CAPÍTULO 35: EL FIN DE LA GUERRA. VIVAMOS EN PAZ.

(Voz de Carlisle)

"¡Alto!" Oigo gritar cuando noto como si me fueran a partir el cuello mientras yo intento desmembrar a un enemigo. "¡ALTO!"

Curiosamente, entonces, todo se para. Los enemigos que quedan dejan de forcejear. Nosotros, a nuestra vez, también paramos, salvo por los hermanos locos que aprovechan su oportunidad para revolverse y entonces, una sombra les cae encima aplastándolos bajo sus patas reclamadas en zarpas y grazna al aire para darles unos golpes de pico suaves riñéndoles por revolverse.

"Quedaros quietos, todos." Les dice Alice entrando en escena para pararse ante ellos.

"No podemos dejar que se retiren." Afirman para que el cuervo vuelva a graznar en desacuerdo.

"Ann dice que os calléis y os comportéis u os llevará por el aire a donde puedan teneros bajo control." Les dice Edward para mirar a Marco que sigue eregido en la punta opuesta a nosotros. "Si no os importa, yo hablaré por ella."

"Concedido." Asiente estirando la mano hacia el cuervo. "Hemos hablado, y he decidido creerla."

Eso hace que mire al cuervo enorme que sigue manteniendo a los dos hermanos quietos bajo sus patas.

"Ann agradece que hayas podido confiar en ella." Afirma Edward.

"No fastidies." Le dice uno de los hermanos. "¡No puedes estar hablando en serio!. ¡Ellos te traicionaron!"

De nuevo un picotazo.

"Casel, cierra la boca." Le dice Edward. "Ella lo ha dicho de forma menos agradable."

"Mestro." Le llama Heidi sujetando aún uno de los lobos pequeños. "¿Qué está ocurriendo?"

"Haremos una tregua." Afirma él mirando a Edward que vigila al cuervo que vuelve a graznar.

"Está de acuerdo." Afirma Edward.

"Nosotros no." Afirma el otro hermano.

"Axel." Le dice Edward. "Vosotros siempre habéis querido vivir tranquilos. Todos nosotros hemos querido vivir tranquilos." Añade mirando a todos los vampiros, lobos e incluso a nosotros para parar en Aidan. "Aidan, tú siempre has querido vivir tranquilo. Sin huir, sin esconderte más. Sean siempre ha querido vengar la muerte de su familia y seres amados, y lo ha hecho, podría vivir o morir, pero si muere lo hará feliz. Ícaro, imagina no tener que esconderte nunca más."

"Nah… a esa rata le gusta vivir al margen de la ley." Afirma Axel con ironía.

"Ann… Tenías razón. En todo." Afirma Marcus. "Tu trato es justo, y estoy dispuesto a cumplir el pacto."

"Ann agradece tu… su, Ann agradece su trato, maestro." Se corrige Edward. "Ann, no tienes por qué dirigirte a él así. Ya no eres una de ellos." Le dice a ella para que le grazne algo. "Vale, de acuerdo. De acuerdo."

"Marcus." Le llamo. "¿Podrías pedir por favor a tus aliados que se retiren, por favor?"

"Solo si vosotros retiráis a los vuestros." Nos dice.

"Chicos, por favor." Les pido para que Ann grazne algo al aire.

En el momento en que todos retiran las manos, los aliados Vulturi hacen lo mismo, y en nada, hemos vuelto a ponernos en dos frentes, bien delineados mientras los lobos menos y Seth flanquean al cuervo que sigue reteniendo a los dos hermanos contra el suelo. Todos sin perder de vista al resto.

Entonces Seth un par de lobos pequeños más, le frotan las cabezas contra las alas y ella las abre para pasárselas sobre los cuellos y agachar ligeramente la cabeza para frotársela contra sus morros que se levantan para ella. Eso me hace distinguir perfectamente quién es Seth y quién no.

"Solo por curiosidad porque nosotros no teníamos ni idea de que Ann iba a hablar con nadie." Le dice Jasper. "Qué es lo que se supone que habéis pactado."

