Mi tercer nombre es "fecha límite" ya que tengo otros dos nombres. ¿Cómo andan? ¿Cómo han pasado esta Navidad? ¿Preparándose para un nuevo año? Espero que hayan tenido una linda Navidad, hayan comido mucho y recibido varios regalos. Acá como siempre con calor pero bien.

Hoy les traigo capítulo nuevo y temprano! Desde que salí de vacaciones me despiertan todos los días a las 8 a.m, lo cual para mí es una tragedia ya que amo dormir. Pero bueno, mejor porque sino tendría que actualizar hoy a la noche. Les prometí que tendrían capítulo antes del nuevo año y aquí se los traigo. Tardé un cachito más por el hecho de que fue Navidad más juntadas de fin año y calor, el calor me mata. Pero al fin y al cabo aquí está el capítulo!


Capítulo 37

La noche fue lenta debido al llanto de Lizzy entre cada dos horas y media y tres. Los nuevos padres se turnaban para calmar a su hija. Algunas veces era debido a que la pequeña necesitaba un cambio de pañal, otro porque tenía hambre o simplemente tenía ganas de estar con sus padres.

Alrededor de las nueve de la mañana ambos ya se encontraban despiertos. Los dos tenían los ojos rojos del cansancio y ojeras. Kurt a penas se había podido mover de la cama. Le empezaba a doler la cicatriz de la cesárea pero sabía que no podía estar postrado todo el día en la cama. Blaine decidió darse una ducha rápida para despejarse mientras Kurt revisaba su teléfono y contestaba mensajes de sus amigos. Los Warblers habían acordado visitarlos esa tarde junto con Anne, los primos Harwood y sus novias. Lizzy se encontraba calmada en su cuna a la vez que su papá le tomaba fotografías para enviárselas a todo aquel que se lo pedía.

Una hora antes había pasado por la habitación el doctor Lynch quien sería el pediatra de la recién nacida. Había revisado a la niña y comprobado que todo anduviera en perfectas condiciones. También saludó y felicitó a Kurt por haber sido un gran paciente. Kurt le agradeció y abrazó. Había sido su médico desde que se habían mudado a Westerville, además lo había ayudado demasiado a lidiar con la muerte de su madre. Estaba muy agradecido con él y orgulloso de que un gran médico sea el responsable de confiar la salud de su hija.

El castaño estaba en su nube con su teléfono cuando oyó a Lizzy llorar. Como Blaine aún no salía del baño se levantó con mucho esfuerzo de la camilla para ir a la cuna donde estaba Lizzy. Cuidadosamente la tomó entre sus brazos y empezó a caminar alrededor de la habitación trantando de calmarla. El llanto se intensificaba cada vez más. Haciendo maniobras alcanzó la botella con leche que se encontraba sobre la mesita de luz de él. Se sentó en el sofá y colocó a Lizzy en posición para comer. La niña seguía llorando.

-Elizabeth tienes que callarte sino vas a despertar y alterar a los otros bebés- le dijo pero nada pasaba- Le estoy pidiendo que se calle y ni siquiera tiene un día de nacida- le habló al aire- Muy bien, veamos. Voy a cantarte una canción que mi mamá que cantaba cuando era pequeño y no podía dormir.

La beba seguía llorando. Kurt dejó la botella en el sofá y de a poco se fue levantando de su lugar para empezar a caminar con su hija en brazos. Se aclaró la garganta mientras rogaba acordarse la letra de la canción y que la pequeña se calmara.

-Un montón de sueños que soñando están desde tu partida. Me equivoqué, no supe ver. Mi juventud murió recién nacida. El vacío poco a poco me convirtió en hija de la vida- comenzó a cantarle- Atormentada por amor, mujer, dolor. Pudo más la fe y mi corazón cerró su herida- se acordaba de su madre cantándosela cuando él intentaba dormir. Ella se colocaba en la esquina de su cama, tomaba un cepillo e imitaba que fuera un micrófono. Era una de las canciones que cantaba con su banda. Decía que la había escrito inspirada en una novela que veía a la tarde. Kurt se reía cuando se lo repetía.- Despierta soledad, envuélveme. Soy esa extraña dama que está dispuesta a vencer- Lizzy lentamente fue cediendo al efecto de la voz de su padre y reemplazando el llanto por un par de sollozos- Llena de recuerdos y resignación, me aferré al destino. Sin descansar hasta encontrar la herencia que dejaste en mi camino. La esperanza fue mi guía, los años acortaron mi agonía- La beba ahora lo miraba callada con los ojos abiertos y un par de gotitas cayendo debido al llanto previo- Atormentada por amor, mujer, dolor. Pudo más la fe y mi corazón cerró su herida- Kurt le sonreía al verla cómo reaccionaba a su canto- Despierta soledad, envuélveme. Soy esa extraña dama que está dispuesta a vencer- Finalmente se volvió a sentar en el sofá luego de darle vueltas- Uh uh uh- Nuevamente acomodó la babita debajo de su cuellito e intentó darle de comer. Esta vez la pequeña sí quizo tomer la leche- Así es, buena niña

-Eso ha sido encantador- Kurt pegó un respingo al oir a su novio

-¡Blaine me asustaste! Agradece que Lizzy no se largara a llorar

-Lo siento, perdón pero es que no tienes la menor idea de lo encantador que fue ver como le cantabas y ella te escuchaba.

