Esta historia no me pertenece, la autora es My-Bella y los personajes son de S. Meyer, yo solo traduzco.
Altibajos de la maternidad
Bella POV
Suspire cuando me recosté en el sofá, sosteniendo la jirafa de Charlie y sintiendo un poco de pena por mi misma. Esta tarde Edward tenía consigo a Charlie en la oficina del pediatra – yo no pude ir, igual a como me había quedado en casa hace dos semanas cuando Edward había llevado a Charlie a un chequeo después de que se le había cado el cordón umbilical. Ya que todavía no podía sentarme en una silla por largos periodos de tiempo, un viaje en carro más un largo tiempo de espera en la oficina del doctor era algo que no estaba permitido. Quería tan desesperadamente estar mejor que ni siquiera pedí ir, sabiendo que intentarlo solo me lastimaría. Era mejor sentarme y estar de mal humor mientras sanaba que conseguir lo que quería y sufrir más dolor después. Definitivamente toda esta experiencia había cambiado la forma en que veía las cosas, deshaciéndose de una gran parte de mi terquedad en el proceso.
"¿Cómo estas, corazón?" preguntó Esme, entrando en la habitación con uno de sus muchos libros de jardinería.
"Estoy de mal humor," contesté honestamente. Esme y yo habíamos estado hablando mucho últimamente y no le escondía nada a ella, sabiendo que ella había pasado por esto.
"Pensé que lo estarías," dijo con una sonrisa cuando se sentó en la silla frente a mí. "Sabes, secretamente maldecía a Carlisle desde el momento en que dejaba la casa con Edward hasta que me regresaba a mi bebé."
"¿Carlisle sabe eso?" me reí entre dientes.
"No tiene ni idea," se rió. "No hace falta que compartas cada pensamiento con tu esposo. Y justo ahora, muchos de esos pensamientos que tienes son solo temporales y no vale la pena crearte un problema por compartirlos."
"Creo que Carlisle hablo con Edward," solté.
"Estoy segura de que lo hizo," Esme se rió entre dientes. "¿Por qué suenas tan sorprendida por eso?"
"No es que hayan hablado. Es que Edward haya escuchado. No ha estado molestándome para que le diga lo que siento y realmente ha encontrado una forma de dejarme ayudar con Charlie. Bueno, no que pueda hacer mucho todavía."
"¿Cuál es tu parte favorita hasta ahora?"
Mi sonrisa fue lo suficientemente grande como para estirar mis mejillas. "Cuando Edward deja que Charlie duerma en mi pecho. Me encanta tenerlo tan cerca, oliendo ese aroma de bebé y sentir la calidez de su pequeño cuerpo contra el mío."
Esme asintió con comprensión. "Edward tenía mucho cabello cuando era así de pequeño y me hacía cosquillas en la barbilla cuando me acurrucaba con él."
"Me preocupa que va a pasar en un par de semanas. Edward va a tener que volver al trabajo y yo todavía no puedo salir sola de la cama."
"Lo que vas a hacer es darle la oportunidad de hacerlo todo él. Y entonces cuando fracase por falta de sueño, Carlisle y yo entraremos y ayudaremos hasta que tu puedas hacerlo con el bebé. Pero entre tu y yo, si te mantienes haciendo lo que el doctor dice, creo que serás capaz de levantarte mucho más pronto de lo que esperas."
"Eso espero. Es divertido por que mientras estaba embarazada no sabía si quería amamantar, pero ahora que no puedo hacerlo, lo quiero con tanto."
"¿Todavía estas usando la bomba?"
"Y el lavado de leche por el escurridor," replique con un asentimiento. "Pero si llego a donde puedo dejar de tomar las pastillas, entonces la medicina estará fuera de mi sistema y seré capaz de hacerlo. Si Charlie todavía quiere. Sin embargo, lo más probable es que él ya estará acostumbrado a los biberones," suspire, me sentía triste por la idea de perder completamente esa experiencia.
"Cariño, se lo difícil que es esto, pero intenta no preocuparte todavía. Tuve el mismo temor con Edward y al final termino siendo nada."
"¿De verdad?"
"Si," Esme se rió entre dientes. "Estaba tan emocionada, Bella. Honestamente considere hacer una fiesta para celebrar. Por supuesto, invitar al club de jardinería solo por que podía amamantar hubiera sido algo un poco difícil de explicar."
"Y supongo que debería estar feliz que Edward esta teniendo tanto tiempo con Charlie ahora ya que perderá una gran cantidad de ese tiempo cuando regrese a trabajar," dije.
"Solo debes estar consiente que si te sientes feliz, o triste, o celosa sobre eso, no te hace una mala madre, o esposa, o persona. Tú eres alguien que esta lidiando con una pérdida. Es difícil para alguien que no ha pasado por esto entender lo que es, comprender el dolor. La pérdida de la capacidad de crear y dar vida es similar a perder a un ser querido."
