Capítulo 38: El rey de Tebas, el oráculo de Terry
"El talento, lo he dejado colgado en el tálamo en el que vive y reposa mi angustia. Soy preso de mi abulia y he desertado a mis propios ideales. Sumido ante la inseguridad, ilota de mis vanas ocupaciones; mientras escribo el epílogo del actor que se marchó cautivo de la confusión ¿Cómo puedo volver a ser el actor que se escapó de mis entrañas¿Cuál es el camino hacia el reencuentro con mi esencia?
Pido una señal divina que guíe mis pasos, reconociendo que la impaciencia de mis vicios se debe a la lejanía de las candilejas, que mis pies vuelvan a tocar un escenario, los escaños con público atento, las líneas de una obra memorizada en mis pensamientos y los aplausos la recompensa al artista que llevo intrínseco en mis venas…¿Qué obtendré como respuesta?...Es posible que el talento se marchite como un proceso mas, que se pierda por no ser aprovechado en su máximo potencial o que se agote como un manantial del que apenas me empape… ¿Cuál debería ser mi señal para que no la deje pasar cuando este frente a mis ojos?¿Donde se ha ido el oráculo que me guíe hacia el hado de mi vida¿Quizás he errado mi camino?"
Terruce Grandchester
3 de julio de 1915
Residencia Dufays
Perth – Escocia
Quiso arrancar la hoja arrepentido de lo que se dijo a si mismo hace semanas atrás. Esas palabras se plasmaron con las manos tambaleantes de un ebrio, el mismo que en noches de desesperación y en la búsqueda de una tregua con su angustia, se quedaron ahí, como un recuerdo patente.
Bajo el árbol del jardín, con la compañía de Mel dormida en su regazo, la leyó más de siete veces, en una oración silenciosa entre él y Dios, memorizando sus líneas y convirtiéndose en la última esperanza que susurraba en sus labios. ¿Cuántos pasaban por eso¿Cuántos existirían en ese mundo, que pensaran que tras largos años de estudio y esfuerzo, todo lo recorrido era en vano¿Se estaba a tiempo para dar un giro a su vida? miles de preguntas se posesionaron de su mente y solo pudo repetir que buscaba la señal para saber que hacer. La gran mayoría dormía, era la mejor hora para conectarse con sus ideas, el murmurar de su yo inconsciente que muchas veces ignoró, con un rocío de sal en sus mejillas, que secó instintivamente. Pensando en la compañía que fue tan fugaz en su pasar que de igual forma le dejó una huella y una enseñanza, la motivación para por lo menos indagar en sus propios pensamientos escritos en ese diario. Al levantar la vista, un ruido que provenía de afuera se hizo más cercano poco a poco. Una sonrisa se esbozó en sus labios, su alma volvió al cuerpo, el cosquilleo y la respuesta que esperaba estaba justo frente a sus ojos ¿Sería eso?
- Buen día mi gran amigo… ¿Qué lees¿Es alguna obra que en un futuro te gustaría interpretar? – El hombre de cabellos oscuros y grandes ojos azules, Benoit, le sonrió y extendió su mano para saludarle – No pudimos irnos, creo que si eso ha pasado será por algo ¿No lo crees?- Le miró con atención conociendo en la mixtura de los ojos de Terry, la respuesta.
- No entiendo…- Atontado con las frases de Benoit y sus preguntas a la nada que efectuó recientemente lo tenían sumido en una confusión
- Nada es un hecho fortuito, eso decía mi padre…prefiero tomar los "inconvenientes" como una razón de algo o alguien…que ha pedido una señal en algún lugar del mundo…- Le sonrió y vio palidecer el rostro de Terry – Lo siento si te asusté con las desvariaciones de mi padre, probablemente son locuras de un dramaturgo… es una forma de decir… ¿Terry?- Alarmado con su silencio y el notable cambio en su apariencia.
- Si… entiendo, no te preocupes que estoy bien- Le respondió dándole por fin un minuto de paz en su angustia.
- Hola, Terry – La joven, Mimi, luciendo un hermoso vestido verde, con un generoso escote apareció al lado de Benoit – No nos pudimos ir, tuvimos un inconveniente con los permisos pertinentes de dos de nuestros compañeros - Su sonrisa parecía que lejos de causarle una pena enorme, estaba feliz de estar cerca de él.
- Y pudieron dejarnos ahí tirados, que tanto papeleo para ir al frente de batalla, cuando todo mundo huye, nosotros estamos locos y queremos ir allá…esto me pasa por ser Brasileño … que mas da – El muchacho de piel canela, ojos color miel, se sentía culpable por esos problemas que le ocasionó a sus amigos.
- No… nadie que no quiera dejar la Troupe se le deja a su suerte… ¿Qué cosas dices Araken? – Le espetó dándole una palmada en la espalda, el director de esa peculiar compañía.
- ¿Dónde están todos¿Soleil? – Preguntó Alexandra, ordenando su vestido cuyo corsé dejaba sus atributos bien puestos, sonreía fascinada por el inconveniente buscando con la mirada a Albert.
- Están todos adentro…es algo temprano – Comentó Terry con alegría de volver a verlos y ya mas repuesto de su primera impresión.
- ¿Y que haremos mientras esos dos arreglan sus problemas¿Tener vacaciones¿Ir de fiesta? – Comentó otra chica, Paulette, algo decepcionada de quedarse por más días ahí.
- Nada de vacaciones… tenemos que hacer la obra que teníamos planeado en Glasgow…yo creo ¿o no? – Aseveró Jean Paul. Uno de los gemelos del grupo.
- ¿Cuál obra? – Terry se intereso ante lo que conversaban entre ellos.
- Antígona…la obra que hemos preparado hace meses – Le respondió Jean Michel, enseñándole los libretos – Nuestro director tiene una devoción por Sófocles, Esquilo y Eurípides … Y tantos otros
- ¿Ustedes hacen obras de ese tipo?- Revisó el libreto y recordaba perfectamente esa obra sintiendo un magnetismo especial al tener eso en sus manos.
- Por supuesto, Terry… no somos un circo que se divierte todo el tiempo. Hemos representado obras como: La Iliada, Edipo Rey, Edipo en Colono, los siete contra Tebas y Antígona. También me gusta mucho Moliere y hemos representado: El médico a palos, Las mujeres Sabihondas, El enfermo Imaginario, El amor médico…siento una enorme atracción hacia el trabajo de ese dramaturgo y su fijación particular hacia los galenos – Le sonrió Benoit intuyendo que el tema le apasionaba.
- Yo te dije que podías pensar en volver a las tablas…de la mano de la Troupe en Francia… allá teníamos pensado llevarle a los soldados unas obras entretenidas - Mimi lo tomó del brazo para que se fuera con ella y Mel, el cachorro de Joann, que sostenía en los brazos.
Todos los demás se fueron a saludar nuevamente a los amigos de esa casa. Los mas felices de verles eran: Joshua, Liam, Liz, Joann, ofreciéndoles de inmediato alojamiento para los días en que se quedarían, enseñándoles cuales serían sus habitaciones con la ayuda de Jenny y Meg.
Los demás en especial Erin y Candy, no les pareció agradable ver la insistencia y coquetería de dos jóvenes en particular: Mimi y Alexandra, cuyo atuendo no era el indicado para esa hora de la mañana; pero si era evidente que provocaba una distracción para el cuarteto de ojos, de dos hombres en especial.
- Mira quien ha llegado para tú alegría … - Le murmuró Erin a Albert sentado a su lado, al ver que lo primero que hizo fue llevar la vista a los atributos de la joven que exhibía de forma gratuita. – Para que digo que mires…si es obvio que lo harás…
- ¿Qué?...pero… ¿Por qué lo dices?- La miró sin entender el motivo de su rabia. Erin hizo un desprecio evidente para Patty, Paolo, Archie y Candy, que estaban frente a ellos.
- Si claro…no te hagas el que no ve y no sabe…si al final de cuentas eres hombre igual que todos… - Musitó con especial ira en sus gestos.
- Que bueno volver a verles – La muchacha se fue saludando a todos en la mesa; pero con quien mas se esmeró en inclinarse y ser coqueta sin reparos fue justamente con el apuesto Albert que solo sonrió nervioso.
