Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchisimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

.

.

.

Capítulo 37 Aún hay salvación.

.

-Mi consorte está en peligro, si algo le ocurre rodarán cabezas y una de ellas será la tuya.

Emitió el emperador con tono severo mientras afianzaba el agarre a tal punto que poco le faltaba para cortar la respiración del rey.

«-No entiendo lo que ocurre pero no permitiré que de buenas a primeras me amenace. No soy uno de los tantos súbditos que tiene a su disposición. Soy el líder de la Alianza de los siete mares y como tal ha de respetarme.»

Pensó de manera infantil. Tan sencillo que resulta pedir que le libere y conversar con él, pero la solución que llegó a su mente fué concentrar toda la energía que le fuese posible en su puño derecho, el que de un segundo al otro terminó impactando el abdomen del pelirrojo que con el orgullo y más herido, le soltó. Ambos cayeron al suelo, el rey de lleno y de espaldas al no considerar el aterrizaje, el otro de rodillas llevando el brazo a la zona resentida.

-¡Eres un imbécil Sinbad!-gritó furioso Judal que ya se acercaba al emperador para revisar su condición pero este lo impidió al tomarle del hombro y negar.

-Estoy bien.

El de ojos dorados se reincorporó hasta permanecer sentado y pasó la mano por la cabeza, confundido.

-A ver, ¿entendí bien? Es tu candidato el que me ataca sin motivos, me acusa de no se cuanto crimen y todavía soy el imbécil.

-¡Lo golpeaste! ¡¿Acaso estás loco?!

-¡¿Yo?! ¡Este casi me ahoga! ¡¿Que otra opción tenía?!

-¡¿Qué no eras tu el que me decía: "con violencia no se solucionan las cosas"?!

-P-pues si pero...

-Como detesto a esos que se la pasan dando consejos para nunca aplicarlos.

-¡Eres muy injusto! ¡Además es culpa tuya que esté aquí! Si tenías un asunto importante que tratar bien pudimos discutirlo en Sindria.

-Si claro-con ironía-Me amenazaste con tu espada, ¿o ya se te olvidó?

-Entras como amo y señor a un país que no te corresponde. Además no tienes un récord de buen comportamiento. Solo defiendo a mí gente.

-Creeme, si un día amanezco con ganas de provocar una masacre, ni tu, tus soldados o los estúpidos generales podrán ponerme un dedo encima.

-No cambias. Aún cuando por fuera "luces distinto", la realidad es que tú alma se desborda con destrucción.

-No me conoces lo suficiente, así que no hagas afirmaciones estúpidas.

-¿Quieren callarse?-el emperador que se levanta sin inconvenientes.

-¿Ves?-Sinbad-No le pasó nada, exagerado.

-¿Estás bien?

La forma en que Judal realizó esa pregunta hizo que toda alerta en los hombres se activara. ¿Demasiado amable? ¿Muy preocupado? ¿Está borracho?

-¿Estás sordo o qué Kouen? Tienes boca, contesta.

-Este eres más tú. ¿Por qué tan repentino interés en mi salud?

-¿Bromeas? El enano regresará tarde o temprano y no quiero que se ponga a reclamarme las cosas que debí y no hacer. Esa vocecita chillona que tiene me jode mucho.

-A mi me gusta-el emperador.

-Porque eres un masoquista y pervertido.

-Su tono es muy lindo-el rey.

Los otros dos casi le apuñalaron con la mirada.

-Es mi consorte de quien estamos hablando. No te atrevas a expresarte así, la próxima vez te corto las bolas y se las doy a comer a Judal.

-¡¿Y a mi por qué?!

-Por sacar el tema a colación.

-Maldita sea.

«-Un día de estos me voy a largar muy lejos, escaparé con Hakuryuu a un paraíso tropical. Nah, que flojera. Además es gracias a mí que Kou es tan importante en el mundo, ¿por qué habría de abandonar lo que por derecho me corresponde?»

-¿Y bien?-Kouen-¿Por qué le diste esa gargantilla al unicornio?

-No sabía que era.

-Si claro. Ve con el pretexto a quien te crea.

-Me da igual si lo haces o no. Me la dió uno de mis súbditos. Dijo que la había encontrado durante el inventario y que le pareció ideal para Aladdin. De hecho planeaba regalársela cuando me visitó pero partieron demasiado rápido. La tuve guardada mucho tiempo y vi la oportunidad cuando me visitó Alibaba-kun. Estaba muy nervioso y no tenía idea de como acercarse luego de tanto tiempo. Le dije que un regalo siempre rompe el hielo.

-Mi esposo no es un interesado.

-¡Era un detalle! Deja de ver defectos en todo, ¿quieres?

-No en todo, en tus acciones. Además, ¿qué no te diste cuenta? Buscamos por todo el mundo aquellas herramientas mágicas, ¿qué tu intuición no dijo nada?

-Jamás vimos una con esa forma. Nunca imaginé que pudiesen tener una apariencia distinta a un arma. Puedo preguntar a aquel hombre que me diga cómo y dónde lo encontró.

-Es inútil.

-¿Eh?

-Estoy convencido de que ese sujeto fue influenciado por alguien.

-¿Quién?

-No estoy seguro. Pero tiene un interés particular en Aladdin.

-¿Por qué?

El pelirrojo se encogió de hombros.

-Su insistencia en mencionarlo es evidente. Y de una u otra manera logró su objetivo.

-Alibaba-kun...

-Es su cómplice.

-Aladdin es su mejor amigo, no le haría daño.

-Deberías saber que no es el único sentimiento que le profesa.

-Aún así...

-Le puso ese objeto para luego secuestrarlo.

-¡Te digo que hay un error! Quizá fueron a dar un paseo o algo por el estilo. Se les pasó el tiempo y...

-Casi asesina a Kouen-el magi.

-No hagas comentarios innecesarios-el mencionado.

-¿Que hizo...qué? Pero Alibaba-kun es uno de los chicos más amables que conozco. Vive más preocupado por otros que de si mismo.

-A lo mejor se cansó-el sacerdote-Me ocurrió lo mismo hace mucho tiempo. Cuando la organización manchó mis manos por primera vez. No siempre fui el engendro sediento de sangre, destrucción y guerra. Me rehusé muchas veces a lastimar inocentes recibiendo dolorosos castigos. ¿A qué me llevó todo eso? A maldecir mi destino. ¿Quién asegura que el unicornio no recorre un camino similar?

-No es como tú-el monarca con aplomo-Es alguien fuerte y valiente. No se dejaría influenciar por otros, jamás será un muñeco vacío.

La expresión de Judal se descompuso por completo en una mezcla de dolor y coraje. Tomó su varita con intención de hacer de Sinbad un nuevo colador pero sus labios quedaron entreabiertos. Dejándose llevar por un simple comentario no es distinto a una marioneta.

«-Lo he sido toda la vida. ¿Aún ahora?»

-¡Ay!

El quejido del dueño de Zepar devolvió al muchacho a la realidad.

-¿Por qué me golpeas?-al emperador.

-En primera, solo devuelvo la ofrenta de hace rato y en segunda, no eres nadie para faltarle al respeto a mi oráculo. Pídele perdón.

-¿Estás loco?

-Hazlo-entrecerró los ojos.

El mayor pasó saliva sonoramente.

-Lo lamento Judal, no fue mi intención. Bueno de hecho si pero no es correcto.

Este se giró ignorandole y salió de la habitación.

-¿Y ahora?-confuso-Se supone que me agreda o insulte. ¿Qué pasó?

-Lo lastimaste.

-¿Eh? Ay por favor. Jamás encontré a alguien que se le resbalaran los insultos como a él.

