Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso.
Capítulo 37: La conversación
EPOV
Estando de pie en su porche con mi mano en un puño flojo para tocar a la puerta de su casa, me resultó imposible calmar mis nervios. Después de más de una década, iba a decirle la verdad, la verdadera razón por la que la dejé; intentando dejar al descubierto mi corazón a esta bella mujer y luego suplicarle que me perdonara. Mi mente y mi corazón lucharon todo el día buscando las palabras correctas que pudieran asegurarme su comprensión y su perdón. Esta vez le contaría todo, incluso lo que había estado haciendo durante los últimos diez años por y sin ella, incluso las cosas que mi familia no sabía.
No me permitiré pensar que esta noche resulte en un fracaso... No puedo lidiar con esa posibilidad después de todo este tiempo.
Miré a mi reloj, faltaban dos minutos para las nueve así que toqué suavemente a la puerta. Arreglé mi chaqueta y mi mano pasó por mi cabello por enésima vez y me preparé con lo que esperaba fuera mi sonrisa más deslumbrante.
Mi familia apenas había podido soportarme todo el día; incluso Jasper finalmente se resignó a salir de la casa con Alice en lugar de tratar de calmarme porque mi ansiedad alcanzó un nivel máximo histórico. Todos parecían emocionados y molestos al mismo tiempo, lo que no ayudaba para nada a mi humor. Mi corazón iba de ida y vuelta entre la alegría pura y la completa desesperación, inseguro de cómo reaccionaría ante la revelación que estaba a punto de hacerle.
La puerta se abrió y mi corazón estaba más que listo para ver su hermoso rostro, pero al instante me di cuenta de que estaba lleno de tristeza y de dolor. Mi mente buscó la forma de arreglar la situación rápidamente, inseguro de lo que podría haber pasado para que tuviera esa expresión en su rostro.
–¿Bella? –mi voz sonó frenética, incapaz de ocultar mi preocupación por ella.
Bella no había estado nada de acuerdo en darnos este tiempo para hablar y mi corazón se hundió con la posibilidad de que su humor podría ser por mi culpa.
–Hola –fue todo lo que pudo pronunciar en respuesta. Ella no me miraba, sino que se movió hacia un lado, permitiéndome entrar a su casa.
Entrando en su pequeño vestíbulo, me sorprendió descubrir que todas las luces estaban apagadas. Incluso si mi implacable vista no hubiera podido ver el dolor tan claramente escrito en su rostro, sabía que estaba angustiada y mi corazón se rompió, cómo lo hacía cada vez que ella se encontraba triste. Podía sentir su palpable desesperación en el aire, lo único de lo que no estaba seguro era el por qué.
La única luz solitaria de la casa salía de un computador portátil abierto en el piso de la sala de estar ordenada, la pantalla daba al modesto sofá de Bella.
–Bella, ¿qué pasó? ¿Gerry te hizo algo otra vez? –pregunté al instante dejando que mi mente asumiera lo peor mientras mis puños se apretaban, listos para defender a mi amada.
Bella soltó una pequeña y patética carcajada y sus palmas se quedaron en sus ojos.
–No, estoy bien. Adelante, terminemos con esto –respondió con la voz plana, pero con una clara expresión de dolor.
Di un paso hacia la sala de estar, pero se abalanzó frente a mí y cerró bruscamente el computador portátil antes de girarse para verme. La repentina oscuridad completa no hizo nada por ocultar su dolor. Mis pies instintivamente me llevaron más cerca de ella, pero ella se dejó caer al suelo con su elegante mano acariciando la laptop cerrada.
Agachándome frente a ella, alcancé su mano, solo para que ella la quitara bruscamente. Sintiéndome abatido, pero sin estar dispuesto a rendirme, hablé.
–Bella, ¿qué sucede? Dime qué pasó –traté de mantener mi voz firme y alentadora.
–No lo entenderías. Nadie lo haría –respondió con la voz tan baja y dolorida que me costaba no tomarla en mis brazos y abrazarla hasta que se le pasara el dolor.
–Tal vez tengas razón, pero al menos no podrías tratar de explicármelo –la desafié, esperando aliviar un poco su estado de ánimo, no funcionó.
Escondió su cara en sus dos manos y su cabello creó una pared alrededor de sus rasgos. El dolor que sentía ella era imposible soportar verlo, pero luché contra mis instintos y permanecí en silencio mientras esperaba que ella se sintiera lo suficientemente cómoda como para confiar en mí. No tuve que esperar mucho.
Su mano regresó a la computadora portátil, acariciando suavemente la parte superior, como si fuera lo más precioso que poseía. Lo tomé como una sutil sugerencia de que lo que la estaba lastimando tenía que ver con lo que estaba en esa pantalla, así que retiré suavemente su agarre sin resistencia y lo abrí, esperando que el protector de pantalla se desvaneciera cuando presioné el mouse táctil, pero lo que vi me quitó el aliento.
En la pantalla, en una ventana abierta de un correo electrónico había una hermosa imagen de Bella. No, no era Bella exactamente, sino una pequeña niña que se parecía a ella, tenía la piel rojiza y clara y un cabello largo, brillante, negro y liso. No podía tener más de cuatro o cinco años, su sonrisa sobresalía pues le faltaba un diente. Estaba vestida de lavanda y miraba hacia un lado, obviamente divertida por lo que estaba sucediendo en el fondo. Tenía los hermosos ojos marrones humanos de Bella, su cara en forma de corazón y sus labios carnosos tan completamente inconfundibles, sabía que Bella debió lucir así cuando era niña.
Bella dejó escapar un grito ahogado mientras su cabeza caía hacia sus rodillas que había traído apretadamente contra su pecho. El sonido de ese sollozo fue mi perdición.
