Fic

Los Chicos de Candy

Por Mayra Exitosa

Capítulo XXXVIII

¡Papáaaa!

En el bosque, ya se habían trasladado de un lugar a otro, viendo paisajes bellísimos y mostrando a sus hijos, la diversidad salvaje y vegetativa del lugar. Los niños cada día tomaban más confianza con Albert, por fin los chicos se pusieron de acuerdo, mandando como siempre, al responsable de los tres, Alister, que fuera el quien se lo dijera, tenía que hablar con su madre pidiéndole permiso.

- Sabes mami, llevaremos a Albert al colegio… queríamos llevarlo como si fuera nuestro Papá, y… queremos que no te enojes, que le digas a Papá que es mientras el regresa, solo para el concurso de padres e hijos, en la feria de Ciencias. Decía con la cabeza baja Stear, a su madre.

- Eso significa que le dirán Papá a Albert. Candy bajaba el rostro pensativo, guardando una sonrisa. Albert estaba sentado fuera de la tienda de campaña, dándole privacidad mientras los cambiaba de pijamas y los acurrucaba en los dos sleeping back que estaban completamente abiertos para que formaran un colchón y cubrirse con las mantas suaves y gruesas que cuidaban ambos adultos de un lado y otro. Candy continuaba conversando - No me parece mal, a su Padre no le molestará, tendrán que practicar y decirle Papá delante de todas las personas. Tony asombrado preguntaba,

- De verdad. Mi papá ¿no se molestará?

- Estoy segura de eso. Si se molesta, ustedes podrán decirle que… fue mi idea. Archie se lanzó a sus brazos y ella le acariciaba el cabello.

Albert los escuchaba afuera con ternura, eran sus hijos preocupados por no saber cómo tratarlo, Candy quería ocultarles su verdadero nombre, por la seguridad de ellos. Eran muy pequeños y según lo que ella le contó demasiado valientes y con un temperamento muy especial, para sus seis años, ya cursaban el tercer grado y en eso se parecían a ella, porque aunque no recordaba ser el súper genio que decían, contaba con pruebas sobre los avanzados estudios de Candy. Sus diplomas sin fin guardados en un cajón, por no contar con dinero para enmarcarlos o colocarlos en un libro en ese tiempo. Sus premios de oratoria, de matemáticas y de otros que el mismo había encontrado en su casa. De repente sus pensamientos volvieron a la realidad, al sentir en su pecho una alegría que no esperaba, los tres pequeños se la estaban transmitiendo, escuchaba fuerte y claro.

- ¿Papá? ¡Papá! ¡Papá!

Ella comenzaba a cantarles, la canción de "Close to you", con la finalidad de dormirlos con música, en casa tenían música de fondo que su papá les dejó para dormir, los pequeños se enamoraban de la voz de su madre, la mirada de los tres era indudablemente de admiración, no era una cantante, pero lo hacía tan bien, modulaba el tono de tal manera, que para ellos no había nadie mejor. Albert se metió en la tienda en ese momento tan bello y familiar, viendo que Anthony estaría de su lado, se acomodaba junto a él. En el tercer párrafo de la canción, ella lo miraba con amor, tratando de no ser descubierta por sus hijos. El suspiraba al oírla.

- Ella es genial. Decía Tony y Albert le acariciaba el cabello al pequeño, lo cubría y asentía confirmándole. Pensando que realmente era mucho más que genial, era su mujer, la madre de sus hijos y la deseaba más que a nadie.

Todos esos días Albert había improvisado como calentar el agua para bañarlos en el bosque, como cuidarlos, darles actividades que los hiciera sentir hombres y conseguir alimento, también enseñarlos a encender una fogata, con la reglas de seguridad para que no se expandiera el fuego. Les mostraba cosas que nunca habían visto, como alejarse de los nidos de las víboras y hasta de los árboles que podían tenerlas en sus ramas, reconocer plantas que podían ocasionarles comezón y hasta ronchas en su piel.

