Notas de autoras:

Mistralax: Bueno un nuevo cap! grax x sus review nxn

Carlac94: Esperamos que les guste

Advertencias:

Algo de misterio y Drama.


Serie de eventos

Capítulo

XXXVI

"Profundidad"


"Sólo será un piquete. No te dolerá. Eres un niño fuerte ¿no?"

Su voz sonaba algo juguetona.

"Nezumi"

"Nezumi"

"Nezumi"

-¡Nezumi!

Se despertó de golpe viendo a su alrededor algo alterado.

- Ya hemos llegado - le había avisado Shion.

- Era eso...- dijo en un susurro. Le dolía un poco el cuello quizás por esa extraña posición en la que se había quedado dormido. Shion parecía algo preocupado.

- Lo siento, has dormido mal por mi culpa.

- No es para tanto. Es un simple dolor de cuello ya se me pasará.

Para el era increíble que ya hubieran llegado. Juraba que había dormido cinco minutos.

Bajaron del tren reconociendo inmediatamente la estación de No.6. Vio el gran reloj digital indicar la hora de cada una de las ciudades y de la ciudad donde se hallaba. Era algo temprano casi llegando al mediodía. Aún así debía volver a su casa. Si tenía algo de suerte todo estaría bien.

- Shion. Nos vemos luego. Tengo que volver a casa - dijo pesadamente.

Shion asintió despidiéndose de Nezumi.

Aunque quisiera haberse quedado un poco más con Shion le era imposible ahora mismo. Aún le preocupaba que quizás aquellos tipos estuvieran rondando a su madre y de seguro debían estarle siguiendo o buscando.

Pudo ver en cuestión de tiempo el edificio. Por alguna razón el ir allí no se le hacía una buena idea. Tenía un mal presentimiento.

Abrió la puerta con cuidado viendo los zapatos de su madre en el recibidor. Mala suerte se dijo.

Trató de cerrar la puerta con algo de sigilo hasta que oyó esa voz que lo sobresaltó. Aquella que debía ser dulce y cálida sonaba ácida y fría.

- ¿Ya Volviste de tu viaje?

Nezumi tragó saliva con trabajo.

-¿Cómo estás mamá?

-Muy bien -se le acercó con una sonrisa torcida que puso nervioso a Nezumi - Ven. Cuéntame cómo estuvo tu viaje escolar -dijo enfatizando la última palabra. El pelinegro supo entonces que algo había averiguado, pero no sabía si confesarle o esperar a que mandara más señales. De todas formas de los dos métodos obtendría una reprimenda.

-... Interesante.

-¿Sabes? Yo tuve que ir a la plaza a comprar el mandado -exclamó mirando al techo - Y en el camino me encontré con una amiga tuya, Ann.

Nezumi se palmeó la frente, ahora todo tenía sentido, seguramente esa mocosa le había contado que no había asistido a clases. A esas alturas ya comprendía que seguirle el juego era inútil.

-De acuerdo, no fue un viaje escolar, fue para ayudar a Shion - dijo esto último casi en un susurro.

-No me importan tus pretextos, Nezumi. Me mentiste - expresó algo dolida - Estás castigado - sentenció.

¿Y qué era ese castigo? Ah, claro. Estaba prohibido salir a alguna parte que no sea la escuela, no faltar a esta, el uso del celular, algún gasto... ciertamente eran reglas que podía tolerar, por eso no le costaba mucho superar lo que otros llamarían el mes del infierno.

No le quedó de otra más que aceptar todas las reglas, al menos así se podría evitar una gran discusión. Una vez que su madre terminó lanzó un suspiro.

-Ahora ven a comer, tampoco quiero que hagas huelga de hambre -dijo sin sentido Elyurias. Nezumi rió un poco -A propósito, tus ratones no los encuentro.

-Fueron conmigo -su madre se le quedó mirando con seriedad -No mal interpretes, ellos se metieron sin que me diera cuenta.

-... Eso no me tranquiliza -los roedores salieron de la chamarra de Nezumi, intercalando entre ellos pequeños chillidos. Elyurias sonrió divertida - pero son bastante inteligentes.

Su madre lo obligó a terminar la comida y poner la mesa, mientras ella permaneció sentada leyendo una revista. Mientras trabajaba, Nezumi se debatía si preguntarle a su madre o no sobre esa tal Silvana. Algo le decía que podría tener información pero tampoco quería entrar en detalle del porqué de su interés.

-¿Y se fueron solos? -la escuchó. Por un momento quiso indagar sobre esa pregunta pero pronto comprendió que hablaba de Shion y él -porque no me explicaría como entraron solos a No.5

-Karan también fue.

-Oh, bonito viaje de fructíferos descubrimientos -expresó con sarcasmo.

-... Bueno, un poco.

-No entiendo para ¿qué fueron?

-Es que no me dejaste explicarte -Elyurias lo miró cansada -Shion necesitaba mi ayuda, por lo de su enfermedad.

-De acuerdo, ¿y por qué no me dijiste la verdad? ¿Creerías que no te dejaría ir?

-... Sí -la realidad era que para eso tendría que explicarle completamente la razón, y no quería involucrar a su madre, ni menos a Shion. Recordando algo volvió a hablar -¿Te vinieron a buscar de la campaña?