Asentí, preguntándome una vez más cuando me golpearían esas emociones y sentimientos de pérdidas. Además de un ocasional sentimiento de molestia por no poder hacer más, yo estaba inmensamente emocionada de estar en casa con Charlie. Y hablando de mi bebé… "¿Cuánto falta para que lleguen a casa?" pregunté, haciendo lo posible por no gemir.
"Un rato," Esme se rió entre dientes. "Sabes, es un hermoso día. ¿Te gustaría dar un paseo conmigo en el jardín?"
"¿Sol y aire fresco en mi piel? Debería estar loca para no querer eso," dije con emoción.
"Solo un paseo," advirtió Esme.
"Absolutamente," estuve de acuerdo sin vacilar. "Prometo decir algo en el segundo en que comencé a sentirme cansada."
Esme me ayudo a levantarme del sofá con solo unos pocos gemidos y gruñidos de mi parte. Estaba prácticamente mareada cuando abrió la puerta y la cálida brisa de una tarde de verano golpeo mi rostro. Esme me ayudo a bajar los escalones y entonces estaba de pie en el jardín con el sol radiando hacia mi rostro.
"Edward y Charlie nacieron en el momento adecuado del año para permitir esto," musitó Esme. "Estar encerrado en el interior debido a las situaciones invernales harían una situación imposible aún peor."
Sus palabras me trajeron de regreso a los pensamientos de antes y la mire. "No he estado enojada por eso. ¿Es raro?" pregunté cuando comenzamos a caminar por el jardín juntas.
"Creo que todavía no lo asimilas. Pero cuando lo hagas, lidiaras con ello. Y si eres la mujer inteligente que se que eres, dejaras que Edward te ayude a pasar por eso."
"¿Crees… crees que él me culpa de todo?" pregunté, mordiéndome el labio.
"Oh, no, corazón. Nunca pienses eso ni por un segundo."
"Él nunca lo ha mencionado, ni una sola vez."
"Eso es por que todavía le duele lo cerca que estuvo de perderte, Bella. Le asusta pensar en ese día."
"¿Por qué no ha dicho algo?"
"Creo que esta intentando fuertemente seguir un poco el consejo que le dieron y no se le ha ocurrido compartir ese conocimiento y el objetivo contigo. También creo que deberías permitirnos a Carlisle y a mí consentir al bebé esta noche para que Edward y tu puedan pasar algo de tiempo juntos. Creo que a ambos les va a beneficiar una noche de relajación y platica."
Estábamos llegando a la puerta de atrás y yo ya me sentía agotada. "El final de este paseo," suspire.
"Medio camino alrededor de la casa no es tan malo," dijo Esme cuando me ayudaba a subir los escalones del porche trasero. "Te pondremos cómoda en el sofá y te serviré un gran vaso de té helado para refrescarte."
"Suena genial. Muchas gracias, Esme."
"No es ninguna molestia, querida. Y realmente siento eso."
Me hundí en el sofá contra todos esos cojines y me di cuenta de cuan cansada estaba por mi pequeño paseo. Un gran bostezo se me escapo, haciendo reír a Esme.
"¿Debo retrasar el té hasta que estés segura que estarás despierta para beberlo?" preguntó.
"Probablemente," dije, bostezando de nuevo.
Ella tomo una manta del respaldo del sofá y juro que en el segundo en que estuvo alrededor de mí, yo estaba fuera. De hecho estaba sorprendida de que me hubiera tomado tanto tiempo. Me las había arreglado para estar despierta a mitad de la noche con Edward y el bebé, para gran disgusto de mi amoroso marido. Hace una semana Charlie había decidido que le gustaba más estar despierto durante la noche que en el día y yo estaba intentando de ayudar a Edward para regresarlo a su horario. Además, necesitaba práctica ya que Edward iba a regresar a trabajar pronto.
"Díselo, Charlie. Di 'despierta mami'," una familiar voz susurro.
Sentí una bocanada de aire caliente en mi mejilla y una pequeña mano justo debajo de mi garganta. Sonreí y obligue a mis ojos a abrirse, encontrando a mi dulce niño de inmediato.
Edwards se rió entre dientes cuando puso al bebé en mis brazos y Charlie inmediatamente envolvió sus pequeños dedos en mi cabello. "No lastimes a mami," dijo Edward suavemente liberando mi cabello.
"Mi pequeño niño nunca haría eso," arrullé, besando la pequeña mano de Charlie. "¿Qué dijo el doctor?"
"Que este pequeño niño esta sano y justo a tiempo con otros bebés de su edad. Le explique sobre la cuestión del noctámbulo y dijo que debíamos tener las luces apagadas y no hablar cuando Charlie se despierte en la noche. Dijo que si hacíamos eso por un tiempo, Charlie se daría cuenta de que la noche es para dormir y regresara a su horario."