Candy admiraba todo lo que les había enseñado, definitivamente para ella, Albert era un gran padre. Las noches, ya asegurándose que los pequeños dormían. Ambos se sentaban a conversar frente al fuego abrazados contándose parte de sus vidas en esos años que no estuvieron juntos.

- Si Albert, te comente que fue una broma, para que la mujer se fuera desilusionada, yo… estaba molesta porque no quería que tu recibieras visitas, como me lo habías prohibido, cuando la escuche, era como vengarme porque la habías dejado entrar…después resulto ser esa acosadora y yo… me hice pasar por tu esposa, cuando realmente no lo éramos.

- Candy, yo… te comenté que, recordé cuando pasé el accidente, deseaba pedirte que nos casáramos.

- Si, fue muy agradable escúchalo, sobre todo antes de que descubrieras que eran tus hijos. Albert giro para ver cómo estaban los niños, después la jalaba para abrazarla, asegurando que ya estaban profundamente dormidos.

- Te amo. No puedo creer que estuviste en riesgo de perder la vida, por salvarlos. Y de solo pensar que, por mi culpa, pudiste tener más de tres.

- No fue tu culpa. Te molestaste mucho cuando supiste que tomaba medicamentos a prueba para ganar dinero. Después, cuando ocurrió la gestación, ambos nos amábamos Albert.

- Creo que debemos recordar eso. ¿No te parece?

Candy se ruborizaba por completo, él le tomaba sus labios, ya estaba cansado de meterse al rio a bañarse con agua fría, la deseaba, pero con los pequeños y el temor de que alguien más los sorprendiera, ambos se detenían, las caricias avanzaron, la llevó al jeep, de esa manera y con toda paciencia, ambos recordaron el amor que siempre los hizo estar presentes en sus mentes. Candy se entregaba ansiosa por volverlo amar y el ya no podía ocultar el deseo que siempre conservo por ella. Hacía tantos años que no estaban juntos, para ella, era volver a amar y para él, tener la suficiente tranquilidad para no lastimarla.

Esa noche fue la más larga de todos los días que ya llevaban de campamento, después de horas de recordar la pasión que ambos solían darse, él, la ayudaba a vestirse y la llevaba en sus brazos junto a sus hijos, para que no tuviera frío, después se acomodaba del otro lado de los pequeños, agotado, pero muy feliz. Deseaba dormir abrazándola, no separarse de ella en ningún instante, todavía recostados en la tienda, sus hijos estaba en medio de ellos, pero ambos abrían sus ojos devolviéndose la mirada con la luz que el fuego afuera a cierta distancia aún les dejaba verse. En silencio y moviendo sus labios, ella le decía "Te Amos" acompañados de sonrisas y suspiros, el con la barba y el bigote, no decía nada, pero la mirada era suficiente para que ella, se lo repitiera una y otra vez hasta que podían dormirse.

En Washington

Terry sostenía una charla telefónica con su hermana Tifany,

- De verdad Tifany, no te has logrado comunicar con ella.

- No. Pero estoy con su amigo el doctor y me asegura que está bien, Edward tiene un Congreso médico y me lo he encontrado varias ocasiones, hemos hablado al respecto, pero el solo sabe que está bien.

- ¿Cómo será el evento del colegio de Susy?

- Inicia el próximo mes, ya se están inscribiendo padres con hijos, no sé cómo le hará la doctora White, pero sus tres hijos ya están inscritos, la primer etapa será una deportiva, algo sencillo, donde acumularan puntos porque muchos padres no podrán con la segunda etapa, será un par de días, donde los padres y los hijos participan, la segunda etapa, será la de ciencias y tecnología, es en la que más se han inscrito, al parecer hay muchos padres muy listos, y la tercera, la cual será la última y en la que tú y Susy están inscritos solamente, es la cultural, ahí serás el ganador, así frente a todas las cámaras, haremos promoción de tu carrera, todos piensan que estarás en las tres, pero realmente solo irás a la última. Te mandare todo para que ensayes, me encargaré de que Susy se luzca en el evento, los niños no serán grabados, por su seguridad, pero los padres sí, habrá preguntas muy difíciles, las cuales tu tendrás ensayadas, así no habrá ninguna posibilidad de que te ganen.

