Todos los personajes pertenecen a Rick Riordan igual que el texto en negrita yo solo los usaré para este fic.

Todos comenzaron a entrar en la sala de tronos y acomodarse donde querían, Thalia se sentó junto con Jason y Perseo, Piper se sentó con Lacy y Milchel sus hermanos, pues no había conversado demasiado con ellos en su estadía aquí, Leo estaba conversando con los Stoll acerca de nuevos artefactos que estaba haciendo para las bromas, Katie y Miranda estaban cerca rodando los ojos porque el latino les estaba dando alientos a esos dos, Lou Ellen estaba sentada a un lado de Malcom y Kayla estaba del otro las dos se lanzaban miradas Airadas que el rubio no veía pues en cuanto volteaba a ver alguna esta solo sonreía, Holly, Laurel y Victoria conversaban entre sí viendo quién se llevaría la victoria entre esas dos, Drew estaba arreglando sus perfectas uñas junto con Ana su hermana de parte romana que hacía lo mismo, Polux estaba con Dakota y Clovis, los dos trataban de despertar al último sin éxito alguno, Chris estaba conversando con Julia una de sus hermanas que estaba decidida a reemplazar a los hermanos Stoll cuando estos vayan a la universidad pero quería que Chris le cuente más de las bromas de ellos, Clarisse estaba cerca de ellos conversando con Tyler uno de sus hermanos de parte romana acerca de armas de largo alcance.

Zeus veía a todos lados por fin le había quitado las cadenas de los brazos y estaba sosteniendo su preciado perno, veía con el ceño fruncido a Ares ya lo haría pagar por haber dejado que se lo lleven en el futuro aunque verlo como estaba vestido estaba considerando que ya estaba pasando por bastante vergüenza, hasta sentia vergüenza de ser su padre, Hera veía con fastidio a su hijo después de todo había perdido contra un semidios luego buscó con la mirada a ese chico pero no lo encontró, vio a la puerta y vio entrar a los hermanos de este pero no a Poseidón ni al chico.

Ella no fue la única que notó este detalle, Apolo también lo había notado y estaba preocupado pensando en que estarían hablando esos dos, bueno eran padre e hijo pero el chico era su paciente y había algo que le anunciaba malas cosas sobre el chico esto lo tenía preocupado, su hermana lo vigilaba a él, pues el Dios se estaba apegando demasiado al chico y eso no era bueno ni para el chico ni para el Dios, Hermes había dejado de preocuparse por Apolo ahora tenia sus propios problemas en el receso trato de conversar con sus hijos acerca de su hijo del libro Luke pero ellos solo evadieron el tema como buenos hijos suyos.

Hestia observaba a todos en la sala bastante preocupada la llama de la hoguera estaba bien pero el sentimiento de que algo malo iba a pasar estaba creciendo más y más, Hades también lo notaba y veía el trono vacío de Poseidón preguntándose qué le estaría diciendo el chico, Perséfone vigilaba a su esposo y de soslayo veía a sus hijos le estaba costando bastante tenerlos ahí en la sala y evitar que su marido no vaya con ellos, Demeter veía a su hija esto era lo más que había estado con ella pues aunque siempre se la llevaba seis meses en realidad no estaban juntas pues ella solo se la pasaba pensando en su señor marido, Nico y Hazel notaban las miradas de Perséfone sobre ellos así que la Morena se abrazó más a su hermano no quería a la diosa cerca, Will veía desde su asiento a Nico pues estaba con Austin que le estaba pidiendo su opinión sobre la letra de unas canciones, Frank estaba conversando animadamente con otros hijos de Apolo acerca de las destrezas del arco aunque de soslayo veía a su novia.

- Bien creo que seguiré leyendo yo - suspiro Afrodita pues se veia que nadie se animaba a Leer y no pensaba dejar que Atenea lo haga esta la veía con el ceño fruncido pues le había pedido el libro y ella no se lo quiso dar.

- Debemos esperar Dita - le sonrió apolo pero esta sonrisa no era tan radiante como de costumbre - Aún falta el tío Possy y su hijo - la diosa fijo su vista en el trono de su sobrino y vio que era verdad sus hijos estaban a los lados de este pero no estaba él.

- Seguro ya están por venir - dijo Annabeth con serenidad pero su rostro reflejaba tristeza estaba con Sophia, Grover y Quirón, todos podían notar que algo pasaba el ambiente ya no estaba animado como antes.

- Ya estamos aquí- dijo Poseidón entrando en la sala con Percy en sus brazos este estaba recostado sobre su hombro casi dormido, camino a su trono y lo puso en su regazo bajo la atenta mirada de todos - Puedes comenzar a leer Afrodita-

- Claro - trato de sonreír pero la verdad es que sentía la tristeza del Dios y de su hijo, igual que la de otros más y eso no ayudaba - este capítulo se titula Saldo cuentas pendientes - todos se quedaron viendo el libro un momento no se sabía si por el título o por la diosa.

- ¡Oh! seguro que aquí te devuelven tu cacharro hermanito - sonreía socarrón Hades mientras Zeus quería atacarlo con su perno pero no lo hizo sabría que con todos aquí no podría.

- Ves mi hijo no lo robo - sonreía Poseidón pero esta no llegaba hasta los ojos, Percy solo respiraba con pesadez contra su cuello cerrando los ojos cada vez más - Tu mejor duerme - le susurró con suavidad a su hijo, los demás veían la escena entre enternecidos y tristes no sabían porque pero sabían que no verían eso en mucho tiempo.

- Bien si no hay más interrupciones comenzaré - se acomodó el libro en el regazo y busco la página en el libro.

Es curioso cómo los humanos ajustan la mente a su versión de la realidad. Quirón ya me lo había dicho hacía mucho. Como de costumbre, en su momento no aprecié su sabiduría.

- Espero que con el tiempo haya empezado a apreciar más los consejos - murmuró el centauro viendo a su alumno que apenas mantenía los ojos abiertos recostado en el hombro de su padre pronto se quedaría dormido.

Según los noticiarios de Los Ángeles, la explosión en la playa de Santa Mónica había sido provocada por un secuestrador loco al disparar con una escopeta contra un coche de policía.

- Un secuestrador loco - mascullo Zeus viendo a su hijo estaba indignado el chiquillo ya había vencido a dos de sus hijos uno en forma física y el otro en la lectura, no era posible que esto pasara ellos eran dioses y el un simple diosecillo, Hera solo estaba enfadada porque hayan derrotado a Ares y ahora lo ridiculizaban con ese traje que llevaba puesto, el Dios en cuestión solo veía con furia al chiquillo mientras escupía la pelusa del tutú.

- No estaban tan apartados de la realidad - reía por lo bajo Hefestos que ya había encontrado la forma de agrandar la foto que le dio su hijo y estaba planeando hacerla un gran cuadro y tal vez más y dárselas a los dioses que la quisiesen.

Los disparos habían acertado a una tubería de gas rota durante el terremoto.

- La niebla es tan poderosa que pueden trasgiversar cualquier historia - susurro Malcom y las dos chicas a su lado asintieron y después se lanzaron miradas a las espaldas de él.

El secuestrador (alias Ares) era el mismo hombre que nos había raptado a mí y a otros dos adolescentes en Nueva York y nos había arrastrado por todo el país en una aterradora odisea de diez días.

Los de la sala no pudieron evitar soltar risitas por lo dicho pero al ver al Dios aún con el tutú y el traje rieron más fuerte haciendo que el Dios los vea con más furia en sus ojos se podían ver diminutas explosiones nucleares quemando las gafas que llevaba puestas pero una ola lo mojó.

- Te estabas quemando sobrinito - se encogió de hombros levemente el Dios de los mares y el Dios empapado solo trataba de secarse ahora tenia un aspecto más deplorable causando más risas de los presentes, los hijos del Dios tanto griegos como romanos sentían pena ajena y preferían no verlo, los padres más bien le enviaban miradas envenenadas al Dios que lo mojó pero el los ignoraba completamente.

Después de todo, el pobrecito Percy Jackson no era un criminal internacional.

- Pobrecito - reían los hermanos Stoll igual que los demás, lo hacían aunque ahora sin muchas ganas algo les decía que pronto la felicidad terminaría, Annabeth había dejado de reír tenía la mirada fija en Percy.

- Te quiero sesos de alga - susurro sin ser oída por nadie con la mirada tormentosa sin despegarla del azabache.

Había causado un buen revuelo en el autobús Greyhound de Nueva Jersey al intentar escapar de su captor (a posteriori hubo testigos que aseguraron haber visto al hombre vestido de cuero en el autobús: «¿Por qué no lo recordé antes?»).

- Es que tienes muy mala memoria primito - aseguró con seriedad Perseo sacando risitas de algunos por la cara de seriedad con la que lo dijo.

- Tal vez deba comer más pescado - agregó Katie y muchos asintieron para luego reírse mientras ella se ganó un beso de Travis en la mejilla lo que le causó un leve sonrojo que el no notó.

- No sabía que tenías tan buen sentido del humor kit kat - pellizco su mejilla y ella le golpeo el brazo con fuerza.

- Pues ya vez que si - asintió ella sonriendo a más no poder mientras su hermana la codeaba y Connor le alazaba pulgares a su hermano a las espaldas de ellas, cosa que si notó Demeter y fruncio el ceño, Hermes salió un poco de la burbuja en la que estaba y le sonrió levemente a sus hijos a él le encantaba que ellos fueran felices.

El psicópata había provocado la explosión en el arco de San Luis; ningún chaval habría podido hacer algo así.

- Claro ahora es culpa de mi hijo y no del mocoso de Poseidón- mascullo Zeus cada vez más molesto en este capítulo su orgullo estaba herido, dos de sus hijos más fuertes derrotados por un niño de doce años y ni hablar del orgullo de Ares.

- No debieron acusar a mi hijo, es un Dios - siseó Hera mirando mal a su marido y luego al chico de su hermano aunque de este aparto la vista rápidamente porque Poseidón lo estaba vigilando mientras lo sostenía en sus brazos.

Una camarera de Denver había visto al hombre amenazar a sus secuestrados delante de su restaurante, había pedido a un amigo que tomara una foto y lo había notificado a la policía.

- Ya - hablo con sarcasmo Hermes su rostro era de incredulidad ante todo lo que ar habían estado creyendo hasta el momento los mortales - Los mortales si que tienen imaginación- bufo prefería molestar y bromear que volver a centrarse en esa incomodidad que sentía acerca de su hijo Luke del libro.

Al final, el valiente Percy Jackson (empezaba a gustarme aquel chaval)

- A nosotros nos agrada - corearon los de la sala haciendo que el chico se sobresalte igual que Afrodita quien hizo un puchero, a ella no le gustaba que le griten así, aunque las cazadoras esta vez no sonreían como cuando molestaban a los dioses más bien miraban de soslayo a su patrona pues aunque ella no quisiera, ellas la habían oído, ella también había dicho que le agradaba un poco el chico, eso las hizo sonreír era bueno que ella vaya tomándole aprecio después de todo en el futuro se lo tenía.

se había hecho con un arma de su captor en Los Ángeles y se había enfrentado a él en la playa. La policía había llegado a tiempo.

- A tiempo para estorbar será- dijo Chris con molestia en su voz y muchos asintieron a sus palabras pues es lo único que habían hecho esos y Clarisse le sonrió desde donde estaba, ese era su novio, odiador de la autoridad, una de las razones por la que lo amaba.

Pero en la espectacular explosión cinco coches de policía habían resultado destruidos y el secuestrador había huido.

- Me gustan las explosiones - grito Leo accionando un aparato que cargaba en la mano lo que causó varias explosiones de palomitas de maíz por toda la sala aunque aún así hizo asustar a muchos.

- ¡Leo! - gritaron Jason y Piper en son de regaño mientras el reía como maniático hasta que sintió una mirada encima de él que lo hizo estremecer.

- Quiero dormir - dijo Percy con demasiada calma pero sus ojos pedían la cabeza de Leo en bandeja de oro y este trago saliva y se sentó como niño bueno haciendo reír a los presentes por el temor que demostraba al chico claro que ellos también lo habrían sentido pero como no los estaba mirando a ellos sino a él se permitieron disfrutar.

- Tranquilo y vuelve a dormir - susurro Poseidon a su hijo este lo vio la mirada cambió y se volvió a acomodar en su hombro para cerrar de nuevo los ojos, los que estaban cerca de las palomitas de maíz se pusieron a comerlas, Leo sonreía ahora como desquiciado al menos había logrado que todos se olviden del ambiente apagado de antes.

No había habido bajas.

- Menos mal - comentaron Ariadna, Hestia y Demeter que les habían preocupado un poco los policías y los ciudadanos que presenciaron la lucha.

Percy Jackson y sus dos amigos estaban a salvo bajo custodia policial.

- Esa custodia no sirve para nada - mascullaron los hijos de Hermes para después sonreír con una de sus características sonrisas que prometían problemas más de uno apartó la mirada de ellos pobre de quienes serían sus objetivos de burla.

Fueron los periodistas quienes nos proporcionaron la historia.

