Capítulo 37: La emboscada
Albus caminó tambaleante por los pasillos del castillo, sin saber bien a dónde dirigirse. Se sentía todavía aturdido por lo que acababa de suceder. El recuerdo de su boggart continuaba atormentándolo, como un recordatorio de lo que una vez le había pasado, y de lo que deseaba que nunca volviera a suceder. No supo cómo fue que llegó hasta la gran puerta de entrada del castillo, pero sí era conciente de que necesitaba respirar aire fresco.
El frío invernal lo golpeó fuertemente cuando cruzó la puerta, haciéndolo reaccionar. Se acomodó su capa de invierno mientras que sentía todos sus músculos tensarse del dolor provocado por el frío. Pero no volvió a ingresar al colegio. Allí, de pie en medio de la nieve, Albus solo podía pensar en una cosa: tenía frío. Y había algo extrañamente placentero en no tener que pensar en nada más.
—Vas a enfermarte, Potter —le habló una voz a su espalda. Albus giró con dificultad para observar a su interlocutor.
—¿Qué haces aquí afuera, Kurdan? —le preguntó Albus, sorprendido de aquel encuentro. Dimitri esbozó una sonrisa nerviosa y dio unos pasos más hasta ubicarse junto a él.
—He averiguado algunas cosas —le susurró por lo bajo.
—Camina conmigo, Kurdan —le ordenó Albus, alejándose aún más del castillo. A pesar de que no había nadie cerca, Potter no deseaba arriesgarse a ser descubierto mientras que mantenía una charla con Dimitri.
Caminaron en silencio hasta llegar a los límites del Bosque Prohibido. Entonces, Dimitri se detuvo abruptamente mientras que Albus daba los primeros pasos introduciéndose entre los árboles.
—¿Sucede algo? —le preguntó Potter, confundido.
—No se supone que entremos al Bosque —le explicó Dimitri, visiblemente asustado. Albus sonrió burlón.
—¿Desde cuando respetas tanto las reglas, Kurdan?
—No se trata de las reglas, Potter. Se rumorean cosas terribles sobre este Bosque… —le respondió nuevamente Dimitri. Albus rió por lo bajo.
—Tranquilo, solo avanzaremos unos metros para quedar escondidos entre los árboles. No nos alejaremos demasiado —le aseguró Potter. Kurdan vaciló unos instantes, pero bajo la mirada intensa de Albus, terminó por ceder. Tras adentrarse unos pocos metros, Albus se detuvo y giró a mirar nuevamente a Dimitri. —¿Qué tienes para mí? —le preguntó.
—Pues, tengo buenas y malas noticias —le informó Dimitri, en un susurro.
—Empecemos por las buenas —sugirió Albus.
—Cardigan prácticamente no ha tenido éxito reclutando a los estudiantes de primer año —le respondió Kurdan.
—¿A qué te refieres con que prácticamente no ha tenido éxito? —insistió Potter en el tema.
—Sólo una muchacha ha aceptado unirse a él —le explicó con mayor detalle.
Albus sonrió satisfecho. Estaba convencido que ese fracaso de Cardigan sólo podía significar que Allegra Finnigan había sido muy persuasiva con sus compañeros de curso.
—¿Quién es la muchacha que se ha unido a Cardigan? —preguntó Albus con repentina curiosidad.
—Su nombre es Cordelia Smith… Talvez conozcas a su hermano, Patrick Smith. Es el Buscador del equipo de Hufflepuff —le contó Dimitri.
—Sí, lo conozco —recordó Albus aquel partido que había jugado el año anterior contra Hufflepuff y lo había derrotado. Aquel día Patrick no le había resultado una persona agradable.
—Bueno… La mala noticia es que él también se ha unido a Cardigan —disparó repentinamente Kurdan. Albus se sintió asaltado por aquella noticia.
—¿Qué? Pero si él ni siquiera está en Slytherin, ¿por qué habría de unirse a Cardigan? ¿Es para proteger a su hermana? —inquirió Potter, preocupado. Aquello era una verdadera mala noticia, pues significaba que Portus Cardigan no se estaba limitando solo a Slytherin… Ahora tendía sus hilos hacia la casa de Hufflepuff.
—Al principio yo pensé lo mismo… Creí que Cordelia podía sentirse asustada por lo que Portus le había dicho sobre ti, y entonces se había unido a él por miedo. Y su hermano, como resultaría lógico, la había acompañado con la intención de protegerla —le explicó Dimitri su razonamiento—. Pero algo de todo esto no me cerraba, así que decidí investigarlos un poco…
—¿Ellos también provienen de una familia de exmortífagos que odia a los Potter? —comentó Albus con cierta ironía. Parecía que las familias de mortifagos eran más de las que él había imaginado. Dimitri rió ante el comentario.
—Algo así —le reconoció—. Su padre es Zacharias Smith, y si bien él no fue un mortífago tampoco apoyó a tu padre durante la Batalla en Hogwarts —le explicó.
—¿Cómo sabes esto?