- JAAAAA…Verles suena a muchos cuando en realidad es un singular…¿Por qué no eres mas franca y dices que bueno VERTE , ALBERT?- Todos dirigieron la mirada hacia la doctora, que lejos de decir esas frases en silencio se le escaparon con una furia singular.
- Si… puedes tener razón "Querida" ¿Algún problema con eso? – Interrogó de forma desafiante la francesa, Alexandra, instalada al lado de Albert.
- Primero que todo…tengo nombre y apellido Erin Henson, hermana de Liam… segundo El problema no lo tendré yo, lo tendrás tú …con él …- Indicándole con el dedo meñique - Albert…que acostumbra a ser muy galante con todas…por supuesto nadie es la excepción …- Albert la miró impresionado por su actitud.
- ¿Te refieres a mi? Erin… te estoy hablando – Le molestó el tono que usó y mas aún con personas que él no conocía.
- ¿Es que acaso no te llamas Albert ahora? – Con una voz dura e irascible, arqueando sus cejas, que provocó una reacción inusual en el apacible Albert.
- ¿Me perdí de algo?... ¿Qué pasa aquí? – Interrogó Archie, que no paraba de comer y observar esa escena de celos protagonizada por el triangulo amoroso.
- Cállate Archie… no te metas en discusiones de…¿Enamorados? – Le murmuró Patty que tampoco entendía mucho.
- ¿Cuál es tu problema?... – Le dijo la Francesa con un tono que enfureció a Erin.
- Señorita Erin, la buscan afuera… - La voz de Belle detuvo justo una posible discusión.
- ¿Si?... es cierto…con el permiso de todos… - Erin se levantó lanzando la servilleta en la cara a Albert que continuaba mirándola sin entender.
- ¡Erin! …espera ¿No quieres que te lleve? – Albert la alcanzó y vio que la persona que le esperaba era el mismo tipo que mencionó como su ex - ¿Qué es lo que quiere ese, ahora? – Indicó frunciendo el ceño.
- No es necesario que me lleves, no quiero que dejes sola a tú invitada… con tu permiso…- Sin darle tiempo a retenerla se fue, siendo testigo de la efusividad con que el tipo la saludó y de que la misma Erin dejó que la llevara hasta el hospital.
- ¿Ya has visto a esos dos de ahí? – La bruja Meg que intentaba leer la mente desde hace días estaba prestando atención a cada uno de los integrantes del grupo
- No se a quienes dos te refieres – El científico que estaba sentado a su lado leyendo un libro se quitó las gafas y las dejó sobre la mesa
- A Erin y Albert… esos dos en cualquier minuto explotan y… - No se animó a continuar, le dio un vistazo al chico notando un aire distinto - ¿Tu no usas lentes? …es decir si hago esto – Le sacó la lengua e hizo miles de gestos burlesco encima de su cara - ¿Lo has visto?...
- Y si…he visto tus musarañas…¡no soy ciego! – La observó por largo rato, sin entender mucho la forma en que se comportaba la bruja.
- No entiendo ¿Para que usas esos anteojos entonces? – Preguntó Meg, cuidando del escote de su vestido, por la inspección del científico.
- Creo haberte dicho, que son por si acaso… no quiero que mi vista se estropee – Le murmuró de cerca.
- Claro menos ahora…. – Mirando a la joven que estaba al lado y hace rato le sonreía de forma descarada.
- No se que has querido decir con eso, te recuerdo que no leo la mente, como tú pretendes hacerlo – Se levantó y se fue a conversar con la hermosa joven que él notó hace rato que lo observaba.
- Mhhhh parece que tendré que unirme al clan de las olvidadas… - Le murmuró a Candy que estaba ensimismada sentada a su lado.
- ¿Qué cosa?...
- El clan de las olvidadas… tú por Terry, esa tal Mimi le ha echado el ojo y al parecer es de las que colocan la bala también ¿No harás nada? – Preguntó la pelirroja bruja.
- ¿Debería?...noooo… él puede hacer lo que le plazca, es problema de esa chica que no le importe que él esté comprometido para casarse – Respondió mirando de reojo la conversación cercana que tenían los dos.
- Pfffff… el problema tuyo es que para TI SI es un problema …el que él comprometido con esa neurótica de Susana – Le dio su opinión sincera, con la intención de ayudarla.
- Meg… no la llames así…- Reprendió por su tono.
- Candy, no le tengas lastima que te aseguro que esa demente no la merece… - Insistió en insultarla, porque desde que la vio notó su aura contaminada.
- ¿Cómo lo sabes¿La conoces?- Interrogó curiosa Candy.
- La vi y se por mis capacidades brujeriles – Haciendo un gesto con sus manos como si estuviera frotando una bola de cristal – Que te diría que es…una típica sanguijuela o garrapata, como quieras tú llamarle…que le fascina inspirar lástima por una condición que ella misma escogió en los miles de caminos que tenemos la opción de ELEGIR …Ya sabes el libre albedrío…y que le encanta sacar en cara a los que son generosos de corazón, para obtener beneficios propios…lo que ella hizo por Terry no fue un acto puro de amor incondicional, se convirtió en una treta para ganarse una amor que ella sabe que no le pertenece…O te mueves ya o perderás …
Candy la miró asombrada. La chica pelirroja ni se inmutó para dar sus percepciones, simplemente le habían aflorado casi como una clarividencia y no se guardó nada. No dijeron nada mas, ambas observaron como ese grupo llenaba en cuestión de segundos la casa de alegría, optimismo y todos exudaban seguridad ante sus aptitudes artísticas.
Sheila junto con Joshua le enseñaban unas canciones que compuso la morena a Benoit, con la intención de amenizar las obras que representaban con sus títeres. La Troupe completa se reunió en una sala vacía de la casa de Joann, debían ultimar detalles para presentar la obra: "Antígona" esa misma tarde, en un teatro en Glasgow.
Terry escuchaba y observaba curioso como algunos recitaban sus intervenciones, casi sin necesitar de repasar sus libretos. El papel de la hija de Edipo era de la sensual Mimi, que le sonreía al ver que la miraba. El de la hermana, Ismena, la otra hija de Edipo, era de Roselyn. El hijo de Creonte, Hemón, enamorado de Antígona, era de Kirill, los demás tenían otros papeles menores. La presencia demacrada de Agobart, que tenía que interpretar al Rey de Tebas, Creonte. Los preocupó a todos.
- ¿Cómo es eso? – Le reclamó Kirill a Agobart
- Que quieres que te diga… Benoit ya lo sabe, no me siento bien desde anoche…tendrás que buscarte otro padre – Le dijo riendo apenas y encogiéndose de hombros
- ¿Qué vamos ha hacer? No tenemos quien haga de Rey Tebas…y que se sepa la obra…me quedé sin marido…- Jinetee la mas adulta de todas, representaba a Euridice, la esposa de Creonte, estaba muy preocupada, levantó sus manos horrorizada de no poder responder al compromiso pactado.
- Yo no pensé que harían la obra, yo juraba que nos íbamos de una vez a Francia y bueno…Lo siento - Explicó el adolorido Agobart mientras iba con Ben para que le revisara.
- Cálmate… Ginette, lo puede hacer Jean Paul ¿o no? – Preguntó Kirill mirando al chico.
- Noooooooo…. No puedo porque no tengo la menor idea cuales son sus intervenciones…además tengo la misión de ser el coro de ancianos…– Dijo de inmediato escabullendo a la responsabilidad
- Creo hay alguien que conoce esta obra…ahora que acepte o no … - Benoit miró a Terry que observaba la vestimenta que Soleil traía para el estreno de esa obra.
- ¿Qué¿Qué pasa? – Al ver que todos le miraban con curiosidad
Benoit se lo llevó al invernadero, ese enorme espacio de reflexión para convencerle. Era una buena opción, sus mas de trece años en esa labor de dirigir una compañía le daban el respaldo de que jamás había errado al momento de escoger el papel de cada cual en la Troupe. Lo observó y notó esa ansiedad por volver a ser un actor, conocía las críticas que se efectuaron entorno a trabajo en Broadway y al mirarlo sabía que tenía esa pasión por el drama, las luces y los aplausos, no necesitaba más hoja de vida que esa.
- Terry… Tengo que pedirte un favor enorme – Le dijo por fin algo incómodo, temeroso de que tal vez no aceptaría.
