Capitulo 36: De nieve, montañas y mucho más
-San? Estas segura? Son dos días, vas a poder con todo? Habían pasado tres días de la cena, no habían vuelto a ver a sus compañeros, ya que estaban en receso por la navidad y el año nuevo. Quinn había alquilado una cabaña en Lake Tahoe en California, no les quedaba tan lejos, y era un lugar genial para pasar estas fechas rodeadas de montañas y nieve.
-Que si Quinn, en dos días nos vemos. La latina arrastraba a la rubia hacia afuera de su departamento.
Rachel estaba terminando de organizar la valija de las tres, Beth tímidamente la ayudaba.
-Rach?
-Si enana?
-Porque yo no puedo ir con ustedes ahora? Beth agachaba la cabeza
-Porque tenemos que asegurarnos que no haya peligros para que tu estés con nosotras. Rachel le explicaba, algo que ni siquiera ella entendía muy bien, que peligro puede haber en un lugar turístico y condicionado para las familias se preguntaba, pero Quinn había sido muy estricta al dejar en claro, que primero se irían ellas dos, y después llegarían Santana y Brittany con Beth.
-Foo, pero yo las voy a extrañar.
-Y nosotras a ti enana, pero si es por tu seguridad, es lo mejor, aparte te vas a quedar con las tías, y seguro que tienen planeado muchas cosas para hacer. Rachel la abrazaba.
-Sii es verdad.
Quinn entraba apurada a su casa buscando a sus dos mujeres.
-Donde están? Gritaba desde la planta baja
-Arriba!. Gritaron las otras dos a la vez
Quinn subió corriendo las escaleras, hasta encontrarse con Rachel haciendo las maletas agachada en el piso, y Beth saltando encima de la ropa que la morena iba guardando para que entrara todo.
-Beth necesitas ayuda? Pregunto la rubia
-Si mami. Decía pícaramente la pequeña. Quinn se unió a su hija y ambas saltaban encima de la ropa, cosa que hizo que Rachel se parara se cruzara los brazos y mirara a Quinn con el ceño fruncido.
-Que haces Quinn? Desarmaste todo! Hace dos horas que estoy haciendo eso. Parecía realmente enojada. Quinn se bajo de su juego, camino lentamente hacia Rachel, la tomó por la cintura y la atrajo hacia ella besándola fuertemente.
-Dale amor, juega con nosotras. Le decía la rubia encima de sus labios.
-No, basta de juegos. Beth a bañarte, y Quinn termina de hacer eso.
-Pero Rach. Beth la miraba con la misma cara que hacia Quinn cuando quería algo.
-No nada de peros, es tarde, ya tendrías que estar con tus tías.
-Foo ya sabemos quién es la autoritaria de la familia. Quinn reía le encantaba ver a Rachel así, siendo protectora y dando órdenes para el bien de todos.
Beth se estaba bañando, Quinn terminaba las maletas y Rachel cocinaba. Todo iba marchando según los planes de la rubia.
-Beth, Quinn a comer! Gritaba la morena, y no pasaron más de veinte segundos que las otras dos bajaban las escaleras corriendo.
-QUINN! BETH! No corran así por las escaleras se van a caer y se van hacer algo. Por dios parece que tuviera dos hijas en vez de una. Beth y Quinn la miraron por lo que naturalmente acaba de decir, la morena al darse cuenta se dio vuelta y se fue hacia la cocina sin decir nada. Era verdad Beth era su hija, la sentía como tal, la cuidaba, la protegía, la amaba y necesitaba su felicidad. Quinn se lleno de orgullo, nunca habían tenido una conversación con Rachel sobre ese tema, sabía que la morena adoraba a su hija, pero que la sintiera como suya era mucho más que eso.
-Mami? Pregunto tímidamente Beth
-Si amor? Quinn sospechaba lo que iba a preguntar su hija.
-Rach, es tu novia, y si es tu novia, podría ser como mi mamá no? La pequeña se avergonzaba, desde que Shelby las había dejado, Rachel ocupaba su espacio, era la que daba órdenes, la que más la cuidaba, la que la hacía estudiar, comer y bañarse, mientras que Quinn era más divertida jugaba, bromeaban, miraban películas.
-Amor, yo amo a Rachel, ella es mi novia y parte de nuestra familia, si tu sientes que ella es como tu mamá es perfecto, no tengas miedo. Quinn le acariciaba la mejilla a su hija.
-Y tu tu crees que si le digo mamá se va a enojar? Beth dejaba de lado todas sus dudas.
-Recién te acaba de decir que eres su hija, yo creo que si le dices mamá la harás muy feliz. Quinn sonreía y Beth espejaba la reacción.
Rachel un poco avergonzada todavía ingresaba en el lugar con la comida en una fuente, y en el rostro una tímida sonrisa.
