las gracias.

Hermione tomó asiento en el sofá, reflexiva, hasta que después de unos minutos Nathair tomó asiento junto con ella. "Ya miré todo el libro…" Hermione le sonrió sutilmente y la puerta se abrió. Clive y Ron apenas podían con el montón de artilugios de campismo que cargaban. Hermione se apuró en ayudarlos.

"Deberían considerar vivir en un barrio mágico. Es absurdo tener que subir todas estas tonterías así, cuando podríamos usar un locomotor."

"Hola Ron…" Dijo Nathair inexpresivo, aún no se reponía de haberlo visto tan enojado el día anterior.

"Hola…" Respondió Ron pasando de largo sin decirle nada más, después miró a Hermione pálida "Hermione ¿Estás bien?"

Hermione miró a Ron, definitivamente no podía contarle ni lo que había dicho Malfoy, ni lo que le había sucedido con Nathair momentos antes de que el rubio llegara, pues bastaría para que sin pedir opinión alguna, él mismo lo llevara con los dementores. "Si, de repente me sentí mareada… debe ser la ciudad, después de estar tanto tiempo con un aire tan limpio seguramente mis pulmones están resentidos…" Dijo Acercándose a él para darle un beso.

"Apuesto a que sí, yo mismo sentía anoche que me dolían mis pulmones…" Dijo Ron tocándose el pecho y respirando profundamente para ver si percibía algún mal en el aire.

"¿Anoche?..." Preguntó Clive alzando las cejas "¿Que no se suponía que te irías muerto de cansancio a tu habitación?" Ante esto Ron rio apenado y Hermione puso los ojos en blanco "… La señora Weasley estaría muy decepcionada…" Agregó Clive con las manos en la cintura.

Hermione miró un sobre que Clive llevaba en la mano "¿Qué tienes ahí?"

"Oh, toma, la acabo de tomar del buzón. Es de tus padres…" Dijo Clive y le entregó el sobre.

Hermione la tomó, en los últimos días había estado incomunicada de sus padres, y se preguntó porque no habían usado el teléfono. Abrió el sobre, desdobló la carta y la comenzó a leer en silencio "Hermione, querida… te preguntaras porque no usamos el teléfono. Nos encontramos disfrutando de unas merecidas vacaciones en Tahití. Quisimos avisarte antes de partir, pero no te encontramos nunca en tu departamento. ¿Todo está bien? Regresaremos en una semana. Una de las principales razones por la que te escribimos, es para contarte que tu Tío Alfred, y su familia estarán de visita dentro de dos semanas, y esperamos que encuentres la oportunidad de reunirte con todos nosotros en casa. Trae a Ron contigo, en todo este tiempo no lo hemos visto y nos gustaría convivir más con él ahora que es tu novio (finalmente). En cuanto lleguemos a Inglaterra de nuevo, te llamaremos por teléfono. Con amor, tus padres."

"¿Que dicen?" Preguntó Ron curioso al ver la expresión escrupulosa de Hermione. Ella se limitó a darle la carta para que la leyera. "¡Vaya! Sí que se dan la gran vida…." Dijo haciendo una pausa, continuó leyendo y pronto su expresión fue tornándose un poco tensa. "Oh… interesante…"

"¿Qué piensas?"

"Eh, pues no lo sé ¿Tú quieres que yo vaya? " Preguntó Ron con cautela.

"Claro que sí, pero si no quieres… yo te entendería…" Dijo Hermione.

"A mí me gustaría acompañarte… digo… ellos tienen razón, ahora soy tu novio y debo… pues tu sabes… estar en contacto con ellos." Dijo Ron un poco titubeante "No podría decirte que no, después de que has pasado toda la noche con mi familia, bueno, no toda la noche…"

"No aclares, Ron…" Dijo Hermione sonriendo. "Bien… entonces puedes respirar de nuevo…"

Ron exhaló el aire que contenía casi sin darse cuenta "Y tu tío Alfred y su familia ¿Qué tan cercanos son a ti?" Preguntó curioso.

"Viven en Holanda…" Dijo Hermione mientras se ponía los zapatos. "Si lo que quieres saber es, si saben que soy bruja… no lo saben." Agregó un poco aprensiva.

"Oh… Interesante…" Dijo Ron irónico "Sabes, es aquí donde encuentro un poco dispareja la balanza…"

"¿A qué te refieres?" Preguntó Hermione aunque sabía perfectamente a donde se dirigía ese comentario.

