Hola, hace cuanto que no paro por aquí?, bueno se que ah sido bastante, pero debo decir que tuve un gran motivo….se me fue la musa, así de la nada la cabrona decidio desaparecer, cada que deseaba darle seguimiento a esta historia, simplemente nada aparecia, era como oops, nop nada, vuelve otro dia.
Asi que por alguna razón, hace dos noches la famosa desaparecida dijo, oi me extrañaste, creo que debemos hablar….y llegamos aquí, hoy un nuevo capitulo de esta (no se si tan esperada) historia, pero se que quienes si, no desearan matarme en la primera.
Besos
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La joven no dejó de mirar al patriarca Ootori, y el gesto de su cara no le pasó desapercibida, no sabia exactamente que estaba esperando cuando llegaron a ese lugar, estaba consciente que Kyoya se debía a su familia y que de una o de otra forma, su padre encontraría la manera de hacerlo regresar a su casa.
_parece señorita, que usted viene aquí con las armas descubiertas. Hijo, ¿Puedo pensar que estas a su lado por voluntad propia o en realidad se trató de un secuestro?
Kyoya se colocó al lado de Haruhi y trató de cubrirla con su cuerpo, la chica aun tensa, capturó la mano del pelinegro y con un gesto le tranquilizó.
_estoy a su lado por voluntad, padre
_tu guardia tardó mucho en encontrarte, jamás pensé que terminarias refugiado en los brazos de tu amiga de instituto, como hace tantos años.
Respondió el mayor de los tres, al tiempo que una doncella con un servicio de se te hacia presente, Yoshio a un gesto les invitó a tomar asiento en la mesa ratona del despacho. Aun con esa postura rigida de siempre, el padre de Kyoya impuso un silencio algo tenso que no le dio buena espina a la chica.
_¿Es cierto?, ¿Te has comprometido con ella?
Cuestionó con una mirada a su hijo, y él, sin palabras, asintió, temiendo que fuera su padre quien desvelara todo lo que acontecia realmente y por que se habían encontrado.
_hace muchos años elegí para ti una chica a tu altura y con la capacidad de resistir la vida de una dama de la familia Ootori, esta joven en realidad siempre fue alguien que te llamó la atención; no quiero pensar que usted señorita Fijioka, se vea inmersa en la vida de la alta sociedad y tras un par de años se sienta poco capaz de sustentar lo que esta familia espera de usted.
_¿De que habla?
Cuestionó la joven ante las palabras de Yoshio, ell padre de Kyoya había tomado un gesto apesadumbrado que sorprendio a ambos por igual.
_desde que conozco de usted, bella dama, las habladurías sobre sus intenciones siempe fueron mal intencionadas, fue usted la única alumna becada en la academia Ouran, con una beca al 100% que no se otorga fácilmente, tuvo la habilidad de acercarse a los hijos de las familias mas poderosas y prominentes del pais volviéndose su amiga e incluso tuvo una relación con el hijo del director de la academia.
Kyoya molesto por las insinuaciones de su padre, estaba a punto de responder donde podían meterse sus conjeturas, cuando su padre continuo hablando.
_aun así, no continuó con sus estudios en el Ouran College, uso sus notas tan altas y la influencia de la academia para entrar a la universidad de Tokio, lo cual debo decir no le hacia gran falta gracias a su habilidad pasó el examen como una de las primeras tres, seguida por Makoto no se que y una joven que venia de una comarca rural; montó su propio despacho con la ayuda de grandes eminencias del área de la jurisprudencia y que en sus manos se volvieron mentores y amigos. Aprovechando su experiencia y su falta de oportunidades les dio a todos sus socios la oportunidad de volver a vivir entre tribunales y delitos. Y aun así debo decirle que en el círculo social al que pertenece mi hijo, hay mas serpientes que conejos e incluso de ellos es necesario cuidarse. Me intriga la elección de mi hijo, no puedo decir que esté molesto, por que de mis cuatro vástagos él tuvo la cabeza de hacerme frente ante cualquiera de mis imposiciones. Saber que este bien y vivo luego de las estupideces que hizo con el hijo de Suou realmente me tranquiliza.
Haruhi relajo su postura, imagibaba que el padre de Kyoya era alguien intransigente y con la voluntad de obligar a las personas a hacer lo que él quisiera,sin embargo tenia una personalidad seductora en la tranquilidad de sus gestos, algo que notaba también era caracteristico de Kyoya.
_yo…
_no puedo obligar a nadie a hacer lo que no quiera, y esos rumores de que lo desheredé, en realidad no son ciertos, eh tenido malos días y en realidad malos, pero eso es algo que harían los Hitachii, no yo. Mande por él, por que temia por su seguridad.
