Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: Harry Potter, un muchacho consciente de la magia, con una gran inteligencia, pero roto por culpa del maltrato de sus parientes. Hasta que por azar del destino, su vida va a cambiar completamente y ya nada va a volver a ser igual.


El Orden Natural de Las Cosas.

Año IV

Capítulo XXXVIII

"El Torneo de Los Tres Magos"

~0~0~

—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

~0~0~

Si había algo que Harry odiaba era cualquier medio parecido a la aparición, ya fuera viajar por medio de Gaya con sus habilidades de fénix o usar la red flu siempre hacia que se sintiera enfermo. El sentimiento de la compresión y descompresión que causaba estos medios de transporte siempre hacían que Harry sintiera el estómago revuelto y tuviese algunos mareos.

—Malditos sangrepura y sus malditos caprichos de no querer juntarse ni ver a los muggles en la estación King´s Cross. —dijo Harry fastidiado cuando salió de la chimenea en la estación de trenes.

La risa de tanto Daphne como Astoria fue silenciada por el pitido de la gigantesca y reluciente máquina de vapor escarlata. El vapor que salía de la imponente maquina hacia que los numerosos alumnos de Hogwarts se vieran como nubes negras y algo fantasmales mientras se movía. Daphne caminó hasta Harry y le dio algunas palmaditas en la espalda todavía muerta de risa.

—Oh, Harry, se supone que este es el medio normal para transportarse en el mundo mágico. Vas a tener que acostumbrarte tarde o temprano.

Harry miró molesto.

—Lo odio. La primera vez lo odie y lo sigo odiando…

Daphne se rio. Valery marco el camino y junto con Astoria comenzaron a caminar. Daphne agarró del brazo a un no tan recuperado Harry y lo arrastro a su paso. Luna con su usual cara de despiste saludo a ambos al igual que su padre.

El sonido del silbato sonó nuevamente y con un dulce beso, Valery se despidió de sus hijas, Luna y Harry antes de que los cuatro entraran a un vagón. Astoria rápidamente se separó del conocido trio y se fue con sus propias amigas. Caminaron un poco hasta que encontraron un compartimiento vacío, bueno, casi vacío, dentro estaba Hermione enfrascada con un nuevo libro.

—¡Hola! —saludo Hermione con una sonrisa.

—Hola Mione —respondió también con una sonrisa mientras se sentaba al lado de Daphne y enfrente de Hermione.

—¿Cómo pasaron sus vacaciones? Yo muy bien, fui a Francia de vacaciones, era todo tan precioso —habló Hermione

—Fueron… agradables —contestó Harry con una sonrisa.

Hermione comenzó a hablar con Luna muy animadamente encerrándose ambas en su propio mundo. Harry giró la cabeza y apoyando la barbilla en la mano, miro por la ventana. Valery, al igual que Xenophilius ya se habían ido. Algo le llamo la atención. Draco era saludado por una afectuosa mujer muy hermosa. La mujer tenía una larga y ondulada cabellera rubia que estaba atada en parte muy prolijamente con una peineta en la parte trasera de la cabeza.

—Narcissa Malfoy. —dijo Daphne en voz baja mirando al mismo lugar al que miraba Harry.

Harry giró la cabeza y miró a su novia sin entender.

—La madre de Draco Malfoy, se llama Narcissa Malfoy, antes Black. —repitió Daphne.

—¿Black? —preguntó Harry con un ligero interez.

—Sí, es la prima de tu padrino. Una purista refinada y lo que se podría considerar toda una perfecta matrona sangrepura.

—Espera un momento… —dijo Harry de forma pensativa y luego abriendo los ojos bien grandes —… eso significa que Malfoy es mi primo… lejano…

Daphne se rio con fuerza y le dio un beso en la mejilla a Harry por su inocencia.

—Harry, la mayoría de los magos sangrepuras o descendientes de esto están emparentados…

—¡¿Qué?! —interrumpió Harry sorprendido.

Luna y Hermione se quedaron en silencio ante el gritó de Harry. Daphne se rio ligeramente y comenzó.