"Ese es mi niño," suspire, abrazándolo cerca. "Feliz y saludable, y simplemente perfecto."
"Y tiene un buen par de pulmones," Edward se rió entre dientes.
"¿De que estas hablando?" pregunté con nerviosismo. Mi pequeño solo dejaba salir un llanto de verdad cuando le quitábamos su manta, y no era muy fuerte.
"Charlie obtuvo su primera inyección de inmunización hoy. Y realmente no le importo."
Golpeé el hombro de Edward tan fuerte como pude. "Dejaste que introdujeran una aguja en mi bebé," me molesté, intentando controlar mi voz para no asustar a Charlie.
"Bella, ya discutimos esto," dijo Edward con tranquilidad. "Charlie debe tener sus vacunas, igual que cualquier otro bebé. Te juro que lo sostuve mientras la enfermera le ponía la inyección, y de inmediato comencé a tararear tu nana para que se tranquilizara. Nunca lo recordará."
"Ya se lo que haremos, bebé," arrulle, ignorando la racional explicación de Edward. Entendía la necesidad de las vacunas, pero no podía soportar la idea de Charlie sufriendo dolor. "Te daremos un caliente baño de burbujas. Mami sabe lo mucho que los disfrutas."
"Especialmente ahora que él sabe como patear con esas pequeñas piernas suyas," Edward se rió entre dientes. "Pero el baño tendrá que esperar. Es casi hora de su biberón. ¿Quieres hacer los honores, mami?"
"Como si necesitaras preguntar, papi," dije, sonriéndole a Edward.
Se inclino hacia adelante y me besó. "Te amo."
"Haz eso de nuevo y demuéstralo," desafié.
Me dio mi sonrisa favorita con hoyuelos y presiono sus labios con los míos una vez más. El beso comenzaba a ponerse bueno cuando Charlie nos interrumpió estampando su pequeña mano contra la mejilla de Edward, haciéndonos reír.
"Estoy casi segura que él solo quiso decirte que dejaras de besarme y fueras por su biberón," dije, todavía riéndome un poco.
"Él puede esperar unos minutos más."
"No, tu puedes esperar. Esme se ofreció a cuidar a Charlie esta noche para que tu y yo podamos tener una noche libre de la responsabilidad del bebé. Creo que es una buena idea. Y la perfecta oportunidad de compartir más besos."
"Solo recuerda que no puedes dejarte llevar."
"Confía en mí, Edward. No hay forma que me olvide de eso."
"Bueno, siempre y cuando creas que es una buena idea, esto bien con eso."
"Realmente me gustaría solo acostarme en la cama y relajarme contigo. Extrañaré tener a Charlie con nosotros, pero de verdad creo que debemos hacer esto."
"Esta bien, amor," dijo Edward, sonriéndome. "Ahora vuelvo."
"Tomate tu tiempo. Charlie y yo nos mantendremos entretenidos el uno al otro," me reí entre dientes. Con cuidado levante a Charlie, asegurándome de que no forzaba los músculos de mi estómago y le sonreí a mi niño. "Que noche tan emocionante tienes frente a ti. Un biberón caliente, un lindo baño de burbujas, y entonces, tiempo con el abuelo y la abuela."
La mano de Charlie encontró el camino a mis labios y me reí besando sus pequeños dedos. Sus labios temblaron, parecía como si estuviera intentando sonreír.
"Vamos, Charlie. Puedes hacerlo. Sonríe para mami," le urgí, prácticamente estaba rogando.
Sus labios temblaron de nuevo, pero en lugar de sonreír, soplo babas de bebé hacia mí. Me reí y lo acurruqué cerca de mí, besando su pequeña frente.
"Esta bien, pequeño. Sonreirás cuando estés listo," le dije. "Mami te extraño mucho cuando te fuiste. Se que no parecía así ya que estaba dormida cuando llegaste a casa, pero te juro que fuiste extrañado cada segundo."
"Creí escuchar la voz de Edward," Esme se rió entre dientes asomándose sobre el sofá hacia Charlie y hacia mi. "¿Cómo estuvo la visita al doctor?"
"Tu hijo dejo que hundieran una gran y mezquina aguja en la pierna de tu nieto," dije sobre los dedos de Charlie mientras él intentaba atrapar mi labio inferior.
"¿Ya es el tiempo de la inmunización? Bueno, ahora tiene cuatro semanas así que es tiempo justo."
"Le conté a Edward sobre esta noche y por él esta bien que cuides a Charlie esta noche."
"Es un poco más fácil dejarlo ir ya que estamos solo un piso abajo," Esme se rió entre dientes.
"¿Ya te dije hoy lo mucho que aprecio toda la ayuda que Carlisle y tu nos están dando?"
Esme sonrió y me besó en la frente. "Estoy recordando la vida contigo justo después de tu primera Navidad con nosotros. Nos agradeciste cada día por casi un año y medio antes de que consiguiéramos detenerte."
