Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama es de mi creación.
Capítulo 38: Navidad
Ya cerca de la fecha de Navidad, mi casa estaba llena. Estaban: mi papá, Daniel con su esposa e hijos, y Robert y su novia. Tuve que ceder mi habitación a Robert y su pareja Marie, y solo me quedaría en casa de los Cullen entre el 22 de Diciembre hasta el 3 de Enero; al principio papá no le gustó la idea, pero mis hermanos lo convencieron que ya estaba grande, que la casa estaba llena y que me podía enfermar si dormía con él. Obviamente, la condición de quedarme en casa de los Cullen era ir a casa a compartir con mi familia.
Apenas se enteraron la familia de vampiros, todos se emocionaron. Rosalie, Alice, Bella y Renesmee querían pijamadas; Jacob, Emmett, Jasper y sorprendentemente Edward querían noches de videojuegos conmigo; y Esme quería que le enseñara algo de cocina. Lo que más pedía era compartir con Carlisle en algún momento del día, pero al ser época de fiestas siempre había algún accidente por personas excesivamente alegres y se encontraba ocupado, solo nos veíamos en las noches.
Jasper y Rosalie no esperaron que acabara el año para hacerme el favor que les pedí. Me dijeron que ya no lo vería más y como la curiosidad mata al gato, fui valiente y pregunté.
–¿Qué le hicieron?
Ambos se miraron y Jasper habló primero.
–Yo fui más civilizado, lo investigué y descubrí que tenía familia en Tennessee, así que compré a unas cuantas personas y lo transferí a una universidad de la zona. Hasta los momentos, él parece decidido en ir allá. –lo último dijo casi en susurros. Miré a Rosalie buscando respuestas.
–Lo asusté diciéndole que si no se iba de California, lo mataría. –respondió la rubia con mucha naturalidad. –Como prueba de ello, le fracturé el brazo derecho. –miré impresionada a Rosalie. –Sabes muy bien que el tipo se lo merecía y hasta lo hubiera matado. Pero fui compasiva con él y no lo maté. Es un idiota.
–Yo sé. Llevo conociéndolo por más de diez años. –le hice saber. –Gracias chicos. –le sonreí a ambos.
–Eres parte de la familia. –se acercó Jasper para abrazarme. –Y eres nuestra hermana.
Vi cómo se acercaba Rosalie al abrazo.
–También que eres la razón por la que Carlisle luce joven y no como la figura paternal de nosotros. –me rodeó Rosalie por la espalda. –No podemos permitir que su pareja sufra.
Y era muy cierto. Cada vez que hablaba o veía a Carlisle, ya no era el típico hombre respetable y de semblante serio pero amistoso, ahora lucía como un chico de veintitrés años. La edad en que fue convertido.
…Era bastante temprano, se notaba que estaba saliendo el sol. Me giré hacia el lado de la cama donde siempre se acostaba Carlisle conmigo y noté como el vampiro luchaba con su pelo en el espejo.
–¿Qué haces? –musité. Él se giró y me sonrió. Llevaba su ropa de trabajo usual, una camisa formal blanca, una corbata azul, pantalón oscuro y zapatos negros.
–Quiero cambiar mi pelo. Quiero usarlo como los chicos de ahora. –lo miré como si estuviera loco. –¿Qué?
–No te toques el cabello. Úsalo como siempre lo usas.
–Pero no estaría mal…
–Sé que eres vampiro y cualquier cosa que lleves te va a quedar bien. –le interrumpí. –Pero quiero a mi novio doctor respetable. Así que nada de inventar con tu cabello. –luego que dije esto, volví a recuperar mi sueño.
–Está bien Amore. –susurró en mi oído y besó mi cabello.
…Estaba jugando con Jasper a resolver un acertijo en un videojuego de investigación forense, estaba tan estancada que pedí ayuda y terminamos por jugar los dos.
–No, tienes que conseguir primero la pieza y luego llevarla a la mujer.
–Pero si no sé dónde está. –respondí frustrada.
