Cap XXXVII: "Hasta aquí"

Quinn cerró con fuerza la puerta de su auto al terminar de bajarse y caminó con furia hasta la entrada de su casa. Tocó el timbre esperando ser atendida y apenas bastaron unos minutos para que Marta saliera con su habitual sonrisa y la recibiera con un efusivo abrazo.

Pero ésta vez ella apenas murmuró un saludo y se alejó arrastrando la maleta escaleras arriba sin importarle la presencia de su padre en medio del living o las risas de las amigas de su madre desde la sala de invitados.

Solo caminó con el destino de su habitación en mente y cuando llegó arrojó la valija sobre la cama, la abrió con brusquedad y comenzó a sacar las prendas de ropa solo para revolotearlas a su alrededor. Hasta que se encontró frente a la última, su saco de invierno favorito, lo empuñó entre sus dedos y lo mordió sintiendo la incomodidad de la lana en sus dientes y el chillido que el mismo contacto producía.

Gritó de manera desgarradora y volvió a salir con un fuerte portazo. Abajo, Santana y Brittany aún la esperaban solo para despedirse por lo que mientras descendía por los escalones intentó recuperar un poco el control de su propia situación.

Infló su pecho y se tomó del barandal un momento: tal vez aún seguía igual que al abandonar Lima pero debía demostrar lo contrario. Sonrió con esfuerzo y se acercó a sus amigas.

- Ya, rubia…mañana tienes fiesta. Disfruta y olvida lo demás- le dijo Santana quitando una etiqueta de cigarrillos de su pantalón pero que Brittany rápidamente le quitó-

- San- le reclamó Brittany por lo bajo mientras le señalaba con la cabeza la sala. En la puerta estaba Judy de pie, con los ojos entrecerrados sobre ellas y con su típica taza de té entre sus manos. Santana giró los ojos y se cruzó de brazos- Y no, Quinn, no hagas estupideces- le pidió observando el estado de nervios aún de la rubia-

- Tranquila, Britt… ¿Nos vemos mañana? Estoy cansada

- Claro…pasaremos por ti y saldremos a desayunar…Te quiero, Quinnie- se despidió Brittany con un cálido abrazo y Santana solo con un movimiento de mano.

Quinn giró sobre sus talones y se encaminó hacia el despacho de su padre. Golpeó con suavidad la puerta corrediza de vidrio y se adentró cuando él se puso de pie para recibirla con un afectuoso abrazo.

- Hola, cariño…Que bueno que estés en casa

- Hola, papá…Lo sé, hoy más que nunca me agrada estar aquí.

- ¿Estás bien, hija? – le preguntó Russel notando la voz cargada de tristeza de Quinn y el abrazo más fuerte que nunca. Ella le sonrió y movió la cabeza ligeramente-

- Muy bien. Estoy cansada del viaje

- Espero que eso de venir una semana no te haya dado problemas en el trabajo. Le dije a tu madre que era una exageración tantos días pero no me hizo caso. Como siempre

- Está bien, papá…Igual iba a quedarme aquí mucho tiempo de todos modos…Voy a ducharme y descansar un momento…Bajo para la cena

- Pues apúrate que ya comienza

- Enseguida voy- murmuró Quinn perdiéndose a través de la sala y llegando al borde las escaleras. Se quedó un momento de pie con la vista fija en el teléfono que reposaba en una mesa junto a una guía. Suspiró, se rascó la frente con dudas y terminó por volver a subir a su cuarto.

Juntó toda la ropa con lentitud y completamente calmada. La dobló y ordenó dentro de su placard y agradeció más que nunca la orden de su madre de pasar esos siete días allí y no sola en su departamento. De lo contrario ya estaría haciendo cualquier otra locura de la cual nadie la reprendería.

Se sentó un momento al borde la cama y acarició sus muslos, sonrió sin saber por qué, se mordió el labio sin necesidad y terminó por largar un resoplido que escondía una risa.

Se puso de pie, comenzó a quitarse la ropa y se encaminó al baño.

Una ducha para dominar los pensamientos era lo único que necesitaba.


Quinn giró los ojos, inhaló de manera molesta y empuñó el tenedor entre sus manos, allí frente a ella, su madre no dejaba de hablar de Michael, el noviazgo que tenían y el futuro compromiso que ya debían adquirir.

