Hola... primero, perdón, perdón, perdón.
No hay palabras que expresen mi arrepentimiento de no publicar durante medio año en esta historia.
GwendolynSheperd: hola! mucho gusto la verdad leer a otro lector.. *-* y muchas gracias por dejar esta pestaña abierta y seguir leyendo. De hecho yo también me cree hace poco una pagina el wattpad pero no he subido nada aún, a que cuando termine esta, que ya esta y la otra, que también esta, voy a hacer un AU Makorra, obviamente y lo subire tanto aquí como allí, pero lo más seguro que ahí lo haga con personajes inventados por mi, pero aquí no quiero dejarlo jamás... me dicirtio y ayudo mucho esta red y la verdad no quiero dejarla durante mucho mucho tiempo... :) y bueno, si escribes de winx cuenta conmigo, obvio me gustan las parejas que quedaron... xD
I love MAKORRA: emh... como ya dije arriba, yo también me he creado una cuenta en wattpad, más por mi prima que se la pasaba leyendo por mi cel (por cierto, ni enterada que yo también intento escribir... xD) y bueno, me cree una cuenta y la tengo ahí aún inactiva sin publicaciones... la verdad si no la hubiera hecho te hubiera dado el ok inmediato y sin pensarlo mucho... pero como que los primeors caps me dan... cosita ¿se entiende? digo, era muuuuuuuy, muuuuy noob, y la verdad me gustaría... producirlos más, de última, si no llegó a hacerlo la subo yo así como está, si no te importa o bien te digo que si, puedes hacerla... pero desde ya me alagas mucho, de verdad... hasta me sonroje y salte como loquita por haberme dicho eso... pero de verdad, fue un gran alago y me hiso sentirme genial que esta historia te guste tanto que intentes que sea más conocida, muchisimisimas gracias (sí, así de mucho) n.n
hikaros: ya te dije que te quedaras tranqui, se que te gusta asami y no iba a ser una mala persona y la iba convertir en mala... ;) je... medio año la deje, me dan ganas de llorar ahora... Dios, la inspiración no venía, pánico, la escuela y mi obcesión con mis notas de cole, mi vagancia, el invierno que me impulsaba a estar más en cama que escribiendo... eso y más, las universidades y sus carreras, no, ya hoy publico y estoy feliz de hacerlo... n.n espero que estes muy bien ces, un abrazo enorme! n.n
Por otro lado, durante estos largos y... muy largos meses pasaron los cumpleaños de varias personas que seguro piensan que me olvide de ellos, pero no... nope :3
I love Makorra
Fresita88
MsPandiCornius
LizzGabby
ItaliaAir
Espero que hayan pasado un lindo día... perdón de ni mandar ni un Inbox, lo siento mucho y cerame que se los voy a recompensar... Si bien este cap va dedicado a todos lo que han esperado la actualización de está historia, prometo y juro hacerles su creo que two-shot especial cumpleaños... n.n
Lo único bueno y genial es que sé que a todos les gusta el Makorra... :3
O, si prefiere otra persona otra pareja o personaje, espero y me lo haga saber para hacerlo ese pequeño regalo (atrasadisimo) más de su agrado.
Bueno chicos, gracias por tenerme la paciencia que me tuvieron todos estos meses y aún más, el apoyo... muchas gracias... :')
¡Los quiero mucho, y con mucha razón, es mi primer fic que... ya cerró su etapa, que ya esta a literalmente un capitulo de decir ADIOS, pero bueno... con optimismo porque no voy a abandonar esto... no importa que venga lo que venga, universidad, trabajo, lo que sea, quiero darme mi tiempo aca nuevamente... n.n!
¡Por cierto, Gracias por sus Favs, Follows y Reviews... T-T! y estta carita expresa que lloro, pero de felicidad por todos estos capítulos y... bueno, gracias.
Nos leemos en la próxima, que va a ser muy pronto, lo prometo... (*-*)/
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Capítulo 37: Resolución.
La batalla había empezado. No importa quién era el enemigo, solo importaba ganar para poder sobrevivir.
Hiroshi contra Asami, Sato contra Sato, padre contra hija. La batalla se extendió a tal punto hasta que por un momento pensaron que ya Asami iba a terminar cediendo a las habladurías de su padre. La quería convencer que su lugar, su deber, es estar junto a él en la revolución igualitaria y no en contra suya.
-¡Ya basta!- grito desesperada Asami. Cada vez le mencionaba a su madre y el odio que tenía el contra los maestros que le quitaron al amor de su vida. Ella también sentía un sentimiento de odio, angustia al recordar por qué perdió a su madre, pero no por eso iba a condenar a todos los maestros.
Por otro lado, Lin estaba contra 8 meca-tanques, y Bolin se enfrentaba con igualitarios que querían noquearlo. Eran pocos, los números estaban al 115% a favor de los igualitarios, pero aun así no dejaron de luchar.
-¡Beifong!- grito Bolin al escuchar un grito seco por parte de la mayor, quien fue tomada por un meca-tanque con fuerza y la lanzo hacia el techo. Por un milagro no cayó al suelo, o mejor dicho, por su fuerza asombrosa ya que logró hacer una rampa que amortiguara un poco su caída.
Asami, al notar que Lin estaba mal herida, se paralizo. La sangre empezaba a aparecer en el suelo justo debajo de ella. Su herida no estaba completamente curada y eso no le importó para luchar contra el enemigo.
Miro con furia a su padre y lo atacó como lo que era, su enemigo. Ese ataque con la mano eléctrica del meca-tanque le sorprendió mucho a Hiroshi, tanto que casi no logra esquivarlo. Cuando logró tener estabilidad buscó a su hija, pero ella se encontraba derribando al meca-tanque que había atacado a Lin. Si ella podía luchar con una herida que le molestaba y dolía en el momento, ella podía y tenía que luchar con su herida sentimental.
-¡Cuidado Asami!- el grito de Bolin llamó la atención de todos.
…
En las bases secretas subterráneas las cosas eran más favorables aunque no por eso eran fáciles. Riuk iba pasando entre medio del campo de batalla para poder destruir las máquinas y todos sus accesorios así dejarlos a la intemperie. Pero tres igualitarios se le interpusieron en su camino. Sonrió ante el hecho de que pensó que las cosas iban a ser fáciles. Claro que no la serían. Sin perder tiempo los atacó.
Mientras que a su alrededor tendían en el suelo los cuerpos inconscientes de los igualitarios los grupos que buscaban su extinción estaban en una posición mucho mejor, pero eso no quita que estén golpeados, sangrados, pero dispuestos a dar hasta su último aliento para acabar con esa revolución opresora.