–¡MIERDA! –gritó Carlisle desde la biblioteca.
Luego de aquel grito, todo sucedió de manera entre secuencial y al mismo tiempo. Jasper y yo nos miramos y fuimos a la biblioteca, se escucharon unas cosas de vidrio romperse y una estruendosa risa. Al llegar a la biblioteca toda la familia ya estaba allí y miraban asombrados al patriarca de la familia, mientras que Carlisle nos miraba a nosotros con unos papeles en su mano.
–¿Qué pasó? –pregunté.
Emmett no dejaba de reírse y Jasper estaba igual.
–¡¿No escuchaste?! –respondió Rosalie casi horrorizada.
–Carlisle ¿Estás bien? –escuché preguntar a Esme, pero se notaba que aguantaba la risa.
–¿Qué dijo una grosería? –pregunté. –Eso es normal en las personas…
–¿Se pueden ir, por favor? Se acabó el espectáculo. –pidió Carlisle, pero nadie le prestó atención.
–En Carlisle no, Angie. –interrumpiéndome Edward.
–Nunca había visto esa faceta de usted doctor –comentó en tono bromista Jacob.
–Él nunca dice malas palabras. –indicó Alice. –¿Cuándo has escuchado a Carlisle diciendo una grosería?
Nunca… no delante de mí…
Esta vez miré a Carlisle como si tuviera dos cabezas.
– ¡Carlisle! –dije sorprendida.
–¿Se pueden ir? A menos que me ayuden a buscar unos papeles. –continuó removiendo papeles evitando nuestra mirada. Si él fuera humano, estaría rojo de la vergüenza.
Ya los vampiros se habían ido, pero faltaba yo que todavía seguía mirándolo como si no lo conociera.
–¿Qué? –preguntó exasperado.
–Amm… ¿Dónde está mi novio? –pregunté aguantando la risa. Él lo que hizo fue girar los ojos y resoplar.
Me acerqué a él, le quité los papeles y me acerqué a besarlo. Ya no se veía tan tenso o avergonzado.
–Jasper resuelve el acertijo. –dije en tono normal. –¿Qué papeles son? –sonriéndole.
…Esta vez me había levantado temprano para ir a casa porque tenía que cuidar a los niños e iba aprovechar a Carlisle que me iba a llevar.
Luego de asearme por completo, no me molesté en vestirme delante de Carlisle y aparte de que quería provocarlo un poco. Apenas me quité la toalla y él me vio, empezó a gruñir por lo bajo y no quitaba su vista de mí, tenía que controlar un poco mi cuerpo si no quería que el notara como me excitaba sus gruñidos.
Entré al pequeño-gran armario donde también había ropa mía (gracias a Alice y Rosalie compraron ropa para mí), cuando en la sección de la ropa de Carlisle algo me llama la atención. Varias camisetas de colores oscuros y estas eran nuevas; saqué una y me asombró lo que vi, saqué otra… y otra… y otra… todas tenían dibujos de bandas de rock, palabras graciosas o dibujos de caricaturas. Esto parecía la ropa de Emmett.
Me vestí rápido poniéndome la ropa interior sin combinarla y una camisa, cogí una de las camisetas y salí del armario apurada para hablar con Carlisle. Por suerte todavía estaba en la habitación.
–¿Le robaste la ropa a Emmett?
–Yo no le he robado nada a él, su ropa no me queda. –respondió confundido.
–¿Y esto? –le lancé una de las camisas y el con mucha facilidad la atajó.
–Es mío. –respondió. Lo miré como si estuviera loco. –¿Qué?–preguntó confundido.
–Quiero a mi novio devuelta.
–Soy el mismo Angie…
–No parecen cosas tuyas. –lo miré sorprendida.
–Botaré las camisas…–respondió como niño regañado.
–No. –le interrumpí. –Puedes quedártelas. Aunque no te extrañe si las use de pijama. –le sonreí y él sonrió también. –Te voy a ver bastante extraño si las usas. –rio por mi respuesta.