—El propio Patrick me lo ha contado hoy durante el almuerzo. Me dijo que Zacharias conoció a tu padre mientras que estudiaban en Hogwarts, pero que nunca terminó de caerle bien… Parece que Zacharias piensa que a tu padre le han dado más protagonismo e importancia de la que verdaderamente merece. Incluso se jacta de que Harry Potter lo quiso reclutar para formar parte de un grupo selecto de estudiantes a quienes les enseñaba magia, pero que tras ir un par de veces a las reuniones, Zacharias se dio cuenta de que todo aquello era una estupidez ya que tu padre no les enseñaba nada interesante y simplemente hacía alarde de sus logros personales —le relató en textuales palabras lo que Patrick Smith le había dicho.
—¿Más protagonismo e importancia de la que verdaderamente se merece? ¡Que estupidez! Mi padre ni siquiera desea ese protagonismo, él daría cualquier cosa con tal de pasar al anonimato hoy mismo —se exasperó Albus al escuchar aquello—. ¡Y dudo que alguna vez mi padre hiciera alarde de sus "logros personales"! Él es la persona más estúpidamente humilde que conozco —se enfureció aún más.
—Solo estoy repitiendo lo que Patrick dijo… —murmuró Dimitri temeroso.
—Lo sé, lo sé —aceptó Potter—. Así que por eso se han unido sus hijos a Cardigan. Su padre les ha hablado siempre porquerías de Harry Potter, así que ellos piensan lo mismo de mí, ¿no?
—Pues, si deseas saberlo, Patrick dijo que tú eras igual de engreído y arrogante que tu padre. Y agregó que te creías dueño de Hogwarts, y que disfrutabas de aterrorizar a los estudiantes con estúpidos rumores falsos—comentó Kurdan. Albus simplemente rió con amargura y tardó varios segundos en recuperar la compostura.
—¿Sabes algo más de la familia Smith? —volvió a hablar una vez que se hubo calmado.
—No sé si será importante, pero ellos son una familia sangre pura —agregó Dimitri.
—Sí, es muy importante, Dimitri —lo contradijo Albus—. Eso dice muchas cosas de ellos. ¿Hay alguien más de Hufflepuff o de otra casa que se haya unido a Cardigan y los suyos?
—No… Por ahora. Pero Cardigan le ha delegado a Patrick Smith la misión de reclutar más gente en Hufflepuff —le respondió.
Albus simplemente asintió con la cabeza. Y durante los siguientes minutos, no volvió a hablar. La oscuridad comenzaba a cubrir el cielo, y las sombras de los árboles que los rodeaban proyectaban figuras tenebrosas sobre la nieve blanca. Un escalofrío hizo temblar a Dimitri Kurdan de pies a cabeza.
—¿Hemos terminado, ya? Porque quisiera salir de este lugar —pidió finalmente. Recién entonces Albus pareció recordar que no se encontraba solo allí.
—Sí, claro… Pero antes quiero darte tu próxima misión —agregó Potter—. Quiero que te acerques a Cordelia Smith.
—¿Qué me acerque? —repitió Dimitri sin comprender.
—Quiero que te hagas su amigo. No dudo que el imbécil de su hermano se haya unido a Cardigan por voluntad propia… Pero quiero saber si Cordelia también lo ha hecho por su propia voluntad, o por obligación familiar —le explicó.
—Perfecto… Veré que puedo hacer —le dijo Dimitri, cada vez más nervioso.
—No —le dijo Albus tajante—. No quiero que "veas" que puedes hacer, Dimitri. Quiero que lo hagas. Esto es muy importante, y necesito saber que cuento contigo… ¿Todavía cuento con tu amistad, Dimitri? —le preguntó Albus manipuladoramente. Kurdan bajó la mirada, sintiéndose avergonzado por la respuesta que le había dado previamente.
—Claro que cuentas conmigo, Albus —le aseguró. Albus esbozó entonces una sonrisa amigable.
—Gracias —le dijo mientras le palmeaba el hombro—. Ahora volvamos.
Albus se reencontró con sus amigos para la hora de la cena. Todos se encontraban sentados en la mesa de Slytherin para cuando Albus ingresó al Gran Salón. Parecían conversar muy animadamente, y Potter tuvo un presentimiento sobre lo que estaban hablando.
—… Y entonces, el Inferi se convirtió en una marioneta del Halloween, y comenzó a bailar por todo el salón —contó Elektra emocionada. Todos rieron con ella. Albus sintió un retorcijón en el estómago: Estaban hablando de sus Boggarts.
—¡Albus! ¿Dónde te habías metido? —le preguntó Scorpius en cuanto lo vio, todavía con la risa bailoteando en sus labios.
—Estuve ocupado —evadió la pregunta Potter. Rose le dirigió una mirada preocupada.
—¿Es sobre… lo que ya sabes? —inquirió la pelirroja. Albus se sentó junto a ellos y lanzó una rápida mirada para asegurarse que no había nadie cerca. Se inclinó para estar más cerca de sus compañeros.
—Estuve conversando con Kurdan —les contó, aliviado de poder evadir el tema del Boggart.