—A ver, te lo voy a explicar con tu propio ejemplo, Dorea Black era tu abuela —Harry asintió —, bueno, sus padres eran Violetta Bulstrode y Cygnus Black II, por ende, sos un familiar lejano de Millicent Bulstrode —Harry abrió grande los ojos, Daphne se rio —. Otro ejemplo sería, Cedrella Black, hija de Arcturus Black que era hermano de Cygnus Black II, se casó con Septimus Weasley padre de Arthur Weasley —Harry agarró la mano de Daphne por lo que significaba esto, era primo lejano de los Weasley —. Cygnus Black II tuvo cuatro hijos, Pollux, Cassiopeia, Marius y Dorea, tu abuela. Pollux Black tuvo tres hijos, Walburga madre de tu padrino, Alphard y Cygnus III. Cygnus III se casó con Druella Rosier. Ellos tuvieron tres hijas, Bellatrix, Andromeda y Narcissa, la madre de Draco. La mayoría de los magos están relacionados sanguíneamente unos con otros. Por esta razón que la es la magia familiar es la que define a los herederos y no su sangre. Que dos personas compartan sangre no significa que van a tener la misma capacidad mágica, línea hereditaria o alguna extraña cosa completamente desproporcionada que se te ocurra. —la cara de Harry palideció notablemente.

—¿Nosotros somos primos lejanos? —preguntó Harry, casi de forma susurrante y con algo de miedo.

Daphne se rio en cuanto se dio cuenta lo que su novio pensaba y volvió a besar la mejilla de Harry.

—No Harry, no te preocupes, no somos primos, mi familia viene de Alemania, antes eran los GrünRasen —dijo pronunciando en alemán —, con el tiempo y después de asentarse en Inglaterra al final termino quedando como Greengrass por diferencias de pronunciación —Harry suspiro aliviado —. Pero por ejemplo si te casaras con Ginevra Weasley si sería casarte con una prima lejana. —agregó divertida.

—No gracias —dijo rápidamente con consternación —, no tengo ganas de hacer experimentos sanguíneos con mis hijos, ni practicar la endogamia por muy lejanos que sean los antepasados.

Daphne se comenzó a reír a todo pulmón mientras abrazaba a un Harry que, aunque parecía más relajado, sin lugar a duda su mente había comenzado a divagar al punto en donde habían llegado los magos para conservar su pureza.

A medida que el tren avanzaba por los prados de las tierras altas de escocia, el cielo, con lentitud, comenzó a tomar una tonalidad grisácea y las gotas no se hicieron esperar. La lluvia comenzó a hacerse más y más intensa a medida que el tren seguía avanzando. El cielo estaba tan oscuro y las ventanillas tan empañadas que hacia el mediodía ya habían encendido las luces. El carrito de la comida llegó con el característico sonido de traqueteo que hacían las ruedas a medida que se iba moviendo. Los cuatro pidieron comida para cada uno y el viaje aparte de las típicas charlas y risas, también se llenó del dulce sabor de los pastelitos con forma de caldero.

Luna miró con una ceja alzada mientras Hermione se reía al ver a Daphne arrodillada en el asiento ofreciéndole dar de comer a Harry uno de los pastelitos. Harry abrió la boca ligeramente aceptando el postre, pero en un leve movimiento del tren Daphne termino aplastándolo en la comisura de los labios de él. Las risas estallaron en todo el compartimiento al ver parte de la mejilla de Harry cubierta de crema. Sin embargo, Luna observo que contrario a lo que podría llegar a hacer su amiga como digna sangrepura que era, Daphne, se acercó su boca, abriéndola ligeramente, a la de Harry, que trago audiblemente y lamiendo de forma seductora removió la crema de parte de la mejilla, comisura y labios de él.

Daphne, visiblemente sonrojada miraba a fijamente a un Harry que estaba en el mismo estado que ella; se relamió los labios para terminar mordiéndose el labio inferior mientras le sonreía de forma seductora para después desviar la cara avergonzada. Hermione se tapó la cara con las manos completamente abochornada por la escena que acababa de ver, sin embargo, los dedos, los tenía bien abiertos mirando entre ellos sin perderse ningún detalle, mientras, Luna miraba algo sorprendida la nueva actitud de su amiga. Algo en ambos había pasado y cambiado en ellos… Luna sonrió internamente con malicia, las charlas de chicas que usualmente tenían ambas, iban a ser muy interesante.

~0~0~

Cuando se abrieron las puertas de los vagones, se escuchó un trueno que hizo vibrar los cristales de las ventanas. Hermione envolvió a Crookshanks con su capa, Harry, poniéndose al lado de Hermione y al igual que Daphne y Luna, sacaron sus varitas y las levantaron hasta la altura de su hombro.

—Ubrellium —dijeron los tres.

Una especie de paraguas traslucido hecho por magia salió de las puntas de sus varitas protegiéndolos de la lluvia. Hermione miro fascinada como, cuando las gotas impactaban, distintos colores brillaban dándole un aspecto hermoso y mágico al hechizo. Los cuatro llegaron a una de las carrozas tiradas por thestrals y antes de que Hermione dijera algo Harry dijo con una sonrisa.

—El hechizo se llama Umbrellium, hace que aparezca un paraguas mágico, lo enseña el Profesor Flitwick a final del tercer año. Si queres después te lo enseño.