Sin pensar, rápidamente la abracé, la acerqué a mi pecho y mis manos pasaron su cabello, mientras trataba de encontrar cualquier palabra que pudiera consolarla. No pude encontrar ninguna. Ella se estremeció en mi abrazo, suavemente al principio y luego violentamente, mientras rompía en llanto sin control. Inseguro de qué hacer, apreté mi agarre antes de preguntar lo obvio.
–Ella es Grace, ¿no es así?
No hizo ningún sonido, sino que asintió levemente, mientras otra ronda de sollozos secos sacudía su pequeña figura. Me agarró como si su vida dependiera de ello y apreté mi agarre dividido entre los sentimientos que estaba experimentando. Estaba tan feliz de tenerla en mis brazos y aferrada a mí, pero estaba aterrorizado por la profundidad de su dolor. Por primera vez estaba agradecido por recordar que ella ya no era un ser humano frágil. Pero, ¿ella era frágil? Emocionalmente, era un desastre. ¿Hace cuánto estaba sucediendo esto? ¿Y de dónde salió esa foto? Recuerdo claramente que le había dicho a Esme que no tenía fotos ¿Era esto a lo que se refería?
–Bella, estoy aquí. Háblame. Dime de qué se trata todo esto –le supliqué en voz baja.
–Yo no... –respondió ella.
Su voz sonó estrangulada por esos mismos sollozos que no permitieron que hablara por un momento, pero decidí intentarlo de nuevo, más directamente esta vez.
–Bella, ¿de dónde salió esta foto? –pregunté suavemente.
Empujó contra mi pecho liberándose de mi abrazo. No me permitiría quedarme en la desilusión por la distancia que puso entre nosotros. Hubo más silencio, mientras sus dedos recorrían salvajemente su cabello antes de que su rostro atormentado me mirara y pronunciara la única palabra que pudo hacer que mi corazón muerto se sintiera como si se estuviera rompiendo.
–Jacob
Mi boca se abrió sin mi permiso. El shock no cubría lo que estaba pensando mientras mi mente recorría cada detalle de cada conversación que habíamos tenido desde que la volví a encontrar. Ella nunca mencionó que todavía estaba en contacto con Jacob, pero si lo pensaba con cuidado, no era asunto mío. Ella tenía una vida entera con Black que no tenía nada que ver conmigo... nada que ver con ninguno de nosotros. No nos debía nada... no tenía que darnos explicaciones ni confiarnos nada de su vida privada.
Aparté esos pensamientos de mi mente antes de soltar bruscamente:
–No tenía idea de que todavía estuvieras en contacto con Jacob
–No tengocontacto con él
El silencio en la habitación era tangible. En todos mis años en la tierra, no recuerdo haber estado tan confundido. Nada de esto tenía sentido. Esta parecía ser una foto muy reciente, ya que Bella perdió a Grace cuando la niña apenas tenía un poco más de dos años. Si ella no estaba en contacto con Jacob, ¿cómo es que ella tenía esta foto?
Su cabeza aún estaba baja y gentilmente mis manos tomaron su rostro y lo levantaron hacia arriba, sus ojos brillaban con lágrimas que nunca caerían. Incluso en su absoluta desesperación, su cara era la cosa más hermosa que jamás había visto.
–Bella, háblame. Si no tienes contacto con Jacob, ¿cómo es que tienes esta foto?
Sus labios apenas se movieron cuando respondió, la agonía en sus palabras era tan profunda que me dolió físicamente el escucharla.
–Él me las envía... todos los días
Mantuve mi expresión de acero, sabiendo que me traicionaría el dolor. La forma en que habló de él no dejó dudas en mi mente. Ella todavía lo amaba... incondicionalmente. Nunca tendría una oportunidad con ella ahora. Esto era por mi culpa, si me hubiera quedado, nunca le hubiera mentido, simplemente la hubiera amado y protegido y ella todavía podría estar conmigo. En cambio, estaba sufriendo por un hombre que la dejó a ella para que la matara Victoria, perdiendo a su hija y toda su vida en el proceso.
Su soledad y completa miseria me desgarraron, pero su dulce voz me devolvió a la realidad.
–¿No es hermosa? –se atragantó.
–Ella se parece a ti, Bella. Por supuesto que es hermosa –le respondí en voz baja y con toda sinceridad. Ella realmente era una niña hermosa –¿hace cuánto que Jacob te envía fotos de ella?
–Desde el primer día. Desde esa navidad, después de que me fui de Forks –dijo, mirándome con una sonrisa triste en su rostro –esta es la parte de mi día que más espero y temo, pero la necesito. Necesito saber todos los días que está bien y que Jacob cumple su supuesta promesa –respondió ella, sin dejar de mirar la foto de su hija en la pantalla.
–No entiendo. Si no tienes contacto con Jacob, pero él te está enviando fotos de Grace, ¿cómo sabe tu correo electrónico? No quiero parecer chismoso Bella. Solo estoy tratando de entender
Hizo una pausa y sus dedos femeninos tocaban delicadamente la pantalla, casi como si estuviera tratando de hacer contacto físico con la preciosa niña en la foto.
–Ese primer año, cacé a Victoria. No pensé en otra cosa. No podía existir en la sociedad. Mis ojos eran... bueno, ya sabes, decían en lo que me había convertido. En los días nublados, vagaba por las ciudades, siguiendo su aroma. Mantuve un perfil bajo y la seguí buscando
–Entonces, un día, el sol salió de repente y no tuve más remedio que esconderme en el primer edificio que encontré –se rió ligeramente con cierta histeria –imagina mi sorpresa cuando me di cuenta de que era una biblioteca pública. Me di cuenta de que pasaría un tiempo antes de que pudiera irme, así que traté de hacer que el tiempo pasara tan rápido como pudiera. Encontré un computador, al fondo del edificio que nadie estaba usando. Era medio día y no había mucha gente alrededor, así que me senté y entré a internet. Leí algunas noticias y me sorprendí al ver cuánto tiempo había pasado. El tiempo no es lo mismo para nosotros, ¿verdad? –preguntó ella.
