La casa Tsukino amanece silenciosa.
Zafiro se levanta y va a la alcoba de los niños. Los gemelos durmieron toda la noche sin perturbar, los cubre con sus mantas. Sam abraza a su oso, el militar sonríe. La pequeña duerme igual que su madre.
Se le anegan los ojos. Sus hijos son lo más preciado que tiene y debe hacer lo mejor para ellos.
-¿Qué haces despierto? –Serena le susurra.
El se gira y la abraza.
-Contemplo lo más hermoso que me ha pasado en la vida –Confiesa enternecido –No olvido cuando pusieron en mis brazos a nuestra pequeña, sentí tanto temor.
-Sin embargo no lo demostraste, fuiste un padre ejemplar con una niña que no… -Zafiro coloca un dedo sobre sus labios.
-Es mi hija, a pesar que Sam no lleva mi sangre la considero mía. –Le sonríe al verla emotiva.
-Otro hombre…
-No soy cualquier hombre, soy el que te ama desde esa noche que llegaste a refugiarte en el apartamento de tu hermana. Y no quiero verte triste ni melancólica recordando el pasado, aprovechemos el presente, Eso me recuerda que hay paz y silencio, los niños durmiendo, Mina callada…
Serena emite una risita.
-Bajemos a preparar un desayuno delicioso mientras planeamos qué barrios visitar hoy.
Bajan silenciosos a la cocina.
Zafiro ayuda en la elaboración de la comida mientras le dice a Serena como se dividirán las labores.
-Me quedaré con los niños y Mina para evitar que escape a encontrarse con Yaten en cuanto te descuides. Tú puedes salir con Sammy a ver dos casas. Mañana te acompañaré y los dejaremos a ellos a cargo de los niños.
Serena asiente.
-Aceptaré tu propuesta porque me preocupan tus mareos. ¿Cuándo te darán los resultados de los análisis?
El cubierto resbala de las manos del militar.
-Eh… En una semana.
-Te acompañaré, quiero saber…
-No es necesario mi amor.
-Necesario o no, estaré contigo cuando el doctor te vea. Pensándolo bien, estoy más decidida a acompañarte ¿Quién sabe si no es doctor sino doctora la que te atienda? Alta, guapa como modelo. Te acompañaré y no hay más discusión. –Dice decidida.
El hombre asiente apesadumbrado.
Cuando Serena se empeña en algo, no hay manera de hacerla cambiar de parecer…
-.
Prisión
Haruka se presenta a la requisa.
Espera pacientemente que revisen sus pertenencias, ropa, cabello, boca y las muletas antes de permitírsele el acceso a una habitación custodiada por dos enormes guardias de seguridad.
Dejó a Seiya a cargo de Hakaru. Al moreno no le agradó la idea de que ella fuera sola a la prisión a conocer a un asesino.
-Espere aquí Teniente, pronto traerán al prisionero –Le indica el Intendente de la prisión.
Nerviosa, Haruka observa el panel de cristal ubicado a un costado; tiene la seguridad que se trata de una ventana polarizada. Los barrotes gruesos colocados en la pequeña ventana que apenas permiten pasar un rayo de luz. Las paredes grises desnudas y la puerta de metal por donde ingresó. Se sienta frente a la puerta y tamborilea la mesa de metal.
Por fin, después de esperar lo que pareció una eternidad, se abre la puerta.
El hombre rubio de ojos verdes se paraliza al ver a la mujer que no logra pensar al verlo.
-¿Esperas una invitación para entrar? –Pregunta grosero el guardia empujándolo al interior. Lo obliga a sentarse en la silla frente a la visitante que se mantiene en shock. Sujeta las esposas a un anillo soldado a la mesa y lo toma por el cabello –Si levantas la voz o te portas mal con la Teniente Tsukino, me encargaré de recordarte los modales.
-No creo que sea necesaria la violencia –Haruka recupera la voz y habla autoritaria.
-Lo siento Teniente –Le dice sin demostrarlo –Estaré esperando afuera, si necesita algo no dude en gritar.