"Si... digo, todos te admiran en mi familia, sin embargo yo pasaré por con tus parientes, como el despistado tipo que ni siquiera sabe bien cómo se usa un felétono…"

"Teléfono…" Murmuró Hermione. Mientras veía a Clive y Nathair caminar hacia la cocina para comisquear galletas.

"¿Ves lo que te digo?... Yo iré a hacer el ridículo…"

"No exageres, Ronald." Dijo Hermione preparando su bolso para salir. "Estarás excelente. Además faltan unos días… puedo enseñarte algunas cosas"

"¿No tienes miedo que vaya y te avergüence frente a ellos?" Preguntó Ron, y esperó de algún modo deshacerse del nuevo compromiso que acababa de aparecer.

Hermione se acercó a él y sonriendo le dijo "Tu no me avergonzarías de ningún modo…" Le dio un beso y dijo "Ahora vamos al Callejón Diagon. Nathair no ha desayunado y necesita ropa…" Agregó intentando olvidar lo que había sucedido antes de que Ron llegara, Hermione llamó a Nathair y habiendo aprendido la noche anterior a usar los polvos flu, se trasportaron los tres en el Callejón Diagon.

Lo primero que hicieron al llegar, fue buscar algo para que Nathair desayunara. Hermione lo miraba de reojo de vez en cuando, sin poder evitar recordar los ojos de Nathair y el odio que en ellos hubo unos momentos antes. Sin embargo era obvio que ni el mismo niño se había dado cuenta de lo que había sucedido.

Pasaron después a algunas tiendas de ropa, y le compraron pantalones, camisas, calcetines, y hasta un gorro puntiagudo que Nathair miraba con fascinación.

"Estas muy pensativa, Mione, más que de costumbre" Dijo Ron mirándola con seriedad "¿Está todo bien?"

"Sí, claro… pensaba en mi trabajo..." Dijo Hermione haciendo una extraña mueca "… y en Nathair…"

"¿Qué con él?" Dijo Ron de inmediato.

"¿Dónde se quedará mientras todos estemos trabajando?" Dijo Hermione, que había estado dándole vueltas al asunto.

"Es una buena pregunta…" Respondió pensativo con una mano en la barbilla, rascando la naciente barba que no se había rasurado aquella mañana, mientras Nathair caminaba a su lado, mirando curioso los aparadores "Ya pensaremos en algo…"

"¿No quieres que se quede con tu madre, ¿Cierto? " Dijo Hermione alzando las cejas, "Ya que si quisieras lo hubieras puesto de inmediato como opción."

"Pues para ser honesto, no." Dijo encogiéndose de hombros después. "Tú no lo mandarías con tu madre, ¿o si?"

Hermione negó con la cabeza "Definitivamente no… pero mi mamá es muggle y no un antiguo miembro de la Orden del Fénix." Las palabras se le habían escapado de la boca casi sin pensarlo.

"La dejaremos como última opción…" Dijo Ron poniendo los ojos en blanco "Como última…."

"Trato." Dijo Hermione con simplicidad.

"Vamos a la tienda de Artículos de Quidditch" Dijo Ron jalando con él a Hermione "Le dije a Harry y a Ginny que los veríamos ahí."

Hermione asintió y caminó al lado de Ron, seguidos por Nathair que abrazaba contento las bolsas que contenían sus compras. Pudieron ver que en el exterior de la tienda había un grupo de personas al parecer ansiosas por algo, caminaron más de prisa, y Ron, que al parecer se había dado cuenta de algo, frenó en seco "Oh no…" murmuró con cara de espanto "Reporteros del profeta. Hay que escondernos..." Dijo tomando a Hermione de la mano y dirigiéndola dentro del establecimiento más cercano

"¡Ronald, Harry y tu hermana están entre todos ellos!"

Ron dio un bufido de frustración y caminó hacia el tumulto, abriéndose paso entre los reporteros "¿Qué sucede aquí? ¡Abran paso, abran paso!"

"¡Ron!" Dijo Harry al ver a su amigo que se acercaba, después le gritó por encima de las fastidiosas voces de los reporteros que lanzaban preguntas uno tras otro. "¿En dónde está Hermione?"

Ron miró a Harry confundido; no podía escucharlo bien, toda su concentración estaba en intentar entender que era lo que querían los reporteros y de qué se trataba todo este asunto.

"¡¿Qué tiene que ver El-Que-No- Debe-Ser-Nombrado en todo esto?!" Gritó uno de los periodistas "¿En dónde lo tienen? ¿Por qué lo esconden?" Preguntó otro, que se encimaba agresivamente con una pluma mágica "Si, ¿Por qué lo están cuidando?" Increpó otro, con un gesto en el rostro que era claramente de miedo.