Hermione, mientras miraba a Harry, sonrió ilusionada.

El Gran Comedor, decorado hermosamente para el banquete de comienzo de curso, tenía un aspecto espléndido como de costumbre, y el ambiente estaba perfectamente templado a diferencia del vestíbulo. Bajo la luz de cientos y ciente de velas blancas que flotaban en el aire sobre las mesas, brillaban las copas y los platos de oro. Las cuatro y largas mesas estaban completamente repletas de alumnos. Harry y Hermione, después de despedirse de Luna y Daphne, caminaron juntos hasta la mesa de Gryffindor sentándose delante de todo, sin ocupar el espacio para los nuevos leones que iban a ser sorteados.

La selección de los nuevos estudiantes para asignarlos a las distintas casas tenía lugar al principio de cada curso, pero, por casuales circunstancias del destino, Harry solo había podido estar presente en la selección cuando estaba en segundo año y en la suya propia.

—¡Harry! —gritó Colin llamando su atención.

—Hola, Colin. —respondió Harry con una sonrisa.

—Harry, ¿A que no sabes qué? ¿A que no sabes qué, Harry? ¡Mi hermano empieza este año! ¡Mi hermano Dennis!

—Oh, qué bien.

—¡Está muy nervioso! —explicó Colin completamente frenético —. ¡Espero que le toque Gryffindor! Cruza los dedos, ¿Eh, Harry?

—Colin, no importa a que casa valla, lo importante es lo mucho que puede aprender y desarrollarse —contestó Harry para después mirar a Hermione que también parecía muy emocionada.

—Harry tiene razón —dijo Hermione —. No siempre los hermanos van a la misma casa, por ejemplo, están las gemelas Patil, una está en Gryffindor y otra en Ravenclaw, pero por otro lado toda la familia Weasley estuvo en Gryffindor. Depende de cómo sea tu hermano.

Harry miró la mesa de los profesores. Había más asientos vacíos de lo normal. Hagrid, estaba atendiendo sus funciones al igual que McGonagall, Snape esta silencioso como siempre y el resto de los profesores hablaban entre ellos. El lugar del Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, sin embargo, estaba vacío. Dumbledore, sentado en el centro de la mesa de profesores, miraba a Harry con una extraña sonrisa… Harry lo miró fijamente serio, sin embargo, antes de que pasara mucho tiempo la voz de Hermione lo hizo salir del trance en el que estaba.

—¿Dónde está el nuevo Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras? —preguntó Hermione, que también miraba la mesa de los profesores —A lo mejor no pudieron encontrar a nadie, dicen que el puesto está maldito —agregó levantando los hombros.

Un destello cruzo el hechizado techo del Gran Comedor. El hechizo imitaba el cielo nocturno y ese día había muchos nubes, grises y negras. Pero Harry no pudo concentrarse mucho en el hechizo porque las puertas del Gran Comedor se abrieron y con su usual mirada estoica y elegante pazo que hacia ondear las largas y hermosas mangas anchas de su túnica verde esmeralda, Minerva McGonagall entró caminando con toda una fila de nerviosos alumnos que iba a ser sorteados a las distintas casas.

Harry dejo de prestar atención a todo lo que pasaba a su alrededor y se centró exclusivamente en McGonagall que colocó en el tradicional taburete de cuatro patas el Sombreo Seleccionador. Por un momento todo se quedó en silencio. Entonces, un desgarró se abrió del sombrero que tenía cerca del ala, formando una boca comenzó a cantar.

Hace tal vez mil años

Que me cortaron, armaron y cocieron

Había entonces dos magos y dos brujas de fama

De los que la memoria los nombres guarda.

El valeroso Gryffindor venía del páramo;

La bella Ravenclaw, de la cañada;

Del ancho valle procedía Hufflepuff la suave,

Y el astuto Slytherin, de los pantanos.

Compartían un deseo, una esperanza, un sueño:

Idearon de común acuerdo un atrevido plan

Para educar jóvenes magos.

Así nació Hogwarts, este colegio.

Luego, cada uno de aquellos fundadores

Fundó una casa diferente

Para los diferentes caracteres

De su alumnado

Para Gryffindor

El valor era lo mejor;

Para Ravenclaw

La inteligencia.

Para Hufflepuff el mayor mérito de todos

Era el trabajo duro.

Y para Slytherin

La ambición de alcanzar la grandeza de sus alumnos.

Entando aún con vida

Se repartieron a cuando venían,

Pero ¿Cómo seguir eligiendo

¿Cuándo estuvieran muertos y enterrados?

Fue Gryffindor el que encontró el modo.

