Capítulo 37

Kate se mordió el labio con impotencia. Miró a Rick en cuya expresión se podía leer el sufrimiento que tenía y suspiró… él se había despertado con un dolor terrible en la espalda, tanto que ella se había hecho cargo de levantar a Zack, darle el desayuno y acababa de entrar, luego de dejarlo en la escuela... y de avisar que no iría a trabajar, no quería dejarlo en esas condiciones, sin saber si podría quedarse solo...

-¿Quieres que te lleve a algún lado?- le preguntó.

-¿Adónde podrías llevarme sin pasar vergüenza?

-No lo sé, Rick… intento ayudar…

-¿Te quedarás aquí?

-Por supuesto, si tú me necesitas…

-En otro momento te sonreiría seductor pero la verdad es que me duele mucho…

-Bien… igual creo que debería verte un médico y así te podría dar un calmante, un relajante muscular… ¿esto te pasa a menudo?

Rick la miró y puso los ojos en blanco.

-No, Kate… tú me conoces, yo no soy un tipo muy deportista, pero es la primera vez…

-Te conozco, es cierto que no eres deportista pero tampoco es que puede quedarte la espalda dura por un partido de fútbol… quizá te pusiste muy nervioso y cuando te relajaste…

-O quizá me estoy poniendo viejo…

-Para estar viejo, estás muy bien…- dijo ella y trató de sonreírle, a ver si con eso lograba distraerlo y que se aliviara un poco…

-¿Intentas aprovecharte de mí?- le dijo él y pudo articular un gesto malicioso.

-Créeme, me encantaría hacerte muchas cosas… sobre todo ahora que estamos solos porque Zack está en la escuela, pero no quiero sentir culpa…

-¿Y si llamas a Lanie? Quizá conozca alguna medicina que pueda tomar…

Rick tenía razón, Kate tomó su móvil y llamó a su amiga de inmediato. Luego de soportar algunas bromas de rigor sobre cómo había llegado a ese estado Rick, por culpa de ella, Lanie le aconsejó un calmante bastante fuerte y un relajante muscular…

-¿Puedes esperar un poco mientras voy a comprarlo?- le preguntó mientras buscaba algo de dinero.

-Sí… no creo que pueda moverme mucho…- le dijo con cara de dolor.


Kate hizo lo más rápido que pudo y cuando volvió lo vio intentando levantarse sin conseguirlo…

-¿Qué pasó?- le preguntó dejando todo de lado y acudiendo a ayudarlo.

-Quise ir al baño… debería comprarme una de esas cosas que usan en los hospitales…

-No seas exagerado… ven…- dijo y él se apoyó en su cuerpo para enderezarse, que era su mayor problema.

-Cuando estoy así, de pie, no es tan terrible…- Kate lo acompañó hasta el baño y lo sostuvo un poco para que estuviese cómodo…

Luego logró que volviera a recostarse y sacó de una bolsa los medicamentos y una botella…

-¿Qué es eso?- le preguntó.

-Un aceite especial para hacerte masajes…

-Mmm… lo de los masajes suena bien…

-Sobre todo porque según me dijo Lanie, no habrá mucho funcionamiento de tu… amigo… en estos días…

-¿Quieres decir que lo que tomaré no dejará que Ricky se ponga en acción?

-Existe esa posibilidad…- dijo y se mordió el labio al ver la cara de desilusión de él.

-Eso no ocurrirá… nunca me pasó… y…

-Pero esto no será tu responsabilidad… Lanie dice que al ser relajante, probablemente te relaje… bastante…

-No… estoy bien… no tomaré nada… solo analgésico…

-Rick…

-No lo haré…

-¿No quieres sentirte mejor?

-Por supuesto… pero no a costa de pasar vergüenza contigo…

-Eso no pasará… yo te amo, Rick… y quiero que estés bien…- dijo y besó sus labios.


Finalmente Rick tomó el analgésico y el relajante. Cerca del mediodía, luego de comer un almuerzo sencillo, Kate le quitó la parte de arriba de su pijama y lo hizo girar boca abajo para hacerle masajes…

Rick suspiró al principio. El dolor era casi punzante, pero luego se fue relajando poco a poco y hasta se quedó medio dormido…

Kate continuó un buen rato hasta que lo sintió totalmente relajado. Lo observó analíticamente y sintió que todo su cuerpo se estremecía, ella no solo estaba enamorada de él y lo veía como un buen padre para su hijo, sino que sentía por él una atracción casi irresistible… y el poder contemplarlo así, no ayudaba en nada…

Se inclinó hacia adelante y comenzó a besar sus hombros, siguiendo camino hacia su espalda.

Lo escuchó suspirar placenteramente y cuando pretendía seguir un momento más, él se movió un poco y giró, quedando boca arriba…

Kate creyó que seguía dormido, pero él la tomó de la cara y sus ojos se perdieron en los de ella…

-Nunca en toda mi vida pensé que podría sentir por alguien todo lo que siento por ti…- le dijo y ella sonrió.

-Me pasa lo mismo…- le dijo ella y atrapó sus labios vehementemente, aunque cuidando de no hacerlo mover demasiado.

El beso húmedo, lleno de promesas, se hizo largo, lánguido y Kate se encontró sobre él, rozándolo suavemente, desesperada por sentir sus caricias…

-¿Cómo te sientes?- le preguntó ella cuando el beso se interrumpió.

-Mucho mejor… esas manos que tienes son mágicas…

-Oh vamos… debe ser la medicina…

-Eres tú…- le dijo él y tiró de ella para volver a besarla.

Kate se sobresaltó un poco cuando sintió sobre su abdomen que él estaba bastante excitado…

-Hey… pensé que…

-¿Que el pequeño Ricky me iba a dejar mal?- le preguntó sonriente.

-Bueno, Lanie dijo que…

-Con todo respeto… Lanie no me conoce, ni al pequeño Ricky…- dijo sonriendo.

-Y más te vale que eso siga así…- le dijo y él sonrió ampliamente.

-¿Qué dices? ¿Te gustaría un poco de acción?

-¿No te dolerá la espalda?

-No si tú haces el trabajo pesado… además… eres muy ágil, confío en ti- dijo y la vio quitarse la remera que llevaba puesta.

-Será un placer…- le dijo y él levantó ambas manos para deleitarse acariciando su pecho.

Las cosas se pusieron intensas, pero Kate hizo casi todo lo necesario para asegurarse de que él moviera su espalda lo menos posible…

Cuando todo terminó, ella lanzó una carcajada suave…

-No me engañas, no te dolía tanto la espalda…

-No tanto para estar inmóvil, pero molestaba bastante… creo que me contraje por todos los nervios que pasé en el partido… tenía pánico de hacer quedar mal a Zack… estaba tan ilusionado… si algo hubiese salido mal yo…

-Shhhh… todo salió bien… él te ama… y yo también… y… me encantó quedarme contigo hoy…

-¿Qué tal si te quedas también mañana?

-Rick…

-Estoy seguro de que no estaré recompuesto del todo…

-Hace un momento no parecía eso…- dijo y le guiñó el ojo.

-Créeme… mañana estaré peor…

-Lo pensaré entonces…- le dijo ella y lo besó con ternura, se abrazó a él y esperaron juntos el momento de ir a buscar a Zack a la escuela…


Nunca viene mal pasarse un día en casa, tratando de relajarse, aunque haya alguna molestia. El dolor de espalda pasó, y estos dos tuvieron su momento a solas con tranquilidad... nos vemos en el próximo! Gracias por seguir leyendo!