Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación de la cuál tengo autorización para hacer.
Notas de la Autora: Ésta historia en lo personal es una de mis favoritas, son dos partes o dos temporadas, no sé como se maneje, y bueno, tengo que admitir que tengo la esperanza de que a aquellos quienes quieran darle una oportunidad les guste tanto como a mí. Al ser ADAPTACIÓN está plagado de OoC.
Hola, bueno, aquí, de nuevo con un nuevo capítulo sólo espero que la historia siga siendo de su agrado; la autora y yo agradecemos mucho por su apoyo, significa mucho, quiero recordarles que estamos cerca del final, bastante cerca.
Cualquier cosa que no deba estar en el capítulo, no duden en hacérmelo saber, gracias por todo.
Nos leemos mañana.
—Te ves hermosa –aduló Edward besando mi mejilla –Feliz cumpleaños hermosa Lily –sonrió –aunque dudo que realmente sea un feliz cumpleaños, mira que ese par de idiotas arruinar tú fecha especial con una boda prefabricada –besó mi frente haciendo que Scorpius volteara a vernos –feliz cumpleaños –repitió.
—Gracias, sigo diciendo que odio que te cortes el cabello –le sonreí.
—Lo sé –expresó –Jade también odiaba esa idea, aunque jamás me vio con cabello corto.
—Le enseñé una foto tuya –le sonreí para animarlo –dijo que eras la personita más hermosa y tierna que hubiese conocido –lo tome de las mejillas –te amaba con todas sus fuerzas.
—Lily, Jade era demasiado especial para mí, lo sabes...
—Lo sé –lo abracé –vámonos de una vez a la iglesia, que soy la invitada de honor –bromeé.
— ¿Puedo ir con ustedes? –inquirió Scorpius.
—Claro –expresó Edward y caminamos hasta el auto de Teddy.
Llegamos con suficiente tiempo a la iglesia, Edward tomó lugar al lado del novio, y yo tome el lugar junto con las demás damas de honor, Ted me sonrió para darme apoyo, era mi cumpleaños y el peor de todos, observé a todos mientras las campanadas resonaban fuertemente anunciando el inicio de la ceremonia, la vi acercarse al altar lentamente, sujetada del brazo de mi orgulloso padre, él estaba feliz, estaba sonriendo, sujeto su mano al momento en que mi padre llegó con ella al altar, giraron hasta el sacerdote y ambos sonrieron. Quise salir corriendo del lugar y llorar todo lo que fuese necesario hasta quedar seca, pero no podía, simplemente no podía hacerles esto, sino podía hacerle eso a ella, menos a él. El hombre que no me amaba a pesar de todo lo que había pasado entre nosotros, preferí dejarlo ser feliz. Sonríe aunque duela, dije.
Voltee a ver a mi abuelo cuando el sacerdote preguntó si alguien se oponía, y mi no fue el único que me observó, Scorpius lo hizo de reojo.
—Los declaro, marido y mujer, lo que ha unido Dios, que no lo separe el hombre –sonrió el sacerdote –puedes besar a la novia.
Scorpius se acercó y besó a Victoire, observé a otro lugar para no ver eso, después de la ceremonia, fui a cambiarme, Edward se sentó sobre mi cama mientras yo me cambiaba el vestido.
—Por un momento pensé que te ibas a oponer –explicó.
—Jamás –murmuré viéndome al espejo –fue decisión de Scorpius casarse con Victoire, nadie en ningún momento lo obligo, no tengo porque interponerme entre su felicidad.
— ¿Aun crees que Victoire es su felicidad? –examinó.
— ¿Qué hubieses hecho en su lugar? –Investigué –si tuvieses a Jade, el amor de tu vida, y una mujer desconocida ¿te irías con la otra mujer si Jade fuera tu felicidad? –lo observé.
—Las cosas son complicadas, Lily –me observó –el amor es complicado en general, a veces para no perder, tienes que perder –se encogió de hombros –a veces, ganas más, perdiendo a quien quieres.
—Yo no era la felicidad de Scorpius, es simple como eso –refuté a su idiota teoría que no tenía ni pies ni cabeza.