"Acabar la guerra aquí." Afirma Marcus. "No habrá represarias ni por un lado ni por el otro. Nosotros nos retiramos, vosotros os retiráis… nadie tomará represarias contra nadie. Ni ahora, ni en el futuro por este día."

"¿Y qué pasará con mi nieta?" Le pregunto. "¿Los chicos quileutes?"

"Ann afirma que una criatura surgida de la unión de un vampiro con un humano no es peligroso." Me dice. "Absuelta de origen. Los chicos no me parecen hijos de la luna. Parecen conservar sus mentes humanas dentro de esa forma… aberrante." Añade haciendo que los lobos le gruñan quejándose. "Y Ann dijo en su informe que no son peligrosos siempre y cuando nadie mate en sus terrenos. Lo que parece probado dado que ella ha estado viviendo dentro de sus terrenos sin provocar ira en ellos. Absueltos de origen. Sin embargo… tu nieta deberá acogerse a nuestras leyes. Confiaré en tu familia para enseñárselas y hacerle cumplirlas, pues si las viola, se acogerá a los mismos castigos que cualquier otro vampiro."

"Estamos totalmente de acuerdo con ese trato, Marcus." Afirmo sorprendido de lo racional que estaba resultando el mismo hombre que había estado en el triunvirato formado por los Vulturi y que no había movido un dedo desde que le conocía.

"Igualmente, es mi deseo llegar a un acuerdo con los jóvenes lobos." Afirma mirando en un barrido a los lobos. "Estoy dispuesto a pactar respetar las normas de no cazar ni convertir en sus territorios. Siempre y cuando ellos puedan garantizar que no habrá ataques hacia miembros de nuestra noble especie en los mismos."

Entonces, el lobo negro y el cobrizo que son Sam y Jacob caminan al frente para flanquear a Edward y mirarle para que él les mire y asienta.

"Este de aquí es Sam Uley, alfa de una de las manadas; este otro es Jacob Black, alfa de la otra." Afirma para Marcus. "Ambos están dispuestos a pactar el no ataque hacia visitantes siempre y cuando nadie cace ni convierta humanos en sus tierras. Y siempre y cuando el no ataque sea mútuo." Afirma para que Sam gruña algo. "Y que se les conceda la absolución aquí y ahora de lo que ha pasado aquí."

"La guerra es la guerra." Afirma Marco. "Vosotros habéis matado, nosotros también. No se tomarán represarias por ningún lado."

"Acuerdo." Afirma Edward mientras los lobos asienten y el cuervo sigue erguido.

Hasta ahora, las condiciones eran más que aceptables y razonables.

Me sorprendía mucho que Ann, con lo joven que era, hubiera sido capaz de poner unas concisiones tan cabales y razonables para ambos lados.

Marcus estaba pidiendo para su bando lo mismo que nosotros pedíamos para el nuestro. No pedíamos poder, ni reconocimiento… pedíamos paz y que nos dejasen en paz en el caso de los lobos.

Entonces, ocurre algo más. De pronto, una voz se alza y me sorprende.

"Maestro. No pedimos nada que no estemos dispuestos a dar." Afirma Ann haciéndome mirar al cuervo para ver que ha desaparecido al convertirse en ella misma ocultándose tras el cuerpo de Seth por su cuello y con el otro lobo pequeño cubriéndole las espaldas mientras otro par más corren a cubrir el resto de huecos para ocultarla de la vista en su desnudez. "Los quileutes solo piden paz, han vivido en las mismas tierras durante siglos, solo quieren poder vivir en paz, sin que ningún vampiro vaya a entrar en sus terrenos para volver a intentar matarlos. Sin que ningún vampiro amenace a la gente que ellos han jurado proteger. Como ya reseñé en el informe, no son peligrosos hasta que no se amenaza la paz que reina en sus tierras y las vecinas."

"Ya, pero entonces vendrán por nosotros los aliados de ellos." Afirma Emmet.