-Mmm... Sí y después me encontré con la misma persona. Si lo conocieras te caería bien.

-Pero te pedí que te negaras.

-No veo tan mal el brindar mis servicios -Nezumi quería zarandearla -Y tú no puedes opinar, muchachito mentiroso.

-Prométeme que no irás.

-Sólo será una vez, no pasará nada. ¿Por qué te preocupa?

-... No se me hacen de fiar.

- Esa no es excusa.

-Por favor, mamá -ella suspiró resignada.


Rashi miró su reloj por enésima vez. Llevaba sentado en esa horrible cafetería desde casi media hora y ni rastro de su compañero. De repente un timbre anunció la llegada de otro comensal, Fennec entró con una sonrisa.

-Tan puntual -lo saludó molesto el mayor.

-Perdóname... me entretuve por ahí. Además tú me hiciste esperar día y medio.

-¿Qué querías informarme?

-Que las ratas salieron de viaje -la camarera se acercó con timidez, dispuesta a atender al reciente visitante - Quiero un café americano, de media carga, nada más.

La joven apuntó rápido en su pequeña libreta con un lapicero violeta y con iníciales blancas. Fennec prestó atención a ésta última y en seguida le sonrió a la mujer.

-Bonita pluma -ella agradeció y se la mostró. Mientras Rashi sentía una nueva arruga formarse entre su entreceja - De No. 5, bonita ciudad. ¿Nunca has ido Rashi?

-Claro que sí -su voz grave dio señal a la señorita de que se retirase. Ésta hizo una reverencia y fue a la cocina - Termina.

-¿Conoces a alguien llamado Rou?

La reacción que tuvo Rashi, no se la esperaba para nada.

Rashi tragó algo de saliva ante la pregunta tan directa. ¿Rou? trató de buscar en su mente, recordar una persona con ese nombre, el nombre casi no le sonaba pero meditó un poco para tratar de recordar, entonces directamente recordó los primeros experimentos y pruebas del virus. Había un hombre con ese nombre a cargo de los experimentos, pero misteriosamente había desaparecido.

- Lo conozco - dijo después de un minuto de silencio.

- ¿Y...?

- ¿De dónde sacaste ese nombre? - preguntó algo curioso.

- Lo oí. La Diosa me lo dijo, que era un conocido suyo - Rashi tomó una postura un tanto más interesada.

- Es extraño. Si ella tuviera alguna conexión con él el laboratorio debió haberlos registrado en su base de datos - se refería a Nezumi y su familia - Aunque ese hombre era uno de los que estaban a cargo en ese tiempo de la investigación.

- Vaya... han pasado muchas cosas antes de que entrara entonces...- suspiró.

- Deberías suponerlo.

- Eso sólo incrementa mi curiosidad hacia el tema. ¿Y dónde está ese tal Rou?

- No lo sé. El equipo de inteligencia ha estado en su búsqueda por años. Lo último que se supo era que estuvo en No.5. Desapareció sin dejar rastros y mucha información valiosa de la investigación desapareció también.

- Entonces no sería fácil hallarle. Ahora que estábamos tan cerca de perfeccionar el virus.

- Hay muchos huecos en la investigación dejada por ese hombre.

- Bueno de eso nos encargaremos luego. Nuestro principal objetivo es ahora resolver con lo que tenemos. Además tenemos que llevar a las ratas al laboratorio y parece que se han incrementado.

- ¿A qué te refieres?

- Viajaron a No.5. No creo que hayan ido solos. Además pasé por esa panadería donde vive la rata blanca y estaba cerrado, al parecer también su madre puede estar involucrada. Pero fue astuto de parte del otro muchacho dejar a su madre aquí para no levantar sospechas, parece que ella no se ha enterado nada acerca del tema.

- Eso es sólo cuestión de tiempo. ¿Ahora esa mujer de la panadería Karan también?

- ¿Tú sabes algo acerca de ella?

- Es muy perspicaz la verdad. Ella vino hace algún tiempo a las instalaciones cuando se iniciaron los primeros experimentos, pero dejó de venir después de que su hijo fuera afectado, y al parecer no reportó realmente el estado de su hijo.

- Por eso no lo detectaron hasta que volvieron a encontrarlo. Hay muchas cosas que se nos escapan de las manos. Desearía tener unas más grandes para evitar eso.

- De ahora en adelante tenemos que tener más cuidado si hay más gente informada. Lo que menos queremos es que la población dirija su mirada al laboratorio.

- Disculpen, aquí les traigo su café - dijo la camarera interrumpiendo su conversación dejando la taza frente a estos.

- Muchas gracias - dijo Fennec con una sonrisa.


- Nezumi deberías dejar de involucrarte tanto con Shion.

No podía creer lo que oía. Habían permanecido totalmente callados durante la comida. Eso significaba que aún seguía molesta, pero ¿por qué decirle eso?

- ¿Qué?

- Es sólo que me preocupa. Shion es un buen chico y es tu amigo pero ¿no crees que te excedes mucho involucrándote en esos problemas? - con eso se refería a la enfermedad de Shion.

- ¡Tengo que! Shion es mi amigo y por eso no le voy a abandonar.