- ¿Qué¿Cuál?
- Yo se que tú conoces esta obra…Antígona y creo que estarías perfecto para ser el Rey de Tebas, Creonte – Sonrió expulsando de una vez su petición.
- ¿Qué?...noooo… yo ye te dije que dejé de actuar…- Le respondió sin vacilaciones y petrificado con la propuesta.
- Si se lo que me dijiste y espero que no hayas olvidado lo que yo respondí a eso… - Le comentó y esperó que a él evocara ese minuto en la despedida del día anterior.
- Entiendo…pero no se las intervenciones del Rey de Tebas…- Terry recordaba cada palabra que le dijo, lo que se dijo a si mismo esa mañana, recobraba un sentido especial – Además es un personaje que debería hacerlo una persona mas adulta…
- Si las sabes…- Con total seguridad y mirando a sus ojos – Sobre el actor que le interprete, da igual para eso se ha inventado el maquillaje y las pelucas ¿no?
- No…te digo que no las se ¿Por qué debería saberlas?- Preguntó creyendo que tal vez él era muy evidente.
- No es la obra que … hizo tu madre hace algún tiempo…Eleanor Baker…- Mas que una pregunta era una aseveración y eso le sorprendió.
- Yo…¿Quién te dijo que ella es mi madre?- Aturdido por lo que acababa de decir.
- Siento si te molesta…se que tal vez quieres ser valorado por el talento que tienes y no por el que viene de la mano de tu madre… pero ese es el rumor que se regó como pólvora mientras eras actor…si me permites, tú tienes un talento especial, único y que te hace ser: Terruce Grandchester…
El silencio se convirtió en un preludio, lejos de estar molesto por esa invasión a sus más recónditas vivencias y secretos, tenía que reconocer que Benoit era muy asertivo. Pudo comprender que hace minutos atrás le confesara que él era hijo de un famoso dramaturgo y director de teatro y le dolía ser comparado. El Joven y experimentado Director Benoit, que él le calculaba unos 34 años no llevaba su verdadero nombre, enviudó hace unos años y no quiso indagar mas en su vida, ahora le estaba suplicando por su ayuda y sobretodo confiando en su capacidad.
Una parte de su corazón le diría que si sin pensarlo mucho y otra sería mas reticente, el temor de haber perdido su talento lo bloqueaba. Si conocía la obra, tanto como Romeo y Julieta, esa era la verdad, la leyó miles de veces y aprendió sus líneas, cuando vio a su padre leyéndola. Averiguó bien las razones por las que un Duque tuviera el gusto por ese tipo de lectura, descubrió con asombro no solo traía a su memoria a su madre en su mejor época como actriz, si no que la evocaba cuando la conoció su padre y por vagos instantes creyó ver en su expresión algún atisbo de amor reflejarse en sus ojos. ¿Porque razón el destino lo obligaba a aceptar participar en la misma obra donde su madre comenzó sus primeros pasos? Sintiendo que la respuesta que tenía apunto de escapar de sus labios era la correcta, tal vez era el oráculo se la musitaba de forma indirecta.
- Esta bien…acepto…pero solo por esta vez – Respiró por fin, sintiendo como si el alma le hubiese vuelto al cuerpo y los mismos nervios de una primera vez arriba de un escenario lo confundieran.
- ¿De verdad? … mejor no te lo pregunto, no quiero que te arrepientas…anda con Soleil para que te de el traje…Terry…te lo agradezco mucho, de verdad es un honor que aceptes esto – Benoit salió a encontrarse con los demás y dar la noticia.
- ¿Y que paso? – Preguntó Ginette al lado de Soleil.
- Que Terry aceptó – Con una sonrisa a todos – Terry será por esta tarde…el Rey de Tebas, Creonte – Dijo con alegría.
- ¡Que bien! – Todos lo celebraron contentos y aliviados
- ¿Qué cosa? – Preguntó Candy que estaba ayudando a Soleil con los trajes.
- Que Terry, aceptó volver a las tablas… vaya y pensar que ese milagro lo hice yo…- Mimi se atribuyó de forma vanidosa el resurgir de un gran actor, ante las miradas de los demás que la conocían por esos comentarios.
Candy fue testigo de cómo volvió el rutilar en los ojos de Terry, efectivamente estaba renovado, alegre y optimista y era por retomar un camino que creía olvidado y probablemente la joven tuvo la empatía y las palabras exactas para convencerle y obrar ese milagro en la vida de él. No podía evitar que eso le afectara, a tal punto de sentir que le invadía un extraño temor, más que el saber que estaría pronto a casarse con Susana. Lo observó absorta por largo rato, desde la perspectiva que le otorgaba la casita del árbol, reconfortada viendo como ensayaba y subrayaba del libro de Joann, los parlamentos de Antígona y su papel de Creonte.
Las dos amigas la miraban, entendiendo que estaba renunciando a alguien que le dio luces de querer estar junto a ella y lo dejó pasar.
- ¿Candy, porque no te animas a dejar que Terry y tu tengan una nueva oportunidad? – Liz estaba buscando unas cosas en el baúl con ayuda de Joann- ¿Qué me miras así Joann?... tenía eso apretado aquí – Señalando su garganta – Lo tuve que decir y que tanto…
- Eso no es posible, él tiene un compromiso que cumplir – Musitó Candy, con tristeza aún observando a Terry de lejos.
- Pero es obvio que no quiere ese compromiso y no tiene el menor sentido cumplir algo que no siente…¡Es absurdo! – Replicó Liz, mientras lanzaba algunas cosas que llevaría hacia abajo.
- Yo agregaría que a Mimi, le importa poco ese compromiso…si tiene suerte o mejor dicho VALENTÍA de doblarle la mano al destino, se puede quedar con Terry ¿No te dan ganas de desinflarle a arañazos las pechugas infladas que tiene y que exhibe con tanto descaro ante las narices de él? – Joann se irritó al ser testigo de tanto descaro por parte de esa joven, que ninguna de las dos conocieron antes, porque era nueva junto con Alexandra.
- ¡Joann!...no digas eso… - Recriminó Liz ante su comentario y se animó a agregar mas – Aunque tiene razón…¿No han visto como lo mira? Lo que dijo: Vaya y pensar que ese milagro lo hice yo – Imitó de forma grotesca las palabras arrogantes de esa chica- Si claro la guinda del pastel…yo que tú Candy marco los límites en esto, que aún no comienza el partido…- Pensando en la forma de ayudarla.
- Liz… yo no creo que ella tampoco tenga opción frente a él… - Comentó Candy con una ingenuidad que a ambas chicas les hizo gracia.
- Si como si eso le importara a la fulana esa…- Agregó Joann conociendo que los hombres se iban detrás de cualquiera que exhibiera un poco más.
- Hay una fecha de matrimonio, que yo misma leí en un reportaje que le efectuaron a Susana… ella estaba tan feliz y no soy quien para destruir esa felicidad – Murmuró Candy con una melancolía que irritaba a Liz.
- Pero Candy…es una felicidad construida en base a la nada; porque desde que tengo tiempo de conocer a Terry jamás lo vi reír y estar contento estando al lado de Susana… no estaba a gusto con ella – Explicó Joann, creyendo que sus palabras la convencerían.
- ¿De verdad?... – Las dos chicas asintieron – Pero me imagino que el tiempo…- Volvió a ser pesimista.
- No… estás equivocada ni el tiempo, ni los mil accidentes que Susana se invente lograran que él se enamore de ella…- Acotó Liz ya queriendo abofetearla por hacerse a un lado ante su propia felicidad.
- Mejor ordenemos todo para ir al hospital…hay que hacer esa obra con los títeres a los pequeños…y por la noche ir a ver la obra a Glasgow – Se apuró en llevar unas cosas mas en sus manos.
- Cambia el tema… que yo se que te quedara dando vueltas, espero que no sea tarde para que le digas a esa pechugona de afuera que Terry es tuyo… - Insistió Liz, intentando que se animara a luchar; pero ante su mueca de desgano entendió que solo dependía de ella.