"Nadie irá por vosotros a no ser que violéis las leyes." Afirma Marcus. "Estoy dispuesto a poner punto final a nuestras disputas. Aquí y ahora. Esto ha sido una locura. Mis hermanos… nuestra información era errónea."

"Lo siento, maestro, pero discrepo." Afirma Ann. "Aro y Cayo estaban guiados por el odio. El desconocimiento de esta rara especie de seres que son los cambiaformas, produjeron que tuvieran miedo y acrecentara su odio al confundirlos con los hijos de la luna. Pero yo vine aquí siguiendo vuestros deseos. Me infiltré entre estas gentes, observé e hice una valoración. Pero de nuevo, Aro y Cayo estaban predispuestos a venir y pelear para matar, solo querían que yo encontrara un motivo para atacar impunemente. ¿Por qué si no obviarían mi informe?"

"Porque era evidente que te habías aliado con ellos." Afirma Marcus para levantar la mano. "Pero también he comprobado que tenías razón en cuanto a tus acusaciones contra ellos."

"Es cierto que intenté ser imparcial en mi valoración." Afirma ella. "Y que en el tiempo que estuve conviviendo con los lobos, desarrollé algo hacia ellos. Y si decidí acabar antes de lo previsto fue porque ya había recogido suficientes datos y tenía miedo y cargos morales."

Moral.

Eso era lo que separaba a esa mujer del clan al que había servido.

Sin embargo, ahora que Marcus estaba libre del influjo de nadie que le atara al clan ni que modificara su humor para hacerle sentir bien con cómo vivía con ellos, parecía haber abierto los ojos. Y aunque la apuesta de Ann que nunca había conocido a su maestro sin estar sometido a influjos que le modificaran el carácter y la personalidad, parecía que ella en el fondo sí era algo especial, sí que tenía un gran valor para los Vulturi aunque no lo hubieran sabido ver.

Ann era una perfilista. Parecía saber ver la personalidad de la gente en pequeños detalles que el resto no habíamos sabido ni ver.

"¿Podemos hablarlo entre nosotros?" Le pregunta Jasper.

"Como sea." Afirma Marcus.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ann)

Me sentía triste y alegre a la vez.

Mientras me ajustaba la gabardina blanca que había cogido del cajón de ropas del granero y que había subido a donde tenía lugar la reunión, me alegraba ver que casi todos seguíamos vivos en nuestro bando. Ver que por fin la disputa tenía una posibilidad de final próximo me hacía querer sonreír feliz.

Pero por otro lado, notaba cómo me dolía el corazón al saber que yo no era parte de esa reunión.

Yo no era parte de aquella gente.

Cullen y chicos quileutes eran como una familia. Un clan vampiro y uno de cambiaformas unidos por una mestiza y uno de los alfas.

Pero yo no era parte de aquello.

Entonces, noto una presencia más, a mi lado, tras de mí. Justo antes de que una mano se pose suavemente en mi hombro para darme un ligero apretoncillo.

"Anímate, enana." Me dicen suavemente para sentarse sobre la nieve a mi lado con problemas dado que aún no estaba curado del todo. "Eso tiene muy buena pinta."

"Lo sé, y estoy muy feliz de que esto pueda acabar aquí y ahora." Afirmo. "Una perspectiva de paz, es… no podía haber pensado nada mejor."

"Entonces a qué viene esa cara larga." Me dice.

"No sé… me hago viejita y me pongo melancólica…supongo." Afirmo echándome hacia atrás. "No sé… para todos significa una victoria. Ganan mucho. Pero yo… yo he perdido todo lo que creía tener."

"No digas tonterías." Me dice. "Sí, vale, has perdido la familia que pensabas tener. Pero mira lo que has conseguido. Nos has hecho venir a todos. Y seguimos vivos."

