Antes que nada agradezco inmensamente a todas las personas que leyeron el fic, a las que comentaron y a quienes no también es inmensamente reconfortante saber que lo que escribo sea del agrado de las personas, se que no es la mejor historia de todas, pero aun así lo disfrute bastante sin alargarme mas les dejo el ultimo capitulo deseeando sea de su agrado y asegurandoles que se llevan mi cariño.
ATTE: Gabzz JR
La familia que habíamos creado creció al rededor del dolor de Rachel y de su rencor hacia su familia, lo que significaba que era un tema que no se tocaba para nada, de hecho ella evitaba a toda costa convivir con su padre y su pareja, pero Beth y yo nos encargamos de ir incluyéndolos poco a poco en las actividades familiares, como por ejemplo el día de su fiesta, Beth estaba realmente feliz de tener a sus abuelos, como ella les llamaba ahí, aunque si era algo en lo que Rachel no daba su brazo a torcer era en cuanto a cualquier cosa relacionada con su madre.
-Que no se te olvide tu lugar en esta vida- llegó la madre de Rachel y golpeo la mesa dirigiéndose a Maribel.
-No es el momento ni el lugar para que te pongas de esa manera- le respondió Maribel de manera tranquila.
-Yo soy su madre- le grito haciendo que la copa de la que venía Maribel cayera sobre ella.
-Eso debiste de haber pensado hace muchos años cuando la dejaste- le respondió Maribel más alterada y levantándose de su lugar.
-Tu que vas a saber sobre las decisiones de personas como nosotros- le dijo de manera superior.
-Agradecería que se retirará- interrumpir a Maribel que estaba por seguir con aquella pelea.
-¿Quién te crees que eres?- me dijo con una sonrisa irónica.
-Eso no importa, lo que realmente es que esta en mi casa y está incomodando a mi familia, así que le repito, retírese por favor- le hable de forma parecida a la que hablaba Rachel cuando se ponía en pose digna.
-No tienes ni idea de quién soy- me dijo con la misma superioridad con la que le había hablado a Maribel.
-La madre de Rachel, pero como le informe antes, no creo que su lugar sea aquí- le dije tranquilamente.
-Esto no se va a quedar así- me dijo molesta.
-No me haga llamar a seguridad, por favor evítese la pena- le dije utilizando la poca paciencia que me queda.
-Disfruten- término diciendo después de unos minutos en los que mantuvimos una pelea de miradas.
La fiesta prosiguió conforme a lo que habíamos planeado, aunque he de admitir que el hecho de que llegarán algunas amigas de Rachel las cuales tenían un trato hacia ella bastante intimo, no terminaba de gustarme, tenían mucha complicidad entre ellas, aunque en más de una ocasión se mostró bastante cariñosa conmigo, lo que me daba la seguridad necesaria para no armar ninguneo tipo de escena que terminara por arruinar la fiesta.
Todo estaba perfecto hasta que Finn apareció por la puerta y supe por la cara de Rachel que no era algo que estuviera disfrutando, me acerque a ella para preguntarle si quería que me hiciera cargo de la situación, pero me dijo que no era necesario aunque también terminamos teniendo nuestra primera pelea por celos, y no por celos míos, no, sino por parte de Rachel, lo cual me confundió tanto que no sabía si enojarme por sus tontas suposiciones o estar contenta porque por primera vez me demostraba celos.
Después de unos minutos en los que Rachel sé perdió con Finn regreso con molestia en su rostro y lo pude notar apenas atravesó las puertas que daban directamente al jardín donde nos encontrábamos, llegó hasta mí y me pregunto por cosas con referencia a la fiesta, pero a los pocos segundos llegó Finn pidiéndome que habláramos, lo que no me pareció una buena idea, pero Rachel termino pidiéndome y no había nada que le pudiera negar a ella.
-¿Cómo has estado?- le pregunte sin saber muy bien cómo empezar con aquella conversación.
-Extrañándote mucho- me respondió tomando una de mis manos.
-Finn, creo que no estas entendiendo bien de que va esto- le dije retirando mi mano sutilmente.
-Creo que estás confundida- me dijo un tanto molesto.
-Finn, no confundo nada, eres tú el que no quiere darse cuenta de que lo nuestro ya no funciona- le dije volteando a ver a todos instintivamente.
-Yo te amo más que nadie en el mundo, no puedes pensar que pasaras tu vida con Rachel- me dijo más molesto y sabía por dónde iban sus palabras.
-Yo amo a Rachel, y tenemos una familia, por favor déjalo por la paz, lo nuestro no da para más- le dije casi suplicándole.
-Me iré a Lima, por favor ven conmigo, iniciaremos nuestra propia familia, nos casaremos y tendremos hijos, haremos lo que tu prefieras, pero ven conmigo por favor- me dijo acercándose nuevamente a mí.
-No Finn, esto jamás volverá a ser lo mismo, porque yo ya no siento lo mismo por ti- le dije sin querer sonar muy dura.
-Dame una última oportunidad- me pidió acercándose a mí con la intensión de besarme, pero antes de que lo hiciera me levante y me aleje de él.