Las chicas continuaron recopilando unos trajes y unos títeres que tenían guardados en un baúl de la casita Lawhi, sin querer atormentar mas Candy por su cara se podía adivinar que efectivamente le dolía ver el interés mutuo que surgió entre Terry y Mimi. La misma Candy, creía que ellos compartían la misma pasión por el teatro y era muy normal que al final de cuentas él se terminara fijando en personas de gustos similares. Bajaron del árbol y Terry continuaba leyendo, apenas le dirigió una mirada cuando estaba frente a él, con la intención de hablarle.
- ¿No vas a ir al hospital?...- Preguntó llevando una caja con ella.
- No, no tengo tiempo…voy a prestarle una ayuda a Benoit.- Comentó con una frialdad que ya le conocía.
- Pero quedaste de ir a ver a la pequeña, Anais…¿Lo recuerdas? – Intentó que volviera a mirarla y lo hizo pero sin reflejar nada en especial.
- Si; pero la niña entenderá si tú le explicas ¿Lo harás? – Respondió mirándola por segundos y volviendo a la lectura.
- Explicar que…
- Que hay algo mas importante que hacer…- Dijo apenas mientras continuaba subrayando el libro.
- No soy capaz de decirle algo así a un niña enferma…deberás decirlo tú, no soy tu mensajera para ese tipo de cosas – Reclamó molesta por no prestarle atención.
- ¿Qué es lo que insinúas?- Se levantó del césped y quedó cerca de ella.
- No insinúo nada, te acabo de llamar: Insensible por si no lo has notado – Retrocedió creyendo que eso le irritaría, al ver su mohín de desagrado.
- ¿Qué sabes tu lo que yo pienso y siento?...claro que no sabes porque tú costumbre es interpretar los sentimientos de todos desde tu prisma de mártir – Le dijo tomándola del brazo y con rabia en la mirada.
- No es cierto…yo…- Intentó zafarse de su mano; pero no la dejó
- Tu nada… si no quieres decirle eso a Anais, se lo pediré a Joann o Liz…puedo comprender que tú eres incapaz de saber lo que esto significa para mi, al parecer no tenemos ninguna afinidad…- Terry parecía querer herirla o culparla de su intromisión en su vida. Mirando con detención los ojos de Candy que por instantes reflejó el dolor de sus palabras.
- Si se lo que significa para ti; pero yo te estoy hablando de lo que tú como actor significas para una pequeña, que tiene serias complicaciones con su enfermedad….tú puedes volver a ser Terry el actor cuando quieras, cuando tengas el valor de retomarlo…Anais no tiene esa opción… - Explicó conteniendo las ganas de llorar.
- Entiendo… - Lo que acaba de decir ella le llegó - Pero no puedo dividirme en dos, además nunca le dije que interpretaría el Príncipe que esa niña se empecinó en que fuera…yo creo que la que esta ansiosa por ser la Cenicienta eres tú ¿no? – Levantó su barbilla, cambiando el tono en que se refería a ella, para comportarse como el galán que le gustaba ser.
- No seas engreído, no se trata de eso…ahora el que no tiene ninguna empatía eres tú…- Empujó su mano de su barbilla molesta y Terry la jaló del brazo, para que no se fuera.
- Hola…¿Les interrumpo? – Mimi apareció frente a ellos, notando que Terry soltó del brazo de Candy cuando la vio.
- No la verdad que ella ya se iba…yo quiero conversar contigo, porque la verdad que tenemos mucho en común…me agradas por eso ¿Sabias? – Ante los ojos de la pecosa, le dio un beso en la mano a la joven que sonrió encantada.
Ella se alejó dejándolos solos, con lágrimas en los ojos por lo hiriente que podía ser, casi como si tuviese la condición de adivinar sus peores inseguridades, se ensañó con ese tipo de frases, dándole a entender que ella solo conocía una parte del Terry, era obvio si no compartieron mientras él se preparó como actor, ni las terribles razones por las que dejó todo, ni siquiera de eso habían hablado o mejor dicho no le había dejado contarle. No podía quejarse era en parte su culpa que las cosas llegaran a ese punto. Antes que el resto notara su pena y más aun Patty, que se acercó a preguntarle, no quiso confidenciarle nada para no arruinar la relación que sostenía con Paolo. Iban a ir durante la mañana a animar a los pequeños y por la tarde retomarían el viaje para ir a ver la obra en Glasgow de la Troupe de Montpellier.
Hospital St Augustus
Forfar – Escocia
Los chicos miraban por la ventana esperando ansiosos a Candy y los demás, por aquella función de títeres, que se les prometió.
- ¿Cuánto rato mas debemos esperar? …Ya tomamos el desayuno – Comentó decepcionado un pequeño con escaso cabello y un mascarilla en su pálido rostro.
- Yo creo que Tery va venir luego… - Anais la pequeña que era incapaz de pronunciar las dos erres, estaba ilusionada de volverlo a ver y de saber si aceptaría ser el Príncipe.
- Anais… él ya te dijo que no hace obras como la Cenicienta, Pinocho y ese tipo de cuentos que te gustan – Le explicó Ralph mirando su reacción y rogando que no llorara.
- Tu lo dices porque te enamoraste de la Princesa pecas…- Le dijo indicándole con un dedo y rugiendo como si fuera un león.
- ¿Qué? Jajajajajajaja ¿Es eso cierto?...vaya en un día de complicaciones, que me tuve que ausentar, por la maldición que me aquejaba, vuelvo y me entero de cada cosa… - Dijo Adrian riendo de su amigo junto con Conrad.
- No es cierto… Anais es una nena y no sabe lo que dice…- Se defendió el niño de las burlas de los demás.
- No soy una nena…ya pronto cumpliré cinco… - Le recriminó la niña.
- Uhhh…si toda una mujer – Se burló otro que la escuchó y le lanzó un almohadón.
- No comiencen…NO LANCEN ESO QUE NOS RETARAN A TODOS…¡Que yo no pretendo que me castiguen por décima novena vez! – Otra chica de trenzas se agachó para que no le llegara un almohadón en esa guerra que se armó.
Los más de diez chicos, se congregaron en esa batalla de almohadazos y saltos de un lado a otro, a pesar de las advertencias de una de las enfermeras, que se fue a pedir por refuerzos.
- ¡Que pasa aquí!...¡Tropa de enanos! – La voz de Liz los hizo detenerse en un segundo y mirar a todos lo que le acompañaban.
- LIIIIIIZZZZ….EEEEEEHHH- Todos gritaron a verla y corrieron a saludarla a ella – VINIERON TODOS…
- Yo misma…y acá está…pequeños y pequeñas…¡EL GRILLO MELODIOSO! - Indicó a Joshua que fue obligado a colocarse un traje negro con una abertura, un sombrero de copa del que salían dos antenas y de su cuerpo unas patas más.
- ¿Qué¿No era la cucaracha melodiosa? – Comentó una pequeña pelirroja mirando de cerca al grillo Joshua y a Liz que vestía con plumas.
- Este… ups… si…pero es que ahora les enseñará a tocar la guitarra ¿No que los grillos hacen un cri cri cri con las patas? – Explicó Liz y todos guardaron silencio pensando en lo que acababa de decir, empujó a Joshua para que tocara algo.
- Hmmm es cierto… como el que tengo aquí…- El pequeño Conrad sacó de su cajita de zapatos una enorme tarántula colocándosela a Liz en los ojos.
- AAAAAAAAAAAHHHHH…QUITAME ESO DE ENCIMA …CONRAD – Liz chilló aterrada con esa cosa peluda que exhibió ante sus ojos, saltando encima de Liam.
- jajajajajaja…. Conrad, no asustes a la gallina Liz…ella le tiene miedo a los bichos y en especial a las arañas…eso que tienes ahí no es un grillo es una araña – Le explicó Liam riendo del atuendo de Liz que estaba disfrazada de gallina.
- ¿Liz es una gallina? Yo creía que era un pavo real… jajajajaja – Se burló Ralph
- Bueno mi tropa de duendecillos, a la cama porque comenzaremos con los títeres – Les exigió Joann ante los reclamos de los chicos que obedecieron.
- Jo…lindo disfraz – Le dijo el niño de unos ocho años mirándola con admiración por su traje de caperucita roja - ¿Es verdad que el joven con cara de plátano es tu novio? – Su mirada se oscureció mientras indicaba a Ben
- ¿Qué¿Cara de plátano? – Joann lo observó y efectivamente por lo alto podría ser una banana, además accedió a disfrazarse de piña aunque por la chaqueta amarilla…- jajajajajajajaja ¿Te refieres a Ben? jajajajajajaja – No pudo evitar reír mientras Ben ayudaba a colocar un escenario improvisado con Paolo que estaba disfrazado de pirata, Archie de oveja y Luca de castor.