"Ya, pero antes tenía un sitio que llamar hogar." Suspiro. "Vale, era una mierda porque no tenía libertad casi, pero al menos era un hogar. Y ahora…"

"Ann…" Me dice como riñéndome suavemente. "Un hogar no es una casa. El hogar está donde tú quieras. Si tanto problema te supone, puedes venir conmigo. Iremos a ver mundo. ¿Qué te parece?" Me dice sonriéndo. "Te llevaré a todos esos sitios que siempre has deseado conocer. Podemos ir a hacer la ruta del Sena, pasaremos unos días con Monique en París. Y luego… podemos subir al norte para el verano. Escocia, Irlanda… Podrías visitar a Aidan, Sean y al resto. Apuesto a que les encantará llevarte a todas las tabernas que les gustan."

"La verdad es que suena bien." Afirmo sonriéndo divertida ante la idea de que me ofrezca todo eso, que ponga el mundo a mis pies solo para alegrarme un poco.

"Eh, Sparrow de mierda." Le dice Axel. "La dama se viene con nosotros."

"Imagínate, canija." Me dice Castel divertido de pie en mi campo de visión estirando la mano con un efecto dramático. "La noche es nuestra. Clubs enteros a nuestros pies. Cacerías de intrusos cuando vengan… y cuando no, fiesta hasta que el cuerpo aguante."

"Eh, la señorita se va a venir conmigo." Les dice Aidan divertido. "A Irlanda, donde podremos correr tanto como nos de la gana sin que nos vean. Bosques enteros para nosotros, Dublín, Cork, Galway, Belfast… las ciudades abiertas a nosotros para poder alimentarnos cuando lo necesitemos, un sorbito aquí, otro allá… y celebraremos Bealtain. Hemos hablado Sean y yo, podríamos ir todos juntos a celebrar las fiestas. ¿Te imaginas celebrar Bealtain en la colina de Tara cuando se hayan ido todos los humanos visitantes?"

De pronto, que todos mis amigos de la red quisieran compartir sus territorios conmigo, que todos quisieran que ahora que era libre me uniera a sus familias, y verles discutir entre ellos sobre con quién iba a decidir irme y con quién no, me hacía reír feliz.

Y entonces veo que se han quedado todos callados, incluyendo a Monique que sonríe suavemente y a Millie que sonríe pícaramente con un dedo en los labios.

"Lo siento, no tenía que reírme." Les digo para que sacudan la cabeza.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Seth)

"La cosa está muy clara." Afirma Jasper. "Esta oferta es muy buena. Para todos."

"Si de verdad respetasen su palabra y nos dejaran en paz, y encima no cazaran en nuestros terrenos sería como tener un tratado que afectara a todos los vampiros." Añade Jacob. "Eso ya es mucho para nosotros."

Las cosas estaban bastante claras. El problema era que nadie sabíamos si fiarnos del todo de los Vulturi.

Entonces, oigo algo que hace que mi corazón de un salto mortal.

Ann, se está riéndo.

Me muero de ganas de mirar, sobre todo cuando giro la cara y veo que está con todos los vampiros que habían ido allí por ella, los de lo que ellos llamaban 'la red'.

"Seth." Me dice Jake para asentir.

No necesito más, sonrío para agradecérselo y me levanto para ir casi corriendo causando que todos se callen y me miren serios.

"Lo siento, no tenía que reírme." Afirma Ann parando pero sonriéndo aún divertida tras haberse reído.

Entonces ellos niegan mientras yo me paro ante ella que está tumbada sobre la nieve ya vestida de nuevo y envuelta en la gabardina blanca que le regalaron alguien de ellos cuando vino.

"¿Hum?" Pregunta mirando de uno a otro para incorporarse y verme. "Ah, lo siento Seth. ¿Os hemos molestado? Podemos irnos un poco más allá entre unos y otros."

"No, es… simplemente quería unirme."

"Claro, únete." Me dice sonriéndo.

"Ann…" Le dicen los irlandeses.

"Oh, mierda bobos." Les dice sentándose de nuevo. "Habéis luchado codo con codo. ¿No podéis darles un poco de tregua?"

"Ann… creo que lo que realmente quiere es hablar a solas." Le dice la mujer morena de escote siempre generoso y minifaldas de cuero sonriéndole con ironía.