Los sujetos con cada ataque pretendían alejar a Riuk del almacén donde se encontraban más armamentos y eso lo estaba sacando de quicio. Debían dejarlos sin armamento y en ese momento. No podían arriesgarse a dejar salir si quiera a un igualitario para ayudar a la lucha que ya se había desatado en la superficie.
-Maldición, no tengo tiempo para esto- ya molesto, decidió que si no moría él debían hacerlo los otros, así que ahora atacaba a dejarlos totalmente inconscientes o muertos.
-No te preocupes por ellos- de la nada apareció uno de sus compañeros interponiéndose al ataque iba a directo a su cuello sin darse cuenta por un cuarto enemigo que se posicionó justo detrás de él- Encárgate de eliminar sus armas y después- le dio una patada a ese mismo igualitario para dejarlo completamente inmóvil desplomado en el suelo- lo eliminaremos a ellos- ahora le dio lugar entre esa personas haciendo fuego control. Riuk no desaprovecho esa oportunidad y se dirigió hacia donde se suponía que debían estar esas armas. Los planes que Korra les había dado hasta ahora habían acertado con todo.
-¡Riuk!- un grupo de 5 hombres le siguieron sin disminuir el pasó. Era obvio que allí se encontrarían más igualitarios y él solo no podría con todos.
…
En las afueras de la ciudad…
-¡General!- Loren vio como Iroh iba a ser acorralado por media docena de igualitarios así que fue inmediatamente para ayudarle. El enfrentamiento ahí era muy peleado. Los maestros tierra habían desecho la pista de despegue rápidamente imposibilitando que más avionetas llegaran a la ciudad. Desgraciadamente no lograron impedir que un par lo hagan, pero eso no era lo de mayor problema, sino que no contaban con que habían muchos meca-tanques el igual que igualitarios, con consecuencia se encontraban con que tenían casi la misma cantidad de heridos uno con el otro.
Cuando ella llegó junto al general logró ponerse de espaldas contra él, dando entender que ambos cuidarían de la espalda del otro.
-Hay muchos igualitarios…- susurró Loren, aunque era innecesario. Los igualitarios parecían estar observando cómo se habían quedado quietos para tratar de leer su próximo movimiento.
-Mejor- esa no era la respuesta que esperaba la chica, claramente ya que le miró de reojo queriendo una explicación- No llegarán a la ciudad, por ende no se interpondrán en el camino de los demás… y lo más importante, no olvido que un gran número de la flota… desapareció por culpa de ellos, directa o indirectamente- sus ojos se tornaron más oscuros, lo que le llamó claramente la atención a Loren, pero comprendió ese sentimiento.
-Entiendo general- le respondió Loren de la misma forma que él, quería justicia por sus compañeros que murieron, quería justicia por las familias que llorarían por sus seres queridos.
Uno, dos, tres segundos bastaron para que ambos atacaran a los meca-tanques. Cada uno contra tres. Iroh no se molestó en usar el fuego control, sino que atacaba directamente para paralizarlos con los relámpagos. Claramente al utilizarlo sucesivamente se cansaba mucho más rápido. Por otro lado Loren no pensó dos veces para ir contra sus enemigos, está vez defendería a sus compañeros con su vida y no tardaría en hacerlo.
Mientras que otros miembros de las fuerzas armadas de la Nación del Fuego también batallaban mano contra mano, otros había conseguido tomar los meca-tanques para usarlos en su propio beneficio.
…
En Ciudad Republica, en el Really…
Tenzin junto a sus hijos habían ido al rescate de Pema, la reina Senna y su hija que estaban cautivas en la Isla del Templo del Aire. Cen se había abierto paso entre la multitud y los igualitarios para llegar hacia Mei e Ian, quienes habían caído a causa de que casi más recibían un ataque directo y muy peligroso. Tonraq se había quedado en el lugar, eso era porque él también tenía como deber acabar con Amon y su revolución. Mako, por otro lado, no daba descanso con el teniente igualitario. Mientras que Korra con Amon acababan de empezar su batalla entre las llamas. Espada contra espada.
-Pensé que jamás le harías pasar por algo tan peligroso a hijo de sangre de las personas que se te habían apiadado de una niña moribunda- habló Amon, cuando estuvieron lo suficientemente cerca haciendo fuerza con las espadas.
-Y juro, que después de verte bajo las aguas, que no lo estará nunca más- sentenció ella con total seriedad y empujándolo, con mayor fuerza, queriendo hacer una herida en su cuerpo lo cual no funciono.
Paralelamente, Cen se encontraba liberando su camino hacia donde habían caído Mei e Ian. Congelo rápidamente a los igualitarios que se interponían en su camino gracias a que había roto unas cañerías de vapor. Cuando llego a la parte baja de la arena, rompió la puerta que le impedía el paso y logró a ver que Mei le daba una patada justo en la boca del estómago a un igualitario que intentó, al parecer, re-capturar al pequeño, quién se quedó completamente paralizado. Él no perdió ni un solo segundo más y se puso al par de la mujer para protegerla a ella y al pequeño indefenso.
-Siento llegar algo tarde- dijo Cen mientras que con agua control congelaba al tipo que por poco logra dar un golpe directo a Mei por la espalda, pero que lo esquivo gracias a que el pequeño, quién sabe cómo, pero reaccionó a tiempo y la empujó, dándole libre espacio a Cen para mandarlo contra la pared y congelarlo allí.
Mei se sorprendió al no percatarse que casi le proporcionaban un golpe que podía noquearla o dejarla en un peor estado. Sonrió al pequeño que al parecer había actuado sin estar muy consiente, pero que al fin y al cabo la había salvado.
…
Nuevamente bajo las propiedades de Sato, Asami había recibido un golpe directo por parte de su padre. Estaba sorprendida que le haya golpeado sin piedad. Le había lanzado varios metros lejos causando que chocase con la pared dura de metal puro. Bolin se palideció en el instante al ver que el meca-tanque no se movía, intento reaccionar rápido e ir hasta ella, pero inmediatamente se vio interrumpido por una masa de igualitarios.
-¡No dejen vivos a ninguno de los maestros!- exclamó Hiroshi demandante- Y a Asami… captúrenla con vida- había acabado de dar la orden y los igualitarios no se hicieron de esperar. Varios meca-tanques acorralaron a Lin que aún no estaba lista de dar por perdida la batalla. En cambio a Bolin vasto con dos meca-tanques y los mismos igualitarios que le impedían aún ir hacia donde estaba su novia. Su furia se apoderó de él, causando que golpease el suelo con gran fuerza que causó que los que lo rodeaban retrocedieran.
-¡Eres un maldito que no le importa ver si su hija sufriendo si con eso logra sus propósitos!- eso causó que Hiroshi detenga su ida y se diera media vuelta para encararlo aún en el meca-tanque.