-Me pareció raro que se haya tranquilizado cuando empecé a cantar.

-Para mí que ya está acostumbrada

-¿Cómo va a estar acostumbrada si recién nació ayer?- le reprochó el castaño

-¿No dicen que los bebés pueden oír todo cuando están dentro del vientre?

-Oh- Kurt se quedó pensativo. Pequeño gran detalle que se había olvidado

-¿Crees que no tuvo nueve meses para acostumbrarse a oírte cantar? Piénsalo, la grabación del disco, los ensayos, las presentaciones y el disco. Sumándole las veces que te habrás puesto a cantar porque sí.

-Está bien. Tú ganas- se rindió, su novio tenía completamente la razón

-Créeme que se va a aprender todas nuestras canciones antes de comenzar a hablar y las va a empezar a cantar antes de decirnos Papi Kurt y Blaine- se acercó para ver a su hija- ¿No es cierto preciosa?- le tocó su pequeña naricita

-Creo que me iré a bañar ahora que tú has salido. Lena ya me ha revisado y dentro de poco comienza el horario de visitas por lo menos debo estar limpio. En pijama y bata pero limpio

-Claro. Ve a bañarte. Dame a Lizzy

Se pasaron a la recién nacida de uno al otro despacio. La niña se quedó tranquila en los brazos de su otro padre. Blaine le quitó la botella y le limipió su carita. Mientras Kurt se bañaba aprovechó para darle un paseo por el pasillo del piso donde se encontraba la habitación. Era bueno tanto para Blaine como para la bebé salir un poco del cuarto donde estaban encerrados desde el día anterior. Necesitaban cambiar de aire, aunque sea unos diez minutos.


Kurt se metió al baño antes de que su novio saliera. Llevaba consigo las cosas necesarias para su aseo. Como le costaba moverse por la operación trataba de realizar movimientos lentos que no lo pudieran perjudicar. Colocó el bolso sobre la tapa del retrete y buscó su ropa para cambiarse luego. El hospital le otorgaba toallas, shampoo, acondicionador y jabón; los cuales ya se encontraban dentro de la ducha. El baño no era demasiado grande ni lindo pero tenía lo necesario para que una persona pudiera sobrevivir durante su período de internación.

Abrió la canilla que indicaba el agua caliente y se empezó a desvestir. Decidió sentarse para poder quitarse más cómodamente el pantalón que llevaba puesto. Luego desabotonó la camisa de su pijama revelando su cicatriz. Al estar frente al espejo pudo visualizarla mejor. El día anterior, cuando le cambiaron de ropa, se encontraba ido debido al cansancio y los analgésicos por lo que no pudo detenerse a observar la marca que llevaba en su abdomen.

Suavemente pasó su pulgar por la línea horizontal que se encontraba por la zona púbica. Estaba roja, clara muestra de que era reciente. Le daban impresión los hilos que unían un hemisferio con el otro. No le gustaba la idea de que su cuerpo tuviera una cicatriz pero sabía que si lo cosieron como correspondía, la herida no dejaría demasiada huella. Lena le había recomendado que usara una crema para cicatrizar todo lo posible. Igualmente se quedó pensando que de allí, de ese hueco que ahora estaba cerrado había nacido su hija. Una sonrisa se formó en su cara al recordar lo hermosa que era. Todavía pensaba que estaba en un sueño.

El vapor del agua que empezaba a inundar el pequeño lugar lo alejó de sus pensamientos. Se metió dentro de la ducha disfrutando las gotas que caían sobre su cuerpo. Aprovechó al máximo el baño. Se relajó y aseó tranquilamente, no había necesidad de hacer las cosas a las apuradas. Enjabonó con precausión la herida, no quería que se le infectara ni nada por el estilo.

Cuando estuvo listo salió de la ducha. Con las toallas puestas verificó si Blaine había vuelto a la habitación. Agradecido de que así fuese, lo llamó. Lo necesitaba para que lo ayude a curar la herida. Blaine asintió ante su pedido, colocando a su hija en la cuna y dejándola cerca del sofá por si lloraba. Como en la habitación había mejor iluminación que en el baño, Kurt ya con su ropa interior y pantalón de pijama limpio, se trasladó hasta la zona del sillón para que su novio lo ayude. Era la primera vez que Blaine veía su cicatriz. La noche anterior fue Alison quien lo ayudó a vestirse. Sus ojos pasearon desde su cara hasta su abdomen. Claramente se detuvo en esa línea.

-¿Está muy mal?- preguntó apenado el castaño

-No, nada de eso. Es raro verla.