–No, no lo es –respondí en voz baja, esperando que ella continuara. Parecía estar muy lejos, a pesar de que estuviera directamente frente a mí. Le tomé la mano y me sentí aliviado cuando no se alejó esta vez.
–Se me ocurrió de repente, abrí una cuenta de correo electrónico antigua que apenas recordaba y luché por recordar el nombre de usuario y la contraseña. Tenía curiosidad por ver si alguien me había... –hizo una pausa, mientras cerraba los ojos con fuerza –escrito. Si alguien me había enviado algún mensaje. Posiblemente Angela o incluso Jessica... tal vez Mike. Todos se fueron de Forks después de la secundaria, entraron a grandes universidades y tuvieron éxito en sus vidas. Tal vez no sabían que yo había muerto. Escribí mi correo con mi corazón listo para no encontrar nada más que correo no deseado y anuncios, pero cuando entré a la cuenta, aparecieron cientos de mensajes nuevos... mensajes de Jacob
Todo mi cuerpo gritaba por abrazarla fuerte y confortarla, decirle que todo iba a estar bien. Pero no fue así. Tenía mucho dolor y no había nada que pudiera hacer para mejorarlo, nada de lo que pudiera hacer o decir disminuiría la tortura que estaba sintiendo. Nunca había sido padre. Incluso Carlisle y Esme, por mucho que los llamáramos "mamá" y "papá", tal vez no comprendieran del todo cómo se sentía Bella. El hijo de Esme había muerto, mientras que la hija de Bella aún vivía.
–Así que viste todos esos mensajes de Jacob, ¿qué hiciste?
Suavemente retiró su mano de la mía, mientras entrelazaba sus dedos, estirándolos y apretándolos, hacia adelante y hacia atrás.
–No pude detenerme. Abrí el primero y la vi. Me quedé sin aliento, lo que llamó la atención de los demás –dijo con los ojos centrados en la chimenea –no pensé que volvería a verla. La idea de tener una foto de Grace era tan extraña para mí. Al principio, mi mente no podía procesar lo que estaba viendo. Y luego –hizo una pausa, mientras su respiración se detenía en su garganta –no pude parar. Abrí mensaje tras mensaje. Tuve que obligarme a parar y volver a empezar desde el principio. Fui al primer mensaje que me envió Jacob, ese primer día después de que la manada me obligara a irme –explicó.
Mirándola, noté que su cara se veía casi etérea mientras recordaba ese día, uno que estoy seguro debió haber sido maravilloso y horrible al mismo tiempo. No pronuncié sonido alguno, ansioso porque ella siguiera confiando en mí. Lo que yo necesitaba decirle pasaba a segundo plano comparado con esto.
–Abrir ese primer mensaje fue... bueno, nunca olvidaré lo que decía –dijo ella.
Mi muy querida Bella,
No tengo idea de si alguna vez recibirás este mensaje, pero tengo que intentarlo. Decir que lo siento, suena muy flojo, pero realmente lo siento Bella. Lo siento por todo lo que sucedió; por todo lo que has perdido por culpa de mis errores. No puedo soportar pensar en ti por ahí sola, eventualmente olvidándote de nosotros.
Grace está a salvo. Estamos haciendo patrullas extras todo el tiempo y toda la manada, menos Paul, ha estado ayudando. Las elecciones de Paul nos han mostrado que no se puede confiar en él y nos forzaron a sacarlo de la manada, aunque permanece en la reserva, según Sam y yo, nadie debe tener ningún contacto con él. Para todos los efectos, él ya no es parte de nosotros.
Lo siento mucho. Nunca me perdonaré por nada de esto y mi promesa de mantener a Grace viva y a salvo será mi única prioridad. Nunca la pierdo de vista y seguiré siendo su sombra hasta que la amenaza de Victoria sea destruida. Ella nunca estará desprotegida, no debes temer nunca por su seguridad. Te hice una promesa y esta es una que mantendré, sin importar lo que cueste.
Desearía que la orden de Sam no te hubiera impedido llevarte algunas cosas que podrías necesitar. Lo siento por eso también. Mi esperanza es que te esté yendo bien sin ellas.
Adjunté una foto de Grace abriendo sus regalos debajo del árbol. Sé que no es lo mismo que estar con ella, pero quiero que sepas que está a salvo, sana, amada y cuidada.
Te extraña mucho y pregunta por ti todo el tiempo. Le dije que tenías que irte por un tiempo, pero que la amas mucho. Algún día, cuando tenga la edad suficiente para comprender, le explicaré que no tuviste elección; que te fuiste porque la amas. Fui a tu casa y recogí sus regalos, para que ella pudiera abrir lo que le regalaste. Ella ama la muñeca que le diste y se niega a estar sin ella, incluso en el baño.
Prometo continuar enviándote fotos de Grace para que puedas verla crecer.
Bella, por favor contáctame cuando leas esto, solo para que yo sepa que estás bien. Sé que no tengo derecho a preocuparme por ti, pero lo hago. Siempre tendrás esa parte de mi corazón que siempre faltará. Estoy tan preocupado por ti. Por favor, dime dónde estás, aunque sea para que pueda mantenerte informada sobre tu bebé... nuestra hija.
De nuevo, prometo que protegeré a la pequeña Grace con mi propia vida. Ella estará a salvo. Lo juro.
Siempre tuyo,
Jacob
Bella volvió a darle vueltas a ese maldito anillo en su dedo, al anillo de bodas de Jacob. Cerró los ojos mientras pronunciaba cada dolorosa palabra de ese correo electrónico.