De pronto me vi caminando hacia Rachel, quien venía con paso apresurado hacia nosotros, supongo que no estaría dispuesta a dejar que nadie me besara en nuestra propia casa, la detuve justo antes de que se acercara más e impedí sus serias intensiones de hacerle daño físicamente.
Discutimos un poco acerca de lo que Finn me había dicho, pero lo solucionamos rápidamente, después de todo había decidido quedarme con ella sin importarme nada de lo que él me había ofrecido y todo porque estaba completamente enamorada de ella.
Estábamos en plena escena de reconciliación cuando llegó Kurt, la persona que me había contratado para llevar a cabo los fotos de sus nuevos diseños, nos saludamos y le presente a Rachel, quien a primera vista parecía realmente contenta de haber conocido a mi jefe, entablaron una extraña conversación y de esa manera una cosa llevo a la otra y supe que casualmente ella me había recomendado para el trabajo, en cuanto mi cabeza comenzó a atar cabos sentí como en la boca del estómago se abría un hueco enorme, darme cuenta de Rachel no confiaba lo suficiente en mi como para poder encontrarme un trabajo por mí misma, me hizo sentir un enorme coraje que era imposible de disimular, por la cara que puso Kurt supuse que no sabía que aquello era un secreto, pero eso no hizo que dejará de sentirme... Humillada, esa era la palabra que me describía perfectamente.
Había pasado meses intentando ser lo que Rachel se merecía, había aprendido a defender a mi familia como ellas lo hubiera hecho, incluso me propuse convivir con gente a la que detestaba simplemente con verla, para poder entenderla mejor, y así poder llevar una sana y feliz relación, y ¿que recibía a cambio de todo mi esfuerzo?, la desconfianza de la persona de la que estaba tan enamorada que era capaz de ponerme en su lugar y entenderla.
Me moleste tanto en ese momento que solo quería salir corriendo de ahí y hacer estupideces como a las que estaba acostumbrada, pero una vez más aparecían las cosas aprendidas de Rachel, no me iría dejando a Beth ahí sola con su fiesta en pleno apogeo, aunque para ella no existía de eso no se trataba formar parte de una familia, así que tome aire y me fui a platicar con mis amigos.
Estuve un rato tratando de integrarme a las pláticas, pero la verdad es que estaba bastante afectada, no había manera en que dejará de pensar en lo estúpida que me veía diciéndole a todo el mundo que trabajaba para un gran diseñador sin saber que mi mujer era quien me había conseguido aquel trabajo.
-Quinn, ¿nadamos?- me pregunto Jaqueline sacándome de mis cavilaciones.
-Si claro- le respondí caminando hacia los vestidores.
Nos cambiamos y salimos con la intensión de nadar con todos los niños e incluso con Santana y Britt, pero Rachel nos intercepto en el camino y me insistió para que habláramos, Jaqueline se puso de mi lado y me defendió en cuanto le dije a Rachel que no quería hablar con ella, aunque solo logre que Rachel se pusiera territorial y tuve que actuar antes de que iniciará una pelea entre ellas, acepte hablar con Rachel, aunque si lo haría sería bajo mis condiciones, no dejaría que me tratara como si fuera alguno de sus clientes.
La discusión comenzó por el tema obvio y termino por la educación que le daba a Beth, y es que no terminaba por convencerme que siempre tuviera que darle la razón, estaba haciéndole más daño que un bien, pero ella parecía realmente convencida de la manera en que la estaba educando así que no dio su brazo a torcer, después de la intensa discusión salió de la recamara dando un portazo y dejándome ahí con mi coraje y sin entender nada de lo que acababa de pasar, se suponía que era yo quien debía estar indignada por el hecho que me buscara trabajo, pero termino volteando las cosas y resulte la mala del cuento
Cuando salió de la recamara me quede sentada en la cama por un buen rato pensando en lo que se estaba convirtiendo mi vida a lado de personas tan elitistas y narcisista, y lo peor era que estaba tan confundida que aunque sabía que estaba mal su manera de proceder me encantaba vivir en ese mundo, y más siendo a lado de Beth y Rachel, pero esa no era yo, me había convertido en Frannie, siempre callada aunque no estuviera de acuerdo en las decisiones que tomarán sobre mi vida, y eso me asusto fue como ver mi vida entera echada a la basura, mis ideales, mis sueños, mis costumbres y hasta mis valores hechos nada.
Respire profundo y busque alejarme de todo lo que me rodeaba, saque una maleta del clóset y comencé a guardar gran parte de mi ropa, no sabía a donde iría, pero solo tenía en mente salir de ahí, sentía como si me estuviera ahogando.