-Ella está siendo lavada el cerebro por los inútiles y criminales maestros como tú- escupió el con odio latente.
-Los criminales aquí son ustedes que quieren tomar el poder de una ciudad que representaría el paz entre la naciones- los ojos de Bolin parecía que iban a arder del fuego que sentía por dentro- en todo caso, ¡ustedes han matado igual o más personas inocentes que los maestro!
Una gran furia incomparable se desato en el Sato mayor.
-¡NO ME COMPARES COMO SI FUERA UNA BASURA COMO USTEDES!- y con ese quiebre que tuvo de paranoia atacó con la mano del meca-tanque. Bolin estaba a punto de crear un muro de tierra para protegerse, pero se detuvo al ver otra mano de meca-tanque que paro el ataque. Inmediatamente todos giraron a ver a la persona que se había interpuesto en el camino de Hiroshi, sorprendiéndose que fuera nada menos que nuevamente su hija.
-Tienes razón papá… no te puedes comparar con ellos ya que los igualitarios son peores que eso- y con esa declaración sonrió de medio lado, enrollando nuevamente su mano y tomando una postura de combate.
-Veo que ya no tienes salvación… ¡Acaben con ellos!- y con esa orden todos, incluyéndole, se pusieron a luchar, aunque nadie se asomaba a intervenir en la lucha de padre contra hija.
…
Un estallido en los pasillos del Really llamó mucho la atención de todos, pero cada uno estaba ocupado con lo suyo. Personas inocentes seguían huyendo de ese lugar, alejándose de ese campo de batalla que significaba salir herido inevitablemente o quedar como un cadáver.
Igualitarios estaban sosteniendo esa batalla que cada vez era menos ventajosa para ellos. Los refuerzos que pedían incansablemente no llegaban, causándole ansiedad y pánico, pero de igual manera estaban tratando de avanzar contra reloj.
Jana junto a Hasook se mantenían cerca de la entrada para impedir que refuerzos del exterior entren en la ayuda de su líder. Gracias a que tenía un gran suministro de agua junto a él, Hasook podía ayudar a los que poseían una cinta blanca en su muñeca, mientras que Jana con un guante igualitario y un bastón le negaba el paso a cualquier enemigo.
-¡Alguien cayó en la Bahía!- se escuchó decir a un ciudadano mirando los cuerpos desaparecer bajo el agua.
Momentos antes, dentro del Really…
-¡Saca a Ian de aquí!- dijo Cen a Mei mientras se colocaba en la delantera para luchar con los igualitarios que se venían de frente. Ella atinó a agacharse junto al niño y mirar por todos lados en la búsqueda de un lugar seguro para dejar al pequeño, que no decía nada por el miedo que sentía.
-Quédate aquí y no te muevas ¿sí?- pidió despacio al pequeño y sin esperar respuestas fue a tomar el lugar de Cen en la batalla, ya que desenvainó su espada y con el mango de estas le dio en la nuca para desmayar al que estaba más cerca- Cambio de planes- y ella adelante a él le miro de reojo- Yo me encargaré aquí… saca a Ian lo antes posible- y con una mirada hacia el agua y después hacia arriba Cen entendió y así lo hizo. No era momento para discutir las opciones, sino era el actuar.
Mientras que en la cancha las cosas eran muy confusas. El Rey Tonraq, a pesar de tener varios golpes visibles siguió luchando contra los igualitarios, pero su intención era llegar hacia el lugar donde estaban Amon y Korra para unirse a esa batalla. Mako, por otro lado, gracias al fuego control mandó a volar hace rato al teniente, causando un gran daño a parte del edificio, siendo la explosión que pasó hace un momento y ahora tenía el mismo objetivo que Tonraq, ayudar a la morena.
Mientras que en ese círculo de fuego la espada de la morena fueron reemplazadas por fuego control. En un intento de darle un golpe directo en la cabeza Amon fue más rápido y logró que ese golpe impacte con una bola de humo causando que ambos dieran un gran salto hacia atrás.
El fuego se dispersó por muchos lugares pero cuando Korra logró tener una mejor visión notó que ahora Tonraq estaba luchando contra Amon.
-¡Abajo!- el gritó de ella al notar que otra de esas bombas de humo estaba a punto de pisar Tonraq, cayendo en una trampa de Amon para dejarlo sin visión y atacarlo directamente, pero por suerte logró evitarlo, aunque se ganó un golpe amortiguado por sus brazos, que iba directamente a su rostro, proporcionado por Amon.
Sin perder tiempo y totalmente atento a todo, Mako se unió a esa batalla, atacando directamente a Amon con puños de fuego.
Korra observó cómo igualitarios aparecían de las gradas, saltando hacia el campo a través de unos cables, y no tuvo que adivinar que se dirigían en la ayuda de su líder, por lo que le impidió ir más allá de 4 metros de la orilla. Tonraq se recompuso instantáneamente y fue contra esos igualitarios, mientras que Korra fue directamente hacia su objetivo. Mako la vio venir por lo que intento derribarlo golpeándolo directamente a sus pies, pero como él esperó Amon saltó y Korra lo mando varios metros lejos, justo al borde del área, gracias al puño de fuego.
-Ayuda a Tonraq- le indicó ella antes de ir rápidamente hacia el sujeto que ya se encontraba de pie. Mako tuvo la intención de seguirla, pero de repente el teniente, sin su gorro con las gafas apareció, dejando ver su rostro que reflejaba odio absoluto.
-Por un instante pensé que no regresarías- dijo con media sonrisa el de ojos ámbar antes de atacarlo, pero claro, él no sé quedó atrás dado a que él ya poseía en sus manos sus varas que transmitían electricidad como si fuera algo natural.
…
Bajo tierra, en las bases secretas igualitarias las cosas ya tenían a un grupo favorecido notablemente y esos no eran exactamente los igualitarios. Habían conseguido acabar con todas las máquinas posibles antes de los igualitarios llegasen a ese lugar, además de que habían acabado con la mayoría de ese lugar.
Riuk con una media sonrisa en su rostro de victoria separó el grupo que lideraba en dos, uno terminaría con los igualitarios que aún estaban allí, mientras que el otro grupo irían a ayudar a la ciudad, pero había algo que todavía lo inquietaba y era la otra industria donde de seguro había la misma cantidad de meca-tanques que en ese lugar.
…
Nuevamente con Korra y Amon, éste último tuvo una oportunidad y usó los ganchos que utilizaron los igualitarios para llegar al balcón que le conduciría por los pasillos del establecimiento, no estaba huyendo, sino que solo estaba alejándola hacia una trampa segura.