"Realmente aprecio eso, Esme." Y entonces comencé a llorar sin encontrar ninguna buena razón. "Los amo tanto."
"Oh, lo sabemos, Bella," dijo suavemente, presionando su cabeza contra la mía. "Esta bien, cariño. Se que es difícil verlo justo ahora, pero todo va a ir mejor. Sanarás y llegarás a ser la madre que quieres ser, y con Edward a tu lado, serán unos grandes padres para este especial niño."
"¿Todo esta bien?" preguntó Edward, entrando en la habitación cuando yo secaba mi rostro.
"Seguro," le dije, sonriéndole. "Solo agradecía a tu madre por toda la ayuda."
Edward me dio el biberón y beso la mejilla de su mamá. "Gracias, mamá."
"Ustedes me están dando el mejor 'gracias' posible," dijo Esme, palmeando su mejilla. "Me van a dejar tener a mi nieto para mi sola. Puede que deje a tu padre ayudarme, si es que tiene suerte," agregó con una risa.
"Que suertudo niño eres," arrullé a Charlie mientras el succionaba con hambre su biberón. "La abuela te ama tanto que no quiere compartir."
"Muy suertudo," estuvo de acuerdo Edward, sosteniendo la pequeña mano de Charlie. "Entonces, ¿Cómo estuvo tu tarde, amor?" preguntó Edward sonriéndome.
"Hice medio camino alrededor de la casa con tu madre antes de cansarme. Bueno, mis piernas fueron las que se cansaron de todos modos."
"¿Qué hay de tu estómago?"
"Todavía duele mucho al principio cuando me levanto, pero apenas lo siento estando acostada. Creo que mi improvisada siesta tubo más que ver con quedarme despierta anoche que con cualquier otra cosa."
"Te lo advertí," se rió entre dientes.
Ignoré su broma y moví a Charlie hacia mi hombro para hacerlo eructar. "Cuando salgamos a caminar después de la cena, ¿podemos ir a nuestro lugar?"
"Eso depende si puedes hacer el camino de regreso."
"Bueno, lo hice alrededor de la casa ayer en la mañana dos veces y entonces dos anoche, y esa es casi la misma distancia de ida y venida. Y tome una siesta hoy."
"Entonces nos tomaremos nuestro tiempo y lo intentaremos."
Le sonreí a Edward, amaba que me estuviera apoyando tanto y no intentara tenerme encerrada en la casa. Había estado preocupada que incluso con el permiso de mi doctor, Edward fuera a intentar obligarme a quedarme en cama. ¡Pero no! No solo estaba tomando esas caminatas conmigo, incluso estaba incitándome a que fuera un poco más lejos cada vez que salíamos.
Charlie finalmente eructo, dejando salir uno que fue largo y ruidoso… ¡y mojado! "¡Edward! ¡Límpialo antes de que llegue al sofá!" grité, alejando a Charlie de mi hombro. Use su babero para limpiar el resto de la leche mientras Edward usaba un trapo para limpiar la parte trasera de mi camiseta.
"Bella, vas a tener que tomar una ducha antes de la cena. Esta en tu cabello," dijo con un indicio de risa en su voz.
"Te reto a reírte, Tutor-boy," le advertí. Baje la vista a mi hijo que estaba viendo a Edward como un halcón. "¿Ves a tu papi? Él va a tener que limpiar el desastre que tu hiciste, pequeño. Pero no te preocupes. Mami no esta molesta por eso – ella finalmente va a conseguir un baño real gracias a ti."
"¿Puedes subir las escaleras con Charlie mientras yo consigo ropa para nosotros?" preguntó Edward.
Estaba muy emocionada de que él estuviera siquiera considerando el dejarme subir las escaleras con Charlie. Y por eso, quería asegurarme de que yo me ganaba la confianza que él estaba dando. "Honestamente, no estoy tan segura en mis piernas para arriesgarme. Así que creo que tu puedes cargar a Charlie y entonces yo puedo sostenerlo en el baño mientras tu consigues nuestra ropa."
"Eso suena como un buen plan," dijo Edward con una gran sonrisa. "¿Mamá?" llamó.
Esme entro en la habitación secándose las manos con un paño de cocina. "¿Si querido?"
"Charlie hizo necesaria una ducha para Bella y puesto que ya habíamos planeado bañarlo esta noche, vamos a entrar junto con él ahora," le dijo Edward. "Después de que terminemos de limpiarlo, ¿te gustaría quedártelo? Si no estas lista tan temprano, esta bien. Solo pensé que podría ofrecértelo."
"Por supuesto que quiero quedármelo," Esme se rió entre dientes. Tomo a Charlie en sus brazos y le dio cuatro besos en las mejillas. "La abuela quiere todo el tiempo que pueda conseguir con su nieto."