-Y eso que solamente la ves. Yo la siento. Es… no sé… ¿extraño?- hizo una mueca mientras la observaba

-Tanto a ti como a mí, nos va a costar acostumbrarnos a tu nueva marca- le acarició sus brazos desnudos- Me encanta que la tengas

-Es una cicatriz, no es tan linda

-Lo sé pero es un recordatorio que de allí nació nuestra hija- le besó tiernamente los labios- Vamos a curarte

Blaine se arrodilló a la altura de la barriga de su novio y colocó un suave beso en la cicatriz para demostrarle a Kurt que en verdad sentía lo que le había dicho previamente. Así comenzó a pasar el algodón con el peróxido para ir limpiando, seguido de un cotonete bañado con alcohol y por último puso el vendaje para proteger la herida. Antes de levantarse volvió a besar esa parte. Al finalizar, ayudó a colocarse la camisa del pijama terminando así con un tierno abrazo entre los dos, el cual fue interrumpido por el llanto de su hija quien tenía hambre.


Esa tarde sus padres y amigos fueron a visitar a Lizzy. Los Warblers habían quedado fascinados con la recién nacida. La niña estuvo en los brazos de todos los chicos y chicas que habían ido a conocerla. Anne, Mary y Vanessa no podían despegar sus ojos de la criaturita. A las tres le causaba ternura hasta el mínimo movimiento que realizaba. Lizzy bostezaba, movía sus manitos, lloraba o hasta eructaba que al trío femenino se lo escuchaba decir "Awww" constantemente. Sus novios no sabían qué hacer con ellas.

-Explíquenme qué les resulta tierno que un bebé eructe- se lo oyó decir en un momento a Calvin- Creo que eso no tiene nada de lindo

-Amor, tú no entiendes nada- Vanessa lo retó provocando que el castaño de lentes simplemente revoleara sus ojos.

Fue en ese rato de visita que Blaine y Kurt se dieron cuenta que no solamente Cooper consentiría a su hija sino que las novias de sus amigos iban a ser peores debido al simple hecho de que fueran mujeres. Iban a querer mimarla todo lo que pudieran. Aunque también estaban agradecidos que hubiese una pequeña presencia femenina en la vida de Lizzy. Así que una cosa complementaba a la otra.

Thad al instante en que vio a la pequeña pudo notar el parecido que tenía la niña a Kurt, aunque tuviera el cabello de Blaine. El castaño solamente deseaba que no haya salido con los rizos de su padre porque sería el infierno intentar peinarla y Blaine sería capaz de ponerle gel con tal de controlar la cabellera, cosa que Kurt jamás permitiría.

Ya todos se habían despedido para cederles el espacio a los padres de la pareja pero antes de que se vayan les agradecieron el haber ido a visitarlos. Cuando estaban saliendo por la puerta hacia el pasillo le hicieron una seña a Sebastian para que se quedara unos minutos más. El ojiverde le avisó al resto que los alcanzaría luego antes de darse media vuelta y dirigirse hacia sus amigos.

-¿Ocurrió algo chicos?- preguntó preocupado

-No, nada de eso. Necesitamos hablar algo contigo- le respondió Kurt

-De acuerdo

Se sentó en la silla que se encontraba junto a la cama. Kurt estaba acostado con su hija en brazos y Blaine sentado junto a él casi en el borde

-Tú sabes que ni Blaine ni yo, inclusive tú, somos muy partidiarios de la religión por obvias razones. Pero estuvimos pensando desde antes y la verdad es que nos gustaría que fueras el padrino de Lizzy- Sebastian se quedó asombrado ante el pedido de su amigo. Hizo un intento de hablar pero Kurt lo detuvo- Espera aún no digas nada. Sabemos que también está Thad que es el Seb de Blaine o Calvin, Cooper y hasta Finn; pero la verdad es que tú siempre has sido mi amigo, sabes que eres como mi hermano. Has estado conmigo prácticamente desde que tengo uso de la razón, hemos pasado por las buenas y por las malas también. Además tengo que agregar que todo lo que duró el embarazo te preocupaste por mí así como tus padres. Me cuidaste tanto como lo hacía Blaine o mis papás. Por eso decidimos que fueras la persona que "espiritualmete" se haga cargo de nuestra hija. No debe ser necesariamente una ceremonia grande ni con tanta cosa. Con que estemos los de siempre estará más que bien. Además no estamos planeando bautizarla ahora mismo, sino dentro de unos meses. Más que nada queremos que sea algo simbólico. ¿Qué dices?

-Yo…no…no sé que decir. La verdad es que no me esperaba esto, nunca se me cruzó que hasta la quisieran bautizar.

-Pero ¿Aceptas Seb?- Blaine le preguntó y lo había llamado Seb. Siempre le decía por su nombre completo. Claramente era una señal de que confiaban en él más que nadie

-Claro, por supuesto que aceptaré- Sebastian le sonrió

-Si me pudiera levantar te abrazaría pero tengo a tu futura ahijada en mis brazos

Sebastian se levantó y abrazó a sus amigos. Luego se quedó mirando a Lizzy quien también lo observaba con la mirada fija en él. El chico le movía sus manitos jugueteando con ella

-¿Quién va a ser mi ahijada? ¿Tú serás mi ahijada?- le decía con tono dejuguetón- Gracias chicos. Este es un honor gigante para mí. Los quiero

-Nosotros también- le devolvió Kurt

-Lo que sí necesitamos es que esto quede entre nosotros por ahora. Para no generar disturbios en el grupo, en especial porque todavía debo hablar con Thad. A veces se pone celoso. ¿De acuerdo?- Blaine le advirtió

-Sí, claro

-Si los demás preguntan diles que necesitaba pedirte que te fijaras algo de mi habitación ya que no me gusta que papá esté revisando mis cosas- le ordenó Kurt

-Entendido.