- Los periodistas son tan metidos como los policías- mascullo Dakota el también había participado en unas cuantas misiones y esos periodistas también habían hecho de las suyas.

- Bueno pero no estorban tanto como los azules - río por lo bajo Polux mientras comía palomitas de maíz y le brindaba unas cuantas y otras las lanzaba a la boca de Clovis que se las comía dormido.

Nosotros nos limitamos a asentir, llorosos y cansados (lo cual no fue difícil), y representamos los papeles de víctimas ante las cámaras.

- Con lo sucios del viaje como no - susurró con enojo Atenea que seguía pensando que todo era culpa de ese mocoso, sus hijos ya ni la respetaban o oían pero ella iba a hacer todo lo posible porque todo eso cambiará, pues la regla más importante que sus hijos aprendían es que mamá siempre es la mejor en todo.

-Lo único que quiero -dije tragándome las lagrimas-, es volver con mi querido padrastro.

Todos miraron con incredulidad al azabache que dormía en los brazos de Poseidón.

- ¿Estaba bromeando? ¿era sarcasmo? - preguntaron los Stoll a Annabeth y a Grover aunque todos esperaban la respuesta estos soltaron unas risitas que los dejaron más desconcertados que antes.

- Lean y sabrán- fue todo lo que dijo el sátiro mientras seguía riendo con la rubia, así que Afrodita decidió continuar para saber que pasaba.

Cada vez que lo veía en la tele llamándome delincuente juvenil, algo me decía que todo terminaría bien.

Se escucharon bufidos en la sala no se podían creer todo lo que estaba diciendo el chico, el no era bueno mintiendo así que suponían que era sarcasmo o tal vez buena actuación.

Y sé que querrá recompensar a todas las personas de esta bonita ciudad de Los Ángeles con un electrodoméstico gratis de su tienda. Éste es su número de teléfono.

La sala se quedó en silencio un instante como procesando todo lo escuchado o leído y luego estallaron en carcajadas y felicitaciones al chico, al cual Poseidon le cubrió con una mano los oídos para que no despierte.

- Tu chico me cae muy bien Tío Possy - reía Hermes junto con Apolo mientras se limpiaban lágrimas falsas de orgullo a lo que había hecho el chico, el padre este también sonreía orgulloso por la astucia de su hijo.

La policía y los periodistas, conmovidos, recolectaron dinero para tres billetes en el siguiente vuelo a Nueva York.

- Oh, así obtuvieron el dinero - asintió Malcom y su hermana igual aún sonriendo.

- Buena estrategia - alabaron los hijos de Hermes/ Mercurio y Apolo / Febo levantando los pulgares, Atenea estaba a punto de hablar pero Annabeth se adelantó callandola.

- Fue idea de Percy - sonrió con sencillez y la diosa resoplo seguramente pensando que la chica mentía para dar crédito al chico cuando la idea debió ser de ella, estaba segura de eso, porque para ella el chico era un tonto.

- Que buena idea que tuvo el chico - sonria divertido Apolo el sabia que la niña decía la verdad y miro a Atenea con una ceja alzada - Deberías creer más en tus hijos querida Nea - haciendo referencia a que la chica no mentía y ella solo se cruzó de brazos mientras apretaba la mandíbula y algunos reían por lo bajo.

No tenía otra elección que volar, así que confié en que Zeus aflojara un poco, dadas las circunstancias. Pero aun así me costó subir al avión.

- Lleva mi Rayo claro que permitiré que llegue con vida a tierra - mascullo el rey de los dioses aún con el orgullo herido por lo de sus hijos pero evitaba mirar hacia el chico sabía que su hermano lo estaba viendo no quería molestarlo.

El despegue fue una pesadilla.

- Pesadilla es poco - bufo Grover y Annabeth le daba la razón.

- Nos costó demasiado subirlo al avión- negaba con la cabeza recordando todo el esfuerzo porque el pusiera un solo pie dentro del transporte.

- Y más nos costó que estuviera quieto en su asiento- negaba también Grover los demás reían suavemente era comprensible que el chico estuviera asustado si lo estaba seguro de sí iba a aterrizar con vida, Thalia se sentía muy identificada con su primo y ese temor a los aviones un escalofrío recorrió su espalda Jason y Perseo lo notaron y le vieron con preocupación era hija del rey del cielo ella no podía tener miedo a los aviones ¿verdad?.

Mientras otra diosa y cierto ex Augur aún encadenado hacían planes en su cabeza con eso de la claustrofobia y el miedo a volar del chico.

Las turbulencias daban más miedo que los dioses griegos.

- Enfrenta a la misma Equidna pero le da miedo volar - río con malicia Octavian jactándose de según el de ser más valiente que Percy y ganándose miradas de odio.

- Si el enemigo de tu padre te quiere destruir es normal que sientas eso - replico Reyna en defensa de Percy que por el momento estaba dormido y no podía hacerlo y muchos asintieron a lo dicho por ella y el espantapájaros gruño - Ahora cállate, Probatio - recalco la última palabra haciendo que este rechine los dientes.

No solté los reposabrazos hasta que aterrizamos sin problemas en La Guardia.

- Sus dedos quedaron marcados en el asiento y salió corriendo apenas supo que aterrizamos - reia Griver y los demás lo hicieron también aunque algunos comprendían ese sentimiento de no sentirse bien en el aire como Nico y Hazel.

La prensa local nos esperaba fuera, pero conseguimos evitarlos gracias a Annabeth, que los engañó gritándoles con la gorra de los Yankees puesta: «¡Están allí, junto al helado de yogur! ¡Vamos!» Y después volvió con nosotros a recogida de equipajes.

- ¿Cual equipaje? lo único que llevaban era la mochila - murmuró Piper mientras negaba con la cabeza eso no podía considerarse equipaje luego reaccionó- Oh no- sacudió la cabeza sentia que había estado demasiado tiempo escuchando a sus hermanas hablar de cosas banales y se le estaba pegando.

- ¿Que pasa Piper? - le pregunto lacy a su lado ella no dijo nada solo le sonrió y negó con la cabeza, no pensaba admitir que había pensado en que la mochila era muy poco para ser considerado equipaje.

Nos separamos en la parada de taxis. Les dije que volvieran al Campamento Mestizo e informaran a Quirón de lo que había pasado.

- Debimos ir con él- fruncieron el ceño Grover y Annabeth que sentían que el no débio contar la historia el solo ante los dioses tal vez si hubieran estado Zeus le habría creído.

Protestaron, y fue muy duro verlos marchar después de todo lo que habíamos pasado juntos,

- Para nosotros también fue muy duro dejarlo ir - murmuró Annabeth viendo a su amigo y suspiro, esto también estaba siendo duro, incluso más que en el momento de dejarlo ir solo con zeus, Quiron la abrazo por los hombros comprendiendo un poco lo que sentía a él también se le hacía duro cuando los tenía que dejar ir a las misiones.

pero debía afrontar solo aquella última parte de la misión.

- No creo que tuviera que hacerlo - murmuró Belerofonte y Teseo lo alcanzó a oír.

- Tal vez tiene su razón para querer hacerlo solo - el otro asintió a lo dicho por su hermano estaba visto que la mayor parte de las veces su hermano hacía las cosas por algo.

Si las cosas iban mal, si los dioses no me creían... quería que Annabeth y Grover sobrevivieran para contarle la verdad a Quirón.

- Ohh - murmuró Belerofonte y Teseo sonrió satisfecho ahí estaban las razones para que el haya querido hacer todo solo.

- Aunque no se de que serviría que lo sepa su entrenador- dijo Michael centurión de la primera cohorte viendo hacia el centauro.

- Serviría para demostrar que el cumplió la última parte de la misión además de asegurar que su nombre y el de su padre estaba limpio ante el campamento además que sabríamos que el señor Hades no tenía nada que ver con el asunto como se creyó en algún momento- explicó el entrenador de héroes y los que antes no habían entendido los motivos del chico para hacer esto asintieron, los griegos que estuvieron desde esa época hicieron una mueca porque pasaron muchas más cosas que las que contaron en el campamento.

Subí a un taxi y me encaminé a Manhattan. Treinta minutos más tarde entraba en el vestíbulo del edificio Empire State.

- Esta misión ya está por terminar - suspiro aliviada Perséfone que ya se estaba cansando de la lectura en especial por lo que el chico estuvo en el inframundo.

- Y espero que pase mucho tiempo antes de que tenga otra - susurro el Dios de los mares acomodando a su hijo que parecía tener pesadillas y la diosa de la sabiduría aunque no lo iba a decir en voz alta pensaba lo mismo que él o que por lo menos su hija no vaya con el chico.

Debía de parecer un niño de la calle, vestido con prendas ajadas y con el rostro arañado.

Afrodita hizo una mueca leyendo esa descripción pensando en el terrible aspecto que poseía él del libro y se sentía mal por él, luego vio al de la sala y sonrió suavemente al menos ahora se veía bastante bien y siguió leyendo.

Hacía por lo menos veinticuatro horas que no dormía.

- Pobrecillo - arrullaron las diosas que le tenían aprecio al chico y le sonrieron con ternura viéndolo dormir, mientras que las que no les agradaba gruñeron a ellas no les interesaba si estaba bien o no.

Me acerqué al guardia del mostrador y le dije: -Quiero ir al piso seiscientos.

- Eso es ir directo al punto - reía Hermes con sus hijos y Leo los demás tenían sonrisas divertidas en el rostro.

Leía un grueso libro con un mago en la portada. La fantasía no era lo mío, pero el libro debía de ser bueno, porque le costó lo suyo levantar la mirada.

- ¿Cuál habrá sido? - pregunto a nadie en específico Sophia.

- Tal vez el de Harry Potter porque esos libros son buenísimos- exclamo Lou Ellen soñadoramente y Malcom asintió el también lo consideraba buen libro aunque tampoco era de los atraídos a la fantasía.

- Oh tal vez el señor de los anillos - dijo Kayla como queriendo llamar la atención del rubio este la vio y asintió ese también era buen libro.

- Oh tal vez el del gremio de los magos - comentó Annabeth y su hermano asintió ese también era un buen libro y así siguieron aumentando más libros, Atenea veía a sus hijos con una sonrisa pero ellos la ignoraban ella lo lo iba a admitir pero le estaba doliendo su indiferencia después de todo eran sus hijos.

-Ese piso no existe, chaval.

- Es natural que responda eso, no puede dejar subir a cualquiera al Olimpo- comentó Demeter - Es uno de los sirvientes del Olimpo una deidad menor llamada Alexiares y a veces esta con Aniceto - los semidioses asintieron eso era nuevo para ellos (N/A: Buenas aquí para explicar *saca un papel del bolsillo* Bien según el buen Google Alexiares y Aniceto son gemelos y deidadades menores que protegen la ciudad y las ciudadelas de la conquista y guardianes de las puertas del olimpo *se guarda el papel* eso es todo gracias por atender sigan).

-Necesito una audiencia con Zeus. Me dedicó una sonrisa vacía.-¿Una audiencia con quién?-Ya me ha oído.

- Solo hace su trabajo no es que quiera fastidiar al chico - aclaro Zeus ante las malas miradas que estaba recibiendo pues debieron dejarlo subir más rápido.

- Con razón no había nadie en la recepción del olimpo en la batalla de Manhattan- susurró Will recordando que encontraron esa sala vacía lo más probable es que esos hayan ido a ayudar a los demás dioses o tal vez a alertar a los de la ciudadela sobre lo que iba a ocurrir, aunque siendo el olimpo deberían procurarse guardianes mejores que esos.

Estaba a punto de decidir que aquel tipo no era más que un mortal normal y corriente, y que mejor me largaba antes de que llamara a los loqueros, cuando dijo: -Sin cita no hay audiencia, chaval. El señor Zeus no ve a nadie que no se haya anunciado.

- Pues ya vimos que no era un simple mortal - dijo Butch con la explicación ya les había quedado claro que el si sabía del Olimpo incluso mejor que ellos mismos.

-Bueno, me parece que hará una excepción. -Me quité la mochila y la abrí. El guardia miró dentro el cilindro de metal y, por un instante, no comprendió qué era.

- Las deidades menores no suelen ver a menudo nuestros símbolos de poder al menos no en manos de alguien más- explicó Ariadna sonriendo trataba de poner alguna otra expresión en su rostro pues sabía que algo iba a pasar después de todo era una diosa y ella también podía percibir que algo iba a pasar pronto, su esposo sostenía su mano el no lo iba a admitir pero estaba preocupado por eso mismo.

Después palideció. -¿Esa cosa no será...? -Sí lo es, sí -le dije-. ¿Quiere que lo saque y...? -¡No! ¡No! -Brincó de su asiento, buscó presuroso un pase detrás del mostrador y me tendió la tarjeta-.

- Nada como mostrarle a alguien un arma poderosa para que te hagan caso - reía Aquiles y muchos lo acompañaron en su risa, el ambiente estaba tranquilo y esperaban seguir así mucho más.

Insértala en la ranura de seguridad. Asegúrate de que no haya nadie más contigo en el ascensor.