—¿Qué fue lo que te dijo? —preguntó Lysander, interesado.
—Parece que sigue reclutando gente… Y ya no se trata solamente de Slytherin. Ha conseguido convencer a Patrick Smith, de Hufflepuff —les reveló lo que acababa de averiguar. Elektra soltó un respigo.
—Nos está sacando una ventaja importante, Albus… Si él consigue el apoyo de las otras casas antes que nosotros… —le señaló Hedda.
—No conseguirá a Gryffindor —aseguró Lysander.
—¿Cómo lo sabes? —le preguntó Albus, buscando consuelo. Lysander esbozó una sonrisa alegre y segura.
—Porque todos adoran a la familia Potter ahí adentro… Eso sin contar que la mitad de los estudiantes de Gryffindor son parte de tu familia —bromeó Scamander.
—Lysan tiene razón, Albus. Dudo que haya alguien en Gryffindor que quiera unirse a Cardigan y a su plan de destruirte —coincidió Elektra.
—De todas formas no podemos arriesgarnos —señaló Scorpius, y cruzó una mirada significativa con Albus.
Potter sabía lo que aquella mirada quería decir. Era momento de entrar en acción. Habían mantenido una actitud demasiado pasiva hasta aquel momento, limitándose simplemente a contener y responder los ataques de Cardigan. Pero ahora, había llegado el momento de que ellos empezaran a moverse y a reclutar.
—Es verdad… No puedo confiarme en que Gryffindor estará de mi lado. Necesito asegurarme que cuento con ellos —habló finalmente Potter, dirigiendo su mirada hacia los leones de la mesa.
—¿Quieres que nosotros los reclutemos? —reaccionó Rose.
—Yo no puedo meterme dentro de la Sala Común de Gryffindor. Los necesito a ustedes para ir ganado territorio allí. Además, contarán con la ayuda de James —les explicó Albus.
—Es una batalla ganada, entonces. Todas las chicas de Gryffindor se unirán a nosotros simplemente porque James lo dice —bromeó Elektra respecto a la fama del mayor de los Potter.
—¡Por todos los cielos! Cardigan conseguirá a la gente capaz y nosotros nos quedaremos con las muchachas descerebradas que corren detrás del inepto de tu hermano —escupió Hedda, molesta.
—No todas son descerebradas… —intentó defenderlas Lysander.
—Sean selectivos, entonces… No todos pueden saber del enfrentamiento que hay entre Cardigan y yo —aclaró Albus.
—¿Qué hay de Lily? —preguntó Rose con cuidado.
Albus no supo qué responder a aquella pregunta. Por un lado, sentía que no podía dejar a su hermana fuera de todo aquello. Sabía que si ella llegaba a enterarse del reclutamiento se enfurecería con él por no haberle informado al respecto. Pero por otro lado, no quería exponerla desde tan pequeña a todo lo que estaba sucediendo tanto dentro como fuera de Hogwarts.
—Ella podría ayudarnos con los más jóvenes de Hogwarts… —susurró Hedda a su lado—. Y es amiga de Nina Raven, a quien también nos conviene tener entre nuestros aliados —agregó.
—Y debido a que Hugo está en Hufflepuff, se ha hecho amiga también de los de primer año de allí —agregó Rose. Albus suspiró derrotado. Tanto Hedda como Rose tenían razón.
—Yo hablaré con ella —sentenció finalmente Potter. Sentía que si alguien debía de contarle sobre el conflicto que había en Hogwarts, ese debía ser él.
—¿Qué hay de Ravenclaw? —inquirió Elektra.
—Yo estaba pensando en Tessa Nott —comentó Albus, lanzado una rápida mirada hacia Scorpius. Éste frunció levemente el entrecejo, pensativo.
—Sí, yo también estaba pensando en ella —reconoció el rubio. Rose se aclaró la garganta ruidosamente.
—Se están olvidando de un detalle: invitar a Tessa Nott significa invitar también a Circe Zabini, su mejor amiga —señaló Weasley.
—¿Qué hay de malo con Circe? —se apuró a defenderla Malfoy. Rose alzó las cejas, sorprendida.
—¿Qué hay de malo? No sé, talvez el hecho de que es la hermana de Taurus Zabini, el mejor amigo de Cardigan… —comentó irónicamente la pelirroja.
—Circe no es como su hermano —insistió Scorpius.
—¿Crees que podemos confiar en ella? —le preguntó Albus.
—Sí, ella no tiene una buena relación con Taurus, ni tampoco comparte la ideología de su familia… ¡Por algo fue sorteada a Ravenclaw y no a Slytherin! —explicó el rubio.
—¿Y cómo sabes todo eso? —preguntó Rose, descreída.
—¡Ella me lo ha contado! —estalló finalmente Malfoy. Rose pareció quedarse repentinamente sin habla al escuchar aquello. —Durante las vacaciones de Navidad Circe tuvo una pelea con su familia, y se escapó a la casa de Tessa. Con mi familia fuimos a visitar a los Nott un día, y estuve conversando con ella toda la tarde… —se explicó mejor—. Créeme, Circe puede parecer una chica fría y algo maliciosa, pero es una buena persona.