- Eso es trampa Tifany, no creo que necesites la ley de la ventaja, podemos perder, y dejar ganar a los que realmente desean ese viaje, a mi lo que me interesa es ganarme el cariño de los hijos de Candy, si me gano su afecto, yo mismo pagaré todo para que se vayan de paseo con nosotros.

- ¡Exacto! Y no irán. Sabes porque, esos niños si no ganan por su propia cuenta, son tan listos y muy buenos, pero si pierden, ten por seguro que no saldrán a ningún viaje, la doctora tiene mucha ética profesional, estoy segura que los niños también, la idea sería que ganarás y Susy usara sus encantos y los invitará, diciéndoles que allá esta… no sé, la mejor universidad del mundo, algo con que convencerlos. Pero, si llegaran a ganar por sus propios méritos, el viaje ganador sería contigo y Susy.

- No los he conocido, pero me agradan, no sé, me recuerdan a alguien de mi infancia, la foto que me mandaron de ellos, el rubio de cabello corto, parece ser el más listo, esa mirada.

- ¿Quién te mando las fotos?

- Mis guardias, los tomaron cuando salían de la escuela. El de cabello largo se ve que tiene su genio, el de lentes parece un poco más ingenuo.

- Pues te equivocas. Los tres han ganado en calificaciones el primer lugar compartido. A sus seis años ya cursan el tercero de primaria y según una maestra del colegio, deberían estar en quinto. Imagina el de lentes se llama Stear, la dejo sentada una clase completa, mientras explicaba sumas y restas con mejor resultado que la misma profesora en segundo grado.

- Ahora me has dicho todo, esos niños son idénticos a su madre, ella tiene siempre las palabras precisas, todo preparado desde antes, apenas le llevamos a Susy, hasta regalo le tenía listo y el collar del peluche decía el nombre de mi hija. Es muy exacta, me recuerda a alguien pero no sé a quién, no logro recordar en este momento.

- Bueno te dejo, ya es tarde y necesitas descansar, avanza en las grabaciones para poder tomar los días del concurso, aunque no ensayes, apuesto a que ganarás.

- Tienes demasiada confianza, recuerda que siempre habrá personas mejores que nosotros, no somos superiores Tifany, eso no es agradable, lo agradable es ser honesto y gentil, no soberbio y engreído.

- Por eso te quiero. Cada día siento que creces más, parece que alguien está cambiándote internamente. Buenas noches.

- Buenas noches. Terry salía de su habitación viendo a Karen, su compañera actriz que estaba en un balcón leyendo sus libretos, se acercaba sorprendiéndola, ambos mejoraban mucho la relación amistosa que tenían, después de haber sido pareja en los Oscares, todos los pensaban novios. Mientras que, Tifany, colgaba el teléfono se giraba en su cama y Edward, le tomaba los labios por asalto. El congreso médico al que fue, lo tenía en un hotel privado, Tifany aprovechaba para estar con él. Según ella sacando información, pero realmente le gustaba Edward.

En la casa del vecino, el padre de Tom estaba sentado en una silla, a su espalda, su viejo amigo era amarrado con una soga junto a él. Los hombres que los ataban ignoraban que a un lado estaban algunos elementos del FBI, también que tres soldados jóvenes llegaban en motocicletas al ver que su hermana ya no regresaba al departamento. Los hombres que entraron en casa del vecino de Tom ignoraban que tenían al padre del Sheriff en una de esas sillas, estos al ver a un par de viejos, conversando solos, se confiaron, tomando la casa del vecino con toda facilidad. Uno de los niños hijo de Robert Mc Millán, se asomaba por la ventana y al ver al abuelo atado, corría para avisar a su padre.