-Ahora ve antes de que te dejen

Sebastian volvióa saludarlos antes de abandonar el cuarto donde se encontraba la nueva familia. Estaba feliz con la propuesta que le habían hecho aunque todavía algo confundido porque nunca pensó que le podrían llegar a designar un rol tan importante como el de ser padrino de una persona.


Kurt y Lizzy estuvieron internados durante cuatro días. El día anterior a ser dados de alta, con previo aviso de Lena y el doctor Lynch, Blaine se escapó hacia su departamento para buscar las cosas necesarias para la salida del hospital de los dos.

Su madre lo pasó a buscar durante el horario de visitas así su novio no se encontraba solo con la beba. Fueron hacia el departamento donde se bañó tranquilamente y verificó que todo estuviera en orden ya que vivirían por un par de semanas en la casa de los Hummel. También llevó la ropa sucia de los días anteriores así su madre podría hacerles el favor de lavarla.

Cuando todo estuvo listo, tomó un par de pañales limpios, ropa para ponerle a Lizzy y el elemento esencial, el huevito para transportarla fuera del hospital. Sin él, no dejarían que su hija abandonara el edificio. Pam volvió al hospital con su auto seguida atrás por su hijo menor. Necesitaba sí o sí su camioneta para el día siguiente.

Otro día agitado de visitas terminaba cuando llegaron al complejo. Se despidieron de todos, a partir del próximo día las visitas no serían tan recurrentes debido a que se encontrarían en la casa de los padres de Kurt. Sabían que seguramente Nora y Harrison al igual que su hijo pasarían un par de horas en la casa viéndolos pero sus amigos se limitarían a visitarlos.

La salida del hospital fue tranquila. Esa mañana, luego de revisar que ambos estuvieran en perfectas condiciones, firmaron los papeles y se despidieron del personal que los habían atendido y de la habitación que había sido su hogar por un par de días.

El camino hacia la casa resultó leve, sin llantos ni nada que hiciera que atrasa su llegada. Blaine manejó con mucha precaución durante todo el camino mientras que Kurt iba atrás con el huevito que llevaba a su hija apoyado y sujetado con el cinturón de seguridad en el asiento de al lado.

Al llegar a la casa, Blaine se encargó de descargar el baúl de la camioneta mientras que su novio se dirigía a la entrada donde su padre lo esperaba con la puerta abierta. Al entrar se quedó con la boca en forma de "O". Sus padres y los de Blaine habían hecho un cartel que se encontraba puesto en el arco de entrada del living el cual decía "Bienvenida Lizzy".

La niña se quedó observando a su padre sin hacer ningún gesto, estaba tranquila, simplemente observando. Al ratito entró Blaine con la misma expresión de su novio. Ambos agradecieron el gesto a sus padres.


Los días pasaron y con ellos las semanas. Era todo un desafío para los chicos acostumbrarse a su nueva vida. Lizzy había días que no los dejaba dormir y con eso también a sus abuelos. Había momentos en que no sabían como calmar su llanto descontrolado, no alcanzaba con que Kurt o Blaine le cantaran, la niña seguía llorando. Pero también hubo momentos en que era un total angelito.

La pareja comenzó a llenar el libro del bebé que Cooper les había regalado en el Baby Shower. Mandaron a imprimir varias fotos para colocarlas allí y llevarse al departamento. Estaba de más mencionar que todos querían una imagen impresa de la niña.

Lizzy disfrutaba de la compañía de todos sus tíos. Cooper era quien más le jugueteaba, Finn el que le hablaba normal y trataba de entender cada gesto que hacía, Sebastian la paseaba por el patio de su casa, siempre con la compañía de Kurt y Blaine. Cuando los Warblers se encontraban completos se ponían a cantarle las canciones tranquilas del disco. La niña se quedaba calmada al escucharlos, como Blaine le había dicho a su novio, para ella era algo normal.


Casi al cumplemes del nacimiento de Lizzy fue el cumpleaños de Kurt. La pareja ya se había mudado a su departamento nuevamente para allí empezar solos su nueva vida como padres. Habían organizado una celebración ya que pronto sería el momento de decir adiós por un tiempo para algunos. Era una de las últimas veces que se encontrarían todos juntos.

Ese día se juntaron a almorzar sus padres, los de Blaine y Sebastian junto con él, Cooper, Finn y Rachel. A la tarde irían sus amigos a festejar.

-¿Dónde está la princesa de papi? ¿Dónde está?

Jugaba Kurt con su hija mientras la cambiaba. Ya habían llegado sus invitados del mediodía, estaban esperándolo en la sala de estar para comenzar con la comida. Con ellos se había quedado Blaine mientras su novio terminaba de vestir a la niña.