Yo estaba enojado, estaba frustrado. Estaba tan devastado por todo lo que esta mujer había perdido. Mis sentimientos de venganza contra el perro callejero regresaron con una perversidad que no había sentido en años.
Otro sentimiento apareció entonces. El sentimiento más abrumador que corría por mis venas era ira... hacia mí mismo. Hace solo diez años, Bella quería pasar la eternidad conmigo. Ella me dijo innumerables veces que me amaba y me suplicó que la transformara para que pudiéramos estar juntos para siempre. Y ahora no había nada, no me quedaba nada.
Soy tan egoísta. Me obligué a concentrarme de nuevo en ella.
–¿Le respondiste?
–No, no exactamente. Simplemente no pude
–No entiendo. ¿Qué quieres decir con 'no exactamente'? –pregunté con la necesidad de saberlo todo.
Ella me miró, con los ojos llenos de lágrimas que se negaban a brillar con intensidad, momentáneamente me sobresalté en silencio. Pude ver el debate en su mente... decidiendo si me contaba o no.
–Solo le he escrito... dos veces
–Bella, ¿qué le dijiste? ¿él sabe dónde estás? ¿él sabe... algo sobre tu vida ahora?
Bella bufó cuando una mirada dolorida pero enojada se posó en sus ojos.
–¿Vida? ¿A esto le llamas vida? tienes que estar bromeando –hizo una pausa, mirando con enojo a su alrededor, respirando profundamente antes de continuar –al menos Grace tendrá una vida, por lo menos mi bebé tendrá lo que yo nunca tuve. Ella está a salvo y seguirá así. Victoria se murió y yo estoy poniendo las cosas en su lugar, y... –se interrumpió antes de apresurarse a ponerse de pie y alejarse de mí.
Ella fue a la chimenea, recogiendo madera de una canasta adyacente para encenderla. La forma en que sus manos rápidamente se movieron, armando una pequeña pila, me decían que ella lo hacía regularmente.
–¿Cuándo le escribiste? ¿qué le dijiste? –pregunté.
–La primera vez fue cuando los correos electrónicos se detuvieron. Pensé que tal vez no había podido acceder a un computador o que estaba fuera de la ciudad, pero después de un par de semanas, me entró el pánico. No me había dado cuenta de cómo me habían mantenido viva hasta que dejaron de llegar. Esas fotos de ella me mantenían concentrada cuando estaba buscando a Victoria. No podía acceder a un computador todos los días, pero cuando podía, era como el más precioso de los regalos. Solo el saber que estaba bien y que se veía feliz era todo lo que necesitaba
–Dijiste que lo contactaste, ¿qué le dijiste?
–Cuando me di cuenta de que había dejado de enviarme correos electrónicos, abrí el último y pulsé 'responder'. No sabía qué decir, así que escribí 'Gracias' y lo envié. Solo necesitaba los correos electrónicos para seguir adelante, tener fotos de Grace todos los días, no podría seguir sin ellas
Me moví detrás de ella y sus hombros comenzaron a temblar otra vez cuando esos sollozos comenzaron a tomar fuerza. Quería acercarme a ella y decirle que entendía, pero en cambio me conformé con ponerle la mano sobre su hombro ligeramente, dándole un ligero apretón en un intento por tranquilizarla.
–Es natural que quieras verla, Bella. Tiene todo el sentido del mundo –le dije.
–No, es egoísta. Ella está mejor sin mí. Pero Jacob comenzó a enviar fotos otra vez. Él fue implacable, quería saber dónde estaba y quería que lo contactara y... –su voz se volvió fría mientras dejaba caer la cabeza hacia delante.
¿Egoísta? ¿De qué demonios estaba hablando? Ella era su hija. Incluso Alice y Rosalie necesitaban a Esme, fueran hijas biológicas o no. Ellas confiaban entre ellas.
–Bella, ella es tu niña. Te necesita, igual que tú a ella. No hay nada egoísta en esta situación
–Es egoísta. Ella tiene otra... –hizo una pausa mientras respiraba profundamente, tratando de detener los sollozos –... madre ahora. Estoy segura de que Jacob está con Meghan y la están cuidando y amando. Eso es todo lo que importa ahora
–Todavía eres su madre. Tú misma lo dijiste esa primera noche –le recordé.
–En realidad no. Pude haberla dado a luz, pero ella no es mía. Ya no –respondió desanimada –al menos me hice cargo de Victoria. Al menos está a salvo de ella
Por el tono de su voz, pude decir que discutir ese punto solo lastimaría más a Bella, así que traté de cambiar de tema.
–Bella, ¿qué pasó con Victoria? ¿Cómo la mataste? –en el momento en que las palabras salieron de mi boca, me arrepentí cuando vi que los hombros de Bella se ponían rígidos y su cabeza se levantaba, mirando al espejo sobre la chimenea.
–Nunca he hablado de eso, Edward –respondió en voz baja y firme.
–Lo siento Bella. No es asunto mío. No debería haber preguntado –dije.
Bella sacó un fósforo de la caja, encendiéndolo contra el panel sobre la chimenea y encendió el fuego, las llamas consumieron rápidamente la leña seca que había puesto alrededor de los troncos más grandes que estaban en el soporte de hierro.
–No, es una pregunta natural. Me sorprende que Emmett no lo haya mencionado cuando estuve en la casa el fin de semana pasado
–Carlisle no lo permitiría. Él no quería que te sintieras presionada para compartir algo a menos que estuvieras lista –le dije.
Ella se volvió hacia mí con sus ojos fríos y negros. Acostumbrarme al cambio en sus ojos, pasar del marrón expresivo que me recordaban sus días humanos al topacio dorado que eran ahora era difícil, pero enfrentarme a estos orbes incoloros me llegó hasta el alma.