- ¿Y acaso encontraste algo de utilidad en No.5? - dijo ella fríamente.

Nezumi no respondió. Sabía que lo que habían encontrado era apenas una vaga pista que casi no los llevaba a ningún lado.

- ¿Qué pasará si Shion muere? - volvió ella a decir con ese mismo tono.

Nezumi solo se quedó paralizado y apretó sus puños. Entendía su preocupación, pero nunca había pensado en que hacer si Shion moría, ya que para él lograría salvarle como fuera, pero si no fuera capaz él...

- Shion no morirá - se levantó de la mesa - No voy a permitirlo.

La dejó allí sola impresionada por sus palabras dichas con tanta decisión, se preocupaba del impacto emocional que podría llegar a tener el hecho de que algo más le pasara a Shion, ya que siempre cabía la posibilidad de que las cosas no salieran como se esperan. Además del hecho de que trataba de una persona, que él se expusiese a algo así, le preocupaba.

Sabía que Shion era un chico algo débil pero aún así Nezumi seguía empeñado en estar a su lado, siempre, donde fuese. Una extraña sensación invadió su mente. Sus palabras tenían tanta fuerza, era el tipo de valor resaltado en las novelas de lo que hacía un príncipe por su amada. Sacudió la cabeza casi burlándose en el proceso por tal pensamiento. Ellos eran buenos amigos, se estaba dejando llevar al pensar en su relación como amor, pero existen amistades así de fuertes, pensó.

Nezumi se encerró en su habitación y se dejó caer pesadamente en la cama. Cravat y Tsukiyo se acercaron curiosos pero pronto huyeron tras los constantes golpes que daba el pelinegro a la almohada.

En toda su vida jamás había hecho una escena como esa, creía que perdería la dignidad pero en ésta ocasión realmente tenía ganas de golpear algo y lo más cercano era esa mullida almohada. Tenía tanto estrés reprimido que la mejor solución era sacarlo mediante golpes.

Se suponía que había prometido el proteger a Shion, el salvarlo de esa enfermedad, ayudarlo, cuidarlo y no dejarlo morir ¿pero realmente podía hacerlo? Su madre, sin querer, lo había desestabilizado, provocando que tuviera dudas de sí mismo y de sus capacidades. Dolía, dolía el imaginar no ser de ayuda para el Shion y dolía más el pensar que no podría ser capaz de salvarle.

Lanzó un suspiro, también estaba cansado de pensar en ese problema pero si no lo hacía no estaría preparado para enfrentar lo que viniese. Con parsimonia se acomodó en la cama puesto que la posición estaba acalambrando su cuello y espalda. Ahora sí uso la almohada para descansar su cabeza. Miró el techo desinteresadamente.

La única solución que tenía por el momento era encontrar a esa tal Silvana, por lo menos debía averiguar dónde se encontraba. Sería una muy buena noticia si estuviera en otra ciudad.

Cerró sus ojos y respiró profundamente sin poder evitar que el sueño lo venciera.

Se vio en esa misma casa nuevamente, ahora sentía que alguien lo tomaba del hombro con cariño; giró su rostro y encontró a una mujer quien le transmitía valor con una sonrisa.

"No te dolerá" escuchó a alguien decir más la silueta oscura que tenía enfrente no le decía de quién se trataba.

Sintió un piquete y dolor en su brazo, y para cuando se dio cuenta la jeringa se encontraba lejos de él.

"¿Lo ves? no dolió ¿verdad?" otra vez ese le hombre habló. Podría decir que le transmitía confianza por lo que afirmó con una leve sonrisa. Aquella mujer a su espalda ahora le acariciaba la zona donde fue inyectado.

"Muchas gracias" ella le dijo con alegría y verdadero agradecimiento.

"Todo por mi ...na" ella rió y aquél hombre sonrió. De repente no había podido oír por completo lo que él había dicho.

"Ya tenía mucho que no te escuchaba llamarme ..."

Nezumi miró curioso a la persona detrás de él y seguido al hombre de frente. No podía escuchar sus palabras como si estuviera en un vacío.

Se despertó con brusquedad y con una respiración errática. Notó de inmediato que ya era de noche, su madre ni siquiera se tomó la molestia de despertarlo para cenar, aunque le agradeció mentalmente por eso, al menos pudo descansar y pero ese sueño le había alterado más de la cuenta. De repente escuchó un canto, supo de inmediato que era su madre pero... esta vez sintió un escalofrío, claramente ella tenía una voz hermosa.

Se levantó y bajó a zancadas.

-Mamá -ella lo miró.

-Ah ¿dormiste bien? -casi podía identificar esa acidez en sus palabras -Mañana tienes clases ¿verdad?

-... Sí -ni él recordaba aquello, por un momento sintió pesadez, pero al menos podría ver a Shion y hablar con Inukashi - Mamá... - tomó un poco de aire algo preocupado por lo que se atrevería a preguntar- ¿Se te hace conocido el nombre de "Silvana"?

Elyurias se giró para encararlo con una mueca extrañada.

-¿Alguna amiga o conocida?

-Para nada, no tengo amigas con nombres así -dijo claramente divertida - Aunque... así se llama un personaje de un cuento... "Amor en el bosque".

-¿Qué? -estaba totalmente desorientado.