—De acuerdo —aceptó Albus, confiando en el buen juicio de su mejor amigo—. Entonces hay que hablar con Tessa y Circe y ver si desean unirse.
—Queda declarada, entonces —comunicó Lysander mientras que se reclinaba en su silla.
—¿Qué cosa queda declarada? —preguntó Rose, quien parecía haber recuperado nuevamente el habla.
—La guerra dentro de Hogwarts—le respondió con completa liviandad Scamander, mientras que tomaba otro pan y se lo metía entero en la boca.
Hacia fines de Enero, Albus tuvo que dejar atrás la batalla que se estaba librando dentro de Hogwarts para concentrarse en otra cosa: Quidditch.
Chelsea Whitestone parecía decidida a ganar aquel campeonato, y para ello, reunía a todos los jugadores tres veces por semana durante un entrenamiento de más de dos horas. Potter apenas encontraba lugar para hacer sus deberes y descansar con tanto entrenamiento, pero en parte lo agradecía. Se había olvidado con tantos problemas de lo divertido que podía ser el Quidditch.
La competencia iba muy pareja. Slytherin le había ganado a Gryffindor en el primer partido, y Ravenclaw había conseguido la victoria sobre Hufflepuff. Eso ponía a ambos equipos a la cabeza de la tabla, convirtiendo el siguiente partido, Ravenclaw contra Slytherin, en un enfrentamiento sumamente ansiado.
La semana previa al partido Albus podía percibir la ansiedad y la tensión en el ambiente. Y sorpresivamente, aquel ambiente también se había instalado dentro de la Sala Común de Slytherin, donde las aguas lentamente se iban dividiendo con mayor claridad. Cardigan se había dedicado durante toda la semana en difamar a Potter y a Malfoy, diciéndole a todo el que estuviera dispuesto a escucharlo que ambos habían "comprado" sus lugares en el equipo. Y no se trataba solo de Cardigan, sino también de su séquito, el cual se había vuelto más numeroso desde la última vez que Albus los había visto juntos, en la fiesta de Halloween. Pero Potter no dejó que aquello lo turbara, pues sabía que la mayoría de sus compañeros de casa conocían la verdad, y él confiaba en que el sábado les demostraría que verdaderamente se había ganado su puesto de Buscador.
La mañana del tercer sábado de enero Albus se despertó tranquilo, pero emocionado. Aquel día jugarían contra Ravenclaw. La última vez que se habían enfrentado, Slytherin había perdido el partido de manera humillante con un jugador menos. Pero muchas cosas habían cambiado desde aquel enfrentamiento. Chelsea se había convertido en capitana del equipo, y Scorpius se había integrado como nuevo Cazador. Sin embargo, las cosas también habían cambiado para Ravenclaw, quien ahora poseía una nueva jugadora: Tessa Nott. Albus no terminaba de definir si su emoción se debía al Quidditch o al hecho de que en pocas horas se encontraría con Tessa.
Desde que habían vuelto de las vacaciones de invierno, Albus no había tenido oportunidad de agradecerle personalmente el regalo. De hecho, prácticamente no se habían cruzado ni hablado. Así que esperaba poder verla durante el partido, y talvez conversar una vez que éste terminara.
—Éste será un partido difícil, ¿no crees? —le habló Scorpius mientras que se vestían con sus uniformes para bajar al Gran Salón.
—Ya lo creo… Ravenclaw está muy confiando porque nos derrotaron el año pasado —coincidió Albus.
—Sin embargo te veo muy alegre… —le señaló Scorpius observadoramente.
Albus vaciló durante unos segundos. ¿Debía decirle a Malfoy la razón por la cual se sentía tranquilo y alegre aquella mañana?
Pero no llegó a pronunciar palabra alguna, pues la puerta del dormitorio se abrió violentamente detrás de ellos, interrumpiéndolos. Albus ni siquiera llegó a reconocer a quienes entraban. Solo logró ver un destello de luz roja, y todo se desvaneció a su alrededor mientras que él y Scorpius caían inconcientes al suelo.
Se sentía aturdido y mareado. La cabeza le daba vueltas y presentía que en cualquier momento vomitaría lo poco que había en su estómago. Tardó en darse cuenta que no se trataba solo de su cabeza, sino que el cuerpo entero le dolía. Y tardó unos segundos más en comprobar que el dolor se debía a que su cuerpo se encontraba aprisionado dentro de un espacio muy reducido. El suelo sobre el cual se encontraba recostado era frío y duro, pero su espalda estaba en contacto con una superficie más blanda y tibia.
—¿Qué…? —se preguntó a sí mismo mientras que intentaba incorporarse del suelo de aquel reducido lugar. Su cabeza golpeó a los pocos centímetros con lo que parecía ser el techo de aquel lugar.
—Estamos encerrados —habló repentinamente otra voz junto a él.
—¿Scorpius? —preguntó Potter en la oscuridad, y comprendiendo que aquella superficie blanda detrás de él era su mejor amigo.