Judy masticaba un bocado, hablaba del chico, tomaba un sorbo de su vino y continuaba hablando de él, a Quinn la situación le pareció irritante y sumado a su humor de la mañana todo podía empeorar.

Hasta que finalmente empeoró.

- Estuve pensando, Quinnie- dijo Judy ordenando que le sirvieran más vino- si Michael trabaja aquí, deberías volver. Estarán más cerca, compartirán más tiempo y podrán verse cada vez que quieran.

- Un alejamiento de vez en cuando le hace bien a la pareja, mamá- murmuró Quinn y se quedó observando el brillo de su vaso contra su tenedor. Agitó la cabeza, sería fantástico que en momentos como esos los recuerdos de Rachel con ella en New York no la invadieran- Además él está ocupado y yo también. Estamos bien así

- No puedo esperar por mañana- continuó la mujer- Nos reuniremos todos como la familia que pronto seremos

- ¡Mamá! Cálmate, por favor…No adelantes cosas que no sabes si pasarán

- Ay, Quinn, no seas pesimista. Si se aman van a estar junto y juntos seguirán… ¿Lo ves, cielo?- le preguntó palmeando su mano molestamente. Quinn la retiró al instante- Yo sabía que no serías igual que tus amigas

- No hables de ellas, mamá. No empecemos de vuelta con esoLo siento, no me siento bien- se disculpó Quinn poniéndose de pie y abandonando la mesa- voy a acostarme. Que duerman bien- murmuró solo dejándole un beso en la cabeza de su padre y regresando a su cuarto.

Decidió apretar los ojos como cuando era pequeña y acostarse rápidamente para no pensar en nada.

Pero pensó en muchas cosas.

Volteó al lado derecho, al izquierdo, observó el techo y cuando dio con el reloj el mismo le mostraba casi las 3 a.m. Quitó la almohada de su lugar y la apretó contra su rostro.

Iba a ser una larga noche si no conseguía dormir realmente.


Quinn rodeó su cintura con sus propias manos y se ajustó el vestido apenas un poco más, giró sobre sus propios pies y se observó en el espejo, la cena con la que tanto fantaseaba su madre había llegado al fin.

Después de una noche en la que apenas durmió un par de horas, un desayuno en silencio con sus mejores amigas y una tarde que tardó años en hacerse noche finalmente pasó el día.

Apagó la luz de su habitación y bajó las escaleras con cuidado, Michael estaba esperándola con ambas manos dentro de su pantalón pero estiró una en su dirección y la ayudó a terminar de bajar.

Quinn le sonrió, lo saludó con un beso en la mejilla y aprovechó la soledad de esos minutos con él para hablar:

- Espero que esto sea rápido. Realmente no me siento muy bien

- Pues yo espero lo mismo- dijo él y Quinn lo observó unos momentos. No podía haber tenido mejor partido a la hora de fingir, Michael era apuesto, poseía un cuerpo cual atleta y era atento. Solo debía imitarlo y todo saldría bien- igual no te preocupes tanto. Mamá con dos copas de vino se olvida con quién habla y dice puras tonterías.

- ¿Y tu padre?

- Bueno…él es más difícil, desde ya me disculpo porque estoy seguro que va a hacerte las mil y un preguntas….Y no consume nada de alcohol.

- Oh, dios, estoy perdida

- Tranquila. Judy también parece ser…insistente

- Oh, créeme, lo es…Me disculpo con anticipación también- bromeó Quinn haciendo reír a ambos un momento. Michael dio un paso más e invadió su espacio personal solo para preguntarle algo-

- ¿Y…Rachel?... ¿Vino contigo?

- Ehhh…no, no… ¿Jesse?

- En casa… ¿Lista?- preguntó el muchacho bajando su mano y entrelazando su mano con la de Quinn. Se sonrieron una última vez en señal de aliento e ingresaron al comedor.

Y a Quinn el dolor de cabeza terminó por golpearla el doble de lo que ya lo hacía.

El saludo con Paul Smith, el padre de Michael, le dio terror, el bigote y la postura fría del hombre no ayudaban a disminuirlo. Elizabeth, la madre del joven, parecía ya bastante alegre y la saludó como si se conocieran desde hace años.