-¡Korra!- grito Mako al ver como esas dos personas desaparecían de su vista, ya que habían ingresado a los pasillos del lugar. Sus ataques ahora eran con más furia de la que esperaba, estaba perdiendo el control.
-¡Es mío!- y sin darse cuenta Mei llegó detrás de él causando que su espada y las varas chocaran instantáneamente. Ambos, por la magnitud de sus fuerzas, dieron un gran salto hacia atrás- Tengo que saldar una cuenta con él- dijo ella mientras no dejaba de ver al teniente. Si bien era cierto que los igualitarios habían asesinado a su esposo, pero el teniente, esa persona es quién lo había ejecutado… y ahora ella cobraría esa muerte- Vete de una buena vez- sentenció furiosa, pero no con él, sino con el sujeto que le había arrebatada a su marido- Hasook y Jana necesitan ayuda, Tonraq fue tras Amon y Korra- le indicó ella para que en ese momento salgase del edificio en ayuda de sus amigos y que no se preocupase de la morena ya que no estaba sola, aunque de igual manera no se iba- ¡debes de proteger a Ian!- y con esa orden fue directamente hacia la salida. Confía en Korra, y en Tonraq que no dejará sola a la morena… pero de igual forma al verla desaparecer de su vista causó un mal presentimiento, jamás había sentido algo igual.
…
En los pasillos del Really, Korra había ido directamente detrás de Amon, atacándolo con fuego control para causar que se detenga.
-Eres demasiado persistente Avatar…- habló Amon al detenerse por el muro de fuego que había provocado Korra. Ella se encontraba agitada, la persecución no le había jugado a su favor. Sus músculos dolían. El cuerpo le estaba fallando en esos momentos, tenía que acabar con él y el momento era ese.
No se molestó en hacer ningún comentario, solo con ambos puños mantenía fuego y agua control, uno en cada mano, para ir a propinarle un gran golpe.
Amon solo se dedicó a esquivarla, no a contraatacar.
Cada golpe fallido aumentaba la desesperación en ella, su respiración se tornaba más agitada, su furia crecía.
-Parece que ya pronto terminara todo esto… Avatar- con ese comentario Amon le proporcionó un golpe directo en el estómago, pero ella lo aprovechó para mandarlo, con un gran látigo de agua, varios metros lejos de ella causando que chocase abruptamente con unas cañerías de gas- Me pregunto… ¿cuál es tu verdadero motivo para hacer esto? ¿Solamente vengar las muertes de esas personas insignificantes o-
-¡No te atrevas a referiste a ellos de ese modo!- dijo completamente furiosa. Sus ojos celestes se tiñeron de un azul oscuro, lleno de desprecio hacia la persona que estaba a varios metros lejos de ella. Mientras se recomponía del golpe que le había dado no dejaba de mandarle miradas de muerte y odio a ese sujeto. Si tan solos las miradas mataran…
-Solo fueron unos pobres sin futuro. Sus vidas terminarían tarde o temprano- y ahora empezó a caminar hacia ella. Ésta quiso levantarse rápidamente para atacarlo, pero su cuerpo no le respondía. Abrió grande los ojos. Ni un centímetro de ella respondía- Al igual que tú, Avatar Korra, tu vida no tiene futuro porque los ciclos del Avatar terminaran junto a ti.
Se detuvo justo frente de ella, la cual estaba desesperaba. No entendía qué pasaba. De repente sintió como todo en su ser empezaba a… moverse.
-¡AAAHHH!- gritó al sentir que algo estaba mal en ella y su cuerpo que no respondía. El respirar le costaba, se sentía completamente extraña al hacerlo.
Korra, al ver a ese hombre que despreciaba con toda su alma y encontrarse en una situación tan es desfavorable solo podía sentir impotencia… mucha impotencia porque su cuerpo no reaccionaba. De pronto, vio cómo su mano iba acercándose a su frente.
-E…- la voz no le salía, pero la rabia era mayor que cualquier impedimento para expresarle el odio que le tenía- eres un maldito… hipócrita- una contracción en todo su ser apareció, el aire le falto por un par de segundos- Ere-es un… maestro sa..angre- y esto fue lo que causo que él, frunciendo el ceño aunque no se notara, la lanzara contra la pared.
El golpe fue duro, pero le permitió tomar aire y volver a tener control de su propio cuerpo. Amon se encamino hacia ella, mientras ésta trataba de recuperar el aliento que perdido.
-Eres… un…- empezó a decir entre cada respiración- uno de nosotros, un manipulador maestro…- le miró directamente, con una sonrisa irónica. Quiso volver a levantarse pero su cuerpo estaba en su límite. Estaba perdida… las fuerzas se extinguieron completamente. Cada respiro ya le costaba mucho. El que ese sujeto haya manejado su cuerpo causó que se debilitara en contra de su contra- Un maestro opresor…- y eso fue lo último que escuchó Amon ya que nuevamente con sangre control y con gran fuerza la lanzó hacia el lado contrario en que estaba, muy cerca de un ventanal que daba con la bahía.
Korra rodo un par de metros de a donde la había tirado. La estaba manejado como una muñeca de trapo.
-Siempre…- aunque le costaba, hablaría- con esos discursos tan baratos… hipócritas… "igualdad" "justicia para los no-maestros" "libertador" cada uno fue peor que el otro…- una carcajada seca soltó ella mientras intentaba reincorporarse para darle la cara- al fin y al cabo, son puro cuentos de uno de los peores maestros…- su sonrisa sarcástica duró hasta que él nuevamente tendió su mano para hacer sangre control y hacerle su dolor más intenso. Ella nuevamente quedó inmovilizada y él aprovecho eso para acercarse más a paso lento, causando un eco abrumador con las suelas de sus botas.
-Avatar… maestro… no maestro… ¿sabes qué relación existe entre ellos?- le preguntó deteniéndose a un solo metro de ella- el no maestro es oprimido por el maestro…el maestro es oprimido por el no maestro, pero el Avatar es el único que puede oprimir a ambos sin que él lo sea… es una cadena graciosa, si te pones a pensar- hizo un movimiento con las manos lo que causó que Korra le mirara directamente aún de lejos- solo una persona es capaz de no ser la oprimida en esta cadena… ¿es que eso es justo?- le preguntó a ella, más no esperó respuesta dado a que continúo- otros pueden quedarse con ese juego inútil, pero yo no. No pienso dejar que un maestro o no maestro quiera manejar mi vida a su antojo.
-¿Pero tú sí… tienes derecho a hacerlo?- le pregunto con dificultad ganándose que él pusiera más intensidad en ese agarre.
-El más fuerte puede decidir su destino.
