El coche de Jim frenó a sus pies emitiendo un chirrido un tanto desagradable. Seguramente las ruedas eran nuevas y el frenado más brusco de lo normal. Pero no era eso en lo que se fijó, si no en lo familiar que le era ese todoterreno negro.

-¿La acampada?-le susurró a Kate señalando el majestuoso coche con la cabeza.

Ésta frunció el ceño mientras cogía a Will por las axilas y lo pegaba a su pecho. Sonrió al notar como gracias a la cazadora abultada que llevaba era difícil agarrarle.

Echó un vistazo al todoterreno familiar. Justo en ese momento su padre abría la puerta para ayudarles a meter el carro y la sillita de Will.

Sí. Era el mismo coche que habían usado para ir esos tres días de acampada. Los tres mejores días de su vida.

Miró a Rick con una sonrisita divertida a la vez que asentía. Éste alzó la ceja, también riendo. Se sentarían en los mismo asientos en los que habían compartido besos y susurros.

-Buenos días chicos.

Jim apareció detrás del coche sonriéndoles a ambos. Inspiró profundamente el helado aire mañanero, haciendo que sus pulmones protestaran con un ligero ataque de tos.

Habían decidido salir antes de Nueva York, ya que el viaje era un poco largo y así podrían llegar allí a la hora de comer. Sólo que a esas horas la temperatura era mucho más que cruda.

-Hola, papá.-respondió Kate acercándose para darle un beso. Jim sonrió y la apretó con fuerza contra su cuerpo.

Will, en cambio observaba todo con atención. Sus dos ojos azules estaban bien abiertos, clavados en el padre de Kate.

-¿Y tú quién eres?-preguntó éste con una voz graciosa para ganarse su confianza. El pequeño frunció un poco el ceño, como si quisiera procesar las palabras de ese desconocido. Miró a Kate sin decir nada, preguntándole mentalmente si debía contestar y ésta asintió dándole un poco de apoyo.-¿No tienes nombre?

Will negó rápidamente. Acto seguido apoyó la cabeza cubierta por un gorro de lana gris, a juego con el de Rick en el pecho de Kate, sin dejar de mirarle.

-Dile como te llamas, cielo.-le susurró ésta pegando sus labios a la sien del pequeño.

Era gracioso, ya que al principio él había sido igual de desconfiado con ella. Después de despertar de dos largas horas de siesta donde ella pudo disfrutar de Rick tranquilamente, se había extrañado al encontrarla.

"Debatían sobre lo que podían hacer el día siguiente rodeados de nieve, frío y aire limpio. Will descansaba sobre el abdomen de Rick, vestido solo con un pañal mientras bebía su biberón de las diez.

En cambio Castle estaba tumbado con los brazos detrás de la cabeza, procurando que el pequeño no cayera y se hiciera daño. Kate les miraba con completa adoración.

-¿Qué miras?

Los ojos azules de Rick se cruzaron con los suyos en una mueca divertida.

-Kiras.-repitió Will frunciendo el ceño. Estaba mordiendo la tetina del biberón mientras lo sujetaba con ambas manos.

-Sois adorables.-respondió Kate tapándose la boca con las manos.-Hola, Will. Pensaba que no hablabas.

El pequeño siguió mirándola ceñudo, ladeando la cabeza. Era la primera vez que hablaba delante de ella desde que se había despertado.

-Ti kablo.-respondió.

-¿Si?-Kate alzó ambas cejas. Éste asintió efusivamente.

Rick, ríó en voz baja detrás de Will, escuchándolos a ambos. Le gustaba esa faceta de Beckett con los niños. La forma en que les hablaba con esa voz divertida, la complicidad que tenía con Will.

-Entonces, ¿cuántos años tienes?

El pequeño se miró las manos antes de contestar, pensando la respuesta. Kate ocultó una risita al verlo tan concentrado sin saber que decir. Finalmente levantó dos dedos y estiró el brazo para que pudiera verlos bien.

-¿Dos?

-Ti.-asintió.

-Es mi campeón favorito, ¿verdad enano?-intervino Rick incorporándose con cuidado para no tirarlo. Will reía y aplaudía, como si fuera lo más divertido del mundo.