- Si… él ¿Es tu novio¿Es decir que te vas a casar con él?- Insistió el pequeño angustiado por la idea.
- Es mi novio si… pero casarme…este…yo…soy muy joven…aun – Explicó Joann con una sonrisa.
- Es decir tengo esperanzas de poder quedarme contigo cuando sea mas grande… - Sonrió el pequeño dándole un abrazo y ruborizado.
- ¿Qué?...¿Que dijo?...- Ben apareció de improviso había escuchado todo, excepto la comparación con el plátano.
- Ben…mi piña tropical, no vayas a discutir o ser hiriente con Sam…por favor – Le murmuró Joann a Ben que la abrazaba.
- No mi amor, como crees…no lo puedo culpar si se enamoró de ti que eres una preciosura… - Le sonrió con ternura logrando sonrojar a Joann y se agachó para hablar con el niño - Sam ¿Ese es tu nombre no?...- El chico asintió – Yo creo que por tratarse de ti, yo te puedo dar permiso para que le tomes la mano a mi novia, prometo no enojarme…
- ¿De verdad?...vaya eres en verdad simpático…no te diré mas cara de plátano – Le extendió su mano en señal de hacer las paces. Y se sentó para ver la obra. Mientras Joann se reía sin parar por el apodo
- ¿Cómo me dijo? – Le preguntó Ben a Joann – Te estoy hablando Caperucita Roja…¿De que te ríes?
- De nada…jajajajaja lo siento, es que te dijo cara de plátano- Joann se fue ayudar sin poder evitar reírse.
- ¿Y Tery¿Dónde quedo el príncipe? – Preguntó la pequeña Anais jalando de las plumas de Liz y tomada de la mano de Jenny que era un espárrago.
- ¿Terry?... es que no pudo venir, tenía una obra que hacer esta tarde y me pidió que te lo explicara…- Liz se arrodilló ante la pequeña que comenzó a hacer pucheritos de la pena
- Pero…él prometió venir…- Reclamó la pequeña.
- Anais no pudo…¿No oíste lo que dijo Liz? Él volvió hacer teatro eso quiere decir que lo veremos por aquí haciendo alguna obra que te guste…eso es bueno…tú probablemente colaboraste en eso…es una buena señal – Le murmuró Ralph a la pequeña que dejó de llorar.
- ¿Si¿Tu crees?- Pensativa en las palabras del chico y vio a Candy que repartía galletas que las chicas hornearon, disfrazada de mariposa - Hey princesa pecas…tú tienes que hablar con él…con Tery… ¿Lo harás? – La pequeña la miró aguardando su respuesta.
- Yo… este…. Puedo hacer el intento – La ayudó a subir a la cama antes de que comenzara la función.
A cargo de los títeres esta vez estuvieron Patty, Archie, Meg y Jenny, les habían enseñado durante toda la noche y fue mas sencillo de lo que esperaban, el relato lo efectuó Paolo con mucha gracia, provocando suspiros en algunas pequeñas por su galantería, la obra la escribió Joann se llamaba: "Las penas del Señor Conejo" Ben prestaba atención a la obra al punto de emocionarse en mas de una oportunidad, relataba la vida de un triste conejo que poseía unos enormes dientes y lo hacía distinto a los demás, era su mayor tristeza al punto de no querer salir mas de su madriguera; pero un día su amigo le quiso enseñar que existían otros animales que tenían otro tipo defectos mas importantes, como el de una rana que no tenía un pie y no podía saltar alto como sus hermanos; sin embargo se las ingeniaba para hacer lo que mejor podía, un castor que no tenía su cola completa y le era difícil para aplanar sus casas mientras construía; sin embargo hacia el doble de esfuerzo por hacer lo mejor que podía.
La obra terminó y todos los chicos aplaudieron emocionados con la nueva obra de Joann y mas de alguno sintiéndose reflejado en su interior con esos sentimientos de temor al poder ser rechazados por su apariencia ya que sus enfermedades eran complejas y difíciles de ser aceptadas por muchas personas de su entorno y peor aún a mas de alguno le ocasionó el ser abandonados por sus propios padres, como era el caso de Anais y de otros chicos mas. Continuaron enseñándoles la danza de la gallina feliz, mientras el grillo melodioso tocaba la guitarra y Sheila el pandero, Liz hacía toda clase de gestos y movimientos que los demás debían imitar, ocasionando la risa imparable de los pequeños. Liam la observaba divertido, con la belleza de su sonrisa y de dejar de lado esa fijación que siempre le acompañaba de insistir en convertirse en una actriz respetable y seria, cuando ocasionaba la alegría de esos chicos.
Llego la hora de la despedida y la entrega del dibujo del pintor que los chicos pegaron en la pared cerca de su cama. Se fueron prometiendo volver, apurados en llegar a la casa para arreglarse y partir hacia Glasgow a ver a Terry.
Teatro The King´s
Glasgow – Escocia
Una pancarta se cruzaba de lado a lado, unos anuncios y volantes se esparcieron durante un rato por todo Glasgow. El teatro que tenía mas de diez años y una gran reputación a nivel internacional, cuyo dueño no tuvo ningún inconveniente cuando los actores quisieron ir horas antes a conocer el escenario y habituarse a ojos cerrados cada centímetro del lugar, en el que ya se habían terminado los detalles mas importantes de la escenografía.
- Dijiste que era un obra sin importancia…este teatro es de reconocida trayectoria...Benoit… - Terry estaba nervioso al ver que el dueño del teatro le quedó viendo.
- No te preocupes, es solo por esta noche …es el trato al que llegamos con el Señor…creo que ya sabe que eres Terruce Grandchester… - Le murmuró Benoit, viendo la admiración con que lo miraba.
- ¿Van a venir todos no es así? – Preguntó Giuliana ayudando a Soleil con unos trajes.
- Si…Terry ven por acá que te enseño los camerinos – Se fue con él por el angosto pasillo hasta llegar al que sería su camerino, se dio el tiempo para colocar en la puerta su nombre en una placa de baquelita.
- ¿Qué?...esto no era necesario… - Abrió la puerta y ya había un ramo de flores esperándole, un hormigueo erizo los vellos de sus brazos.
- Si lo es… las flores son un obsequio de todos los Montpellier que te agradecemos tu gesto, por brindarnos tu ayuda…- Le dijo Benoit dejando que Soleil dejara el traje de Terry sobre un colgador.
- ¿Necesitas que te maquillen¿O prefieres hacerlo solo? – Preguntó Soleil que venía con Colette que se encargaba de eso.
- Esta bien… creo que debo verme mayor para ser el Rey de Tebas…- Guardó silencio repasando nuevamente el parlamento en su mente, durante todo el viaje lo hizo además de sostener una conversación con Benoit que le daba vueltas.
- Creo que ya han llegado los chicos…¿Son tus amigos no? – Colette lo miró a través del espejo, notando cierta pena en su mirada.
- Si… son mi únicos amigos – Le respondió Terry con emoción – Son los amigos que me han llevado a encontrar muchas respuestas en mi vida que yo ignoraba, me había cerrado a creer que los sentimientos de ese tipo existían y creo que me perdí de mucho…desearía poder seguir compartiendo con ellos: Joann, Liz, Liam, Joshua, Ben, Meg, Luca, Paolo, Jenny, Erin… - Mirando sus manos sonriendo, porque podía ocupar mas de una, para contabilizarlos a todos y pensando que con cada uno tuvo la opción de conversar, compartir y les aportó algo en su vida… - ¿Qué me está pasando¿Porque estoy tan emotivo¿Es porque estoy a punto de decidirme a ir con la Troupe a Francia?¿Es que es la primera vez que me siento querido y apreciado por unos buenos amigos?
- ¿Te sientes bien? – Colette le había dicho hace rato que estaba listo y detrás de ella estaba Joann y Liz.
- Si… no es nada… Que lindas damas me honran con su presencia…- Les dijo con una gran sonrisa a Joann y Liz por sus vestidos. Se levantó y les dio un abrazo a cada una, que las pilló desprevenida.