Estaba terminando de guardar las cosas más importantes cuando vi entrar a Rachel, no tenía intensión de escucharla, ni siquiera de verla, pero era de esperarse que se opusiera rotundamente al hecho de mi ida, comenzó a hablarme de las cosas que vivimos juntas y comenzamos a discutir nuevamente, pero no tanto cómo la vez anterior, estaba convencida de irme, pero no vi venir la pregunta que me hizo, aunque no sé porque, si sabía que era demasiado astuta para dejarlo así, me pregunto si la amaba y la respuesta fue obvia, claro que la amaba, y dándole la respuesta que esperaba me hizo ver que me quedaría sin pensarlo más, volvió a salir de la recamara impetuosamente y me dejo ahí con mis cosas sobre la cama y con mis pensamientos alborotados.
Volví a tomar asiento sobre la cama y trate desesperadamente de calmarme para poder pensar con la mente en claro, ¿y si Rachel tenía razón y la egoísta estaba siendo yo?, ¿estaba dispuesta a deshacer todo lo que llevábamos por un simple enojo?, odiaba que Rachel tuviera razón, no podía dejar a Beth, era cierto que siempre peleábamos, pero también era cierto que después de Rachel yo era la persona a la que recurría si tenía algún problema, y Rachel, bueno ella era otra cosa, yo sabía y veía cómo trataba de hacer todo para que yo me sintiera cómoda, contrato a mi nana porque yo se lo pedí, había pedido a la seguridad que no estuviera siempre al pendiente de mí, incluso perdono mi infidelidad sin reproches y peleas, estaba por cometer la peor estupidez después de acostarme con Finn por supuesto.
Mi vida con ellas si bien no era lo que tenía planeado cuando pensaba en la palabra familia, era lo que me había tocado y me hacían inmensamente feliz, ver a Beth emocionarse y preocuparse en cuestión de segundos por la pérdida de su primer diente de leche fue perfecto, ver a Rachel taparse la cara cada vez que estábamos viendo películas de terror, y saber que lo hacía solo porque Beth y yo se lo pedíamos era increíble, sonreí al recordar aquellas tardes en las que solíamos salir a caminar las 3 juntas y en las cuales nuestras complicidad era tanta que no necesitábamos hablar para saber las cosas que queríamos hacer, nada podía contra la felicidad que me daba despertar a lado de Beth pegada al cuerpo de Rachel y el brazo de Rachel estirado hasta mi cadera.
Tenía entonces que decidir, olvidar todo por lo que alguna vez pelee y cambiarlo por la vida que siempre repele, o irme, seguir con mis sueños e ideales, pero perder a la única familia que había tenido, tenía una madre que me cubría bajo su manto cuando lo necesitaba, tenía un par de hermanas que siempre me abrirían los ojos cuando estuviera ciega ante lo obvio, tenía una prima, que por más que no, nos soportáramos sabía que siempre estaría ahí para mí, tenía una hija que era lo mejor que me había pasado en la vida, me llenaba de tanto orgullo que en ocasiones me sentía culpable y por último tenía a una mujer que era completamente diferente a mí, pero no eso no hacía que la relación fuera mala, completamente al contrario, eso hacía que todo fuera mejor, la decisión no fue difícil, me quedaría, ni la persona más enferma las dejaría por una vida de soledad.
Para cuando había llegado a esa conclusión escuche a Rachel entrar nuevamente a la recamara, se veía mucho más tranquila, y en el momento en el que me dijo que podía irme si quería supuse que también había ocupado ese tiempo para pensar en nuestra relación y en todas las cosas por las que habíamos discutido. Le informe que no me iría, y la vi respirar más tranquilamente, comenzamos a hablar de las cosas que nos molestaban y nos dimos cuenta una vez más que nunca pensamos, ninguna de las 2, que tendríamos la vida que ahora compartíamos, pero a pesar de eso ambas éramos realmente felices.
Ese día pudimos ponernos de acuerdo en cuanto a lo que nuestra vida significaba y lo que estábamos dispuestas a hacer con tal de que las cosas funcionaran, incluso supe que por su propia boca que haría todo lo posible para que su vida me perteneciera, solo a mí.
El día siguiente a la fiesta la pasamos solas las 3 disfrutando de nuestra compañía y supe que tome la mejor decisión de todas, quedarme en mi casa con familia.
-Quinn te buscan- me aviso mí secretaria.
-Estoy ocupada, dile que venga mañana- le dije sin saber de quien se trataba.
-No creo que eso sea posible- me dijo en un tono bajito.
-¿Porque?- le pregunte levantando la vista.
-Porque dijo que es tu hija- me dijo con una ligera sonrisa en sus labios.
-¿Beth?- pregunte incrédula.
-Bueno ella dijo más bien algo como Beth Puckerman Berry-Fabray- su sonrisa se amplió más.
-Déjala pasar- le pedí mientras mí caras iba y venía con la interrogante del porqué de su estancia ahí.
-Gracias, me puedes traer un poco de agua, por favor- le pidió Beth amablemente a mi secretaria mientras entraba a la oficina.
- Enseguida, ¿Quinn?- se dirigió a mí con la intensión de saber si me ofrecía algo.
-Estoy bien, gracias- le respondí y la vi irse con la misma sonrisa en los labios.
Puse mi atención nuevamente en Beth y la vi inspeccionando mi oficina de la misma manera en que lo había hecho Lexy.
-¿Cómo llegaste aquí?- le pregunte mientras retomaba mi asiento.