- Es importante que recuerden eso porque no se pueden permitir mortales en el Olimpo- explico Perséfone y muchos asintieron, hasta que Rachel alzó la mano.

- Yo soy mortal y puedo estar aquí ¿Por qué? - pregunto primero mirando a la diosa y luego a Apolo que le sonrió.

- Eso es porque eres mi oráculo querida - respondió el con una sonrisa bastante animada lo cual alegraba a su hermana, RED asintió a las palabras del Dios.

Así lo hice. En cuanto se cerraron las puertas del ascensor, metí la tarjeta en la ranura. En la consola se iluminó un botón rojo que ponía «600».

Todos los campistas veían el libro expectantes pues ellos habían llegado ahí por las moiras en un as de luz y querían saber como era subir de la otra forma.

Lo apreté y esperé, y esperé. Se oía música ambiental y al final «ding». Las puertas se abrieron. Salí y por poco me da un infarto.

- A la mayoría de nosotros nos dio casi lo mismo cuando subimos por primera vez - reía suavemente Katie y algunos más con ella y luego suspiraron algunos de los que estaban ahí habían llegado al olimpo por primera vez en media guerra para defenderlo, no era un recuerdo muy agradable para una primera visita a este lugar.

Estaba de pie sobre una pequeña pasarela de piedra en medio del vacío. Debajo tenía Manhattan, a altura de avión.

- Nosotros no hemos visto eso - murmuró Dakota y su hermano griego se lo quedó mirando.

- Tal vez porque por ahora todo está detenido y seguro ese camino está cerrado - intento darle una explicación a la situación y su hermanos asintió eso era lo más probable.

Delante, unos escalones de mármol serpenteaban alrededor de una nube hasta el cielo. Mis ojos siguieron la escalera hasta el final, y entonces no di crédito a lo que vi.

- Es sorprendente la primera vez que llegas aquí- sonrio suavemente Annabeth recordando la vez que llegó al olimpo de visita teniendo nueve años después de que la habían nombrado la consejera de la cabaña.

«Volved a mirar», decía mi cerebro.«Ya estamos mirando -insistían mis ojos-. Está ahí de verdad.»

- Solo en la cabeza de Percy su cerebro conversa con su cerebelo - reía Sophia y sus hermanos igual los demás solo se los quedaron viendo extraño.

- La parte que se encarga de la visión es el hipocampo que se encuentra en el cerebelo que está más abajo que el cerebro por eso mi hermana dice que solo en su cabeza pueden conversar estas dos partes - explicó Malcom y muchos soltaron risitas aunque igual ellos alguna vez también conversaban con voces en sus cabezas pero nunca con una parte del cerebro en específico.

Desde lo alto de las nubes se alzaba el pico truncado de una montaña, con la cumbre cubierta de nieve.

- Una montaña muy Bonita pero la nieve no me trae buenos recuerdos - susurró Piper viendo de soslayo a Jason y luego a Leo se preguntaba si ellos también recordarían a esa con la mención de la nieve.

Colgados de una ladera de la montaña había docenas de palacios en varios niveles. Una ciudad de mansiones: todas con pórticos de columnas, terrazas doradas y braseros de bronce en los que ardían mil fuegos.

- Una ciudad muy hermosa - comentó Annabeth por lo bajo sonriendo o como anhela ella poder construir cosas como esas.

Los caminos subían enroscándose hasta el pico, donde el palacio más grande de todos refulgía recortado contra la nieve. En los precarios jardines colgantes florecían olivos y rosales.

Los amantes de las flores no pudieron evitar sonreír a la mención de estas incluyendo a la diosa de la Primavera y su esposo le veía, pensaba comprarle más cosas para su jardín el sabía cuanto ella quería eso.

Vislumbré un mercadillo al aire libre lleno de tenderetes de colores, un anfiteatro de piedra en una ladera de la montaña, un hipódromo y un coliseo en la otra.

- El Coliseo es lo mejor - exclamo Ares con los ojos brillando pensando en todas las peleas que había librado ahí, los demás preferían no verlo o tendrían un nuevo ataque de risa.

- A mí no me gusta tanto el Coliseo- murmuró Jason recordando su encuentro en este luego su mirada se perdió un poco recordando que había luchado bien junto a Percy esto hasta que Thalia le dio un golpe y cayó de lleno al piso.

- Para que aprendas - asintió ella con firmeza, Perseo no entendía mucho pero los demás reían en especial Clarisse, Jason solo se sobaba la cabeza mientras se volvía a sentar y Piper suspiraba preocupada tenía que sumar otro golpe más a la lista que su novio ya tenía.

Era una antigua ciudad griega, pero no estaba en ruinas. Era nueva, limpia y llena de colorido, como debía de haber sido Atenas dos mil quinientos años atrás.

- Y mucho mejor te lo aseguro - afirmó Atenea inflando pecho orgullosa de los edificios que ella había creado y estaba esperando que sus hijos sonrieron después de todo era algo hecho por su madre pero al verlos estos ni le miraban hacían como si ella no existiera lo mismo que hizo Afrodita.

«Este lugar no puede estar aquí», me dije.

- Esta que no se la cree- reía Will y Nico asintió aunque la primera vez que estuvo en el olimpo tampoco se la terminaba de creer.

¿La cumbre de una montaña colgada encima de Nueva York como un asteroide de mil millones de toneladas?

- Así es - afirmaron con gracia los hijos de hermes y Leo sonriendo.

¿Cómo algo así podía estar anclado encima del Empire State, a la vista de millones de personas, y que nadie lo viera?

- La niebla sesos de alga la niebla - rodó los ojos Nico a veces su primo se pasaba de denso, como en los temas de sentimientos y ver cuando la gente le coqueteaba.

Pero allí estaba. Y allí estaba yo.

Mi viaje a través del Olimpo discurrió en una neblina. Pasé al lado de unas ninfas del bosque que se reían y me tiraron olivas desde su jardín.

- Estaban reconociendo que el trajo La Paz con su llegada - comentó Demeter con una sonrisa feliz de que hayan terminado con esa misión y que no haya guerra.

Los vendedores del mercado me ofrecieron ambrosía, un nuevo escudo y una réplica genuina del Vellocino de Oro, en lana de purpurina, como anunciaba la Hefesto Televisión.

- Oh, el vellocino de Oro ¿Donde estará ahora? - comento Hermes como le gustaban las cosas de oro igual que Apolo este también sonreía pues ese vellocino había estado perdido por siglos, los griegos no pudieron evitar estar incómodos igual que Jason pues ellos sabían donde estaba en la actualidad aunque no sabían bien la historia de cómo lo encontraron.

Clarisse sabía bien dónde estaba en ese momento el tal vellocino y solo gruño recordando esa misión, miró a los libros apostaba que el siguiente sería de eso y el secreto de esa misión sería revelado porque Percy nunca dijo nada de aquella misión y ella tampoco contó demasiado, no lo iba a admitir pero agradecía que el guardara ese secreto aunque ahora todos lo sabrían.

Las nueve musas afinaban sus instrumentos para dar un concierto en el parque

- Siempre dan esos conciertos - dijo Afrodita mirando el libro un poco aburrida de los conciertos que ellas daban.

- Pero querida seguro ese sería especial - afirmó Apolo viendo al chico que dormía en el regazo de su tío- Seguro cantaban las aventuras del chico - más de uno se quedó pensando en ello y luego veían al hijo de Poseidón bueno si las ninfas le habían tirado Olivas era probable que las musas también le hayan compuesto canciones ahora tenían la intriga de cómo serían.

mientras se congregaba una pequeña multitud: sátiros, náyades y un puñado de adolescentes guapos que debían de ser dioses y diosas menores.

- Lo más seguro es que lo eran pues existe un Dios para casi cualquier cosa - comento Quirón y los semidioses asintieron ellos ya se imaginaban que serían eso después de todo era el olimpo aquí solo habitaban divinidades.

Nadie parecía preocupado por una guerra civil inminente. De hecho, todo el mundo parecía estar de fiesta.

- Lo más probable es que ya hubieran transmitido en Hefestos TV que tu regresabas con el cerrojo de padre- mascullo Ares aún molesto por llevar ese traje pero estaba comenzando a aceptar que ese chiquillo tenía muchas agallas para haber luchado con él y lastimarlo.

- Es lo normal si el chico salió en la TV normal que el olimpo se haya enterado - dijo Hefestos viendo a sus hijos - Aquí las noticias vuelan literalmente- río un poco el Dios de los herreros y con el rieron otros más, Jason, Leo y Piper intercambiaron miradas ellos entendieron eso.

Varios se volvieron para verme pasar y susurraron algo que no pude oír.

- Seguramente cuchicheaban lo visto en Hefestos TV - estaba emocionada Afrodita - Seguro fue un gran programa - hablaba soñadoramente dejando embobados a algunos semidioses.

Subí por la calle principal, hacia el gran palacio de la cumbre. Era una copia inversa del palacio del inframundo. Allí todo era negro y de bronce; aquí, blanco y con destellos argentados.

Muchos se quedaron viendo a Hades, no se creían que el había hecho una copia del Olimpo en su mundo, Poseidón solo sonríe suavemente sabía lo mucho que Hades quería estar ahí y tener un trono como en la antigüedad antes de que Zeus decidiera que no debía estar ahí.

Hades debía de haber construido su palacio a imitación de éste. No era bienvenido en el Olimpo salvo durante el solsticio de invierno, así que se había construido su propio Olimpo bajo tierra.

Hades vio con furia a las miradas de lástima que estaba recibiendo de parte de algunos dioses presentes, el no necesitaba de la lástima de ellos por eso se había hecho su propio castillo en el inframundo, los únicos a los que no les importaba este hecho eran a los reyes porque la verdad eran ellos los que no querían al señor del inframundo ahí.

O más bien solo Hera pues decía que daba mal aspecto al lugar y que ya era suficiente con tenerlo ahí para la reunión de invierno y que viera que los humanos no se salgan de control en el día más oscuro del año.

A pesar de mi mala experiencia con él, lo cierto es que el tipo me daba un poco de pena.

Hades vio con indignación al libro y luego al chico tapándose con la mirada de advertencia de su hermano.

Que te negaran la entrada a aquel sitio parecía de lo más injusto. Amargaría a cualquiera.

Los dioses se removieron incómodos en sus asientos y luego miraron mal a cierto Dios y diosa que había sido el que había prohibido la entrada de Hades al Olimpo ninguno de los dos se inmutó si quiera, ellos eran los reyes, ellos hacían lo que creían más conveniente para el lugar así que no se arrepentian de lo que hacían.

Hestia se acercó a Hades y le sonrió de forma comprensiva este le devolvió la sonrisa y acarició dulcemente la cabeza de su hermana, Poseidón les veía de reojo que no daría el por devolverles sus tronos a ellos y demostrarles lo importantes que son para el olimpo.

Unos escalones conducían a un patio central. Tras él, la sala del trono.«Sala» no es exactamente la palabra adecuada.

- No no lo es - corearon los semidioses dando una mirada a todo el lugar que era enorme, eso no podía considerarse sala los dioses solo rieron por su comentario, Poseidón cuidó que Percy no despierte por el escándalo.

Aquel lugar hacía que la estación Grand Central de Nueva York pareciera un armario para escobas.

- La verdad es que tiene razón- comento Nico recordando que algunas veces pasaba por ahí y si esto era mucho más grande que esa estación como por diez veces o más.

Columnas descomunales se alzaban hasta un techo abovedado, en el que se desplazaban las constelaciones de oro.

A la mención de estas los semidioses no pudieron evitar mirar hacia arriba y ver las constelaciones moverse de un lado a otro, Thalia sonrió un poco recordando a la antigua teniente y su constelación.

Doce tronos, construidos para seres del tamaño de Hades, estaban dispuestos en forma de U invertida, como las cabañas en el Campamento Mestizo.

La mención del campamento hizo sonreír a los griegos con añoranza ese era su hogar luego vieron al mini Percy y otra vez esa sensación de tristeza se instaló en ellos, el presentimiento de algo malo volvía.

Una hoguera enorme ardía en el brasero central.

Hestia sonrio a la mención de su hoguera y muchos la vieron sonriendo con ella, los dioses podían notar el cariño que los griegos le tenían a la diosa aún se preguntaban exactamente porque, como fue que logró eso pues le mostraban más respeto a ella que al rey.

Todos los tronos estaban vacíos salvo dos: el trono principal a la derecha, y el contiguo a su izquierda.

Zeus y Poseidón intercambiaron miradas y luego vieron al muchacho esos eran sus tronos y ahora seguro venían sus descripciones.

No hacía falta que me dijeran quiénes eran los dos dioses que estaban allí sentados, esperando que me acercara. Avancé con piernas temblorosas.

Zeus sonreían socarrón el creía que así era como debía portarse todo semidios con miedo hacia el después de todo el era el rey de los dioses, Poseidón solo rodo los ojos sabiendo lo que pensaba su pequeño hermano.

Como había hecho Hades, los dioses se mostraban en su forma humana gigante, pero apenas podía mirarlos sin sentir un cosquilleo, como si mi cuerpo fuera a arder en cualquier momento.