Volví al armario a ponerme un pantalón, cuando de pronto siento una palmada en mis nalgas.
–¡Carlisle!
–No pude evitarlo. –sonriéndome de forma picarona.
Si, Carlisle está volviendo a ser joven nuevamente. Es extraño porque siempre lo he visto como Carlisle "padre de familia/responsable/educado/doctor respetado" Cullen, pero en cierta manera me gustaba el cambio.
Hablando de cambios, aparentemente hubo ligeros cambios en mí por parte de los vampiros sobrenaturales. Me refiero a Edward, Jasper y Alice, según ellos ahora me ven/sienten/leen con un poco más de claridad. Nadie sabe el porqué de esto, tal vez tenga un poder escondido como el de Bella.
Volviendo al tema de las fechas festivas, entre mi familia y los Cullen organizaron una fiesta para Navidad, eso significaba comida escondida o vomitada en algún lado. Por supuesto, el lugar sería en la casa de los Cullen que era más espacioso y aparte de nosotros, se le mandó la invitación al tío Charlie, Billy Black, Sue Clearwater y sus hijos.
Hoy era 25 de Diciembre y desde que me levanté Rosalie, Alice y Renesmee me separaron de Carlisle durante tooodo el santo día. Estaban empeñadas en embellecerme para la fiesta de Navidad, ya que querían ponerme muy bonita para Carlisle. Preferí dejarlas ser y que solo iba a intervenir si me veía horrible.
–¿Me puedo ver al espejo? –pregunté.
–Todavía no. –respondió Renesmee. Giré mis ojos y Rosalie se encargó de taparme los ojos con mucho cuidado de no arruinar el maquillaje, me sacó del "Estudio de Belleza" de Alice y me vestí en su habitación.
En la cama había una camisa de botones manga larga, una chaqueta negra, un pantalón negro bastante ajustado y unos zapatos de plataforma; junto con esto había un conjunto de ropa interior de color blanco, era de encaje y gritaba "caro y elegante". Una vez que estuve vestida, volví al estudio de belleza de Alice y todas me vieron orgullosas.
–No lo vas a creer, pero te ves hermosa. –comentó Rosalie.
–Al abuelo le gustará mucho. –comentó Renesmee.
–Ahora si puedes verte al espejo. –indicó Alice señalando el espejo.
Apenas me miré al espejo, por un momento no me reconocí. Mi cabello estaba alisado, una línea diagonal separaba mi cabello y este estaba cuidadosamente peinado hacia atrás, similar al peinado que tenía Alice solo que el mío era más largo; tenía un maquillaje oscuro que hacía resaltar mis ojos caramelos y un brillo sobre mis labios; la ropa hacía resaltar cada una de mis curvas, la camisa me hacía ver con más busto y el pantalón ajustado hacía resaltar mi trasero.
–Guao… –respondí sorprendida por cómo me dejaron.
–Ahora vaya a modelar mientras nos arreglamos. –ordenó Alice.
Mientras más bajaba, podía escuchar a la gente llegando y ser recibidos por Esme probablemente. Cuando estuve en el primer piso, cerca de la biblioteca, vi la puerta entreabierta y su luz encendida.
Carlisle está aquí…
Al entrar no había nadie, pero luego vi unos papeles en una mesa. Al acercarme, noté que eran los planos de una casa pequeña. Tenía dos habitaciones, un baño junto con un graaan armario, una cocina que estaba ligada con una sala
Debe ser la cabaña de Bella y Edward… nunca he ido a ese lugar… ¿Cómo será?
Sentí como alguien me observaba y al girarme vi a Carlisle en el marco de la puerta. Llevaba un suéter gris, de esos que se abotonan al nivel del abdomen y debajo de este se veía una camisa lila-grisáceo-claro; llevaba un pantalón de mezclilla oscuro y zapatos negros como siempre. Me veía como si tuviera siglos sin verme o simplemente como un tonto enamorado.
–¿Tengo algo? –pregunté mientras dejaba los planos en el escritorio.