-No te sientes ahí, ven, aquí nos sentamos- me dijo señalándome el pequeño sillón que había en la oficina.
Me acerque a donde me pidió y la vi sonreír cuando descubrió sobre mi escritorio fotos de ella, Rachel y yo.
-Me trajeron Azimio y la nana- me dijo cuándo se sentó junto a mí.
-¿Necesitas algo?- fue lo único que se me ocurrió para justificar su estudia ahí.
-Hablar contigo- me dijo bastante convencida.
-Bueno, pues te escucho- le dije acomodándome mejor para escucharla.
-El día de mi fiesta escuche cuando le decías a Rachel que te ibas- me dijo un poco triste.
-Peleamos un poco pero todo se solucionó- le informe tratando de que se sintiera mejor.
-Siempre pelean, y sé que es por mí- me dijo dejando su tristeza de lado y se puso seria.
-Beth hay cosas de adultos en las que puedes hacer nada- le explique tratando de que dejará de pensar eso, aunque tenía un poco de razón.
-Dijiste que estabas harta de pelear conmigo- me dijo recordando el día que lleve a la nana.
-Dije que cuando dejaríamos de hacerlo- le corregí.
-Rachel siempre me dijo que yo era el amor de su vida, pero cuando está contigo parece que tú lo eres- y ahí estaba el porqué de sus arranques cuando estábamos con Rachel.
-Beth, Rachel te quiere mucho, ella haría cualquier cosa por ti- le dije sin saber muy bien cómo manejar aquella situación.
-Pero también lo haría por ti, aparte siempre hace lo que le pides- me dijo molesta.
-Beth, no puedes comparar la relación que tengo con Rachel, y la que tú tienes con ella, tu eres su hija, nuestra hija- le aclare logrando que quitara la molestia de su rostro.
-Solo no quiero que te quiera más- admitió un poco avergonzada.
-Beth, nos quiere a las 2, solamente que de diferente manera- le dije tratando de hacer que entendiera que las situaciones eran completamente diferentes.
-Sí, lo sé, me lo explicó mi abue Maribel- me dijo de manera serena.
-¿Entonces dejaremos de pelear?- le pregunte después de unos segundo en los que nos habíamos quedado calladas.
-¿Dejaras de regañarme por todo?- me devolvió la pregunta.
-Hay cosas que no debes de hacer- le dije ya entrando en terreno conocido.
-Rachel nunca me dice nada- me dijo defendiéndose.
-¿Recuerdas cómo te sientes cuando Rachel te habla feo?- le pregunte esperando que entendiera rápidamente mi punto.
-Sí, eso me pone triste- me dijo tranquilamente.
-Bien, pues todas personas a las que tú le hablas feo también se sienten mal- le dije y la vi fruncir el ceño.
-Pero a mí no me importa que otros me griten o me digan cosas- me explico levantando los hombros.
-Eso es porque tú tienes mucha confianza en ti, y sabes que todo lo que te dicen no es cierto o simplemente no te importa, pero no todo el mundo es como tú o Rachel, habemos personas un poco más débiles- le dije tomando sus manos entre las mías.
La vi fruncir los labios y se quedó pensando en lo que acaba de decirle, o al menos eso supuse yo, y sinceramente lo esperaba, esperaba que entendiera que no podía tratar al mundo como su alfombra personal.
-No se tratar a la gente de otra manera, pero si prometes enseñarme prometo esforzarme para lograrlo- me dijo rompiendo el silencio que había entre nosotras.
-Yo te enseñare- le dije sonriendo por el acuerdo que acabamos de tener.
-Solo que tienes que tenerme paciencia, y no me regañes por favor- me pidió muy amablemente.
-Y tú tienes que esforzarte- le dije dándole un beso en su hermoso cabello.
-Lo haré, pero es que las personas a veces mi lo ponen fácil, como la chica esta, le pedí agua y la sigo esperando, imagina si me estuviera deshidratando, ya hubiera muerto- me dijo exagerando como siempre.
-Tienes razón, le pediré que la traiga- le dije levantándome para tomar el teléfono.
-No, ya me voy, tienes trabajo y yo tengo que hacer mi tarea- me dijo acercándose a mí y me dio un beso en la mejilla y salió de la oficina como toda una pequeña damita.
Lo días fueron pasando y Rachel parecía cada día otra persona completamente diferente, siempre sonreía, hacia bromas, buscaba la manera de que siempre estuviéramos ella, Beth y yo juntas, diario nos mandaba mensajes deseándonos un bien día, completamente diferente.
-Quinn te llegó esto- dijo mi secretos mientras dejaba un sobre frente a mí.
-¿Qué es?- le pregunte casi susurrando como si el sobre pudiera oírnos.
-Creo que mejor lo abres- me dijo con una enorme sonrisa.
Me quede viéndola por unos segundos y después tome el sobre entre mis manos y lo abrí poco a poco, no sabía que había adentro, pero debía ser importante si mí secretaria se había quedado ahí solo para ver mí expresión.