- ¿Terry estas bien? – Le Preguntó Joann al ver que aún la tenía abrazada en un gesto fraternal, sintiendo tristeza.
- Si… yo lo siento…se que no acostumbro a hacer eso…- Se avergonzó y se sentó exhalando sus nervios.
-Vaya si que te ves mayor…- Mirando detenidamente el maquillaje - Bueno solo veníamos a darte buenas vibras… no podemos decir la palabra innombrable en un teatro… - Le dijo sonriendo Liz.
- Es cierto ¿Lo demás?...¿Candy?- Preguntó Terry arreglando la peluca que traía.
- Está afuera …te dejaremos para que te tranquilices y te vistas – Liz abrió la puerta y salió con Joann
- ¿No te dio la sensación que cuando nos abrazó fue como si se estuviera despidiendo?- Preguntó Joann a su amiga.
- No se…es que Terry es …extraño – Le respondió y aunque Liz lo veía normal a Joann le siguió dando vueltas.
Se reunieron con todos los demás. Candy estaba algo nerviosa con total empatía con lo que probablemente sentiría Terry en ese momento tan importante. Observando los detalles de ese escenario y de forma rápida decidieron instalarse en el palco, porque comenzaron a llegar más personas y periodistas que se enteraron que en esa obra estaría ni más ni menos que Terruce Grandchester.
- Ven por acá, Liz…pero no me pises – Le reclamó Liam, sosteniéndola por la cintura. Aprovechó de mirar lo linda que se veía con ese vestido corte Imperio de color rosa.
- Podrías levantarte para que yo pase… en vez de colocar tu manota de pulpo ahí ¡Que insolente eres en verdad! – Le recriminó ella molesta de su inspección - ¿De que te ríes?...Caramba que horror…
- De nada…ya pasa de una vez…- Le dijo Liam sin poder evitar reír.
- Oye tú ¿No me dejaras pasar a mi primero? – Le espeto Meg al científico que estaba más preocupado por la chica nueva, la monumental Sandy, que no actuaba en la obra y que se instaló cerca de ellos
- ¿Para que si tu puedes pasar volando? Jajajaja – Se burló y Meg le dio un carterazo de la ira.
- No vayan a pelear ahora …ustedes siempre lo hacen en este tipo de eventos – Les imploró Albert, a todos, mirando a ver si venía Erin.
- ¿Buscas a alguien? – Le preguntó la voluptuosa Alexandra, que llevaba un vestido color oro y con un amplio escote.
- No…¿Tú no vas a actuar hoy? – Preguntó Albert incómodo por la coquetería de la joven.
- No…ya creo haberte dicho que es una obra donde yo diría que casi todo el elenco es masculino…salvo tres excepciones… - Explicó sentándose donde Albert le indicaba
- ¿Buscas a Erin? – Le murmuró Joann a Albert que la miró y asintió - ...Creo que
La vi allá afuera…. – Joann no alcanzó a terminar y el ex melenudo dejó su aroma impregnado en todo el palco, corriendo para ir por la chica – Bueno yo iba decir que estaba afuera con…Jeff…pero….
- ¿Qué pasa mi linda Princesa¿Hablas sola? – Le dijo con una sonrisa Ben, mirando su vestido negro con unos hermosos bordados – Ese color te hace ver más delgada ¿o es mi idea?
- ¿Que? …¿Me estas diciendo que he engordado? – Preguntó Joann mirándose a si misma
- Yo no he dicho eso, Jo…¿Por qué las mujeres interpretan las frases que uno les dice al revés?...¿Cual es el gusto de victimizarse? – Ben no estaba sentado y Joann lo jaló para que lo hiciera.
- Uhhh… son todas iguales… - Murmuró Paolo ante la mirada de Patty - Bueno este…hay excepciones… jajajajaja.
- CANDYYYYY…VEN POR ACAAAA – Chilló Liz sentada entre Archie y Liam, haciendo señas a Candy.
- Este… no es necesario que grites…Gatita – Le murmuró Archie con el tímpano algo tapado.
- Y claro que es necesario si tu amiga anda en la luna todo el tiempo… - Al mirar Candy se abrió paso con Paolo y Patty. – No seas necia…aquí adelante es donde debes estar para que el susodicho te dedique la obra… - Le susurró a Candy cediendo un lugar que apartó para ella
- Liz… no …creo que lo haga…al parecer está enojado conmigo – Le murmuró ella evitando que Archie y Liam le oyeran
- Uhhhh…pero eso no fue lo que me pareció cuando fuimos a verle a los camerinos con Joann…preguntó si es que habías venido… - Le sonrió y vio el destello de los verdes ojos de Candy que se sentó a esperar.
- Oye, Ben …con tu cabezota de plátano no puedo ver – Reclamó Jenny que estaba sentada golpeteando la cabeza de su hermano.
- ¿Qué?...Enana mal educada… no me hables así, que soy tu hermano mayor – Batiendo su dedo índice en la cara de Jenny y se acomodó mejor - ¿De que te ríes mi amor? Hoy parece que te divierte que todo el mundo me trate mal y me ponga sobrenombres… - Reclamó acurrucándose al lado de Joann
- No es eso…es divertido, además tu sabes que no eres feo… - Le dijo ella con un sonrisa dejando que le tomara la mano.
- Joshua podrías dejar de preguntarme lo mismo cien veces…- Sheila discutía con su moreno durante todo el trayecto.
- Pero es que no me has dicho donde es que fuiste…no se te olvide que soy tu…marido…- Recriminó molesto y sentándose a su lado.
- Ya lo se…pero no es el momento…- Respondió ella haciendo un gesto para que se callara.
La gran concurrencia de personas en cuestión de segundos llenó el recinto, murmurando y esperando que la obra comenzara luego. Albert buscó entre esa multitud, irguiéndose en su traje en el que se había esmerado para intentar convencer a Erin de hablar sobre la relación de ellos de una buena vez. Al mirar mas allá la vio, con en un precioso vestido color gris perla, corte princesa largo ceñido a su silueta perfecta y su cabello recogido en una cofia, ella al verlo sonreír desde lejos se incomodó. No estaba sola, estaba acompañada por Jeff Querton, el inglés que fue su novio, invitándola a entrar en el otro palco. La mirada de Albert y la de ella se cruzaron por espacios de minutos, decepcionado volvió a su puesto.
Terry al dar un vistazo por la cortina simplemente no lo pudo creer, cada vez llegaba mas gente y sus compañeros se veían relajados.
- Afuera esta un público que no esperaba, la noticia que le di al dueño de este teatro causó que se llenara mas la sala con tu presencia…¿Eso no te dice nada?- Benoit, sonrió esperando que Terry interpretara sus palabras.
- Benoit…no es el minuto para pensar en eso ahora… yo jamás pensé que eso se repletaría – Miró asombrado y en el palco justo en el centro del escenario pudo divisar a Candy.
- Todos tus amigos están en el palco …tranquilo… - Ronroneo la sensual Mimi que tocó el brazo de Terry que le sonrió
- Esas filas de allá son prensa, otras personas son críticos y mas allá son un grupo no menor de personas que te han seguido y esperado…estas dando paso al debut del Terry que serás de aquí en adelante, de eso estoy seguro… espero que no lo olvides muchacho – Le golpeó la espalda ante la expresión de Terry que no esperaba la presencia de la prensa.
Las luces se volvieron tenues, para realzar el palacio de los reyes de Tebas, una enorme ara de piedra con la forma de un dragón se situó en el centro del escenario y la aparición de Antígona que vestía una Exomide de lino blanco, con fibulas sobre un costado, bajo sus caderas unas correillas que fijaban su manto, el cabello suelto negro y unas sandalias con hacia las pantorrillas, a su lado su hermana Ismena con un chitón de lino blanco largo, con un plepos sobre éste y el cabello suelto; recitaban sus parlamentos ante el silencio de los espectadores. A Terry le pareció una eternidad el tiempo que tuvo que esperar y antes de que volviera a exhalar ya estaba la segunda escena del coro de ancianos cuando terminaran sería su primera aparición, el corazón le latía mas fuerte. Repasó su atuendo llevaba una túnica de herretes de lino, atado con un correilla en la cintura, encima de eso el himation de color oro, su cabello suelto y unas sandalias de cuero.
