Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling
N/T: AkashaTheKitty es la autora de este fic. Yo, Moon Dahee, soy la traductora.
Capítulo 36
Hermione le elevó una ceja a Draco.
—¿Y bien? ¿Cómo es que no ganas nada de hacer que parezca que te deseo locamente?
No lo digas así…
Draco sacudió la cabeza para aclarársela. ¿Qué coño le pasaba hoy? Se la estaba comiendo con los ojos —esperaba que ella no lo hubiera notado— y había reaccionado de manera estúpidamente fuerte al pensar que Hermione quizás había deseado ese beso. Y ahora hasta estaba intentando ayudarla a conservar a los estúpidos de sus amigos incluso hasta el punto de no considerar que le sería más útil para sus propósitos dejar las cosas como estaban.
Y ahora ella había apelado a ello.
Draco se aclaró la garganta, haciendo un poco de tiempo.
—Bueno, es obvio, ¿no? —dijo, buscando frenéticamente algo que pudiera considerarse obvio. O solo algo que pudiera tener sentido—. Ocurrió lo quisieras o no. El daño está hecho. ¿Qué diferencia hay si piensan que te obligué?
Era un razonamiento pobre. Incluso él podía oírlo. Se resistió a hacer una mueca.
—Hay mucha diferencia —dijo ella, hablando despacio como si él fuera un niño—. Si piensan que fue algo que hice queriendo, se enfadarán conmigo. Si piensan que me obligaste, solo se enfadarán contigo. Tú quieres que se enfaden conmigo.
Draco la miró con odio. ¿Cómo se atrevía a hablarle con condescendencia?
—¿No se te ha ocurrido pensar que estoy por encima de eso? —preguntó con arrogancia—. Ya no me importan una mierda tú o tus amigos. Esto empieza a aburrirme.
—¿De verdad? —preguntó Hermione, con sus malditos brazos aún cruzados bajo el pecho, ofreciéndole a Draco una vista ventajosa.
Draco cerró los ojos y maldijo por lo bajo.
O ella no se daba cuenta de su extraño comportamiento o lo ignoraba.
—¿Entonces por qué no me liberas de la apuesta? ¿Y lo dejamos en empate?
—Porque no es un empate —le dijo, dándose la vuelta hacia el escritorio. Gracias Merlín por los deberes—. El trato era un mes y un mes será.
—¿Pero qué vas a hacer si estás por encima de atormentarme a mí y a mis amigos?
Draco se sintió con ganas de estrangularla solo para hacerla callar.
—Quizás te atormentaré un poco más solo para consentirte —gruñó.
—Podría serte útil —ofreció ella.
—¿Para qué podrías serme útil? —resopló Draco, dispuesto a no pensar en ninguna utilidad.
—Para los deberes —sugirió Hermione.
—¡No necesito que me hagas los deberes! —Lo estaba irritando otra vez. Estaba agradecido de que lo estuviera irritando otra vez. Cuando estaba irritado, no pensaba en cosas estúpidas como pechos y… utilidades.
Ahora era el turno de resoplar de Hermione.
—¡No me estaba ofreciendo para hacerlos! Puedo ayudarte con ellos, ayudarte a aprender algunas de esas cosas.
—¿Quieres ser mi tutora? ¿Por qué?
Hermione se encogió de hombros.
—Si eso ayuda a que me dejes en paz…
—Vale —se oyó decir a sí mismo. Mierda. No quería pasar tanto tiempo cerca de ella. Sintió cómo Hermione se enderezaba, siempre entusiasta con los deberes—. Pero hoy no —añadió. No, definitivamente hoy no—. Quedamos en la biblioteca mañana.
Había una cosa que Draco no había considerado cuando le había dicho a ella que se encontraran en la biblioteca: que fuera pública significaba que había gente por ahí. Gente que miró fijamente cuando caminó a la mesa de Hermione y cogió una silla. Gente que susurró cuando se sentó y sacó los libros. Gente que definitivamente no se sentía tan intimidada por su mueca de odio como Draco desearía.
Hermione disimuló una risita.
Él la miró con odio.
Hermione puso los ojos en blanco.
—Oh, vamos. Deberías haber sabido que esto pasaría.
Draco frunció el ceño.
—¿Por qué no te molesta?
—Porque ya piensan cosas mucho peores de mí, ¿recuerdas? —le recordó Hermione y le pasó una bolsita de tela.
—¿Qué es esto? —preguntó, cogiéndolo y frunciendo el ceño cuando sintió el peso inconfundible del dinero. Lo abrió. Diez galeones. ¿Por qué le daba dinero?
—Mi parte —le dijo—. Siento que me llevara tanto tiempo. Casi lo había olvidado.
—¿Tu… parte? —preguntó, sintiéndose extremadamente confuso—. ¿De qué?