Me levantó de su cabeza,

Y los cuatro en mí metieron algo de su esencia

Para que pudiera elegirlos a la primera.

Ahora ponme sobre las orejas.

No me equivoco nunca:

Voy a mirar en tu mente

¡Y te diré de qué casa eres!

El Gran Comedor exploto en aplausos cuando terminó de cantar el Sobrero Seleccionador.

—Con que a eso se refiere Hogwarts: Una Historia, que el Sombrero Seleccionador cambia todos los años la canción —comentó Harry para sí mismo pensativo.

Lentamente los alumnos fueron seleccionados y el hermano de Colín, Dennis, terminó en Gryffindor tal y como su extraño fan quería. Dumbledore se paró cuando la selección terminó y con los brazos extendidos dijo.

—Tengo sólo dos palabras que decirles —su voz resonó en todo el Gran Comedor —: ¡A comer!

Nick Casi Decapitado observó con tristeza cómo Harry y Hermione llenaban sus platos de comida.

—Tienen suerte de que haya banquete esta noche, ¿Sabéis? —comentó Nick Casi Decapitado acercándose hasta donde están ellos —. Antes ha habido problemas en las cocinas.

Pasar las 24 horas del día con una heredera sangrepura había causado, durante el verano bastante riñas por parte de ella con respecto a los modales en la mesa. Por lo general Daphne no le decía nada cuando comían en el Gran Comedor, pero cuando comenzaron a convivir juntos en la Casa Potter, las cosas cambiaron. Harry, durante varios días, tuvo una estricta maestra de modales que, a base de regalos y castigos, le enseño todos los modales y el decoro que tenía que tener en la mesa como digno futuro Lord que era. Según Harry era un fastidio todas esas completas e inútiles reglas, que con solo tener cuidado y no comer como un bestia era suficiente, pero según Daphne, se lo iba a agradecer en el futuro y para colmo McGonagall no decía nada cuando ella estaba y solo tenía una miraba de aprobación y respeto para con la muchacha.

Con cuidado, Harry dejo su tenedor a un costado del plato, tragó lo que estaba comiendo, se limpió la boca con una servilleta, maldijo internamente esa sexy y rubia serpiente lo había adoctrinado. Harry miró a Nick y dijo.

—¿Pasó algo Sir Nicolas?

—Peeves, por supuesto —explicó Nick, moviendo la cabeza, que se tambaleó peligrosamente —. Lo de siempre, ya sabéis. Quería asistir al banquete. Bueno, eso está completamente fuera de cuestión, porque ya lo conocéis: es un salvaje; no puede ver un plato de comida y resistir el impulso de tirárselo a alguien. Celebramos una reunión de fantasmas al respecto. El Fraile Gordo estaba a favor de darle una oportunidad, pero el Barón Sanguinario… más prudentemente, a mi parecer… se mantuvo en su posición.

—Oh, ya veo, con esa era la razón de porque estaba lanzando globos llenos de agua cuando entramos. —comentó Hermione.

—¿En que estaba?, ah sí, bueno, Peeves hizo lo normal —respondió Nick, encogiendo los hombros —. Invadió las cocinas y rompió cosas. Tiró cazuelas y sartenes. Lo encontraron nadando en la sopa. A los elfos domésticos los sacó de sus casillas…

¡PAF!

Hermione, de la impresión, golpeo su copa sin querer y el jugo de calabaza se entendió rápidamente por el mantel, manchando color naranja una amplia superficie de la tela blanca pero la Gryffindor, por lo general muy prolija con todo, no se inmutó por eso.

—¿Acá hay elfos domésticos? —preguntó horrorizada mirando fijamente a Nick, mientras Harry sacaba su varita y hacia desaparecer el líquido derramado —¿Acá, en Hogwarts?

—Claro que sí —respondió Nick Casi Decapitado, sorprendido de la reacción de Hermione —. Más que en ningún otra parte de Gran Bretaña, según creo. Más de un centenar.

—¡Si nunca vi ninguno! —objetó Hermione.

—Bueno, apenas abandonan las cocinas durante el día —comenzó a explicar Nick —. Salen de noche para hacer un poco de limpieza… atender los fuegos y esas cosas… Se supone que no hay que verlos. Eso es lo que distingue a un buen elfo doméstico, que nadie sabe que está ahí.

Hermione lo miró fijamente.

—Pero ¿Les pagan? —preguntó de forma temblorosa —. Tendrán vacaciones, ¿No? Y… y baja por enfermedad, pensiones y todo eso…

Nick junto con todos los demás que estaban a su alrededor se comenzaron reírse. Hermione miró a todos lados, los ojos se le comenzaron humedecerse y el labio inferior le comenzó a temblar.