- Eso solo pasaría si tomáramos nuestra verdadera forma - dijo Dioniso con una sonrisa maliciosa en los labios haciendo estremecer a algunos y su esposa le dio un ligero golpe en la cabeza para gracia de los demás.

- No asustes a los niños - le regaño y el Dios asintió manso, haciendo reír a más de uno incluidos dioses, Dioniso los miró mal pero no dijo más.

Zeus, el señor de los dioses, lucía un traje azul marino de raya diplomática.

Zeus sonreía cada vez más y se sentaba totalmente orgulloso pues el siempre se veía bien, Afrodita no podía negárselo al menos eso tenía de bueno.

El suyo era un trono sencillo de platino. Llevaba la barba bien recortada, gris, veteada de negro, como una nube de tormenta.

Los semidioses veían al libro y luego al Dios si la descripción estaba bien hecha, Thalia veía de reojo a su padre y luego a sus hermanos comenzando a buscar parecidos y la verdad que encontró algunos eso la hizo sonreír un poco ahora podía decir que tenía hermanos al menos el tiempo que estuviera ahí.

Su rostro era orgulloso, hermoso y sombrío al mismo tiempo, y tenía los ojos de un gris lluvia.

- El color de sus ojos depende de cómo este su humor - comento Afrodita sin mirar a nadie - Así que deduzco que no andaba de buen humor probablemente estaba abrumado con lo de su cerrojo perdido - muchos asintieron a sus palabras hasta el mismo rey pues en este momento sus ojos eran de un azul eléctrico como el de sus hijos, aunque si se fijaban bien podían ver pequeños destellos dorados que denotaban que también estaba con ira contenida.

A medida que me acerqué a él, el aire crepitó y despidió olor a ozono.

Piper inconscientemente sonrió como tonta enamorada pues así olía Jason y Lacy a su lado la codeo para traerla de vuelta a la tierra.

Sin duda el dios sentado a su lado era su hermano, pero vestía de manera muy distinta.

Poseidón sonrió sabia que ese era él ahora quería saber que impresión había tenido su hijo la primera vez que lo había visto acarició su cabello mientras oía.

Me recordó a uno de esos playeros permanentes de Cayo Hueso. Llevaba sandalias de cuero, pantalones cortos caqui y una camiseta de las Bahamas con estampado de cocos y loros.

Afrodita hizo una mueca horrorizada ante la vestimenta descrita ahora el Dios no llevaba algo así, porque habían decidido todos llevar sus túnicas, pero el Dios no pudo evitar reír por la cara de su tía.

- Eso es un horror - exclamo la diosa saliendo del sock - Debemos hacer algo con tu sentido de la moda sobrino - chilló llevándose una mano al pecho, él solo río igual que algunos más en la sala y las hijas e hijos de la diosa le daban la razón, excepto Piper si ella creía que el atuendo no era de lo mejor pero era el Dios del mar naturalmente vestiría cosas veraniegas.

Estaba muy bronceado y sus manos se veían surcadas de cicatrices, como un viejo pescador.

- Es que eso es - dijeron los hijos del Dios haciéndolo sonreír aún más y ganándose risitas de algunos y más tristeza de parte de otros.

Tenía el pelo negro, como el mío. Su rostro poseía la misma mirada inquietante que siempre me había señalado como rebelde.

Los semidioses no pudieron evitar mirar al Dios y comprobar lo dicho en el libro y si efectivamente el Dios cargaba esa misma mirada que anunciaba problemas pero que te envolvía cálidamente y te calmaba también, suspiraron tristes y los dioses lo notaron otra vez estaba el pesar en ellos.

Pero sus ojos, del verde del mar, también como los míos, estaban rodeados de arrugas provocadas por el sol, lo que sugería que solía reír.

- Es el que más ríe de todos nosotros - dijo Demeter viendo a su hermano y los demás dioses asintieron.

- Claro que sí el siempre se anda riendo de mis bromas- reía Hermes.

- Oh como la vez que le robamos el libro a Atenea ¿recuerdas? - codeo Apolo a su hermano y este asintió y comenzaron a reír mientras la diosa les envió una mirada envenenada.

- Como olvidarlo - siguió Hermes - Estuvo buscando su libro por todo el olimpo - reia más y más.

- Y este aparecía desaparecía por todos lados hasta que cayó al lago que está en el bosque - terminó por decir Poseidón riendo de las travesuras de sus sobrinos.

Zeus solo rodó los ojos no sabía como él podía apoyar eso, eran dioses no debían comportarse como chiquillos mortales, Hera pensaba lo mismo.

Artemisa no podía ocultar una sonrisa divertida en sus labios ella recordaba esa travesura y la razón por la que la hicieron pues Atenea la había estado fastidiando con eso de que la cacería no era nada bueno y productivo, que debía buscar otro objetivo en la vida, su hermano no se lo dijo pero sabía que esa era la razón de la broma.

Hefestos y Ares reían a más no poder, Atenea los veía con furia a todos los que reían pues los demás dioses se fueron sumándose al alboroto que se estaba formando.

Percy despertó por todo pero no dijo nada todos se veían bien riendo, los observó con detenimiento preguntándose si estarían bien después que hiciera eso, cuando se calmaron lo suficiente Afrodita siguió leyendo.

Su trono era una silla de pescador. Ya sabes, el típico asiento giratorio de cuero negro con una funda acoplada para afirmar la caña.

- Una buena silla - murmuró el portador de tormentas sabiendo cual sería la nueva forma de su trono, la de ahora solo se mostraba como un trono de color verde mar pues Zeus mentalmente había decidido que debían permanecer con túnicas griegas y que sus tronos debían mostrar seriedad, lo que a él no le gusto por eso su trono no era dorado o gris como el de los demás, el dijo que fueran formales no especificó el color.

Los semidioses recién reparaban en que los dioses estaban con túnicas desde que llegaron y que sus tronos eran todos monótonos y solo dorados y grises a excepción del de Poseidón, bueno que habían tenido muchas otras cosas en las que fijarse para no notar eso, Percy después de ver a todos volvía a cerrar los ojos.

En lugar de una caña, la funda sostenía un tridente de bronce, cuyas puntas despedían una luminiscencia verdosa. Los dioses no se movían ni hablaban, pero había tensión en el aire, como si acabaran de discutir.

- Es lo más probable - susurro Hestia sus hermanos siempre andaban peleando por cualquier cosa y en especial lo harían si algo fue robado.

Me acerqué al trono de pescador y me arrodillé a sus pies.

Zeus vio furioso el libro, eso era irrespetuoso, él era el rey tenía que arrodillarse primero ante él, antes que a su hermano, vio al muchacho sin importarle la mirada de advertencia que le daba Poseidón.

- ¡Insolente! - bramó contra el chico unas nubes se arremolinaron en la sala de tronos.

- Cálmate- siseó Poseidón con demasiada serenidad viendo a su hermano y abrazando con una mano de manera protectora a su hijo cubriendo sus oídos contra su cuerpo para que no despierte mientras en la otra sostenía su tridente.

- Zeus siéntate- mando Hera viendo fijamente a su esposo este parecía querer seguir con la pelea pero vio al resto de la sala y todos le daban miradas de no te atrevas a seguir, así que solo se sentó pero esto no se iba a quedar así el era el rey, el muchacho debía mostrarle más respeto y también estaba lo de sus hijos.

Afrodita decidió seguir leyendo para acabar con este ambiente que se había formado.

-Padre. -No me atreví a levantar la cabeza. El corazón me iba a cien por hora. Sentía la energía que emanaba de los dos dioses. Si decía lo incorrecto, me fulminarían en el acto.

- Yo no permitiría eso - mascullo Poseidón viendo a su hermano menor que ahora si tenia los ojos grises con destellos dorados estaba crepitando en ellos y sus manos igual.

A mi izquierda, habló Zeus:-¿No deberías dirigirte primero al amo de la casa, chico?

Zeus asintió estaba de acuerdo con su yo del libro, los demás rodaron los ojos el se creía demasiado solo porque era el rey.

Mantuve la cabeza gacha y esperé.-Paz, hermano -dijo por fin Poseidón.

- El siempre intentando calmar la situación- sonrió Artemisa ella no quería a los hombres por todo lo que pasó en sus días, pero quería mucho a su tío después de todo el la cuido siempre, a diferencia de Zeus que siempre salía con la excusa de soy un Dios rey debo seguir las normas no puedo intervenir en la vida de mis hijos aunque sean inmortales.

Su voz removió mis recuerdos más lejanos: el brillo cálido que había sentido de bebé, su mano sobre mi frente

El Dios de los mares de forma inconsciente hizo lo que describió en el libro agregando un beso en su sien haciendo que las mujeres de la sala arrullaran, pero la vista de dos se detuvo en Piper y ella solo se sonrojó y se encogió de hombros, no la podían culpar la escena era tierna hasta Calrisse había arrollado claro que a modo de broma pero lo había hecho.

-. El muchacho respeta a su padre. Es lo correcto.

- Si eso era lo correcto para él- afirmó en un susurro Reyna ella sabía que debían mostrar respeto a los dioses pero también estaba visto que ante todo para Percy estaba su familia.

-¿Sigues reclamándolo, pues? -preguntó Zeus, amenazador-.

- Si - afirmo el Dios de los mares en la sala sonriendo más que orgulloso de su hijo mientras Zeus lo veía mal.

¿Reclamas a este hijo que engendraste contra nuestro sagrado juramento?

- Tú lo rompiste primero - se encogió de hombros el Dios mientras el otro mascullaba entre dientes algo de hermanos cara dura que se saltan las normas como les viene en gana.

-He admitido haber obrado mal. Ahora quisiera oírlo hablar.

Afrodita frunció el ceño al igual que muchos dioses mientras Poseidón miraba con pesar a su hijo, no podía negar que había hecho mal al traerlo al mundo y darle el destino que le dio eso le dolía.

«Haber obrado mal...» Se me hizo un nudo en la garganta.

- Esas palabras fueron muy frías- dijo una enojada Afrodita mirando al Dios que solo veía a su hijo.

- Estaba el señor rey del drama presente no podía ser más cariñoso ni mostrar favoritismo - respondió con frialdad el Dios acariciando el rostro de su hijo - Sabes que suelo guardar la compostura cuando ninguno de los dos está de buen ánimo solo porque no quiero que los mares se agiten más de lo debido - termino por contestar y los dioses dejaron de mirarlo, no podían negarlo así era él.

¿Eso es todo lo que yo era? ¿Una mala obra? ¿El resultado del error de un dios?

- Nunca has sido un error pero lamento el destino que te depara por ser mi hijo - susurro al oído del azabache en un tono triste.

-Ya le he perdonado la vida una vez -rezongó Zeus-. Atreverse a volar a través de mi reino... ¡Bueno! Debería haberlo fulminado al instante por su insolencia.

Poseidón le envió una mirada envenenada al Dios de los cielos ¿Como se atrevía a decir eso?.

-¿Y arriesgarte a destruir tu propio rayo maestro? -replicó Poseidón con calma-. Escuchémoslo, hermano.

- Poseidón callando a Zeus desde hace eones - bromeo Apolo tratando de aligerar el ambiente que se estaba formando y lo logró un poco ganándose risillas.

Zeus refunfuñó un poco más y decidió:-Escucharé. Después me pensaré si lo arrojo del Olimpo o no.

- No vas a arrojar a nadie del olimpo - refutó Demeter mirando mal a su hermano - Tenias que oírlo y sin hacer drama el llevo tu estúpido cacharro - termino por decir completamente enojada de la actitud de su hermano este solo asintió pero en sus ojos se veía que también estaba enfurecido.

-Perseus -dijo Poseidón-. Mírame.Lo hice, y su rostro no me indicó nada. No había ninguna señal de amor o aprobación, nada que me animase. Era como mirar el océano: algunos días veías de qué humor estaba, aunque la mayoría resultaba ilegible y misterioso.

- No podía mostrar ninguna emoción con este ahí- señalo con su dedo pulgar a su pequeño hermano y este le vio ofendido el era el rey no un vulgar este.

Tuve la impresión de que Poseidón no sabía realmente qué pensar de mí.

- Claro que sabía que pensar de ti - comentó el Dios viendo a su hijo más de uno veía la escena con una sonrisa en el rostro aunque un poco tristes.

No sabía si estaba contento de tenerme como hijo o no.

- Papá está más que feliz teniéndote como hijo podemos asegurarlo - dijo Belerofonte y sus hermanos asintieron también sus primos y Aquiles, el Dios sonrió como no iba a estar feliz si era su hijo.

Aunque resulte extraño, me alegré de que se mostrara tan distante. Si hubiese intentado disculparse, o decirme que me quería, o sonreír siquiera, habría parecido falso, como un padre humano que buscara alguna excusa para justificar su ausencia.

- Pero no soy un padre humano - murmuró el Dios con una sonrisa - Aunque si tal vez habría parecido falso en ese momento - paso los dedos por la mejilla de Percy estaba apreciando esos momentos más que nada.