—Nos tendieron una trampa —siguió hablando Scorpius. Su voz sonaba tranquila, aunque Albus notó que arrastraba las palabras más que lo acostumbrado. Y aquello sólo sucedía cuando Malfoy estaba verdaderamente enfadado.
—El partido… —recordó Potter, desesperándose.
—Comenzó hace unos quince minutos… Fueron los gritos del estadio los que me despertaron —le explicó el rubio, conservando increíblemente la calma.
—Tenemos que salir de aquí, YA—le ordenó Albus mientras que buscaba entre sus ropas la varita mágica.
—Es inútil, Albus. No tenemos las varitas con nosotros. Las dejamos dentro de nuestros baúles porque están prohibidas dentro del Campo de Quidditch —le recordó su amigo. Exasperado, Potter intentó abrir lo que parecía ser el techo de aquel lugar con un golpe de hombro.
—Ya lo he intentado mientras que tú estabas inconciente —le dijo Scorpius.
—¿Y por qué no me ayudas en vez de hacer comentarios? —se enfadó Albus.
—Relájate… Ya he hecho todo lo que podía —le respondió Malfoy.
—¿Y qué se supone que quiere decir eso?
—El Amuleto, Albus —le recordó el rubio. Albus se sintió repentinamente estúpido por no haberlo pensado antes.
—¿Te has comunicado con los demás? —le preguntó ansioso.
—Sí… Todos han recibido el mensaje y nos están buscando —le respondió.
—¿Y por qué demoran tanto?
—Talvez sea porque no sabemos dónde diablos estamos encerrados —se empezó a enojar Scorpius.
—¿Qué diablos es este lugar, entonces? —preguntó Albus resoplando.
—Creo que estamos dentro de un baúl… Bastante grande, por cierto —ironizó Malfoy.
—No nos encontrarán a tiempo… No llegaremos a jugar el partido, y Slytherin va a perder por nuestra culpa —se lamentó Potter mientras que aferraba su cabello entre las manos.
—Lo sé… Nos convertiremos en las dos personas más odiadas de toda la casa de Slytherin —coincidió Malfoy. Albus sintió su corazón estrujarse en el pecho mientras que comprendía la razón de por qué se encontraba allí encerrado.
—¡Fue Cardigan! —exclamó repentinamente mientras que golpeaba la pared del baúl con el puño—. Es parte de su maldito plan para convencer al resto de la Casa de que nosotros no pertenecemos a este lugar. ¡Ha estado toda la semana diciendo que tú y yo no somos dignos de estar en el equipo! Y ahora, si no nos presentamos, todos pensarán que Cardigan tiene razón —le explicó Albus.
—Esa maldita escoria… Cuando le ponga las manos encima… —se enfureció por primera vez Scorpius.
Repentinamente Albus sintió el Amuleto quemándole el pecho, y una extraña sensación lo invadió. Incluso en la oscuridad, pudo percibir que Scorpius sentía lo mismo.
—Están cerca… Lo puedo sentir —susurró Albus.
—Yo también —coincidió Scorpius.
—¡Albus! —gritó repentinamente una vocecita aguda y femenina que Potter no conocía, pero que por alguna razón no temía. La voz parecía provenir desde mucha distancia.
—¡Scorpius! —gritó a continuación otra voz, y esta vez Albus sí supo reconocer a la dueña: Era Lily.
—¡Lily! ¡Aquí! —comenzó a gritar Potter desesperado, mientras que golpeaba fuertemente con los puños y los pies las paredes del baúl. Scorpius se le sumó, golpeando también con fuerza, para hacer más ruido y atraer la atención de las voces.
—¡Albus! —escuchó entonces una nueva voz, esta vez masculina—. ¡Sigue haciendo ruido, hermano! —le gritó James. Las voces comenzaban a escucharse cada vez más cerca.
Potter oyó una sucesión de pasos que se acercan, cada vez más cerca, y las voces de sus hermanos podían oírse cada vez con mayor intensidad.
—¡James, Lily! —siguió gritando Albus, desesperado porque lo encontraran.
—¡Adentro de ese baúl! —escuchó repentinamente otra voz más. También la reconoció: Allegra Finnigan.
—Alohomora —pronunció la voz de James Potter. Albus escuchó el ruido metálico producido por un candado al abrirse, y supo que era libre. Con un nuevo golpe, abrió la tapa del baúl.
Se sintió repentinamente abrumado por la luz de la habitación donde se encontraba. Sus ojos verdes tardaron varios minutos en acostumbrarse a la luminosidad después de haber pasado tanto tiempo en la oscuridad. Sonrió con ironía al comprobar que todavía se encontraba dentro de su habitación en la Sala de Slytherin.
Frente a él se encontraban sus dos hermanos, James y Lily. Allegra permanecía junto a la puerta, lanzando rápidas miradas hacia el exterior del dormitorio, como si temiera que alguien apareciera para atarcarlos nuevamente. Albus se sorprendió al comprobar quién era la dueña de la voz que él no había logrado reconocer: Nina Raven se encontraba a pocos pasos de Lily, con la mirada fija en el suelo.