-Tiene razón eres un gran imbécil. Por eso estás solo. ¿Cuándo dejarás de verte en primer plano? No le conoces lo suficiente, tampoco al imperio. No tienes idea del infierno que por mucho tiempo fué este lugar.

-Ni tu Partevia, mi tierra natal.

-Escuché historias de personas confiables. Pero hay algo que puedo asegurar, aún si fue por un corto periodo de tiempo, conociste la calidez de un hogar, tuviste un padre y una madre que te dieron amor. Judal fue privado desde su nacimiento.

-Eso es...rayos.

«-Hace menos de una hora gozaba del espléndido sol en Sindria y mi principal preocupación era que Jafar me encontrara. ¿Cómo es que ahora soy el responsable del secuestro de un magi y depresión de otro? Mmm no creo que esto último aplique a Judal pero...¿y si fuera cierto? Con su terrible carácter buscará desquite. ¡Si mata a alguien entonces si será mi culpa.!»

-¡Judal espera!-salió corriendo tras él.

Kouen suspiró pesadamente.

-Por eso no se puede hablar con Sinbad.

Fue al buró y sacó algunas vendas del cajón. Se quitó la prenda que cubre su torso y frunció el ceño al contemplar la sangre acumulada en la zona donde el rey le diera el golpe.

«-Demonios, ¿por qué mi cuerpo tiene que ser tan débil?»-apretó con fuerza la mandíbula y puños-«-Si un ataque tan simple como ese me deja en tan patético estado, ¿qué espero al estar frente al unicornio?»

Cogió el contenedor de Phenex y lo admiró concienzudamente. Tentador, mucho. Pero al ser delicada su condición se haría más un daño al usar su habilidad.

«-Paciencia, ¿eh? ¿Qué tanta?»

Se repite una y otra vez que la necesaria para ser un apoyo y no una carga cuando halle a su marido pero al mismo tiempo revienta una vena en su frente.

...

El rey va presuroso por los pasillos.

«-¿De cuando acá Judal es tan sensible? Siempre me dice rey idiota e ignora cuanto consejo le doy pero...¿no ocurrió algo similar cuando me contó lo de sus padres? ¿Cuándo Aladdin le mostró su pasado con la sabiduría de Solomon? Pensé que solo pretendía burlarse pero, ¿y si fueron sentimientos auténticos? El único patán sería yo. Uh, no me agrada en lo más mínimo sentirme culpable.»

Se detuvo un segundo al vislumbrar a lo lejos al sacerdote, sentado al borde de un ventanal. Inspiró hondo, se armó de coraje y reanudó la caminata. Paró a menos de un metro del objetivo.

-Judal yo no...

-Para lo que me interesa.

-¿Eh?

-Escupes un montón de estupideces sin conectar el cerebro y ahora tengo que decir que acepto tu disculpa, no gracias.

-Siquiera tengo intención de...

-Peor aún. Me vale por completo el concepto que tengas de mi.

-¿Qué te molesta entonces?

-El que tengo de mi mismo. No es la primera vez que me siento como un juguete. Peleé toda la vida para escapar del poder de esos ancianos y la bruja. Guardé mucho rencor y odio. Me pregunté más de una vez el por qué llegué a esa situación. ¿Por qué mis padres me aborrecieron al punto de valerles mierda mi felicidad? Maldije mi destino, deseaba llevarme todo al más allá, cuantas más vidas arrebatara mucho mejor-sonrió perversamente-Me hundía más y más. Y justo cuando nada esperaba el estúpido enano me da un poco de esperanza, gracias a ello pude abrir mi corazón. Le debo tanto, por eso me niego a permitir que sea un esclavo del estúpido unicornio. Aladdin no merece algo así.

-Vaya, hasta parece que lo amas.

-Je. Eres muy divertido.

-¿Eh por qué?

-Me da mucha gracia tu idiotez, lo digo enserio. Estoy casado con Hakuryuu por una razón.

-No es quien te salvó.

-Tal vez no mi alma, al igual que manché la suya-orgulloso-Pero fué por él que soporté tanto.

-¿Hace cuanto que te gusta?

-Muy buena pregunta.

-¿No tienes la respuesta?

-¿No te parecen demasiadas interrogantes? Metiche. Perdí el interés en ti-se puso en pie-Será mejor que pienses en cómo hallar al enano. Ahí te vez-empleó su círculo de transporte.

Sinbad tomó asiento donde segundos antes estuviese el muchacho.

«-Incluso Judal puede cambiar y madurar, debería seguir su ejemplo.»

-Ja ja ja y decir que lo admitiría sin problema. Ahora con el asunto de Aladdin y Alibaba-kun...

«-¿En verdad lo secuestró? Me cuesta mucho creerlo. Aunque le entiendo de cierta manera. Aladdin es demasiado ingenuo, siempre me preocupó que pudieran influenciarle negativamente o emplear su poder con fines dudosos, lo que sería peligroso al ser un mago de la creación.»

-Ah~ como quisiera estar en una pesadilla, así solo tendría que despertar.

...

El sacerdote llegó a la habitación que comparte con su marido sin inconvenientes. Sonrió travieso al encontrarle dormido sobre el escritorio.

«-¿Y este? Mmm supongo que no pasó una buena noche. Hace rato se veía bastante animado, considerando que es Hakuryuu y ahora, ¿llegó a su límite? Debería meter algo en su nariz, ¿qué sería bueno?»

-J-Judal...

«-Interesante, sueña conmigo. ¿Tenemos sexo o algo por el estilo?»

-...te extraño tanto...

-¿Eh?

-Aladdin dono...

«-¿Aún tiene pesadillas de cuando fui derrotado por el enano? ¿Cómo es que no me di cuenta? No, el no permitió que lo hiciera. Joder, ¿tan poca confianza me tienes? ¿Te sientes el adulto en esta relación? El que permita que me cojas no significa nada, aún soy mayor te guste o no.»

-¿Y sabes qué? Ahora mismo te lo dejo claro.

Le tomó en brazos y llevó a la cama donde le lanzó sin un mínimo de consideración, el rudo movimiento despertó al otro que le miró atontado al estar aún en dominio de Morfeo, al menos parcialmente.

-¿Judal? ¿Qué ocurre? ¿Encontraron a mamá...Aladdin-dono?

-No me cambies el tema.

-¿De qué hablas?

-¿Tienes pesadillas de cuando me enviaron al continente oscuro?

El menor se ruborizó.

-No.

-¿Por qué demonios mientes? Acabo de escucharte. ¿Crees que me aprovecharía de ello?

-No es eso...

-¿Entonces? Habla claro o no te voy a entender.

-Me da vergüenza.

-Ah vamos, no es como si mojaras la cama.

-Que comentario tan inapropiado, además no soy un bebé.

-Lo eres y muy llorón por cierto. Así que los complejos a estas alturas no te van.

-Es porque eres un magi.

-Serlo no me hace distinto a los demás.

-Claro que si.

-Como me pidas el divorcio...

-¿Con todo el tiempo que tuve que esperar?

-Anda y ahora me lo echas en cara. Si no estás contento, ¿qué quieres de mi?

-Soy yo quien no consigue estar a tu altura.

-Bien, creo que me perdí.

-Ah, es que a veces nos veo en Aladdin-dono y su esposo.

-Que horrible manía por compararlo todo.

-Es algo que nunca te oculté así que no te quejes.

-Que carácter~.

-El punto es que Kouen-dono es tan...él.

-¿Eh?

-Ya sabes, cualquiera le elegiría como líder antes que a mi. Aún cuando estuvo a punto de morir se pone de pie, es como si no le doliera nada.

-Oh, te aseguro que no es el caso, pero al igual que tu le gusta disimular. Defectos de familia.

-No es una afición, es solo que me cansé de quejarme y llorar por todo.