—La tarifa de Cornfoot —dijo con calma—. Dijiste que le pagaste veinte galeones y que mi parte eran diez, ¿recuerdas?
Draco le frunció el ceño y le devolvió la bolsa.
—No era en serio. Quédate con tu maldito dinero.
Hermione elevó una ceja.
—No soy una gorrona.
—¡Nunca he dicho que lo seas! —suspiró él. Sí que era pesada—. Yo le pagué. Yo elegí hacerlo. Yo quería hacer la apuesta antes de que cambiaras de opinión. Créeme. A estas alturas ya he ganado veinte galeones fácilmente.
Hermione entrecerró los ojos.
—Igualmente, yo estoy en esto tanto como tú. Quiero pagar mi parte.
¿Por qué coño insistía tanto?
—Puedes pagar por la siguiente apuesta —gruñó—. Ahora mismo apreciaría que te callaras con lo del estúpido dinero y me dieras clases en su lugar.
Hermione frunció los labios. Bueno, qué pena. Draco no quería sus galeones. ¿Y por qué iba ella a querer dárselos, de todas formas? Draco sacudió la cabeza. Gryffindors. Sangres sucia. Grangers.
De repente, Hermione sonrió y Draco sospechó al instante.
—Vale —dijo ella—. Da igual por ahora.
—Da igual del todo —replicó Draco.
Hermione lo despachó con un movimiento de la mano.
—… por ahora. Dime lo que necesitas hacer.
Draco se la quedó mirando, exasperado.
Cuando Ron entró en la biblioteca una hora más tarde, ninguno de los dos se dio cuenta inmediatamente. Él se paró para observar, apretando los dientes y luchado contra el impulso de golpear algo o a alguien.
Tenía que ser maduro o no solo perdería a la chica a la que amaba, sino también a una de sus mejores amigas. Si solo hubiera sido cualquiera menos él. ¿Qué estaba haciendo ella con esa serpiente? ¿De verdad podía ser feliz con él?
Incluso mientras se preguntaba eso a sí mismo, la cara de Hermione se dividió con una sonrisa que lo dejó sin aliento. Siempre lo había hecho. Durante mucho tiempo simplemente había sido demasiado estúpido para darse cuenta de que tenía que hacer algo y ahora… era demasiado tarde. Al menos por ahora.
Suspiró.
Hermione se rió, haciendo que Malfoy la mirara ceñudo, pero parecía que incluso él lo hacía a medias tintas.
Mirándolo por el lado bueno, una relación entre Hermione y Malfoy no podía durar. Aquí en Hogwarts sería difícil para ellos, pero una vez que terminaran el colegio, sería simplemente imposible que siguieran juntos. Eran demasiado diferentes y Malfoy tenía que estar a la altura del ideal de de sangre limpia rico y fanático.
Ron solo esperaba que Hermione no saliera demasiado herida.
Pero él estaría allí para recoger los pedazos. Siempre estaría allí. La amaba más que a nada. Solo tendría que dejar que ella cometiera sus propios errores. Incluso si eso la hería como el mismo infierno. Esto no era sobre él; esto era sobre que Hermione descubriera lo que quería, lo que necesitaba.
Ron solo esperaba ser lo que ella necesitara al final.
Hermione se inclinó sobre los libros otra vez, obviamente esforzándose mucho para explicarle algo a Malfoy. Malfoy también se inclinó y frunció el ceño, aparentemente prestando atención, pero entonces miró a la cara de Hermione, demasiado cerca de la de él, y fue evidente que cualquier pensamiento sobre los deberes se esfumó de inmediato de su mente.
Al menos para Ron era evidente. Sabía exactamente lo que se le estaba pasando a Malfoy por la mente. Él mismo había estado en esa situación incontables veces.
Hermione no se dio cuenta. Nunca lo hacía.
Decidió que era el momento de acercarse.
—¿Hermione?
Draco sintió que Hermione se ponía rígida tanto física como emocionalmente mientras Weasley se les acercaba. No sabía si lanzarle una maldición o darle las gracias al pelirrojo por la interrupción.
Decidió que una maldición sería más divertida.
—¿Puedo… puedo hablar contigo un momento? ¿A solas? —se aventuró Weasley a decirle a Hermione, frunciéndole el ceño brevemente a Draco.
Draco entrecerró los ojos.
—No creo que ahora sea un buen momento… —murmuró Hermione, evitando mirarlo a los ojos.
—¿Por qué no? —preguntó Ron—. Puedes arreglártelas sin ella unos minutos, ¿no, colega? —Lo último se lo había dirigido a Draco.
Draco se quedó mirándolo. Nunca había estado ni cerca de ser el colega de cualquiera remotamente relacionado con un Weasley.