Haruka espera que él y los otros guardias abandonen la sala.
-¿Eres mi padre? –Pregunta sin rodeos.
Hideo Gojō la mira emotivo.
- Yü me dijo que habías muerto… -Extiende la mano, la cual ignora Haruka. –Esa maldita vino todos los meses durante años para culparme por tu muerte –Le dice resentido –No sabía…
-Explíquese –Le ordena Haruka.
El hombre no despega la mirada de su rostro.
-Conocí a Yü en la preparatoria, ella era una de las chicas que se apostaban en la entrada para ofrecer licor a los tontos… como yo. Al principio fue licor, luego me ofreció drogas gratis. Yo me sentía feliz y deslumbrado porque esa belleza se hubiera fijado en mí. Yü era la chica más hermosa que jamás vi. Salíamos, me escapaba para ir a encontrarme con ella en la playa, hacíamos el amor… Hasta que mis padres descubrieron mis andadas y me dieron un ultimátum. Me olvidaba de mi chica y aceptaba recluirme en una clínica de rehabilitación o me iría de la casa…
-Escogiste lo segundo –SuponeHaruka.
Recuerda a su madre como una mujer violenta que sabía engatusar a los hombres con un aire de inocencia y debilidad para luego exprimirlos.
El hombre asiente.
-Pero antes robé las joyas de mamá y el dinero que papá guardaba celosamente en la caja fuerte. Con parte de ese dinero compré la casita en un barrio de mala muerte, el resto lo gastamos en drogas y licor. Aprendí a robar para darle todos los caprichos… -Sonríe con amargura - Yü me decía siempre que debía responderle el sacrificio que hacía al vivir conmigo. Que antes de eso era una gaviota libre y yo le había cortado las alas. A los meses se embarazó. Fue un tiempo difícil porque estuve impidiéndole que bebiera y se drogara. Se volvió violenta y me acusaba de tantas cosas… Quiso abortarte, y yo se lo impedí. Vivía temeroso que te hiciera daño, pude dormir en paz la noche que naciste. Solo esa noche.
-¿Qué sucedió?
-Se negó a amamantarte y atenderte. Salía todas las noches. No me preocupaba por ella sino por ti… y mi adicción –Desciende el rostro apenado. –Te puse el nombre de mi madre. Pasaron dos años así, hasta que luego de salir a robar comida para ti, la encontré golpeándote. Lo peor es que había llevado un hombre a nuestra casa. Enfurecí. –Cierra los ojos amargado – No por ella, ya no me importaba lo que hacía porque tú eras mi priopridad. Quise matarla por tocarte, por golpearte de esa manera tan cruel.
Esconde el rostro entre la mesa y el brazo libre, llora atormentado.
.-
Haruka siente un nudo en la garganta por ese hombre, fue también víctima de Yü Tenoh. Espera que los sollozos mengüen para continuar el interrogatorio.
-¿Qué sucedió?
-Yü ordenó a su amante sacarte de la casa, la empujé con fuerza y fui tras él, caíste al suelo y él te pisó. Furioso me lancé a protegerte pero él me agarró por el cuello, forcejeamos, el maldito tomó un cuchillo para clavármelo pero fui más rápido que él, se lo arrebaté y... –Calla.
-Lo asesinaste. -Hideo asiente silencioso -¿Por qué?
-No tuve otra opción, era él o yo.
-¿Por qué entonces te declaraste culpable de asesinato en primer grado si fue en defensa propia?
-Lo hice cuando Yü me culpó de tu muerte. Me dijo que habías muerto al caer al suelo… Me sentí culpable por todo, por no sacarte de esa casa cuando naciste, por no pelear contra mi adicción, porque le creí…
Haruka comienza a tener compasión de él.
-Si sabías que ella era así, ¿Por qué aceptabas que te visitara?
-La vida en prisión se hace difícil y los minutos son eternos. Escribí a mis padres, ellos jamás me respondieron. La única que parecía estar pendiente de mí era precisamente Yü. No me importaba escucharla incriminarme mientras la viera. De veras la amé.