-¿Y cómo se llama ella?-le susurró Rick abrazándolo por la espalda. Sus dos manos escondían completamente la barriguita del pequeño. Éste volvió a poner cara de concentración.

-Kei-dijo con firmeza al final.

La aludida rió, haciéndole reír también a él, sin saber el motivo, sólo imitándola.

-Repite todo.-decía Kate sin dejar de reír.

-Sí, mira.

Rick sonrió, girándolo un poco para que pudiera mirarle.

-Will, ¿qué es Kate?-el pequeño frunció el ceño sin comprender. Eso ya no lo entendía. -Vamos, lo hemos ensayado.-esa vez asintió sonriendo como si algo se hubiera iluminado en su cabecita.-¿Qué es Kate?

Ésta les miraba con curiosidad. No sabía que tramaban o mucho menos lo que habían estado haciendo mientras ella preparaba algo de cenar y ellos reían, divertidos.

-Puta.-respondió vocalizando a la perfección.

Beckett abrió mucho los ojos y su boca se convirtió en una O perfecta que denotaba confusión. No entendía como podía haberle enseñado eso a un niño tan pequeño.

-Corre, corre.-había dicho Rick zarandeando ligeramente a Will.-Plan B, plan B.

Éste estiró los dos brazos nervioso, mientras los movia rápidamente, haciéndole saber que tenía que esperar.

-Eh boma, boma.-decía sin parar de moverlos. Kate se mordió el labio inferior intentando no reír, pero no cambió su gesto de enfado.-Kei es una pinshehsa apa.-dijo al final con dificultad. Pronunciaba las palabras pausadamente, ya que la mayoría seguramente ni las conocía, pero se entendía bastante bien.

-¿Cómo le enseñas eso, Rick?-preguntó con seriedad después de coger a Will y colocárselo entre sus piernas. Éste accedió con gusto, produciendo un sonidito que indicaba alegría, y acto seguido se acomodó en su pecho.

-No sabe lo que es, Kate.-se defendió él hundiendo la cabeza de nuevo en la almohada.

Sonrió al recordar lo divertido que había sido enseñarle esa nueva palabra a Will. Como había reído mientras ensayaban lo que iban a decirle a Kate o lo inocente que era, ya que no se enteraba de nada, sólo reía. Estaba descubriendo un nuevo lado con los niño que antes no había tenido, y le encantaba.

-Más razón para no decirselo.-respondió Kate aún enfadada.-Que imbécil eres.

-Becil.-repitió Will también enfadado para sorpresa de los dos. Miraba a Rick con el ceño fruncido acunado en el pecho de Kate.

-¿Te has pasado al lado oscuro, Will?

Se incorporó fingiendo indignación. En realidad quería disfrutar más de las vistas. Kate abrazando al pequeño mientras los dos lo miraban con el mismo gesto. Cualquiera habría dicho que eran madre e hijo si no fuera por el color de pelo de Will.

-Will me quiere a mí.-ésta besó su cabecita y el pequeño sonrió asintiendo.

-¡Si yo tuviera dos buenas tetas donde apoyarme también lo haría!-exclamó él abriendo los ojos.-Anda que no es listo.

-¿Quién dice que no las tengas?-susurró Kate mordiéndose el labio inferior. Rick tragó saliva con fuerza. Inevitablemente dirigió la mirada a sus pechos, pero ésta ya se levantaba con el pequeño en brazos mientras le miraba entre divertida y provocativa.

Observó en silencio como se alejaba con Will. Desvió la mirada esta vez hacía su trasero cubierto solo con unas finas bragas de encaje.

-Te tomo la palabra.-Kate se había girado para lanzarle una última mirada muy prometedora y había desaparecido por la puerta con una sonrisa socarrona."

-So Wii.-susurró finalmente sin dejar de observar los ojos de Jim.

-Eres muy guapo, Will.-dijo éste sonriéndole a su hija. Kate sonrió también, ya que el pequeño no decía nada, simplemente se dedicaba a mirar.

-Esto ya está.

Rick apareció después de haber metido tanto las bolsas de ropa de los tres como el carro de Will en el maletero.

-Cariño, ayúdame.