En la sala también estaban Harry, el hijo mayor del matrimonio junto a Amber, su prometida y no sabía por qué pero más gente solo la ponían más nerviosa.

Por su parte, Judy vestía como si de una gala importante se tratase y le acomodaba su cabello cada vez que podía. Russel se sentó en su lugar habitual y esta vez solo se dedicó a ser un espectador más mientras consumía su vino sin problema alguno.

Quinn sonrió los primeros cuarenta minutos de cena. Hasta que su madre y Paul sacaron el tema de un compromiso y todo se volvió pesado. Ellos hablaban con ánimo como si nadie más los estuviese escuchando y aunque realmente ella no los estaba escuchando todo molestaba.

Michael la observó de reojo y ella lo hizo al instante: debían permanecer en silencio si querían que todo terminara rápido y de la mejor manera.


Rachel observó el cartel de entrada al McKinley y frunció los labios. De por sí ya odiaba los martes pero ese sin duda sería el peor. Se soltó el cabello que con tanto empeño Hiram la había ayudado a peinar, tomó su gorro y lo colocó con velocidad sobre su cabeza. Golpeó su mochila contra la espalda y caminó hacia el interior. Verificó en su salón si alguno de sus compañeros estaba ya allí y suspiró cuando no había señales de alguno.

Giró y regresó a la salida, caminó con violencia y rapidez hasta las gradas y se quedó un momento de pie observado el entrenamiento de las porristas, arrojó su mochila a un costado y bajó sin importar dónde pisaba o si podía tropezar.

Se abrió paso entre las porristas que hablaban mientras descansaban y llegó hasta el círculo más pequeño.

- Marley- llamó a la chica y ésta inmediatamente volteó con una sonrisa- quiero hablar contigo- tomó el brazo de la chica que iba directo a un abrazo y la jaló fuertemente lejos de las demás. Escuchó como la castaña le decía algo pero sus ojos estaban fijos en el camino delante de ella por lo que no le contestó ni trató de entender qué le decía. Fue cuándo Marley preguntó a dónde la llevaba que finalmente notó la lejanía y se detuvo- Quiero que arreglemos lo de ayer

- ¿Arreglar?- preguntó la chica colocando ambas manos en su cadera de manera intimidante- Por eso entiendo que quieres más besos ¿cierto?

- No- dijo Rachel con contundencia mientras la alejaba de un empujón por los hombros- no quiero que vuelvas a hacerlo- le ordenó y pudo sentir el ardor que sus ojos tenían desde horas atrás- tu padre habló con el mío anoche ¿es qué estás loca? ¿Por qué le dijiste que estábamos saliendo?

- Salir, besarse, mirarse…es lo mismo en nuestro mundo

- ¡No!- gritó Rachel haciendo que Marley diera un paso atrás. Observó detrás de la chica, a lo lejos, la mirada de Kitty sobre ambas. Se rascó inútilmente sobre el gorro y caminó hasta tomar su mochila- Más te vale que le aclares a tu padre que no eres mi novia. No vamos a serlo y no quiero que te acerques si me vas a dar problemas… ¿entendido? Hasta aquí llegó esto

- ¿Tú crees que soy idiota?- corrió la porrista hasta Rachel y la retuvo fuertemente por el brazo-

- No he dicho eso y tampoco lo eres…pero no te metas en mi camino

- Estás con alguien ¿cierto?

- Habla con tu padre y aclárale la situación

- Rachel- la llamó entre dientes intentando retenerla pero la morena se soltó al instante-

- ¿Quieres saberlo? Sí, lo estoy…Asique por el cariño que nos tuvimos no hagas más estupideces

- ¿Y quién demonios es?... ¡Rachel!- le gritó pero la morena ya abandonaba el campo y corría hacia el interior del Instituto. Marley se acercó a sus compañeras, alejó a las que molestaban con violencia y con la voz cargada de furia dio una nueva orden- No le quiten la mirada de encima-


Rachel despertó el miércoles más temprano de lo normal, apenas eran las 6.30 a.m e Hiram no pasaba por su cuarto a despertarla hasta las 7.30. Intentó dormir esa hora faltante pero cada vez que observaba el reloj apenas el tiempo avanzaba por segundo.