-¿Por qué intentaste asesinarla hace cuatro años? –Hideo no le responde –Si deseas que te ayude, debes decirme qué hizo para que desearas asesinarla.
-Porque vendió a nuestro hijo –Responde amargo –Se embarazó a propósito en una de las visitas conyugales para que yo le diera el dinero que gané por las artesanías que hacía en la sala de orfebrería. Lo hice, le entregué cada yen para que llevara un embarazo feliz. Desapareció casi un año y… -Golpea la mesa con fuerza -¡Me timó nuevamente dejándome sin mi hijo!
El guardia se asoma con un bastón en la mano. Haruka levanta la mano.
-No he ordenado que nos interrumpan.
-Tengo órdenes de volverlo a su celda si se pone violento.
-¿Lo ve impetuoso? –El hombre no habla, mira a Hideo con ira –Le hice una pregunta oficial.
-No, está calmado.
En ese caso déjenos solos. -Impasible Haruka ordena. Espera que la puerta se cierre para volver su atención a su padre –No tema señor Gojō, mi hermano está bajo mi cuidado. Esa mujer le mintió.
Hideo esperanzado levanta la cabeza.
-¿Es cierto? –Su hija mueve la cabeza afirmando -¿Cómo…?
-Al igual que a mí, lo usaba para desahogar su ira. Dos días antes de navidad, me lo llevaron a mi casa en Kurobe, Hakaru estaba deshidratado y desnutrido. –Evita darle mayor información, ese hombre ha sufrido mucho -Pienso adoptarlo y espero que no se interponga en mis planes.
-No… quiero decir que si. Me hace feliz saber que mis dos hijos están juntos. Si debo firmar algo lo haré feliz. –Sonríe –Mis hijos están vivos y a salvo. –Una duda le llega a la mente al ver las muletas -¿Yü te hizo…? ¿Te dejó inválida?
-No. A los quince años un matrimonio decente y bondadoso me adoptó, iba por mal camino y ellos me salvaron.
-¿Por qué usas muletas?
-Mi discapacidad sucedió hace tres años. Soy soldado del ejército imperial y me asignaron a una base en Irak, sufrimos un atentado donde mi esposo perdió la vida y yo quedé parcialmente discapacitada.
Hideo jadea sorprendido.
-¿Te casaste y enviudaste tan joven? ¿Tengo nietos?
-No tengo hijos. Hace dos semanas volví a casarme con un hombre maravilloso. Juntos estamos haciendo las gestiones para que no aparten a mi hermano de mí. -Haruka lo tranquiliza. Continúan hablando hasta que se termina el tiempo de visita –Antes de volver a Kurobe vendré a visitarte con mi esposo y un abogado. Haré lo posible porque te reduzcan la pena. –Lo próximo será buscar a los desconsiderados padres del suyo. Acepta las muletas de manos del guardia –Agradeceré su bondad para con el… mi padre.
-Como diga Teniente.
Haruka acepta la mano del hombre que ha envejecido prematuramente. Su padre. Tiene un padre…
.-
Casa Chiba.
-Buenos días –Zafiro dice a la mujer que emocionada ve a la pequeña Sam.
Dejó a Mina al cuidado de los gemelos y acudió a la cita con Darien.
-Hola tía –Sam sonríe feliz.
Amanda toma a la niña en brazos y la besa.
-Estoy feliz de verte cariño –Observa al militar –Gracias por traerla.
-Hermana, invítalo a entrar –Darien dice desde el pasillo.
-Oh si, disculpe mi falta de cortesía –Abriendo un poco más la puerta cede el paso a Zafiro. –Sea bienvenido.
Fiore espera en el salón para conocer a la niña, se asoma un instante sorprendiéndose por el enorme parecido del visitante y su cuñado.
-Amanda, cuando puedas lleva te y galletas al estudio –Darien dice mientras hace un gesto a Zafiro para que lo siga.
-Como digas –Preocupada, los ve desaparecer.
-¿No es su hermano? –Pregunta el galeno.