-¿Bromeas? Es lo que llamó mi atención en primer lugar.

-¿Eh?

-El niñito débil que se escondía detrás de sus hermanos mayores.

-A mi defensa me llevaban muchísimos años.

-Ja ja ja, así parece que hablas de un par de ancianos. Ah~ que nostalgia. Recuerdo con claridad el deseo que se hacía más fuerte por aquella época.

-¿C-cuál?

-Ese llorón se va a morir un día de estos...

-¡¿Cómo?!

-La bruja le verá como un fallo y lo eliminará.

-¡¿Lo sabías?!

-No tengo el poder para salvarlo pero definitivamente le haré sonreír.

-J-Judal.

-Así tenga que matar a todos sus enemigos.

-La última frase arruinó por completo el ambiente romántico.

-¿Lo crees?-divertido-Deberías estar al tanto de que estas cosas no me van. Si quieres un poema dile al enano.

-No, me agrada tu sinceridad y el hecho de que no adornes las palabras.

-¿Para qué? Eres lo suficientemente educado por los dos.

-Mi manera de hablar no compensa la tuya.

-Imbécil-sonrió.

-Pero me tienes en muy alta estima. Solo soy el candidato egoísta que no pudo cumplir tus expectativas. Aún cuando lo arriesgué todo fui capaz de convertirme en emperador. Cedí el privilegio cuando ya lo tenía en mis manos porque no me sentí apto. Nuestra lucha no terminó en victoria y debió serlo. Pagué mal tu esfuerzo.

-Lo sé.

Hakuryuu bajó la mirada al carecer de coraje y argumentos.

-Pero no importa.

-¿Eh?

-Te lo dije. Para mi siempre has sido un llorón infantil. Quizá no era lo tuyo, en una de esas firmas una alianza con quien no. Por si fuera poco basta ver todo el trabajo que realiza el enano para entender que me salvé. No quiero pasar el resto de mi vida con el trasero pegado a un escritorio. O estar solo por las madrugadas porque tienes miles de pendientes. Si eres egoísta lo soy más. El imperio es algo que hice crecer, el símbolo de mi poder y ego. Algo que protegería porque es nuestro hogar pero no un grillete que me colocaría por voluntad. Quiero ser libre para vivir en Sindria la próxima semana y la siguiente en Magnostad. Cumpliste tu venganza, en lo que a mi respecta estás a mano con tu familia. Eres solo y todo mío.

-Vaya que eres posesivo.

-Ya sabes.

-Se avecinan tiempos difíciles. Es posible que no nos veamos tan a menudo, necesitamos ayudar a Kouen-dono y mamá.

-Ni me lo recuerdes. Méndigo unicornio, tenía que echar todo a perder.

-Por eso...

-¿Qué?

-Quiero que me hagas el amor.

-Eres el único que tiene autocontrol.

-No mucho.

-Más que yo si. No quiero lastimarte.

-No lo harás.

-¿Estas seguro?

-No pierdes nada con intentar.

-Está será nuestra última vez en quizá mucho tiempo. ¿En verdad te quieres arriesgar?

-S-si.

-Luego no digas que no te lo advertí-asintió.

Hakuryuu tomó asiento a la orilla del lecho, Judal le quitó una bota y luego la otra, posteriormente le despojó del pantalón con un desesperado y hasta salvaje movimiento, sonrió.

-Tus piernas son en verdad hermosas.

-G-gracias...

-¿Por qué tan nervioso? Solo estoy cumpliendo el deseo de mi rey-emitió con un tono tan sensual que Hakuryuu tuvo la impresión de ser todo menos un monarca, un siervo o esclavo le parece más atinado.

«-Ja ja ja y decir que puede quedarse muy calladito, veamos que tanto le dura.»

El oráculo sonrió para sus adentros y retiró el tocado de Hakuryuu para dejar caer las sedosas hebras sobre sus hombros.

«-¿Por qué me siento tan ansioso? Este no es el momento indicado para sexo y aún así, es la única manera que tengo de entenderle...¿Por qué los demás no ven lo que yo?»

El sacerdote le cogió por la cintura a una mano y la otra la reposó sobre el colchón, aproximó sus labios a los contrarios para besarle con suavidad, su lengua jugueteó por la zona al serle negado el acceso, por vergüenza más que nada ya que Hakuryuu no está acostumbrado a que sea al revés. El mayor sonrió con gran erotismo sorprendiendo a su víctima que abrió milimétricamente la boca, instante que fué aprovechado magistralmente. El invasor se introdujo como dueño del lugar y rápidamente impregnó el sabor de sus amados duraznos. El príncipe se resistió como pudo pero fue sometido una y otra vez con sencillez increíble. Sus mejillas se pusieron rojas y sus orbes cobraron cierto brillo encantador e inocente. Pronto entendió que la lucha no tenía sentido así que llevó sus manos a los menudos pero varoniles hombros del sacerdote que apretó con fuerza, como si ansiara romper cada hueso.

«-Je, con cuidado mi rey o no podré terminar lo que quería. ¿Acaso tiene miedo? No tienes idea de todo lo que pienso hacer~.»

Judal se apoyó con más ahínco recostandole a base de besos, cuando lo consiguió salió dejando al otro agitado. Jamás imaginó que fuese tan grato desplazarse por el mentón de aquel que tiene dificultades para respirar, o su mejilla, mucho menos morder el lóbulo para recibir una especie de gemido ahogado, bajar por su cuello y morder para marcarle.

-¡Ah! Dolió-molesto-ah mmm...

-¿Qué te digo? No tengo práctica en estas cosas-ahora su clavícula es consentida por los labios del otro-¿aún te lastimo?

-N-no.

-Bien.

La prenda imperial se abrió ligeramente en la zona del pecho donde el oráculo degustó la tersa pero suave piel. Sonrió al besar el pectoral con lentitud casi desquiciante, recorrer el terciopelo hasta llegar al contorno del pezón y rozar con la lengua, como si grabara cada poro en su piel, acercándose y alejándose del punto más sensible por puro afán de molestar. Comprobando que ese pequeño e irresistible botón cobra firmeza sin ser tocado. Despacio, quizá demasiado para el ahora impaciente príncipe.

-Ah ah ¿por q-qué no te haces de el?

-¿Es lo que quiere mi rey?

-Conoces de sobra la respuesta. ¡Mmm!

Le tomó por sorpresa que de buenas a primeras mordieran y tiraran de su pezón con los labios, lo movía y estrujaba en cuanta posición se le ocurrió para comenzar a chupar poco después. La mano izquierda pasó al otro repitiendo las acciones y la derecha al muslo para acariciar la zona interior, donde uno que otro toqueteó "accidental" llegó al miembro aún dormido de Hakuryuu.

«-Vaya que si tiene autocontrol, pero es justo lo que le hace tan divertido.»

Continuó con la atención a cada sitio hasta dejar en libertad los ya no tan suaves pezones, se dió entonces a la tarea de despojarle por completo de la ropa y besó en reiteradas y sonoras ocasiones su trabajado pero delicado abdomen. Empleó un conjuro básico y apareció en su mano un pequeño y brillante cubo de hielo que deslizó por todo el torso, dejando una estela de agua al derretirse con el caliente lienzo.

-J-Judal...

Este posó el índice sobre sus labios instandole a callar.

-Sólo disfruta-asintió tímidamente.

Pronto ese cuadrito se paseó por todos lados haciéndose cada vez más insignificante, al punto de prácticamente desaparecer, pero antes de que ocurriese el mayor le llevó a la entrada del príncipe y lo introdujo con ayuda de sus dedos. El conquistador se estremeció por completo pero no tuvo tiempo de reclamar o algo similar porque un besó se lo impidió, al mismo tiempo Judal llevó la mano a la intimidad de Hakuryuu, deslizó los dígitos para reconocer el terreno, lo que le llevó poco tiempo y luego le frotó con salvajismo.