Y ahí apareció una sonrisa que hacia tan afable a aquel hombre que incluso Kyoya se sorprendió. Haruhi completamente desarmada, sujetó con más fuerza la mano de su enamorado y respondió.
_él esta a salvo conmigo, siempre lo estará, de quien sea que quiera hacerle daño
_parece señorita que es cierto y que aquel que se atreva a decir lo contrario se encontrara con una gran batalla de por medio.
Después de eso, los tres hablaron sobre lo que ocurrió después de la desaparición de Kyoya, de las heridas de el y de sus problemas para adaptarse a la vida plebeya, hubo gestos y sonrisas tenues en la cara del hombre, Haruhi sorprendida aceptó su invitación a volver a la mansión, cuando lo desearan.
Aunque la limusina estuvo a su disposición, Haruhi, solo espero a salir de los terrenos de la mansión para pedirle al chofer es dejara en una vialidad. Kyoya aun aturdido por lo ocurrido en casa de su padre, solo siguió a Haruhi en su caminata.
Ambos se veían como una pareja normal, dos jóvenes que se mantenían juntos sin tocarse, pero contrario a la tradición ambos caminaban uno al lado del otro, como los iguales que eran.
_tu padre es alguien extrañamente agradable.
_creeme que pocas veces le eh visto tan accesible
_lo imagine por tu actitud.
Respondio sin emoción la joven abogada, fundidos en un silencio comodo llegaron al centro de la ciudad, y con la desfachatez de Haruhi Fujioka nuevamente sorprendió al joven a su lado.
_desde que llegaste a mi casa, no deje de temer el momento en que tu padre te encontrara, Tamaki dejó claro que si no estabas aun en la mansión era por que tu padre estaba ocupado en otras cosas; no podía ponerle nombre a lo que sentía ante el recuerdo de las palabras del idiota de mi ex. Pero para serte franca, tenia miedo que nos pasara lo mismo de hace tantos años; que por estar cerca de mi terminaras herido.
Por primera vez desde que salieron de la casa Ootori, Haruhi le solto la mano y le encaró, en su pequeña estatura, lograba imponerse a los casi dos metros de Kyoya.
_no se medir las consecuencias de mis actos, y mi elección de carrera normalmente me pone en peligro, ya que defiendo a quienes no pueden hacerlo ante quientes tienen la capacidad de defenderse aunque sean culpables. Eh echo más enemigos de los que me gustaría aceptar, y aun así no puedo dejar de pensar en lo mucho que quiero estar contigo. Ahora soy yo quien te lo pide Ootory Kyoya, casate conmigo y hagamos de este maldito lugar, uno mejor.
Y en medio de un abrazo capturó sus labios en un beso, uno de esos que son tan breves que parecen el recuerdo de algo que ya pasó. Kyoya conmovido y enardecido por las acciones de ella le capturó por la cintura y devolvió el susurro de sus labios con voracidad y ansias. Tantos años esperando por esto y fue muchísimo mejor de lo que había imaginado.
Aun así no podía aceptarlo, no sin decirle la verdad y conociendo a a abogada, lo juzgaría culpable y le sentenciaría sin atenuantes.
_deseo hacerte el amor, Ootori Kyoya
_¿Qué?
_no te sorprendas tanto, después de todo, es tu culpa por la forma en como me besaste
Y ahí sin saber como, la mirada desinteresada de la abogada más prominente del distrito de Kanto, se tinto de deseo, una cristalina sensualidad que llegó de su mirada a sus labios, que curvados suavemente le invitaban a rebatirla.
Quien les mirara en la calle, seguramente no notaria nada, pero él que memorizó cada uno de sus gestos y les rememoró durante años, sabía que pocas personas en el mundo conocían ese gesto, y mas que una invitación era un desafio. El desafio de Haruhi Fujioka a cualquier hombre que aspirara siquiera a mirarla con deseo.
_¿Acaso no te soy sexualmente atractiva?...
Kyoya le calló con otro beso, sólo a Haruhi Fujioka se le ocurriría preguntar semejante cosa en medio de una calle transitada.
_si, eres demasiado sexualmente atractiva para mi gusto, solo que no eres demasiado consciente de ello
_entonces busquemos un Hotel, no pienso acotarme contigo mientras mi padre puede llegar de sorpresa y arruinarlo todo.
Comentó decidida mientras le tomaba de una mano y con la otra tecleaba algo en el celular, Kyoya por primera vez en mucho tiempo se ruborizó, esta cara de Haruhi no la conocía y no entendia por que le era tan desconcertante. Después de todo había vivido en estados unidos, dónde cualquier lugar era bueno para intimar, siempre y cuando hubiera algo de privacidad y ambos interesados estuvieran de acuerdo.