-Ese cuento que te leía de niño, de donde nos basamos para hacer la obra a la que fuiste con Shion -aclaró sintiéndose de repente desencajada... solo eran amigos.

-¿Me leías eso de niño? -mostró una clara mueca de repulsión.

-Es un bonito cuento; no recuerdo si lo tenemos todavía, quizás deberías buscarlo de todas formas era un regalo... ¿por qué la pregunta?

-Por nada... -no estaba obteniendo respuestas, tendría que leer aquella historia aunque... -¿Quién te dio el libro?

-Tu padrino, recuerdo que fue un regalo de cumpleaños para ti -dijo divertida.

Ahora todo tenía algo de sentido. Lo único que en verdad temía es que su madre fuera esa tal Silvana... aunque todo le apuntaba a esa dirección.

-¿Hay alguna canción en ese cuento?

-No... Pero... había un poema sino mal recuerdo. Más bien tenía muchos. Aunque de ahí nos basamos para hacer las canciones de la obra.

Demonios, ¿dónde había quedado ese estúpido cuaderno que les dio Rou? ahora le sería realmente útil. Tenía muchísimas preguntas que aún no podía responder, por eso mejor finalizó la conversación. Ahora debía avisarle a Inukashi que trajera el cuadernillo.

No sabía si salir corriendo y avisarles a todos que tenía una pista. De pronto se había quedado paralizado. Una idea que le congeló desde la punta de los pies hasta la punta de sus cabellos.

Debía ser un chiste o una mala broma. Tenía que ser una broma de su mente. Estaba tan enfrascado en saber quien era "esa persona" que de seguro su mente le estaba haciendo ver tonterías para darle fin a su búsqueda. Miró a su madre, ¿acaso ella realmente sería esa persona? No, quizás la conocía, además ella negó que alguna vez tuviera familiaridad con alguien con el nombre de Silvana. Además ese recuerdo era tan borroso que no podía identificar los rostros de las personas allí. Además la persona a la que se refería su padrino en el diario no debía ser ella, su padrino podía amar a su madre, era retorcido a su parecer.

- ¿Ocurre algo? ¿No me digas que te has puesto nostálgico de recordar ese libro? - dijo con burla.

- ¿Dónde está el libro?

- La verdad no lo recuerdo - rió - ¿Por qué estas tan interesado?

- Por nada... solo es curiosidad - dijo casi ausente recordando que aquella vez que Shion la oyó recitar esa canción le dolía la cabeza. ¿Debía ser eso también una coincidencia? Se estaba haciendo ideas extrañas, nunca le preguntó a Shion bien que fue lo que le pasó, no debía sacar conclusiones apresuradas.

- No pareces muy contento - dijo algo desanimada, por lo general diría algo alentador o que estaba bien pero solo había soltado esa respuesta tan vacía, se sentía culpable de cierta manera - Nezumi- ella le llamó un poco seria.

Nezumi respondió a su llamado preguntándole que tenía que decirle.

- Yo lo siento... - ella disculpó algo apenada - Discúlpame que dijera eso de Shion.

Nezumi le miró fijamente. Sabía que ella se arrepentía. Sabía que ella no había dicho eso por maldad pero era un balde de agua fría para él.

- Está bien. Sé que no tenías intención de decir eso - ella se acercó y le abrazó.

- Shion debe ser muy feliz de tener un amigo como tú Nezumi, cuídale entonces - sonrió.

Nezumi sintió una extraña sensación al escuchar a su madre decir que Shion era su amigo. Recordó entonces las palabras de Karan durante el viaje, él nunca habló de su relación con Shion con ella. Debía hacerlo, pero ahora... seguro que seguiría sumando más puntos contra sí mismo. Pero ella se quejaba de que no hablaba con ella. Era un gran lío. Se sentía algo acorralado pero ya debía decidir de que hacer.

Se separó un poco de ella - Madre. Shion no es... no es mi amigo - ella le miró confundida - No ahora... él es... él es...- sintió que aquellas palabras estaban pegadas en su garganta y no se dignaban a salir, era tan vergonzoso - Es mi pareja.

Ella simplemente se había quedado de piedra.

-¿Q-Qué...? ¿Tú...? – su rostro estaba como de piedra.

Nezumi afirmó con la cabeza. Siendo sincero, esperaba esa reacción de su madre pero jamás imaginó que terminara por dejarlo mudo, no sabía cómo continuar eso, si es que se podía llamarlo, conversación. Su madre pareció tragar saliva con fuerza y seguido se fue a sentar en la silla más cercana.

-¿Desde... cuándo? -su voz, apenas audible sonaba rasposa.

El pelinegro lo reflexionó, incluso el no tenía definido bien el tiempo que llevaban juntos. Aunque era más fácil de aproximar que el cuánto tiempo ya sentía algo por él.

-Casi un mes.

Su madre volvió a tragar saliva y peinó su cabello hacia atrás.

-No tenía idea -Elyurias habló sin pensar las cosas, ya ni tenía noción de lo que ocurría a su alrededor. La simple noticia la había desequilibrado horriblemente, jamás en toda su vida había imaginado que su hijo fuera... tal vez la palabra era algo extremista, o más bien dolía el solo escucharla. Ahora que lo pensaba eso explicaba el por qué de su cercanía. No quería presumir que había sospechado desde antes pero que había ignorado las suposiciones.