«¿N-no puede ser un poco más considerado? Es tan bruto pero...se siente muy bien.»

Ser tocado por el sacerdote es igual a quedarse atorado en un rosal, aquellas tienen un agradable aroma por lo que es una experiencia por demás sublime, a menos claro que te claves todas y cada una de sus espinas. Si, espinas. Es claro que lo que Judal acaba de aparecer con su magia no lo es puesto el considerable tamaño...Hakuryuu tembló.

-¿Q-qué vas a...?

-¿No es evidente? Lo voy a meter.

-¿Que vas a qué?-preguntó con tono bajo, confuso.

Justo como lo advirtiera segundos antes el magi introdujo una muy delgada varita de hielo en su entrada que aunada a magia de sonido la hizo vibrar. El rostro de Hakuryuu adquirió entonces un intenso color carmín.

-Mmm, ¿qué haces?

-Te preparo para no lastimarte. No estaba muy convencido de hacerlo como tu y me llegó la inspiración de pronto.

-Pero está muy frío.

-¿Qué quieres que haga? Mi especialidad son los hechizos de hielo, además en un rato ni no lo vas a notar.

-Engreído.

-Oh~ me parece que no estás en posición de exigir-aumentó el ritmo e intensidad de las vibraciones.

-¡Aaaaahhhhhgg!

-Je je je eres mío-contempló su creación-Oh es una pena-articuló con falsa tristeza-se está derritiendo.

-¿Y q-qué quieres que haga?

-Je je je no tu, yo~.

-¿Eh? ¡Aaaaahhhhh!

El príncipe arqueó la espalda al ser invadido por una segunda y tercer varita. Le aquejan sensaciones desconocidas pero no aberrantes. Es extraño y curioso pero también alucinante y gratificante. El movimiento, el material del que están hechos y el agua que le inunda al derretirse de a poco provocan todo menos dolor. Intenta cerrar las piernas al darse cuenta de que su miembro comienza a despertar, más aún porque la atención a este no disminuyó en lo más mínimo. Judal da una lamida a los labios propios y sonríe. Hakuryuu se aferra a las sábanas, las estruja con crueldad y de su boca escapan decenas de gemidos y suspiros que en conjunto forman una dulce melodía.

-Que voz tan maravillosa tiene mi rey.

Este frunció el ceño al considerar que era una burla, tal vez un desafío. Pero por primera vez en mucho tiempo fué vencido y obsequió todo sonido que el perverso oráculo pretendía conseguir, no se opuso, le tiene por completo en su poder.

«-Hace cuanto desea con mi cuerpo y aún así...para nada me disgusta.»

Total, ya encontrará la manera de hacerle pagar, entonces, ¿por qué privarse de un sublime instante de placer?

La piel del conquistador brilla debido al sudor que le recubre. Los palitos de hielo se extinguen por completo dejándole vacío y lo mismo ocurre con su intimidad que permite el escape del cálido líquido perlado. La respiración del más joven se acelera, se hace tosca buscando recobrar el valioso oxígeno que tanto necesita pero su perverso amante le priva de tal privilegio cuando se coloca entre sus piernas. El de ojos celestes tiembla pero nada puede hacer pues le penetran de un movimiento hasta el fondo, se ha clavado salvajemente en sus entrañas y solo atina a responder apresándole entre sus extremidades inferiores. El cuerpo del sacerdote convulsiona de placer, Hakuryuu es tan angosto que le aprieta mágicamente, como si se acoplaran milimétricamente.

-Me encantas, me vuelves loco mmm~ -el magi.

-Loco ya ahh estas~.

-Je, muy cierto.

Judal le cogió por la cintura con ambas manos y comenzó a embestirle, dentro, fuera, arriba, abajo, al centro y en un combinación de todos ellos, movía la cadera con morbo y lujuria terriblemente disimulada si es que acaso lo intentó. Un golpe a la inocencia del príncipe luego dos, tres, cuatro hasta llegar a un punto en que olvidó la secuencia numérica. Lo único que tiene claro es que para el oráculo es cada vez más sencillo penetrarle, e incluso duda de esa supuesta mala condición. Es seguro que está inspirado pues Hakuryuu incluso sufre de mareos, los gemidos ahora son potentes gritos que amplían la sonrisa de Judal. Más rápido, fuerte, certero. El de zafiros sospecha que puede desastrozarle y aún así mueve su cadera para ayudarle con la faena. Al poco parece más un duelo, el mayor está a nada de quedar afónico pues hace rato que le acompaña con el canto.

El sonido de una piel rozando con la otra se hace más insistente y es entonces que el interior de Hakuryuu se humedece con la semilla ajena. Por las piernas escapa la caliente sustancia.

-Ah ah fué...

Siquiera terminó la frase cuando le colocaron boca abajo. La virilidad del magi rozó su trasero. Susurraron en su oído con sensualidad:

-¿Bromeas? Aún no te lleno por completo además, verte tan mojado me pone bien caliente.

-¿Siempre tienes que hablar así?

-Puedo ser peor-divertido.

-En ese caso menos palabras y más acción ah...

-Como diga mi rey.

-No, no es una orden. Ya no eres el muñeco de mi madre como tampoco lo soy. Tienes un cerebro y libertad de pensamiento. Haz uso de ello.

-No me culpes si te cojo más de una vez.

-Vas por la segunda, ¿o no? ¡Uangh!

Judal le penetró de nueva cuenta, sin misericordia, delicadeza o control. Su piel e intimidad arden, quema si no libera aquello que se acumula con monstruosa velocidad hasta que escapa de nueva cuenta, pero no es suficiente, nunca lo es. Sale y pone a Hakuryuu de lado, coloca la pierna izquierda de este sobre su hombro y lo embiste otra vez, le llena y ahora va en la misma pose con la otra extremidad. El agotado príncipe apenas si puede sostenerse pero soporta la actividad porque lo desea tanto como su marido, es cuando Judal se corre por séptima ocasión que al fin se desploma cansado sobre el pecho ajeno, consiente y sin salir de él.

-Ah hahaha Judal, ¿es que acaso querías matarme?

-Ah mmm haha pues no opusiste resistencia.

-Estoy ungh destrozado.

-Je je je yo ah también.

El menor le abrazó con ternura, en un instinto protector.

-Te amo Judal ah y sin importar lo que el mundo diga de ti cambiaré de opinión. Conozco todas tus virtudes, así como defectos y te acepto con todos ellos así como lo haces tu. Somos cómplices, ¿cierto?

-Que manera más extraña de reconfortarme.

-Sabía que estabas raro. ¿Al menos funcionó?

-Je je je.

-Me alegra.

-Hakuryuu...

-¿Si?

-La próxima vez cogeme.

-¿Eh? ¿Por qué? No es por nada pero eres increíble.

-Me da flojera-comenzó a roncar.

«-A veces eres muy tierno.»-Tiró de las sábanas para cubrirle, acto seguido sus ojos se llenaron de lágrimas-«-Ahora entiendo el interés de Judal en la relación de Aladdin-dono y Kouen-dono, con esa diferencia de altura es un gran misterio que mamá esté bien, duele mucho...Pero que seas tu el que robó mi virginidad me hace muy, muy feliz.»

-¡Auch!

Aunque igual no le quita lo incómodo.

...

Sinbad medita sentado en una de las tantas fuentes del palacio luego de dar vueltas sin sentido.