Familia Berry
Familia Fabray
Se complacen en invitarlo a usted y su apreciable familia a la unión matrimonial de sus hijas
Rachel Barbra Berry
Lucy Quinn Fabray
Que se llevará a cabo el día 28 de Marzo en la residencia Berry-Fabray a las 3:30.
Lo que acababa de leer parecía salido de un universo surrealista en donde aquello era la invitación de mi boda de la cual no estaba ni enterada, aunque la invitación era idéntica a la que en una ocasión le había mostrado a Britt, incluso era del mismo color y debajo de ella, en una de las esquinas tenía la firma de Rachel, quien tenía por manía firmar cualquier papel que ocupará, incluso las notas que dejaba sobre la cama cuando se iba antes de que despertara estaban firmadas por ella, creo que ese pequeño detalle fue el que me hizo ver que no había universo alterno ninguno, aquello que tenía en las manos era la invitación para mi boda, y si mis cálculos no fallaban faltaba menos de 4 semanas para la fecha reflejada en el papel.
-Felicidades- me dijo mi secretaria claramente emocionada.
-¿Quien trajo esto?- le pregunte un poco en shock.
-Pensé que no era necesario pedirte permiso- dijo Rachel entrando a la oficina de la mano de Beth.
-Estás loca- fue lo único que alcance a decir.
-Te dije que era una mala idea, tendremos que conseguir a otra Lucy Quinn Fabray que se case contigo- le dijo Beth con una seriedad que daba miedo.
-Tenía razón, tendremos que conseguir a alguien más- le dijo Rachel con una sonrisa en la cara.
-No haber, yo solo estaba un poco aturdida, pero aquí dice Lucy Quinn Fabray y no hay nadie más en esta ciudad que se llame igual- les dije inmediatamente al ver su juego.
-Supongo entonces que aceptas casarte conmigo- me dijo Rachel mientras se acercaba a mí.
-Pues debido a que las invitaciones ya están entregadas no puedo negarme, te imaginas lo que diría la sociedad- le dije jugando obviamente.
-Si imagínate, no hay que darles de que hablar- respondió a mi broma abrazándome.
-Me encanto eso de la unión matrimonial de sus hijas- le dije mientras la abrazaba.
-Beth pensó que eso se escuchaba bien- me dijo al separarnos.
-Gracias Beth, son realmente bonitas- le agradecí a mi hija quien se dedicaba a ver un catálogo de fotos que tenía en el escritorio.
-De nada, oye por cierto dijo la tía Santana que llames a tus amigas y les digas que el fin de semana es la cita para que veamos los vestidos- me dijo fijando su mirada en mí.
-Está bien, yo les llamo- le informe acercándome a ella y bese su frente.
-Pues nosotras nos vamos, que debemos seguir buscando cosas para la boda- me informó Rachel justo antes de darme un hermoso beso.
Beth la siguió y también se despidió de mi con un beso en la mejilla, regrese mi vista a mi secretaria que seguía ahí y corrí a abrazarla de la emoción de saber que en poco tiempo seria Quinn Berry para todo el mundo.
Los días siguientes pasaron pronto y llegó el día en que escogeríamos los vestidos, pero no contaba con que nos separarían, Rachel tuvo su cita horas antes de la mía, por lo que no nos vimos, y ni pensar en tratar de obtener información de alguna de las presentes porque todas incluyendo a Beth dijeron que no dirían nada, y es que todas las miembros de su familia estuvieron en su cita y la mía, aunque también estuvieron Mercedes, Tina y la madre de Rachel.
Shelby, las cosas con ella se aclararon cuando sin importar nada se adentró en la vida de Beth, con la sola intensión de hacerle bien.
Las semanas pasaban, y por más que Rachel repetía que todo saldría bien no terminaba de convencerme, todo estaba pasando muy rápido, y no me lo podía creer, pero después de casi nada había llegado el día que tanto había esperado.
-¿Puedo pasar?- escuche le voz de Rachel detrás de la puerta.
-No debemos de vernos con los vestidos puestos- le respondí viéndome en el espejo de cuerpo completo que tenía frente a mí.
-Yo no lo tengo puesto-volvió a probar suerte.
-Rachel estamos a unas horas de casarnos, no puedes esperar un poco- le dije sin intensión de ceder.
-Quinn por favor- me dijo casi dándose por vencida.
-Saldré, solo espera- le dije, después de todo no podía negarle nada.
Busque por toda la recamara algo para poder cubrir el vestido y encontré un enorme abrigo que Santana había dejado de la noche anterior, me lo puse y respire profundo justo antes de abrir la puerta.
-Estás hermosa- me dijo Rachel en cuanto me vio.
-Dime que pasa- le pregunte con ansia.
-Ven conmigo- me tomo de la mano y me llevo fuera de la casa, y por extraño que pareciera pasamos desapercibidas ante todos los presentes.
-Rachel, se nos hará tarde- le dije en cuanto vi que abría la puerta del auto.
-Es nuestra boda, te puedo asegurar que no iniciarán sin nosotras- me dijo burlándose un poco de mí.