Se cubrió completamente con la sábana y se acomodó en posición fetal; su padre le había reclamado el lunes a la noche por el beso que compartió con Marley si ella no era la chica con la que salía, intentó explicarle que todo fue un error y que realmente no le había correspondido pero él quedó más molesto de lo que se hubiese imaginado y le dijo que si tenía ese tipo de accionares no podía confiar en la persona con la que sí estaba entonces saliendo.

Rachel apretó más las piernas contra su pecho y se mordió el labio, por eso entonces Quinn reaccionó cómo lo hizo el lunes antes de abandonar Lima y, si lo pensaba en ese momento, si la rubia regresaba con una marca igual por parte de su falso novio, cómo sea, volaría a New York solo para golpear al tipo.

- Idiota- se dijo a si misma antes de abandonar la cama con cautela, tomar un pequeño papel de debajo del colchón y salir de su cuarto en silencio. Llegó en puntas de pie hasta la cocina y se abalanzó sobre el teléfono como si su vida dependiera de ello. No estaba nerviosa pero si ansiosa, levantó el tubo, marcó el número que aparecía dentro de un pequeño corazón y el primer sonido de espera se escuchó. Se pegó a la pared y se arrastró hacia abajo hasta tocar el piso y sentarse. El ruido del otro lado al atender finalmente le arrebató el aire y la tranquilidad que tanto la había acompañado-

- ¿Hola?

- ¿Quinn?- preguntó emocionada por escuchar finalmente a la rubia y por la gravedad en su voz. Se golpeó la frente, ella también debía estar durmiendo y sólo la despertó para molestarla-

- ¿Rach?...Hola… ¿qué haces llamando a esta hora?

- Tú dijiste que ibas a llamarme y no lo hiciste ¿estabas durmiendo?

- Ajá…Sí, lo sé, dije que iba a hacerlo pero es que no me sentí muy bien estos días…- dijo Quinn y Rachel pudo escuchar el ruido de la cama moverse. Cerró los ojos y recordó las veces que durmió con ella, habían pasado solo dos días desde que la vió y ya sentía que la necesitaba cual antídoto se tratara. Quinn se aclaró la garganta y ella la imaginó sonriendo. Abrió los ojos y continuó hablando-

- Ehmm… ¿cómo está todo por allá?

- Mmm, igual que siempre. Anoche me acosté tarde, conocí a los padres de Michael ¿sabes? Hubieras visto la cara del tipo, Rach, daba miedo…Hoy hay algo así como una reunión de té solo para chicas. Mamá, la madre de Michael y yo. Invité a San y Britt pero no creo que vengan, no se llevan bien con Judy

- Oh, no es lindo escuchar eso…Supongo que por su relación ¿cierto?

- Exacto. Mamá cree que Santana fue mi novia en algún momento- dijo Quinn con una pequeña risa y Rachel preguntó al instante-

- Pero nunca lo fue ¿cierto?... ¿Cierto?- preguntó cuando Quinn hizo silencio y solo se escuchaba su respiración. Rachel bufó y de repente la carcajada de la rubia le dieron ganas de cortar-

- ¡Claro que no!... ¿Tú estás bien?... ¿Te pasa algo? ¿Por qué llamaste?

Y el silencio esta vez lo hizo ella. No había tenido nunca problemas en admitirle algo a Quinn en su rostro, por teléfono las cosas deberían ser más fáciles pero sentía que en el fondo no era lo mismo. Era agradable imaginarse a la rubia en un pijama, con el teléfono en su oreja y debajo de unas sábanas blancas…y respondiéndole lo mismo cuando le dijera el por qué de su llamado…Pero no sabía qué podía desencadenar realmente aquello.

Decidió ignorar las preguntas y cuestionar ella.

- ¿Cuándo regresas?...Es decir, Figgins ya nos dijo que en tu hora solo nos entregará unos cuestionarios y luego nos retiraremos antes de horario…Y a ti no te gusta eso

- Oh, no, claro que no…Pero viajaré el domingo a la mañana…Asique nos veremos el lunes

- Mmm- respondió Rachel elevando las piernas hasta su pecho para evitar golpearlas contra el piso. Cinco días de diferencia de ese miércoles hasta el lunes y para ella equivalía aún al lunes en que Quinn se marchó. Una semana o tal vez más en su imaginación-

- Estás estudiando ¿verdad?