Podía vivir con aquello. Después de todo, tampoco yo estaba muy seguro de él.

- Oh pero nos parece que ahora si lo está y mucho - aseguro Miranda con una sonrisa hacia el Dios este se la devolvió.

-Dirígete al señor Zeus, chico -me ordenó Poseidón-. Cuéntale tu historia.

- Claro y después de pensar tanto recién se acuerda que el rey existe - mascullo Hera con fastidio esta lectura le había dejado de gustar hace un buen rato.

Así pues, conté todo lo ocurrido, con pelos y señales. Luego saqué el cilindro de metal, que empezó a chispear en presencia del dios del cielo, y lo dejé a sus pies.

- Esperemos que le haya creído- dijo Hestia y vio que varios de los semidioses griegos comenzaron a negar con la cabeza la diosa fruncio el ceño mirando a su pequeño hermano este aparto la vista.

Se produjo un largo silencio, sólo interrumpido por el crepitar de la hoguera.

Zeus abrió la palma de la mano. El rayo maestro voló hasta allí. Cuando cerró el puño, los extremos metálicos zumbaron por la electricidad hasta que sostuvo lo que parecía más un relámpago, una jabalina cargada de energía sonora que me erizó la nuca.

- Ya está te han devuelto tu preciado Rayo- dijo Hera con la mayor frialdad posible hacia su esposo y hermano tampoco estaba feliz con él.

-Presiento que el chico dice la verdad -murmuró Zeus-. Pero que Ares haya hecho algo así... es impropio de él.

- Claro que lo es pero no por eso es mentira lo que haya dicho el chico - murmuró Hefestos que ya estaba viendo por donde iban los pensamientos de su padre en el libro seguramente por ese detalle que derrotó a su hijo no le creía del todo al muchacho.

-Es orgulloso e impulsivo -comentó Poseidón-. Le viene de familia.

Los dioses no pudieron evitar dar la razón en eso, aunque no lo quisieran admitir abiertamente todos y cada uno de ellos era así.

-¿Señor? -tercié.Ambos respondieron al unísono:-¿Sí?

- Tienes que ser más específico con los dos ahí presentes - río por lo bajo Piper aunque se sentía rara ella siendo hija de Afrodita podía sentir más las emociones de los que estaban en la sala y podía sentir que la tristeza crecer con cada palabra que avanzaba el capítulo.

-Ares no actuó solo. La idea se le ocurrió a otro, a otra cosa.

Describí mis sueños y aquella sensación experimentada en la playa, aquel fugaz aliento maligno que pareció detener el mundo y evitó que Ares me matara.

Más de uno se estremeció recordando esas partes de la historia luego vieron al chico, debió padecer mucho con sueños como esos, debido a que los de él sonaban más reales, más, descriptivos que los que ellos habían llegado a tener y esta era una de las razones por las que Apolo tenía tanto interés en el chico.

-En los sueños -proseguí-, la voz me decía que llevara el rayo al inframundo. Ares sugirió que él también había soñado. Creo que estaba siendo utilizado, como yo, para desatar una guerra.

- En eso no se equivocaba el muchacho, esa cosa los quería usar a los dos - resoplo Hermes por más que intentaba sacarse ese temor de que su hijo del libro iba a hacer algo que no le iba a gustar no lo conseguía y ver que sus hijos no estaban haciendo bromas no lo ponía mejor.

-¿Acusas a Hades, después de todo? -preguntó Zeus.

- Te contó su sueño - fruncio el ceño el Dios del inframundo- De seguro te dijo lo del foso sigues ¿queriendo echarme la culpa? - sombras comenzaban a emanar de la ropa del Dios mientras que Zeus le devolvía la mirada.

- Bien podías ser tú debido a que eres uno de los dioses que habita ahí abajo y el que se supone que manda - gruño Zeus con vientos y nubes arremolinandose a su alrededor.

- Paz hermanos - dijo con una calma mortal Poseidón viendo con advertencia a los dos mientras sostenía a Percy contra su pecho - Dejemos que siga la lectura- ninguno de los dos siguió hablando pero tampoco apartaban su mirada.

-No -contesté-. Quiero decir, señor Zeus, que he estado en presencia de Hades. La sensación de la playa fue diferente.

Hades no dejaba de ver a Zeus a pesar de que su esposa lo tenía tomado de la mano no podía creer la desfachatez que dijo, le estaban diciendo de la cosa del foso y aún así se atrevía a acusarlo a él, la única razón por la que no saltó a atacarlo apenas dijo esas palabras fue por sus hijos y que no quería tomar su verdadera forma con ellos aquí pero si que quería golpearlo.

Fue lo mismo que sentí cuando me acerqué al foso. Es la entrada al Tártaro, ¿no? Algo poderoso y malvado se está desperezando allí abajo... algo más antiguo que los dioses.

- Muy bien espero que con esa explicación más explícita le haya quedado claro que no fui yo - mascullo por lo bajo Hades aún viendo a su hermano menor y este tampoco apartaba la mirada.

Poseidón y Zeus se miraron. Mantuvieron una discusión rápida e intensa en griego antiguo. Sólo capté una palabra: «Padre.»

Los griegos evitaron mirar con odio al rey de los cielos porque siempre supieron que Percy intentó avisarles desde el principio sobre la guerra y el despertar de Cronos pero no le habían creído, como si el fuera a jugar con esas cosas, vamos, que tenía doce pero el había hecho lo que pocos semidioses podía hacer a esa edad debieron por lo menos evaluar lo dicho por él.

Poseidón hizo alguna sugerencia, pero Zeus cortó por lo sano. Poseidón intentó discutir. Molesto, Zeus levantó una mano.

- Es un sordo que no escucha razones de nadie cuando está molesto- comentó en un tono cansino Demeter para luego resoplar pues ahora Zeus le miraba enojado pero a ella no le importaba.

-Asunto concluido -dijo-.

- El chico te está avisando del despertar de padre y para ti es ¿un asunto concluido? - Hestia veía incrédula a su hermano ahora se preguntaba en donde fallaron con su crianza tal vez las ninfas le dieron demasiado.

- No era un asunto concluido - fruncio el ceño Hades - Pudiste al menos sopesar la idea con el consejo Olimpico no decidir todo por ti mismo- termino el Dios viendo a su hermano que literalmente echaba chispas.

- Yo soy el rey y puedo concluir un asunto si no le veo la relevancia - se defendió el Dios recibiendo muchas malas miradas del resto de dioses, Poseidón al ver que esto iba a seguir para largo le hizo una seña a Afrodita para que siga quería terminar esto rápido y que su hijo pueda dormir bien, pues con tanto bullicio el parecía ponerse peor con las pesadillas.

Tengo que ir a purificar este relámpago en las aguas de Lemnos, para limpiar la mancha humana del metal.

- Claro le importaba más su estúpido Rayo que la guerra inminente y el despertar de Cronos - mascullo Artemisa mirando mal a su padre y no era la única que le veía así pero a él no le importaba los ignoraba a todos.

-Se levantó y me miró. Su expresión se suavizó ligeramente-. Me has hecho un buen servicio, chico. Pocos héroes habrían logrado tanto.

- Bueno al menos reconoció que hizo bien su trabajo- suspiro con cansancio Tyler un hijo de Marte, él y sus hermanos junto con su padre habían estado emocionados con la pequeña riña anterior pero saber que a pesar de que le estaban advirtiendo al gran señor del campamento Júpiter sobre una guerra y el no iba a hacer nada los tenía decepcionados no había mejor descripción para lo que sentían.

Jason prefería no ver a su padre quería evitar terminar más decepcionado, de sus acciones aquí y del libro de lo que ya lo estaba, Thalia le dio unas palmaditas en la espalda para hacerle saber que no estaba solo y vio a Perseo que sonreía con comprensión, eso lo hizo sentir un poco mejor ahora tenía hermanos no una sino dos que lo apoyaban y sabían un poco como se sentía.

-Tuve ayuda, señor -respondí-. Grover Underwood y Annabeth Chase...

- No se olvidó de sus amigos - sonrió suavemente Ana hija de Venus y más hicieron lo mismo que ellas incluso las diosas, Artemisa no dijo nada pero le parecía un gesto bastante noble porque no se dio a él solo todo el crédito de la misión como habría hecho otro.

-Para mostrarte mi agradecimiento, te perdonaré la vida. No confío en ti, Perseus Jackson. No me gusta lo que tu llegada supone para el futuro del Olimpo, pero, por el bien de la paz en la familia, te dejaré vivir.

- Vaya que gran recompensa- mascullaron por debajo los Stoll y las hermanas Gardner que los alcanzaron a oír resoplaron eso a ellas también les parecía injusto el hizo tanto por ese objeto y lo único que ganaba es que no lo maten.

Zeus estaba opinando lo mismo que su yo del libro que no debía confiar en el chico porque si fue capaz de derrotar a dos dioses, entonces era peligroso y si así era el debía hacer algo.

-Esto... gracias, señor.

-Ni se te ocurra volver a volar. Que no te encuentre aquí cuando vuelva. De otro modo, probarás este rayo. Y será tu última sensación.

Todos miraron mal al libro y luego al gran rey de los cielos por su forma de actuar, el chico había hecho su misión y más, esa no era forma de tratarlo porque prácticamente lo había arrojado del olimpo sin si quiera prestar verdadera atención a sus palabras.

El trueno sacudió el palacio. Con un relámpago cegador, Zeus desapareció.

- Deberes que debieron darle el título del rey del drama a él y no a mi - murmuró a su esposa Dioniso y está río ligeramente a lo dicho, los demás se los quedaron viendo pero no dijeron nada.

Teseo debes en cuando miraba a la diosa, seguía tan linda como él la recordaba oh que buenos tiempos pasó con ella y luego le envió una mirada breve pero cargada de odio a cierta diosa de la sabiduría que de sabía no tenía mucho pero de vengativa si que tenía bastante.

Me quedé solo en la sala del trono con mi padre.-Tu tío -suspiró Poseidón- siempre ha tenido debilidad por las salidas dramáticas. Le habría ido bien como dios del teatro.

Los dioses en la sala afirmaron con la cabeza incluso el Dios del teatro Y Zeus lo vio ofendido y luego a su esposa esta también había asentido cuando el iba a decir algo ella simplemente levantó la mano.

- Eres un dramático no lo puedes negar - dijo ella antes que si quiera pueda defenderse- Afrodita sigue por favor - la nombrada asintió pero no porque quisiera recibir sus ordenes sino porque quería terminar el capítulo de una vez.

Un silencio incómodo.

-Señor -pregunté-, ¿qué había en el foso?-¿No te lo has imaginado ya?-¿Cronos? ¿El rey de los titanes?

La temperatura en la sala bajo un poco debido al nombre de ese titán, no era una agradable sensación saber que el podía volver o que el quiso volver.

Incluso en la sala del trono del Olimpo, muy lejos del Tártaro, el nombre «Cronos» oscureció la estancia, haciendo que la hoguera a mi espalda no pareciera tan cálida.

Hestia se abrazó a sí misma hasta que sintió unas manos cálidas sobre sus hombros vio hacia un lado y se dio cuenta que era el Dios del sol que le abrazaba por la espalda, este le sonrió y ella hizo lo mismo, esto le hacía sentir una pequeña esperanza de que todo estaría mejor.

Poseidón agarró su tridente.-En la primera guerra, Percy, Zeus cortó a nuestro padre Cronos en mil pedazos, justo como Cronos había hecho con su propio padre, Urano.

Afrodita hizo una imperceptible mueca al leer el nombre de su padre que solo sus hijos y los hijos de Hefestos notaron pues estaban acostumbrados a ver cosas pequeñas que los demás no podían ver fácilmente.

Zeus arrojó los restos de Cronos al foso más oscuro del Tártaro.

Ahí estaba de nuevo el nombre de ese lugar los de la misión futura prefirieron hacer como que no oyeron nada de lo dicho y miraron a puntos muertos en la sala no querían mirar a los pequeños Annabeth y Percy de la sala estaban seguros que se culparian una vez más y no podían hacer eso, al menos con Thalia y Clarisse viéndolos.

El ejército titán fue desmembrado, su fortaleza en el monte Etna destruida y sus monstruosos aliados desterrados a los lugares más remotos de la tierra.

Todos los semidioses se removieron incómodos en sus lugares recordando las batallas que libraron para derrotar a Cronos y a sus aliados vaya que les había costado y mucho.

Aun así, los titanes no pueden morir, del mismo modo que tampoco podemos morir los dioses. Lo que queda de Cronos sigue vivo de alguna espantosa forma, sigue consciente de su dolor eterno, aún hambriento de poder.

Y no es el único hambriento de eso pensaron tristemente los semidioses recordando todo lo que dejaron en su tiempo, algunos vieron de reojo a otro que también tenía ansias de poder y que ahora era solo un simple probatio.

-Se está curando -dije-. Está volviendo.

Poseidón negó con la cabeza.-De vez en cuando, a lo largo de los eones, Cronos se despereza.