Ron de repente supo lo que sucedía, por lo que tomando la mano de su hermana, intentó salir nuevamente de entre la multitud en busca de Hermione para advertirla. De pronto los reporteros notaron su presencia "¡Ronald Weasley! ¡¿En dónde está Hermione Granger?! ¿Se está escondiendo? ¿Es verdad que el heredero vivirá en su casa?"

Ron se acercó a su hermana y le dijo en el oído "Ve con Hermione, está dentro del Emporio de las Lechuzas. Busquen una chimenea y vayan a su departamento."

Ginny asintió y se escurrió entre todas aquellas fastidiosas personas. Una vez que Harry la miró salir de entre la muchedumbre decidió tomar cartas en el asunto "¡Silencio todos!"

Los reporteros lo miraron expectantes, era la primera vez que Harry abría la boca desde que lo habían sorprendido fuera de la tienda de Artículos de Quidditch.

"¿Quién les ha dicho todas esas mentiras?" Dijo Harry alzando las manos.

Los reporteros se lanzaron todos en especulaciones por lo que Ron gritó "¡Ni Harry, ni yo podemos entenderlos de esa forma!"

Todos guardaron silencio y uno de ellos comenzó a hablar "Ayer Minerva McGonagall visitó al Señor Ministro de Magia, y hablaron de un asunto que según nuestras fuentes tenía que ver con un supuesto heredero de 'Quien-no-Debe-Ser-Nombrado."

"¿Heredero?" Dijo Harry encogiéndose de hombros "No sabía yo nada al respecto."

"¿En dónde estuvieron en las últimas dos semanas?" Inquirió un reportero de cabello azul.

Harry puso los ojos en blanco, odiaba las estúpidas preguntas de los reporteros, tanto o aún más de lo que las odiaba cuando estudiaba en Hogwarts. "Vacaciones…" Dijo Harry con simplicidad.

"Si… Vacaciones" Dijo Ron sonriendo "…necesitábamos vacaciones y Hermione es mi novia, como ya lo saben. Salimos todos de vacaciones…"

"¡¿A que vino Minerva McGonagall desde Hogwarts?! ¿Sobre qué hablo con el Ministro? ¿Qué hay sobre el heredero de Ya-Saben-Quien?"

"Seguramente escucharon mal… No se habló de ningún heredero… eh… ellos hablaron de…"

"Una herencia…" Dijo Ron con seguridad. "Encontraron unos cuantos cientos de galeones que pertenecían a 'Ya-Saben-Quien' y pues, nosotros los guardaremos mientras se busca qué hacer con ellos… No es como que se los vamos a dar a alguna caridad para mortífagos desquiciados… ¿O sí?"

Algunos reporteros rieron y otros murmuraron decepcionados "¿Galeones…?"

"Solamente eso. Galeones, nada peligroso…" Dijo Harry con una gran sonrisa.

Los reporteros los miraron incrédulos, y poco a poco comenzaron a marcharse sin decir nada, más vociferando frases de insatisfacción.

"¡Cómo habrán podido enterarse!" Exclamó Hermione sorprendida después de que Ginny, Nathair y ella volvieron al apartamento.

"¡Ron! ¡Harry!" Exclamó Ginny al mirar al par de magos que aparecieron de pronto junto a ellas. "¿Qué sucedió?"

"¡Esa bola de idiotas! ¡Se han enterado!" Dijo Ron mientras tomaba asiento en uno de los esponjados sillones.

"¿Cómo que se enteraron?" Espetó Hermione.

"Parece que McGonagall habló ayer con el Ministro sobre este asunto…" Dijo Harry con mueca de disgusto, echándole un ojo a Nathair cuando evitó decir su nombre. "… y de algún modo hubo fuentes que llevaron la información con los reporteros…"

"¿Y ahora qué?" Dijo Hermione consternada.

"Pues inventamos una pequeña historia que puede tenerlos ocupados algún tiempo…" Dijo Ron encogiéndose de hombros "Pero no creo que los detenga, seguirán investigando…"

Les contaron lo que habían inventado sobre la herencia de galeones de Voldemort. Hermione a pesar del sobresalto, al enterarse de que los reporteros sabían sobre el asunto, quedó satisfecha por el modo en el que Harry y Ron lo manejaron.

"Hoy que Ginny regrese a Hogwarts, la acompañaré y hablaré con McGonagall" Dijo Harry pensando en enterarse los pormenores de la charla entre la Directora y el Ministro.

"Así que ya regresas a Hogwarts…" Dijo Hermione, mientras miraba a Nathair que emocionado mostraba sus cosas nuevas a Clive.