-¿Ves lo parecido que es de Darien el esposo de Serena? A veces me pregunto si no está con él porque le recuerda a mi hermano.
Sam toca la mejilla de Amanda.
-¿Tienes late?
-Late, late, -Intenta recordar a qué se refiere --¿Chocolate? –Sam asiente –Tengo chocolate caliente, galletas de chocolate, dulce de chocolate, pastel de chocolate y fresas…
-Si, todo –Aplaude emocionada la niña.
-Primero llevemos el te a tu padre y el esposo de tu mamá.
-Si -Inocente responde la pequeña.
En el estudio, Darien se sienta y espera calmado que Zafiro lo imite.
-Agradezco su intermediación –Le dice educado.
-No me agradezca, mi esposa es una persona dulce y comprensiva. No es capaz de lastimarlo de ninguna manera, menos con la niña de por medio.
Darien aprieta los dientes un instante, al hablar lo hace sin descubrir el dolor que lo embarga.
-Dijo que necesitaba hablar conmigo. ¿Aceptará que mi hija lleve mi apellido?
-Eso no sucederá mientras yo viva –Responde contrariado.
-Si no vino a hablar de la situación legal de mi hija…
-Quiero saber hasta dónde es capaz de olvidarse de usted y pensar en otros.
Darien lo observa sin comprender.
-¿A qué se refiere?
-En el informe que tengo de su persona, los individuos entrevistados dijeron que es honorable y otras sartas de tonterías.
-¿Mandó a investigarme? –Pregunta ofendido.
-No lo hice yo, y no me interesa darle detalles. Quiero que me responda. ¿Sería capaz de pensar en otros antes que en usted?
Darien lo observa silencioso, Zafiro no parta la mirada y se mantiene íntegro.
-Si lo pregunta por lo que hice…
-No me interesa conocer los detalles de su antigua relación con mi esposa. Solo responda.
Darien comienza a ponerse nervioso. Se siente en un interrogatorio criminalístico. Se pregunta si no será una trampa del militar para impedirle ver a su hija.
Decide ir con la verdad, si pierde a Sam ya no desearía vivir.
-Pondría la vida de cualquier persona por sobre la mía. Lo aprendí de la peor manera, al poner tus intereses sobre la vida de otra persona puedes perder el horizonte y hacer mucho daño.
Zafiro asiente.
-¿Aceptaría velar por mis hijos en caso de que me ausentara? –Pregunta con dureza. No incluye a Serena, se niega que ella vuelva a ser una víctima.
¿Velar por sus hijos? Se pregunta Darien enderezándose en su asiento.
-¿A qué se refiere? ¿Por qué me pregunta eso?
-Estoy muriendo señor Chiba, y quiero saber si apoyaría a mi esposa con los niños y su educación cuando yo no esté. -Dice sin rodeos.
Darien abre la boca pasmado.
Se escucha el ruido de vajilla rompiéndose. Amanda aterrada mira al militar sin percatarse del líquido caliente que quema su piel…
Fiore escucha el estruendo de las tazas quebrarse y corre al estudio, dejando a Sam con el plato de pastel y la bandeja cerca.
-Lo siento -Amanda se disculpa sin dejar de ver a Zafiro.
¿Qué te sucedió? -Pregunta su prometido,
El militar y Darien la auxilian
-A veces soy muy torpe. -Se excusa ella.
-Debería verla un médico -Zafiro sugiere.
-Soy doctor -Fiore anuncia -Vamos para atenderte esa quemadura.
Darien va a seguirlos, recordando la noticia que acaba de recibir.
-Debo irme, -Anuncia Zafiro -Tengo que cuidar a los niños. Lleve a Sam a casa a las cuatro de la tarde.
-Espere un momento, no puede irse tranquilo después de haber anunciado tan descabellada noticia. -Darien se atraviesa en a puerta -¿Es broma?
Zafiro lo mira con desprecio.
-Le recuerdo señor Chiba, que aquí el único que juega con la vida de las personas es usted.
Darien se turba.
-Perdone mi altanería.
