Capítulo 37. Tren de regreso a casa.
El pequeño grupo caminaba de regreso por los pasillos de Hogwarts, el profesor Dumbledore iba liderando al grupo y hablando en voz baja con Malfoy, seguidos de Remus y una metamorfaga que hablaba animadamente. Kingsley y Moody se habían marchado, y Sirius y Hermione escuchaban en silencio detrás de Tonks sus opiniones sobre los derechos del hombre lobo, que divagaba a una milla por minuto, el hombre lobo presente era incapaz de conseguir la palabra.
— Me refiero a que la mayoría de los hombres lobos son registrados ¿Correcto? — la bruja de cabello rosa preguntó.
Remus abrió la boca para responder, pero Tonks lo interrumpió.
— Por lo tanto, si todos toman la poción Matalobos y se controlan durante la luna llena, entonces ¿El tiempo debe disipar la maldición?
Remus intentó de nuevo hacer un comentario, pero fue interrumpido una vez más cuando se acercaban a la oficina de Dumbledore.
— No habría ningún problema si aquellos sapos como Umbridge no tuvieran ninguna influencia sobre la comunidad. ¿Viste lo que citó en ese último informe en el Profeta? 'Los hombres lobo son criaturas oscuras y deberían ser destruidas cuando la primera mordida' — Tonks continuó sin esperar respuesta a su pregunta.
Remus volteó hacia Sirius y Hermione. Hermione había comenzado a lucir un poco pálida, algo no muy común para estar en un ambiente fuera de su prisión. Se estiró y puso una mano sobre la boca de Tonks, para silenciarla, mientras se dirigía a la pareja.
— Vamos a ir a buscar a Harry, sólo tiene que esperar aquí — ofreció.
Sirius asintió y condujo a Hermione a la oficina.
Tan pronto como el hombre lobo quitó la mano sobre la boca de la Auror ella estalló de nuevo en su conversación.
— Bien, entonces, ¿Donde estaba yo? así… Umbridge.
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Hermione se quedó sola con Sirius dentro de la oficina de Dumbledore. Estaba de pie con las manos sobre el pecho de Sirius y con la cabeza apoyada justo debajo de su barbilla, mientras que él la envolvía cómodamente en sus brazos.
Estaban esperando y disfrutando de su compañía, mientras que Remus y Tonks buscaban a Harry y Dumbledore acompañaba a Malfoy, de nuevo, a la Sala Común de Slytherin.
— ¿Cuánto tiempo? — le preguntó Sirius tranquilamente.
Sintió el suspiro de Hermione contra su pecho. — Doce años.
Sirius se tensó ligeramente y pasó una de sus manos detrás de su cabeza y la tiró más cerca, sin embargo, cuando sintió su camisa humedecerse se retiró ligeramente, doblando sus rodillas podría mirarla a los ojos.
— Preguntaría que esta mal pero probablemente sería una pregunta estúpida — le dijo con cuidado, retirando las lágrimas de sus mejillas.
Hermione le dio una sonrisa inestable y rodeó con sus brazos su cuello, enterrando su cara en su cabello.
— No lo he visto en trece años Sirius.
— Aahh — Sirius exhaló. — Es el mismo viejo Harry, ha perdido a uno de sus mejores amigos, pero siempre será el mismo Harry.
Hermione se retiró y lo miro a sus ojos grises. — Pero yo no soy la misma vieja Hermione, ya no tengo más diecisiete.
Sirius colocó un apacible beso sobre su frente. — Pienso que él estará bastante feliz con el simple hecho de tenerte de regreso.
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Tonks esperó afuera de la Sala Común de Gryffindor, estaba empezando a entablar una interesante conversación con la Señora Gorda sobre los días de un cierto hombre lobo en Hogwarts, mientras que dicho hombre lobo entraba a la sala para encontrar a Harry.
Remus sonrió cuando entró en la habitación, el sol naciente bañaba la sala y los dos inquilinos estaban en el sofá mas largo en medio de una escena de color de rosa y melocotones.
Se acercó y saludo de forma silenciosa a la pelirroja que estaba sentada en el sofá, y sonrío cuando descubrió al objeto de su búsqueda dormido, descansando su cabeza en el regazo de la chica.