Como había demasiado calor a mediados de julio, había optado por ponerle uno de los vestidos que le habían regalado sus amigos en el baby shower. Prefierió dejarla sin zapatitos y que sus piecitos quedaran libres del calor. Cuando terminó de prepararla la agarró delicadamente para emprender camino hacia donde estaba el resto.

-Estás preciosa- le dejó un beso en su cabecita

-Aquí llegó la princesa de la casa- dijo cuando llegó, tomándole de su brazo disimulando saludar

Sus padres se acercaron para felicitarlo por su cumpleaños y saludar a su nieta. Lo mismo hicieron los padres de Blaine seguidos de los de Sebastian. Luego de dejar a la bebé con Pam, se dirigió hacia donde estaba su hermano con su novia. Finn lo abrazó tan fuertemente que no lo podía dejar respirar. Rachel luego de un discurso sin parar de lo importante que era cumplir dieciocho años por fin lo saludó como la gente normal. Sebastian por su parte se reía al ver la cara de asustado e incomodidad de su amigo.

-Feliz Cumpleaños Kurtie

-Por favor, te lo ruego. Hoy no Seb

-Vamos, hace mucho, por no decir meses, que no te lo digo. Déjame molestarte un día

-No el día de mi cumpleaños y menos delante de mi hija

-Tu hija todavía es muy menor para acordarse lo que le dice su tío a su padre

-Igualmente no

-Eres un aburrido

-Ahora soy padre

-Eso no tiene nada que ver

-Ya déjalo Sebastian. Sino el que se lo tiene que aguantar después soy yo- dijo su novio quien traía un par de bebidas para poner en la mesa

-¡Blaine!- el moreno simplemente se rió ante la situación

-Creo que esa no es la forma de cuidar a mi cuñado, ardilla- Cooper le tomó del hombro mientras se acercaba a saludar al castaño- ¡Kurt, mi cuñado favorito! Feliz Cumpleaños. Feliz media legalidad

-¿Media legalidad?- preguntó extrañado cuando lo abrazaba

-Sí. Acuérdate que con dieciocho sólo tienes permitido hacer un par de cosas, eres completamente legal a los veintiuno

-Claro

-Mi sobrina está preciosa. Se nota que la están cuidando como se debe

-Ha sido un mes especial pero lo estamos llevando bien

-Me alegro. Ahora ¿Dónde está la comida? Muero de hambre

-¿Acaso te llamas Calvin Harwood? Porque sonaste completamente como él- comentó Sebastian.

El almuerzo fue consumido lentamente. Aprovecharon el tiempo para hablar y apreciar a la niña que se encontraba en su cochecito tranquila. Dos veces se largó a llorar pero sus padres se encargaron al instante de contenerla. La primera vez tenía hambre. Kurt se dedicaó a darle su botella hasta que se quedó dormida en sus brazos. Decidió llevarla a su cuna para que las voces de sus invitados no la despertasen. Con él se trajo el Baby Call para estar atento si se despertaba. La segunda vez había ocurrido una hora después de que se quedara dormida. Blaine fue quien decidió tranqulizarla, así también su novio se quedaba con su familia. Lizzy necesitaba un cambio de pañal. Luego volvió entre los brazos de su padre.

Esa tarde la niña pasó por los brazos de todos los que se encontraban presentes en el departamento. No hubo ninguno que no la sostuviera por lo menos cinco minutos. Lo más cómico fue cuando estuvo con Rachel. Estaba todo perfecto hasta que le vomitó su ropa. La chica se deshizo lo más pronto posible de la niña, entregándosela a su novio. Kurt la acompañó a limpiarse tratando de contener la risa por lo que había ocurrido mientras que Blaine se encargaba de limpiar a su hija también riéndose.

Alrededor de las tres de la tarde cortaron el pastel. Carole se había encargado de prepararle uno para el almuerzo y otro para la cena con sus amigos. El del almuerzo era un bizcochuelo de vainilla esponjoso relleno con duraznos y crema, cubierto con chocolate blanco y copitos del mismo sabor de chocolate. Para la noche le había preparado algo más simple pero era el preferido de su hijastro, un cheese cake.

-Muy bien hijo, pide tus tres deseos- le ordenó Burt

El cumpleañero se quedó pensando unos segundos y luego sopló las velas. Todos lo volvieron a felicitar mientras que Carole se encargaba de cortar y repartir las porciones.

Eran las casi cinco de la tarde cuando se fueron todos. En un principio Sebastian se iba a quedar pero prefirió que sus amigos descansen antes que llegara la otra camada de invitados. Así que se fue junto a sus padres y a la noche pasaría por Nick antes de volver.

Estaban agradecidos de haber podido dormir por lo menos una hora y media seguida sin que su hija los necesitara. A veces la llevaban consigo a la cama para que estuviera con ellos aunque eso implicaba no poder prender el aire acondicionado por miedo a que se enferme cosa que no les convenía. Pero amaban dormir con Lizzy entre ellos.