"¿En serio?" Me pregunta mirándome. "Vale, pues… nos vamos un poco más allá." Afirma levantándose para palmearse la ropa y quitarse la nieve que se le haya quedado pegada. "Millie, avisa a Tasha y Dasha para que controlen a sus compañeros y no le hagan nada. Estamos todos con bandera blanca, y he visto unos puntos rojos por ahí."

"Vale." Le dice sonriéndo divertida.

"Tú piénsate lo de venirte." Le dice uno de los irlandeses mientras nos alejamos caminando lentamente.

"Qué dices, capullo." Le dice Axel el punk-gótico. "Está claro que va a venirse con nosotros."

"Qué jaleo se traen siempre." Le digo a Ann para romper el hielo.

"Sí, somos todos muy ruidosos." Asiente mientras pasamos de largo también del grupo formado por los chicos y los Cullen. "Pero lo del tratado se la trae un poco al pairo. Ya sabes, siempre han vivido un poco al margen de la ley Vulturis."

"En general me caen bien." Le corroboro. "Aunque sigo pensando que esos dos están locos de verdad."

"Un poco sí, la verdad." Afirma riéndose y señalando un punto donde podríamos sentarnos. "¿Te parece bien si nos sentamos ahí mismo? No podemos alejarnos demasiado."

"Claro." Asiento acompañándola para sentarnos juntos en la nieve para que ella se abrace las piernas en silencio durante unos momentos. "Aún no puedo creerme que esto esté a punto de acabar, para siempre."

"Sí, suena un poco irreal aún ¿verdad?" Me dice sonriéndo divertida.

"¿Y cómo sabías que ese hombre aceptaría lo que le habías propuesto?" Añado. "Es… no sé, me pica la curiosidad. Todos estamos preguntándonos lo mismo."

"Y tú, como siempre, eres el que se acerca de frente y directamente me lo preguntas ¿no?" Añade riéndose.

"Oye, no te rías, es serio." Le digo dándole un golpe hombro contra hombro suavemente.

"Marcus siempre ha estado muy callado. Era evidente que tenía una tremenda depresión." Afirma suavemente. "No sé, nunca le he visto dar ninguna orden, siempre estaba… como en segundo plano. Además, había oído algo sobre lo que pasó con su esposa. Y bueno, investigué disimuladamente… así que hice una apuesta sobre quién había matado a la mujer y por qué y me di cuenta que sin duda Aro daba totalmente el perfil." Añade. "No sé, me he fijado en cómo reacciona la gente cuando usan los poderes en ellos. Y… el maestro no acababa de reaccionar igual del todo. Entonces me puse a pensar. Si alguien hubiera matado a Félix cuando aún le amaba, si por lo que fuera alguien te hubiera matado a ti… yo no hubiera podido seguir adelante el resto de mi eternidad. Si alguien me hubiera influído en mi humor, hubiera reaccionado como el maestro. Si se cortara el influjo, podría volver a pensar por mi misma. Y si encima me dijeran quien sospechaban que había sido el causante de mi miseria, si me dijeran que me habían tenido tantísimo tiempo bajo un influjo para evitar que me fuera… me costaría creérmelo. Pero sabía que si le decía al maestro eso de sopetón, le costaría creerme, así que le pedí que observara. A simple vista no llamaría la atención del resto porque siempre estaba quieto y en silencio, un poco al margen de todo."

Cuanto más hablaba, más cuenta me daba de que había hecho una apuesta mucho más seria de lo que habíamos pensado.

Ese vampiro podía haberle matado directamente en cuanto ella se lo llevó para hablar con él. Porque para ellos, ella era una traidora que había desertado y por ello, la podían matar.

No había tenido seguro nada antes de hablar con ese hombre.

Había puesto toda la carne en el asador, había apostado no solo con su seguridad sino con su vida, para ayudarnos, para poner el punto final.

"Ann… tú qué crees que va a pasar ahora." Le pregunto.

"Que todos aceptaremos." Afirma segura. "Es una oferta demasiado jugosa para rechazarla. Sí, no se gana nada, pero a la vez, se gana todo. Paz… dios, no sé ya ni qué es eso…"

Eso me hace sonreír a mí también mientras le paso un brazo por los hombros.