-Pensé que odiabas la impuntualidad- le dije justo antes de subir al auto.
-Lo hago, pero si nos apuramos llegaremos- me dijo guiñándome un ojos antes de arrancar.
Recorrimos un largo tramo en el auto y mientras yo preguntaba cada 5 segundos por nuestro destino Rachel simplemente se mantenía en silencio.
-Debes estar bromeando- le dije afirmar vi el lugar donde habíamos aparcado.
-Vamos Quinn, es importante- me dijo saliendo del auto.
-¿Te das cuenta de cómo estoy vestida?- le pregunte de ironizando un poco.
-Ven conmigo por favor- me pidió tomando mi mano para que bajara.
-Voy a cancelar todo si me ensucio- le advertí tomando su mano.
-Ya lo veremos- me dijo justo cuando cerró la puerta.
Tomo mi mano y vámonos al interior de aquel lugar, mientras caminábamos solo veía como las personas que ahí se encontraban me miraban desconcertados y es que no era para menos, no era normal ver a una mujer vestida de novia en un deshuesadero de autos.
-Hace muchos años, cuando me di cuenta que la vida estaba muy por encima de lo que me habían enseñado me prometí no volver a sentirme tan miserable como en ese momento- me dijo mientras caminábamos entre los autos - a partir de ese momento decidí que no volvería a tomar nada en serio, todo siempre termina por decepcionarte- se detuvo frente a una mesa de donde tomo unos bates y me ofreció uno.
-¿Y esto para qué?- le pregunte realmente confundida.
-¿Ves ese auto de ahí?- me pregunto señalando un auto que se encontraba justo en medio de aquél lugar.
-Sigo sin entender nada- le dije mostrándole las palmas de mis manos en señal de que no tomaría el bate.
-Cuando cumplí 19 años me lo regalaron- tomo mis manos y puso el bate.
La vi caminar hacia el auto y me detuve a observarlo mejor, era cierto, era el auto que tenía cuando la conocí aquella primera vez, camine con el bate en mis manos hacia donde estaba ella y al ver que la seguía me sonrió hermosamente.
-En ese momento no entendí a que se debía semejante regalo, pero unos días después me pidieron que interviniera cómo mediadora entre una empresa y sus trabajadores, y lo hice, no tenía nada que perder y bueno tenía un hermoso auto a mi disposición, así que hice lo que me pidieron- para este punto de la conversación ya habíamos rodeado el auto.
-Sigo sin saber qué hacemos aquí- le dije más confundida que en un principio.
-La primera vez que te vi me pareciste realmente insignificante, aunque me gusto tu actitud ¿sabes?, me gusto la manera en que defendiste los derechos de otras personas, pero lo deje pasar, cómo todo en mi vida, después cuando al pasar de los años volví a verte me seguías pareciendo normal, no había nada diferente en ti que valiera la pena, pero aun así seguías pareciéndome muy enigmante, y después supe que éramos tan diferentes que jamás llegaríamos siquiera a tratarnos bien, pero... Míranos ahora, estamos a unos horas de decirle al mundo que no podemos vivir la una sin la otra- mientras me iba relatando así historia sentí una enorme felicidad y al mismo tiempo un peso enorme salió de mí, Rachel por fin había aclarado la única cosa que no me dejaba disfrutar al 100% mi relación con ella, si me recordaba, y aun mejor que eso no había pasado desapercibida para ella en ningún momento.
-Me recuerdas- le asegure sin créemelo.
-Te recuerdo, aunque sinceramente lo hice hace poco, ¿porque nunca me dijiste que eras tú?- me pregunto revisando por las ventanas del auto.
-Siempre supe que tu memoria no era un fuerte- le dije copiando su acción.
-Quinn, este auto representa todo lo que era hasta que te conocí, por eso estamos aquí-me dijo poniéndose detrás de mí y tomo mis manos entre las suyas en posición de bateó.
-¿Que vas a hacer?- le pregunte anticipándome a sus actos.
-Vamos- me dijo, y le pego a la ventana del copiloto logrando que se rompiera.
Extrañamente me sentí aliviada al dar ese primer golpe, y Rachel lo noto porque se separó de mí y espero con una sonrisa enorme a que siguiera destruyendo aquel hermoso auto, le di unos golpes más y se unió ella también, y supe en ese momento que podíamos cancelar todo y ella seguiría siendo sólo mía.
POV Santana.
Después de casi una hora de retraso la ceremonia de la boda Berry-Fabray dio comienzo con más de un invitado desconcertado por la tardanza de las novias, aunque conforme fue pasando se les olvido y se dedicaron a disfrutar de la fiesta, los invitados, pocos, solo amigos cercanos y familiares, no hubo más de 70 personas algo muy íntimo, ni Rachel ni Quinn querían que aquello fuera un circo ni mucho menos.
La fiesta continúo por lo que restaba de la tarde y me permitiré decir que nunca había visto a Rachel más feliz que ese día, había dejado atrás su dolor y rencor y ahora era una mujer nueva, feliz, con sueños e ilusiones.