"Y su mami quiere el resto de su biberón fuera de su cabello," suspire. "Pequeño, puede que tenga buen sabor cuando tu lo pruebas, pero una vez esta en mami, apesta."
"Vamos, amor," Edward se rió entre dientes ayudándome a levantarme del sofá. "Vamos a que te limpies."
Siseé un poco cuando los músculos de mi estómago se estiraron, pero una vez estuve de pie, el dolor desapareció en un latido sordo. "No puedo esperar para que esto deje de doler," murmuré, resistiendo la urgencia de envolver un brazo alrededor de mi estómago.
Edward tomo el bebé de Esme y los tres nos encaminamos hacia el segundo piso. No podía esperar a que nos mudáramos de nuevo al tercer piso y Charlie viera su habitación, pero al menos todavía faltaban un par de semanas para eso. Entramos en el gran baño de invitados y Edward me paso al bebé, dándonos un beso a ambos antes de irse.
"¿Estas listo para jugar en el agua, pequeño?" le pregunté a Charlie mientras lo sostenía contra mí. "Papi va a tener que cargarte aquí, pero esta bien. Eso significa que mami podrá lavar tus pequeñas manos y pies y podrá dejarte oliendo a limpio."
"Y también mami," Edward entró en la habitación riéndose por lo bajo. Él tenía toda nuestra ropa en un brazo… y el asiento hinchable de Charlie en el otro. No solo no podía desvestir a mi hijo o cargarlo en la ducha, él tenía que sentarse y esperar que su padre desvistiera a su madre. Sostuve a Charlie fuertemente contra mí, intentando pesar solo en él y alejar la tristeza que estaba sintiendo.
Edward soltó el asiento de Charlie, asegurándose de que estaba lo suficiente en medio del mostrador para ser seguro. Le pase a Charlie, deseando poder inclinarme la pequeña distancia que me tomaría para asegurar a Charlie.
"¿En que estas pensando?" preguntó Edward sacando la pequeña camiseta polo azul de Charlie sobre su cabeza.
"Lista para la ducha y para sacar el olor," le dije, intentando sonreír.
"¿Por qué no te desvistes mientras preparo al bebé?" sugirió Edward.
Él bajo los pequeños shorts color caqui de Charlie y mis ojos se posaron en el curita que tenía en su pequeño muslo. Tuve que luchar contra las lágrimas cuando pase el dedo ligeramente sobre ella. Le habían puesto una vacuna a mi niño y yo no había estad ahí para hacerlo sentir mejor.
"Bella, te juro que ya no le duele," dijo Edward suavemente, acariciando mi espalda con su mano libre.
"Sabes que si lo recuerda y le tiene miedo a las vacunas durante toda su vida, le enseñare a culparte a ti," bromeé, intentando aligerar mi propio estado de ánimo.
Edward se rió acostando gentilmente a Charlie en una toalla sobre el mostrador. "Si acepto la culpa, ¿dejarías ir 'Tutor-boy'?"
"De ninguna manera," me reí entre dientes mientras él quitaba el pañal de Charlie. Yo estaba viendo a nuestro bebé atentamente mientras hablábamos, pero Edward estaba ocupado mirándome – y Charlie tenía buena puntería. Me cubrí la boca, intentando con todas mis fuerzas no reír, pero ese lugar mojado enfrente de la camiseta de Edward era demasiado.
El pobre Edward se veía muy sorprendido mientras sus ojos se lanzaban entre su ropa y nuestro hijo.
"Cariño, acabas de ser bautizado," dije, dejando salir una pequeña risa.
Edward resoplo y sacudía la cabeza mientras miraba a Charlie. "Lo hiciste con mamá y papá. ¿Estas feliz ahora?"
La forma en que Charlie movía sus pequeñas manos y piernas parecía un claro 'si' para mí.
Edward decidió abrochar de regreso el pañal de Charlie por ahora y luego se quito la camiseta sucia. Comencé a intentar quitarme la ropa, esperaba por lo menos poder arreglármelas con mi camiseta y mi sostén hoy.
Levante mi camiseta y me la quite, pero no podía estirar mis brazos hacia la espalda sin causarme dolor. Así que me di por vencida y me conforme con hacerle caras a Charlie mientras Edward se desvestía. "Sus labios temblaron hoy, Edward. De verdad creo que esta cerca de sonreír para nosotros."
"Vas a armar una fiesta cuando eso finalmente pase, ¿no?" bromeó Edward, sonriéndome.
"Perdóname por que los hitos de nuestro bebé sean tan emocionantes para mí," dije sarcásticamente.
"También lo son para mí, amor, pero lo estas esperando un poco más de lo que yo puedo comprender."
"Bueno, justo ahora, hace más o menos la misma cara todo el tiempo. Pero cuando aprenda a sonreír, podremos aprender de verdad que es lo que más le gusta y que esta bien," explique. "Quiero que este pequeño niño sea tan feliz como sea posible, pero primero, tiene que decirme que le hace feliz."