Como si estuvieran compenetrados, Johanna también entró en escena con dos bolsas enormes repletas de todo tipo de comida o bebida. Jim rió ante su cara de esfuerzo, pero corrió a ayudarla, cogiendo parte del peso.

-Mamá, no hacía falta que compraras todo el supermercado.-protestó Kate riendo. Ésta le lanzó una mirada asesina.

-Hace mucho tiempo que no vamos. ¿Quieres comer hojas de pino, cielo?

-Yo también te quiero.

En ese momento Will asomó la cabeza cubierta por el gorro de lana, el cual solo dejaba ver sus ojos azules.

-Quero.-dijo repitiendo las palabras de Kate.

Johanna rió y se acercó para cubirle la mejilla de besos. El pequeño sonrió encantado de recibir tantas atenciones.

-¡Todo el mundo dentro!-ordenó Jim dirigiéndose a su asiento como conductor.

El coche se puso en marcha con un sonoro traqueteo que luego quedó suprimido por un ligero siseo del motor.

-Ven conmigo, cariño.-dijo Johanna suavemente cogiendo a Will por las axilas. Éste no rechistó y se agarró con fuerza a ella, divertido.-Vamos a ponerte en la sillita.

Sabía que su madre había cogido al pequeño para darles un momento de intimidad. Por eso la adoraba tanto. Como si Rick le hubiera leido el pensamiento, se colocó a su lado y rodeó su cintura, acercándola a su cuerpo.

-¿Está seguro de qué quieres venir?-susurró Kate subiendo los brazos hasta su cuello.-No hace falta que...

Éste se inclinó sobre sus labios y los cerró con cariño. Introdujo su lengua como tantas veces había hecho con el único cometido de enlazarla con la suya. Le gustaba como sonreía bajo sus labios pero no frenaba el beso, sino que absorbia su labio inferior con ganas y al mismo tiempo acariciaba los mechones de su nuca.

-¿Dormiremos juntos?-preguntó Rick acariciándole la nariz.

-Claro.

-Hmmm.. sí.-sonrió antes de volver a la carga y dejarla sin aliento. Necesitaba ese beso tanto como ese viaje.-Tenemos que ponernos al día.

-Estarán mi padres y Will.-miró nerviosa el coche, pero ninguno de los dos estaban prestándoles atención.

Su padre ojeaba un par de CD's que habían en la guantera y su madre se aseguraba de que el cinturón que protegía el cuerpo de Will no estuviera muy apretado o suelto.

-Se callarte muy bien.-ronroneó. Ésta vez absorbió la piel de su cuello con dedicación. Ella sonrió, clavando las uñas en su nuca.

-Mi padre tiene una escopeta en la cabaña.

Rick la miró aterrorizado. Tragó saliva con fuerza, sabiendo que posiblemente fuera así y la usara para protegerse.

Gimió mínimamente cuando los dientes de Kate capturaron su labio inferior y tiraron de él para después lamerlo.

-Me arriesgaré.-volvió a besarla con fuerza.-Y da gracias a que no te toco el culo ahora mismo.

Enlazó sus dedos con los de ella con una sonrisita divertida, guiándola hasta el todoterreno. Cuando finalmente estuvieron todos correctamente sentados, el coche aceleró sobre el asfalto, perdiéndose en la carretera mojada por la humedad y la nieve.
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La imagen que tenía Rick de una cabaña de invierno no era nada comparado para la mansión de madera que tenía enfrente.

Estaba claro que la familia de Kate movía bastante dinero, porqué ni en sus mejores sueños podría acceder a una casa de ese estilo. Estaba construida principalmente por madera. Pero enormes cristales tintados iban del suelo al techo, donde seguramente desde detro habrían unas vistas impresionantes.

El detalle de la chimenea tampoco pasó desapercibido, ya que había varios tubos de metal para que el humo pudiera salir por ellas. Lo que significaba que posiblemente no solo habría una en el comedor, si no tambien en las habitaciones.

Los alrededores de la casa tampoco se quedaban atrás. Estaban rodeados por un bosque frondoso lleno de pinos y abetos que daban al lugar un toque íntimo y perfecto.