- Es tu turno… vamos Terry – La voz de Benoit lo alentó a salir
Repasó con sus ojos el escenario y clavó su mirada en un punto fijo, justamente hacia donde se encontraba Candy. Las palabras surgieron solas, consciente de que ese teatro estaba lleno y mirando a ratos a su grupo de amigos que con sus expresiones le alentaban a dar lo mejor de si.
Inhaló valentía y el parlamento surgió con más fuerza y seguridad, como una corriente que emanaba de sus venas, erizando sus vellos con cada frase.
" Señores, firmemente los dioses ya enderezan
La ciudad sacudida por recia tempestad.
Solamente a vosotros os convoqué entre todos
Sabedor de que siempre venerasteis del trono
De Edipo el gran poder. Cuando el mísero Edipo
Rescató la ciudad, y también a su muerte,
Cuando el mando dejó de su reino, a sus hijos
Seguisteis siendo fieles en vuestro pensamiento.
Ya que en un solo instante un destino fatal
Les hizo perecer al alzar cada uno
Sobre su mismo hermano la mano envenenada;
Por ser el más cercano pariente de ambos muertos
Me corresponde el trono de Tebas y el poder.
Pero ni la intención, ni el alma, ni la mente
Conócese del hombre antes de que nos muestre
Cómo entiende las leyes y aplica sus preceptos.
Por lo que a mí concierne, yo creo que cualquiera
Que reine en la ciudad, pero a buenos consejos
No se atenga y, por miedo, muda tenga su lengua,
Ha sido y será siempre el hombre mas funesto…"
El parlamento de Terry era extenso; pero poco a poco fu recobrando la vitalidad del personaje, siguiendo cada estrofa y mirando al público que estaba hipnotizado por su caracterización. El Corifeo dijo sus líneas y una respuesta tras otra, hasta terminar el segundo acto, sin que se percatara.
Salió de escena y vio la sonrisa de Benoit. De ahí en adelante la obra se dio con perfecta armonía, sin errores ni espacios en blancos. Los críticos reclinados en su butaca indagaban desde la vestimenta de los actores hasta cada detalle de sus parlamentos que ellos también conocían muy bien.
Los chicos que estaban en el palco, muchos era la primera vez que veían actuar a Terry admirados del talento que se tenía guardado y sin entender porque dejó lo que era evidente llevaba en su naturaleza. Joann sonrió a Candy, era la más emocionada de todos, dedicada por primera vez a estar en paz viendo como el caballero inglés, dialogaba con soltura cada estrofa.
"No ha abandonado su pasión por el teatro, hace tiempo atrás me dijo que lo dejó…cuando en realidad él le dio la espalda a lo que esta inscrito en su sangre. Su madre debería estar orgullosa de verle, lástima que no esté presente. Me alegro mucho por ti Terry, ver que recobras el sentido a tu carrera, que no todo estaba perdido como me murmuraban tus ojos. ¿Por qué siento como si esta obra fuera una despedida? Cuando debería pensar que es el renacer de la mejor época de tu vida que deseo que disfrutes."
El minuto mas tenso, de la obra era el que representaba Mimi, como Antígona intentando darle cristiana sepultura a su hermano, Polinice, rasguñando la tierra de una loma y esparciendo poco a poco el polvo en el cuerpo ya muerto. La joven era arrogante y vanidosa; pero poseía talento para posesionarse de ese papel y de cualquier otro. El intermedio apenas se dio por espacios de segundos, es lo que le pareció a todos los actores, que estaban a gusto con el nuevo integrante. Las damas derramaron sus lágrimas al ver como Antígona, era sepultada en vida tras unas rocas, por orden de Creonte, el rey de Tebas. Éste arrepentido tras los vaticinios de Tiresias, decide ir a darle sepultura a Polinice. Al ir a liberar a Antígona descubre con horror que la joven se ha ahorcado y Hemón a sus pies llora completamente devastado, se abalanza ante la presencia de su padre para reclamarle y se da muerte a si mismo con una daga. Era la escena más dramática donde Terry debía contener al hijo que luchaba con ira contra su padre, expresar en su rostro maquillado con surcos, llorarle al ver derramar su sangre a sus pies, como consecuencia de su soberbia. Intentando tocarlo con su Klaene de seda, que se empapa del rojo púrpura y caer rendido del dolor.
El siguiente acto, aún con la melancolía y el dolor fulgurando en sus ojos llenos del mar de sal en el papel de Creonte, que se lamentaba por la muerte de su esposa que se hirió en el corazón al no soportar la pérdida de su hijo.
"Sacad fuera de aquí al insensato
Hombre que soy, pues yo le di la muerte,
Ay, hijo, sin quererlo; a ella también.
Ya no sé quién mirar ni a quién volverme,
Todo cuanto tenía se ha perdido
Y el hado inexorable me castiga"
El parlamento final lo representó de manera magistral. De los labios de Terry, mientras sus lágrimas rodaban por sus mejillas de forma espontánea. Y cuando Corifeo terminó se cerró el telón rojo ante los aplausos de todos en esa sala.
-Bien…es estuvo grandioso – Con mucho entusiasmo muchos de los integrantes le agradecieron la actuación a Terry.
Salieron nuevamente todo el elenco a dar una reverencia y recibir las flores, aplausos de pie del público y las fotos de los periodistas. Ya era tarde para esconderse, a esas alturas más de alguno sabía que Creonte fue representado por Terruce Grandchester. Al salir del escenario un grupo de periodista se aglomeraron a interrogar a Benoit sobre el nuevo integrante de su compañía y si era posible efectuar la obra en los días próximos.
- A ver un momento…solo les voy aclarar dos puntos: El primero es que el joven que interpretó al rey de Tebas, prestó la ayuda a esa Troupe para poder cumplir con lo pactado, por la enfermad de Agobart. Y segundo: No hay presentaciones, porque esta ha sido una única función, la Troupe está pronta a irse a Francia, como ya salió anunciado hace unas semanas atrás… - Benoit aclaró las confusiones y exigencias de algunos periodistas e intentó salir del acoso.
- ¿Se trata de Terruce Grandchester? Se rumoreaba que había abandonado las tablas y que su talento murió – Un periodista acido logro que Terry se detuviera en el pasillo al oír eso. Benoit quiso intervenir; pero fue él quien lo hizo.
- Si, efectivamente así me llamo, Señor… - Hizo una pausa y tomando valor al ver a los demás amigos que estaban intentando llegar con él, entre algunas fanáticas que nunca faltaban – Es cierto que yo dejé el teatro y la compañía Stratford; pero hoy día me he dado cuenta que no fue por falta de Talento, interés como usted quiera llamarle… Creo que muchos colegas suyos, habrán sentido alguna vez que han errado el camino sobre su carrera; pero tal vez la vocación es como un matrimonio, siempre hay que saber renovarse…eso es lo que acabo de descubrir hoy, de la mano de una señal inequívoca … les agradezco la presencia de todos ustedes. Con permiso – Terry se acercó a sus amigos, que le felicitaron por su excelente intervención.
Se formó un tumulto importante entre la Troupe, los amigos de Joann que la misma Candy por mas que intentó acercarse no pudo, cuando por fin tuvo algo despejado el camino él se había ido al camerino a cambiarse. Ya que se irían todos a un restaurante a celebrar el éxito de esa noche.
- Puede pasar si quiere, Señorita – Le dijo un trabajador que le vio junto al grupo
- Gracias… - Respondió algo nerviosa sin saber muy bien que decir.
No fue necesario golpear la puerta. Terry no estaba solo, conversaba de cerca con la Joven de hermosa figura, rubia y almendrados ojos verdes. Antes de que pudiera decir algo, la vio que ella por iniciativa propia le dio un apasionado beso a él, sin que opusiera resistencia alguna. Aturdida, sin poder moverse se quedó viendo por segundos, con un dolor tremendo en su corazón. Como de un minuto a otro, pasar de la felicidad que le provocaba verle contento al dolor absoluto que le provocaba verlo con otra. Se media vuelta, secándose las lágrimas que se escapaban en los momentos menos oportunos.
- ¿Candy? – La voz de Terry justo a sus espaldas, no quería girar y que la viera así. Agradecida de la presencia de Joann y con una mirada le entendió perfecto.