«-Esta vez me pasé con Judal, creí que iba a llorar pero supongo que jamás mostraría su lado vulnerable ante mi. Aún somos algo así como enemigos, no lo culpo, no le recibí bien cuando llegó a Sindria y tampoco es que confíe del todo. Me vió la cara muchas veces. Sin embargo, la manera en que se expresa de Hakuryuu me hace albergar la esperanza de que ha dejado el conflicto como modo de vida. ¿El amor logra imposibles? No lo sé, ya no recuerdo los sentimientos que me inundaban al estar con Serendine, a Kougyoku la utilicé, estoy vacío. Lo de Aladdin fué...¿confusión? Me centré demasiado en ser rey y abandoné al hombre. De esa manera el corazón muere y si no posees la determinación necesaria enloqueces. Es lo que te ocurrió ¿Alibaba-kun? Es tan inverosímil. Están en un error, estoy seguro. Mi tutor era un gran hombre y heredaste sus cualidades al igual que el bondadoso corazón de tu madre. No le harías daño a Aladdin, es tu mejor amigo y lo amas. No tengo dudas pero...¿por qué me inquieta el recibir una mala noticia? Oh por dios, ¿qué hice? Si Aladdin muere Kouen no se quedará cruzado de brazos. Podría iniciar una guerra. Alibaba-kun no hagas más tonterías, si vuelves algo podré hacer, pedir tu custodia, eres como un hijo para mi, daría cualquier cosa por concederte una oportunidad. Pero si en verdad lo lastimas, ni con la influencia de la Alianza de los siete mares podré interceder. ¿Y entonces...solo le dejaré morir? ¿Puedo mirar en otra dirección mientras ocurre? »

-Sinbad...

-¿Ah? Lo siento princesa Kougyoku, no la vi. ¿Tiene mucho hablándome?

-Primero que nada-le volteó una bofetada que le dejó desconcertado.

-¿Eh? ¿Por qué...?

-¡Eres un idiota! ¡Lo que le dijiste a Judal-chan fué muy cruel!

-No es digno de una dama escuchar conversaciones ajenas.

-¡Tampoco lo es tocar temas delicados en sitios donde cualquiera podría escuchar! ¡No fue mi intención oír y si le debo disculpas a alguien será a él! No has cambiado en lo más mínimo, te beneficiaste de mis sentimientos por ti, ¿qué querías? Da igual, no tiene caso pero si te dejaré algo claro. No permitiré que le hagas más daño a Judal-chan, es una muy buena persona, solo tiene dificultades para darse a entender. Es mi mejor amigo.

-Mejor amigo...¿puedo preguntar algo?

-¿Eh? Si.

-Si tuvieras la oportunidad de tenerlo solo para ti, ¿lo harías?

-¡Claro que no!

-¿Verdad?

-¿A dónde quieres llegar?

-Alibaba-kun no...

-Tampoco quiero creerlo pero es un hecho, hay testigos y lo peor es que...

-¿Es?

-Kouen-niisama te busca.

-Princesa...

Los orbes rosados se llenaron de lágrimas.

-Quiero que todo sea como antes. Me gustaría mucho hacer coronas de flores con Alibaba-chan y Aladdin-chan. ¿Es mucho pedir? ¿Soy egoísta?

-Juro que haré lo que esté en mis manos para que sea posible.

-No sé si puedo confiar en tus palabras.

-Tendrá que hacerlo porque no tiene más opción.

-El galán de los siete mares, vaya mentira. Eres el ser más despreciable que conozco-le encaró con valentía-No creeré en ti, si traicionas a Aladdin-chan o a Kouen-niisama iré a donde sea necesario y te haré pagar.

-¿Eres capaz de marchar tus manos de sangre?

-Eso y mucho más por las personas que aprecio pero-se giró para no verle, en pose digna de una emperatriz-si lo haces no mereces tal privilegio-se retiró.

«-Que mujer. Por un segundo pensé que se equiparía a Vinea. Sin embargo Kougyoku es el menor de mis problemas aunque no por ello menos peligrosa. Si ella es capaz de amenazarme tan abiertamente, ¿qué me espera de los otros príncipes o el amargado emperador? Después de todo no soy santo de su devoción. No, aliarme a él no me hace feliz y tampoco le daré la espalda a Alibaba-kun. Si en verdad secuestró a Aladdin enemigos le lloveran por doquier. Y no lo digo solo por el Imperio Kou, durante sus viajes hizo muchos amigos, incluyendo a los demás magis. Ah, ¿en qué estabas pensando? ¿Cómo te metiste en tan terrible situación?»

...

Seis minutos más tarde en la alcoba real.

Sinbad tocó la puerta.

-Adelante.

-¿Quieres hablar conmigo?

-No diría que me hace gracia pero discutíamos un tema bastante delicado cuando te dió por escapar.

-¡No lo hice! Solo quería arreglar las cosas con Judal.

-¿Y...?-silencio-Idiota. Me da igual.

-¿No te interesan sus sentimientos? Es tu sacerdote, ¿o no?

-¿Ahora peleas por sus derechos? Además no tiene caso. Si en verdad lo enfureces te hará una visita nocturna a Sindria. Si fuera tu dormiría con mis contenedores a la mano, suponiendo que no te la corte antes de equiparlos.

-¿Me adviertes o pretendes ponerme paranoico?

-Tomalo como quieras.

-No tengo una sola pista del paradero de tu consorte y como se mencionó mi súbdito fue manipulado, ¿qué se supone que haga?

-No te metas en mi camino.

-¿A qué te refieres?

-¿Te piensas que soy estúpido?-el mayor le contempló con intensidad pero guardó silencio-Pareces más interesado en la seguridad del unicornio que de Aladdin.

-Eso no es...

-Sin información no eres indispensable. Y tampoco soy de los que actúen de manera cobarde. Si tengo el más mínimo indicio de que le encubres, apoyas o proteges acabaré contigo.

-¿Iniciarías una guerra contra Sindria?

-No somos amigos, además sería un paso más para unificar al mundo.

-¿No estabas a favor de un entendimiento pacifista?

-No cuando le hacen daño a mi esposo. Por si fuera poco es el quien tiene tan ingenuo modo de ver al mundo.

-No eres más que apariencia.

-Y supongo que el más indicado para decirlo eres tu.

-Ignoraba que conocieras la ironía.

-Judal es mi magi. Si no tienes nada que aportar regresa a Sindria.

-Si llegas a saber algo, ¿me dirás?

-¿Por qué?

-¿Es que siempre tengo que someterme a un interrogatorio?

-Tómalo o déjalo.

-Nunca me han convencido tus métodos.

-Ni a mi los tuyos.

-Si Alibaba-kun es culpable, ¿lo ejecutarás? Es el mejor amigo de Aladdin, no lo tomará a bien.

-El Imperio tiene reglas que han de seguirse.

«-Aunque lo cierto es que he ignorado y modificado una buena cantidad por ese mocoso. No, esto es personal, quisiera poner mis manos en una espada y hacerle pagar, pero mi prioridad ahora son Aladdin y nuestro hijo. Si los hallo el unicornio me da igual. Ojalá todo fuera tan sencillo.»

-¿Fijarás una recompensa o algo por el estilo?

-¿No tienes suficiente ya?

-No lo dije con esa intención. ¿Como quedará Kou ante el mundo? El consorte, uno de los seres más vigilados y por si fuera poco uno de los magos de la creación fue secuestrado frente al emperador, un contenedor de rey-sonrió-Me parece que tienes severos problemas.

-La negligencia del rey de Sindria puso en riesgo a la mano derecha del Imperio. ¿Debería saltarme el juicio y ejecutarte ahora mismo?

-Bastardo.

-No pienses ni por un segundo que tienes ventaja. Chantajearme será lo último que harás en la vida. Hazme enojar y en cuanto cruce camino con Alibaba le atravesaré el pecho sin darle oportunidad de excusarse.

-¿Aún tiene salvación?