- Ajá

- Bien. Porque Santana dice que volverá otro día para darte otra clase, con más libros y no tendrá cuidado a reprenderte. Dice que es mala como profesora pero tu como alumna…

- Te extraño, amor-

Y todo volvió a silenciarse.

Rachel susurró las palabras pensadas pero de improviso y Quinn desde el otro lado tuvo que tomarse el pecho por miedo a que alguien más allá de ella misma lo escuchara latir con tanta fuerza.

Las sensaciones de tan corta oración hizo que Quinn se tapara con más frazadas, el escalofrío que la invadió y el frío directo a la cara iban a tardar en irse. Escuchó un leve tartamudeo de Rachel y sonrió esperando a que la morena recobrara su compostura y volviera a hablar.

- Entonces vuelves el lunes

- Ajá…También te extraño, Rach

- ¿Debiste besarte con él?... ¿Te besó?

- No…su novio hubiese puesto el grito en el cielo si lo beso

- Ah… ¿puedo contarte algo?

- Claro

- Ayer hable con Marley

- Ah… ¿de qué?

- De lo que te dije…No se si va a dejar de molestar pero le pedí que lo hiciera. No quiero problemas contigo…no quiero que te enojes conmigo

- No me enojé contigo

- Lo sé, lo recuerdo…Pero podría haber hecho más.

-Flashback-

- ¿Qué tienes en el cuello?-preguntó Quinn seriamente y tocando con su dedo el lugar- Es una mordida, Rachel¿Quién te hizo eso? – preguntó Quinn con notable molestia y alejándose de la morena- Es una mordida, no soy estúpida

- Fue Marley- murmuró la morena deteniendo la caminata de Quinn alrededor de su habitación. Quinn tensó su mandíbula y apretó los ojos, no sabía si salir de la casa mandando al diablo a Rachel o dejar que le explique. Porque deseaba internamente de que hubiese una lógica explicación.

- ¿Marley?...¿Marley?...Dime algo, Rachel

- Fui a verla después de su entrenamiento para decirle que no volviera a molestarte y…¿qué?- preguntó cuando Quinn giró los ojos y reinició sus pasos en círculos-

- ¡Era obvio como iba a terminar eso!... ¡Tú fuiste a buscarla!... ¿Por qué, Rachel? Te dije que debemos ser más precavidas

- Pues no por eso voy a dejar que te trate así. Quise ponerla en su lugar

- ¿Y cómo demonios terminó mordiéndote?

- Intentó besarme y…

- ¿Intentó o lo consiguió? – preguntó Quinn bajando la voz porque recordó que sus amigas aun estaban abajo-

- Me besó- susurró Rachel bajando la vista molesta y subiéndola al instante solo para ver la de Quinn en el mismo estado- pero no la besé, te lo juro ¡Ya te dije que ella no me gusta!

- ¿Y qué más le dijiste?

- Bueno, eso…perdón, sé que debería haberla detenido pero estaba molesta con ella y no voy a dejar que te ponga de mal humor a ti por sus caprichos. Quinn, te lo digo en serio- aseguró la morena acercándose a la rubia pero ella movió sus brazos de manera negativa y se alejó-

- Entiendes que esto no debería haber pasado ¿cierto?...No…no me siento cómoda con esto ahora

- ¿Con esto qué?

- ¡Con saber que te besó!... ¡Dios!

- Sé que debes estar molesta y… ¡yo lo estaría! Lo estaría si Sam te besa a la fuerza o el tipo…

- Pero yo no tengo un pasado con Sam

- Pero lo que tuve con Marley apenas llegó a algo, Quinn. No me digas eso, por favor

- ¿Y qué quieres que te diga?

-Fin Flashback-

- Te quiero, Quinn- le recordó Rachel con su labio inferior titubeando y rascándose la rodilla de manera nerviosa. Quinn se aclaró la garganta y le respondió lo mismo-

- Yo también, ya te lo dije.

- ¿Estás enojada aún?