Por primera vez, estaba desconcertado por Bella. Si quedaba alguna duda de que ella era un vampiro en mi mente, esos ojos siempre me lo recordarían.
–Recuerdas que dije que la había perseguido ese primer año, pude captar su aroma y de esa manera pude seguirla. No tenía idea de lo que haría una vez que la encontrara, pero era lo único que tenía sentido en ese momento. El hecho de que ella supiera de Grace me aterrorizaba. Tenía que protegerla –dijo con una voz cargada de un miedo feroz que era imposible de ignorar.
–¿Qué pasó cuando la encontraste?
–Ni siquiera sabía en dónde me encontraba cuando reconocí su aroma. Me di cuenta de que sabía que estaba cerca, su olor era increíblemente fuerte. Seguí corriendo por el bosque. Estaba oscureciendo y sabía que, si no la atrapaba, ella estaría cazando, buscando a su próxima víctima
Bella se dejó caer al suelo, con los pies debajo del borde exterior de la alfombra. Su figura estaba iluminada las llamas que crecían detrás de ella, lo que la hacía parecer mucho más grande que la gentil mujer que yo amaba.
Me senté cuidando no hacer ningún sonido, sabiendo que ella estaba a punto de decirme algo que aún me costaba imaginar. A pesar de la fuerza de neófita de Bella, Victoria era mucho más astuta que mi Bella, tenía ventajas que Bella ni siquiera imaginaba. Cerré los ojos, sabiendo que Victoria podría haberla matado fácilmente y que yo hubiera seguido viviendo sin saber qué le habría pasado realmente.
–Pude ver su pelo rojo, como sus tonos brillaban y cambiaban mientras corría. Era como si supiera que yo estaba allí... que alguien estaba detrás de ella. Ella siguió corriendo hasta que finalmente grité su nombre –relató.
–¡Victoria!
–Ella se detuvo y giró a una velocidad tan sorprendente que comencé a sentir miedo. No tenía idea de lo que sucedería, pero esta vez no la dejaría escapar
–Bueno, mira lo que tenemos aquí. Entonces, ¿qué tal estuvo tu primera comida? ¿viniste a agradecerme?
–Mi hija está bien. Tu pequeño plan salió mal. Está viva y a salvo con la manada
–Ella sonrió, mostrando sus dientes blancos y brillantes. Inconscientemente retrocedí un paso con miedo y la expresión en su rostro de burla me transmitió que ella sabía que ella tenía el control
–Ella levantó su barbilla y me miró con desdeñoso disgusto ¿De verdad crees que la manada puede protegerla? Ellos no te protegieron, ¿verdad?, ella puso los ojos en blanco antes de añadir: ¿Debo hacer todo yo? Me encargaré de ti y luego regresaré y terminaré lo que deberías haber hecho tu ... Estoy segura de que será un pequeño bocadillo delicioso. Como dije hay un precio que pagar y tanto tú como la muerte de tu pequeña mocosa apenas comenzarán a cubrirlo –Bella estaba siseando y gruñendo ferozmente.
–Mi furia comenzó a crecer, Edward. No pude controlarlo, ella estaba parada allí, amenazándome y luego comenzó a amenazar a mi bebé. Di un paso hacia ella mientras caminábamos en círculos y Ella continuó retándome –dijo en un susurro con su mirada fijamente enfocada en el piso.
–¿De verdad crees que eres una amenaza para mí, Is-a-bella?
–Ella se estaba burlando de mí con su voz más cantarina. Era un tono alto e inquietantemente femenino, lo que contrastaba con lo amenazante que se veía. Sus ojos estaban entrecerrados y tan negros como un eclipse. Tenía los labios hacia atrás sobre sus dientes que parecían dagas relucientes esperando a hundirse en algo... en alguien... en mí. Instintivamente, seguí moviéndome lentamente hacia adelante y ella se abalanzó sobre mí. Falló, pero me dio un pequeño golpe. Eso la enojó
–Así que quieres jugar en las ligas mayores ¿verdad? Vas a pagar por eso ¿Tú y cómo se llama? Oh, sí, Grace. La haré sufrir antes de matarla. Ella gritará por su mami y no habrá nada que puedas hacer para salvarla esta vez. Disfrutaré torturándola, escuchándola gritar de dolor antes de hacerla mi cena. Normalmente no juego con la comida, pero haré una excepción esta vez
–Edward, pensé en Grace y en lo que haría Victoria si yo fallaba y… perdí el control. Me convertí en un monstruo. No pude controlarme. Me lancé sobre ella llena de furia y ella me golpeó, dejándome en el piso, el sonido que hicimos cuando chocamos fue monstruoso –dijo ella.