-Hay un lago congelado cerca de aquí, ojitos azules.-susurró Kate cuando pasó por su lado cargada con varias bolsas de ropa.

Rick se mordió el labio inferior. Tenía ganas de verlo. Siempre le había gustado ese tipo de paisajes decorados con nieve y hielo. Si su estación favorita era invierno por algo sería.

Detrás de ella Johanna llevaba a Will en brazos, que seguía entretenido en morder el chupete mientras jugaba con una figurita de Iron Man entre sus manos.

-Eh, Rick.-la voz de Jim lo sacó de sus ensoñaciones personales. Giró la cabeza para mirarle. Sujetaba dos bolsas de ropa de deporte bastante grandes.-Ayúdame, ¿quieres?

-Oh, claro. Lo siento.

En dos grandes zancadas ya estaba a su lado, cogiendo parte del peso. Puso los ojos en blanco al ver que ambas bolsas eran de Kate.

-Tu hija y su ropa.-protestó colocándose una en el hombro.

-Créeme, su habitación es una pasarela de moda.

-Y eso que no ha traido los tacones...-susurró Rick abriendo una de las bolsas. Jim río a sus espaldas.

Sonrió con picardía al encontrar varios tangas y bragas de encaje, justo las que más le gustaba. Volvió a cerrarla temiendo que Jim pudiera haber visto algo, pero no era así. Éste seguía descargando cosas del todoterreno.

-Oye Rick...

-Dime.

-¿Tú y Kate...?-intentaba decir mientras cerraba el maletero, ahora vacío.

Castke tragó saliva con fuerza. Sabía que detrás de la pausa vendría algo comprometido.

-Yo y Kate...-intentó ayudarlo para que eso acabara antes

-Bueno... Ya sabes. Los jóvenes de hoy en día empezáis todo muy rápido y... Kate es virgen.

Rick abrió muchos los ojos, incrédulo. ¿Cómo podía pensar que era virgen a los 24? Y mucho más su hija, que había salido con media Universidad.

-Jim... Eh...-tartamudeó sin saber que decir.
Si supiera la cantidad de cosas que habían hecho juntos, la imagen de su hija quedaría mucho más que sucia.

-Tranquilo, sólo te tomaba el pelo.-respondió riendo ante la cara de agobio que le habían producido sus palabras.-Se que no es virgen, pero quiero que tengáis ciudado. A vuestra edad la falta de protección es muy común.

-Entiende que esto es incómodo para mí, Jim.-respondió Rick totalmente pálido salvo el color rojizo de sus mejillas. Nunca antes se había sentido más avergonzado.-Pero, tranquilo, usamos protección y yo cuido muy bien de ella.

Jim sonrió complacido al haber escuchado lo que quería. Le dio una palmada en el hombro y ambos se dirigieron en silencio hacia la puerta principal.
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Después de haber organizado correctamente las habitaciones, llenar la nevera y limpiar un poco el polvo, se sentaron a disfrutar de la tranquilidad que les proporcionaba ese lugar.

Habían comprado una manta de gomaespuma con todo tipo de dibujos de calles para que Will pudiera jugar en ella sin peligro. Y allí estaba, con varios coches de juguete gateando sin control.

-Entonces, la habitación del final os la quedáis vosotros.-Rick y Kate asintieron a la vez.-Meteremos la cuna de Will y así podéis vigilar si se despierta o le pasa algo. Genial, nosotros iremos a la que está al lado del baño grande.-Johanna miró a Jim para que aceptara y este sonrió, asientiendo.

Rick entrelazó sus dedos con los de ella, sonriendo con cariño. Ésta ladeó el cuello mientras se acomodaba mejor entre sus piernas. Sentía el pecho de Rick en su espalda. Cada vez que él respiraba ella se hundía y luego subía.

Johanna y Jim también estaban en una postura parecida. El uno muy cerca del otro. Sonreían de una forma muy tierna, cosa que llamaba la atención de Rick cuando los veía de esa forma. Ya se había acostumbrado al verlos tan acaramelados delante de ellos, pero no entendía como una pareja que llevaba tantos años juntos podía seguir amándose como la primera vez.