-Si no hace algo estúpido puede que solo le exilie, eso solo depende de él.

-Ya le han exiliado de Balbad.

-En verdad no entiendes. Tendrá prohibido poner un pie en la tierra donde nació y cualquier territorio que domine el imperio, lo que incluye Kou y las tierras que pertenecían a la tribu Kouga y mucho más, para siempre.

-¿No es un poco excesivo?

-Soy indulgente por Aladdin-frunció el ceño-Estoy harto de esta conversación sin sentido. Si una sola frase de lo dicho aquí se infiltra...

-¿A quién?

-Hasta una piedra, da por finalizado el tratado que tenemos con Sindria y no solo el comercial. No me quieres de enemigo.

-Aún si es difícil de creer, estoy preocupado. Son solo un par de niños. Tengo tanto derecho como tu.

-¿Según tu que bases tienes?

-El padre de Alibaba-kun fue mi mentor. Soy rey gracias a el.

-No es suficiente.

«-¡Maldición que difícil es de convencer! Decir que es como un hijo no funcionará, ¿qué otra opción tengo? Ah, no puedo creer que vaya a decirlo.»

-Alibaba-kun es la persona que más me importa.

-Olvidalo, no quiero escuchar una estupidez como: "le convertiré en mi consorte", de solo imaginar que es lo que ibas a decir me enferma. Mis sentimientos por Aladdin son mucho más profundos. Bien, si encuentras a mi esposo consideraré el dejar al unicornio bajo tu custodia. Pero si lo hago yo, no permitiré que interfieras en el juicio. Si te interesa, ponte a trabajar.

-Necesito volver a Sindria.

-Dile a Koumei que te facilite una embarcación, Judal también es...

Un mareo le sobrevino al emperador que se tambaleó, Sinbad estuvo a punto de atajarle pero el pelirrojo lo evitó echándose hacia atrás, golpeandose un hombro debido a ello.

«-Solo el mocoso y mis hermanos tienen permitido hacerlo.»

-¿Estas bien?-auténtica preocupación se dibujó en el rostro del monarca.

-No me quites más el tiempo.

-¿Es necesario ser enemigos?

Pero Kouen le pasó de largo, cogió un pergamino del buró y se dispuso a dar lectura luego de meterse en la cama.

-Bien, ya entendí. De cualquier manera terminé con mis asuntos.

Salió y el emperador sonrió con dulzura al pasar los dígitos por el papel, remarcando la escritura de su esposo:

-Para nuestro querido hijo.

Aún no tienes un nombre pero eso no indica que me haya olvidado del asunto, estoy seguro de que para tu papá es igual, debe ser algo especial y bueno soy muy malo para esto, todos me parecen adecuados y no a la vez. ¿Sabes? Tenía pensado escribirte una canción pero supongo que la inspiración viene solo cuando la entono. Me decidí por un cuento pero considero que estoy muy lejos de hacerlo. Al final me estoy quejando ja ja ja. Existen muchas cosas que aún debo aprender y me equivocaré un montón de veces pero de algo puedes estar seguro, tu padre y yo te amamos. Ah, también soy tu papá y...tenemos mucho de que hablar.

Con todo mi amor al ser más esperado del mundo je je je.

«-Y yo creyendo que realizabas presupuestos...Juro que te encontraré.»

-Aladdin...

Su voz se quebró pero de inmediato se puso de pie, ignorando el punzante dolor que atraviesa su cuerpo de inicio a fin. Llegó a la biblioteca donde el dueño de Dantalion le contempló ansioso.

-¿No hay inconveniente en que te levantes? Si colapsas...

-Tengo responsabilidades que afrontar. Además, mi familia siempre será prioridad.

-Estoy a tus órdenes hermano.

-Necesito un registro de las bitácoras del unicornio, el presupuesto de los últimos tres meses, el inventario de cada embarcación que aparcara en el puerto desde hace cuatro semanas, las...

-E-espera un segundo, necesito realizar algunas anotaciones.

«-Ni una herida, dos, veinte o mil me detendrán.»

...

En algún lugar.

-¡Así fué como excave un túnel en cinco minutos! ¿A-Aladdin?

-L-lo lamento Alibaba-kun, me quedé dormido. ¿Qué me dijiste?-entreabrió los ojos cabeceando.

-¿Aún tienes sueño?

-Je je je tengo poco magoi. Más importante, ¿qué hay para desayunar?

-Me alegra saber que al menos tienes apetito.

«-No mucho pero mi bebé no tiene la culpa.»

-¿Se te antoja algo en particular?

-Ahora que lo dices...ah...¿eh? O-otra vez...

Se entregó a Morfeo.

-¿Aladdin?-silencio-De nuevo, estar en cama todo el tiempo te hará daño. ¿Te parece al menos hacerlo en el jardín? El aire fresco y la calidez del sol deben ayudar en algo, ¿cierto?

Al no obtener una respuesta le tomó en brazos, el siempre agradable aroma invadió su olfato y acercó los labios a punto de besarle aunque logró contenerse. Le sentó sobre el pasto, recargado de un árbol.

-Tan, tan hermoso y perfecto. Al lado de Kouen no luces tanta belleza.

El tono que cobra el cabello azulino bajo la luz del sol es majestuoso, inunda el corazón del conquistador hasta desbordarle, late salvajemente queriendo escapar de su pecho.

-Me vuelves loco.

Literalmente, en su mente empiezan a tejerse sueños, la mayoría perversos y con el mismo protagonista.

«-Me amarás, sé que lo harás. Por ahora es suficiente con tenerte en mi poder, pero muy pronto me entregarás tu corazón, te darás cuenta de que elegir a Kouen fue un error, uno que por fortuna tiene solución. Haremos el amor, olvidarás todas y cada una de las caricias de ese hombre y repetirás sin descanso mi nombre.»

-Mmm...

-Dilo fuerte y claro que el mundo sepa quien es el ser que ocupa tus pensamientos.

-K-Kouen...-aún dormido.

-¿Qué?

-Te extraño tanto.

-No, no ¡No! ¡Alibaba! ¡Alibaba!

-Kouen...

-¡NO!

Rodeó el frágil cuello con sus manos, intensificando el agarre a cada segundo. Buscando extinguir su vida.

-Ungh...

«-¡¿Qué estoy haciendo?! ¡Lo amo, jamás le dañaría!»

«-¿Seguro?»

«-¡Si!»

«-¿Qué tanto?»

«-¿Por qué me haces esto?»

«-Muestro tus verdaderos sentimientos. No lo quieres, te estorba. Anhelas arrebatar lo que significa. Imagina por un segundo que escuchas su único suspiro, que en tu piel queda grabada la calidez de sus segundos finales. Que eres el último que le besó.»

«-¡Estas loca! ¡No soy así!»

«-¿Entonces por qué no le sueltas? Mil y un pretextos, eres tan aburrido. Por eso no le interesas. ¿Crees que se enamoró de Kouen por su amabilidad? Te aseguro que no tiene la más mínima idea del significado de esa palabra. ¿O su actitud ante ti te dice algo distinto?»

«-No, pero Aladdin es...»

«-No lo conoces lo suficiente. El problema es que ruegas, te humillas una y otra vez pero no le importa. Haz lo mismo, muestrale quien manda, que aprenda humildad. Un magi, el ex príncipe de un mundo, el consorte del emperador, no lo es más. Debe tocar fondo, ahogarse en el...lodo.»

«-Aladdin es humilde.»-silencio-«-¿Sheba? Se ha ido.»

-Alibaba-kun.

-¿Me llamó?-ilusionado.

-Vuelve...

-Aquí estoy y no tengo planeado dejarte atrás.

-Alibaba-kun...-algunas lágrimas bajaron por sus mejillas.