-Piense en mi petición, Serena no está enterada de mi condición y quiero mantenerla al margen hasta que me ingresen para el primer tratamiento de quimioterapia. No quiero que sufra innecesariamente.
-De mi parte no tendrá conocimiento -Darien piensa en el nuevo golpe que ella padecerá. No lo alegra en absoluto la noticia -¿Cuánto tiempo estarán en Tokio?
-Compraremos casa aquí, en mi condición de Coronel haré la petición que sea tratado en el Hospital Oncológico de Tokio.
Darien asiente. Se le ocurre una idea.
-¿Por qué no pide una segunda opinión? El prometido de Amanda es doctor. Tal vez...
-Ya me realizaron una segunda evaluación. Soy el más interesado en desear que todo sea un malentendido. Pero... -Mueve a cabeza. Observa hacia el comedor -Mire a Sam. Ella es mi hija, sin importar que mi sangre no corra por sus venas la he amado desde que nos enteramos del embarazo. ¿Cómo pensar abandonarla? -Aprieta el puño -¿Cómo separarme de mis hijos cuando comienzan a vivir? Es una cruel broma del destino.
-Tal vez el tratamiento lo ayude.
-Mi padre padeció el mismo cáncer anaplásico, se desarrolla rápidamente. Solo un milagro puede salvarme. Al menos tuve la dicha de tener a mi padre conmigo hasta que fui adulto. Pero Samuel, Zafiro y Samantha son tan pequeños... -Evita derrumbarse emocionalmente -Es por eso que acudo a usted para que ayude a Serena. Mi esposa...
Darien hace una reverencia.
-Ayudaré en lo posible, eso será si Serena y su familia lo aceptan.
-Sammy volverá a Londres pronto, y Haruka vive en Kurobe con su nueva familia. Mis suegros no están enterados que Serena cometió un error y Sam no es mi hija.
El otro hombre cierra los ojos por un instante, cuando los abre el dolor en su mirada es evidente.
-No necesita recordarme eso. He pagado con creces mi torpeza.
Zafiro lo observa con dureza.
-¿De veras?
-Así...
-¿Acaso pensó que Serena pudo suicidarse al saberse burlada y vejada? -La calma abandona al militar. Serena siempre ha sido su punto neurálgico -¿Qué habría ocurrido si la teniente no le presta el apartamento? Cuando planificó su venganza, ¿Se le ocurrió detenerse a pensar en el daño que le haría a la mujer que presuntamente amaba? -La comisura de los labios le tiemblan -No lo creo.
-Yo... -Ruborizado, Darien tiembla.
Tarde o temprano esto sucedería.
-Los pecados se pagan señor Chiba. Serena cometió el pecado de amarlo y usted se lo cobró con sangre. No me venga ahora con falsos arrepentimientos. Se lo dije hace tres años y lo repetiré ahora, no permitiré que vuelva a hacerle daño, Serena merece ser amada, no humillada. Y me encargaré que usted ni nadie vuelva a dañarla. Hasta el último minuto de mi vida así será.
Darien se mantiene silencioso. La vena en su sien comienza a palpitarle.
-Papi -Sam llama desde el comedor.
Los dos hombres van a su encuentro.
-¿Necesita algo mi generala?
La pequeña asiente.
-Trae a Karu, Filo y Muel, quiero que coman pastel de late.
-Es una buena idea -Amanda reaparece con una mano vendada y cambio de ropa -Será más divertido para Sam estar junto a sus hermanitos. Continúa impactada por lo que escuchó, saber el futuro de Zafiro la hace más consciente de la muerte.
-Estaré presto a ayudar a Amanda con su cuidado -Fiore se ofrece.
Sam asiente esperanzada enterneciendo a los adultos.
El militar se doblega.
-Haré lo posible porque Serena permita que los mellizos vengan, pero no creo que Haruka acepte que Hakaru esté en la misma casa de la persona que hizo daño a su hermana.
-La comprendo -Darien responde -También reaccionaría como ella. -Dirige su atención a su cuñado -Permítame presentarle a Fiore Kimiro, futuro esposo de Amanda. El caballero es el esposo de la madre de mi hija.