- No, ya no…Supongo que debemos pasar por estas cosas ¿no?

-Flashback-

Pero Rachel no le respondió porque no quería que le dijera algo con palabras, se abalanzó sobre ella y la besó con miedo a que Quinn se alejara y con fuerza para que realmente no lo hiciera. Invadió con brusquedad la boca de la rubia con su lengua y cuando Quinn la abrazó para retenerla contra ella le susurró entre besos que la perdonara porque la quería. Quinn la separó lentamente, tomó su mano con autoridad y la guió al baño rápidamente.

La colocó frente al espejo del botiquín, abrió el grifo con fuerza y algunos chorros de agua fueron a parar al pantalón de la morena, no le importó. Coló su mano bajó el agua, formó una pequeña espuma con el jabón y cuando Rachel iba a preguntar algo la calló por la frialdad del agua escurriendo en su cuello.

Sin pensarlo, tomó la base de la remera de la morena y la jaló hacia arriba, Rachel elevó sus brazos y terminó tirando la prenda a un costado. La desnudez de Rachel le permitió limpiar la zona del cuello con mejor acceso y más libertad.

Volvió a empuñar jabón en su mano y la frotó luego en el mismo lugar que deseaba lavar y quitar cualquier huella ajena que no le perteneciera a ella o a la misma Rachel. Cuando se observó de reojo por el espejo podría haberse sentido de miles maneras diferentes: celosa, tonta, impulsiva, enamorada o cualquier que su subconsciente le dijera.

Pero no le importó.

Rachel no le quitaba la mirada encima y se dejaba hacer lo que ella quería. Hasta que la morena murmuró algo y no solo sus acciones se detuvieron. Su respiración también.

- Quítate la remera-

- No soy yo la que dejo besarme por alguien más

- Pero estás viéndome semidesnuda. Estoy en desventaja- dijo Rachel rodeándole la cintura y pegándola contra ella. Imitó los movimientos anteriores de Quinn y la rubia los de ella y esa remera terminó juntó a la otra olvidada- Mejor- susurró la morena mojando su mano y llevando ese frío líquido al pecho de Quinn. La rubia gimió débilmente por las sensaciones de calor. Calor que solo Rachel se encargaba de aumentar o disminuir-

- Rach…- susurró dando media vuelta atrás y sosteniéndose del lavamanos- Rach…Rachel, no- pidió con desesperación cuando la morena llevó su boca a la zona húmeda y secó cada parte con besos ruidosos y ayuda de sus dedos. Quinn elevó sus piernas y mordió sus labios cuando una gota se perdió dentro del brassier y Rachel alzó la vista pidiéndole un permiso silencioso. No supo si asintió o no pero la morena corrió la prenda hacia arriba y allí estaba ahora, casi desnuda frente a los ojos de Rachel que no perdió tiempo y chupó al lado de su pezón para secarla.

Quinn cerró los ojos y echó su cabeza hacia atrás cuando una mano de Rachel se apoderó de su pecho y la sensación al moverla fue exquisita. Estaba por pedirle algo a la morena cuando la puerta de su cuarto se abrió pero Rachel cerró con rapidez la del baño y se alejó al instante

- ¡Quinn!...Demonios, apúrate que debemos irnos- Santana golpeó la puerta en la que Rachel se sostenía e intentó abrirla pero la morena ejercía una leve fuerza sobre ella. Quinn se puso rápidamente la remera y le tendió a Rachel la de ella-

- Ya voy…Ya voy- repitió después de aclararse la garganta y pasarse la mano por toda la cara. Regresó al grifo y el frío esta vez en su rostro no le importó.

Esta vez lo necesitaba y mucho.

-Fin Flashback-

- Vas a ir a la escuela hoy ¿cierto?

- Sí…solo que quería llamarte antes…no te molesté ¿cierto?

- No, solo me despertaste

- Lo siento. Pero ya no aguantaba sin hablarte

- Tenía pensado llamarte a la tarde- dijo Quinn y escuchó como la puerta del cuarto de sus padres se abría y unos pasos se acercaban- Rach, tengo que colgar…Te quiero

- Te quiero…te espero el lunes

- Ahí voy a estar. Un beso

- Otro- alcanzó a decir la morena justo cuando Quinn efectivamente cortaba y el molesto sonido a llamada finalizada le invadía los oídos. Suspiró con felicidad y regresó el teléfono a su lugar. Se quedó allí un momento recordando la última charla que tuvo con Quinn.