"Bella, ¿estas lista?" preguntó Edward de pie detrás de mi con sus manos en mis hombros.
"Si, seguro," replique, intentando alejar mi frustración. Si, una vez más era completamente dependiente de Edward, pero tenía que mantenerme recordando a mi misma que estaba viva y Charlie estaba perfectamente saludable y eso era lo que importaba. ¡Solo que era mucho más fácil decirlo que hacerlo!
Una vez que Edward puso toda nuestra ropa sucia en el canasto, saco a Charlie de su asiento, tiro su pañal a la basura, y entramos a la ducha juntos. Tan pronto como el pequeño pie de Charlie encontró el agua, él comenzó a mover sus brazos y piernas más rápido, lanzando gotas de agua a todas partes y haciéndonos reír a Edward y a mí.
"No puedo creer lo mucho que ama el agua. Tan pronto como tenga la edad suficiente, tenemos que enseñarle a nadar," le dije a Edward.
"Para ese momento será invierno, así que vamos a tener que esperar hasta el siguiente verano. Se puede aprender muy temprano en la vida, sabes."
"No, no lo sabía. Pero gracias por compartir el conocimiento, Tutor-boy," bromeé.
"Gracias a ti por comprarme el libro que hablaba sobre eso," se rió entre dientes.
El pie de Charlie aterrizó perfectamente en el chorro de agua y el salpicar de su patada me dio directo en la cara. Sentí que mi boca formaba una perfecta 'o' de la impresión y entonces Edward y yo nos estábamos riendo una vez más. Estuvimos riendo mucho en todo el baño de Charlie, amaba la forma en que estaba tan contento sentado en los brazos de Edward y me dejaba lavarlo.
Tan pronto como Charlie estuvo enjuagado, Edward dejo la ducha con él para poder secarlo y dejárselo a Esme. Estuve de pie debajo de la ducha, dejando que golpeara contra mis hombros y espalda mientras escuchaba a Edward hablarle suavemente al bebé.
Una vez más, me encontré a mi misma sintiéndome completamente inútil. Ni siquiera podía sacar a mi bebé de la ducha y secarlo por que todavía me sentía débil. El doctor se la mantenía asegurándome que iba a mejorar y que solo era un efecto de toda la sangre que había perdido. Pero eso no me hacia sentir mejor al ser un peligro para mi hijo. Él se podía resbalar de mis brazos o yo podía caer mientras lo cargaba…
Y aquí estaba yo haciendo casi nada por mi pequeño niño y ya lo estaba alejando por la noche. Y en el día que le habían puesto una vacuna sin mí ahí. De verdad era la peor madre del mundo. Gire mi rostro a la ducha, feliz de que Edward se hubiera ido y yo pudiera llorar en paz. Recline la cabeza contra el frío azulejo, intentando tranquilizarme un poco.
Mis ojos se fueron hacia abajo y mire mi cicatriz por primera vez. Era roja en algunos puntos y morada en otros, con una imagen ligeramente fruncida. Había tiras empapadas de sangre a lo largo de la cicatriz, solo las puntas tenían todavía su blanco color natural. Ninguna herida que alguna vez había recibido por mi torpeza se había visto tan repugnante. ¡Y esto era cuatro semanas después! ¡Oh, Dios! Edward había estado obligado a verla cada vez que me daba un baño de esponja. Él nunca iba a querer verme desnuda otra vez cuando no tuviera que ayudarme más.
Mi llanto se transformo en sollozos que sacudían mi cuerpo y me recargue completamente en la pared para apoyarme. ¡Ni siquiera podía llorar sin necesitar ayuda! Quería estar enojada por eso; y rabia e ira contra ello, pero no tenía la fuerza necesaria en mí.
Una tierna mano y una suave toalla tocaron mi espalda, y por una vez, Edward no intento hacerlo mejor. Él me lavo la espalda y luego silenciosamente me paso la toalla para poder al menos intentar hacer algo de esto por mi misma. Me las arregle con mi rostro, brazos y pecho antes de tener que regresar la toalla. Ni siquiera me atreví a limpiar cerca de mi cicatriz; hasta ahora me había dado cuenta. La independiente Bella Cullen se había convertido en una patética cáscara de si misma.
Cuando Edward paso gentilmente la toalla alrededor de mi cicatriz, limpiando las orillas sin tocarla realmente, me di cuenta que estaba pensando en todo esto de manera equivocada. Edward no estaba haciendo nada de esto por que tuviera que hacerlo. Ni siquiera lo estaba haciendo por que quisiera – si fuera por él, tomaría todo esto dentro de él para que yo pudiera estar sana. No, Edward estaba siendo tan dulce y estaba cuidando tan bien de mí por que me amaba, completa e incondicionalmente. Y yo lo amaba igual; yo haría estas cosas por él en un segundo si los papeles estuvieran al revés.
