- ¡James! - Exclamaba Ginny Potter con lágrimas en los ojos - ¡Abuela! ¡Voy a ser abuela!

- Te recuerdo que Ian y Jack ya nacieron, madre - Respondió James volcando los ojos, divertido.

- ¿Dónde está Lily? ¿Dónde está mi bebé? - Pregunto Ginny sin escuchar a su hijo. Estaba tan emocionada que ni siquiera notó las heridas de su rostro.

- Habitación 302 - Contestó James y su madre se fue corriendo como si se tratase de un maratón.

Los demás habían regresado a La Madriguera, seguramente para convencer a Victoire y Teddy de socapar al grupo "follamos a Lucy". A James le dolía, pero había hecho lo posible para proteger a su primita, sí Lucy quería seguir en esa clase de vida no podía hacer nada más.

- ¿Qué te paso? - Pregunto su padre preocupado. Junto a él estaban sus tíos Percy y Charlie. Por un momento se vio tentado de decir la verdad.

- Bebimos un poco y nos tropezamos.

- ¿Por qué hablas en plural? - Pregunto tío Percy.

- Digamos que todos los hombres que se quedaron en La Madriguera exageraron un poco con el alcohol. Nos pareció buena idea rodar por las piedras…

Lo vieron con duda en la mirada, más no insistieron más. ¡Por fortuna! Pues a cada segundo James se veía más tentado de contar todos los detalles de la noche. Los demás se despidieron y fueron a ver a Lily.

¿Por qué Lucy aceptaba y defendía todo eso? ¿No podía entender que todo lo que hicieron fue por su bien? ¿Qué clase de persona mentalmente equilibrada acepta ser la esclava de un imbécil? Se obligó a no pensar más en el tema. ¿Estaba totalmente en contra? Sí. ¿Ganaría algo sí seguía insistiendo en abrir los ojos de Lucy? No. Entonces ya no se complicaría más en algo sin sentido.

- Tu madre llegó - Dijo Lorcan. ¿De dónde salió Lorcan?

- Los tíos también - contesto James - ¿Te revisaron?

- Todo en orden… Es triste ¿sabes? Recuerdo a Lucy de niña, tan tímida, ni siquiera quería acercarse a jugar con nosotros. Me cuesta creerlo.

- Estuvo aquí - Contó James, ignorando la cara de sorpresa de Lorcan continuó - Todos los pervertidos estaban aquí. Para sus heridas.

- ¿Hablaste con ellos?

- Quedamos en no decir nada.

- ¡¿Cómo?! - Exclamo Lorcan, logrando que la gente alrededor le reclame por la bulla.

- Convencieron al resto para no hablar. Al parecer a los demás no les parece tan grave que el novio de Lucy decida con quien debe acostarse… Morgan, Lindsay y Fred no están de acuerdo pero prácticamente se rindieron. Tengo que admitir que yo también.

- Entiendo - masculló Lorcan - Yo también estoy cansado. Quiero mucho a Lucy y quisiera que sea más consciente de sus decisiones, pero ya no hay nada que hacer.

- ¿Crees que Lily siga intentando? Tú sabes… ¿Separarlos? - Preguntó James con miedo.

No era miedo porque Theo y Lucy se separen. James sintió miedo porque esos enfermos tomen represalias contra su hermana.

- No lo creo, está a punto de tener un hijo. Supongo que sentirá lo que yo; lastima por Lucy y por lo que le tocará vivir. Pero comparado con la felicidad, la salud y el bienestar de nuestro bebé… Me temo que Lucy está sola desde ahora.

Ambos amigos se despidieron, Lorcan se dirigió a recibir a su futuro bebé y James fue directo a La Madriguera.

Pensar que era la segunda vez que peleaba así con su hermano. Recordó el día en que todo se acabó con Albus, era el cumpleaños de su hermano de hecho. Hizo una fiesta con los primos en su casa, aprovechando que sus padres no estarían en casa…

Albus hizo la fiesta para llamar la atención de Sam, era algo obvio y triste. Sam era una de las chicas más hermosas y populares de la escuela. Divertida, inteligente, confiada, porrista, rodeada de amigos y de pretendientes. Lamentablemente Albus no estaba a la altura de una mujer así, pero James sí.

A James le encantaba la amiga de Rose, vio su oportunidad en el cumpleaños de su hermano y la aprovecho. El ridículo de Albus pego el grito al cielo cuando los vio besarse, insulto a todos sus seres queridos.

Llamo a Lily una "estúpida puta embarazada", a Rosie una "orquestadora de violaciones", a Dom una "puta que cobra lágrimas", a Sam una "calienta pollas superficial", a la mayoría de los primos los tacho de fracasados sin ambiciones y sin futuro.

Nadie insulta a la familia. Nadie insulta a su hermanita, a sus primas, a sus amigos, ni a sus primos. Ni siquiera su hermano. Estaba tan cegado por la rabia que le dio una golpiza a Albus. Al día siguiente se enteró que habían internado a su hermano en terapia intensiva, sin embargo ya no le importaba. Albus les había dado la espalda. Ya no era su hermano. Ya no era de la familia.

Lo volvió a demostrar ahora, actuando como el gran conquistador del mundo por tener más dinero que el resto y llegar a La Madriguera en una limosina ¡patético! Albus estaba socapando las atrocidades que el enfermo de Nott hacía con Lucy. Albus no solo las ocultaba… Participaba en ellas.

La voz de Lucy inundo su cabeza ¡Me comparte con sus amigos! ¡Deke, Peter, Scorpius e incluso Albus me penetraron! ¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo pudo permitir que un tío cualquiera abuse de esa forma de su prima? ¿Cómo pudo ser partícipe de ese maltrato? James estaba asqueado.

Tomo un taxi y se dirigió a La Madriguera. En el camino siguió pensando en todo lo ocurrido en esos días. Morgan le había pedido que arregle las cosas con su hermano, le había mencionado varias veces que ser un poco más ambicioso como Albus no le caería mal.

¿Ser como Albus? Se sintió enfermo de solo imaginarlo. James protege a su familia, siempre lo hizo. James no podría acostarse con su prima para el placer de otro. No podría humillar de tal manera a un ser querido. James nunca sería como Albus y se sentía orgulloso de eso.

Finalmente llegó a La Madriguera. Rose y Hugo estaban en la sala tomando un poco de jugo.

- ¿Supiste algo de Lily? - Preguntó Rose.

Rose… Su primita era el objetivo del amigo rubio de Lucy, eso era obvio. Sintió furia al imaginar al rubio maltratando a su primita pequeña. Gracias al cielo Rosie era fuerte, logró superar lo de Bryce. James podía apostar su vida a que Rosie nunca se expondría a ser el juguete de un hombre abusivo.

- Le faltaba dilatar, al parecer el bebé nacerá por la madrugada. Mis padres y los tíos ya llegaron al hospital, se quedarán con ella.

- Vamos mañana a primera hora - Sugirió Hugo - Intentemos descansar un poco. No quiero que mi sobrino me conozca con ojeras.

Hugo le saco una sonrisa sincera. Su primo tenía razón, era hora de descansar.