—No discutiré contigo –me sonrió –hoy por ser tu cumpleaños.
Llegamos al lugar y estaba completamente lleno, por fortuna teníamos una mesa apartada, donde Audrey, Lyall, Roland, Catherine y Sebastian estaban, el lugar de Edward y el mío eran los desocupados.
—Pensamos que se habían fugado –expresó Catherine.
—Nunca lo haría –bromeé.
— ¿Por qué te cambiaste? –Curioseó Audrey –lucias hermosa, incluso más que la novia.
—Que nadie te escuche decir eso –le sonreí.
—Por cierto –me dijo –toma –me extendió una bolsa de regalo –feliz cumpleaños Lils.
—Gracias –sonreí –lo abriré en casa, luego pueden decirme que me robe uno de los novios.
—Claro, claro, si de ahí lo tome –bromeo Audrey.
La recepción fue bastante tranquila, la música ambiental se vio interrumpida, y tuve que girar a ver el escenario, ya que Edward se quedó quieto, Audrey y Catherine también giraron y se quedaron igual de sorprendidas que Ted y yo, la chica del escenario, traía un vestido idéntico al de Jade en su fiesta de aniversario, y de espalda, podría jurar que era la misma Jade, el rostro de Teddy se volvió confuso y sus ojos se cristalizaron.
—Por Dios –apuntó Catherine –podrá ser –señaló en evidente Shock, Lyall nos observó confundido.
—Es la chica del bar –expuso Edward cuando giró hacia el público.
Traía un vestido blanco de tirantes hasta la rodilla, era tan flacucha como Jade, sólo que el cabello que caía por sus hombros era castaño, traía una coronilla de flores blancas, un atuendo poco peculiar y que rara la vez se observaban.
—Es como si volviera –susurró Audrey.
Los recuerdos del funeral de Jade se hicieron presentes ante nosotros, vestía de esa misma forma, Edward había pedido que la vistieran como en su aniversario, la única diferencia era la coronilla de flores, porque hasta el peinado era idéntico al de Jade.
—Hola –indicó la voz relajada de la chica –mi nombre es Sheryl Martin, y agradezco mucho la oportunidad de estar aquí, y entretener su fiesta, esta canción, se titula Grow old with me, y se la dedico a los novios –sonrió.
Tenía una voz tan relajada y bella, Edward se puso de pie y desapareció de la vista, seguía igual de afectado por la muerte de Jade, para él, era como si hubiese sido ayer, y ver casi el vivo retrato de su chica, con un atuendo de una situación especial, le afectó más de lo que pensamos que lo haría.
—Edward –lo llamé –tienes que dejarla ir –susurré tomando su hombro.
—No puedo Lily –señaló –no me pidas que la deje ir.
—Dejarla ir es lo mejor para ti y para ella –le sonreí –no significa que la olvides, a todos nos duele lo que paso, y sé que más a ti, pero… comprende que tienes que seguir viviendo, eso es lo que Jade hubiese deseado, ella seguirá ahí para ti en el momento en que tú quieras, sólo olvida el dolor y lo que te alejó de ella.
Después de un rato regresamos, la fiesta ya había avanzado mucho.
—Vaya, vaya –expresó la chica en el escenario –comenzamos con peticiones duras –indicó –bien –esta canción no la pidieron –sonrió –se titula All things must pass, y está dedicada a una chica, dice aquí que fue una dama de honor y que su nombre es Lily de parte de un anónimo llamado Supuestamente.
Edward me observó, así que ahora era mi turno de recibir indirectas por parte del novio, escuché la canción lentamente, Edward me abrazó para darme apoyo moral, tuve ganas de levantarme y abofetearlo con todas mis fuerzas, él nos observaba desde la mesa principal, de donde sólo se había acercado un par de veces, después de tres canciones, Scorpius se levantó y caminó hasta la chica, esta se agachó a escuchar todo lo que Scorpius le dijo.
—Sólo espero recordar todo lo que el novio pide –rió delicadamente –esta canción, se titula Driving Rain, y el novio lo dedica a la mujer especial que está aquí presente, que agradece el momento en que su mejor amigo los presentó, que jamás lo olvidará, y que después de todo, nada tiene de malo que sea una locura.