Nezumi entristeció la mirada y Elyurias no tardó en darse cuenta. Debía apoyar a su hijo, ¿qué clase de madre era entonces? debía respetar sus preferencias y daba gracias al cielo que no fuera homofóbica, aunque sabía de por medio que se le complicaría aceptarlo. Además si éste era feliz con Shion, el cuál era un joven muy amable y educado, entonces no había ningún problema... lo bueno es que era con Shion, pensó amargamente.

Inmediatamente mostró una sonrisa.

-Entonces... novios -suspiró, relajando también sus músculos -Pues no hay más que discutir, si eres feliz con él entonces tienes mi permiso.

Nezumi sonrió y abrazó a su madre.

-Sé que te resulta difícil, pero en verdad te agradezco que lo aceptes.

-Ni lo digas -apretó más el abrazo, sintiéndose repentinamente extraña y distante - Solo prométeme que las cosas no cambiarán mucho.

El pelinegro tuvo curiosidad de preguntar esa clase de cosas, pero mejor guardó silencio. Ahora lo que menos quería era una crisis con su madre, que por cierto pensó que pasaría al confesarle, pero pareció que lo manejó todo perfectamente.

-¿Karan ya lo sabe?

-Ya.

-... Oh bueno, me alegro... que no lo oculten y que al menos una de las dos lo supo... tú me entiendes -sonrió bobamente y él afirmó con una ligera mueca de tranquilidad - Iré a dormir. Buenas noches.


Nezumi buscó el resto de la noche ese cuento, pero no lo encontró por ningún lado. Elyurias le comentó triste que tal vez lo habían dejado en la casa anterior, donde vivieron cuatro años. Él lanzó un suspiro como respuesta y decidió buscarlo en internet.

No había tenido una buena búsqueda, apenas y podía identificar el nombre verdadero del cuento, pero de ahí no encontraba enlaces para descargarlo o si quiera una muestra del escrito.

Cansado apagó la máquina y se recostó. Estaba tan exhausto que sabía no tardaría en dormirse, suerte que ya estaba listo para eso, así no tendría que levantarse después para cambiarse de ropa o lavarse los dientes.

Extraño fue que en el sueño presenció la misma sensación pero distinta la escena. Ahora se encontraba en el piso de una sala que pronto reconoció como propiedad de su primera casa. Se miró a sí mismo jugar con unos soldaditos de madera. Detrás de él yacía un sofá color marrón terroso y justo a lado una pequeña mesita con una lámpara. Más parecía el cuarto de estudio porque en frente visualizó un estante lleno de sus libros.

"Nezumi" la voz la reconoció, sabía quién era pero no podía pronunciar su nombre "Es hora de comer, Nezumi"

Una mujer se asomó por la puerta y seguido un hombre, éste colocó sus manos en los hombros de ella con dulzura. Emocionado dejó los juguetes en el suelo y se puso de pie con dificultad.

"Tú padrino ha venido a visitarnos" le anunció que aquella persona que recién había llegado. De repente otro hombre se asomó y le mostró media sonrisa. Nezumi retrocedió un poco pero aquella mujer lo impulsó a seguir caminando. Vio a su padre tomarle de la mano y todos caminaron hacia el comedor.

"Vaya, ¿Qué hiciste esta vez?" escuchó risas y ella le respondió con rapidez.

"Siéntate aquí, Nezumi" obedeció, confiaba en ella, sentía calidez y amor con ella. Era la única que hacía de ese sueño algo bueno. Ella dejó de mirarle para ver al hombre sentado frente ellos en el comedor "¿Cómo te fue en el viaje a No.6?"

Todo se esfumó en el momento en que pudo ver con claridad el rostro de su padrino y seguido de esto visualizó solo el techo de su actual alcoba.

- Debo de estar enloqueciendo - se levantó viendo la hora, eran las dos de la mañana.

Volvió a cerrar sus ojos. No entendía porque su mente se enfocaba en atormentarlo tanto de esa manera.


Ella simplemente no sabía bien como sobrellevar todo aquello. Más bien ni comprendía como se sentía, estaba enojada y confundida a la vez. Enojada por la mentira que le había dicho Nezumi pero confundida porque sabía que lo había hecho por alguien que quería, él quería a Shion... Siempre pensó que serían buenos amigos para toda la vida pero Nezumi simplemente se comportaba diferente desde que estaba Shion. En el tiempo que habían dejado No.6 Nezumi simplemente parecía ser más distraído e incluso liberal, no que ahora dejara de ser igual pero era como si esa responsabilidad que era Shion le hacía tener un motivo para comportarse.

"El cabello de Shion es muy suave mamá"

Rió de recordar la primera vez que le oyó decir eso. Todo había comenzado desde ese día.

"Tiene que ser un regalo perfecto"

Nezumi ponía especial atención de cuando se trataba de Shion. Era tonto no darse cuenta.

- Bien, es todo por hoy - era la frase del director indicando que la jornada había terminado. Ni ella se había dado cuenta. Bajó del escenario para cambiarse en su camerino.