Ambos hombres hacen una reverencia.
-Zafiro Black, Coronel del Ejército Imperial. -El militar dice -Debo ir a casa, Serena me espera. -Besa la frente de Sam -Que te diviertas mi amor.
La niña asiente
-Perdone que no le haya brindado la hospitalidad que debía -Amanda lo acompaña a la puerta. -La próxima vez le será retribuido.
-Pierda cuidado -Haciendo una reverencia, Zafiro abandona la casa...
.-
Casa Tsukino.
-Si Haruka se entera de esto se enojará -Sammy está furioso por lo que Zafiro y su hermana hacen.
-No creo que debas cotillar sobre esto. Zafiro y yo estamos conscientes de lo que hacemos -Serena cambia el pañal de Samuelito -Lo pasado no tiene por qué afectar a Sam, ella tiene el derecho de conocer a su padre biológico.
-¡Pero él no! -Exclama el rubio -Desde el primer minuto que te conoció perdió todo el derecho de acercarse a ti o a Sam, ¿Olvidaste el daño que te hizo?
Serena lo mira.
-¿Qué sientes cada vez que ves a Sam?
-La amo con toda mi vida -Reconoce él.
Asintiendo, Serena regresa su atención al niño.
-Para que tengas a Sam, Darien tenía que pasar por mi vida -Calmada viste al pequeño -Él me dio la dicha de tenerla. No lo justifico, solo admito el hecho.
Furioso, Sammy aprieta el talco de bebé empolvando el aire.
-El día que el maldito quiera reclamar la custodia de Sam, no digas que no te lo advertí -Sale de la habitación.
Mina se ha mantenido al margen de la discusión, escuchando a los hermanos. Se encoge al escuchar el portazo en la sala.
-Creo que ya no saldremos a ver casas -Serena dice aparentando tranquilidad. -Esperaremos a Zafiro para salir a pasear.
-Podríamos usar a los gemelos para ir a visitar a Yaten -Su amiga sugiere -De esa manera...
-Dilo.- Serena dice.
La otra chica la observa.
-¿Qué?
-¿También crees que Zafiro y yo cometemos un error al dejar a Sam con Darien? -Deja a Samuelito en la cuna y va por Zafirito -¿Que Darien intentará robárnosla?
Mina se enseria.
-Ustedes son los padres de Sam y saben o que es mejor para ella. Respeto su decisión, pero también comprendo a tu hermano. -Le entrega un pañal limpio -Viviste un infierno. Lo se porque te acompañé desde el primer día.
-¿Dónde quieres llegar? -Lucha con el niño para que no escape.
-Tus padres y Sammy vivieron meses con la incertidumbre de tu paradero. Dónde estabas y por qué te fuiste era su desayuno, almuerzo y cena hasta el día que supieron de la tragedia de la Teniente fosforito.
Serena la mira un instante antes de atrapar a Zafirito.
-¿Y?
Mina hace un ademán de impaciencia.
-Sammy teme verte sufrir. Ese tiempo te consumiste en la miseria, de no ser por mí y Zafiro habrías muerto en dos días. -Serena la mira con las cejas arqueadas –Es cierto, no lo niegues. -La apunta con el índice.
-No iba a hacerlo.
-Luego, te deprimiste al saber que estabas embarazada, pero casualmente Sam fue tu terapia antidestructiva.
-Al grano. Le entrega el niño y toma en brazos al otro.
-El caso es, -Salen de la habitación hacia e piso inferior -que si Zafiro consiente que otro hombre esté con su hija, me callaré. Eso si, estaré con el hacha amolada en caso que hayan decapitaciones. Y no me refiero a las cabezas sobre los hombros.
Serena se ríe, Mina no mantiene la seriedad más de dos minutos.
-¿Qué hacemos? ¿Vamos a molestar a Haruka o a Yaten?