-Pero no tiene que decidir por el destino de los demás…
-Jajajajaja- ante la declaración de Korra, él rio. No le gustó para nada esa acción- pero dime… ¿es que tú no has hecho lo mismo?- Korra abrió los ojos ante ello- ¿No has aprovechado el poder de Avatar para tú propio interés?- le preguntó. Pudo imaginarse como él sonreía debajo de esa mascará, lo cual le causó enojo y furia que jamás antes había sentido- Todo por un par de simples personas… pudiste rebelar que tú eras la poseedora de los cuatro elemento y vivir una vida más acomodada, pero decidiste ocultarte, con miedo y terror a que te descubran. Pero ¿sabes qué? ese miedo fue el causante de las muertes de tus padres… Ese día solo te paralizaste, justo como ahora- empezó a caminar más cerca de ella- Fuiste incapaz de mover un dedo por ayudarlos mientras eran atacados, solo era una carga que ellos debían de cuidar, todo por… pena. Pero ese fue el causante que encontraran su muerte ese día en ese lugar… tal vez, su ejecución hubiera tardado un poco más o ni siquiera hubiera sido necesaria si ellos no hubieran salido ese día de su casa y desarrollado su industria…- ahora se encontraba a tan solo dos pasos de ella- Ahora- dio otro paso, quedando solo a uno de distancia- es tu deber enmendar sus muertes derramando tu propia sangre…- empezó a elevar su mano derecha para llevarla justo a la frente de ella.
Korra empezó a sentir esa proximidad, causando que una oleada de frío pase por todo su cuerpo, logrando que pudiera hacer un último movimiento que la salvase… o terminase con ella.
Antes de que él la tocara con todo el control que pudo llegar a lograr lanzó fuego control directamente al frente, sorprendiendo a Amon, pero fue capaz de esquivarlo, creyendo que era un golpe para él, pero vasto solo un par de segundos para darse cuenta que estaba equivocado y salir volando de allí.
…
Bajo la mansión Sato se encontraba la batalla increíblemente despareja. Los maestros tierra no pudieron evitar recibir ataques dado a que sus fuerzas estaban disminuyendo y paralelamente más refuerzos aparecían. Asami se ocupaba más de su padre aunque uno que otro meca-tanque aparecía en su camino lograba deshacerse de él cada vez con más dificultad.
Hiroshi, harto de ver a su hija en el lado contrario y que le dé pelea, decidió acabar con ello pronto. Les hizo una señal a sus subordinados para que se pusieran en el camino de Asami.
-Esto acabará ahora…- dijo Hiroshi mirando hacia donde se encontraba su hija- te doy una última oportunidad… entrega tu vida para un mejor mundo para los no maestros o termínala aquí mismo.
Asami miro de manera determinada a su padre, al hombre que le dio todo, la vida y el límite de ésta…
-Elijo darle una mejor vida a los maestros y no maestros… parando con esta guerra que solo llegó para traer consigo destrucción- dijo sin titubear.
Hiroshi no dijo nada más, solo dio la señal para que la atacasen, mientras que él se dirigía a la salida.
-Todos aquí terminaran con su vida…- susurró una vez que bajó del meca-tanque, activando una canilla para que dentro de 5 minutos se abriera completamente y liberara ese gas venenoso para acabar con cualquier rastro de vida que se encuentre en ese lugar. Una vez hecho empezó a correr hacia la salida, pero no espero encontrarse con algunas personas…
-No podrás huir… Sato- Riuk le hizo frente, dejando que varios hombres entraran a ese lugar para ayudar a los demás.
…
Hacia afuera de la ciudad…
Las mayorías de los meca-tanques de ese lugar estaban rotos, sin utilidad alguna. Se podía decir que la batalla para ellos ya estaba ganada, pero por un descuido de Iroh, Loren resulto altamente herida dado a que un sujeto estuvo a punto de clavarle una navaja en su espalda, directo hacia los pulmones, pero ella lo había derribado, aunque éste sujeto nada feliz por ello le incrusto el objeto en su abdomen.
-¡Loren!- Iroh vio cómo su cuerpo casi tocaba el suelo, pero no lo hizo. Y no fue porque él la ayudo a detenerla, sino porque ella misma poseía un gran control de su cuerpo.
-Aun…- tosió sangre mientras se tomaba del abdomen, pero ante ello sonrió de medio lado y continúo- no estoy muerta…- alzo la vista para encontrarse con los ojos ámbar de su superior y con una sonrisa le afirmó- Esta batalla… ya la ganamos… general- y con ello logró a posicionarse mejor para acabar con los pocos igualitarios que quedaban.
-¿Es qué aún piensas en luchar?- pregunto Iroh un poco incrédulo, pero más dolido.
-General… desde el momento en que me ayudaron los de la Nación del Fuego jure entregar mi vida para ellos, pero al ver a muchos compañeros morir por esta guerra volví a jurar algo…- ahora posó su vista al campo de batalla en donde se encontraban y sonrió. La batalla ya la tenían asegurada- que daría la vida por esos que cayeron.
Iroh la mirada como si no entendiera lo que estaba diciendo, pero en realidad lo hacía y muy bien. Al ver la sangre derramar entre sus manos causó que su ser se helara completamente, un sentimiento muy extraño que no comprendía, pero que lo haría después de salir de allí, junto a su tropa con la batalla ganada. Miró hacia donde ella también lo estaba haciendo. Aún quedaban enemigos, pero ambos habían jurado algo. Ella que ahora sí protegería la vida de sus camaradas, y él que protegería a su gente, a Loren, y que descubriría porqué en menos de un segundo sintió un cambio repentino en él.
…
-¡Alguien cayó en la Bahía!- se escuchó decir a un ciudadano mirando los cuerpos desaparecer bajo el agua.
Jana miró rápidamente hacia donde una multitud se acercaba, sin importar que estaban en pleno campo de batalla, aunque ya la mayoría de los meca-tanques e igualitarios estaban retenidos, sin contar que aparecieron nuevos refuerzos.
Al notar que las fuerzas igualitarias estaban retenidas y que nuevos refuerzos aparecieron se fue inmediatamente a ver quién era la persona que había caído en la Bahía de Yue a causa de la explosión.
-¡Maldita Avatar, ha matado a nuestro líder! ¡Ojalas y te quedes en las profundidades de las aguas!- escuchó a un loco por el erróneo concepto de "igualdad" que trasmitía Amon. Inmediatamente las personas empezaron a murmurar por lo que habían escuchado y visto, causando que en Jana se despierte una furia instantánea. Sin previo aviso con una patada noqueó a ese sujeto que seguía blasfemando contra el Avatar. Al hacerlo se ganó la atención de las personas de a su alrededor.