— No quiso acostarse — le susurró Ginny — Tenía miedo de perderse algo, se quedó dormido hace como una hora.
Remus asintió y le echó un vistazo al mago durmiente antes de tomar una decisión.
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— ¡Dime que no lo hicieron! — exclamó Tonks incrédula mirando a la Señora Gorda.
— ¡Si! si lo hicieron — la señora gorda respondió con una sonrisa maliciosa en su rostro. — También le duro una semana.
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Remus se acercó y suavemente sacudió a Harry despertándolo.
— Harry — dijo en voz baja. — Despierta.
El chico de cabello revuelto se movió un poco antes de que Remus se enfrentara a un par de familiares ojos color esmeralda.
Harry centró su mirada en su profesor y sus ojos se ampliaron. — ¿Hermione? — preguntó.
Remus asintió. — Está esperándote con Sirius...
En ese instante Harry ya estaba de pie y saliendo de la habitación.
— ... En la oficina del profesor Dumbledore — le gritó Remus mientras miraba como el chico salía en carrera de la sala.
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— ¿Cómo esta este? — le preguntó Tonks al retrato de Gryffindor.
— Perfecto.
Tonks sonrió y estaba a punto de conjurar un espejo cuando fue arrollada por una masa de color negro, rojo y oro. Frunciendo el ceño se incorporó y se enfrento cara a cara con una sonriente Weasley.
— Hola Ginny — la metamorfaga la saludó.
— Tonks lindo cabello — el miembro más joven del clan Weasley respondió.
— Gracias, me gusta.
— ¿Tonks viste a Ha ... — Remus se atragantó con sus palabras mientras miraba a la bruja en frente de él. Se volvió y miró a la Señora Gorda. — Traidora — le gruñó mientras se marchaba para seguir a Harry.
Tonks le sonrió a Ginny y le guiñó un ojo antes de darse la vuelta. — ¿Cuál es el asunto, Remus? ¿No te gusta mi cabello? — le preguntó la Auror tratando de molestar al hombre lobo, sus cinco pulgadas cabello ahora color rojo tenían unas extrañas sombras oro en las mechas.
Ginny seguía, aunque un poco confundida, sonriendo de las payasadas de ese par.
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Sirius se distanció de Hermione poniendo sus manos en sus costados.
— Al menos parecieron haberte alimentado — comentó, guiñándole un ojo mientras la hacía girar en círculo para mirarla mejor.
Hermione se rió suavemente, tomó la mano que le ofrecían y con cuidado comenzó a girar para el animago.
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Harry corrió tan deprisa como sus piernas le permitían, y por primera vez estaba bastante molesto de lo lejos que estaba la oficina del director de la torre de Gryffindor. Incluso pensó en llamar a su saeta de fuego, pero no quiso reducir la velocidad para lanzar el hechizo.
Se detuvo de golpe, con una terrible sensación de temor, frente a la gárgola de piedra cuando se dio cuenta de que no sabía la contraseña.
— Diablillos negros de pimienta, Ranas de Chocolate, Píldoras ácidas… uhh… Chocolate de Honeydukes, Helados rellenos de nata de Cornualles, Sorbete de Limon, Plumas de azúcar.
Harry sonrió ampliamente cuando la gárgola se apartó revelando la escalera de caracol que conducía a la oficina del Director. Corrió por las escaleras y escuchó un sonido que hizo que su interior se volviera de gelatina, el sonido de Hermione riendo.
— Hermione — la llamó mientras abría la puerta.
Hermione estaba en medio de una vuelta cuando escuchó a Harry decir su nombre e irrumpir en la oficina.
— ¿Harry? — preguntó, sin poder creer que finalmente estaba de pie delante de ella.
El muchacho de cabello negro cerró la distancia entre ellos y tomó a Hermione en sus brazos.
— ¿Harry? — preguntó de nuevo, sólo para estar segura.
— Sí — le contestó en voz baja. — Harry.
Harry la sintió relajarse en el abrazo antes de que rodeara con sus brazos su cuello, acercándolo.
— Te extrañé mucho — se derrumbo, las lágrimas se derramaban por sus mejillas.