—¿Qué diablos sucedió? —le preguntó James mientras que lo ayudaba a él y a Scorpius a salir del baúl.
—Cardigan y los suyos nos atacaron desprevenidos hoy a la mañana y nos encerraron aquí —le explicó Albus.
—Eso sospechábamos —le dijo Lily, con el entrecejo fruncido—. ¿Se encuentran bien? —les preguntó la pelirroja, preocupada.
—Sí… Algo aturdido, pero bien —respondió Albus—. ¿Cómo fue que sospecharon que Cardigan nos había encerrado?
—Nos pareció sospechoso que ustedes dos no aparecieran para el partido, y a los pocos minutos me llegó el mensaje de Scorpius de que estaban atrapados en algún lugar de Hogwarts —les explicó James—. Nos dividimos en grupos para rastrillar el castillo y yo estaba por dirigirme hacia la Torre de Astronomía cuando Lily vino a buscarme diciéndome que esa chica de ahí tenía información que podía ayudarnos… —continuó James señalando a Allegra. La muchacha de primer año de Slytherin se sonrrojó ante el gesto.
—Hoy a la mañana me llamó la atención que Cardigan subiera al dormitorio junto con otros cinco estudiantes… Y después cuando ustedes no aparecieron en el Campo, supuse que esa actitud tenía algo que ver con su desaparición —se explicó Allegra—. Lily fue la primera persona de tu confianza con quien me encontré para decirle lo que había visto… —se excusó.
—Gracias —le dijo Albus con una sonrisa honesta. Allegra se sonrojó aún más.
—Esta historia es encantadora, pero por si no te has percatado, Albus… ¡Hay un partido disputándose allí afuera! —exclamó Scorpius.
—¡Y RAVENCLAW HACE OTRA FORMIDABLE JUGADA, DEJANDO EL MARCADOR 90 A 0 A FAVOR DE LAS ÁGUILAS! —la voz de Lorcan amplificada alcanzó los oídos de Albus mientras que corría desesperado hacia el campo de Quidditch con su escoba firmemente aferrada en su mano.
—¡Diablos! —gritó Potter al escuchar la puntuación.
—¡Ya casi llegamos! —habló a su lado Scorpius, quien también corría desesperado. El rubio llegó primero ante la puerta que comunicaba con el vestuario de Slytherin, y se encontró con que la misma se hallaba cerrada. —¡No podemos entrar por aquí! —exclamó.
—¡TESSA NOTT SE APODERA DE LA QUAFFLE Y SE LANZA CONTRA LOS AROS DE SLYTHERIN… WENCE INTENTA BLOQUEARLA… ¡ANOTACIÓN PARA RAVENCLAW! —escuchó a Lorcan anunciando la anotación de Tessa.
—Busquemos otra entrada… —sugirió Malfoy.
—Vamos a perder demasiado tiempo —lo contradijo Albus.
—No tenemos otra opción —se lamentó el rubio.
—Sí… Podemos entrar con esto —le dijo Potter mientras que le señalaba las escobas que ambos cargaban con ellos.
Era una idea descabellada, lo sabían. Pero en ese momento, aquella era la mejor opción que tenían. Solo debían sobrevolar el gigantesco paredón del campo hasta llegar a su extremo superior, y entonces estarían adentro. Scorpius sonrió con picardía comprendiendo lo que su amigo le estaba sugiriendo, y sin pronunciar palabra, trepó su propia escoba. Ambos cruzaron una última mirada cómplice, y golpeando el suelo, se elevaron en el aire a toda velocidad.
Albus sintió el aire frío golpearle el rostro con dureza, pero a pesar de ello mantuvo los ojos abiertos y se aseguró de no bajar la velocidad. Por el rabillo del ojo podía percibir la sombra en movimiento verde y plateada de Scorpius. Ambos colocaron sus escobas prácticamente verticales al suelo, prácticamente rozando el paredón que bordeaba el Campo. Tardaron solo segundos en sobrevolar aquella pared, pero Albus lo sintió eterno. Y la imagen que se encontró del otro lado lo dejó sin aliento durante unos segundos más.
Todo el Campo de Quidditch, con sus inmensas gradas se extendía ante ellos. Los jugadores de Ravenclaw sobrevolaban a velocidades vertiginosas la cancha, dominando sin problemas al equipo de Slytherin, que se encontraba con dos jugadores menos. El marcador señalaba que Ravenclaw iba ganando estrepitosamente por 100 puntos. Slytherin no había logrado hacer siquiera un punto. Potter nunca había visto al equipo de Chelsea tan desmoralizado como en aquel instante. Lanzó una mirada a Scorpius, quien también se había detenido a su lado y observaba con la misma preocupación el partido que se disputaba frente a ellos.
—¿Listo? —le gritó Albus a su compañero por sobre el estruendo que producía el griterio de los estudiantes.
—¡Demostrémosle a Cardigan cómo se juega Quidditch! —le respondió Scorpius con malicia.