Alrededor de las siete, Kurt se levantó para empezar a preparar la casa para cuando llegaran sus amigos. Había dejado a su novio durmiendo tranquilamente con su hija al lado. Era toda una postal. Blaine estaba solamente en bóxers por el calor insoportable y Lizzy junto a él en pañales. Curiosamente ambos tenían la misma pose para domir. Kurt agarró su teléfono y les tomó una foto. Era imposible resistirse a tan dulce imagen.

Ambientó la casa para una reunión de cumpleaños para jóvenes ya que estaba puesto en modo "familiar". Aunque sabía que su grupo era calmado y no iban a realizar cosas extremas prefirió quedarse sólo con los sillones a la vista y apoyar la mesa contra la pared. A ellos les gustaba más sentarse en los sillones y pasar el rato desde allí que en una mesa con sillas. Además serían libres de agarrarse la comida cuando quisieran.

Para las ocho y media estaba todo listo para que sus amigos empezaran a llegar. Los tres se volvieron a vestir aunque esta vez Kurt se probó otro atuendo distinto al que se había puesto para el almuerzo.

Varios días atrás se quedaba viendo sus pantalones ajustados cada vez que abría su armario. Los observaba con demasiado deseo. Desde del embarazo que no se colocaba alguno. Tenía miedo que por el peso ganado durante esos meses no le entrarían. Así que se probó uno para ver cómo le quedaba. Su felicidad era infinita cuando le cerró, con un poco de dificultad pero al fin y al cabo le cerró el pantalón. Se observó en el espejo. No había perdido del todo su figura. Claramente no le quedaba como antes pero le seguía entrando.

Esa noche había optado por su pantalón negro favorito, una camisa fresca azul oscuro y unos zapatos negros. Se miró al espejo y volvió a encontrarse con un Kurt al cual no veía hacía meses.

-Vamos a ver qué está haciendo papi- hablaba Blaine con Lizzy cuando entraron a la habitación. El moreno abrió sus ojos de par en par cuando observó como estaba su novio- Wow

-¿Estoy bien?- preguntó inocentemente mientras lo miraba

-¿Qué si estás bien? Estás perfecto- le contestó- Da una vuelta para verte completo- Kurt lentamente se giró para que su novio pudiera apreciar su atuendo completo- Wow. Hace mucho que no te vestías así.

-Claro. Este pantalón lo dejé de usar al tercer mes de embarazo. Dios como lo extrañaba- le hizo una seña para que le entregara a Lizzy

-Eres hermoso- se acercó para entregarle a la pequeña y dejarle un beso en su boca

-¿Después de meses de no verme así sigues pensando eso?

-Nunca dejé de pensarlo- Le tapó los oídos a Lizzy- Te veo así y me dan ganas de hacerte mil cosas

-Sabes que no puedo aún

-Y eso es lo más frustrante

-No llores. Ya llegará su momento. Aunque recuerda que debemos cuidarnos todo lo posible, quiero disfrutar de Lizzy por lo menos tres o cuatro años.


Sus amigos llegaron a eso de las nueve de la noche, no se iban a quedar demasiado tiempo ya que al estar Lizzy con ellos no podían prolongarse demasiado. Como máximo a la media noche o la una de la madrugada todos se tendrían que haber ido, más aún teniendo en cuenta que llevaba tiempo ordenar todo el desastre que dejaban cada vez que se juntaban.

-Vamos, Kurt, sólo un trago te pido- Calvin sostenía frente a su amigo un vaso con cerveza

-Ya te he dicho que no. Todavía no entiendo cómo consiguieron el alcohol.

-Cooper

-¿Cooper? ¿Mi hermano?- preguntó Blaine extrañado al oir la respuesta

-Por supuesto. Le pedimos que nos hiciera el favor de comprar algunas bebidas. Además ¿Cuántas veces cumples dieciocho en tu vida?

-Una sola- miró al piso con desgano- pero es diferente. No me puedo emborrachar, te recuerdo que tengo una hija.

-Un trago no te hará daño

Kurt miró a su novio buscando respuestas. Blaine se rió ante la situación.

-Un sorbo pequeño no te causará borrachera. Tampoco lo permitiré- le respondió

-De acuerdo. Pero sólo uno pequeño

Calvin le entregó el vaso y lentamente se lo llevó a su boca. Tragó un sorbo haciendo un gesto de desagrado hacia lo que acababa de tomar.

-Esto es un asco. ¿Cómo les puede gustar semejante cosa?- le devolvió el vaso

-Bueno, mejor para nosotros.

-Calvin te recuerdo que aún eres menor de edad. No deberías estar tomando

-Cállate

-Mejor prueba esto. Supongo que es más dulce y no se siente demasiado el alcohol- Vanessa le entregó una copa con líquido rosa y una frutilla decorando el borde

-¿Qué es?- preguntó mientras observaba

-Daikiri de frutilla. Vamos, prueba- Nuevamente sorbió un poco pero esta vez su cara no fue de disgusto sino de agrado.