—¿Baja por enfermedad, paga y pensiones? —repitió Ron Weasley de forma burlona —. No seas idiota, a los elfos no se les paga.

Harry suspiro al ver la cara de Hermione, sabía que lo que estaba por hacer lo iba a pagar caro seguramente en el futuro.

—Yo si le pago a mi elfo. Él es un trabajador de la Familia Potter, no un esclavo.

Todos se quedaron en completo silencio. Hermione giró muy rápido su cabeza y miró a Harry fijamente como si fuera lo más grande que había en el mundo. Harry le sonrió y le guiño el ojo de forma cómplice.

—¿Es una broma, Potter? —preguntó Weasley sorprendido —. ¿Quién es tan idiota de pagarle a un elfo domestico si hacen el trabajo gratis?

—Dobby, el elfo de la Familia Potter, es un elfo libre y yo le pago por su trabajo, no es un esclavo, Weasley.

—¿De verdad Harry? —preguntó Hermione ilusionada —. ¿No estas mintiendo?

—De verdad. —contestó Harry con una sonrisa, Hermione sonrió y después se puso seria.

—Tenemos que hacer algo Harry, no podemos permitir que esto siga así.

La lluvia que seguía golpeando con fuerza contra los altos y oscuros ventanales. Otro trueno hizo vibrar los cristales, y el techo que reproducía la tormenta del cielo brilló iluminando la vajilla de oro. Harry suspiro y miró a Hermione que esperaba su respuesta ante lo que había dicho.

—No podemos Hermione.

—¿Pero… podríamos…

—No… al menos no por ahora —dijo mirando a la muchacha que comenzaba a entristecerse —. Hermione los magos con toda su moral y ética no son tan diferentes a los muggles, ambos construyen la sociedad bajo un estandarte de libertad e ideas que esta sostenido por la sangre de los oprimidos y desprotegidos. Para los muggles, son sus semejantes más desfavorecidos a los cuales se los explota y muchas veces en condiciones infrahumanas para mantener el estilo de vida de todos, seguramente que en las cosas más simples detrás hay un proceso en donde se explota a alguien, bueno con los magos pasa lo mismo. Los squibs, los elfos, los hombres lobo, junto con las criaturas mágicas, son los parias de la sociedad. Oprimidos y desechados por los magos, rebajadas a no ser considerados igual porque tienen alguna característica diferente… —todos se habían quedado en silencio, Hermione abrió grande los ojos, era imperceptible, pero todas las piezas encajaban, las pistas están a la luz solo hay que poder unirlas —… por las leyes de la alquimia no se puede convertir objetos en oro sólido, ¿De dónde salió el oro donde estamos comiendo?, El pelo de unicornio para las varitas solo se puede conseguir de animales vivos según Ollivander y… es un trabajo peligroso… Una de las excepciones de las Leyes Elementales de Gamp es que la comida no puede ser creada de la nada… alguien tiene que producir, recolectar y procesar la materia prima…

El agua seguía impactando contra las ventanas. La vajilla de oro desapareció al igual que los restos del plato principal y fueron remplazados, en un abrir y cerrar de ojos, por los postres.

—¡Tarta de melaza! —dijo Ron desentendiéndose completamente de la conversación que tenía Harry y Hermione —. Bollo de pasa y pastel de chocolate.

Hermione comenzó a respirar con dificultad, sus labios temblaban y lentamente se miró las manos.

—Tranquila Hermione —dijo Harry acariciándole la espalda —. Todavía hay esperanza de hacer que este sea un mundo mejor —agregó con una sonrisa.

—¿Cómo? —preguntó desesperada.

—El sistema no se puede cambiar desde afuera, sino desde adentro. Si queres cambiar el mundo tenes que combatir la corrupción desde adentro sin ser corrompido en el proceso…

—El Ministro de Magia… —dijo Hermione casi como si fuera una revelación.

—Bueno… si, pero no creo que a Fudge le interesen los oprimidos… —comentó Harry, pero Hermione lo interrumpió rápidamente.

—No Harry, tiene que ser alguien que no sea un corrupto que sea intachable…

—Vos serias una gran Ministra de Magia. Inteligente, idealista… —dijo Harry con una sonrisa. Hermione se sonrojo. Ron Weasley se comenzó a reír a todo pulmón.

—¿Ella, Ministra de Magia? Tiene que ser una broma. —comentó Weasley divertido. Harry entrecerró los ojos con molestia.

—Si ella se presenta algún día a elecciones… —dijo Harry de forma desafiante —… Yo Harry James Potter, heredero de la Noble y Ancestral Casa Potter, la apoyaría con todo lo que necesite.