Albus inclinó entonces su escoba y se lanzó de lleno hacia el campo. Sus ojos no tardaron en visualizar al Buscador del equipo de Ravenclaw, Lucas Corner, quien se hallaba sobrevolando la cancha buscando frenéticamente la snitch dorada. Y mientras que se volaba en aquella dirección, pudo escuchar la voz de Lorcan completamente fuera de sí.
—¡POR LAS BARBAS DE MERLÍN! MALFOY ACABA DE APARECER DE LA NADA Y LE HA ARREBATADO LA QUAFFLE A CARMINE… ¡EL CAZADOR DE SLYTHERIN PARECE UN DEMONIO! ESQUIVA UNA BLUDGER Y SE LANZA CONTRA EL ARO CENTRAL DE RAVENCLAW… ¡ANOTACIÓN PARA SLYTHERIN! —gritó Scamander, eufórico. La tribuna de Slytherin se incorporó de sus asientos al escuchar aquello y comenzó a aplaudir y gritar emocionada. —¡PARA QUIENES PENSABAN QUE YA ESTABA TODO DICHO... AHI TIENEN ALGO COMPLETAMENTE INESPERADO!—gritó Lorcan entre risas de emoción—. Y ESO NO ES TODO. ¡ALLÍ ESTÁ TAMBIÉN POTTER, ALCANZANDO AL BUSCADOR CORNER, DE RAVENCLAW!—agregó en cuanto divisó a Albus que se hallaba a escasos metros de Lucas Corner.
—¡Potter! ¿Dónde te habías metido? —escuchó la voz entre enfadada y aliviada de Chelsea.
—¡Es una larga historia, Chelsea! Pero prometo contártela después de atrapar la snitch —rió Potter. Whitestone le devolvió una sonrisa.
—¡Mas te vale que así sea, Potter! —le respondió ella riendo, mientras que se dirigía hacia donde se hallaba Scorpius, para planificar un nuevo ataque.
—Comenzaba a pensar que jugaría solo este partido, Potter —le comentó Lucas Corner, divertido.
—Sería incapaz de hacerte algo así, Corner —le siguió el juego Albus. Corner asintió con la cabeza.
—Me alegra que hayas logrado llegar al juego, Albus —le dijo Lucas adquiriendo repentinamente un semblante serio.
—¡SLYTHERIN PARECE HABER RECUPERADO SU ESPÍRITU AHORA QUE MALFOY Y POTTER HAN APARECIDO! ¡WHITESTONE HACE UNA NUEVA ANOTACIÓN, Y EL MARCADOR QUEDA 100-20! —escucharon la voz de Lorcan.
Al escuchar aquello, tanto Albus como Lucas volvieron su atención nuevamente hacia la búsqueda del a snitch. Albus agudizó la mirada mientras que sobrevolaba con lentitud el campo. Cada tanto, sus ojos se desviaba hacia el resto de los jugadores. Pudo reconocer entre ellos el cabello oscuro de Tessa y no pudo evitar sonreír. La muchacha lucía una sonrisa radiante en los labios, consecuencia de una felicidad que no podía esconder. Solo en una ocasión las miradas de ambos se cruzaron, y Tessa le sonrió más intensamente, mientras que pronunciaba con sus labios las palabras "¿Te encuentras bien?". Albus solo pudo asentir con la cabeza, sintiéndose repentinamente paralizado por aquel gesto de preocupación por parte de ella. Pero rápidamente su atención tuvo que volver al partido cuando una bludger casi lo derriba de su escoba.
Quince minutos después de que Albus y Scorpius hubieran entrado al campo, en marcador se había emparejado: 120-90 a favor de Ravenclaw. Pero Potter sabía que al paso que iban, el equipo de Chelsea no tardaría en dar vuelta aquel marcador.
Cinco minutos más tarde, Albus divisó un destello dorado volando a gran velocidad sobre el cielo, y el corazón se le aceleró de la emoción. A su lado, Corner también se tensó sobre su escoba, lo cual sólo podía significar que él también había visto la snitch. Todo sucedió en escasos segundos. Ambos se dirigieron una mirada de soslayo, desafiándose. Potter acomodó las manos sobre el palo de la escoba, aferrándose con fuerza. Agradeció mentalmente aquellos excelentes guantes que Scorpius le había regalado para su cumpleaños número doce pues le permitían cernirse a la escoba con mayor firmeza.
Y entonces, inclinó su cuerpo sobre la escoba, y se lanzó a la cacería. Volaba a tal velocidad que casi no podía distinguir las figuras que se encontraban a su alrededor. Su mirada solo era capaz de ver una cosa: ese destello dorado provocado por la snitch cuando bate sus alas frenéticamente, en un desesperado intento por escapar de la captura.
Sabía que Corner estaba cerca, posiblemente más cerca de lo que él deseaba, pero no permitió que aquel pensamiento lo intimidara. Su mente sólo podía pensar en una cosa: debía atrapar esa Snitch.