"Si… y les confieso que me muero de ganas por hacerlo… extraño la tranquilidad de solamente enseñar y no salvar el mundo…" Dijo Ginny sonriendo mientras acariciaba el cabello de Harry.

"Ron, estaba pensando…" Murmuró Hermione dejando escapar una idea que había estado repasando desde la noche anterior. "… que quizás esta semana deberíamos ir al Orfanato San Patrick, quizás encontremos algo útil…"

Ron asintió "Me parece bien, aunque mañana no podrá ser, Harry y yo tenemos que ir a la CNA y rendir cuentas a Shacklebolt sobre la misión."

"Bien, lo haremos cuando sea posible". Dijo Hermione complacida.

"Pues nosotros nos vamos…" Dijo Ginny poniéndose de pie "Todavía tengo que ir por algunas cosas a la Madriguera antes de irme a Hogwarts…"

Se despidieron y unos instantes después Harry y Ginny habían desaparecido.

"Por cierto…" Dijo Hermione con cautela "¿Piensas continuar con lo del examen para entrar al Equipo de Reforzamiento de las Leyes Mágicas?"

Ron la miró con gesto preocupado "Pues si… eso es otro asunto del que me tengo que ocupar esta semana… El examen es en 10 días, y ya no he estudiado nada."

La cara de Hermione se llenó de emoción "¡Yo te voy a ayudar!" Se levantó y corrió por un pedazo de pergamino y una pluma "… ¡Organizaré tus horarios y los temas que estudiarás por día! Así no tendrás que tomar ninguna poción." Agregó con severidad y después continuó con dulzura "Ahora yo estoy al tanto para ayudarte…"

"Si, eso era lo que me temía…" Dijo Ron bromeando. No quería ni imaginar cómo podría ser Hermione en esta ocasión, si en Hogwarts lo hostigaba solamente por un ensayo.

Por la noche Harry y Ginny llegaron a Hogwarts, caminaron por los jardines hasta llegar a las inmensas puertas de la entrada del castillo, el viento se sentía helado mientras se colaba por sus manos entrelazadas. Eran cerca de las once de la noche, por lo que no había ningún estudiante en los pasillos.

"Iré a dejar las cosas en mi habitación" Dijo Ginny dándole un rápido beso en la mejilla "Ve con McGonagall, pero no te vayas antes de que vuelva, ¿De acuerdo?"

"De acuerdo." Dijo Harry un poco ausente, y caminó al lugar en donde se encontraba la placa dedicada a la Orden del fénix, con la inscripción especial para él y sus amigos. Sonrió por un instante al recordar la sensación que sintió en el momento de vencer a Voldemort; la pesada carga que había caído de sus hombros y la explosión de alivio en su corazón.

"Supuse que vendrías hoy, Potter…" Escuchó la voz de McGonagall a sus espaldas.

"Profesora, buenas noches," Dijo Harry aun sonriendo. "Quería hablar con usted. Hoy fuimos sorprendidos por un gran número de reporteros que exigían explicación sobre 'el heredero…"

"Ya lo suponía…" Dijo McGonagall con expresión de lamento "El día que hablé con el Ministro pude ver un enjambre de bichos en la ventana. En estos momentos uno ya no sabe cuándo son reales y cuando son un montón de animagos." McGonagall apretó los labios haciendo que su boca prácticamente se convirtiera en una delgada línea. "No vas a creer quien es la nueva persona encargada del Departamento de Legalización y Regularización de Animagos..."

"¿Quién?"

"Rita Skeeter…" Dijo McGonagall iniciando su caminata por uno de los pasillos, "No ha dejado de seguirme ahora que planea escribir la biografía de Severus. Vamos a las cocinas por una buena taza de té."

"¿Cómo es posible que esa nefasta mujer este a cargo?" Dijo Harry irritado.

"Seguramente encontró un gran secreto sobre el Ministro y supo cómo sacar ventaja. Francamente ahora que se dedica a escribir biografías, es mucho peor de lo que era, y ahora con su jefatura, lo primero que hizo fue llenar de beneficios a sus amigos más cercanos. Menos mal que la transformación no es algo que se le da fácilmente a muchos." Declaró la antigua profesora de transformaciones, que estaba muy al tanto de lo que sucedía en aquel Departamento, siendo ella misma una Animago registrada.

"¡Esto es increíble!" Exclamó Harry con frustración. "Profesora, ¿Qué fue lo que le dijo el Ministro cuando le habló de la situación?"

"Oh, Potter… debiste ver el miedo en su mirada cuando se lo mencioné…" Dijo McGonagall con gesto triste "… Voldemort dejó enormes cicatrices en nuestros corazones, sin embargo, reaccionó mejor de lo que esperaba."