La comida paso tranquilamente, el tema no se volvió a tocar y Beth seguía pensando en si decirle a la morena mamá o no. El momento de partir había llegado, en la entrada del edificio se encontraban las cinco, subiendo maletas y condicionando el auto, ya que habían decido ir en coche porque eran tan solo 500 km y en cuatro horas estarían en el lugar.
-Bueno me cuidan a la enana por favor. Rachel se acercaba para saludar a Santana y Brittany con un cálido beso y le daba un gran abrazo a Beth –Hace caso a lo que digan tus tías, come toda la comida, y báñate, cualquier cosa me llamas si enana?
-Si Rach. Contestaba automáticamente, mientras se aferraba más a los brazos de la morena.
-San, Britt muchas gracias de verdad, cualquier cosa llamen, y en dos días nos vemos. Quinn saludaba a las dos jóvenes, mientras alzaba a Beth en sus brazos. –Amor pórtate bien, y no hagan tantas travesuras. Quinn le dejaba un beso en la cabeza a su hija y la devolvía a los brazos de la latina.
Ya emprendían viaje, la rubia manejaba mientras la diva iba eligiendo que escuchar.
-Rach…
-Sip
-Tú sabes que Beth te adora no? Quinn no sabía si debía preguntar o mejor no decir nada.
-Obvio y yo la adoro mucho más. Rachel se giraba para mirar a su novia, no entendía a que venía todo eso.
-Bueno lo que pasa, es que creo que quiere decirte "mamá" y le da miedo o algo. Quinn la miraba fugazmente. –Y no sé si tú estás cómoda con eso, entonces antes de pasar una situación rara prefiero hablarlo contigo. Rachel se emocionaba
-Quinn no hay cosa que quisiera más en la vida que esa enana me quiera y me acepte como una madre, hoy no sé si te diste cuenta pero se me escapo llamarla hija. Rachel agachaba la cabeza
-Si me di cuenta, y Beth también. Quinn sonrío. –Y creo que eso le está dando confianza para animarse a llamarte mamá, que tú la quieras como una hija, para ella es importante.
-El día que lo haga te juro Quinn que me va hacer la persona más feliz del mundo. Una increíble sonrisa se colaba en el rostro de las dos. El viaje seguía sin problemas, hasta que Rachel rompió el silencio nuevamente con una duda que se le estaba haciendo cada día más grande.
-Quinn, y Puck? Quinn miró fugazmente a Rachel
-Por lo que me dijo Shelby, una vez intentó acercarse, pero nunca apareció a la cita que tenían, por lo que Shelby decidió que era mejor mantenerlo lejos.
-Y tu no te has comunicado con él en todo este tiempo.
-Si el primer año que estuve acá, lo llame para contarle de la posibilidad que nos estaba dando Shelby, pero me dijo que él no estaba preparado, y al tiempo pasó lo que te conté recién.
-Pero Quinn ahora las cosas son diferentes, creo que tendrías que contarle todo lo que pasó, mamá ya no está más y la enana es toda responsabilidad tuya.
-Nuestra. Interrumpió la rubia.
-Si Nuestra, y yo creo que tendríamos que darle una oportunidad más a Puck, sobre todo por Beth.
-Pero Rach si viene la conoce, Beth se encariña y desaparece?
-Quinn, tendríamos que decirle la verdad de todo lo que puede suceder a Beth, y advertirle que su padre tal vez la vea una vez por año o menos, y que decida ella si quiere conocerlo, es importante.
-Si esa puede ser una opción. Quinn quedaba pensativa.
Ya solo faltaba una hora para llegar a destino, ya se podían observar las montañas nevadas, y las cabañas que adornaban la carretera.
-Quinn tienes las llaves del lugar? Rachel no se había preocupado hasta ese momento de cómo iban a encontrar la cabaña que las esperaba, ni de nada en realidad.
-Jajajaja si amor, tengo todo, hay una persona esperándonos, nos va a dejar las llaves, las indicaciones y después estaremos tranquilas. Quinn reía.
-Hay algo que no entiendo, porque estamos viniendo antes? Porque Quinn yo no me creo esa excusa de revisar que sea seguro eh! Rachel fruncía el seño y la rubia volvía a reír.
-Es una sorpresa Rach, no seas impaciente. Quinn volvía a concentrarse en el camino, que ahora era por un angosto sendero bordeando una de las altas montañas del lugar.
No alcanzaron a pasar quince minutos, que ya vislumbraban una perdida cabaña en el medio de la nada, rodeada de nieve, pinos a los cuales no se les podía ver el color verde, y a lo lejos se veía un centro de sky.
-Llegamos. La rubia frenaba, y descendía del auto junto con su novia.