–No. –sonrió. Caminó lentamente hacia mí. –De hecho, iba a preguntar quién eras porque te pareces a una versión sexy y formal de mi novia. –veía la comisura de sus labios haciendo una pequeña sonrisa.
–Sigo siendo yo Carlisle. –sonreí al ver su juego.
–Eso lo juzgo yo. –cuando llegó hasta mí, posó sus manos en mis caderas y luego las llevó a mi trasero. –Tienes sus mismas caderas y trasero. –dijo mientras apretaba suavemente mi trasero. Luego sentí como pasaba su nariz por mi hombro y subía hasta mi cuello, haciendo que su aliento me excitara y mi piel se pusiera de gallina de manera involuntaria debido a su aire frío. –Tienes su mismo olor dulzón y el olor del océano. –susurró en mi oído de manera muy seductora, haciendo que de manera involuntaria otra vez soltara un gemido. Pude escuchar como él sonreía. Este Adonis vampiro quiere que me dé una combustión espontánea. Se alejó un poco de mí, pero estaba lo suficientemente cerca como para que nos pudiéramos besar. –Yo creo que eres un clon de ella. –vi como hacía una pequeña sonrisa estúpidamente sexy. Definitivamente me voy a incinerar aquí.
–Tú quieres que me dé algo aquí ¿verdad? –dije una vez que encontré mi voz. Él soltó una suave risa.
–Yo no estoy haciendo nada. –dijo inocente y seductor a la vez.
Ahí comprendí lo que estaba haciendo. Se estaba vengando de tantas veces que estaba desnuda delante de él o cuando lo provocaba.
–Te estás vengando. –dije riéndome.
–No. –sonrió.
–Ajá. –respondí escéptica.
–¿No puedo seducir a mi novia? ¿No puedo verla sonrojada y nerviosa? –su rostro estaba muy cerca del mío. Ya me había quedado sin palabras debido a lo cerca que estaba. –Bastante que me has provocado. Además, me gusta cómo estás vestida. –y finalmente me besó.
Fue uno lento pero lleno de pasión en ellos. Sentí como metió sus manos por debajo de mi camisa, mientras que yo llevé mis manos a su cabello. Cuando a mí me faltaba aire, él se separó y llevó una mano a mi mejilla.
–Te poseyera aquí mismo… –susurró. Sus palabras hicieron que inmediatamente sintiera el delicioso calor entre mis piernas. Carlisle debió haber olido algo porque gruñó por lo bajo, para luego respirar hondo y suspirar. Sus ojos estaban oscurecidos. –pero tenemos visitas.
Me había olvidado de eso…
–¿Quién ha llegado? –pregunté mientras él se separaba de mí y colocaba sus manos en mi cintura, abrazándome.
–Acaba de llegar Charlie, Sue y sus hijos, y Billy Black. –respondió. –…Y ahora acaba de llegar tu familia. –agregó.
Escuché un auto llegar y segundos después una puerta abrirse, llenando de más voces el lugar.
–¿Cómo te sientes preparado con la comida humana? –pregunté bromeando. Carlisle resopló.
–Prefiero no pensar en ello. –dijo mientras arrugaba la nariz.
–Solo va a ser por una hora nada más y luego pueden vomitar eso sin que se den cuenta. –respondí animándolo. –Vamos a recibir a las personas.
Apenas me vieron, recibí muchos halagos debido a mi elegante, pulcra y coqueta vestimenta, a excepción de Leah que casi todo el tiempo parece molesta por algo. Todos hablamos, reíamos, comíamos las galletas con temática de Navidad de Esme y bebíamos, viendo (algunos de nosotros) como de manera disimulada como los Cullen botaban la comida o bebida.