Una vez estuvimos secos y vestidos, nos acostamos en la cama y Edward encendió la televisión. Encontró 'Little Shop of Horrors' en uno de los canales y decidimos verla ya que ambos la disfrutaríamos. No me reí tanto como normalmente lo hubiera hecho, pero en este momento, cualquier risa era buena.
Edward bostezo cuando los créditos de la película aparecieron esa noche más tarde. "¿Qué más te gustaría ver?"
"Tenía la esperanza de que pudiéramos hablar," dije, mi voz vacilaba un poco por mis nervios. Esme se la mantenía diciéndome que confiara en Edward y que lo dejara ayudarme con esto, pero no estaba segura de cómo explicarlo.
Edward apagó la televisión y aventó el control al borde de la cama. "¿Si quiera recordamos como tener una conversación que no este llena de arrullos y platica de bebés?" bromeó sonriéndome.
"Creo que encontraremos la manera," dije, sonriéndole cuando recargo su cabeza en mi hombro. Inmediatamente comencé a jugar con su cabello, feliz de hacer algo normal aunque fuera solo por un momento. "Te amo," le dije.
"También te amo, Bella."
"No, me refiero a que realmente te amo, Edward. Necesito que entiendas lo mucho que significa eso. No son solo palabras que te digo por que eres mi esposo. Las digo por que mi corazón esta tan lleno de calidez y amor por ti que siento como si no pudiera mantenerlo dentro la mayoría del tiempo. Nunca pensé que mi corazón podía amar a muchas personas, pero tu lo reparaste para que no solo sostuviera el amor por toda nuestra familia, y esa otra parte que es solo para ti."
Edward se levanto en su codo y me sonrió tan dulcemente que eso trajo nuevas lágrimas a mis ojos. "Así es exactamente como tu me haces sentir, Isabella. Me has ayudado a tener una vida que nunca soñé que fuera posible. Y entonces fuiste todavía más allá y nos diste un hermoso y saludable niño."
Fruncí el ceño, preguntándome como era posible que él aún me tuviera tan alto después de todo por lo que lo había hecho pasar. Primero los cambios de humor, y después lo de James, y ahora prácticamente tenía que cuidar él solo a Charlie.
"¿Por qué frunces el ceño, amor?" preguntó, acariciándome el rostro con su mano.
Respire profundamente, intentando permanecer tranquila y explicarle mis sentimientos. "Me siento como un gran fracaso, Edward. Soy la madre de Charlie, pero hago muy poco por él. Ni siquiera puedo alimentarlo como se debe. Todos se la pasan diciéndome que es solo temporal, como si de alguna manera lo mierda que me siento fuera una lección. Esme es la única que no me dice eso. Ella esta de acuerdo que apesta y me dice como le hizo ella, y entonces me dice como se sentía cuando finalmente mejoró."
"Pasaste el último mes de tu embarazo hablando sobre las cosas que no podías esperar para hacer con él. Y de repente todo eso fue alejado de ti, puedo entender tu enojo. Pero nunca, jamás, debes sentirte como un fracaso, Bella. Puede que no seas capaz de hacer mucho en este segundo, pero ya hiciste la parte que más contaba. Viviste. Para mi, eso vale completamente la pena para hacer yo el cambio de pañales y la alimentación a media noche." Sus ojos esmeraldas se veían seguros por sus palabras, mostrando solo amor.
"Significa mucho para mi que tu estés intentando tanto entenderme."
"He aprendido que soy más útil para ti cuando escucho que cuando intento arreglar todo. Confío en que si realmente quieres mi ayuda, me la pedirás. A veces es difícil esperar por que se lo terca que puedes ser, pero también se que no quieres perder ni un minuto de nuestra vida juntos, o con Charlie."
"Edward, ¿podrías decirme como te sientes?" pregunté, mordiéndome el labio nerviosamente. Realmente quería saber, pero no estaba segura si él era capaz de hablar sobre eso. Me había tomado a mi cuatro semanas reunir el coraje para hablarlo y yo era la curiosa.
"Realmente estoy intentando con todas mis fuerzas estar feliz de que te tengo a ti y al bebé, pero a veces… a veces te veo y pienso en lo cerca que estuve de perderte." Negó un poco con la cabeza con dificultad para tragar. "Bella, nunca había estado tan aterrorizado en mi vida. No podía respirar y sentía el pecho como si Emmett estuviera sentado en mí. Y ni siquiera podía verte. Cuando el doctor finalmente me llevo a tu habitación, él intentó hablarme, pero todo lo que yo quería era verte de nuevo, y tocarte. Necesitaba una prueba de que habías mantenido tu promesa y te habías quedado conmigo."
Limpié sus lágrimas y lo abrace lo mejor que pude. "Te amo y lo siento por haberte asustado."
"No es como si lo hubieras hecho a propósito."