Me observó cuando Victoire se recargó en su hombro, Sheryl comenzó a cantar, Edward comenzó a cantarla a mi oído, me hizo sonreír, siempre me cantaba al oído cuando sabía que tal vez no pudiese controlar la situación, eso hizo que Scorpius se molestara, porque giró el rostro y besó a Victoire.
Deje pasar un rato, y caminé hasta Sheryl, que estaba sentada en el escenario descansando.
— ¿El alcohol no lastima tu garganta? –curioseé aunque no sonó como pregunta.
—Le debó todo –me sonrió.
—Soy Lily Potter –extendí mi mano.
—Sheryl Martin –me sonrió –te conozco, te vi en el periódico y en el bar ayer.
—Sí –le sonreí.
—Ya veo que disfrutas la boda –expresó y observó a Edward, así que yo lo observé, tenía la cabeza agachada.
— ¿Puedo pedirte una canción? –inquirí.
—Claro –me sonrió.
—All my Loving –le dije –que sea la respuesta a All things must pass.
— ¿Quieres que le diga algo más? –investigó, la tomé del brazo antes de que se pusiera de pie.
— ¿Dónde conseguiste ese vestido? –curioseé.
—Yo lo hice –me sonrió.
—Conocí a una chica que uso un vestido igual –le expliqué.
—No, tiene que ser una equivocación, este vestido lo diseñe yo hace tres años, aunque apenas pude armarlo –se burló –lo sé, es un poco tedioso.
—Tengo que pedirte un favor más –le sonreí –desde ayer he visto como observas a mi amigo.
— ¿Tú amigo? –Sonrió –perdón –se puso sería.
—El chico que iba conmigo ayer en el bar.
—Perdón, pensé que eran algo más.
—No, sólo somos amigos, y creo que a ti te gustó –sonreí.
—Oh, perdón –comentó –es sólo que se ve tan triste que me llamó la atención, jamás había visto a alguien con el corazón tan estrujado que hasta los ojos lo demuestren.
—Quería saber si tenías una canción para él, la dejaré a su libre albedrío –le sonreí.
Me alejé y ella me sonrió, me senté junto a Edward y la observé dejar el vaso en el suelo.
—Bien –explicó ella –esta canción, viene como respuesta a All things must pass, y creo que es muy buena, por no decir excelente.
Edward sonrió al ver la cara de fastidio de Scorpius. —Lo estás matando lentamente –indicó.
—Lo merece –me encogí de hombros.
—Esta canción, la dejaron a mi consideración –sonrió –y nos veremos muy clásicos el día de hoy –bajó del escenario y estuvo a punto de caerse a causa de los tacones.
Caminó hasta nosotros lentamente mientras la música comenzaba a sonar, me sonrió.
—Está canción, es para ti –tomó el hombro de Edward y comenzó a cantar Yesterday.
Catherine y Audrey la observaron atentas igual que yo, tenía muchos movimientos parecidos a los de Jade, era una locura como una completa extraña nos recordaba a una persona tan querida como Jade, pero al mismo tiempo, eran tan diferentes, se alejó cuando terminó la canción.
— ¿Tú le pediste eso? –me observó molesto.
—Jamás pensé que cantaría Yesterday –le dije –lo juro.
Se le bajó el berrinche después de dos tragos.
—Ven –me tomó de la mano.
— ¿Qué? –examiné cuando me dirigió a la pista.
—Bailemos –me tomó por la cintura, acercándome a su cuerpo, levanté la vista hasta él y le sonreí, en señal de que todo estaría bien, después recargué mi rostro en su pecho.
— ¿Estás haciendo esto por molestarlo? –inquirí.
—Hacer esto no es nuevo entre nosotros –me recordó –y nunca lo he hecho para poner a tu ex celoso –se inclinó un poco hacía mí –siempre dijiste que te gustaba estar entre mis brazos –reí de sus palabras –además vinimos a una fiesta, además es tu cumpleaños.
—Tienes razón –admití.