- Así que tú tampoco le creíste mucho a tu hijo - le vio reprobatoriamente Afrodita a su sobrino.

- Tal vez es por la discusión con Zeus - respondió seguro que su hermano le recordó todas las veces que según el titán estaba despertando pero solo eran falsas alarmas.

Se introduce en las pesadillas de los hombres e inspira malos pensamientos. Despierta monstruos incansables de las profundidades. Pero sugerir que puede levantarse del foso es otro asunto.

- Si seguro el gran rey te recordó esas veces donde ese ser influyó en la gente - afirmó Afrodita mientras veía fijamente el libro y los demás asintieron - Aunque igual debieron prestar más atención a lo que el dijo una menos avisar lo sucedido al consejo olímpico- susurro ella para después seguir con la lectura.

-Eso es lo que pretende, padre. Es lo que dijo.

Poseidón guardó silencio durante un largo momento.-Zeus ha cerrado la discusión sobre este asunto. No va a permitir que se hable de Cronos. Has completado tu misión, niño. Eso es todo lo que tenías que hacer.

- y con eso tú también has terminado el asunto - suspiró con cansancio Demeter a veces cuando esos dos se ponían de cabeza dura no habi quien les haga entrar en razón.

-Pero... -Me interrumpí. Discutir no iba a servir de nada. De hecho, bien podría enfadar a mi padre-. Como... deseéis, padre.

- No creo que llegases a enfadarme solo por hablar conmigo- sonreía el Dios, aunque seguro el ya no quería hablar más del tema de Cronos tampoco pues no era lindo hablar de eso y menos con tu hijo recién reconocido.

Una débil sonrisa se dibujó en sus labios.-La obediencia no te surge de manera natural, ¿verdad?

- No - contestaron los chicos en la sala como si la pregunta se la hubiesen hecho a ellos y el Dios soltó una ligera risa por la actitud de ellos.

-No... señor.-En parte es culpa mía, supongo. Al mar no le gusta que lo contengan.

- Supone bien - reía Thalia por lo bajo.

- Aunque también ha sacado la rebeldía de Sally - susurró Grover recordando la batalla de Manhattan y como se cargó a los monstruos con esa escopeta y Quirón que lo alcanzó a oír río también esa era una mortal bastante especial.

-Se irguió en toda su estatura y recogió su tridente. Entonces emitió un destello y adoptó el tamaño de un hombre normal-. Debes marcharte, niño. Pero primero tienes que saber que tu madre ha vuelto.

Muchos suspiraron aliviados de que le hayan regresado a su madre, Frank y Leo esbozaban grandes sonrisas se imaginaban lo feliz que el debía estar por ella.

Impresionado, lo miré fijamente y pregunté:

-¿Mi madre?-La encontrarás en casa. Hades la envió de vuelta cuando recuperaste su yelmo. Incluso el Señor de los Muertos paga sus deudas.

- Siempre pago mis deudas - sonrió satisfecho el señor de los muertos al saber que le había devuelto a su madre mientras que su pequeño hermano seguía aún molesto con él bueno en realidad estaba molesto con todo el asunto de la derrota de sus hijos el irrespeto de Percy y que los de la sala tampoco parecían querer hacerle caso.

El corazón me latía desbocado. No podía creérmelo.-¿Vais a... querríais...?

Quería preguntarle a Poseidón si le apetecía venir conmigo a verla, pero entonces reparé en que eso era ridículo.

- No habría sido ridículo - sonreia el rey de los mares.

- Esta prohibido que visites a tus hijos - señaló Zeus viendo ahora a Poseidón.

- Solo me habría asegurado que llegue a salvo a casa, eso no está del todo prohibido- respondió este encogiéndose de hombros, el otro le veía furioso - Afrodita sigue por favor- ella muy sonriente acató la orden, el otro Dios seguía muy enfadado.

Me imaginé al dios del mar en un taxi camino del Upper East Side. Si hubiese querido ver a mi madre durante todos éstos años, lo habría hecho.

- Seguro no lo hice para que el tarado de mi hermano no le encuentre - se quejo el atracador de tormentas mientras el rey de los dioses se ponía rojo de ira.

Y también había que pensar en Gabe el Apestoso.

- Oh ese mortal pagará lo malo que haya hecho - mascullo con odio el Dios apretando un poco más su hijo.

Los ojos de Poseidón adquirieron un tinte de tristeza.

-Cuando regreses a casa, Percy, deberás tomar una decisión importante. Encontrarás un paquete esperándote en tu habitación.

- ¿Un paquete? - todos se quedaron un poco desconcertados ¿Que podría haberle enviado el Dios al chico? mientras Grover y Annabeth sonreían cómplices ellos ya sabían que había en ese paquete.

-¿Un paquete?-Lo entenderás cuando lo veas. Nadie puede elegir tu camino, Percy. Debes decidirlo tú.

Ahora que Annabeth analizaba la situación tal vez Poseidón se había enterado de lo malo que era el padrastro de Percy por las noticias mortales o del olimpo y por eso envió ese paquete a la casa de él, sabiendo que tomaría la mejor decisión para acabar con eso.

Asentí, aunque no sabía a qué se refería.

Afrodita leyó mentalmente lo que seguía y comenzó a sonreír a más no poder y vio con un brillo especial en los ojos a Poseidón y soltó un chillido inesperado haciendo que a todos le duelan los oídos hasta que Ares amablemente cubrió su boca con su mano.

- ¡Por mi! ya te dije que no grites así- se quejó Apolo pero ese era el sentir de todos los presentes - Casi dejas a todos sordos - seguía refunfuñando y sacudía la cabeza tratando de que le dejen de doler los oídos.

- Ahora te voy a soltar pero no grites - dijo Ares y ella asintió el descubrió su boca muy despacio ella seguía sonriendo a más no poder.

- Bien ¿qué pasó para que grites así? Dita - dijo Hermes a la diosa sacudiendo sus oídos con sus manos lo mismo que hacían varios de los presentes ella respiró hondo y empezó a leer para que entiendan su chillido.

-Tu madre es una reina entre las mujeres -declaró Poseidón con añoranza-.

Los hijos de la diosa comenzaron a entender porque el grito mientras Artemisa aún medio aturdida por el ruido solo rodo los ojos, igual que Atenea.

No he conocido una mortal como ella en mil años.

Más de una suspiro como enamorada eso sonaba demasiado dulce, algunas diosas también lo hicieron, mientras que Poseidón se sonrojó el no solía decir eso de muchas de sus amantes pero por lo que sabía de la madre del chico su yo del libro tenía razón ella era especial una reina.

Aun así... lamento que nacieras, niño.

- No debiste decirle eso - regañaron las diosas al Dios de los mares este aparto la vista y la centro en su hijo el ya podía adivinar porque le había dicho eso.

Te he deparado un destino de héroe, y el destino de los héroes nunca es feliz. Es trágico en todas las ocasiones.

- Solo por eso lamento cuando tengo un hijo, lamento el destino que tienen y el peso que deben cargar por ello - hablo tristemente sin despegar los ojos de su hijo menor sus otros hijos presentes sonrieron con tristeza al menos su padre lamentaba lo que ellos sufrieron solo por nacer semidioses a otros eso ni les importaba.

Muchos dioses pusieron sonrisas tristes también, les dolía ver como sufrían sus hijos solo por el hecho de ser suyos, pero que podían hacer ellos necesitaban de esos mismos niños para hacer tareas que por culpa de las leyes no podían en el mundo mortal, el único que parecía no lamentar eso era Zeus que parecía inmutable igual que Hera.

Pero por dentro el rey si lamentaba la vida que les había deparado a sus hijos semidioses aunque no lo admitiría por orgullo, Thalia y Jason no sabían como sentirse al ver que su padre no mostraba ningún sentimiento acerca de mostrarse arrepentido por su destino suspiraron e hicieron como si no les importo aunque dolía y Perseo lo sabía el conocía bien lo que sentían ellos dos.

Intenté no sentirme herido. Allí estaba mi propio padre, diciéndome que lamentaba que yo hubiese nacido.

Los de la sala estaban cada vez más tristes el Dios tenía razón en lamentarse pero no estaba ayudando a la autoestima de su hijo y eso no ers bueno.

-No me importa, padre.-Puede que aún no -dijo-. Aún no. Pero aquello fue un error imperdonable por mi parte.

- No me perdono darte un destino tan cruel - acariciaba el rostro de su hijo, algunos comenzaron a llorar en silencio pues si que fue un destino cruel, el chico pasó una guerra y estaba ahora en otra solo para acabar en ese lugar, Thalia y Clarisse querían atacar a todos para que dejen de llorar y dejen de sentirse como se sentían pero eran demasiados los que estaban sumiendose en la tristeza, así que la teniente se puso de pie y corrió donde Leo.

- Es hora Valdez- le dijo al oído el entendio a que se refería y asintió poniéndose de pie sacando de su bolsillo un pequeño aparato.

- ¡Salid mis pequeñas! - grito a viva voz apretando un pequeño botón y de quien sabe donde empezaron a aparecer hormigas robot y se empezaron a meter en la ropa de todos.

Todos comenzaron a moverse de un lado a otro y a reírse forzadamente porque las hormigas les estaban haciendo cosquillas otros no tenían esa suerte y saltaban de aquí allá porque les estaban picando y Leo reia como desquiciado junto a Thalia y Clarisse los únicos que no tenían hormigas eran ellos así que disfrutaban del espectáculo.

Los dioses veían con gracia a sus hijos que se removian y trataban de zafarse de los bichos pero no podían, Zeus veía a todos con una ceja arqueada no lo iba a admitir pero el asunto se le hacía divertido, cuando Leo por fin apago a las hormigas y recibió un coscorrón de parte de Piper porque que le había dicho en el primer capítulo que ni se le ocurra esto, pudieron seguir leyendo.

-Os dejo, pues. -Hice una reverencia incómoda-. N-no os molestaré otra vez.

Me había alejado cinco pasos cuando me llamó.-Perseus.

Poseidón escuchó una leve queja del chico en sus brazos lo más probable es que haya despertado por el gran grito de Afrodita y al parecer no le gustaba mucho su nombre esperaba que el otro Perseo no se entere de eso.

-Me volví. Había un fulgor en sus ojos, una especie de orgullo fiero-.

- Te aseguro que era orgullo - le susurro a su hijo este aún estaba con los ojos cerrados probablemente intentado dormir de nuevo pero le sonrió.

Lo has hecho muy bien, Perseus. No me malinterpretes. Hagas lo que hagas, debes saber que eres hijo mío. Eres un auténtico hijo del dios del mar.

- Y que yo me siento orgulloso de que seas mi hijo - siguió susurrandole consiguiendo que se sonroje y se acomode mas en su regazo para su diversión.

Cuando regresé caminando por la ciudad de los dioses, las conversaciones se detuvieron. Las musas interrumpieron su concierto. Todos, personas, sátiros y náyades, se volvieron hacia mí con expresiones de respeto y gratitud, y cuando pasé junto a ellos se inclinaron como si yo fuera un héroe de verdad.

- ¡Porque eso eres! - gritaron los de la sala y el solo se escondió más en el cuello de su padre negándose a dar el rostro pero su padre sonreía a más no poder orgulloso de su hijo igual que sus hermanos y amigos de él.

Algunos dioses no pensaban lo mismo que los demás igual que cierto probatio y cada uno de ellos por motivos distintos iban a demostrar lo contrario.

Quince minutos más tarde, aún en trance, ya estaba de vuelta en las calles de Manhattan.

Fui en taxi hasta el apartamento de mi madre, llamé al timbre y allí estaba: mi preciosa madre, con aroma a menta y regaliz, cuyo cansancio y preocupación desaparecieron de su rostro al verme.

Todos en la sala esbozaban sonrisas de cariño a la mención de que la madre del chico estaba bien y que había vuelto a casa excepto por Poseidón que sintió como su hijo se tensaba y lo abrazaba aún sin despegar su rostro de su hombro.

-¡Percy! Oh, gracias al cielo. Oh, mi niño.

Hestia sonría dulcemente mirando al chico se veía que era una buena madre pero se extrañó al ver que Poseidón no sonreía y solo veía a su hijo algo pasaba ahí.

Me dio un fuerte abrazo y nos quedamos en el pasillo, mientras ella sollozaba y me acariciaba el pelo. Lo admitiré: también yo tenía los ojos llorosos. Temblaba de emoción, tan aliviado me sentía.

La mayoría de los presentes especialmente mujeres arrullaron esos pensamientos eran muy dulces incluso Hera debió admitir que el demostraba mucho cariño por su madre y que ojalá sus hijos hicieran lo mismo por ella, pero ellos tenían buenos motivos para no hacerlo.

Me dijo que sencillamente había aparecido en el apartamento aquella mañana y Gabe casi se había desmayado del susto.

- Ojalá le hubiera dado un infarto- murmuró Kayla y Malcom solto una ligera risita mientras Lou Ellen veía mal a la chica y Afrodita sonreía le gustaba eso de ahí.