Tuvo aventuras en los cuartos oscuros de centros nocturnos, baños públicos, e incluso departamentos de extrañas, el suyo había sido el lugar de encuentro con Alice y algunas otras chicas de la oficina.
Aparentemente conforme se detuvo en un crucero y un vehiculo se detuvo frente a ellos, el auto contaba con un panel de separación entre los pasajeros y el conductor, que después de veinte minutos manejando les dejó frente a un hermoso edificio. Perteneciente a la cadena de hoteles Suou.
_Haruhi…
_sigueme
Era media tarde y el ajetreo típico del hotel parecía no detenerse nunca, Haruhi con mucha tranquilidad recogió las llaves de su habitación y caminando lo llevó al elevador.
_no subestimes el poder de las aplicaciones móviles y sus usos, me sorprende que alguien tan versado en el mundo de los negocios no conozca UBER.
_para ser sincero, me siento como un adolescente
_no te preocupes, podemos charlar todo lo que quieras si no te sientes preparado
Un nuevo rubor de desconcierto cubrió el rostro de Kyoya, esa pequeña mujer en realidad estaba tomando las riendas de lo que sea que pasara esa noche sin el menor atisbo de romanticismo. Algo que curiosamente no le molestaba, él había sido un host, y nunca había sido conquistado por una mujer, cuanto menos tratado de la forma en como Haruhi lo hacia; ante su padre había echo una declaración de protección que solo se hacia cuando había lazos de sangre o de verdaderos sentimientos de por medio.
Ahora con la tranquilidad de un reloj le había vuelto de cabeza las ideas y la entrepierna, que a ser sinceros subia y bajaba emocionada y desoncertada desde que la chica dijo las funestas palabras: "Deseo hacerte el amor"
La habitación era elegante, dos plazas, una sala de espera muy discreta con una terraza y una habitación con una cama Queen sice, había un servicio de café dispuesto y curiosamente no se trataba de café de prensa, era café instantáneo: el favorito de ella.
_¿Que te parece? Es un lugar más que apropiado
Comentó mientras se quitaba el abrigo, por que su naturaleza le pedia practicidad antes de imprevistos, por que ella era calma y serenidad, un contenedor de sorpresas que estaba dispuesto a abrir.
Ella sentada en el sillón delante de una humeante tasa de café recién preparado y lista para el primer sorbo, esperaba que el saliera de su letargo eh hiciera algo. Kyoya enternecido, se inclinó por sobre el respaldo del pequeño sillón y con una rodilla en el suelo tomó una de sus manos, mientras la otra descansaba la tasa en la mesa.
_permiteme amarte Haruhi, permíteme ser yo quien te lleve a partir de ahora.
Y asi inclinado a su merced ella le dejó, con un suave movimiento de su mano le dio el control de lo que sea que Kyoya quisiera hacer, por que ella lo anhelaba así.
El sujetó ambas manos y las besó con la devoción de un implorante, con la calma de quien tiene todo el tiempo del mundo elevo a la joven en sus brazos y la cargo en ellos a la habitación, ella inclinando la cabeza en el hueco de su hombro. Sin besos, sin caricias atrevidas pero con el deseo tejiendo redes tenues en el ambien; creando un nudo en la garganta de ambos, un anhelo de algo que podía ser y no ser.
Curiosamente él no la llevó a la cama, la guió al cuarto de baño y recargándola en el borde de la bañera, la descalzó. Ella complacida le sonrio un poco mas ampliamente que antes y se dejó desnudar por las calmadas manos de él.
Las medias, la falda, la blusa, el sujetador y por ultimo la delicada prenda de satén y algodón que cubría su intimidad. Desnuda como estaba se dejó cubrir por una esponjosa bata de baño y dejó que él preparara el baño, por que su gesto le dijo que él no se desnudaría hasta que ella estuviera a su completa merced. Aun asi por practicidad, él se deshizo de su saco y camisa, dejando ver su cuerpo en camiseta interior y pantalones; los zapatos aun lustrosos, descansaban al lado de los suyos junto con los calcetines.
Con el agua de la tina lista, fue despojada de la bata y en sus brazos fue depositada en el fondo de la misma, mientras él la cubria poco a poco con la espuma de la bañera, sin tocarla demasiado pero deleitándose con la vista a su cuerpo, un delicado cuerpo con la piel clara y suave, unos pequeños y turgentes pechos que ante su mirada se endurecieron en sus cúspides, invitándole a probarlos, en su cintura fina, en las caderas finamente amplias, en una pequeña barriguita que sobresalia por encima de su vientre, los vellos primorosamente recortados de su entrepierna que parecían brillar por los efluvios de la exitación.
