She'll suck you dry

And still you'll cry to be back in her bosom

To do it again

She'll make you weep

And moan and cry to be back in her bosom

To do it again

(Pray)

'Til I go blind

(Pray)

'Cause nobody ever survives

Prayin' to stay in her arms just until I can die a little longer

Saviors and saints, devils and heathens alike

She'll eat you alive

.- Rev. 22. Puscifer.

II-

Parecía un montón de trabajo sólo para llegar a ese punto. Tal vez lo fuera, tal vez habrían formas más sencillas, pero nunca tan placenteras.

La Torre y todo el legado de su padre desaparecían entre el humo y los escombros y no podía sentir más que alivio. La memoria se había convertido en algo demasiado pesado para seguir arrastrando inútilmente, era hora de liberarse ¿no era de eso de lo que hablaba siempre Leonardo? Liberarse de aquella lealtad autoimpuesta, bueno, ahora lo hacía. Por primera vez en su vida, había elegido su propio camino y tal vez no fuera tan distinto del que su padre había trazado para ella, pero al menos era suyo al fin.

Y no es que hubiera querido el cambio, estaba bien con su padre al frente gobernando sus destinos y tal vez no fuera siempre lo que ella quería, tal vez no fuera siempre feliz, pero había orden, había balance; cuando Leonardo acabó con Shredder, todo en lo que creía, todo lo que amaba, se acabó también. Se sumió en la confusión, la locura, la rabia, meses en los que no supo qué hacer, a dónde ir, a quién recurrir, él la dejó sola y confundida, destruyó el único mundo que conocía ¿y esperaba que tomara su mano y fuera con él? ¿Esperaba que le agradeciera? Nunca pudo aceptar que había dos caras de la moneda, que su perspectiva no era la única posible, nunca entendió que ella era capaz de mantener a Saki a raya, controlarlo en la locura que lo estaba consumiendo, no era necesario acabarlo así.

Leonardo siempre creyó comprenderla, siempre creyó que entendía y nunca fue así… Pensó por un segundo en lo que fue, en lo que pudo haber sido, en lo que finalmente resultó y veía claramente que el resultado no podía ser otro. Él debía pagar, no quedaba otra salida.

Leonardo ya estaba en camino, lo sabía, estaría ahí en cualquier momento.

.- Sólo un poco más, padre.- dijo a la nada en voz alta.- Sólo un poco más y la satisfacción será nuestra. Entonces, podrás por fin dejarme en paz.