No recordaba nada desde el Minotauro, y no podía creerse lo que le había contado Gabe: que yo era un criminal buscado, que había viajado por todo el país y había estropeado monumentos nacionales de incalculable valor.

Muchos gruñeron y comenzaron a soltar su extenso vocabulario de maldiciones por lo bajo para que no los quieran censurar debido al vocabulario, El Dios de los mares seguía preocupado por su hijo este estaba respirando con irregularidad.

Se había vuelto loca de preocupación todo el día porque no había oído las noticias. Gabe la había obligado a ir a trabajar, puesto que tenía un sueldo que ganar.

Artemisa comenzó a soltar blasfemias en todos los idiomas que conocía en especial insultos contra los hombres y maldiciones además de prometer que iba a cazar a ese y hombre y hacerlo sufrir, mientras los demás solo se la quedaron viendo o tapan los oídos de alguien.

- Hermanita no se donde aprendiste eso pero aseguró que no fue de mi - estaba horrorizado Apolo viendo a su melliza esta solo chasqueó la lengua aún furiosa mientras cierto rubio reía por lo bajo el no lo iba a admitir pero muchos de esos insultos se los había enseñado él.

Teseo y Belerofonte trataban de ocultar sus risas también porque ellos si que habían escuchado esos insultos e intuían quien se los enseñó a la diosa.

- Bueno al menos e aprendido nuevos insultos - dijo divertido Hermes que tenía una libreta y un bolígrafo en mano y Ares asentía - Aunque podrías volver a repetir ese de Lamecharcas o lamecharcos de fosa séptica - reía el Dios mientras esquivaba una flecha esta vez enviada de Apolo.

- No harás que mi hermana repita eso - espeto el Dios mientras Artemisa solo se encogió de hombros una vez que había soltado los insultos se sentia un poco menos enfadada.

- ¿De donde será que ella aprendió eso? - pregunto al viento Perseo aunque sabía perfectamente la respuesta después de todo ellos pasaban juntos en los elíseos y sabía como insultaban los hijos del Dios del mar, Orión se hizo el duro de oído.

Me tragué la ira y le conté mi historia. Intenté suavizarla para que pareciera menos horrible de lo que en realidad había sido, pero no era tarea fácil.

- Que lindo no quería asustar a su madre - arrullo por lo bajo Lacy.

Estaba a punto de llegar a la pelea con Ares cuando la voz de Gabe me interrumpió desde el salón.-¡Eh, Sally! ¿Ese pastel de carne está listo o qué?

Artemisa hizo un gran esfuerzo por no decir más insultos igual que sus cazadoras y muchos en la sala apretaban los puños ese mortal si que se estaba haciendo de enemigos, mientras Percy no se apartaba del hombro de su padre negándose a dar el rostro por más que su padre intentaba verlo.

Cerró los ojos.

-No va a alegrarse de verte, Percy. La tienda ha recibido hoy medio millón de llamadas desde Los Angeles... Algo sobre unos electrodomésticos gratis.

Los amigos del chico no pudieron evitar soltar risitas por esto mientras que Percy comenzó a temblar en los brazos de su padre sabía que estaba cerca pronto todos lo sabrían.

-Ah, sí. Sobre eso...Consiguió lanzarme una sonrisita.-No lo enfades más, ¿vale? Venga, pasa.

Más de uno se preguntaba como es que ella podía ser así, aguantar a ese solo por la seguridad de su hijo, aunque algunos opinaban que no había servido de mucho pues igual estuvo en peligro no por monstruos mitológicos pero si los mortales.

Durante mi ausencia el apartamento se había convertido en Tierra de Gabe. La basura llegaba a los tobillos en la alfombra. El sofá había sido retapizado con latas de cerveza y de las pantallas de las lámparas colgaban calcetines sucios y ropa interior.

La mayoría de los presentes no pudo evitar hacer una mueca de asco ante el aspecto que debía tener el departamento y ese olor pobre de la madre del chico y de él.

Gabe y tres de sus amigotes jugaban al póquer en la mesa.

Cuando Gabe me vio, se le cayó el puro y la cara se le congestionó.-¿Cómo... cómo tienes la desfachatez de aparecer aquí, pequeña sabandija? Creía que la policía...

- La policía nada lacra inmunda - solto de repente una furiosa Hazel nadie podía creerse que ella fuera a decir algo asi porque se veía muy dulce y tierna aunque ahora sus ojos no se veían así hasta Frank debía admitir que le daba un poco de miedo pero igual la abrazó para calmarla.

Nico no estaba para nada sorprendido cuando había estado visitando el campamento Júpiter algunas veces la había visto así pero nunca delante de la gente porque del suelo comenzaban a brotar piedras.

-No es un fugitivo -intervino mi madre sonriendo-. ¿No es maravilloso, Gabe?

- Ella era la única feliz con su vuelta a casa - susurro Annabeth viendo a su amigo y los intentos de su padre porque se suelte un poco y le de la cara.

Nos miró boquiabierto. Estaba claro que mi vuelta a casa no le parecía tan maravillosa.

-Ya es bastante malo que tuviera que devolver el dinero de tu seguro de vida, Sally -gruñó-. Dame el teléfono. Voy a llamar a la policía.

Las personas de la sala estaban empezando a enfadarse apretaban los puños hasta tener los nudillos blancos en especial las cazadoras y su señora, Thalia estaba que echaba chispas y sus hermanos trataban de contenerla, Nico no estaba mejor.

-¡Gabe, no!Él arqueó las cejas.

-¿Dices que no? ¿Crees que voy a aguantar a este monstruo en ciernes en mi casa? Aún puedo presentar cargos contra él por destrozarme el Cámaro.-Pero...

Afrodita vio indignada lo siguiente y luego vio al chico que seguía en el hombro de su padre abrazándose a él, ella respiró profundo se preparó para lo que venia esto iba a desatar la guerra a Poseidón no le iba a gustar.

Levantó la mano y mi madre se estremeció.

Entonces comprendí algo: Gabe había pegado a mi madre. No sabía cuándo ni cómo, pero estaba seguro de que lo había hecho.

Y como Afrodita lo había predicho eso fue el detonante para lo que pasó después, todo se hizo un caos había rayos, sombras y flechas por todas partes el suelo temblaba haciendo caer a algunas personas, cada quien sacó su lindo vocabulario florido en muchos idiomas, antiguos y modernos, una lluvia se precipitó por toda la sala junto con fuertes vientos, el ambiente estaba frío hasta la hoguera lanzaba látigos de fuego demostrando que Hestia no estaba nada feliz.

- ¡Basta! - rugió Poseidón y todo el mundo se detuvo en ese instante las nubes se comenzaron a disipar, todos se veían claramente molestos, la sala estaba destruida casi todos los dioses estaban de pie, los semidioses estaban repartidos en esferas de agua protegiéndolos pues hasta algunos dioses empezaban a brillar, cuando todos se sentaron otra vez - Esto no soluciona nada - trato de calmar aunque el mismo estaba furioso sus ojos lo demostraban pero se recordaba que había prometido tratar de contenerse - Perseus - llamó a su hijo en un susurro este no contesto - ¿Ese dejo de existir? - el chico asintió aún escondido en su hombro y aflojando un poco el agarre que tenía con su padre - Bueno ya está dejó de existir veamos o leamos como - muchos asintieron y Afrodita tomó de nuevo el libro para seguir.

Quizá llevaba años haciéndolo sin que yo me enterase. La ira empezó a expandirse en mi pecho.

- Perseus - volvió a susurrarle a su hijo - Quiero saber algo - el chico se atrevió a apartarse un poco de su hombro pero sin mirarle aún- ¿Ese se atrevió a tocarte a ti? - el chico no respondió pero eso le bastó al Dios para saberlo todo, paso una mano por el cabello de su hijo mojandolo un poco prometiendose que en el nuevo futuro no iba a permitir eso el no dejaría que su hijo sufra no sabia como pero lo iba a hacer ese no se cruzaría en su vida nunca.

Me acerqué a Gabe, sacando instintivamente mi bolígrafo del bolsillo.

- No se debe atacar a los mortales - susurro el entrenador de Héroes pero pensando que bien podrían hacer una excepción con aquel mortal.

Él se echó a reír.-¿Qué, pringado? ¿Vas a escribirme encima? Si me tocas, irás a la cárcel para siempre, ¿te enteras?

- El que va acabar en la cárcel es otro y en los campos de castigos es otro - murmuró Hades, el amaba a cada una de sus amantes y sabía bien lo que sentía Poseidón en ese instante, que hubieran tocado a alguien especial por un Dios merecía un castigo ejemplar además podía intuir que ese no solo toco a la mujer sino que también le hizo daño al chico, porque así solían ser esos que se creían con poder, aunque en realidad eran miserables y que solo eran felices haciendo más miserables a otros. Pero el se iba a encargar de que pague sus pecados o si que los iba a pagar.

Perséfone veía inquisitivamente a su esposo ella sabia lo sensible que el era con el tema de que lastimen a los niños por eso los campos de castigos estaban llenos de esos criminales que abusaban de ellos, se veía que este iba a tener un trato especial porque además había tocado a alguien que era amado por su hermano Poseidón y el tenia cierto grado de cariño por él.

-Vale ya, Gabe -lo interrumpió su colega Eddie-. Sólo es un crío.

Gabe lo fulminó con la mirada e imitó con voz de falsete:-Sólo es un crío.Sus otros colegas rieron como idiotas.

- Es que eso es lo que son - susurro Julie hija de Mercurio.

-Está bien. Seré amable. -Gabe me enseñó unos unos dientes manchados de tabaco y añadió-: Tienes cinco minutos para recoger tus cosas y largarte. Si no, llamaré a la policía.

- Vas a ver el futuro tan espléndido que te depara el destino mortal - murmuró Apolo con una sonrisa peligrosa en los labios igual que la que tenían muchos otros dioses para ellos era indignante que alguien que era amada por un Dios sea tratada así.

-¡Gabe, por favor! -suplicó mi madre.-Prefirió huir de casa -repuso él-. Muy bien, pues que siga huido.

Me moría de ganas por destapar Anaklusmos, pero la hoja no hería a los humanos. Y Gabe, en la definición más pobre del término, era humano.

- En un término muy pobre y básico- mascullo Ares claro que a él le había gustado la acción que hubo en la sala pero que ese se haya atrevido a tocar a una mujer como Sally era imperdonable, aunque bueno en el momento de la acción el no se vio muy temible con el tutú rosa.

Mi madre me agarró del brazo.-Por favor, Percy. Vamos. Iremos a tu cuarto.

Permití que me apartara. Las manos aún me temblaban de ira.

- No era para menos - concordó Teseo a él también le temblaban las manos y eso que aquella no era su madre pero a muchos se las había recordado y por eso su enojo porque las madre eran intocables y más si eran buenas madres.

Mi habitación estaba abarrotada de la basura de Gabe: baterías de coche estropeadas, trastos y chismes de toda índole, e incluso un ramo de flores medio podridas que alguien le había enviado tras ver su entrevista con Barbara Walters.

Más de uno hizo una mueca aún estaban furiosos por lo anterior solo esperaban que el castigo de aquel llegue pronto.

-Gabe sólo está un poco disgustado, cariño -me dijo mi madre-. Hablaré con él más tarde. Estoy segura de que funcionará.

-Mamá, nunca funcionará. No mientras él siga aquí.

- El tiene razón- susurró Atenea estaba disgustada porque la mujer tenía una mente brillante como para aguantar a ese ser que ni a humano llegaba, sabía porque lo hacía y eso demostraba que también era noble y fuerte pero aún así no iba a decir nada a favor del muchacho en voz alta, ella aun lo quería lejos de su hija.

Ella se frotó las manos, nerviosa.

-Mira... te llevaré a mi trabajo el resto del verano. En otoño a lo mejor encontramos otro internado...-Déjalo ya, mamá.

Las diosas que tenían hijos podían comprender un poco a la mortal ella solo quería proteger a su hijo aunque ya no había forma de hacerlo y la conversación le estaba siendo difícil.

Bajó la mirada.-Lo intento, Percy. Sólo... que necesito algo de tiempo.

De pronto apareció un paquete en mi cama. Por lo menos, habría jurado que un instante antes no estaba allí.

Todos prestaron atención el Dios de los mares había dicho que le enviaría un paquete ya querían saber que era.

Era una caja de cartón del tamaño de una pelota de baloncesto.

Afrodita sonrió más que el gato cheshire antes de leer en voz alta.

La dirección estaba escrita con mi caligrafía:Los DiosesMonte Olimpo

Planta 600Edificio Empire StateNueva York, NY

Con mis mejores deseos, PERCY JACKSONEncima, escrita con la letra clara de un hombre, leí la dirección de nuestro apartamento y las palabras: «devolver AL remitente.»

Todos los que querían al chico y a su madre comenzaron a sonreír igual que la diosa disipando así la agresividad que había en ellos ya se imaginaban por donde iba el asunto.

De repente comprendí lo que Poseidón me había dicho en el Olimpo: un paquete y una decisión. «Hagas lo que hagas, debes saber que eres hijo mío. Eres un auténtico hijo del dios del mar.»