Él siempre había pensado que eso era imposible. Algo fallaba dentro, por mucho que exteriormente no se viera, pero ahora pensaba todo lo contrario. Estaba claro que la relación de los padres de Kate era algo fascinante, a porque cada segundo que pasaba más podías ver que se amaban, y eso era lo que quería tener con Kate en un futuro.

Estaba seguro que su amor por ella nunca diminuiría. Pero las cosas cambian, sólo que él aún no lo sabía.

-Te quiero.-le susurró justo en su oreja antes de morderla de forma juguetona. Kate sonrió, girando un poco el rostro para poder alcanzar sus labios.

-Hmmm...yo te quiero más.-respondió con un hilo de voz aspirando su aroma a gel de baño.

Rick olía tan bien que a veces le costaba resistirse para no pasar la lengua por todo su cuerpo, saboreando cada milímetro de su piel, como a él le gustaba a hacer con ella. Y ese era uno de esos momentos.

-Lo dudo-la abrazó más contra su cuerpo, ya que podía notarse el frío dentro de la casa aúnque la chimenea estuviera encendida.

Llevaba mucho tiempo sin encenderse, así que le costaría entrar en calor.

La cabeza de Rick reposaba en el hueco de su cuello. Éste se giró y le mordió un moflete, totalmente divertida.

-¿Au?

-Dios, tengo tantas ganas de morderte,Rick.-confesó arrebujándose más en la manta que los tapaba de la cabeza a los pies.

-Tengo una idea mejor.-susurró colando las manos dentro.

-¿De qué habláis chicos?-preguntó Johanna antes de dar un trago a su copa de vino.

Algo así como un "deja vu" se coló en la cabeza de Rick ante ese gesto. Era el que solía hacer su madre cuando se servía vasos de vino tinto. Primero lo removía dentro de la copa de cristal para que tomara un mejor cuerpo. A continuación se dedicaba un par de segundos para disfrutar su olor y finalmente bebía.

-De la Universidad.-respondió Kate sonriendo.

Las manos de Rick subían su camiseta en ese momento, acariciando su piel con delicadeza. Quería moverse, pero no podía ya que sus brazos la sujetaban con firmeza.

-¿Qué tal vas con las leyes? Duro, eh.-dijo su padre desde el otro sofá, ajeno a todo lo que pasaba bajo la manta.

-Muchísimo. Memorizar todo es complicado.

Tenía miedo de que su voz sonara más ronca de lo que debía. Las caricias de Castle sobre su sujetador no ayudaban en absoluto. Apretaba sus pechos y los masajeaba con cuidado, llevándola a lo máximo.

Sentía su miembro endurecerse bajo sus glúteos, así que decidió frenarle antes de que pudieran sorprenderlos. Colocó las manos sobre las de él, entrelazandolas para que parara mientras su padre seguía hablando y ella fingía escuchar.

Rick sonrió sobre su cuello, deslizando las cuatro manos hasta su bajo vientre. Kate se dejaba hacer, pero frenaba cuando lo veía necesario.

Metió las manos por sus leggins negros. Al instante el calor de la humedad de Kate le sorprendió más de lo que esperaba.

-Ajá...-decía de vez en cuando. Pero su voz era un conjunto de sensaciones implacables. Los dedos de Rick estaban sobre la tela de sus braguitas. En el fondo lo necesitaba, pero no podía. Agarró sus manos, sacándolas de los leggins y las contuvo en sus rodillas.

Dio gracias a que el móvil de su madre sonara en ese momento para darles un poco de tiempo mientras ella contestaba.

-¿Eres idiota?-preguntó enfadada girándose un poco para mirarle.

-No he hecho nada.-respondió Rick con una sonrisa inocente.

Tocarla a escondidas de esa forma había sido muy placentero para él, pero aún más excitante ante las posibilidades de ser descubiertos.

-Era Cásper, ¿no?

-Dicen que los espíritus existen.-se defendió Rick agantando una risita.

La vena de su frente estaba apunto de estallar. No había perdido su manía de sacarla de quicio.

-Oh, claro. Yo estoy delante de una auténtico fanstasma.-respondió golpeando su pecho con el dedo índice.-Para.

-Vale, vale.

Besó sus labios divertido, acabando con un mordisco en el labio inferior de Kate.