—Ron… —suspiró Hermione—. ¿No puede esperar a después?
Hermione le lanzó a Draco una mirada nerviosa y Draco se dio cuenta de por qué ella estaba posponiendo el asunto con Weasley. No era necesariamente que no quisiera hablar con él. Era que Draco tenía el poder de prohibirlo y posiblemente de humillarla en frente de su amigo combinado con aspirante a novio.
—¿Quieres hablar con él? —se oyó decir a sí mismo. Era realmente difícil discernir si ella quería. Parecía como si temiera cualquier conversación que pudiera tener con el cara-pecas.
Hermione tragó y asintió.
A Draco no le gustó. Realmente no le gustó. Consideró mandar a Weasley a paseo, pero entonces tendría que preguntarse a sí mismo por qué le iba a importar lo que tuvieran que hablar.
Al final, Draco recogió sus libros y se levantó.
—Ya sabes lo que decirle —le recordó antes de marcharse a su habitación.
—Aquí me tienes —dijo Hermione después de que Draco hubiera desaparecido, esperando esclarecer la situación.
—¿Te tengo? —preguntó Ron con calma.
Hermione miró a otro lado.
—Es una forma de hablar —murmuró.
—Lo sé.
Hubo un silencio incómodo.
—Mira, Hermione… —empezó Ron por fin, respirando profundamente antes de continuar—. Sigo sin entenderlo. Creía que lo había entendido, pero… obviamente no… pero dije en serio lo de la semana pasada. Solo quería que quedara claro. Siempre seré tu amigo.
¿La semana pasada? Hermione hizo un cálculo rápido. Diez días. ¿Habían pasado solo diez días desde entonces? Parecía una eternidad.
—Aún no puedo explicarlo —murmuró, sintiéndose muy incómoda—. Y tú no estás conforme con nada de esto.
Ron se encogió de hombros.
—Si dijera que no me molestó que eligieras a alguien como a Malfoy en vez de a mí, estaría mintiendo. Los amigos pueden enfadarse, ¿no? Puede que los amigos hasta necesiten que los dejen solos un tiempo… pero eso no quiere decir que no estaré ahí para ti.
Hermione sintió un nudo en la garganta y no pudo responder.
—¿Entonces qué quería el cara de hurón que me dijeras? —le preguntó Ron con una voz forzadamente animada.
—¡Ron! —lo regañó Hermione con suavidad—. Ese insulto se volvió obsoleto hace años.
—Sí, bueno, es el más agradable que se me ocurre por el momento. El resto de alguna manera involucra a su familia o su orientación sexual.
—Ron… —Hermione suspiró profundamente.
—Ese sigue siendo mi nombre. No me lo gastes. No has respondido a mi pregunta.
—Oh, eso. —Se encogió de hombros—. Él quiere que te diga que me obligó.
—¿Qué? ¡Pero tú dijiste que no lo hizo! ¿Por qué ibas a mentirnos?
—No lo haría.
Ron se la quedó mirando.
—¿Quieres decir que ese hu- que Malfoy quiere que nos mientas y nos digas que tú no lo hiciste por voluntad propia?
—Sí, eso es exactamente lo que quiere.
—¿Por qué? ¿Es que quiere morir?
Hermione se encogió de hombros.
—No creo. En realidad creo que está cansado de todas las peleas.
Ron resopló.
—Claro. Es Malfoy, Hermione.
—¿Y? Él también es como un ser humano.
Ron consideró por un segundo cómo informarla de esto.
—«Como un» son las palabras claves —dijo finalmente.
Hermione suspiró.
—Bueno, sé que yo estoy cansada. Estoy cansada de que nadie se lleve bien y de toda esta competición, los insultos y la guerra constante. Y ni siquiera es una guerra de verdad. Ya tendremos de eso pronto hasta que estemos satisfechos, ¿no?
—Mira, Hermione… Algunas cosas son simplemente así. No puedes ser amiga de todo el mundo. No puedes esperar que todos sean amigos tuyos.
—Eso lo sé —resopló—. Pero no tienes que ser amigo de nadie para ser civilizado.
—Sé que quizás ahora te sientas… diferente… con respecto a Malfoy, pero-
—Esto no es sobre Malfoy. Es sobre mí. Quiero que nos llevemos bien.
—¿Te has olvidado completamente de lo que te ha estado haciendo? —preguntó Ron, acalorado—. Incluso si tú puedes perdonarle sus humillaciones… yo no.
Hermione miró para otro lado.
—No. No lo he olvidado, pero alguien tiene que intentar parar esta contienda.
—Eres demasiado buena para un Slytherin —suspiró Ron.
—Ron…
Ron elevó las manos a modo de rendición.
—Lo siento. No eres demasiado buena para un Slytherin; eres demasiado buena para este Slytherin.