El Dios de los mares sonrió esperaba que su hijo haya tomado la decisión correcta.

Miré a mi madre.-Mamá, ¿quieres que desaparezca Gabe?-Percy, no es tan fácil. Yo...

- Oh pero si es muy muy fácil- sonreía phoebe y muchas de las cazadoras asintieron ante esto sonriendo igual que ella.

-Mamá, contesta. Ese cretino te ha pegado. ¿Quieres que desaparezca o no?Vaciló, y después asintió levemente.

- Claro que iba a querer que desaparezca ninguna mujer debe aguantar eso - murmuró Reyna.

-Sí, Percy. Quiero, e intento reunir todo mi valor para decírselo. Pero eso no puedes hacerlo tú por mí. No puedes resolver mis problemas.

- Es algo que tiene que resolver ella - comentó Artemisa sabia que la madre del chico era fuerte y por eso la respetaba, como buena guerrera debía librar sola sus batallas.

Miré la caja.

Sí podía resolverlos. Si la llevaba a la mesa de póquer y sacaba su contenido, podría empezar mi propio jardín de estatuas justo allí, en el salón.

- Un hermoso jardín- comentó con una sonrisa Perséfone pensando que esas eran almas que no iba a pedir que fueran a los Elíseos.

Eso es lo que un héroe griego habría hecho, pensé. Era lo que Gabe se merecía. Pero la historia de un héroe siempre acaba en tragedia, como había dicho Poseidón.

El Dios asintió a ese pensamiento y vio a su hijo que había vuelto a dormir estaba seguro que hizo lo correcto.

Recordé el inframundo. Pensé en el espíritu de Gabe vagando eternamente en los Campos de Asfódelos, o condenado a alguna tortura terrible tras la alambrada de espino de los Campos de Castigo: una partida de póquer eterna, sumergido hasta la cintura en aceite hirviendo y escuchando ópera.

- Que buenas ideas para castigo - murmuró Nico anotandolo en una libreta salida de quien sabe donde probablemente se la robó a Will del bolsillo porque tenía un sol en la portada - Aunque podríamos agregar algunas cosas más- comenzó a murmurar cosas de alacranes come carne sacando los ojos y que estos le vuelvan a crecer dolorosamente, que las cartas del juego de Poker incendie sus manos y que no pueda soltarlas, que solo pueda escuchar Opera a todo volumen, que no pueda ver televisión aún teniendo el aparato ahí presente, que donde se siente crezcan puas con veneno y más y más cosas.

El hijo de Apolo que lo estaba viendo y oyendo lo veía entre divertido, preocupado y horrorizado, porque primero tenía una expresión alegre mientras escribía, segundo por todo el tiempo que pudo haber pasado en el inframundo seguramente ayudando a su padre para que se le hayan pegado tantas cosas de los campos del castigo y por último que había robado su libreta se seguro se le pegaron mañas del tiempo que estuvo con los hijos de Hermes en el campamento.

¿Tenía yo derecho a enviar a alguien allí, incluso tratándose de alguien tan despreciable como Gabe?Un mes antes no lo habría dudado. Ahora...

Muchos se quedaron pensativos ante estas palabras, ellos si que estaban dispuestos a acabar con ese troglodita pero ¿a que costo? ¿al costo de quedar como asesinos?, o ¿de al menos quedar con una muerte en su conciencia? no valía la pena eso.

-Puedo hacerlo -le dije a mi madre-. Una miradita dentro de esta caja y no volverá a molestarte.

Mi madre miró el paquete y lo comprendió.

-No, Percy -dijo apartándose-. No puedes.

- Una madre lista - apunto Hestia - Por mucho que ella quiera librarse de ese ser no va dejar que su hijo cargue con ese peso - a los semidioses les costó un poco admitir esto porque ese ser solo se merecía desprecio pero era verdad el no merecía cargar con la muerte de ese inmundo.

-Poseidón te llamó reina -le dije-. Me contó que no había conocido a una mujer como tú en mil años.

Afrodita se mordió el labio para no soltar otro chillido como el anterior con eso estaba demostrando que ella aún amaba a Poseidón, solo lo hizo porque sus hijos habían quedado bastante aturdidos la última vez que lo hizo, una vez reprimió su emoción continuó leyendo, pero Will había notado la cara de la diosa.

- Código tres - gritó antes que la diosa leyera y todos cubrieron sus oídos y ella leyó.

-Percy... -musitó ruborizándose.

Y bueno la diosa no chilló pero todos sus demás hijos si lo hicieron esto fue casi tan fuerte como el de su madre hasta ella tenía que admitir que eso fue molesto, Poseidón que no había podido cubrir sus oídos por estar cuidando el sueño de su hijo quedó bastante aturdido, estaba seguro que las habían oído hasta en el punto más hondo en el mar vaya pulmones que tenían.

- Yo tengo una pregunta - dijo Apolo destapando sus oídos y mirando a la diosa y a sus hijos - ¿Van a hacer esto cada que pase algo así? - los hijos y la diosa se miraron entre sí y luego al Dios y asintieron sonriendo - Ya estuvo que vamos a ser un poco de inmortales sordos- los de la sala no pudieron evitar reír.

Aunque habían dos que solo miraban incrédulos a cierta castaña que había gritado a todo pulmón con sus hermanos y hermanas, pero bueno ellos comenzaban a admitir que su lado Afrodita estaba saliendo muy seguido con estos libros.

-Mereces algo mejor que esto, mamá. Deberías ir a la universidad, obtener tu título. Podrías escribir tu novela, conocer a un buen hombre, vivir en una casa bonita. Ya no tienes que protegerme quedándote con Gabe. Deja que me deshaga de él.

- Si por favor - susurro un centurión de la segunda cohorte el no conocía mucho al chico pero por la lectura detestaba bastante a ese hombre, nadie podía seguir a lado de alguien como él.

Se secó una lágrima de la mejilla.

-Hablas igual que tu padre -dijo-. Una vez me ofreció detener la marea y construirme un palacio en el fondo del mar. Creía que podía resolver mis problemas con un simple ademán.

Todas las diosas le lanzaron una mirada y una sonrisa soñadora al Dios de los mares este se sonrojó el no solía ofrecerle eso a sus amantes a menos que estuviera muy muy enamorado de ellas.

- Vaya querido que el amor te pego duro con esa mortal - le sonrió dulcemente Demeter ella sabia muy bien lo enamordizo que podía ser su hermano pero vamos que le ofreció un palacio y todo eso iba más allá de lo que él le había ofrecido a cualquier mortal en la historia.

Poseidón carraspeó un poco (bastante) incómodo por las miradas y sonrisas que estaba recibiendo pero no iba a negar que Sally Jackson si que era una mujer especial, era Bonita, inteligente, fuerte, valiente, astuta e ingeniosa a más de rebelde no podía esperar para conocerla y se iba a asegurar que esta vez si acepte su ofrecimiento el no iba a permitir que ella tampoco sufra.

-¿Y qué hay de malo en eso?Sus ojos multicolores parecieron indagar en mi interior.

Piper sonrió ante eso, porque los ojos de ella eran igual y Afrodita frunció el ceño como analizando todo lo que habían dicho del libro sobre la mujer, esta no había tenido mal aspecto, era bonita, miró al chico con interés, esto se lo tenía que pensar porque por lo general eran de su descendencia los que nacían con ojos multicolor pero no podía estar segura de ello.

-Creo que lo sabes, Percy. Te pareces lo bastante a mí para entenderlo. Si mi vida tiene que significar algo, debo vivirla por mí misma.

Artemisa y Ares asintieron ante lo dicho en el libro ella tenía razón la única que podía decidir si cambiar algo o no en su vida era ella y nadie más que ella.

No puedo dejar que un dios o mi hijo se ocupen de mí... Tengo que encontrar yo sola el sentido de mi existencia. Tu misión me lo ha recordado.

Poseidón suspiró y asintió muy a su pesar sabia que ella tenía razón solo una persona podía tomar las decisiones sobre una persona y era esa misma persona, aún así él no se iba a rendir en el futuro por poner a salvo tanto a ella como a su hijo, iba a pensar en ello, además que veía también de donde su hijo había sacado toda su bondad además de la astucia y la suspicacia, claro que si ella también le había heredado cosas buenas.

Oímos el sonido de las fichas de póquer e improperios, y el canal deportivo ESPN en el televisor del salón. -Dejaré la caja aquí -dije-. Si él te amenaza... Ella asintió con aire triste.

- Buena decisión- sonrió Ares por lo poco que habían leído acerca de ella sabia que la mortal iba a tomar la opción más adecuada y por lo que había dicho el crío de su tío, si que fue la mejor.

-¿Adonde piensas ir, Percy? -A la colina Mestiza. -¿Para verano... o para siempre? -Supongo que eso depende. Nos miramos y tuve la sensación de que habíamos alcanzado un acuerdo.

- Imagino que ella ya tomó la decisión- susurró Annabeth entendiendo que al acuerdo que habían llegado ellos era que él solo iba a regresar si de verdad los dos iban a estar a salvo en esa casa, es decir sin la presencia de ese.

Ya veríamos cómo estaban las cosas al final del verano. Me besó en la frente. -Serás un héroe, Percy. El mayor héroe de todos.

- Y los es - afirmaron los semidioses sonriendo y los dioses hacían lo mismo claro con algunas excepciones.

Volví a mirar mi habitación e intuí que ya no volvería a verla. Después fui con mi madre hasta la puerta principal.

- Y no la volvió a ver - comentó Thalia y Annabeth por un momento la vio con el ceño fruncido pero luego recordó que algo le había comentado Grover sobre que se cambiaban de apartamento, eso era lo mejor alejarse de todo aquello que trajera recuerdos dolorosos.

-¿Te marchas tan pronto, pringado? -me gritó Gabe por detrás-. ¡Hasta nunca!

- Oh si hasta nunca - sonrio Nico con una de esas sonrisas que hizo estremecer a más de uno ganándose la aprobación de su padre y una mirada preocupada de Hazel tal vez esos dos pasaban demasiado tiempo juntos en el inframundo eso no ers bueno no era la única que los vio así, Perséfone hizo lo mismo bueno a ella no le gustaban los hijos de su marido pero eran niños los niños no deberían pasar mucho tiempo ahí, ni sus hijas lo hacían por favor y eran diosas, no era bueno no lo era.

Tuve un último momento de duda. ¿Cómo podía desperdiciar la oportunidad de darle su merecido a aquel bruto? Me iba sin salvar a mi madre.

- Por eso la culpa - susurró Annabeth recordando que había sentido que el se sentía culpable por algo ahora entendía de qué, el sentía que su madre había sufrido todos los maltratos por su culpa, por mandarlo protegiendo de los monstruos, no la había salvado en el inframundo, no la había salvado ahora, se sentía inútil de no poder hacer nada por la persona que más amaba - sesos de alga - susurro dándole una mirada triste a su amigo, el se preocupaba mucho por su madre y solo quería lo mejor para ella, suspiró ojalá ella pudiera llegar a amar así a su padre esperaba poder hacerlo.

-¡Sally! -gritó él-. ¿Qué pasa con ese pastel de carne?

- A él es a quien deberían hacer pastel de carne- opino entre dientes Rachel y Apolo miró divertido los pensamientos de su oráculo, o vaya como le alegraba tener nueva oráculo.

Artemisa a pesar de todo lo pasado y su enojo no había dejado de vigilar a su hermano se veía menos preocupado eso le alegraba pero no sabía cuanto le iba a durar, luego fijo su vista en Hermes el Dios tampoco se veía bien paso vista por la sala y no eran los únicos se veían felices porque la mortal estaba bien y que probablemente haría estatua a ese hombre si, pero algo más pasaba por sus cabezas ella lo sabía y vio a sus cazadoras ellas estaban igual, vio a su teniente y a pesar de la sonrisa que tenía en sus ojos podía ver la tristeza y preocupación reflejada, la diosa suspiró algo iba a pasar todos lo sentían en mayor o menor grado pero lo sentían.

Una mirada de ira refulgió en los ojos de mi madre y pensé que, después de todo, quizá sí estaba dejándola en buenas manos. Las suyas propias.

- Exacto no hay mejores manos - sonrió Ariadna y su marido asintió a su lado, ella podía ser una diosa buena y todo lo que sea pero sabía de la vida mortal y sabia que esa cosa merecía ser estatua.

-El pastel de carne llega en un minuto, cariño -le contestó-. Pastel de carne con sorpresa. Me miró y me guiñó un ojo. Lo último que vi cuando la puerta se cerraba fue a mi madre observando a Gabe, como si evaluara qué tal quedaría como estatua de jardín.

- Este es el fin del capítulo- sonrió Afrodita feliz de que se terminara y no queriendo volver a leer no era divertido sentir las emociones de todos y las subidas y bajadas de tensión.

- Bien entonces comamos y vayamos a dormir este ha sido un día largo - asintió- Demeter abrazando a Hestia que estaba un poco débil por la furia mostrada antes aunque sonreía por el final, todos comenzaron a salir de la sala de tronos hacia el comedor.