KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 36: Dilema de moda
La mansión se había vuelto más animada desde la llagada del pequeño felino, aunque eso significaba un aumento considerable en el papeleo del Décimo Vongola ya que la nueva mascota de la casa ya que tenía la manía de afilar sus garras en los sofás y cortinas, así como mordisquear las patas de las mesas y sillas… pero lamentablemente Tsunayoshi no podía hacer mucho ya que el pequeño "Natsu" era protegido por sus lindos angelitos, los cuales ponían cara de cachorro abandonado bajo la lluvia cuando le veían a punto de regañar a su nueva mascota e igual Kyoya no ayudaba mucho ya que apoyaba ese comportamiento diciendo que eso era algo normal en un carnívoro: marcar su territorio.
Si realmente amaba a su familia, pero a veces le sacaba de quicio y le hacían perder la calma con facilidad, pero estos sabían manipularle y con un besito por parte de ambos y una vaga promesa de: "no lo volverá hacer" se salvaban.
Otro evento que impresiono mucho al castaño fue el hecho de que dentro de poco celebrarían la boda de su prima con su cuñado… si decir que literalmente se cae de la impresión cuando llego su prima alegre a anunciar su compromiso luciendo una bella sortija de compromiso le impresiono, ya que nunca pensó que Alaude fuera de los que se comprometían de forma completa… aunque en parte sentía algo de envidia ya que el igual en algún momento deseo estar parado en el altar con su hermosa carnívora vestida con un bello y exquisito vestido blanco sonriéndole… ante esa idea dejo escapar un suspiro, esa era una irreal fantasía pero tampoco se quejaba ya que era feliz con lo que le había tocado: amaba a su pelinegra y a sus gemelos, con lo cual le bastaba aunque si lo pensaba mejor podía compadecerse de su cuñado ya que se notaba que no le agradaba nada de eso pero al parecer no podía negarse a los caprichos de su prima.
Por otro lado, igual se divertía al ver que Giotto había literalmente obligado a Kyoya a ser su dama de honor principal secuestrándola para que la acompañara a elegir las cosas para la boda en compañía de los gemelos, por lo cual él se quedaba solo en la mansión en compañía del gato ya que él era el único que no podía acompañarlos.
- Gao… - escucho que le llamaba el pequeño león, el cual se restregaba en sus piernas y se le notaba triste.
- Lo sé, yo igual les extraño – opino Tsuna mientras se movía y tomaba al pequeño felino para acariciarle – en verdad que mi vida ha cambiado y ahora se siente extraña si ellos no están a mi lado – hablo de forma melancólica.
- Gao…
- Ahora hasta eres poeta – hablo con burla Reborn, el cual estaba observando los movimientos de su dame-hijo desde el marco de la puerta.
- Bueno seré poeta, pero no pensé que mi padre fuera un pedófilo – dijo con burla el castaño.
- Eh… por lo visto que estar junto a ella te ha vuelto más suicida y contestón de lo normal– argumento Reborn mientras sacaba su pistola entre sus ropas y le amenazaba con ella.
- Cuando haces eso significa que voy ganando en la discusión – opino el castaño sonriendo de lado.
- Tch… no me tientes dame-Tsuna – indico con molestia el pelinegro.
- Bueno no te molestaría si no fueras tan obvio con el pobre de Lambo – se quejó Tsuna – sabes que soy malo mintiendo y me es difícil inventar alguna escusa de porque "tío Lambo" camina chistoso en las mañanas – indico con algo de molestia en su voz.
- Es culpa de la vaca por tentarme – indico sonriendo de lado Reborn.
- Contrólate, no quiero que traumes a mis hijos.
- No prometo nada – dijo con diversión el pelinegro mientras se sentaba en el sofá de la oficina.
- … - Tsuna ya no opino nada, solo se limitó a recostarse mientras disfrutaba de la tranquilidad que reinaba en la mansión mientras acariciaba a su nuevo compañero.
Por otro lado, quien no la pasaba bien era Kyoya… ya que literalmente fue arrastrada a la tienda de vestidos de novia por su ahora "hermana" y lo peor notaba que sus hijos se divertían por lo que no le quedo de otra que estar ahí y aguantar todo.
- Mira mami – le indico Kiyomi, mientras se notaba contenta de tener puesto un vestido color lila, de estilo princesa, cono adornos en blanco y dorado – ¿te gusta?
- Hmm… - se limitó a decir, ya que realmente los vestidos no eran su fuerte, de ser ella hubiera vestido de una forma más normal a su hija, pero no… Tsunayoshi y Giotto la desafiaron llenando el guardarropa de su hija con esas ridículas prendas y accesorios, donde pese a que disciplino y castigo a ese par por sus acciones el daño ya estaba hecho porque su pequeña hija gustaba de ponerse esos atuendos.
- Yo digo que se ve igual – opino aburrido Satoshi, el cual estaba sentado al lado de su madre observando a su hermanita jugar con los accesorios que le habían llevado a su tía para complementar su atuendo.
- Mooo… Sato tú no sabes de esas cosas, verdad tía – opino mirando de reojo a la nombrada, la cual se estaba mirando al espejo en esos instantes.