-No por favor, no llores. ¡Ya sé! Haré algo muy rico para comer. Tu descansa, ¿si? Oh, ¿te preocupa que algún animal salvaje pueda hacerte daño? No ocurrirá, ¿por qué estoy tan seguro? Es un secreto-se retiró.

El hijo de Solomon suspiró pesadamente y abrió los ojos.

«-Ojala pudiera correr muy lejos pero no puedo ni levantarme.»

-Cof cof cof.

Llevó la mano a su vientre para tocarlo con suavidad.

-Lo siento mucho, tendrás que esperar un poco más. No te angusties, todo saldrá bien. ¿Sigues aquí verdad? No puedo sentir tu rukh-una mariposa dorada descansó en la zona, sonrió-Je je je mi cuerpo aún es una barrera pero pienso que atraes a estos pequeños. ¡Te quieren tanto como yo! Te contaré la mejor aventura del mundo. ¿Y sabes quién es el protagonista? ¡Tu papá! Ah, tu otro papá, yo también lo soy. Mmm comienzo a pesar que es algo perturbador insistir con el tema. Además podría confundirte y...ya que te daré a luz soy también tu uh~ mamá. Bueno, el relato empieza así: Hace mucho tiempo existía un país muy pequeño de nombre Kou, su emperador buscaba unificar al mundo para que la gente no tuviese que vivir las atrocidades de la guerra. El esperaba que llegaran al entendimiento por medio del diálogo, pero sin importar lo talentoso que fuera con las palabras logró convencer a otros pueblos. Estos tienen un estilo de vida, creencias y economía definida, en su opinión no tienen necesidad de una alianza. Sin embargo las naciones bien gobernadas están destinadas a crecer, con el tiempo harán falta recursos para alimentar a la población y por lo mismo buscarán expandir sus horizontes. Aún si con ello afectan al legítimo dueño. Es algo que te lleva irremediablemente a pelear. Es justo eso lo que tu padre quiere evitar, aunque la gran mayoría no pueda entender sus acciones. Es un emperador lleno de bondad y valentía je je je por eso me gusta mucho. Su dulzura no lo vuelve débil ni su autoridad un tirano, posee un interesante equilibrio en el alma. Y al tomar la espada se ve tan apuesto-se ruborizó-Je je je terminé diciendo puras cosas sin sentido-miró el cielo.

«-Ojisan, ¿ves lo que yo en este momento? Supongo que no, debes tener mucho trabajo y dudo que no estés buscándonos ya. Casi puedo escuchar tu voz diciendo: "Iré por ti". Siento que tuviera años sin estar en tus brazos. »

Llevó la mano a la gargantilla.

«-Que gran descuido, permitir que me lo pusiera. Gracias a Myers-sensei tengo conocimientos en artes marciales y tampoco me es desconocida una espada pero mi perspectiva está muy forzada. Podría herirme y con ello al bebé. ¿Debería arriesgarme? Mmm solo me queda esperar a que los mareos y agotamiento sean menos intensos.»

Se apoyó en el tronco y entró a la casa. Alibaba le alcanzó en el recibidor al escuchar la puerta.

-Oh, despertaste. ¿Necesitas ayuda?

-No, muchas gracias. Me apetece lavarme las manos y hacer algo para el desayuno. Quizá picar un poco de fruta. No me gusta estar sentado sin hacer nada.

-Por mi no hay problema.

-Gracias-sonrió.

«-¿Por qué me las da? Es mi prisionero y...»

-¿Alibaba-kun?

-¿Ah? ¡No me prestes atención! ¡Haz lo que quieras! Estas en tu hogar, literal.

-Je je je, lo tendré en cuenta-incómodo.

Aladdin fué a la tarja, enjuagó sus manos y lavó algunas manzanas que llevó a la mesa además de una tabla para picar y un cuchillo. Tomó asiento y se centró a la tarea, el metal se desplazó delicadamente en el fruto. El sonido del instrumento al atravesar por completo el alimento es lo único que resuena en el sitio algunos segundos.

-¿Está bien que me permitas tomar un arma?-le tanteó.

-Da igual, nunca me atacarías.

-Es lo que pensé de ti-molesto.

-Somos muy distintos, siempre supe que eras mejor que yo.

-No lo soy-dolido.

-Cambiemos de tema, no me gusta discutir.

-De acuerdo.

-Anoche tuve un sueño muy curioso.

-¿Ah si?

-¿Quieres escuchar?-asintió-Iba de visita al Imperio Kou.

-¿Para qué?-se encogió de hombros.

-Pregunté por Kouen pero todos me ignoraban. Así que le busqué por todos lados, en la biblioteca, en su habitación, jardín, despacho, y le hallé en el baño real. ¿Adivinas cómo?

-¿Tomando una ducha?

-Que lindo-sonrió-Ahogado en la tina. Supongo que no tuvo el valor de vivir sin ti, se suicidó, su cuerpo adquirió un grotesco tono morado y sus extremidades se...

-Basta.

-Pusieron muy tiesas, su lengua...

-¡Ya basta! ¿Es que no entiendes que me preocupa? ¿Por qué me dices algo así?

-Para que la próxima vez tus sueños se conviertan en pesadillas, tal vez así pidas mi ayuda, menciones mi nombre.

-¿Tanto te interesa?

-¿No es evidente?

-Entonces no lo haré.

-¿Eh?

-Mientras continues con ese tipo de comentarios me niego a hacerlo, onisan.

-Estas siendo infantil.

-¡Lo seré entonces! Onisan.

-Alibaba.

-Onisan, para mi eres el chico que no podía entender, el que conocí en Quishan.

-¡¿Harás de cuenta que todos estos años no existen?!

-No me dejas alternativa.

-Me desafias ¡a mi! ¡¿No comprendes cual es tu lugar?!-silencio-Kouen está muerto.

-No es verdad.

-Entonces emite tu nombre sumido en agonía.

-No es cierto.

-¿Qué pasará por su mente? ¿No pude protegerte? ¿Estas herido? ¿Me has traicionado? O...le liberé de una gran carga que nunca quiso soportar.

-¡No lo entiendes! ¡Te ciegas por completo! ¡Nuestros sentimientos no son...! ¡Ungh!-se dobló sobre si mismo.

«-M-me duele mucho.»

-Ah ah...

-¿Piensas escapar con tus teatros? Que cobarde.

-Cállate.

-¡Soy tu dueño! ¡No tienes ningún derecho para expresarte de esa manera! ¡Pideme perdón!

-No.

-Hazlo.

-¡No!-enérgico.

Los zafiros se abrieron desmesuradamente por la sorpresa al recibir una bofetada. Llevó la mano a la zona, atónito y desconcertado.

-Yo...lo lamento. No sé que ocurrió. Si solo me juraras obediencia-negó-¿Por qué?

-Eres mi amigo.

-No te impide entregarte a mi.

-Los seres humanos son libres, pero si tuviese algo remotamente parecido a un dueño, no serías tu.

-¿Kouen?

-...

-¡¿Aún te aferras a ese hombre?! ¡No lo verás nunca más!

-¡Ya no lo digas!

-¡Entonces desecha esa maldita esperanza!

Los orbes azules se posaron un segundo en el cuchillo a su alcance.

«-Si pudiera usarlo exitosamente para quitarme la gargantilla.»

-Ahora que me convertí en un estorbo me piensas asesinar-el dueño de Ámon con amargura.

-¿Eh?

-Te juzgue mal. Tienes razón, no te conozco lo suficiente. Eres un chico muy malo-sonrió perversamente.

-¿Alibaba-kun? No, ¿quién eres?

-¿Acaso no me reconoces? Hijo del rey arrogante.

Aladdin se puso pálido y retrocedió asustado, llevando la mano a su vientre, sin posibilidades reales para enfrentar a la mujer que ya una vez le arrebató la vida.