-Está muy bueno. Tienes razón ni se siente el alcohol

-Sabía que te iba a gustar

-Pero no te excedas tomando eso- le aconsejó Blaine

-Es su cumpleaños. Déjalo disfrutar un poco- lo regañó Thad

-Ya, ya. Voy a beber solamente un vaso. No más. Necesito estar lúcido para cambiarle el pañal a mi hija.

-Hablando de eso. Lizzy es hora de que alguno de tus papis te cambie- anunció Sebastian quien tenía a la pequeña consigo

-Yo lo haré- Blaine se acercó para llevársela

La noche transcurrió con calma. Para suerte de la pareja ninguno llegó a emborracharse lo suficiente como para vomitar en el baño. Eso había sido un gran logro. Aunque algunos estaban algo pasados. Tal era el caso de Calvin. El joven simplemente bebía un poco y ya le pegaba. Vanessa lo tuvo que llevar arrastrando hacia el coche agradeciendo que Thad los alcanzara a sus casas.

Los otros tres Warblers se quedaron dando una mano con la limpieza del departamento. Sabían que sus amigos iban a estar cansados por el día largo que habían tenido más teniendo en cuenta que no descansaban muy bien por el llanto nocturno de Lizzy.

Cuando quedó todo en orden, se sentaron en el living para charlar un rato. Anne estaba medio dormida sobre el hombro de Wes quien le acariciaba la cabeza provocándole más sueño. Lizzy se encontraba en los brazos de Kurt bebiendo su leche para dormirse. Sebastian y Nick estaban sentados uno junto al otro, el brazo de Seb rodeándole los hombros al otro. Y finalmente Blaine al lado de su novio e hija.

-¿Recibieron el mensaje de Brandon?- preguntó Wes

-Sí, me llamó hoy para saludarme. Está en Los Angeles junto con Ella y mañana se irían a Nueva York a terminar de arreglar las cosas para el próximo mes.

-¿Pero te dijo lo de la filmación?

-Sí. Casi se le olvida pero al final lo recordó.

-La próxima semana tenemos la reunión pre- grabación y unos días después la filmación- comentó Seb

-Ya ni me acuerdo cómo se filma un video clip- Nick estaba también a punto de quedarse dormido en cualquier momento

-No sé ustedes pero me acuerdo y me pongo ansioso- Blaine movió sus piernas del entusiasmo al decirlo.

-Espero sentirme bien y que esta vez no hayan desmayos ni nada por el estilo- Kurt se rió al recordar lo ocurrido en diciembre cuando grabaron "Casualidad"

-Ya esta vez no pasará. Sólo hay que ir a que te revisen a ti y a esta pequeña criatura en la semana y sabremos que estás completamente bien- Blaine se quedó contemplando como los ojitos de la beba se cerraban de a poco- Se está quedando dormida. Ella también tuvo un día largo.

-No es la única- Wes señaló a Anne- Amor, ya me estás babeando

-¿Eh?- preguntó dormida

-Me estás babeando

-Disculpa. ¿Podemos irnos Wes? No quiero hacer más espectáculos que impliquen baba

-Por supuesto. Nos vamos chicos, ya es tarde y estamos todos cansados

-Nosotros también nos vamos- anunció Sebastian- ¿Nick te llevo a tu casa o te quedas en la mía?

-En la tuya

Las otras cuatro personas se quedaron conteniendo las ganas de reírse.

-No hagan comentarios al respecto. Estamos cansados

-Eso mismo dijeron el día del baile- le recordó Kurt

-Listo, suficiente. Nos vamos. Adiós chicos

Con esto todos se despidieron dejando a la pequeña familia completamente sola. Lizzy finalmente se había quedado dormida en los brazos de su padre. Kurt se quedó observándola un rato más antes de levantarse y llevarla a su cuna mientras Blaine terminaba de acomodar los vasos que habían utilizado sus amigos que recién se habían ido.


Cuando estuvo todo enteramente ordenado y limpio apagaron las luces del comedor para irse a su habitación. Kurt se acostó sin cambiarse arriba de la cama, disfrutando un poco de la comodidad del colchón.

-¿No has abierto tus regalos?- Blaine preguntó mientras entraba

-Sí. Mis padres me dieron algo de dinero, los tuyos una camisa preciosa, mis tíos otra camisa, Sebastian me compró un reloj pulsera, el resto de la tropa me regaló más dinero. El desgraciado de Calvin además le sumó una caja de condones y lubricante. Lo peor de todo es que sabe que no puedo hacer nada por un mes más. Finn y Rachel un pantalón que me tengo que probar y rogar que me entre. Tu hermano una colonia riquísima. Es la que me puse hoy a la noche. Brandon me mandó una caja de chocolates junto con Ella. Y creo que nada más. Y tú- se quedó pensando- una hermosa hija.

-Ven aquí- Kurt le alzó los brazos para que pudiera tirar de él y levantarlo- Te amo- le dijo mientras lo miraba a los ojos

-Yo también- le devolvió a la vez que le acariciaba su pelo

-Toma. Feliz Cumpleaños- Blaine le entregó una cajita azul no muy larga- No te asustes, no es un anillo de compromiso. No aún- dijo al ver la cara intrigada de su novio

Kurt la tomó entre sus manos y la abrió. Adentro había un dije el cual decía "Lizzy". Le pasó el pulgar lentamente acariciando el metal de oro.