Recogió sus cosas y se dirigió a la salida. Había terminado temprano se dijo viendo el atardecer. De pronto alguien había interceptado su camino. Recordó a ese hombre de cabello negro y gafas.

- Señor Fennec... - dijo algo impresionada.

- Si - dijo algo burlón – Discúlpeme, vine a ver los ensayos como buen fanático, pero no me diga "señor" ya le dije que no soy tan viejo - dijo con una sonrisa.

Ella se avergonzó un poco, simplemente lo hacía por cortesía, pero había sido grosero no haberle reconocido durante el ensayo, realmente no recordaba haberle visto.

- Lo siento, no quise.

- Está bien no es algo para disculparse. ¿Podría invitarle un café? He oído que cerca hay una cafetería muy buena.

Dudó un poco. Estaba cansada y simplemente quería llegar a su casa.

- Por favor, es para discutir los términos de la campaña - un rostro lleno de suplicio al que no podía negarse. Pero las palabras de Nezumi resonaban en su cabeza. Pero no tenía nada de malo. Además si era para ayudar a la gente. Además no sólo su carrera se destinaba a ser la prisionera de un escenario, consideraba la labor social como algo importante.

- Está bien - había aceptado.

Él pareció emocionarse realmente parecía un niño, se sentía algo avergonzada de haberle dicho "señor".

La cafetería relativamente no estaba lejos. A una cuadra exactamente. Decidieron sentarse fuera siendo atendidos por la camarera la cual tomó sus pedidos.

- Disculpe, realmente lo de hace un momento - dijo ella - Pero me podría decir su edad si no es tanta molestia - realmente aquello era un dato curioso a resolver.

Fennec rió - Veinticinco.

Ella simplemente casi se fue de espaldas con todo y silla. Era tan joven, mucho más que ella. No es que fuera una anciana con treinta y seis años pero realmente estaba apenada.

- No sabía...

- Lo sé, aunque con mi aspecto dicen que parezco un universitario - ella rió.

- Esto... acerca de la campaña...

- ¡Ah! si. De eso quiero hablarle - justamente había llegado su pedido. Quisiéramos que cantase para nosotros, ya sabe esa canción de la obra de "Amor en el bosque" fue algo emocionante. Y quisiéramos que fuera parte de la promoción.

- Yo... realmente no sé si usar esa canción - dijo ella algo dudosa. Es canción era importante para ella no que le molestara compartirla fuera del escenario pero era algo precipitado.

- Piénselo, sería perfecta para esta campaña, y según sé no tendríamos que preocuparnos por los derechos de autor si usted es quien la autoriza - ella seguía pensativa.

"Es nuestra canción. Sólo nuestra"

- Tengo que pensarlo.

- Tranquila, piénselo.

- ¿Pero no hay otra que quiera usar?

- Digamos que soy algo caprichoso - sonrió sorbiendo un poco de su taza.

- Se nota - dijo algo apenada.

-Pero esa no es mi única propuesta, también me gustaría proponerle algo más - dijo cauteloso.

- ¿De qué se trata?

- Según sé, su hijo tiene un buen record en el instituto sobre todo en los escenarios. Quizás no le moleste también integrarse.

- ¿Habla de Nezumi? - casi escupía el café. Nezumi era quien parecía toda costa querer alejarse de todo lo que tuviera que tener relación con ese lugar.

- Parece que le tomó por sorpresa mi propuesta - dijo divertido.

- Lo siento. Simplemente no me lo esperaba. Pero no sé si Nezumi esté interesado - dijo tratando de evitar decir sus verdaderas razones.

- Bueno sería algo realmente hermoso, pienso que verla a usted cantar con su hijo.

Ella simplemente no supo que decir. Cantar con Nezumi. No es que nunca lo hubiera pensado. Nezumi tenía una buena voz, una voz que le recordaba al viento...pero él simplemente evitaba cantar diciendo que se sentía ridículo.

- Realmente no sé que decirle. Pero no puedo asegurarle que Nezumi acepte.

- Sólo es una propuesta, pero piénselo.


No entendía bien que ocurría con Nezumi, el resto del día estuvo como ido y casi ni había hablado. Y cuando quiso preguntar por él en el salón teatro le habían dicho que se había marchado a su casa. Extraña era su actitud ¿Qué le ocurría? estaba así después de volver del viaje, incluso Safu parecía algo preocupada e Inukashi sólo alegaba que debía ser tonterías suyas, ya estaría con sus comentarios molestos en menos de lo que cantaba un gallo.

Se había dejado llevar paseando lentamente por las calles. Había pasado a comprar algunos ingredientes para la cena y una cuantas cosas para la tienda.

Entonces reconoció que cerca de allí debía estar el teatro. Un bonito lugar que le recordaba su primera cita, sus mejillas se coloraron, pero también le había dejado un extraño sentimiento. Aquella vez se sentía que su cabeza iba a estallar, sin saber porqué.

Unos pocos metros pudo ver a aquella mujer sentada en esquina de aquella cafetería, quien era la madre de Nezumi estaba platicando con aquel hombre. Él hombre que habían conocido el día de la obra.

¿Qué debía hacer?