-Arba-san.

-Los niños malos merecen un castigo, ¿no es así?

-¡Alibaba-kun reacciona! ¡No permitas que tome tu voluntad!

-Es inútil, al menos por ahora, ¿qué te parece jugar un rato?

El magi se vió atrapado entre la "espada y la pared". Sin habilidades mágicas, con las físicas altamente reducidas, con un oponente poderoso al que no pretende lastimar y embarazado.

«-Mi bebé, mi bebé. ¿Qué hago? No puedo pelear con ella, le hará daño y soy incapaz de protegerlo o huir. Razonar tampoco servirá. Solo queda...»

-Tienes razón Arba-san.

-Oh, ¿Te has resignado a recibir un castigo?

-S-si. Debo aprender la lección.

-¿De verdad?-se colocó a su espada.

Asiente al tiempo que tiembla.

-¿Por qué tan nervioso?

Le abrazó y llevó la mano a su pecho, acariciando con suavidad.

-Aún tengo fresca la calidez de tu sangre y corazón en mis dedos-susurró en su oído.

La respiración de Aladdin se aceleró exponencialmente, el temor le atacó con crueldad.

-¿Te digo algo interesante? Kouen...

-¿Eh?

-Mejor no.

-¿Tienes noticias de él?

-¿Olvidas tu posición?

-¡No! Ah ahh ha...

-¿Duele meter oxígeno a tus pulmones?

-U-un poco.

-¿Por qué?

-No lo sé.

-¿Seguro?

-A lo mejor estoy aterrado.

-¿Tanto te importa tu miserable vida? Puedo tomarla cuando se me dé la gana.

-Un castigo, ¿no prefieres verme sufrir?

-Mi pequeño Aladdin, creo que te has vuelto masoquista.

-Je je je.

«-No me entusiasma la idea pero si con ello puedo proteger a mi bebé...»

-Hagamos algo interesante.

Se colocó frente a él empuñando el contenedor de Ámon a su pecho.

-Veamos si está vacío.

-¡No! ¡Alibaba-kun es solo una víctima en todo esto! Dije que estoy bien con el castigo.

-Así es muy aburrido.

-Por favor...

-Mmm...-le tomó de la mano y entregó un cuchillo-Hagamos un trato, si logras romper la gargantilla de un solo ataque te dejaré ir.

«-Así que quiere que me haga daño por mi mano. Seguramente la desviará o algo similar si tengo éxito. No saldré ileso y en mi condición la pérdida de sangre es muy peligrosa. Piensa, un sitio que sea escandaloso por la cantidad pero no vital.»

-De acuerdo-cogió el artefacto-¿tengo tu palabra?

-Por supuesto.

«-Que bien se te da mentir Arba-san.»

Aladdin respiró hondo y se armó de valor.

«-No te preocupes mi amor.»

Tranquilizó a su hijo que está claramente alterado y que se hace notar con unos increíbles cólicos en su vientre. Centró el metal y lo dirigió al elemento opresor en su cuello, con una trayectoria satisfactoria, pero como lo predijera, la mujer desvió su mano milimétricamente, por lo que el cuchillo rasgó su piel de manera importante. Lo dejó caer y luego a si mismo de rodillas.

-¡ALADDIN!

Los labios del mencionado se separaron para decir algo pero la hemorragia no lo permitió y perdió el conocimiento.

-Rayos, rayos, rayos. ¿Qué pasó? Olvidalo, no es momento para pensar en ello.

«-Si no hago algo pronto, morirá. Aún si equipo mi djinn dudo llegar a tiempo a un hospital. ¡La técnica que me enseñaron los Yambala!»

Llevó las palmas a la herida en su amigo y centró su magoi para curarle, irradiando una cálida energía que lo único que busca es salvarle. Con el cariño y amor que habita en su corazón, el que está libre de maldad y todo sentimiento negativo, el que en verdad profesa al hijo de Solomon, tardó unos eternos cinco minutos, en los que podría jurar se detuvo su propio corazón y respiración.

-Ah~.

Liberó todo el aire en una exclamación de alivio cuando el sano tono rosado volvió a las mejillas del menor.

-No me des esos sustos-llevó la mano a su cabello y tiró de el frustrado.

«-Otra vez una laguna. ¿Te ataqué?»

Le contempló buscando una respuesta hasta hallar el cuchillo aún en su mano. Un escalofrío recorrió su espina y las lágrimas escaparon a montones de los ojos dorados.

-Ahora entiendo, lo lamento. Esta vez haré lo mejor para ti, lo prometo.

Le cargó cariñosamente para darle un baño y así poder retirar toda la sangre que le cubre.

...

-Mmm...

Una ráfaga de aire se coló en el ropaje del consorte que abrió los ojos. Suspiró al notar que reposa tranquilamente sobre una cama.

«-Aún estoy vivo, menos mal que funcionó.»

Se dió el pequeño privilegio de cerrar los orbes para deleitarse con el delicado aroma que desprende un postre de vainilla a su lado. Se removió ligeramente para adoptar una mejor posición cuando un sonido metálico le desconcertó por completo. Alzó la mirada y encontró la razón, un par de grilletes en las muñecas.

«-¡¿Por qué?!»

La puerta se abrió de inmediato.

-Oh Aladdin, me da gusto ver que has despertado. Estuviste una semana dormido, en verdad me asusté. Supongo que te estarás preguntando el por qué te encadené. No quiero que te hagas más daño, así al menos prevendré un nuevo intento de suicidio.

«-¿Eh? ¡Pero yo no...!»-intentó excusarse pero las sílabas se quedaron en su interior-«-¡Mi voz no sale! Oh no, Arba-san debió dañar mis cuerdas vocales. ¡Esa era su intención! ¿Cómo pudo engañarme?»

-Lo lamento Aladdin pero a partir de hoy no puedes salir de esta habitación-silencio-Así que ahora no me diriges la palabra. Es lo menos que merezco-sonrió con tristeza-Iré a preparar una tarta de manzana, con ello no espero conseguir tu perdón. Solo que te animes y sonrias como siempre-se retiró.

«-Ya tenía problemas para entenderme con él, ¿qué haré ahora que no puedo salir y tampoco hablar? Debo pensar en una solución pero...ninguna me viene a la mente. ¿Qué harías en mi lugar Kouen? Je, para empezar no te habrías equivocado tanto como yo. Lo siento tanto, perdón.»

Su corazón, alma y rostro se llenaron de dolor. Porque hoy conoce en carne propia la frustración y más importante aún: la desesperación.

«-El mundo se guía por el flujo del rukh, el destino. ¿Qué espera de mi? A estas alturas dudo ser capaz de cumplir con sus expectativas. ¿Y si solo me rindo? Ojala fuera tan fácil, tengo a Kouen completamente clavado en el corazón, es por eso que duele tanto, y la razón de que no le dé a Arba-san la victoria. Alibaba-kun tiene que saber pero...primero tengo que encontrar la manera de comunicarme con él y...asegurarme de que no pierda la razón por ello. Aún hay salvación, lo sé. Creeré en ello, siempre.»

.

.

.

Notas finales.

En verdad agradezco que le den oportunidad a este fic considerando lo rara y poco común que es la pareja :3. Quiero apurarme para subir lo que sigue porque ya quiero ver a Kouen y Aladdin muy felices, por desgracia es complicado considerando la cantidad de historias que tengo a la vez, pero os aseguro que le estoy echando muchas ganas, este fic es muy especial para mi, es de los que más disfruto escribir aunque me haga llorar tanto ja ja ja. Vaya que si edite un buen de veces este capítulo, pero fue hasta la versión final que me convenció, nunca me costó tanto XD. Nos vemos en la conti~ :3.