-Bien, pues esto cada vez está más cerca de su fin, pero antes debemos cumplir con la tradición, todas las mujeres solteras tendrán que ponerse al frente y veremos quien correrá con la suerte de llevarse el ramo, aunque en esta ocasión serán 2 las afortunadas- anuncio el maestro de ceremonias.
Todas las chicas gritaron y corrieron al frente del escenario con la intensión de llevarse el ramo, mientras Rachel y Quinn se acomodaban para poder aventarlos.
-¿Vienes Santana?- me pregunto Chris, quien ya dejaba su copa en la mesa.
-No, soy más de estar sobre el escenario- le respondí con una sonrisa y la vi irse con las demás chicas.
La verdad era que tenía miedo de que me cayera a mí, no porque fuera malo sino porque no hacía mucho había comenzado mi primera relación en la vida y no estaba preparada para nada más.
-1...2...3...- se escuchó por el micrófono cómo daban la indicación para que aventaran el dichoso ramo.
Vi el ramo de Rachel caer en manos de Marley, quien al principio puso cara de pánico, pero después sonrió feliz y comenzó a abrazar a todos.
-Estas de suerte- escuche a mi madre que me decía al oído.
-¿Porque?- pregunte haciendo contacto visual con ella.
-Fíjate en las manos de tu novia- me dijo señalándome con la cabeza a Britt, quien daba saltitos en su lugar con el ramo de Quinn en las manos.
-Con permiso- le dije a mi madre y camine a la parte de afuera de la carpa donde se desarrollaba la fiesta.
Me quite los zapatos de tacón, y camine descalza por el pasto hasta llegar a la orilla de la piscina, subí mi vestido hasta mis muslos y me senté con las piernas en el agua.
-Rachel y Quinn están por irse- escuche la voz de Britt, pero no voltee a verla.
-En un momento voy- le dije jugando con mis piernas en el agua.
-¿Qué pasa?- me pregunto poniéndose en cuclillas junto a mí.
-Nada, es sólo que ahora veo a lo que se refieren con eso de madurar- le dijo tocando con las yemas de mis dedos el agua.
-Santana, mírame- me pidió tomándome de la barbilla.
-¿Que pasa Britt?- le pregunte cuando hice contacto visual con ella.
-Yo no quiero una gran boda cómo esta- me dijo señalando la carpa.
-Yo sé que sí, alguna vez lo hablamos y dijiste que si querías una boda cómo esta- le dije viviendo a posar mis ojos en el agua.
-Sí, es cierto, pero eso fue antes, a mí no me hace falta firmar un papel para sentirme tuya- me dijo sentándose igual que yo en la orilla y con las piernas en el interior de la piscina.
-Britt...- estaba por seguir pero me interrumpió.
-Haber San, yo sé que esto del matrimonio no es algo que te fascine, así como tú sabes que llevaría con orgullo el apellido López, pero eso no pasara, y que yo no lleve tu apellido no me hace menos tuya, y tampoco te hace menos mía, no necesitamos un papel que le diga al mundo que nos pertenecemos, el hecho de que despiertes junto a mí todas las mañanas y compartamos el insignificante café que preparo, me es suficiente para sentirme tu mujer- me dijo tomando mi mano entre la suya.
-No hay nadie en este mundo con quien quiera compartir mi vida más que contigo- le dije recargando mi cabeza en su hombro.
-Y yo contigo, mira que lo intente cambiar, pero no pude, solo tú me complementas- deje salir una ligera risa por lo que acababa de decir y sentí como dejo un beso en mi cabeza.
-¿Que pasara cuando tengamos hijos?- le pregunte sin moverme del lugar donde estaba.
-Me encanta saber qué piensas en tener hijos conmigo, pero ya llegado el momento lo veremos, por ahora solo somos tú y yo- me dijo tomando mi cara y termino por besarme.
-Eres el amor de mi vida- le dije poniendo mi frente pegada con la mía.
-Y tú el mío, pero no solo de esta vida sino de todas las que este por vivir- paso su brazo por mis hombros y me pego a su cuerpo.
POV Quinn
-Mamá, ven tienes que ver algo- me dijo Beth tomándome de la mano y me jalo hacia el interior de la casa.
-¿Que pasa Beth?- le pregunte cuando se quedó parada frente a la puerta de mi recamara.
-Dijo mi mamá que dentro encontrarás su último regalo de bodas- me grito desde las escaleras ya que había comenzado si recorrido hacia la fiesta.
Me quede parada junto a la porra pensando en que más podía darme que no tuviera ya, digo, me había regalado una boda perfecta, y no había nada que necesitara más, sonreí involuntariamente y entre a la recamara don saber que encontraría, cerré la puerta detrás de mí y me fije en toda la habitación, no había nada diferente, a excepción de las maletas que estaban sobre la cama, me acerque y sobre ellas había un pantalón y una playera sin chiste alguno, como aquellas que solía usar antes de ser parte de la vida de Rachel, voltee un poco y vi junto a ellos unos tenis que esos que desbordan comodidad, tome todo entre mis manos y me comencé a cambiar.