"¿En serio?"

"Le dije que era un niño que no estaba consciente de su condición, que todo esto estaba solamente bajo un testamento y no era una herencia de sangre." Se sentaron en una de las mesas que había en las cocinas, mientras con unos movimientos de varita McGonagall hacía servir dos tazas de té.

"¿Y qué dijo el Ministro?"

"Dio un Plazo…"

"¿Un plazo? ¿De qué?"

"En realidad fue un plazo y una petición…" Dijo McGonagall "Por ahora ustedes son los tutores del niño, ya que fueron quienes lo sacaron del lugar en que se encontraba… sin embargo Nathair tiene que ser adoptado legalmente dentro de los próximos seis meses, de lo contrario será arrestado y enviado a Azkaban para que los dementores hagan lo que tengan que hacer."

"¿Qué persona en su sano juicio se atrevería a adoptar al heredero de Voldemort?"

"Supongo que entonces sabemos muy bien qué es lo que el Ministro quiere que pase con Nathair ¿no?" Dijo McGonagall con simplicidad "Kavanagh es un hombre tan inteligente como práctico, y se ha decidido por una forma que lo deje sin cargo de conciencia pero finalmente librándose de él."

Harry dio un sorbo a su té para darse el tiempo de pensar "Y… ¿Y la petición?"

"Quiere que Nathair venga a Hogwarts por las mañanas para que se le enseñe a controlar la magia accidental." Dijo la Directora.

Harry asintió dándole vueltas a todo lo que había escuchado. "¿No es peligroso ayudarlo a controlar su magia?"

"Es arriesgado, sí, pero no tenemos otra opción. Si nos negamos sería enviado de inmediato a Azkaban. Por otro lado podríamos darle una oportunidad a Nathair de vivir normalmente. Aún existe la cláusula, Potter, investiguen, quizás pueden encontrarla…"

"Para saberla necesitaríamos encontrar el testamento en donde está escrita…" Dijo Harry negando con la cabeza "Y ese testamento puede estar en cualquier parte…"

"Pero sería la solución perfecta… y ya alguna vez supiste deducir los escondites de Voldemort."

"En ese entonces era diferente, la conexión con él me dio miles de pistas…" Suspiró Harry.

"¿Harry?" Se escuchó la voz de Ginny asomando la nariz por la puerta de la cocina "Ah, ya suponía que estaban aquí…" Entró y se acercó a la mesa en donde se encontraban sentados. "Buenas noches, Profesora." Dijo Ginny sonriendo.

"Bienvenida, Profesora Weasley… me alegro mucho de que esté con nosotros nuevamente" Y echando un fingido bostezo, la Directora se levantó de la mesa. "Será mejor que vaya a dormir. Nos veremos pronto, Potter."

"Así será." Dijo Harry sonriendo, sabía muy bien que McGonagall sólo se iba para darles, a Ginny y a él, un poco de espacio. Ginny se sentó y Harry tomó su mano por encima de la mesa "Pues otra vez dejaremos de vernos todo el tiempo…"

Ginny sonrió y se encogió de hombros "Es una lástima que tengamos que trabajar para vivir, ¿no?"

Harry asintió y resignado se puso de pie, jalando a Ginny hacia él, la besó en los labios y dijo "Nos veremos pronto." Y tras otro beso dio unos pasos hacia la puerta de la cocina.

"Harry…" Dijo Ginny yendo tras él. Metió la mano a uno de sus bolsillos y sacó un pequeño paquete, estaba envuelto improvisadamente en un pergamino amarillento, la pelirroja cerró los ojos y se mordió los labios, después inhaló una gran cantidad de aire, abrió los ojos y con firmeza dijo "Quería darte esto, antes de que te fueras…" mientras extendía el pequeño paquete a Harry.

Harry lo tomó, un poco confundido por las expresiones de Ginny al dárselo, la miró estrechando los ojos con una sonrisa pícara en la boca "Gin, espero que no sea un anillo de compromiso, no soy del tipo que camina con un diamante en la mano, además se supone que soy yo quien tiene que dártelo…"

"No seas tonto… Piensas abrirlo ¿o no?" Repuso sonriendo, un poco ansiosa.

Harry rio, "Si, lo siento… me pone nervioso que estés tan ansiosa…" Dijo Mientras torpemente desdoblaba el pergamino del paquetillo. Finalmente, el interior quedó expuesto y Harry lo miró confundido ¿Acaso debería saber lo que significaba? "Gin… ehm… No entiendo…"