Estaba segura que el tema del que hablaron iba a ser el único que traería problemas.

-Flashback-

Rachel observaba cómo Quinn tomaba algunas prendas íntimas de su cajón y las llevaba a su maleta y luego hacía lo mismo con otras de ropa. Ella estaba sentaba al borde la cama y podía escuchar aún los "Apúrate, Quinn" de Santana desde abajo.

En un acto meramente impulsivo se levantó y se colocó detrás de la rubia en un abrazo que la imposibilitó a moverse y continuar con lo que hacía. Quinn le rodeó las manos que descansaban en su abdomen y le preguntó qué sucedía. Rachel simplemente dijo que nada.

Con dificultad, Quinn terminó por guardar las últimas cosas con Rachel pegada a su espalda. Cuando había cerrado la valija y estaba por salir Rachel la tiró sobre la cama y se acomodó sobre ella rápidamente.

La rubia le acomodó un mechón de pelo tras su oreja y Rachel se lo agradeció con un beso. Le dijo que iba a extrañarla y Quinn le dijo que con ella pasaría igual.

- Eres hermosa- le susurró Rachel en su oído y recordándole inevitablemente lo que había pasado en el baño minutos atrás-

- Rachel- le dijo Quinn sentándose sobre la cama y recibiendo a Rachel sobre ella en la misma posición- quiero hablar contigo de algo importante

- Emmm ¿de qué?

- De nuestra relación. Estamos bien, estamos casi perfectas…pero lo que pasó la otra noche después de la fiesta de las máscaras y lo que acaba de pasar en el baño tiene…no debe volver a repetirse- aseguró Quinn entrelazando sus dedos con los de Rachel y observando la unión perfecta de eso. Cuando volvió su vista a la morena la encontró con un gesto de confusión y algo más-

- No entiendo… ¿no te atraigo de esa manera?

- No digas eso- dijo Quinn besándola para borrarle esa duda- pero ya de por sí cientos de cosas pesan en esta relación…y… consumarla sería realmente…en mi cabeza estaría presente todo el día como un delito… ¿Me entiendes?

- ¿Estás diciéndome que haremos el amor cuando sea mayor de edad?

- Sí. Y quiero que sea algo que respetes y me ayudes a mantenerlo…Tu tienes 17, cumplirás los 18 el 18 de diciembre y…- se detuvo Quinn violentamente y juntó sus cejas confundida. Rachel le preguntó algo y reaccionó- tú me mentiste, Rachel

- ¿Qué?

- En mi departamento, la primera vez que fuiste ¡me hiciste hacerte un pastel y no era tu cumpleaños!- gritó Quinn fingiendo enojo y observando el sonrojo en las mejillas de Rachel-

- Eh, bueno… ¡Tú querías que regresara a casa a como de lugar y yo no quería hacerlo! Tenía que llamar tú atención con algo. Además creí que lo habías entendido la otra noche que te conté todo. No te enojes por…

- No me enojé, Rachel. No soy una vieja que se enfada por cada cosa…Pero…volviendo a lo que te dije, es importante para mí que lo cumplamos, Rach… ¿Vas a ayudarme?

- Está bien- murmuró Rachel no entendiendo en realidad del todo las cosas en ese momento. Se levantó, estiró su mano y Quinn la tomó. Bajaron de esa manera y con la maleta de la rubia en su otra mano.

Afuera, dónde por la carretera desfilaban cientos de autos solo se despidieron con un beso en la mejilla y Rachel elevó su mano cuando el mini Cooper se alejó del todo.

Mientras regresaba a casa contó los días que estaría sin Quinn: 7.

Cuando terminó de hacerlo calculó los días que faltaban para su cumpleaños:

- Hoy es 24 de junio- susurró levemente contando con los dedos de su mano- al 18 de diciembre… ¡Mierda! Seis meses.

Se dio cuenta en ese momento que tal vez Quinn solo debía cuidar sus actos.

Por su parte no estaba segura de controlarse.


Saludos para todas. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.