–Nunca tocarás a mi Grace
–Ella volvió a lanzarse hacia mí, lo que hizo que me llenara de rabia y odio. Antes de que ninguna de nosotras supiera lo que estaba sucediendo, ella voló hacia mí golpeando ese escudo que ni siquiera sabía que estaba allí. Lo golpeó con tanta fuerza que salió a volar, arrastrándose por el pasto hasta que chocó con fuerza contra un árbol. Eso fue todo lo que necesitó, ella negó con la cabeza y comenzó a correr... alejándose de mí. No dejaría que terminara allí. No sé de dónde vino, pero empecé a alimentar sus mentiras para incitarla a quedarse y terminar esto
–James corrió de la misma manera... huyendo como el cobarde que era antes de que Edward y sus hermanos lo hicieran pedazos. Suplicó patéticamente por misericordia
–Se detuvo en seco y se volteó con sus ojos negros y vengativos mientras me respondía
–Mi James nunca mendigaría misericordia. Estás mintiendo
–Como él está muerto, nunca lo sabrás
–Mis palabras la enfurecieron. Ella corrió hacia mí, más rápido de lo que había visto a nadie correr antes. Sus manos estaban extendidas y listas para hacerme trizas. Ella siseaba y gruñía más fuerte y más alto por la furia y llegó a donde estaba parada, ella golpeó mi escudo tan fuerte que volvió a volar lejos, golpeándose contra algunas rocas grandes. Se golpeó tan violentamente que cuando cayó al suelo, pude ver que algo cambió en ella. Se levantó, pero no fue capaz de mantenerse en pie correctamente. Corrió, pero como estaba herida, no pudo moverse tan rápido
–Me dirigí hacia ella, mientras ella seguía siseando por encima del hombro. La alcancé, la tiré al suelo y comencé a golpearla sin piedad, mi puño golpeaba su cara una y otra vez. Todo lo que hice fue sacarle provecho a la situación, sonaba horrible, como una avalancha de rocas. La tenía atrapada en el suelo e instintivamente, agarré una de sus manos con la mía y usando todas mis fuerzas, la arranqué. El grito que produjo fue ensordecedor, pero eso simplemente me estimuló Edward, no pude parar. Tiré la mano a un lado y comencé a destrozarla, lentamente, torturándola por lo que parecieron horas, deseando que ella sintiera lo que sentí cuando amenazó con hacerle daño a mi Grace. Eventualmente, ella ni siquiera puso seguir luchando y le arranqué el brazo, mientras ella sólo yacía allí, mirándome salvaje y desesperadamente. Solo la miré a los ojos y seguí adelante a pesar de que sus gritos se volvieron más intensos
–Llegué a la otra mano y corté cada dedo, uno por uno, saboreando la expresión en su rostro mientras me tomaba mi tiempo, incluso tirando de los mechones de su cabello. No podía comprender por qué ella no estaba peleando más fuerte, pero ahora sé que este escudo la mantuvo en su lugar. Estaba encima de ella, manteniéndola ahí y ella no podía moverse. Simplemente me senté allí y me tomé mi tiempo para eliminar esta amenaza contra Grace pieza por pieza que alimentaba una pila de fuego. Me aseguré de mirarla a los ojos para que ella supiera que ella ya no tenía el control hasta que finalmente ella me suplicó misericordia
–Por favor detente. Te lo ruego
–Pararé cuando hayas muerto. Nunca me dejarás en paz si te dejo ir
–Entonces acaba conmigo y termina de una vez con esto
La cara de Bella no mostraba ninguna emoción mientras me contó cómo finalmente había destrozado el cuerpo de Victoria en pequeños trozos y le había arrancado la cabeza con los dientes y las manos, era algo angustioso de escuchar. Esta chica delicada de la que me había enamorado, tan humana, tan torpe, tan gentil se había convertido en una fuerza capaz de destruir, pero teniendo en cuenta lo que Victoria le había quitado a Bella, era más que razonable. Así era como tenía que ser.
–Soy un monstruo –¿Qué?
–Bella, ¿por qué dices eso? –pregunté.
Ella me miró y sus ojos volvieron al familiar tono dorado que hacía de mi familia fuera muy unida en muchas formas. La miré, sabiendo cuánto deseaba hacerla parte de esa vida permanentemente. Su rostro tenía esa fragilidad, esa misma ternura a la que estaba acostumbrado y me esforcé por dar sentido a sus palabras.
–Edward, entiendo a lo que te referías ahora. Ya no soy humana. Soy esta criatura desalmada y condenada capaz de una atrocidad impensable –negó con la cabeza mientras cerraba los ojos con fuerza, sin querer mirarme. Ella tomó aire lentamente antes de continuar –me encantó matarla, Edward. No me di cuenta hasta más tarde, pero sonreí todo el tiempo mientras descuartizaba su cuerpo y encendía ese fuego. Me quedé allí sentada durante horas, observándola arder, viendo cómo el humo se elevaba hasta el cielo, estaba feliz de que ella estuviera muerta. Lo disfruté Edward. Eso no es normal
La miré antes de arrastrarme más cerca de donde ella estaba sentada. Mirándola frente a frente, me senté tan cerca como me atreví, mientras el fuego seguía ardiendo detrás de ella. El crujir de la madera en llamas era lo único que sonaba en la habitación. Me di cuenta de que ninguno de nosotros respiraba y elegí mis siguientes palabras cuidadosamente.
–No eres un monstruo. Eres una madre que estaba decidida a proteger a su hija. No soy padre, pero tiene que ser la sensación más normal del mundo. Nadie puede esperar menos de ti al proteger a tu hija. Hiciste lo que tenías que hacer. Y Victoria no era un ser humano al que mataste sin pensarlo o sin consecuencias. Ella era el monstruo Bella, no tú
Intentó sonreír débilmente, un pequeño intento lastimoso que hizo que mi corazón se rompiera por ella una vez más.
–Bueno, todo eso se acabó. Grace está a salvo ahora y eso es todo lo que importa. Además, no es por eso que estás aquí. Has sido más que paciente, sé de lo que quieres hablar, así que vamos a hacerlo –dijo ella apáticamente.
¡Ella sabía! ¿Cómo podría saberlo? ¿Sabía que le había mentido? ¿Ella lo supo todo este tiempo y solo toleró mi presencia? No sabía qué pensar. Lo más importante, ¿ella sabía que todavía la amaba?
–Bella, ¿cómo puedes saber de lo que quiero hablar? –traté de mantener el tono de mi voz tranquilo, no quería que ella escuchara que el pánico comenzaba a invadirme.
La confusión llenó su rostro.
–Edward, lo sé desde la primera noche en que me acompañaste al auto. ¿Por qué tenemos que hablar de eso? Las cosas no funcionaron. ¿Por qué tenemos que repetirlo? Simplemente no puedo... –ella se detuvo. ¿No puede qué?