-¿Qué el Avatar mató a su loco líder? ¿Es que no era él quien quería acabar con la vida de un inocente niño?- la furia que desprendía cada vez era más de temer- ¡Él les estaba lavando el cerebro! ¡Una guerra civil no es la solución, matar, robar, sembrar miedo solo traerá más de eso!- ahora empezó a ver a todas esas personas como si ellos tuvieran la culpa de algo, pero solo lo hacía porque se sentía mal por ellos y por ella misma.
Las personas dejaron de murmurar al escucharla, algunos apoyaban a Amon, otros solo asistieron a esa reunión por puro miedo.
-¡Jana!- al escuchar la voz de su hermano se giró inmediatamente para encontrarse con un igualitario que ya estaba gravemente herido tratando de apuñalarle por la espalda, pero fue rápida y lo noqueó sin problema alguno. Cen se posicionó junto a ella y la miró aliviado- ¿Te encuentras bien?- le pregunto mientras soltaba la mano del niño para que pudiera recuperar sus fuerzas. Había salido del edificio con algo de dificultad dado a que siempre se topan con igualitarios impidiéndoles el paso.
-¿Papá y mamá?- pregunto con preocupación al no verlos- ¿Él es…?- ahora le prestó atención al pequeño mientras se agachaba a su altura al verlo tan agitado.
-No hay tiempo para explicación- dijo mientras observaba que aún quedaba igualitarios a quienes derrotar, pero claramente se notaba que la revolución había fracasado- Cuida de Ian- le indicó para irse corriendo de allí con el objetivo de terminar con todo eso de una buena vez.
-¡A… Agua!- se escuchó a los ciudadanos cada vez murmurar más altos, completamente asombrados- ¡E… es un maestro a-agua!- se escuchó gritar a uno e inmediatamente los hermanos giraron para encontrarse con algo que los dejó completamente paralizados.
Amon se encontraba en la sima de un torbellino de agua y, aunque no se notara, estaba bastante agitado dado a que casi más queda ahogado ya que había quedado inconsciente por la explosión.
-No puede ser…- susurro Cen mientras miraba atento todo. Inmediatamente otro torbellino se hizo presencia en el lugar llamando la atención de los hermanos dado a que era nada menos que su padre- ¡Padre!- gritó Cen allí ver que empezó una batalla entre ambos maestros agua.
-Ahí lo tienen…- dijo Jana, llamando la atención a muchos de lo que se encontraban allí- Amon no es más que otro despreciable maestro- apunto hacia donde se encontraba el susodicho.
Repentinamente se escuchó otra explosión y se observó como el fuego se extendía hasta cierto punto en el área de batalla. Del círculo que se había fumado tres igualitarios salieron rodando lastimados de allí.
Cen giró para observar cómo Mako se acercaba a él completamente agitado.
-¡Mako!- llamó Cen, pero éste pasó derecho sin prestarle la más mínima atención, lo cual le alarmó a Cen, causando que vaya tras él. Jana pensó que iría a ver directamente a su pequeño hermano, pero se equivocó ya que atravesó a la multitud que se había movido y empezó a observar la bahía.
-¡Mako! ¿Qué ocurre?- pregunto Cen preocupado dado a que no le prestaba atención.
-Korra- susurró sin dejar de buscarla con la mirada- Korra ¡¿en dónde está?!- pregunto ahora girándose a él y tomándole por su camisa como si él tuviera la culpa de lo que le haya sucedido a la morena.
-¿Qué?- pregunto Cen reteniéndolo con fuerza, pero no porque le molestó esa acción, sino porque empezaba a sentir el mismo miedo que él trasmitía.
-El Avatar cayó junto con Amon en la bahía…- se escuchó a un ciudadano decir, causando que los tres jóvenes y el pequeño niño observaban hacia ese lugar.
Paralelamente Tonraq estaba luchando contra Amon, había presenciado el momento de la explosión y el cómo habían salido volando de allí. Al verlo sintió algo dentro de sí que se quebraba, se derrumbaba. Así que sin perder más tiempo salió lo más rápido que pudo del edificio y fue a buscar a la morena que había caído en el agua, pero instante antes de zambullirse dentro de ella observó cómo Amon salía de las aguas y no tuvo opción, tenía que atraparle a él, tenía que confiar que Korra muy pronto también saldría de allí.
Cuando Tonraq vio la oportunidad le mando una lluvia de dagas de hielo para desestabilizarlo por completo y derribarlo, pero fue ahí cuando Amon mostro su verdadero poder haciendo sangre control e impidiendo que efectuara el ataque.
-Qu… que…- Tonraq sentía que todo su cuerpo se movía en contra de su voluntad y causando una sensación extraña en él- si no h-hay luna llena… ¿cómo puede hacer sangre… control?- cada instante le resultaba mucho más difícil hablar. Ya no tenía control de sí.
-Los espíritus… me otorgaron este don…- se limitó a responder con ironía- Ahora todos observaran tu muerte Tonraq- mientras hacía una lanza de hielo increíblemente afilada y no espero mucho para lanzarla.
-¡PAPÁ!- los gritos de Cen y Jana llegaron hasta ellos, al igual los de sorpresa y exclamación al ver que esa arma iba directamente hacia el rey aunque en un abrir y cerrar de ojos tal objeto se desintegró gracias a una potente ráfaga de aire.
En ese instante todos posaron su vista el lugar en donde había provenido tal ataque. Las aguas cada vez se volvían más y más turbias, un resplandor empezaba a emerger desde la profundidad.
En un descuido Tonraq logró tener control sobre su propio cuerpo y le lanzó una daga directa hacia la cabeza de Amon, pero éste fue demasiado rápido, tanto que logró escribirlo con facilidad y le devolvió el golpe, causándole un daño algo grave en la pierna derecha. Dado a que sus fuerzas habían disminuido y que la sangre empezaba a fluir por su pierna perdió estabilidad causando que el torbellino en donde se encontraba se deshiciera por completo y callera a las aguas.
Cen vio el descenso de su padre y al notar que no se movía para evitar daño alguno supo que no podía salir tan fácil de ello, por lo que sin pensarlo dos veces se lanzó a la bahía en su ayuda.
-¡Cen!- gritó Jana al ver a su hermano en búsqueda de su padre. Ella quiso ir tras él también, pero recordó que no tenía más poderes. Apretó con furia la baranda solamente observando todo, pero no tuvo mucho tiempo para pensar más en ello dado a que con asombro vio como Amon también caía del lugar en donde se encontraba pero reaccionó rápidamente antes de tocar las aguas.
-¿Quién…?- preguntó Jana observando la silueta de la persona que atacaba desde tierra firme a Amon. No eran ataques simples o sin poder, no. Cada uno causaba que el retrocediera cada vez más en contra de su voluntad, causando que repentina furia apareciera en él.