Si Harry hubiera dicho esa misma frase en la mesa de Slytherin hubiera sido una declaración política que tendría mucha relevancia en el futuro. Si Harry hubiera dicho esa misma frase delante de Daphne ahora se estaría riendo diciendo que se transformó en todo un Slytherin sangrepura y estratega político… pero esta era la mesa de Gryffindor… y nadie le dio importancia a su frase, la única que lo tomo como una declaración de apoyo a sus ideas en contra de la esclavitud era Hermione…

Una vez terminados los postres y cuando los últimos restos desaparecieron de los platos, dejándolos completamente limpios, Albus Dumbledore volvió a levantarse. El rumor de charla que llenaba el Gran Comedor se apagó al instante, y sólo se oyó el silbido del viento y la lluvia golpeando contra los imponente ventanales.

—¡Bien! —dijo Dumbledore, sonriéndoles a todos —. Ahora que todos tenemos la pansa bien llena, tengo que rogar su atención mientras les comunico algunas noticias. El señor Filch, el conserje, me pidió que les comunique que la lista de objetos prohibidos en el castillo se vio incrementada este año con la inclusión de yoyós gritadores, los discos voladores con colmillos y los bumeranes-porrazo. La lista completa está formada ya porque 437 artículos, según creo, y puede consultarse en la conserjería del señor Filch.

Dumbledore se relamió los labios y continuo.

—Como cada año, quiero recordarle que el bosque que está dentro de los terrenos del castillo es una zona prohibida para los estudiantes. Otro tanto ocurre con el pueblo de Hogsmeade para todos los alumnos de primero y de segundo. Es también mi doloroso deber informarle de que la Copa de Quidditch no se va a celebrar este curso.

—¿Qué? —dijo Harry sorprendido.

A pesar de que le gustaba jugar al Quidditch, su verdadera pasión, algo que solo sabía Daphne, era volar. Desde la primera vez que tomo vuelo en la clase de la Señora Hooch, se volvió completamente adicto a la sensación que producía surcar el cielo, el sentir el viento golpeando la cara y el poder ver los hermosos paisajes que solo proporcionaba el volar sobre una escoba.

Harry miró a Fred y George que parecían estar diciéndole cosas a Dumbledore sin pronunciar una sola palabra solo con un el movimiento de sus labios.

—Esto se debe a un acontecimiento que dará comienzo en octubre y continuará a lo largo de todo el curso, acaparando una gran parte del tiempo y la energía de los profesores… pero estoy seguro de que lo van a disfrutar enormemente. Tengo el gran placer de anunciar que este año en Hogwarts…

—(El Torneo de los Tres Magos) —pensó Harry.

Pero en ese momento se escuchó un trueno ensordecedor y las puertas del Gran Comedor se abrieron de golpe. En el umbral de la puerta un hombre que se apoyaba en un largo y grueso bastón y se cubría con una capa negra de viaje. Todos miraron al extraño, repentinamente iluminado por un rayo que apareció en el techo. Se bajó la capucha, sacudió un largo cabello en parte gris y en parte negra y camino hacia la mesa de los profesores.

Se detuvo delante de Dumbledore y la saludo con la mano hablando con el Director en voz baja, este le señalo con la mano el asiento vacío al lado suyo y el extraño camino hasta ahí. Cuando se sentó un plato de salchichas apareció delante suyo y su cara quedo visible para todos, cada centímetro de piel parecía una cicatriz. La boca era como un tajo diagonal y le faltaba un trozo de nariz. Pero lo que lo hacía verdaderamente terrorífico eran los ojos.

Uno de ellos era pequeño, oscuro y brillante. El otro era grande, redondo como una moneda y de un azul vívido, eléctrico. El ojo más grande se movía sin cesar mirando hacia todos lados sin parpadear en ningún momento. Lentamente el extraño comenzó a comer.

—Les presento a nuestro nuevo Profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras —dijo Dumbledore de forma animada y rompiendo el silencio de la sala —. El Profesor Moody.

Por lo general un nuevo profesor siempre era recibido por un aplauso, pero nadie hizo nada, ni los profesores ni los alumnos a excepción de Hagrid y Dumbledore. El sonido de las palmadas de ambos resonó de forma triste en el silencio que había.

Dumbledore se aclaró la garganta.

—Cómo iba diciendo —siguió, sonriendo a la multitud de estudiantes que tenía delante, todos los cuales seguían con la mirada fija en Moody o Ojoloco Moody como lo llamo Ron —, tenemos el honor de ser la sede de un emocionante evento que va a tener lugar durante los próximos meses, un evento que no se celebraba desde hacía más de cien años. Es un gran placer para mí informarles de que este curso, Hogwarts va a ser el anfitrión del Torneo de Los Tres Magos.