—¡Ron!
—Tú sabes lo que pienso de él. Nunca me gustará. No me pidas eso.
—Pero yo siempre te gustaré, ¿verdad? —preguntó con descaro, intentando animar el ambiente.
—No —respondió él—. A ti siempre te querré.
Hermione se sentía emocionalmente exhausta después de que Ron dejara finalmente la biblioteca. No ser capaz de decir la verdad sobre la naturaleza de su relación con Draco era muy duro. Quería tranquilizar a Ron. Pero aún así, de una manera extraña, probablemente era mejor así.
Hermione quería a Ron.
De verdad, de verdad lo quería.
Era su queridísimo amigo y gustosamente daría su vida por él.
Pero… no estaba enamorada de él.
No podía verse a sí misma casándose con él, teniendo hijos, envejeciendo juntos… Había intentado imaginárselo… y se había dado cuenta de que simplemente no podía. Necesitaba algo más. No sabía el qué tenía que ser más, porque sabía que había un cuidado y un cariño profundo entre Ron y ella misma con los que muchas parejas solo podían soñar, pero Hermione necesitaba más.
El pretexto de su supuesta relación física con Draco le había dado la distancia que necesitaba. La excusa que necesitaba para rechazar a Ron. Hermione no sabía si en realidad tendría la fuerza para hacerlo si no fuera así. Hermione odiaba la mirada herida en los ojos de Ron.
Hermione suspiró. Menuda muestra de valor.
Tras unos minutos, Hermione se levantó lentamente y recogió sus cosas. Era hora de volver. Se sonrió con suficiencia a sí misma mientras recogía sus plumas y pergaminos. Su bolsa había desaparecido. La había metido a hurtadillas en la mochila de Draco. Se preguntó qué ocurriría cuando él la descubriera. La verdad era que era más fácil si simplemente aceptaba el dinero, pero él podía ser tan malditamente tozudo a veces. Era una de sus muchas, muchas características desafortunadas.
Hermione se colgó la mochila en el hombro, se apresuró a salir de la biblioteca y chocó con alguien.
—Mmpf.
—¡Oye, mira por dónde vas! —exclamó una voz bastante aguda y muy molesta.
Hermione puso los ojos como platos. Esto no podía ser. Este sería el último lugar en que esperaría encontrar a…
Pansy arrugó la nariz.
—Ah, eres tú… —dijo con disgusto en la voz—. Bueno, bien. Te estaba buscando. Veamos cómo quitarte ese brazalete, ¿sí?
N/A: Adelanto:
—¿Entonces fuiste tú sola? —le preguntó, sintiéndose inmensamente decepcionado.
Ella no respondió, pero bajó la vista al libro que tenía delante.
—¡Respóndeme, Granger! ¿Lo hiciste tú sola? —Tener que ordenárselo hacía que se enfadara en extremo.
—¡No! —respondió entre dientes—. Fue Parkinson.
N/T: ¿Alguien más cree que Hermione le ha pagado a Draco porque ahora sabe que no tiene dinero? xD
Mary Malfoy Mellark: Yo creo que Ron ya había soportado bastante, teniendo en cuenta que es Ron, pero mira cómo ha vuelto aquí :) Eso me dijeron una vez: que al final te decantas por Peeta, pero como aún no lo he leído, pues no sé xD Ya te diré cuando lo haga :) Siempre hay casualidades de esas en todas partes, creo yo xD Pero ¿de verdad son casualidades? Jaja
Sam Wallflower: Están todos hechos un lío, la verdad u.u Sí, eso era lo que insinuaba Theo, pero no sé si era en serio o si solo quería poner a prueba a Hermione, como ella misma sospechó… La verdad es que ni me he puesto a pensar en qué Slytherin les contó lo del beso a Harry y a Ron. No creo que vaya a ser relevante, pero ¿quién sabe? xD Ron ha vuelto a hablar tranquilamente con Hermione para darle su apoyo, aunque no sé si me gusta su actitud de esperar para recoger lo que quede de elle… Cada vez se nota más que Draco está interesado en Hermione de una manera que no debería, efectivamente ;) Corea me encanta. Es un lugar interesantísimo y no me quiero ir xD Mi carrera es Estudios de Asia Oriental: Mención Corea, pero yo ya me licencié antes en Traducción e Interpretación, aunque nunca he ejercido oficialmente de traductora xD Besitos :)
Miri: Me dan mucha pena todos los Slytherin, la verdad, sufriendo de una manera o de otra u.u Draco ya está más interesado en Hermione de lo que debería ;). Como tú dices, a ver cómo se las arregla cuando se dé cuenta y cuando ya no la pueda controlar…
maaR-418: jaja muy bien. Buenas noches :) Que sueñes con un Draco amable y un Theo sonriente xD