Al llegar la comida pesada, fue muy cómico. Los Cullen, papá, Sue Clearwater y el tío Charlie se sirvieron de comida en porciones normales; en cambio, Jacob, Seth, Leah, Robert, Daniel y yo eran porciones para llenarnos hasta vomitar. Nadie dijo o nos miró raro a excepción de los Cullen que se les notaba la cara de asco y sorpresa con nosotros, a pesar de que lo ocultaban de manera disimulada. Ver a la familia de vampiros con otros ojos mientras comen daba cierta comedia y tener compasión con ellos; los lobos y yo teníamos que simular nuestra risa al verlos comer "tierra" para ellos. Cuando todos terminamos, Jacob y yo nos ofrecimos a lavar los platos mientras los Cullen iban hacer sus "necesidades".
Al llegar los regalos la mayoría fue ropa, adornos de los nativos de La Push y juguetes (por los niños). Sin embargo, hubo regalos distintos; Daniel, Robert y yo compramos entre los tres varias herramientas para arreglar/esculpir/crear a papá que le gustaba tener ese tipo de cosas (no sabía nada de herramientas, se lo dejé a mis hermanos, yo solo aporté en dinero); como forma de broma y para avivar la llama del amor de mi hermano y su novia, le regalé unas esposas iguales a las policiales (hubo muchos vitoreo y risas por esto); Rosalie le regaló más discos de videojuegos a Emmett; Jasper me regaló un libro de psicología (él sabía que me gustaba esta área y más cuando él sabe que sé "leer a las personas", cuando solo soy observadora); Carlisle me había regalado toda la saga del Señor de los Anillos en Alemán (se lo agradecí muuuucho, hasta con besos, saltos y abrazos); Jacob le regaló a Renesmee un collar con un dije de un lobo hecho de madera (los que entendieron el regalo nos pareció muy lindo, a excepción de Edward. Él va a ser el papá más sobreprotector de esta tierra y Bella concuerda conmigo).
Ya era bastante tarde y la mayoría teníamos sueño, todos nos despedimos y prometí ir a casa mañana.
Ya era el momento de darle el verdadero regalo a Carlisle…
En el intercambio de regalos le había regalado unas cuantas camisetas deportivas de Beisbol, camisas formales y corbatas. El regalo real era un disco con grabaciones mías de canciones hechas por mí o covers de algunas canciones; este regalo se lo quería dar en privado, me avergonzaba un poco hacer muestras de afecto delante de la gente (sean besos o algún detalle romántico. La excepción fue con mis libros.). Para el regalo tuve que pedirle ayuda a los Cullen que conocen muy bien a Carlisle, Alice al saber que compuse algunas canciones me recomendó que me grabara cantándolas y se lo regalara ya que él le gustaba mucho escucharme cantar; Edward y Rosalie, que eran los músicos de la familia, me consiguieron un estudio en Seattle y me ayudaron a componerle el ritmo de mis creaciones; el resultado fue mejor de lo que pensaba y resultaron nueve canciones que se habían grabado. Guardé el disco en un estuche y escribí en un papel con mi propia letra el nombre de cada una de las pistas, pegándola en la tapa del estuche.
Al llegar al cuarto de Carlisle, saqué de mi bolso el disco y miré nuevamente la lista de canciones que había allí.
1. Dream On (Aerosmith Cover)
2. Welcome to the Jungle (Guns 'N Roses Cover)
3. Beautiful with You*
4. Break In*
5. I Put a Spell on You (Jalacy Hawkins Cover)
6. (You Drive Me) Crazy (Britney Spears Cover)
7. Naked (Avril Lavigne Cover)
8. Anything but Ordinary (Avril Lavigne Cover)
9. Iris (Goo Goo Dolls Cover)
*Letra compuesta por: Angel Swan
Música compuesta por: Edward Cullen; Rosalie Hale
Esta es una lista de canciones para ti. Espero que te guste. Te amo mi sexy doctor vampiro.
Justo en el momento en que me iba a levantar de la cama para salir y buscar a Carlisle, resulta que él mismo había entrado a la habitación y ahora me encontraba nerviosa. El vampiro me detalló y vio lo que tenía en la mano, me miró confuso por mi actual reacción.
–¿Pasa algo?