—¡Se está riendo de nosotros! —gritó Fred.

Repentinamente la tensión se había quebrado. Casi todo el mundo comenzó a reírse, y Dumbledore también, como apreciando la intervención Fred.

—No me estoy riendo de nadie, Señor Weasley —repuso —, aunque, hablando de reírse con la gente, este verano me contaron un chiste buenísimo sobre un troll, una bruja y un leprechaun que entrar en un bar…

Minerva carraspeo sonoramente.

—Eh… bueno, quizá no sea éste el momento más apropiado… No, es verdad —dijo Dumbledore —. ¿Dónde estaba? ¡Ah, sí, el Torneo de Los Tres Magos! Bien, algunos de ustedes seguramente no saben que es el Torneo de Los Tres Magos, así que espero que los que lo saben me perdonen por dar una breve explicación mientras piensan en otra cosa. El Torneo de Los Tres Magos tuvo su origen hace unos setecientos años y fue creado como una competición amistosa entre las tres escuelas de magia más importantes de Europa: Hogwarts, Beauxbatons, y Durmstrang. Para representar a cada una de estas escuelas se elegía a un campeón, y los tres campeones participaban en tres pruebas mágicas. Las escuelas se turnaban para ser la sede del Torneo, que tenía lugar cada cinco años, y se consideraba un medio excelente de establecer lazos entre jóvenes magos y brujas de diferentes nacionalidades… hasta que el número de muertes creció tanto que decidieron interrumpir la celebración del Torneo.

—¿El número de muertes? —susurró Hermione, algo asustada.

Pero la mayoría de los alumnos que había en el Gran Comedor no parecían compartir aquel miedo, muchos de ellos cuchicheaban emocionados. Harry por su parte parecía aburrido y había comenzado a jugar con su varita entre sus dedos.

—En todo este tiempo hubo varios intentos de volver a celebrar el Torneo —siguió Dumbledore —, ninguno de los cuales tuvo mucho éxito. Sin embargo, nuestro departamento de Cooperación Mágica Internacional y de Deportes y Juegos Mágicos decidieron que éste es un bueno momento para volver a intentarlo. Trabajamos a fondo este verano para asegurarnos de que esta vez ningún campeón se encuentre en peligro mortal. En octubre van a llegar los Directores de Beauxbatons y de Durmstrang con su lista de candidatos, y la selección de los tres campeones tendrá lugar en Samhain. Un juez imparcial va a decidir qué estudiantes reúnen más méritos para competir en la Compa de Los Tres Magos, la gloria de su colegio y el premio de mil galeones.

—¡Yo voy a intentarlo! —gritó Fred Weasley, con cara iluminada de entusiasmo ante la gloria y la riqueza. Pero Dumbledore volvió a hablar, y en el Gran Comedor se hizo otra vez el silencio.

—Aunque me imagino que todos estarán deseando llevarse la Copa del Torneo de Los Tres Magos —dijo —, los Directores de los tres colegios participantes, de común acuerdo con el Ministro de Magia, decidimos establecer una restricción de edad para los contendientes de este año. Sólo los estudiantes que tengan sean mayores de edad van a poder proponerse a consideración. Ésta —Dumbledore levantó ligeramente la voz debido a que los alumnos comenzaron a protestar y a hacer ruido, especialmente los gemelos Weasley, que parecían de repente furiosos —, es una medida que estimamos necesaria dado que las tareas del Torneo van a ser extremadamente difíciles y peligrosas, por muchas precauciones que tomemos, y resulta muy improbable que los alumnos de cursos inferiores a sexto y séptimo sean capaces de enfrentarse a ella. Me voy a asegurar personalmente de que ningún estudiante menor de esa edad engañe a nuestro juez imparcial para convertirse en campeón de Hogwarts. —los ojos de Dumbledore brillaron cuando vio a Fred y George, que mostraban expresión de desafío —. Así pues, les ruego que no pierdan el tiempo presentándose si no cumplieron los diecisiete años. Las delegaciones de Beauxbatons y Durmstrang van a llegar en octubre y van a estar con nosotros la mayor parte del curso. Sé que todos van a tratar a nuestros huéspedes extranjeros con extrema cortesía mientras están con nosotros. Y ya se va haciendo tarde y sé lo importante que es para todos ustedes estar despiertos y descansados para empezar las clases mañana por la mañana. ¡Hora de dormir! ¡Andando!

Dumbledore volvió a sentarse y siguió hablando con Ojoloco Moody. Los estudiantes hicieron mucho ruido mientras se ponían de pie y se dirigían hacia la doble puerta del vestíbulo. Harry espero un momento y de la fila de Slytherin salió Daphne. Ella le sonrió mientras caminaba hasta donde él estaba para luego abrazarlo rodeándolo por el cuello cuando estaban completamente solos.