Permaneció inmóvil en el pavimento, deseando que su presencia no fuera descubierta; pero es que ni siquiera podía mover los pies. Ese hombre del laboratorio, a pesar de haberse mostrado como una persona amable y carismática, había creado en Nezumi sospechas, alegando que los estaban siguiendo. Pero ¿ahora seguían a la madre de Nezumi? Eso no tenía lógica, ¿para qué la querrían a ella?

Caminó un poco más cerca, al menos quería saber si podía leer sus labios. Notó que ella bajaba la mirada, como insegura. Ese hombre le hablaba con una sonrisa que no calmó más al albino.

Ambos se pusieron de pie, luego de que él mirara su reloj. Caminaron a la salida del lugar y entonces Shion se escondió en un callejón. Ahí oculto comenzó a analizar la situación. ¿Por qué se escondía de ella? Parecía que la estaba espiando, eso no era correcto, tampoco quería parecer como un delincuente o algo. Se asomó y se dio cuenta que la madre de Nezumi negaba con la cabeza y con una sonrisa. Se preguntó el qué estaban hablando. Luego de unos segundos de espera finalmente cada uno se dirigió a distinto camino. El albino aprovechó aquello para salir del escondite y encontrarse con la madre de Nezumi.

-Hola señora -la saludó sonriente aunque algo nervioso. Elyurias correspondió la mueca con cierta inseguridad y él se dio cuenta de eso -¿Sale de trabajar?

-Hola, Shion. Sí, fue un pequeño ensayo -y guardó silencio. De cierta forma le incomodaba la presencia de Shion, novio de su hijo, ciertamente el tema aún era muy fresco para si quiera enfrentarlo.

El albino también se perdió en sus pensamientos, imaginando si sería conveniente sacar el tema del miembro del laboratorio.

-Shion -ella habló -Nezumi ya me dijo que ustedes... que son novios.

El albino detuvo sus pasos. Eso explicaba su extraño comportamiento.

-Y-Yo...

-No te preocupes, yo lo acepto -dijo rápido, reprendiéndose mentalmente por asustar al pobre chico -sólo lo dije porque... pues, no espero que las cosas cambien mucho. Solo si pido se midan en la casa.

Shion afirmó con la cabeza algo avergonzado y nervioso, más calmada.

-Perdóname por haberte espantado -ahora rió ante el rostro pálido del otro - Aunque la espantada fui yo cuando Nezumi me dijo... por cierto ¿qué haces por aquí?

-¿Eh? ¡Ah! Pues vine a comprar algunas cosas para la panadería.

-Ya veo.

-... Señora, ¿puedo preguntarle algo? -ella asintió -¿Por qué estaba saliendo con ese hombre?

Ahora Elyurias dejó de caminar y lo miró asombrada.

-... Es un conocido.

- Es del laboratorio Moon Drop ¿verdad?... ¿La buscaba para algo? -Shion se sintió algo impertinente de preguntar aquello, pero quería despejar sus dudas acerca del tema.

-... Es para... para una campaña ecológica -vaciló. Shion ladeó la cabeza confundido - Quieren que cante en ésta.

-No se ve muy alegre.

-Es que Nezumi no quiere que lo haga -de momento recordó lo que Nezumi le había comentado hacía días atrás antes del viaje, pero prefirió fingir ignorancia en ese momento.

-¿Por qué no?

-Ni siquiera me dice las razones, pero yo no lo veo mal porque es para una buena causa. ¿No lo crees así?

-Pues yo… ¿Podría escuchar mi opinión de esto?...- ella asintió- Por favor no participe, esas personas no son de confiar.

-¿Tú también, Shion? Nezumi me dice lo mismo pero no me dice la razón ¿por qué no son de confiar?

Ahora el albino estaba en un callejón sin salida. Por un lado tenía toda la atención de Elyurias pero por el otro estaba Nezumi, debía haber alguna razón por la que Nezumi no le contara nada de ese lugar, quizás debía mantener el secreto justo como él.

-No le puedo decir mucho, pero ese lugar provocó mi enfermedad - dijo con un tono sombrío. Elyurias lo miró perturbada - Por favor escuche a Nezumi y no asista a ese lugar.

Se creó un silencio sepulcral, hasta que la cantante lo rompió

-¿Quieres que te lleva a la panadería? -preguntó algo desorientada.

El otro parpadeó confundido pero se negó de inmediato.


Arrancó el vehículo con una gran sonrisa luego de dejar en el otro asiento una libreta y un bolígrafo. En éstas se leía una lista o una serie de pasos, en donde las tres primeras pautas ya estaban canceladas... o más bien ya se habían completado.

-Ahora solo falta que nuestras ratas caigan en la red.

Se dirigió a su departamento ya cansado de su jornada.

Rashi parecía haberse puesto más exigente con el tema de las ratas, debían actuar rápido y evitar que la población sospechase.

Aún así el tema del virus seguía en fase embrionaria. Los efectos eran violentos y no había control de ellos. Apenas uno de los pocos sujetos se había podido mantener firme hasta que los dientes y el cabello se le cayeran.

Gracias a la sangre de aquella rata había podido avanzar un poco pero no lograban dar con la respuesta ¿Por qué seguía estando normal? él virus atacaba lentamente pero era de manera controlada, lo cual era el resultado ideal, pero ni ellos mismo lograban comprenderlo. Necesitaban a ese muchacho para estudiarlo a fondo, de sólo pensar en poner sus manos encima y experimentar con él.