"No," me reí entre dientes. "Nunca elegiría eso como una manera de torturarte. Prefiero dejar que Alice elija la ropa para ti."
"Estoy seguro que ella todavía extraña esa habilidad," Edward se rió por lo bajo, besándome la frente.
Tome su mano y la sostuve fuertemente en la mía. "¿Y como haces para alejar esos pensamientos, Edward? ¿Cómo encontraste la forma de ser feliz cuando todavía te lastima el recuerdo de ese día?"
"Cuando estaba limpiando el ático con mi madre, terminé preguntándole por su vida después de que ella y yo salimos del hospital. Me dijo que paso algún tiempo estando muy enojada, pero eventualmente encontró la forma de aceptar lo que le había pasado. Dijo que sólo se la mantenía recordándose que cuando estas ocupado viviendo tu vida, no tienes suficiente tiempo para preocuparte sobre los 'debiste haber'. Así que decidí escuchar a mi madre y hacer un intento."
"Estoy feliz de que eso te haya ayudado. Y creo que quiero hacer el intento yo."
"¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte, Bella? ¿Hay alguna forma en que pueda ayudarte a sentirte más involucrada con Charlie?"
"Por ahora, realmente creo que estas haciendo todo lo que puedes. Pero tal vez puedes estar de acuerdo con que es tiempo que comience a levantarme contigo en la noche. Vas a regresar a la escuela en un par de semanas y no vas a ser capaz de trabajar todo el día y de estar despierto toda la noche con el bebé. Y Esme ya me ofreció su ayuda para levantarme con el bebé. Puedes pasar la noche con nosotros y cuando sea tiempo de ir a la cama, puedes subir las escaleras hasta nuestra habitación y Esme y yo cuidaremos del bebé."
"Primero que nada, no voy a dormir alejado de ti. Ni siquiera puedo dormir sin ti a mi lado. No ahora," dijo. Sus ojos verdes estaban tan llenos de emoción que los míos se aguadaron de nuevo. "Segundo, soy un superhéroe, ¿recuerdas? Puedo manejar a un pequeño bebé y mi trabajo sin sudar."
Me reí entre dientes de él. "Te vas a comer esas palabras, Edward Cullen. Justo cuando tu rostro golpeé la almohada al caer de cansancio."
Pretendió estar herido, incluso puso una mano sobre su corazón. "Ten un poco de confianza en mí, Bella."
"Tengo mucha confianza en ti, cariño," dije dulcemente. "Solo que no mucha en tu aguante," agregue con una sonrisa maliciosa.
La sonrisa de Edward fue mucho más maliciosa que la mía cuando se inclino más cerca, susurrando seductivamente en mi oído. "Solo espera hasta que estés curada y hayas sanado, amor. Te demostraré cuanto aguante tengo."
No pude detener mi reacción a sus palabras y empecé a llorar, imágenes de mi cicatriz pasaban por mi mente.
Edward se veía asustado mientras intentaba pensar que hacer con sus manos ya que no podía simplemente tomarme en brazos. "¿Bella? ¿Qué dije? ¿Qué esta mal?"
"¿Cómo puedes querer eso? Me veo horrible," lloré.
"No, amor," me arrulló, recostando su cabeza junto a la mía y poniendo su brazo sobre mi pecho. "Te ves hermosa, igual que siempre."
"¡Detente, Edward!" rogué. "¡Deja de ser amable! Vi la cicatriz."
"Viste el recordatorio de que trajiste un bebé al mundo y sobreviviste a una situación potencialmente mortal. Viste algo que todavía esta sanando y no lucirá ni de cerca tan tosco cuando los días pasen y sane más," dijo suavemente, intentando alejar mis lágrimas. "Cuando veo tu cicatriz, veo lo mucho que me amas. Dudo que el Dr. Johnson te dijera esto, pero juro que te estoy diciendo la verdad. Cuando me llevaba a tu habitación, después, me dijo que si no hubieras luchado tan duro, él no hubiera sido capaz de salvarte. Así que para mí, tu cicatriz es solo una señal de lo mucho que luchaste para quedarte conmigo."
No dije nada en respuesta – solo deje que Edward me abrazara y me consolara mientras pensaba en la forma en que él veía mi cicatriz. Dos personas ven lo mismo, pero perciben dos cosas diferentes. Creo que esto era el por que Esme me estaba presionando tanto para que hablara con Edward. Ella sabía que él iba a tener un punto de vista diferente al mío. Si pudiera encontrar una forma de reconciliar nuestros puntos de vista, entonces podría ponerme a seguir el consejo que Esme había compartido con Edward. Y encontraría una manera. Yo era Bella Cullen, después de todo – la mujer más terca de nuestra familia.
Hola, hoy vengo rapidito, gracias a todas por sus comentarios, perdónenme si tiene alguna incoherencia o error, no tuve tiempo de revisarlo.
Moni