-Luego podemos...No sé... Dar una vuelta por el bosque por la noche...-le susurró. Kate rió.

-Ya hablaremos.

-Bien.

Volvió a reír ante el tono de diversión qe usaba siempre. Le hacía parecer un niño pequeño. Esa era una de las cosas por la cual se había enamorado de él.

-Johanna, dile que no.-protestó Jim levantándose del sofá.

Ésta levantó el dedo índice para que se callara. Rick y Kate alzaron la mirada, sin saber que pasaba.

-Ajá... ¿pero ahora? Verás, estoy de fin de semana y... Sí.-iba diciendo. Tenía el ceño fruncido, así que debía ser importante.-¿Urgente? Ya.-negó con la cabeza mirando a Jim.

-No. No. No.-dijo repetidas veces éste. Se situó detrás de ella para poder escuchar mejor la conversación mientras ellos les miraban sin saber que decir.

-¿Sólo lo tengo yo?-hizo una pausa.-Sí, está cobmigo.-dijo mirando a Jim. Éste frunció el ceño.-El caso de los Johnson.-susurró alejando el auricular para que el otro interlocutor no pudiera oirles.

-¿Ha pasado algo?-preguntó con preocupación. Parecía que el enfado había quedado sustituido por una nueva emoció asintió.-¿Qué es?

-Puta.-respondió Will como acto reflejo mirando a los dos adultos que no dejaban de moverse. Todas las miradas fueron para él.

-Mierda, Rick.-susurró Kate. Éste ahogó una risita, peros se levantó para ir a cogerlo en brazos.

-¿Ha dicho puta?-le preguntó Jim en un susurro cuando Castle pasó por su lado.

-Eh. No. Ha dicho fruta.-respondió agachándose para cogerlo. Will estaba con los brazos extendidos, preparado para agarrarse a su tío.

-Ya, entiendo. Sí. Nos vemos ahora.-dijo finalmente Johanna con un suspiro cargado de frustración.

Tanto Kate, como Rick y Jim abrieron mucho los ojos, sorprendidos.

-¿Cómo que ahora nos vemos?-preguntó éste último con los ojos entrecerrados, sabiendo cual sería la respuesta.

-Me necesitan, bueno, en realidad a los dos. Ya que llevamos el caso en pareja, porqué ha habido un problema con el juicio.-se explicó cruzándose de brazos.

Un gesto muy propio de Kate, pensó Rick.

-¿No les has dicho que estábamos aquí?-preguntó Jim enfadado dando media vuelta para subir las escaleras de metal.

-¡Claro que lo he hecho! ¡Me has oido! ¡Pero no es mi culpa si es una urgencia, Jim!-respondió Johanna observando como su marido desaparecía por el pasillo.

-Pero, mamá...-susurró Kate incorporándose.-¿Tenéis que iros?

-Parece que sí. Pero vosotros podéis quedaros, pasaremos el domingo a recogeros si queréis.

Alzaron la mirada al escuchar un golpe sordo, algo como una patada.

Johanna suspiró, disculpándose para subir y hablar con Jim.

Kate se dejó caer en el sofá. Tenía pensado pasar ese fin de semana con sus padres, en familia.

-Parece que nos quedamos solos.

Miró a Rick que sonreía muy divertido. Seguramente porqué así podrían hacer todo lo que quisieran, estando solos.

-No me hace gracia.-respondió ella frunciendo el ceño.-Yo también quería estar con mis padres.

-Pero al menos estás con nosotros. Podemos irnos si quieres, pero aquí Will estará mucho mejor que en Nueva York.

Los dos miraron al pequeño, que escuchaba la conversación en silencio, aferrado al cuello de Rick.

-¿Quieres quedarte cariño?-preguntó Kate sonriéndole.

-Ti.-asintió rápidamente con la cabeza.-Juga a os coshes.-señalo la manta de gomaespuma donde había estado jugando antes.

Rick sonrió ampliamente.

-¡Vamos, será divertido!

-¡Divetido!-exclamó el pequeño alzando ambos brazos con entusiasmo.

Kate puso los ojos en blanco, preguntándose quien de los dos era más niño. Aún que realmente estaba encantada de quedarse allí con ellos dos.