Desde que habían comenzado a convivir juntos, por muy tonto que podía llegar a parecer se habían acostumbrado a despedirse con un beso. Lentamente Harry se fue acercando a los labios de Daphne y cuando estaban por unirse un carraspeo detrás de ellos los hizo parase. Minerva los miraba seria, pero con una pequeña sonrisa traviesa por lo que acaba de hacer.

—Señor Potter, Señorita Greengrass… mantengan el decoro en la escuela, no creo que tenga que volver a repetirle las charla que tuvimos esa… mañana ¿No? —dijo Minerva.

Harry suspiro y soltó a Daphne que hizo lo mismo, pero a diferencia de él vio la oscura y divertida perversidad de su profesora de Transformaciones.

—Vamos Señor Potter, lo acompaño a la Torre de Gryffindor. —agregó Minerva nuevamente.

—Sí, sí, vamos… aguafiestas. —refunfuño Harry como si fuera un niño chiquito.

—¿Qué dijiste? —preguntó Minerva entre molesta y divertida.

—Nada, nada, buenas noches Daphne. —saludo Harry con un rápido beso en la frente a su novia.

—Buenas noches, Harry. —saludo ella con una sonrisa.

Harry refunfuñando por lo bajo camino junto con Minerva por el pasillo perdiéndose en una esquina. Daphne se rio por un momento ante tal escena, se dio vuelta y comenzó a caminar hacia las mazmorras con su una leve sonrisa entre los labios recordando lo que había hecho esa tarde en el tren, sin lugar a dudas Luna la iba a atacar a preguntas cuando estuvieran solas…


El próximo capítulo esta titulado: "Las Maldiciones Imperdonables"

Bueno acá tiene un nuevo capítulo espero que lo disfruten, como siempre, cualquier duda, problema o error pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otras formas de comunicarse conmigo.

Nota 1: Como ya dije antes, pero lo vuelvo a repetir, en este fic, el andén 9 y ¾ tiene sus propias chimeneas flu, capricho de los sangrepura.

Nota 2: Harry sigue odiando los viajes mágicos tal y como en el capítulo 2 que viajo con Minerva.

Nota 3: Bien me gustaría aclarar un par de cosas sobre lo que escribí sobre los arboles familiares, la sangre por ejemplo de los Peverell está en muchos magos, así que no esperen que existan líneas de sangre mágicas extrañas ni cosas de ese estilo con Harry. Las herencias son mágicas, ósea que es ligando la magia. Esto funciona si el jefe de la familia acepta o no alguien como parte de la familia y heredero, la sangre no define a un heredero sino la magia de la familia a la que pertenece. Las líneas de sangre son simplemente una cuestión corporal y de rasgos físicos que se cree según los sangrepura que solo ellos son superiores por sé más fuertes y ese tipo de cosas.

Nota 4: El árbol genealógico Black es canon así que técnicamente si, Harry se casó con su prima… por muy lejana que fuese en la serie original. Y en este fic, Harry, tiene un rechazo a las relaciones endogámicas, le da asco por decirlo de una manera simple.

Nota 5: Todo lo de los elfos y la charla con Hermione, es una crítica personal a los libros y al mundo en general. Harry es un idealista y tiene muchas pociones contrarias a las que por ejemplo Daphne tiene, que en algún momento van a aparecer roces entre ellos por eso.

Nota 6: No encontré como es el hechizo del paraguas que aparece en la película Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos, así que tuve que inventarle un nombre (Umbrellium) del Umbrella que es paraguas en inglés, si vieron la película van a saber cómo es.

Agradecimientos por los review.

Carlo29: Gracias por dejar un review. Gracias por responder mi pregunta, voy a hacer las escenas más precisas y detalladas entonces sino las aclaro como dijiste.

Mar91: Gracias por dejar un review. No fueron al mundial porque saque al variable Familia Weasley, aparte no quería escribir todo el Mundial de Quidditch, es a mi parecer la parte mas aburrida del 4°to Libro.

Zer0-Sama: Gracias por dejar un review. Esa era la idea de la escena y también lentamente comenzar a agregar un poco de erotismo al fic y lentamente ir alejándome de la forma usual que son ambos con su pareja.

VI38: Gracias por tu excelente. Tengo dos seguidos :´D

Guerrerowalker: Gracias por tu review, Profesora McGonagall. Jajaja, perdón, pero me dio mucha gracia imagina a McGonagall decir eso mientras entraba al cuarto y los encontraba a los dos en la cama. Ahora enserio y hay que comenzar a calentar las cosas, las hormonas tiene que comenzar a ponerse a toda marcha.