Le fue tan difícil el hacerlo, el mirarla desnuda y no caer rendido nuevamente ante semejante visión, por que al contrario que sus coterráneas, Haruhi Fujioka entendia el poder de su desnudez y no se amilanaba ante el deseo que despertaba en él. Nunca se cubrió y dejó que la devorara con la mirada, la tocara para despojarla de la bata y la introdujera a la bañera, que jugueteara con la espuma del agua, pero no esperaría demasiado para permitirse tocarlo.
_entra conmigo, por favor
Ordeno amablemente con una leve presión en el brazo que le acariciaba con espuma por encima del agua, y con las manos húmedas logró deshacerse de la camiseta, mientras él desaparecía lo demás. Dentro de la bañera ella le acunó, entre sus piernas y en su pecho, como alguna vez, cuando se sentían perdidos y sin esperanza, como hace tantos años cuando escaparan de su cautiverio y ambos se confesaran entre desesperación y silencios.
Deslizando suavemente las manos sobre su cabello humedecia su cabeza, y dejaba que la espuma del agua también le cubriera, los anteojos del rey en las sombras estaban salpicados de agua y vapor, lo quedaba una imagen algo chusca al siempre sereno joven. Y completamente cautivada por todo, tomó su rostro y le besó.
Primero suavemente, como pidiendo su permiso, ella invitándole a abrirse a sus avances, como siempre lo hacía, como un ariete que con suaves golpes derribaba murallas enteras. Kyoya se dejó invadir, correspondió el beso y la abrazó de tal forma que sus cuerpos terminaron fundidos en un húmedo abrazo. El agua de la tina desbordó por los movimientos suaves y calculados de la pareja en ella.
Haruhi entregada a conocer al fin el cuerpo de Kyoya, recorria con sus manos la espalda y brazos de aquel a quien por años anhelaba, y él, aturdido por el momento no podía avandonar sus labios para probar su piel. Cuando el agua les llegaba a la cintura dejaron entre sí el espacio suficiente para amarse a miradas.
Disfrutando de ambas visiones y tocándose como si de espejismos se tratara.
Él salio de la bañera cubriéndole con la bata de baño, él se dejo cubrir por ella, con la gemela de la prenda y tomados de la mano llegaron a la habitación. Mutuamente retiraron el agua de sus cuerpos, frotando la tela de las batas hasta nuevamente estar desnudos uno frente a otro.
Haruhi en su escasa estatura podía apreciar el trabajo de las largas carreras que Kyoya hacia cada mañana, y Kyoya, notó el paso del tiempo en el cuerpo de ella, y aun así no pudo disimular su exitación; lo estaban tomando con calma pero era tan terrible el sentirla, el tenerla en sus brazos y poder al fin hacerla tan suya como ella lo deseaba.
La acunó en sus brazos y deslizó su boca por su cuello y hombros, deseaba saborearla en cada rincón, acarició sus piernas y con la suavidad de la que era capaz, capturó uno de sus pechos, tan suaves como lo había imaginado se amoldaban perfectamente a su mano abierta. Desnudos eran mucho mas tentadores que antes y por fin pudo probarlos.
Un leve gemido escapó de ella que sin dudar le ofreció su otro pecho, insitandole a tomarlo también, aun con sus miradas encontradas, se dejó guiar por el instinto y campturó el otro pezón en su boca, voraz deseaba poder tener ambos al mismo tiempo y así hacerla gemir aun más.
Ella le acunaba el rostro a su pecho, y se deleitaba pasando su mano libre por su espalda. Era tan libre en ese momento que él ansiaba saber hasta donde llegaba su pasión. Nuevamente de rodillas busco su mirada y con un suave recorrido de besos logró llegar a sus caderas inclinándose hasta su entrepierna la insto a mostrar su intimidad.
Con movimientos calculados logró colarse entre sus piernas y probar su centro, que traicionero a su naturaleza destilaba un suave flujo, que la preparaba para él. La tomó en su boca capturando con suaves besos su clítoris estimulando como nunca nadie lo había hecho; gritó su nombre, ella grito su nombre sorprendida por las acciones de él y se dejó llevar por las caricias expertas de su lengua en su intimidad.
Ninguno de los dos supo cuando es que ella colocó una de sus piernas en su hombro dando mas espacio a sus acciones, de pie ella se entrego a su implorante amante que la llevaba de una forma escandalosa a uno de los orgasmos mas inolvidables de su vida.