-Ya es hora Quinn sólo te esperan a ti- escuche la voz de Tina y Mercedes detrás de la puerta.
-Ya estoy lista- les respondí acomodándome los tenis.
Camine hacia la puerta y volví la mirada para cerciorarme de que todo estuviera en orden, y fue ahí donde me percate de un sobre que estaba encima de las almohadas perfectamente acomodado, camine nuevamente hacia la cama y lo tome, lo abrí cuidadosamente, y supe que ese era el verdadero regalo.
Rachel Berry
Esto es un poco fuera de lo normal, pero supongo que nada en nuestra relación ha sido de esa manera.
Las muestras públicas de amor nunca han sido mi fuerte, y no tengo intensión de que eso cambie, y no porque no te quiera, sino porque para mí es algo tan íntimo que no me interesa que nadie más conozca mis sentimientos más que los directamente involucrados, te amo y por eso mis votos son tuyos y solo tuyos.
Mire las hojas que se encontraban detrás de esa nota y supe que no quería leerlas, quería que Rachel me la leyera.
Baje las escalaras y vi a varios trabajadores subir por nuestras maletas para el viaje de bodas, camine hacía donde estaban todos y vi a Rachel hablar animadamente con Chris y Santana, ya estaba cambiada, había dejado su hermoso vestido blanco atrás y lo había cambiado por uno más casual, aunque igual de hermoso, en un momento inesperado nuestras miradas se cruzaron y nos sonreímos mutuamente, se veía feliz y eso era suficiente para mí.
-1,2,3, probando- se escuchó a través del micrófono.
Todos instintivamente volteamos al escenario y nos encontramos con Beth, quien por cierto también se había cambiado y dejo su vestido rosa por un pantalón y tenis a juego con los míos.
-Yo quiero decirles a mis mamás que las quiero mucho y que siempre voy a estar con ellas- y justo ahí soltó el llanto, pero un llanto conmovedor y profundo.
Rachel corrió rápidamente a abrazarla y la bajo de ahí caminando hacia mí, cuando llegaron hasta mi paso a mis brazos y la abrace fuertemente, la sentí apretarme más y Rachel se unió a nuestro abrazo.
-Bien, bien, ya es hora todo esta listo- nos avisó Santana tomando a Beth en sus brazos.
-Cuídala con tu vida- le advirtió Rachel, refiriéndose a Beth.
-Lo haré, pero no respondo si cuando vuelvas tiene todo el estilo López- le respondió bromeando.
-Ya lo veremos- dijo Rachel y comenzó a despedirse de los invitados.
Tomo mi mano e hizo que la acompañara a despedirnos de todos los invitados, por último nos despedimos de nuestras familias y subimos al auto que nos esperaba fuera de la casa.
Después de un pequeño tramo en el que le regale miradas coquetas termino por voltearse completamente hacia la ventana y eso me dio el tiempo exacto para poder sacar de mi bolsa el sobre que contenía sus votos.
-Así que lo encontraste- me dijo cuando vio el sobre en mis manos.
-Un poco difícil no hacerlo- le dije extendiéndole el sobre.
-¿Te gustaron?- me pregunto sonriendo y tomo el sobre.
-Aun no lo sé, no los he leído- le informe y vi como fruncía el ceño.
-¿No los quieres?- me pregunto con temor en su voz.
-Quiero que los leas tu- le dije sonriéndole para darle tranquilidad.
-Vamos Quinn, no me hagas esto- me dijo mientras me sonreía tiernamente.
-Rachel, somos solo tú y yo, por favor- le pedí con el corazón en la mano.
-Te amo- se acercó y me beso tiernamente.
-Te amo- respondí y me recosté sobre su hombro sintiéndome realmente plena.
Amo la forma en que tu mano encaja perfectamente con la mía, cuando caminamos por el parque, amo tu el olor que emana de tu piel cuando terminas de bañarte, amo el brillo de tus ojos cuando algo te emociona, amo tu sonrisa hermosa, que me sirve de guía, amo tu cabello cuando duermes y cae ligeramente por tu rostro, amo todos y cada uno de tus gestos, en una palabra amo todo de ti, incluso esos arranques tuyos que suelen desconcertarme y de los que al final terminas arrepintiéndote.
Buscaría la mejor manera de jurarte amor eterno y lo haría, pero eso no es garantía de nada, aun así habría oportunidad de fallar, te hablaría de todo mi pasado y m arrepentiría del el, pero eso tampoco serviría de nada, y no porque no confié en ti, sino porque no hay nada en mi pasado que sea lo suficientemente importante como para que te lo diga, y sé que sin mi pasado no tendría el presente que tengo y tampoco podría soñar con un futuro junto a ti.
Contigo a mi lado sé que no necesito nada más para ser feliz y no porque te necesite para vivir, porque lo haría aun sin que estuvieras a mi lado, encontraría la manera de vivir y no sería miserable, pero eres el complemento perfecto para mí, y no mentiré y te diré que nunca había amado a nadie hasta que te conocí, pero viendo mi reflejo en tu ojos sé que
siempre fuiste tu