La snitch giró abruptamente, cambiando su curso sin aviso previo, y Albus casi se cae de su escoba al intentar seguirla. Pudo escuchar el grito ahogado de la multitud ante aquella peligrosa maniobra, pero nuevamente no permitió que eso lo distrajera. A su lado, Lucas había logrado también doblar, aunque con cierta dificultad, y continuaba en su carrera detrás de la snitch. Albus sabía que Lorcan estaba relatando todo aquello, pero aún así, no podía oírlo. Era como si su cerebro hubiera anulado todo elemento capaz de distraerlo de su objetivo.
Podía sentir la victoria cada vez más cerca mientras que aceleraba su escoba y se aproximaba a la pelota dorada. Por primera vez en toda la carrera, Albus lanzó una mirada de reojo a su compañero, y pudo ver que Corner estaba a escasos centímetros de él. Las miradas de ambos volvieron a encontrarse, y Albus pudo ver el esfuerzo desesperado que Lucas estaba haciendo. Y no pudo evitar sonreír. Volviendo la mirada hacia la snitch, Albus se inclinó aún más sobre su escoba, y aceleró dejando a Corner atrás.
Estiró la mano como lo había hecho tantas otras veces en los entrenamientos, y sus dedos se entrelazaron alrededor de la esfera dorada.
—¡POTTER ATRAPA LA SNITCH TRAS LO QUE FUE UNA DE LAS CARRERAS MÁS VERTIGINOSAS QUE HE VISTO EN HOGWARTS! ¡SLYTHERIN GANA EL PARTIDO CONTRA TODOS LOS PRONÓSTICOS! ¡ASÍ SE HACE, ALBUS! ¡PARA QUE SE TRAGUEN SUS PALABRAS TODOS LOS QUE DIJERON ESTUPIDECES SOBRE ESTE EQUIPO! —gritó Lorcan mientras que levantaba de su silla festejando la victoria de Slytherin de una manera poco imparcial.
—¡SCAMANDER! ¡Cuida tus palabras, muchacho! —lo retó la directora McGonagall, aunque Albus creyó ver una muy breve sonrisa en el rostro de la anciana mujer.
Albus bajó de su escoba y sintió que Chelsea se le abalanzaba encima, envolviéndolo en un abrazo cargado de significado. Detrás de ella, pudo sentir el cariño y la alegría del resto de sus compañeros de equipo. Incluso Lancelot Wence encontró imposible esconder su sonrisa ante la rotunda victoria de Potter.
—¡Ey, Potter! —lo llamó la voz de Lucas Corner, estudiante de quinto año, mientras que se abría paso entre los jugadores de Slytherin. —Bien jugado —lo felicitó sorpresivamente su contrincante mientras que le extendía la mano. Albus no vaciló en estrechar aquella mano amistosa.
—Lo mismo digo, Corner —lo felicitó también Potter. Lucas se encogió de hombros, resignado.
—Ya tendré mi revancha, ¿no crees? —rió Corner, mientras que se alejaba para reunirse con el resto del equipo de Ravenclaw, quienes a pesar de haber perdido no lucían derrotados. Aquel había sido un excelente partido para ambos equipos.
Albus pudo ver entre los jugadores a Tessa Nott, y sintió el impulso de alejarse de sus propios compañeros e ir al encuentro con ella. Pero se contuvo. Ya tendría oportunidad de hablar con ella más adelante. Ahora, era momento de festejar.
He demorado más de la cuenta en subir este capítulo, pero han de tener en cuenta que entre medio tuvieron lugar las fiestas navideñas... lo que me recuerda: ¡FELIZ NAVIDAD!
Quiero agradecerle a todos los que me han acompañado durante este año con sus reviews, alentándome a seguir escribiendo, y también a todos aquellos que a pesar de que no dejan reviews siguen esta historia. Ha sido un muy buen año, y qué mejor forma de despedir este 2011 con un nuevo capítulo y un poco de Quidditch!
Un agradecimiento especial a aquellos lectores que están conmigo desde hace ya más de dos años, cuando comenzamos este largo camino con el primer capítulo de "Los Guardianes Negros". Ustedes confiaron en mí y en este proyecto cuando recién empezaba, y se han quedado ahí durante todo este tiempo acompañándome.
Gracias a mis beta readers, Arcano y RoseBlack Malfoy, a pesar de que hace varios capítulos que los tengo abandonados! Me han ayudado mucho con esta historia, y quiero agradecérselos una vez más.
Gracias a Thorio, quien desinteresadamente se ofreció a crear las versiones PDF de mis historias, las cuales en mi humilde opinión son INCREÍBLES. (Si desean verlas, están en mi blog para descargar!).
Y Gracias a todos aquellos que me he olvidado, pero que de una forma u otra han participado en este ambicioso proyecto que es la Saga Albus Potter a lo largo de este año 2011.
Pido disculpas porque no voy a responder reviews en este capítulo, pero prometo hacerlo en el próximo. Y por cierto... ¡Ya se acerca el final de esta tercera parte!
Sin mucho más que decir, me despido deseándoles a todos un muy feliz AÑO NUEVO, y que el 2012 les traiga todo lo que desean! Nos estaremos leyendo muy pronto!
Cariños,
G.