Temblorosa calló sobre el colchón aun con él entre sus piernas, devorando su intimidad con ímpetu, tomando de ella todo el placer que podía, sujetando sus muslos bebiéndola como un naufrago. Demostrado todo el deseo cautivo por tantos años.
Cuando otro orgasmo la asaltó, fue el momento, él se unio a ella en medio de su extasís, tan suavemente que apenas notó la invasión tan busca, sobrecogida por aquello, clavo las uñas en sus hombros, a falta de otro lugar donde asirse.
"Kyoya"
Repetia ella, mientras lo sentía dentro, profudo e inhiesto, tan suyo. Empoderada por el deseo le apresó con sus tobillos y encontró cada embite con sus caderas, le atrajo a si, con la misma prisa y hambre que él tenia de ella.
Cautivado dio la bienvenida a sus avances, le dejó tomar de él lo que quisiese y de la forma que quisiese, le domíno sobre su espalda y le cabalgó como una diosa, tomó su placer de él, brindándole con sus actos su corazón.
No terminaron juntos, ella le tomó ventaja, pero al llegar a su orgasmo Kyoya era el hombre mas dichoso del mundo. Cubiertos de una fina capa de sudor, la acuno como si en sus brazos se encontrara el mas frágil de los tesoros.
Miles de emociones e ideas se agolparon en su mente, después de esto, ¿Que pasaría?, ella…ella era su todo, lo era hoy mas que nunca, y decirle la verdad la heriría pero a él le destrozaría el alma. Kyoya se durmió en la calma del silencio mutuo, Haruhi por el contrario no pudo hacerlo, pero escuchar el corazón de Kyoya latir en su oído y después sentir como se relajaba y dormía le dio mucha tranquilidad.
Si, al fin había tenido sexo con Ootori Kyoya, su sempai, el único miembro del Host club que no le declaró su amor abiertamente, el único que no la sobreprotegia, quien la retaba a hacer más de lo que podía sólo por fastidiar a sus amigos; y curiosamente el único al que le había dado acceso a su cuerpo; Tamaki era por decirlo demasiado caballero como para insinuarlo, y cuando rechazó a los gemelos, una noche de sexo era impensable. Pero con él, con Kyoya había sido mucho más, se quito los estúpidos tabúes y fetiches de sus coterráneos y se dejó amar, y amó de vuelta.
Un rato después, logró liberarse de los brazos de Kyoya y fue al baño a buscar su ropa, no es que quisiera ponérsela de vuelta, esperaba engatusar a su amante un par de veces mas; pero debía ver donde quedaron sus prendas y en que condiciones. Encontró su ropa completamente perdida en el suelo del baño, con un suspiro la levantó y comenzó a adecentarla lo mejor que pudo, cosa que también hizo con la ropa de Kyoya, uno de sus botones estaba extraviado y al levantar su camisa pudo ver unas manchas de labial en el frente.
Al encontrar su reflejo en el espejo, uno de esos extraños cliches vino a su mente, se colocó la camisa de Kyoya. Esa escena donde la joven se viste con la ropa de su amante, dónde declara sobre si y por voluntad la propiedad de alguien sobre ella.
Pero
Eso no era, no estaba bien, ella no era alguien que deseara ser la mujer de nadie, tomó las ropas y las llevó a la habitación Kyoya remoloneaba sobre el colchón y al verla salir del baño con su camisa puesta sonrió.
Cuando ella encontró su mirada la retiró de su cuerpo.
_espero no te moleste, pero nunca eh necesitado de nadie para hacerme sentir bien, y aunque pensé que te gustaría el gesto, la verdad es que me estorba, no se si me explique, pero esto_ señaló la prenda ahora en su mano derecha_ es innecesario.
Podía decir muchas cosas, podía decir que el solo hecho de verla en su camisa lo había empalmado nuevamente, pero sus palabras tan carentes de emoción externa, dejaban claro una cosa: Haruhi Fujioka siempre elegía y no al contrario.
_Eres la mujer mas extraña que eh conocido, y aun así no puedo dejar de desearte.
_yo también te deseo, y quiero repetir lo de hace un rato, pero no por que declare mi propiedad sobre ti, deseo que sea tu voluntad y tu gusto, por que es lo que importa, ¿no? El compartir lo que somos y lo que queremos, por el simple echo que queremos. Sin presiones u obligaciones.
Y así ante sus palabras completamente hipnotizado, la besó, desnudos uno frente al otro, sin esconder nada, sin pretender nada, al fin pudieron declararse como lo que siempre habían sido, dos idiotas enamorados que nunca supieron expresar sus sentimientos adecuadamente.