Y entonces, me armo de valor.

"¿Sabes?" Le digo. "Ahora que vamos a poder vivir en paz… que seguimos vivos… me gustaría que vinieras con nosotros."

"Qué casualidad, es lo mismo que llevo oyendo desde hace un rato." Me dice. "Irlanda con Sean y Aidan, unirme a los hermanos en Boston y vivir la vida que me queda con diversión, vida glamorosa con Monique en París…" Una a una me va contando todas las opciones que tiene de todos y cada uno de los indivíduos de su red. "Y lo mejor, Roberto me ha puesto el mundo a los pies."

"Y… qué vas a…" Le digo.

"No lo sé." Afirma estirándose sonriéndo feliz. "Llevo tanto tiempo enjaulada y reprimiéndome que me apetece salir a ver mundo. No sé, quiero salir. Quiero vivir la semana de la moda en París, correr por las campiñas irlandesas. Notar el frío bajo mis pies en Rusia, ver el amanecer en alguna isla virgen del pacífico…"

Su respuesta me entristeció. Sin embargo, en cuanto vi la sonrisa que tenía hablando de cómo quería vivir tantas cosas por el tiempo que había tenido que estar atada a aquellos hijos de perra, encerrada en un palacio en Volterra. Tal y como sabía que todo lo que había visto lo había hecho a escondidas del resto del clan. Sus escapadas por la ciudad en las fiestas, cómo se subía al tejado del palacio para que no la viera nadie y poder ver ella la ciudad…

Ha llevado una vida muy triste, y viendo cómo por fin parece volver a tener ilusión desde que había descubierto la verdad sobre los años que había vivido en el clan, soy incapaz de decirle nada.

A fin de cuentas, qué puedo decirle.

¿Qué se quede en la reserva?. ¿Puedo pedirle que vuelva a atarse a algo cuando apenas hace unos minutos que tiene la expectativa de poder estirar las alas y ver mundo?

¿Pedirle que me deje acompañarla? Soy un lobo, soy un animal de manada y mi familia está en la reserva.

Así que, cuando voy a abrir la boca, la vuelvo a cerrar y simplemente sonrío.

"¿Seth?" Me dice calmada y como asustada haciéndome caer en la cuenta que parece esperar algo por mi parte.

"Perdona, estaba pensando." Le digo poniendo una sonrisa todo lo convincente que puedo en mis labios. "El viaje. Es… suena genial."

"¿En serio?" Me dice para sonreír cuando asiento haciéndome sonreír de verdad al ver su reacción que me recuerda, por una vez, a la de una niña feliz. "Decidido pues. Oh, le diré a Roberto que vienes. Ya verás, lo vamos a pasar muy bien."

"Ya, pero… es que yo no voy a ir." Le digo alegre y sorprendido de que me haya contado en sus planes sin decir yo nada.

"Por qué no." Me pregunta sorprendida y confundida borrando su sonrisa.

"Yo tengo que quedarme en la reserva." Le digo suavemente. "Mi vida, mi familia, mis amigos… yo no tengo nada fuera. Soy un lobo, mi casa está en la reserva. Pero tú eres un cuervo, tienes que volar por todo el mundo. Así que… diviértete mucho y se feliz por los dos."

"Sí, claro, pero…" Me dice.

"Ann, Seth." Nos llaman Jake y Carlisle.

"Vamos a aceptar el trato." Afirma Carlisle.

"¡Sí, por fin algo de paz!" Grita Ann estirando los brazos arriba triunfal antes de pasarse la mano por delante de la cara y ponerse seria para levantarse.

Eso me hace reír.

En el fondo Ann aún tenía algo de la edad cronológica, aunque normalmente tenía la madurez que sugería su aspecto.

Sabía ser fría cuando se trataba de cosas serias pero cuando hablaba de algo que la entusiasmada podía ver la alegría de una niña pequeña en sus ojos y sus gestos.