Por otro lado Cen ya tenía a salvo a su padre y lo estaba sacando de las aguas, pero por otro lado miraba por todos lados en búsqueda de señales de la morena que aún no aparecía y, además, esa repentina luz se había desvanecido.
Mientras que, observando todo con absoluta preocupación, estaba Mako distinguiendo quién era la persona que atacaba a Amon. La reconoció, aunque estaba lejos lo hizo y comprendió lo que hacía. Si bien era claro que ella no podría vencerlo, lo que estaba haciendo era ganar tiempo, tiempo para que Korra aparezca nuevamente.
Mako, entendiendo esa idea perfectamente, empezó a correr lejos de la multitud para imitar las acciones de la mujer, así que cuando estuvo lejos de personas empezó a mandar bolas de fuego intentando distraer a Amon. Lo que habían visto solo causaba que se alarmaran aún más.
La impaciencia y furia de Amon aumentaban cada vez más, ya que esos ataques lograban desestabilizarlo constantemente. Mando una gran ola de agua hacia esas dos personas, causando que la mujer se protegiera con la misma agua, mientras que Mako intentaba evaporarla con fuego control. Cuando tuvieron visión clara del enemigo ya era tarde, dado a que mando una lluvia de dagas de hielo. Nuevamente intentaron protegerse, y Mako lo consiguió, pero la mujer no, dado a que él, Amon, se había acercado junto a ellas y con sangre control impedía que se moviera, recibiendo todo el ataque.
-¡Megumi!- el grito de Mako no se hizo esperar cuando observo cómo líquido rojo salpicaba por todo el lugar. El cuerpo de la anciana estaba flotando a causa de Amon y éste, satisfecho al ver que esa molestia había recibido su castigo, la tiró contra el suelo causando que las dagas se incrustaran más en su cuerpo y causara que más sangre saliese por sus heridas.
Mako se paralizó por unos segundos, pero inmediatamente realizó un rápido movimiento para generar un rayo que golpeó directamente a Amon lanzándolo lejos del cuerpo, que esperaba, que aún se encuentre con vida. Inmediatamente fue a ver sus signos vitales y cuando llegó la vista fue peor.
-Sus vidas… acabarán en este instante- desde lo lejos, Amon estaba sobre el hielo que había creado sobre las aguas. Observaba como el maestro fuego había bajado la guardia e ignoraba completamente, dándole ventaja para atacar y ahora si no fallar en sus planes. Empezó a elevar las manos lentamente y con ellas el agua lo hacía de una gran magnitud. Planeaba congelarlos, evitando que tenga posibilidad de librarse de ello. Una vez que esa gran ola alcanzara una altura similar a la que del Really la dejó caer sobre sus víctimas.
Mako sintió que algo andaba mal, pero cuando levantó la vista, sin dejar de intentar de detener las hemorragias de Megumi, no pudo hacer más que maldecir y con una mano libre intentar defenderse de los litros y litros de agua que los enterrarían a ellos, pero presentía que no serviría de nada.
…
En la fábrica secreta de Sato la batalla había tomado un giro inesperado. Gracias a Riuk y los refuerzos la batalla estaba en su momento culmine. Él se enfrentaba contra Hiroshi, ya que Asami le había dejado su lugar en ese meca-tanque mientras que ella intentaba anular esa liberación de gas venenoso, pero tenía una especie de contraseña que no lograba descifrar para poder detener la cuenta regresiva. Por otro lado, las fuerzas igualitarias caían uno por uno.
-¡Asami!-Bolin había mandado a volar con tierra control a un igualitario que intentó darle un golpe por la espalda a la Sato. Cuando llegó junto a ella le pregunto sobre la situación del momento.
-Tenemos que huir… el reloj marca 60 segundos para que la válvula se habrá y el veneno se expanda por todo el lugar- dijo ella mientras nuevamente no lograba encontrar la contraseña. Se giró hacia él y lo miró seria- Tenemos que evacuar cuanto antes…
Un ruido seco llamó la atención de ellos. Lo que lograron ver les sorprendió completamente. El meca-tanque de Hiroshi estaba debajo del de Riuk, y éste estaba sacando a Hiroshi a la fuerza para que le diera la clave a Asami o sino todos morirían en ese momento.
-¡Habla!- con un golpe directo en la mandíbula exigió Riuk, pero Hiroshi no se molestó en decir nada- ¡Acaso también prefieres morir acá como una rata miserable en vez que en una cárcel!
Faltaban solo 30 segundos y contando.
Asami se sobresaltó por esa acción pero no hizo nada. Al ver cuánto tiempo quedaba intentó, tal vez, inútilmente convencer a su padre.
-Mamá jamás hubiera querido esto… papá- se limitó a decir ella con los ojos tristes. No podía evitarlo, a pesar de todo era su padre.
Ya solo quedaban 20 segundos.
-¡Tenemos que evacuar cuanto antes!- gritó Lin mientras se sostenía su brazo maltratado y sangriento. Los refuerzos empezaron a salir apresurados hacia la salida y, además, algunos cargaban a igualitarios. A pesar de todo, ellos también eran humanos.
-Asami, debemos irnos- dijo Bolin mientras la tomaba del brazo, intentando que reaccionara pero no lo hacía. Riuk había dado un último golpe a Hiroshi y ayudado a unos de sus compañeros para salir de allí.
Solo 10 segundos.
-Tú y tu madre fueron lo más importante para mí… Asami- susurró sin levantar la vista del suelo. Por la comisura de su boca salía un hilo de sangre, mientras que esa área se tornaba morada por el golpe. Tal vez pensó que no lo había escuchado, pero lo hizo perfectamente, causando que abriera los ojos y se girara para poner los números que se le vinieron en la mente al escuchar esas palabras. Rogaba que este en lo correcto, porque si no…
Una vez introducida la contraseña apretó un botón la cual instantes después se escuchó un pequeño pitido, dándole paso para que desactivara la liberación del veneno.
…
Hacia fuera de la ciudad la batalla había terminado, pero los rastros de ella causaban que tan solo imaginársela sea agotador. En ese momento Iroh estaba vendando a Loren con un pedazo de su manga.
-Gracias General- dijo ella una vez que se levantó, con algo de dificultad.
-Debes descansar, has perdido demasiada sangre Loren.
-Aún me queda fuerzas…- dijo con una sonrisa- hay compañeros que se encuentran peor que yo- ahora observó a otros de la Nación del Fuego atendiendo a sus camaradas.
-Pero tú también lo estás- intento hacerla sentarse, pero no pudo contra ella.
-Estoy bien, de verd- antes de que terminara de decir la frase sintió como su corazón se sentía extraño, como si sintiera que algo malo estaba ocurriendo.