Roland y Catherine se unieron a la pista y después Lyall y Audrey, por un momento olvidé a Scorpius y me concentré en hacer que Edward olvidara a Jade por lo menos un momento, perdiéndome por completo en el suave movimiento del baile y de los brazos que siempre hacían que olvidara mis miedos, mis temores, mis dolencias, después de todo este tiempo, volvían a ser los brazos de Teddy, y no los de Scorpius los que me rescataban.
—Ahora vuelvo –le dije y me alejé rumbo al baño.
Caminé hasta los baños, Scorpius iba saliendo del baño de caballeros, me sonrió cuando me vio, pero no le regrese la sonrisa.
— ¿Sabes? –Me preguntó y me tomó delicadamente de la cintura –me recuerda mucho cuando nos conocimos, que intentaba por cualquier medio que me hicieras caso y tú siempre tan fría conmigo.
—Para haber dedicado All things must pass no…
—Yo no dedique esa canción, te dedique Driving Rain –me dijo y me jaló para alejarme de todos los que andaban por el lugar.
—Scorpius, realmente ya no quiero discutir contigo –giré hasta él.
—Bien, no discutamos más –me besó –sé que me amas Lily, lo sé –indicó besando mi cuello, ya no soporto tenerte lejos.
—Es complicado –le dije –porque a partir de hoy eres mi cuñado —lo alejé –iniciaste una nueva vida, y decidiste que Victoire fuera quien compartiera esa etapa de tu vida Scorpius, no sé cómo puedes mentir tanto –lo observé y el dio un paso hasta mí –las cosas cambiaron, porque ya no pienso creerte una palabra más.
—Vamos Lily, sé que las palabras y los actos pueden mentir –me besó –pero tu cuerpo pide agritos el mío y viceversa, no se necesita ser adivino para saber que ambos nos deseamos como nada en el mundo.
—Scorpius –lo detuve cuando comenzó a besarme de nuevo.
—Haremos algo –me dijo –cierra los ojos, y si realmente quieres que me detenga lo haré, pero no mientas ni involucres a Victoire en esto –expresó –sigue si es lo que quieres –me besó de nuevo.
Por un instante estuve a punto de aventarlo lejos de mí, pero al siguiente mis dedos se enredaron en su cabello, me dirigió hasta la limosina que los había llevado hasta ese lugar, y lo hicimos ahí, en el piso de la limosina.
—Te amo –mintieron sus labios de nuevo.
—Scorpius, creo que tus padres jamás te dijeron lo que es realmente el amor –lo observé y comencé a vestirme –porque no dejas a la mujer que amas por otra.
—Lily, tienes que comprenderme.
—Lo haría si me dijeras porque lo hiciste –lo observé.
—Yo…
—Dejemos de lado que Victoire sea mi hermana –le dije y jale mi vestido que estaba bajo su rodilla — ¿Por qué lo hiciste? El engaño es el mismo, pero se agravó más cuando ambos supimos que había relación cercana entre la tercera persona y la segunda.
—Fue Edward…
— ¡Ya basta de culparlo! –Le grité — ¿Por qué lo haces? ¿Por qué lo culpas de todo esto? Él no te presentó a Victoire.
— ¿Él te dijo que no lo hizo? –me sonsacó.
—Me juró sobre la tumba de Jade que él jamás haría algo para lastimarme –lo observé –y le creí y le creeré.
— ¿Antes o después? –Inquirió – ¿te prometió que no te dañaría a partir de ese momento? –me observó –porque creo que entonces sólo ves lo que quieres ver.
—Tal vez –acepté –porque te vi como el hombre de mi vida, como el más perfecto, casi como un maldito Dios, y fue bastante doloroso ver que lo único que eres es un mentiroso –abrí la puerta y me bajé –y él juró que jamás hizo, hace o haría algo para lastimarme –lo observé –y jamás lo hubiese perdonado, pero no mientes sobre la tumba de la única persona a la que has amado –cerré la puerta de la limosina molesta y entré al lugar, entre al baño y me arreglé un poco el cabello.
Respiré hondo, porque estuve a punto de soltarme a llorar, caminé a prisa cuando lo vi acercarse a mí.
—Sólo quiero que sepas –me dijo jalándome del brazo –que lamento todo el daño que te hice, pero jamás será tan grande, y aunque lo dudes –me sonrió –tal vez sea lo único real que has tenido o algún día tendrás en tu vida –me jaló más hacia él –pero me hierve la sangre de verte con él.