-¿Recuerdas la cadenita que te regalé en Navidad?- asintió con su cabeza- Era la primera parte de este regalo. Como aún no teníamos el nombre pensado decidí que lo mejor era dividir el regalo en dos partes. Es para que lo pongas en esa cadena. ¿Te gusta?

-Me encanta. Es muy lindo. ¿Pero no sería algo injusto que yo solo tuviera el dije?

-Por eso me encargué uno para mí e hice otro para nuestra hija. Sé que todavía es chiquita pero cuando sea más grande se lo podemos poner.

-Eres lo más lindo que existe en el mundo. Te amo

Kurt se levantó para dejarle un beso pequeño en sus labios. Últimamente no hacían más que eso, picos en sus bocas.

-Déjame que te lo coloque

Desenganchó la cadena que llevaba en su cuello para colocar el dije y volver a unir sus puntas. Cuando terminó dejó un beso allí. Luego continuó con otro más hacia el costado y así empezó un camino hasta llegar a la unión del cuello con el hombro. Mordió dejando una marca que sabía que Kurt odiaría. Pero en vez de escuchar protestas por parte de su novio, recibió un gemido de su parte. Apoyó su boca sobre su oído antes de decirle: "No tienes la menor idea de cuánto te deseo. La espera me está matando"

-Sabes que no puedo aún. Si tú estás sufriendo, ¿a mí que me queda?

-Pero todavía puedo tocarte

-Hazlo

Blaine comenzó a desprender uno por uno los botones de la camisa de su novio mientras que seguía besando su cuello. Pasó sus manos por su torso desnudo, acariciándole la piel con suavidad. Bajó sus manos hasta la hebilla del cinturón, liberándolo y desabrochando el botón de su pantalón junto con el cierre. La respiración de Kurt se empezó a agitar cada vez que la mano de su novio bajaba más y más. Necesitaba su boca urgentemente. Girando su cabeza la buscó hasta que la encontró y por fin la tuvo pegada a la suya. En ese momento Blaine metió su mano adentro de su bóxer tomando a su novio quien se encontraba ya duro. Kurt lanzó un gemido silencioso haciendo que el moreno le invadiera su boca con la lengua. Era una posición algo incómoda pero bastante apasionada para ambos. Blaine bombeaba cada vez más fuerte y los gemidos de Kurt se empezaban a ser audibles.

-Extra…ñaba…que…me… tocaras- intentaba decir entre jadeo

El moreno no aguantó mucho sin un poco de fricción. Como pudo se desprendió de sus pantalones. Dio vuelta a Kurt para que quedaran frente a frente. Sus ojos azules estaban negros de lujuria. Sabían que no podían llegar a más cuando cayeron en la cama. Simplemente se empezaron a rozar, haciendo fricción entre sus miembros, tratando de darse placer mutuamente. Sus bocas eran una mezcla de besos, saliva y gemidos. Finalmente ambos se vinieron al mismo tiempo. Había pasado rato desde la última vez que eso había sucedido.

Se quedaron en esa posición, ambos observándose a los ojos. Blaine le corrió un mechón mojado a Kurt mientras que él le acariciaba la cabeza. Estaban todavía con los zapatos, pantalones y camisas puestas aunque la de Kurt estaba abierta de par en par y sus pantalones y calzones bajos.

-Te amo, te amo, te amo- le repetía Kurt

-Feliz Cumpleaños mi ángel- le dejó un beso perezoso en sus labios antes de que se levantara para limpiarse.

Ese cumpleaños había sido más de lo que Kurt pudiera haberse imaginado. Le agradaba la vida que estaba llevando junto a su novio y a su hija. Uno de sus deseos había sido poder seguirla por el resto de sus días.


Y hasta aquí el último capítulo del año! Voy a intentar escribir lo más pronto posible el próximo capítulo pero primero tengo que hacer el post de mi blog de los libros que leí en el año y publico hace ya dos años, luego les dejo el link por si quieren leerlo.

Ya falta poco, esta vez es en serio, para que termine la primera parte de esta historia. Creo que co capítulos más ya estamos.

La canción de hoy (totalmente imprevista para esta parte) es Esa Extraña Dama, la versión de Miranda! porque originalmente es de Valeria Lynch o_O. Si no cuelgo, la subo a mi Tumblr. Estaré actualizando la próxima semana, roguemos que para el jueves tenga el próximo capítulo, se me complica e ya que el 9 me voy de vacaciones, así que publicaré antes.

Se va un año, el cual me animé a hacer público mis historias ya sea acá en Fan Fiction como mi relato en Viajero Mágico contando nuestra aventura en Disney. Hace dos año comencé con mi blog, el cual dejé algo abandonado este año debido a la falta de tiempo y mi dedicación a esta historia.

Les deseo un buen comienzo de año, coman todo lo que quieran, no se excedan con el alcohol y si es posible eviten la pirotecnia! Por un 2016 con más Fanfics!

Katu!