Iroh, que estaba en ese momento observando a sus compañeros, giró al notar que ella no había terminado de hablar, y justo lo hizo en el momento en que ella caía de rodillas, con los ojos abiertos, con sorpresa y… ¿miedo?.
…
-¿Q… qué?- apenas audible para él, Amon se desconcertó al ver que ese ataque fue completamente detenido antes de hacer contacto con los maestro. Inmediatamente la misma luz blanca apareció entre las aguas, pero esta vez, si salió de allí, dejando ver a Korra en el estado Avatar.
El remolino en que se posicionaba ella increíblemente feroz, tanto que hasta al mismo Amon causó que retrocediera un paso. Las personas que se encontraban cerca de allí seguían huyendo, esa batalla ya iba a llegar a sus últimas instancias.
El viento soplaba ferozmente, causando que la máscara de Amon se callera aunque eso ya no importaba.
La gran ola que aún permanecía paralizada empezó a elevarse de a poco. Mako reaccionó ante esto, pero preocupándose por Korra ya que no sabía cómo actuaría en el estado Avatar y mucho menos después de ver a Megumi en ese estado, pero lo más principal en ese momento era salvar la vida de Megumi. La tomó en brazos y empezó a huir de ese lugar.
Por otro lado, las personas mientras huían miraban asombradas el estado Avatar de la joven, pero más el gran poder que tenía por detener el ataque de Amon sin problema alguno.
-Tu…- escupió Amon con desagrado- ¡Tú deberías estar muerta!- con un grito de frustración y enojo hizo un movimiento con la mano derecha hacia ella, intentando controlar nuevamente su cuerpo como ya lo había hecho anteriormente- A… Ahora morirás- sentenció mientras que con una sonrisa pensaba que al fin acabaría con la vida de Korra, pero no pudo estar más equivocado. Notó como ella ni siquiera se inmutaba por el control que él pensaba que tenía sobre ella.
Cada segundo hacía perdiera los gramos de cordura que poseía, la furia lo segó completamente, ya no pensaba de manera centrada.
Al contrario Korra, con un movimiento lento pero completamente efectivo, lo golpeo con una mezcla de la gran fuerza de la ola y rapidez del aire, causando que el retrocediera varios metros.
-¡Imposible!- Amon nuevamente intento controlar su cuerpo pero ahora le sumo un ataque parecido con el que había herido a Megumi gravemente, pero sus intentos eran cada vez más en vano- ¡Tú no eres nadie!- susurro con cansancio.
-Yo soy el Avatar- por primera vez se la escuchó hablar, los ecos de los anteriores avatares resonaban junto a la suya.
-¡TÚ NO ERES NADIE!- volvió a repetir pero ahora con voz más firme, pero se la percibía cansada, agotada- La única salvación de éste mundo soy YO- la cordura de Amon ya se había desvanecido, se lo podía notar en sus ojos sin rastro de vida, con ansias de poder, de control sobre algo mucho, mucho más grande que él- Eliminaré a cualquiera que vaya contra mí, el salvador de este mundo- extendió los brazos y miró al cielo- Al igual que esa molestia- ahora dirigió su vista hacia donde había huido Mako junto a Megumi. Korra también lo hizo y cuando sus ojos llegaron a ese grupo de personas abrió los ojos, notó quién era la que se encontraba postrada en el suelo mientras era atendida por unos maestros agua- Esa maldita bruja… no te preocupes Avatar, te haré el favor de enviarte al mismo lugar.
Korra no reaccionaba, solo se limitaba a observarla, a observar su estado y su respiración que cada vez era más… nula.
Amon seguía parloteando, hablando de su grandeza, de que él era el indicado para gobernar el mundo y muchas cosas más, pero ella no lo escuchaba.
-Megumi…- fue la voz de ella, solamente de ella la que salió ahora. La furia, el dolor, la angustia empezaron a emerger. Posó su vista nuevamente a Amon y lo atacó sin compasión, pero él solo se limitaba a defenderse, sin ser exento de recibir algunas heridas más graves que otras, aún con una sonrisa, causando que la ira tomase el control de Korra como lo había hecho en él.
-Verás cómo esos seres perderán su vida, justo frente a tus ojos- con ello y un rápido movimiento mandó una lluvia de cuchillas de hielo increíblemente imperceptibles, pero altamente filosos y dañinos.
Korra notó eso y con una ola los congeló antes de que llegaran hasta ellos, pero eso trajo consigo un descuido.
Amon aprovechó su distracción y la atacó con una lanza del tamaño de un puño, pero no era de agua, sino fue hecha exclusivamente de la sangre que drenaban de sus heridas.
Cuando sintió una pequeña molestia en el estómago, Korra se dio vuelta, pero al hacerlo comenzó a sentir el dolor más intensó y el frío apodero su ser. Sus ojos viajaron hacia donde estaba la herida y sus manos la tocaron, pero fue un grave error, ya que sintió un fuego intenso. Su respiración cada vez costaba más y más, pero no moriría sin llevarse a Amon.
Sus brazos fallaron, sus piernas también, causando que se desestabilizara del vórtice en el que se encontraba pero no cayó en las aguas, aún no.
Intentó nuevamente mover sus manos y ahora si respondieron. Realizó cuatro movimientos circulares con sus brazos e inmediatamente formaron una esfera de los cuatro elementos.
Observó cómo Amon nuevamente intentó atacarle, pero fue inútil ya que el ataque no alcanzó más haya de 10 metros de la esfera que había creado.
Era el fin.
Solo era cuestión de lanzárselo a Amon y todo terminaría allí.
-Korra…- susurros viajaron por el viento hasta los oídos de ella.
Una vez que observó, con mucha dificultad, cómo Amon quedaba atrapado en la esfera cerró los ojos y se rindió. Ya no podía seguir, ya no tenía fuerzas, solo esperaba que su vida había llegado a ser de ayuda.
El vórtice se calmó y cayó para unirse con las aguas calmadas de abajo. Korra también caía y se sumergió entre ellas, pero ya no tenía conciencia de su cuerpo, de su ser, de su vida.
…
Mako, quién estaba ayudando a algunos maestros aguas que intentaban que las hemorragias de Megumi pararan, observó cómo casi más recibían un ataque, pero con la misma velocidad se detuvieron. Observó al campo de batalla y lo que vio fue lo que lo helo.
Korra estaba cayendo a las aguas.
-¡KORRA!- con un grito con esperanza de que llegara a su destinatario, y qué ésta lo mirara, le respondiera, se dirigió hacia ella. Saltó a las aguas que ahora se mecían al compás del viento suave, calmado, uno muy distinto que instantes antes estaba presente, lo cual traía tranquilidad y paz para muchos.
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Actualización: 16/09/2016.