–Bella, solo necesito saber que estamos en la misma página. Hay cosas que necesito que entiendas –respondí.
La expresión de dolor y absoluta exasperación en su rostro me detuvo en seco.
–Edward, entiendo completamente cómo te sientes por mí. Simplemente no sentimos lo mismo, ya no. ¿Por qué no podemos simplemente dejarlo así? Realmente, esta conversación es completamente innecesaria
¿Innecesaria? Sí... ella tenía razón. No sentimos lo mismo... ya no. La amaba con todo mi ser y ella ya no se sentía así por mí. Mi corazón se rompió en pedacitos, el dolor era casi insoportable.
–Bella, yo…
Ella agarró mis manos, obligándome a mirarla. La expresión en su rostro era intensa, aunque no expresaba ninguna emoción en particular, ¿tal vez mostraba desesperación?
–Edward, ¿no podemos ser solo amigos? ¿No podemos pretender que nada pasó e intentarlo de nuevo, esta vez como amigos? ¿no podemos intentarlo por el bien de tu familia? ¿Sería eso demasiado pedir?
Su hermoso rostro me suplicó que lo entendiera y sabía que no podía negarle nada.
–Bella –comencé con mi voz tan firme como pude hablar –por supuesto, podemos comenzar de nuevo como amigos. Puedo hacer todo lo que quieras... solo tienes que pedirlo
Su rostro tenía de nuevo esa misma mirada conmovedora que era imposible de descifrar. Nunca había odiado tanto el hecho de no poder leer su mente como ahora. Saber que siempre me estaría preguntando qué pensaba realmente era algo que me atraía hacia ella, pero también me enloquecía a veces, especialmente después de tantos años de leer sin esfuerzo a los humanos y a los de nuestra clase por igual. Con Bella, tenía que trabajar por eso. Tenía que redoblar mis esfuerzos y darme cuenta de todo lo demás que mostraba, sabiendo que no podía meterme en su cabeza y saber la verdadera historia, la real.
Mi mente y mi corazón me decían que realmente ella no quería ser mi amiga, pero que estaba decidida a intentarlo para poder seguir en contacto con mi familia. No la culpaba. Ni siquiera merecía su amistad, pero la idea de perderla de nuevo después de unas pocas semanas era inimaginable. Mis esperanzas por esta conversación, por esta reconciliación con la persona más perfecta del planeta se desvanecieron. Incluso si finalmente hubiera podido leer sus pensamientos, sabía que dirían lo mismo que la bomba que acababa de darle a mi sangrante corazón. De alguna forma, ella sabía lo que yo sentía por ella y eso no era suficiente.
–Bien –respondió ella en voz baja –está bien que estemos en la misma página. ¿Quién sabe? Puede ser divertido... hacernos amigos. Nunca se pueden tener demasiados amigos –dijo.
Me obligué a asentir con la cabeza, aunque mis pensamientos me gritaban que le dijera la verdad... que le dijera que la amaba, que lo sentía mucho y que haría cualquier cosa para ganarme su perdón y su amor. Decidí que la vergüenza del momento era suficiente para mantener mi boca cerrada y no decirle nada más. Pero era demasiado tarde y sabía que con gusto me conformaría con su amistad porque era mejor tenerla en mi vida como amiga que no tenerla para nada.
–Tienes razón, Bella. Los amigos son un bien preciado –dije sin convicción.
Tal vez, solo tal vez, la amistad llevaría a más. Tal vez cuando superara a Jacob y cuando tenga algo de tiempo para procesar las cosas... tal vez si era paciente y continuaba mostrándole cuánto significaba para mí, podría tener otra oportunidad, aunque mi corazón me decía que ya había perdido mi oportunidad, pero no iba a renunciar a esa oportunidad, en este punto, era todo lo que tenía. Forcé una sonrisa, sabiendo que cualquier otra cosa no ayudaría a la situación.
BPOV
Habiendo evitado una conversación aún más dolorosa con Edward viniendo a decirme que ya no me amaba, el hecho de que aceptara ser mi amigo me sorprendió. Estaba segura de que la conversación de esta noche incluiría que él me dijera que quería asegurarse de que entendía que ya no sentía nada por mí aparte de la cortesía necesaria que me ofrecía, que, si había algún tipo de cuidado o consideración, era debido a su educación y a la influencia de su familia. Era muy consciente de que no había nada más profundo que una ligera preocupación cuando lo pensé ... lo que casi me rompe el corazón otra vez. Pero me consoló un poco el saber que por lo menos podría mantener a los Cullen en mi vida, incluso si eso significaba no tener a Edward amándome de la forma en que anhelaba.
Tal vez con el tiempo, si era paciente, Edward podría sentir algo por mí otra vez, algo más que amistad. Algo muy improbable...
Mientras trataba de entender que Edward y yo intentaríamos ser amigos, mi cabeza se agitó. Había alguien afuera. Solo me tomó unos segundos saber quién era después de captar el sonido de su auto y el repugnante aroma de su sangre.
Gerry.
–Maldición
–Bella, ¿qué pasa? –preguntó Edward mientras se volvía a mirar hacia las ventanas delanteras de la casa.
Le lancé una mirada que esperaba que lo hiciera comprender la gravedad de la situación.
–Él va a tocar. Tú –hablé, haciéndole entender mi punto, poniendo mi dedo cerca de un botón de su camisa blanca de oxford perfectamente planchada, con mis dedos tentados a desabrochar todos y cada uno de esos pequeños botones para exponer su perfectamente esculpido cuerpo –quédate aquí. No lo provoques. Hasta dónde él sabe, estoy aquí sola. No necesito que empieces con él otra vez. ¿Lo entiendes?
–¿Quién va a tocar? –preguntó Edward con su rostro arrugado por la confusión. Suspiré.