-¿Necesitas preguntarlo? Tenemos a los gnomos para usarlos como pase, luego, secuestramos a Yaten y vamos a ver dos casas, enojamos al agente de bienes raíces y después haremos lo mismo con la teniente dinamita, y produzco una úlcera al ex némesis.
Su amiga está sorprendida.
-¿Cuándo planificaste el día?
-El mismo instante que Sammy casi desprende la puerta.
Continúan bromeando y persiguiendo a los niños cuando Zafiro regresa.
-Papá -Los gemelos ríen y se lanzan a alcanzarlo
-Saludos a todos -Se despoja del abrigo, el suéter y los guantes antes de alzar a un niño en cada brazo -¿Cómo se portaron mis angelitos? -Zafirito lo despoja del gorro.
Serena sonríe.
-Mejor imposible.
-Es cierto, es imposible que se porten bien. -Mina sonríe encantadora cuando los adultos la miran sarcásticos.
-¿Cómo dejaste a Sam? -Serena retoma la atención en su esposo -¿Lloró?
-Porque no tenía con quien compartir e enorme pastel de chocolate, quiere que sus hermanitos la acompañen. -Ella niega.-Su tía apoya que los niños vayan a jugar.
Mina observa el miedo en Serena, su amiga tiene presente lo que Sammy le dijera.
Los gemelos exigen que los liberen.
-Déjala que los cuide y nosotros vamos a ver casas. -El militar los coloca cuidados en el suelo -Te advierto que quiero un invernadero donde los niños aprenda el arte de la paciencia.
-En ese caso el tendrá que ser del tamaño de un estadio -Bromea Mina.-Perdemos tiempo valioso, regalen a los enanos y vayamos a divertirnos. ¿Dónde puedo alquilar un auto?
-Solo si conduces tú, no pienso dejarme insultar por una adorable anciana que se transforma en ogro cuando está al volante -Zafiro anuncia.
-Si, Mina es así, solo que no es anciana -Serena opina.
-Serena, prepara las pañaleras y renta a tus hijos por ocho horas -Mina la apura.
No muy convencida, la rubia hace lo que le dicen...
Quince minutos después, Amanda abre la puerta.
-¡Uy, que niños tan bellos! -Extiende los brazos para tomar al pequeño que Mina carga, más el niño se sujeta fuertemente de la rubia.
-Se hacen los difíciles, pero si les muestras golosinas son todo tuyos -Mina dice sonriente.
Fiore se asoma admirándose por los mellizos.
-¡Cielos! -Exclama -¿Cómo saben quién es quién?
Desde el asiento trasero del taxi, Serena observa a su familia. Ya no resiente que Darien comparta con Sam. Sonríe al ver como su primogénita sale a recibir a sus hermanos y éstos gritan felices.
Darien también se hace presente, haciendo una reverencia a Mina cuando es presentada por Zafiro. De inmediato busca con la mirada hasta que ve al taxi.
-Ya entiendo -El taxista comenta.
-¿Perdón? -Serena lo mira por el retrovisor.
-Sus hijos -Señala al grupo en la puerta -Son gemelos porque también son hijos de gemelos, aunque el tío es más alto que su papá.
La rubia no comprende lo que él dice. ¿De qué hermano habla?
Vuelve su atención a la casa. Desea que Zafiro se apresure porque la mirada fija de Darien en ella la pone nerviosa.
Por su parte Fiore mira a ambos hombres. Salvo algunas diferencias, son muy parecidos físicamente.
-Les suplico que no los pierdan de vista, los niños son muy curiosos -Zafiro le recomienda a Amanda -Los objetos brillantes y cristal los atraen.
-No los descuidaremos -Promete Amanda.
-Se que no me cree, pero le doy mi palabra de honor que los niños estarán bien cuidados -Darien le dice a Zafiro. -Creo que Serena está impacientándose.
Mina y el militar entregan a los niños y se marchan rápidamente.
Cerrando la puerta, Darien mira a los niños. Ellos a su vez lo estudian con curiosidad.
-¿Preguntaron cómo diferenciarlos y cuáles son sus nombres?
Amanda y Fiore se miran preocupados...