- Así es amorcito, no pidas consejo de los niños ya que ellos no saben de estas cosas porque solo te dirán que está bien – le respondió divertida Giotto – ah… - dejo escapar un suspiro - me gusta, pero siento que le falta algo – opino mientras giraba para ver por completo el vestido – ne Kyoya, ¿tú qué opinas? – dijo mirando a ver a la pelinegra.
- … - Kyoya solo puso los ojos en blanco momentáneamente – no pareces tu – dijo de forma calmada mientras cruzaba las piernas y se recostaba un poco en el sofá donde estaba sentada.
- ¿Tú crees? – opino la rubia girándose a ver nuevamente al espejo, llevaba puesto un vestido de color perla de escote de corazón con tirantes algo gruesos y algo ajustado con una falda que nacía desde su cintura y la falda estaba muy abultada con mucho tul, con decoración en encaje grueso.
- Mami tiene razón, no pareces tu – opino la pequeña castaña.
- Hmm… no parezco yo – repitió pensativa – Kyoya me ayudas a buscar el adecuado a tu parecer – sugirió girándose a verla a los ojos.
- … - la mencionada solo frunció el ceño.
- Por favor – indico haciendo un puchero, mientras se agachaba y abrazaba a Kiyomi, la cual imitaba a su tía.
- Desacuerdo… - opino fastidiada la pelinegra mientras se colocaba de pie.
- Yey – celebraron tía y sobrina.
- Sigo sin entender porque esto es importante – pregunto Satoshi mientras miraba a su madre encaminarse a la zona donde estaban exhibidos los vestidos.
- Sato debes saber que este momento es especial para una mujer ya que se unirá en cuerpo y alma con la persona que ama y pasaran el resto de su vida juntos – explico con calma Giotto.
- Ah… es lo mismo que mami y papi hicieron verdad – concluyo el pelinegro.
- Así es.
- Pero yo no he visto ningún vestido como estos en el armario de mami – dijo la castaña de forma pensativa.
- Cierto ahora que recuerdo Kyoya no… - empezó a decir la rubia, pero en eso un vestido callo encima de ella.
- Ten tu vestido y ya deja de hablar de mi – hablo enojada la pelinegra.
- No te enojes – indico divertida mientras tomaba el vestido – oye ese no lo había visto – indico alegre, yendo a cambiarse.
- Oye mami como fue tu vestido cuando te casaste con papi – pregunto ilusionada y emocionada la castaña.
- … - si definitivamente odiaba a esa herbívora, ahora como le explicaba a su hija que ella odiaba ese tipo de ropas por lo cual no uso algo como eso ni hicieron una gran fiesta para esa ocasión, pero justo cuando estaba por contestar sintió que alguien le abrazaba por detrás.
- Oh Kyoya gracias gracias – escucho que le decían mientras le abrazaba, definitivamente seguía siendo un misterio como su hermano se enamora de esa herbívora – eh no sabia que tuvieras tan buen gusto con los vestidos – decía Giotto mientras la soltaba para mirarse en el espejo: ahora llevaba un vestido blanco muy entallado de escote de corazón sin tirantes con corte de cola de sirena, pedrería y encajes de adornos en forma de flores, acompañado por un velo de seda con bordados en las orillas con pedrería – solo nos faltaría una corona, un gargantilla con un gran zafiro, aretes largos y listo – opino de forma vanidosa mientras se admiraba en el espejo.
- Tía no olvides los zapatos – dijo divertida la castaña.
- Cierto, pero esos los comprare luego, aunque ya tengo idea de cuales comprar para este vestido.
- Ya deja de enseñarle cosas raras a mi hija – le regaño Kyoya.
- Bueno tienes razón – indico divertida mientras le indicaba a la asesora que las acompañaba sobre su elección y le tomaban las medidas sobre los ligeros cambios que deberían hacerle al vestido donde pedía que fuera un poco más largo ya que usaría unos tacones altos, que ajustaran la parte del busto porque este le quedaba un poco ajustado y sobre si podrían ponerle un poco más de pedrería – bueno ahora vamos por tu vestido – indico divertida la rubia una vez cambiada.
- No… - indico enojada la pelinegra.
- Pero Kyoya como mi dama de honor igual debes lucir un bello vestido.
- Búscate a otra herbívora, yo no me pondré un vestido – le amenazo.
- Oh vamos solo puedo contar contigo por que Squalo no me ayudara para nada y el como "damo" de honor no queda – le rogo Giotto aferrándose de la cintura de ella.
- Suéltame.
- Por favor Kyoya – le rogo con algunas lágrimas en sus ojos.
- Si mami, ayudemos a la tía – ahora Kiyomi se abrazaba de sus piernas e igual imitaba las acciones de su tia.
- Herviboras compórtense – dijo enojada la pelinegra.
- Mami mejor cooperemos con la causa – indico divertido Satoshi.
- Eso Kyoya, hasle caso a Sato – indico Giotto abrazando al pelinegro, el cual estaba sorprendido con la velocidad con al que fue capturado en un abrazo.
- … - Kyoya solo dejo escapar sus ojos y rodar sus ojos, definitivamente seria un largo dia – ok, esta bien.
- ¡Viva! – gritaron sus 3 acompañantes, provocando que solo sonriera de lado, ya que pese a todas esas actitudes herbívoras que le molestaban, en su familia eran divertida y algo llevaderas, pero eso no lo debía saber nadie.