–Gerry. Puedo olerlo y puedo escuchar su auto. Me desharé de él y te quedarás aquí ¿Está claro?
Edward gruñó ligeramente y me pregunté brevemente por qué estaba tan distraído como para no haberlo escuchado, pero el pensamiento se fue rápidamente porque necesitaba enfrentar la crisis que estaba caminando hacia mi puerta.
–Detente. Uno de estos días, él podría escucharte y luego ¿qué?, ¿cómo le vas a explicar que gruñes de vez en cuando? –desafié. Instantáneamente Edward respondió a mi pregunta.
–Bien. Me quedaré aquí y no hablaré. ¿Eso te hace feliz? –preguntó sarcásticamente.
–Sí. Excesivamente. Gracias –respondí igual de sarcástica con una expresión en mi rostro que imitaba mi tono.
Me levanté, caminando hacia la puerta. No había luces en la casa, pero el fuego que había iniciado decía que había alguien en casa. Escuché que su puerta se abría y cerraba con un fuerte chirrido. ¿El hombre nunca había oído hablar del lubricante para puertas?
Pude escuchar sus pasos desgarbados avanzar pesadamente por el camino de entrada hacia la puerta principal. Antes de que llamara, pude escuchar claramente cómo se pasaba las manos por su pelo grasiento y fino. Abrí la puerta, poniendo una mirada apática en mi cara.
–Hola, Beth –comenzó y su tono estaba cargado con lo que él imaginaba era puro atractivo sexual.
–Buenas noches. ¿Qué te trae por aquí a estas horas de la noche?
–Estaba cerca. Pensé que podría venir y ver cómo estabas. El que vivas aquí sola me hace sentir muy incómodo –respondió con la voz llena de necesidad.
¿Te hace sentir incómodo? Oh... querido... Señor...
–Estoy perfectamente bien. Solo me estoy preparando para la noche, pero gracias por venir –dije, tratando de sonar indiferente y queriendo que la conversación terminara, aunque pude escuchar claramente que la impaciencia comenzaba a notarse.
–¿Estás sola? Vi el coche de Ed ahí afuera –dijo con la cabeza inclinada tratando de mirar hacia el interior de la casa, buscando cualquier señal de lo que él consideraba su rival romántico.
–No. Él no está aquí –le mentí con mi voz plana.
–Eso está bien, muy bien. Tal vez podrías invitarme a tomar algo. Todavía es temprano. Podríamos hablar, sobre el trabajo, o lo que sea –comenzó maliciosamente tratando de abrirse paso por la puerta principal.
¿Por qué no podía captar nunca lo que trataba de decirle?
–Yo…
En ese momento, escuché a Edward moverse en la sala de estar y su suave caminar comenzó a ir hacia mí. Dejé de respirar, dándome cuenta de que se dirigía directamente al vestíbulo, que era exactamente lo que le pedí que no hiciera de nuevo.
–Elizabeth, ¿vas a volver a la chimenea?
Me giré para mirarlo, preparándome para la confrontación que sabía que se avecinaba entre Edward y Gerry. Mi boca se abrió involuntariamente y mis ojos se agrandaron cuando noté que la camisa de Edward no solo estaba fuera de lugar y arrugada, sino que cada botón estaba desabrochado, mostrando su pecho perfectamente esculpido y exponiendo su abdomen perfecto. Sus pantalones bajos mostraban sus delgadas caderas y el perfecto físico que sabía que debía estar allí, pero que nunca había visto antes. Su cabello estaba muy despeinado, haciendo parecer que Gerry nos había interrumpido en un momento muy íntimo. Tenía las manos metidas en los bolsillos antes de llegar a la puerta principal.
Grácilmente se posiciono mi lado y sacó una mano de su bolsillo, antes de deslizar su brazo alrededor de mi cintura posesivamente, acercándome más a él. Sin mi permiso, mi brazo rodeó su cintura, como si lo hiciera todos los días. Y luego hizo lo inimaginable... tomó su mano libre y tomó mi cara hacia él con su pulgar acariciando suavemente mi mejilla antes de que sus suaves labios besaran mi frente con reverencia.
Solté un pequeño gritito ahogado, insegura de si saltar y besarlo o darle una cachetada en la cara por no haber escuchado mis instrucciones de permanecer callado en la seguridad de la sala de estar. Mi corazón votaba por el beso...
–Gerry, me alegro de verte de nuevo –ofreció Edward con una sonrisa burlona.
La cara de Gerry se contorsionó por la confusión antes de que la ira tomara el control.
–Veo que estás ocupada –ladró antes de girar sobre sus talones y caminar apresuradamente hacia su auto, entrando, arrancando el motor y retrocediendo por el camino de entrada tan rápido que calculó mal la distancia y casi se estrella contra un gran árbol al lado opuesto del camino de tierra.
Cuando estuvo lejos, me obligué a salir del abrazo de Edward y me volví hacia él.
–¿Qué demonios estás haciendo? –siseé, aunque mi corazón anhelaba que lo estrechara en mis brazos de nuevo y lo besara con urgencia.
Edward apresuradamente se abrochó la camisa y se la arregló antes de volverse hacia mí.
–¿No es eso lo que hacen los amigos el uno por el otro? –él sonrió, antes de que juguetonamente alborotara mi cabello –solo te estaba ayudando. Quizás ahora él capte la indirecta –luego me guiñó un ojo.
Me quedé allí mirándolo en estado de shock mientras él terminaba de abotonarse, sonriéndome, antes de pensar: ¿Amigos? ¿Cómo diablos iba a funcionar esto?
Si hay algo que odie mucho en esta vida son los malentendidos por no decir las cosas como son… igual, me sigue encantando esta historia.
¡De nuevo muchas gracias por los reviews y favoritos!