–Amm… –miré el disco nuevamente y luego a él. –Mi verdadero regalo para ti es este. –estiré mi brazo hacia su dirección, mientras evitaba su mirada.
Vi como cogió curioso el disco y detalló lo que había allí, observé como sus ojos brillaban de felicidad y su mirada pasaba de verme a mí y al disco. En un parpadeo, me encontraba rodeada por los brazos de Carlisle.
–Gracias Amore. –se separó un poco de mí y luego me dio un pequeño beso. –Atesoraré con mi vida este regalo. –señalando el disco. –¿Cómo hiciste esto? –preguntó curioso.
–Aproveché que estabas ocupado en el hospital y, entre Edward, Rosalie y yo, fuimos a un estudio en Seattle para grabarme cantando todas esas canciones. –respondí con una sonrisa, orgullosa de mi regalo. –Rosalie y Edward tocan muy bien los instrumentos. –le informé.
–¿Estudio? –preguntó impresionado. –¿Te refieres a un estudio de música? –asentí. –¿Todas estas las cantaste? –señalando el disco. Volví asentir. –Definitivamente voy a escucharlo.
–Espero que te guste la lista y mis composiciones.
–Te aseguro que me gustará. Adoro escucharte cantar. –dijo sincero. Se separó un poco de mí, se mostraba nervioso. –Yo también tengo un regalo adicional.
–Ya es suficiente con los libros Carlisle. –y era cierto. Él sabía bien que no me gustaba que gastara mucho en mí, sabiendo yo que él tiene una gran cantidad de dinero y cosas de mucho valor.
–Ya vuelvo. –en un parpadeo desapareció y en otro parpadeo que hice, Carlisle apareció con mis botas y chaqueta para el invierno. –Necesito que te pongas esto. –entregándome las dos prendas de ropa. Yo lo miré confusa. –Confía en mí, póntelo. –insistiendo.
Me cambié las plataformas por las botas y me quité mi chaqueta para ponerme mi anorak. Ya lista, ambos bajamos las escaleras hasta llegar a la parte trasera de la casa. La nieve llegaba por mis tobillos y estaba empezando hacer un frío infernal, ya estaba temblando. Vi como Carlisle se agachó como siempre hace cuando me tengo que montar en su espalda; sin decir ni una palabra me monté sobre él y abracé sus hombros.
–Cierra tus ojos. –pidió Carlisle. Yo hice lo que pidió y apoyé mi frente en sus hombros.
Sentí la brisa helada quemándome las mejillas y las orejas, pero aguanté hasta que Carlisle me enseñara lo que tenía para mí.
–Abre tus ojos, ya llegamos. –pidió luego de varios segundos.
Al abrirlos, estábamos delante de una pequeña casa. El diseño era de esas casas de campo antiguas hechas de roca y madera, de esas que parecen sacadas de cuentos de hadas. La casa estaba en el medio del pequeño claro y junto con la casa estaba un pequeño camino que se dirigía hacia algún lugar detrás de nosotros.
–¿Qué es esto? –pregunté.
–Nuestra casa. –apenas dijo aquella respuesta entré en shock, haciéndome olvidar el frio que tenía. Mi mente estaba completamente en blanco y no podía formular alguna palabra. Lo único que hice fue mirarlo para buscar respuestas. –Quería tener algo de privacidad contigo e hice esto para nosotros.
Sin decir nada, volví a mirar a la pequeña casa delante de nosotros.
¡Hola chicas!
Aquí les dejo un capítulo larguisimo de Light in the Darkness.
Las influencias de Angie están haciendo que Carlisle sea más de su edad y se relaje :P
Les dejo una sorpresita el capítulo que viene, preparense.
Algo que se me olvidó decirles la vez anterior que publiqué es que había cambiado el tema de mi Blog. Vayan a visitar mi blog (el link está en mi perfil) y vean las cosas nuevas que coloqué, tanto de este capítulo como las cosas nuevas que hay en la pestaña de Light in the Darkness.
Dejen sus comentarios chicas, estos me ayudan a seguir con la historia.
¡Nos vemos!