Luego de las formalidades con la señora que parecía ser la encargada del lugar, y las indicaciones necesarias para pasar los cuatro días que estarían en el lugar, la mujer se retiraba, y las jóvenes ingresaban a recorrer el lugar.
-Rach espera, no puedes entrar todavía. Quinn se mordía el labio inferior, y la morena quedaba descolocada.
-Qué? Porque?
-Ven, tengo que taparte los ojos antes. Y sin más palabras Quinn se colocaba detrás de la diva, y le ponía suavemente un pañuelo cubriendo su visibilidad.
-Quinn me da miedo esto.
-Confía en mi amor. Rachel asentía con un poco de temor, pero la verdad es que la confía la vida a esa rubia que estaba a su espalda regalándole suave caricias en la espalda para transmitirle tranquilidad.
Ambas ingresaban a la cabaña bajo la guía de la rubia, que de a poco iba viendo que todo lo que había exigido estaba en el lugar correcto. Juntas ingresaban al salón donde la gran sorpresa de Quinn se encontraba.
-Bueno amor, ahora si. Quinn se colocaba atrás de la morena, y despacio fue desatando el pañuelo que la morena tenía en sus ojos.
Al destaparlo la vista de Rachel se volvió a ver empañada pero esta vez fue por las lágrimas de emoción que le azotaban al ver lo que su novia había preparado. El salón de la cabaña era pequeño, pero lo suficientemente espacioso para ellas, toda la decoración era rustica de madera al igual que cada uno de los muebles. La sorpresa de la rubia constaba con que la iluminación del lugar eran más de 200 velas esparcidas por todos lados, en el centro del salón había una mesita con el vino preferido de la morena, y su plato predilecto, lasaña de verduras y queso vegano. Dos almohadones con forma de corazón estaban el suelo, haciendo de asientos. Un ramo de gardeñas descansaba en el sillón principal con un sobre que a lo lejos se podía ver "Rachel" con la perfecta caligrafía de la rubia.
-Qu Quinn esto es esplendido, como? Rachel se giraba para ver a los ojos de su novia.
-Esa mujer que estaba antes acá siguió todas mis órdenes y por lo que puedo ver lo hizo a la perfección. La rubia sonreía, mientras abrazaba a su novia
-Pu puedo? Rachel aun emocionada preguntaba por el sobre que descansaba junto a las flores.
-Por supuesto amor, todo esto es tuyo. Rachel no necesito más se acerco al ramo, y luego de impregnarse con el aroma de las flores se dispuso a abrir el sobre.
"Despegaste mis emociones, hace cinco años atrás, y hoy las hiciste mágicas, te pertenezco desde siempre, y si me dejas para siempre, te amo"
Luego de leer las palabras Rachel volvió a llorar de la felicidad.
-Te amo tanto mi vida, y por supuesto que te dejo, te necesito para siempre. La morena se acercó lentamente, hasta juntar los labios con los de la productora, para regalarle el beso más sentido que había dado en toda su vida. "es perfecta" pensaba Rachel en sus adentros. "me muero si algún día te pierdo" pensaba la rubia.
-Amor, comemos? Que se va a enfriar sino. La rubia con dificultad se alejaba de la diva, para juntas regalarse una mirada cargada de ternura y amor. Ambas se sentaron en los almohadones y felizmente compartieron la cena. Hablar de todo un poco, se regalaron más besos, caricias, miradas, en si se regalaron una a la otra todo el amor que sentían.
-Rach hay algo más. Quinn se sonrojaba.
-Todavía más preguntaba incrédula Rachel.
Quinn se paró, camino hacia donde había quedado su cartera, y de su interior saco una pequeña cajita. Los ojos de Rachel se le salían de orbita
-No no te asustes amor, no te voy a pedir casamiento aun. Acentuaba la última palabra. –Esto. Y le señalaba la cajita mientras la abría, y se dejaban ver dos anillos idénticos, de oro blanco con una pequeñita esmeralda en la centro. –Son anillos que quiero que llevemos, como símbolo de nuestro compromiso, de nuestro amor, de la dedicación, como símbolo de agradecimiento, porque Rach tu para mi eres todo eso y mucho más, te amo tanto. Quinn se arrodillaba para quedar a la altura de la morena que volvía a llorar de la felicidad, le cogía la mano y despacio le colocaba el anillo en la mano. Luego le entrego el otro y Rachel con suavidad repetía la acción que anteriormente había realizado Quinn.
Entre lágrimas y con el corazón saltando como loco, Rachel miro a Quinn directamente a los ojos.
-Eres perfecta, el amor de mi vida, y por supuesto que estaremos juntas siempre, no sé si algún día te voy a poder demostrar todo lo que siento por ti. Rachel se acercaba y le daba un profundo beso a su novia.
-No es necesario que me demuestres nada mi amor. Quinn sonreía como nunca lo había hecho en su vida, eran felices, realmente felices.