- Aquí veníamos las dos a felicitarte…pero yo tengo que llevármela por un rato…ya volvemos – La tomó de la mano y la llevó al baño. Ante la mirada de Terry que no comprendió porque no lo miró.
- Gracias…- Candy se echó a llorar en los brazos de Joann.
- Candy ¿Qué es lo que te pasa?...¿Porque estas así de triste? – Le extendió un pañuelo cuando estuvo mas calmada la ayudó a corregir su maquillaje para que nadie notara que lloró.
- Nada…¿Has sentido que alguna de tus decisiones o convicciones no tiene sentido si te hacen desdichada? – Le preguntó creyendo que ella no le entendería.
- Te refieres a que estas renunciando a lo que sientes por Terry, por dejárselo a Susana…¿Paso algo que yo no vi? – Interrogó ante la mirada asombrada de Candy.
- Bueno que Mimi, fue más astuta que yo… porque no puedo ser como ella – Candy se sentó a respirar un poco de aire.
- Yo diría que Terry no espera que seas como esa… si no la Candy que lo acepte, la misma que él tuvo la bendición de conocer cuando estaba en el real colegio San Pablo … - Le comentó Joann de vuelta con una sonrisa, por lo que había conversado con Terry y las miradas que ellos se dirigían no había que ser adivino para notarlo.
Decidieron salir, las esperaban a ellas para ir a la cena pactada. Terry se acercó a Candy, para saber que le pasaba.
- No me pasa nada…yo me emocioné con esa obra… solo es eso… te felicito en verdad estuviste maravilloso – Le dijo con toda sinceridad mirándolo apenas.
- Gracias…bueno me hubiese gustado verte sonreír de alegría mas que llorar; pero ya que la obra es en verdad triste… - Le respondió mirando a sus ojos y tomando su mano.
- ¿Ya estamos listos? – Preguntó Mimi, tomando a Terry de la otra mano y soltando la de Candy.
- Espera… Yo hay algo que quiero decir … - La retuvo para que se quedara ahí y llamó al resto de los amigos que estaban ahí – Les agradezco esta maravillosa oportunidad a todos los que hicieron posible que vibrara con esta obra, con lo que significa para mi actuar…. Hace un día atrás se me ofreció una oportunidad que creo que no tiene sentido que rechace – Miró por segundos el rostro de Candy y continuo – Le quiero comunicar a todos que tuve una conversación con Benoit mientras viajábamos a Glasgow y…. ¡Ya me decidí!...¡Acepto integrar la Troupe Montpellier e irme a Francia con ustedes!...
La voz de Terry resonó en los oídos de Candy, no era posible lo que estaba escuchando, sintió como gran parte de las miradas se dirigieron hacia ella para ver su reacción, en todo momento tuvo que frenar sus emociones. Los más alegres eran la Troupe, en especial Mimi, que una vez mas hizo el comentario sobre el poder de convencimiento que poseía. Podía sentir por primera vez el pavor correr e invadir sus reflejos, para tambalear el oxígeno de su corazón, necesitaba aire para reponerse, estaba apunto de flaquear con unas ganas incontrolables de suplicar que no se fuera, de forma inmediata recordó el compromiso con Susana.
Terry, el caballero inglés, estaba renunciando no solo a la joven que ella misma cedió por aquel infortunado accidente, si no que además, al amor que le confesó tenerle aún cuando se encontraron en esa casa, las frases que le susurró en su delirio, el Te amo que se le escapó entre unas líneas de Romeo y Julieta, las palabras que le dijo en el silencio y con el contacto de su mirada en una romántica cena, el atardecer en St Andrews, en un poema…las miles de imágenes pasaron en un segundo, la estaba dejándola a ella y nunca se había sentido tan aterrada ante la idea de verlo partir de esa forma.
"Mis señales han llegado de la mano de una peculiar compañía, les observé, admiré y participe de su abrazo protector que me acogió. Les agradezco por devolverme la vida y mi alma a este cuerpo que vagó perdido en la absoluta desesperación. Ni mil puños, ni la ebriedad de mis noches pudieron acallar mis lamentos y esta tortura que sentía era la responsabilidad de mis malas decisiones. Creyendo que era posible, que el talento se marchara; pero he descubierto que es perenne e intrínseco, se presenta como manantial arrollador en mis venas. He vuelto a llorar posesionándome de un personaje y evidenciando mi emoción como el Terry que aún sigo siendo, vibrando con los parlamentos que se tallaron por largos años en mi mente. El oráculo de mis sueños está en mi espera, es parte de mi buena estrella.
"El coraje de Abandonar y seguir" es el lema de Montpellier y el que quiero aplicar a mi diario vivir. Acompañándoles y aprendiendo, compartiendo y entregando. La libertad en la que quiero morir si es que así fuera preciso"
Terruce Grandchester
Continuara…
Notas: El teatro King es uno de los teatros históricos más importantes de Glasgow, inaugurado en 1904. Antigona; una de mis obras favoritas de Sófocles. El cuento al que hace mención Joann, "Las penas del Señor Conejo" es de mi creación, efectivamente existe entre una de las tantas cosas que hice cuando tendría unos diez años. Exomine; así se le denomina a la túnica que cubre un solo hombro. Perplos; es una prenda femenina que es un pañuelo que va sobre la túnica básica. Chitón; Es el traje básico unisex, que se forma por dos paños unidos entre si por fibulas por lo general de lino egipcio. Túnica de Herretes; Son dos paños rectangulares unidos entre si a lo largo del brazo por unas fibulas o broches. Himation; Manto Griego que se ocupa para evitar el frío y se puede llevar en la cabeza o en el cuerpo. Este atuendo indicaba la simplicidad y la elegancia de los griegos. Klaene, es un manto griego de lino o seda que se lleva sobre el pecho, atado con una fibulas.
Siento haberme tardado en entregar este capítulo; pero mis amigos mas cercanos saben las razones de peso que me alejaron de reordenar este fanfic, uno de ellos es que estoy en reposo absoluto por estar enferma del colon. Espero sus reviews sobre que les pareció este episodio, para mi tiene una importancia intrínseca muy importante; espero que lo hayan comprendido.
Mayosiete: Te saqué a relucir otra vez en este capítulo, que saliste catete con Terry XD… (jajajaja). Alexandra: Lo mismo para ti, que le has despertado la fiera que lleva dentro a Erin, con los celos de la doctora. Anais o ASMG: Es un personaje de una pequeña enfermiza si bien no es una femme fatale, aporta la ternura que despierta en Candy y Terry. ¿Te enseñé algo que no podrás olvidar? Me honra y me emociona lo que me has puesto en el reviews, de verdad. Jennnita: Te pareció corto el capítulo, espero haber compensado en este tus dudas y el "Mhhhh aquí falta algo" que a menudo me pasa a mi. Jacqueline: Aún falta que aparesca tu personaje, faltan mas historias. Me alegra saber que te agraden los sentimientos y emociones de los personajes, me esmeré para que sucediera eso. Danyseren: La fiel lectora de todos los fanfic y que tiene la palabra justa y precisa, agradezco que sigas leyendo. La relación de Albert y Erin, si parece que esos dos son pura pasión. Koishikawa: La chica del nik complicado, siento si me demoro en actualizar; pero hay razones de peso. Agradezco tu comentario y que sigas leyendo. La Venezolana: Recibí tu otro reviews y como ya lo comenté con otra persona, es difícil subir un capítulo que a mi parecer este bueno; porque siempre le veo esto y lo otro.
A las personas anónimas y a los que escriben a mi correo, reflejando que sintieron pena, alegría o hasta lloraron, lejos de parecerme terrible; creo que es un buen indicio que pequeñas obras como este fanfic y otros mejores que éste les permita soñar, relajarse, imaginar y sentirse vivas. Este fanfic se lo dedico a un amigo en especial que dejó de creer en la vocación que escogió para el resto de su vida… ¿Quién no lo ha sentido alguna vez? El mismo Terry lo dijo a los periodistas y la vocación no se agota ni te abandona, es como un matrimonio, siempre hay que renovarse…las señales están por todos lados, a veces no las vemos…Un saludo a todos, este capitulo me emocionó a mi Snif…
Ladyzafiro