Aunque la investigación estaba incompleta luego del despido de algunos científicos, se hacía cada vez más difícil, pero eso era lo interesante. Pero mucho más interesante resultaba el descubrimiento hecho en su tiempo libre. Las células reaccionaban de cierta manera con el sonido como si vibrasen, claro que las frecuencias que había probado sólo hacían que se duplicara mucho más rápido sin tener control alguno o simplemente no tenían efecto alguno.

Se sentó frente a su ordenador debía organizar todo con respecto al evento, aquel que todavía no existía. Había hablado con sus superiores y no muy gustosos habían accedido al patrocinio.

Tenía la pieza principal de su juego lista para comenzar, sabía que ella dudaba pero ese chico Nezumi vendría, ya que sí el sabía del peligro que le rodeaba no le iba a dejar sola.

Miró su reproductor ya abierto la lista de reproducción casi todas las canciones de esa mujer, no dejaba de oírlas, simplemente le ayudaba concentrarse. Rápidamente una pregunta vino a su mente

¿Cuál sería el resultado si probaba la canción de la Diosa?

Ella tenía una voz atrapante, algo que consideraba celestial, nada perdía con probarlo.


Shion estaba algo confundido desde que oyó a la madre de Nezumi decirle aquello. Ya lo sabía... simplemente no es que le dejara más tranquilo pero le hacía sentirse extraño, era vergonzoso.

Aún así no comprendía el porqué del comportamiento de Nezumi, estaba tan distante que le hacía pensar que algo había hecho mal.

¿Acaso realmente había hecho algo que molestase a Nezumi?

Mientras más lo pensaba más difícil le era hallar la respuesta. Llegó a su casa dejando las cosas que había comprado en la mesa avisándole a su madre. Corrió a su habitación a cambiarse o más bien a tumbarse en la cama. Simplemente tenía ganas de estamparse contra la cama o el suelo ya que no sentía fuerzas para nada más.

Miró su celular que no indicaba ningún mensaje nuevo, ni una llamada o algo de Nezumi, suspiró cerrando sus ojos por un momento. Hamlet había venido a hacerle compañía cosa que ignoraba.

"Chrip. Chrip"

Hamlet chilló casi cerca de su oído.

- Sí lo sé, tomaré un baño - se levantó algo desorientado. Recordando a la madre de Nezumi y ese hombre. Era algo aterrador, ellos estaban tan cerca que de cierta manera la paranoias de Nezumi ya no le parecían algo tan exagerado.

De pronto su celular vibró en la cama llamando su atención ¿sería Nezumi? Era un mensaje de texto:

Hora: 7:00 pm

Buenas noches Shion. Hemos encontrado algo interesante con respecto a tu condición. Me gustaría tener la oportunidad de hablar contigo. Avísame cuanto puedas"

Shion miró tembloroso la pantalla. De cierta manera le daba miedo pero también le daba curiosidad ¿De qué se podría tratar?

Tomó el celular con manos temblorosas. ¿Qué podría responder? Quería decir "Sí" y poner hora y fecha para saber aquél misterioso hallazgo pero...

Comenzó a apretar los botones del aparato, formando lentamente una palabra pero justo cuando iba a terminar su cuerpo no reaccionó a sus órdenes.

Tenía tanto interés por ese descubrimiento que olvidó momentáneamente todos los descubrimientos que ya habían hecho sobre ese lugar. Además estaba la promesa que le había hecho a Nezumi y a su madre, no quería preocuparlos más con eso.

Shion suspiró y presionó el botón rojo para salir de la bandeja de mensajes y seguido lanzó el teléfono a la cama. Necesitaba pensar seriamente en lo que haría al respecto y qué mejor que tomar un baño para relajarse y lograr concentrarse.

Hamlet lo miraba expectativo desde la cama, ladeó la cabeza cuando Shion tomó la toalla y chilló tratando de llamar su atención más no lo consiguió. Lástima, tendría que esperar a que su dueño se acordara que necesitaba cenar.

Notas Finales:

Respuesta a reviews anónimos:

Sora: Ya no podemos perdonarte ;.; xDDD ntc Nezumi solo es tierno con Shion awnn! Veamos si la persona misteriosa es realmente Elyurias xDD Aunque ya ni sé en qué parte de la historia vamos ;.; Gracias por comentar! Un beso enorme!

Eiriz: LAs cosas se ponen feas ;.; Ojalá ya no estés tan atareada Dx Hamlet ama a Shion, seguramente porque ambos son blancos (?) Somos así de obvias? Dx hmph! Elyurias todavía no madura adecuadamente xDD Ann es por día de muertos o Halloween xDD gracias por comentarnos, ojalá te guste el nuevo capítulo. Un beso!

Seiken Ryoko: ...Qué observadora (o)... xDDD Tendremos que revisarlo pero seguramente es cierto, un error de dedos xD Gracias y no, no suenas pesada, al contrario, te agradecemos, y bueno hablamos del brazo izquierdo, una disculpa. Te agradecemos por comentar nuestro fic y también te damos la bienvenida. Esperemos te guste el siguiente capítulo. Un beso enorme!