—Es Edward Lupin –le dije –fue la pareja de mi mejor amiga ¿por quién me tomas?
—Lo digo porque no quiero que el dolor lo lleve a tus labios y tú despecho a sus brazos –me dijo y lo abofetee.
—No sé cómo llegué a enamorarme alguna vez de ti –le dije y observé a mi abuelo, que se había hecho muy amigo de Scorpius durante el compromiso, aunque después se alejó un poco de la escena que vio entre nosotros, se acercó a él y le dijo algo que lo hizo sonreír.
— ¿Dónde estabas? –investigó Edward y lo abracé y me solté a llorar.
— ¿Qué ocurre? –averiguó sorprendido.
—Es un idiota –chillé.
— ¿Te hizo algo? –curioseó.
Le conté todo lo ocurrido, y creo que fue una mala idea, se levantó molesto hasta él y lo tomó por el saco y lo alejó de todos, Catherine me observó preocupada y se puso de pie.
—Iré yo –la detuve.
Caminé apresurada hasta el estacionamiento, Scorpius y Edward estaban con el cabello alborotado y el saco de ambos estaba en el suelo.
— ¡Basta! –Gritó Sheryl tirando lo que traía en la mano y jaló a Edward –basta los dos –jaló con dificultad a Ted.
—No te metas en asuntos que no te incumben cantante de quinta –le apuntó Scorpius molesto.
—Tu padre debió enseñarte a respetar a las damas –le indicó Edward y lo golpeo directo al ojo.
—Basta –pidió Sheryl –basta por favor.
—Al que no le enseñaron nada sus padres fue a ti ¿no? –Sonrió –que jugaste con tantas mujeres que tú mismo perdiste la cuenta, hasta que hiciste que Jade se matara lentamente.
— ¡Jamás vuelvas a hablar de ella! –Le dijo –Jade ha sido la única mujer que ha creído en mí y ha estado en mi vida porque le… –intentó ir hasta él pero Sheryl optó por cubrir a Scorpius que estaba ya un poco débil.
—Basta por favor –le suplicó ella –la mejor forma de solucionar los problemas es hablándolos, no golpeándose hasta matarse –observó a Ted –si en verdad amas a esa chica piénsalo dos veces antes de hacer algo tonto –lo observó, Scorpius puso su mano en la cintura de Sheryl haciendo que girara y la aventó haciéndola caer al suelo.
— ¡Basta los dos! –hablé yo corriendo hasta ellos.
—Lily –indicaron los dos al mismo tiempo.
—Basta Edward –le pedí y ayude a Sheryl a ponerse de pie.
—Gracias –sonrió ella.
—Son un par de idiotas los dos –le dije furiosa –no debiste actuar así, Edward por Dios.
—Lo siento –se disculpó –pero no voy a dejar que…
— ¿Vas a lavar tus culpas? –Curioseó Scorpius –por Dios Edward, Jade ESTÁ MUERTA, en este momento debe estar siendo devorada por los gusanos –le sonrió.
—Eres un… —basta –lo jalé –basta, ya basta.
—Cada lágrima que le provocaste a ella –me observó –será un gusano devorando a tu adorada Jade –le dijo –sobrevive con eso –le sonrió –porque hubiese deseado que Jade hubiese sido devorada con vida, así como tú le jodiste todo –me observó y luego a Sheryl –tú lárgate de aquí.
Edward la observó un instante y el enojo se le bajó. —Siento que te corrieran por mi culpa –le dijo.
—Hubiese valido la pena si te hubieses detenido cuando lo pedí –lo observó furiosa, se quitó los tacones y caminó hasta lo que había soltado cuando intentó detener la pelea.
— ¡Oye! –Le gritó haciéndola girar — ¿tienes con que irte cenicienta? –sonrió y la hizo sonreír.
—De nada –le dijo y caminó hasta una moto, se puso el casco y se alejó.
—Es mejor que nosotros también nos vayamos ya –le dije.
—Tienes razón. –Entramos a la recepción, Scorpius nos observó furioso.