— Estás bien, ahora estás en casa — la tranquilizó, sintiendo sorprendentemente el control de todo por lo que había pasado durante los últimos cinco meses, estaba muy seguro de que cuando se reencontrara con Hermione le iba a causar un trastorno mental y estaba un poco pasmado de que no fuera así.
Sirius le sonrió a los dos y fue a reunirse con Tonks y Remus, que acababan de entrar en la oficina seguidos por Ginny, que se contuvo durante un momento, dándole a Harry y Hermione su espacio.
— Lindo cabello Nymph — le comentó Sirius a su prima mientras le sonreía con satisfacción a su viejo amigo. — ¿Adivino que tuviste una agradable conversación con la Señora Gorda sobre un cierto hombre lobo, que desde luego su nombre permanecerá anónimo, y sus estilos de cabello en Hogwarts?
Tonks sólo sonrió y alzó la mano para tocar las puntas de su nueva cabellera mientras que Remus le gruñó al animago.
— ¿Cuándo fue Moony? ¿Cuarto año?
— En tercero, y si mal no recuerdo Padfoot, Prongs y tú quedaron colgados del techo del Gran Comedor y por desgracia todos los vieron mientras comían, fue una buena forma de venganza.
Sirius sonrió ampliamente y se inclinó hacia las dos brujas. — Es que no puede admitir que profundamente, pero profundamente, bien, tal vez muy profundamente, le gustó el nuevo look que James y yo le diseñamos — susurró de forma bastante ruidosa para que su amigo lo escucharan ganándose un golpe en la cabeza.
Sirius miró airadamente a Remus pero su atención pronto se dirigió a Hermione y Harry, se acercó y colocó una mano sobre el hombro de Hermione.
— Hermione — dijo suavemente tratando de llamar su atención, esto sólo ocasiono que se aferrara mas a su ahijado, que parecía que aún podía inhalar un poco de aire.
— Hermione, no creo que gran parte del mundo mágico te agradezca si se despiertan y descubren que su única esperanza fue estrangulada por su mejor amiga.
Hermione inmediatamente soltó a Harry y dio un paso hacia atrás.
— ¡Oh Harry, lo siento mucho! — se disculpó con lágrimas que amenazaban por derramarse de nuevo.
Harry le sonrió suavemente. — Está bien Hermione — dijo tratando de calmarla. — No fue tu culpa — se acerco y le dio un ligero abrazo.
Sirius frunció el ceño ante el comportamiento extraño de Hermione, ella normalmente no conseguía ese tipo de trastorno por pequeñas cosas. — Creo que Hermione debería dormir un poco — afirmó. — Ha pasado por muchas cosas en las ultimas horas, más de las que esta acostumbrada.
— Sirius tiene razón — se escuchó la apacible voz de Dumbledore desde la entrada. — Llévala a tu dormitorio Sirius, puede descansar allí por ahora, la Señora Pomfrey puede arreglar una consulta cuando despierte.
Harry miró a Hermione y pudo ver la fatiga grabada en sus ojos y su rostro estaba terriblemente pálido, Hermione regresó con Sirius, que la tomó casi totalmente dormida en sus brazos, con cuidado pasó un brazo por debajo de sus rodillas y la cargo. Sirius y Hermione salieron de la oficina seguidos por Harry.
— Sr. Potter — Dumbledore llamó a Harry haciéndolo frenarse y dar la vuelta. El director sonrió, sus ojos estaban chispeantes. — Tiene permiso para no asistir a sus clases de hoy.
Harry asintió y se dio vuelta para seguir a Sirius por los pasillos, tenía una sensación molesta en su estómago, a pesar de que Hermione había regresado, iba a tener que agradecerle a Malfoy, más que a todas las personas, por su participación en la búsqueda de su amiga.
N/T: Aclaracion para los que olvidan los detalles. Si no entendieron que pasaba entre Sirius/Remus/Tonks y la Señora Gorda, ahí les va: En los primeros capítulos del fic te dan a entender que James y Sirius tenían una manía para hacerles bromas a las personas con sus cabellos. En tercer año Sirius y James le hacen una broma a Remus y le ponen el cabello de colores, la señora gorda le platica esto a Tonks y ella de maliciosamente imita como se le veía el cabello a Remus.