Antes de llegar vio que las niñas iban rumbo a la casa a buscar al abuelo y las detenía explicándoles que lo siguieran a la casa. La fila de niños entraba y el pequeño relataba

- Papá, tienen al abuelo y a su amigo amarrado en la casa del vecino, dos hombres están tomándose las cervezas del refrigerador y su comida. Tom se asustaba al escucharlo, de inmediato intervenía, pero los jóvenes Mc Millán ya estaban sacando armas y este les gritaba

- Mi adre tiene un marcapasos, debemos actuar con cautela, la entrada del sótano de mi vecino, el señor Carson, colinda con el interior. - Bobby, ¿viste al abuelo herido?

- Si, el amigo del abuelo tiene sangre en su cara, están atados de espaldas en dos sillas y el brazo derecho del abuelo esta chueco.

- ¡Mi papá! No puede ser, esos malditos, los quiero vivos, tenemos que saber a qué venían. Steve uno de los solteros dijo

- Déjamelo a mi cuñado, haremos que hablen. Tom asentía, tomaba las armas y aunque no lo podía creer, todos se lanzaban unas a otras incluyendo las mujeres, quienes tomaban a los pequeños y los subían a las habitaciones armadas por si se salían de control las cosas. Las niñas más grandes, tenían sus propias armas, una de ellas tenía un arco, la cara de Tom era la única que mostraba sorpresa, todos ahí parecían pertenecer de una u otra forma al servicio militar, puesto que el mismo Bobby, contaba con una resortera profesional, al parecer regalo de uno de sus tíos.

Tom con una sonrisa de medio lado, pensaba en los hijos de Candy, si vieran a los pequeños Mc Millán armados, ellos parecerían bebitos en cunero. Y el que creía que eran bravos, estos les dijeron quítense que hay les voy.

Los primeros en entrar por el sótano fueron Robert, Richard, y Tom, con escuadras y chalecos antibalas, los costados de la casa estaban los demás, tratando de meterse a la misma, sin un solo ruido de por medio, el más molesto de todos y que parecía saber a dónde ir, era Tom, conocía la casa del vecino desde niño. A señas, profesionales Tom daba indicaciones con dedos, acomodando a sus cuñados para sorprender sin lastimar a los rehenes.

Uno de los hombres estaba comiendo, alcanzó a ver una sombra, se paraba de su silla, en ese momento Richard lo golpeaba en la nuca, el otro salía del baño y Tom ya lo esperaba, apenas abrió la puerta, con la misma le dio en la cara quitándole el arma y poniéndole las esposas. Por radio llamaba Tom a la comandancia del pueblo reportando a los dos hombres fugitivos, pero Richard ya había llamado al FBI, desde que su sobrino relató los hechos. Así que llegaban con ambulancias para atender a los rehenes.

- Papá solo te van a revisar, iré contigo.

- Hijo, mejor dile a Ros, ella sabe más de estas cosas. Ros le besaba la mano y ambos subían a la ambulancia, no podía alejarse de él, iba a casarse y solo por ir con su vecino su vida estuvo en peligro. En cambio el señor Carson, solo tuvo sangrado de nariz y los mismos paramédicos que lo atendieron, le dieron analgésicos y los dejaron descansar.

Los helicópteros despegaban de la mansión de Lakewood, la meta ir a revisar los avances y el cambio de guardias buscando a William en los bosques. Ahí iban Calem, Alec y Bruce, enterándose de que en el trayecto de Chicago hacia Lakewood, estaba George Johnson con el FBI, al parecer le tenían novedades.

En el bosque tres chicos despertaban viendo a Albert, los tres se ponían de acuerdo para comportarse como los hijos tratan a sus padres.

- ¿Lo despertamos? Preguntaba Stear.

- Bueno mamá dijo que practicáramos, aunque se ve muy cansado. Sonreía de medio lado Tony al ver a Pupé atenta. Archie se cambiaba de ropa y se lavaba la cara.

- Le diremos Papá delante de todos, dijo mamá.

Tony jugaba y empezaba a jalarlo diciendo

- Papá… despierta…. Tengo hambre…. Papá…

Las formas melodiosas en las que lo hacían, hicieron reír a Stear y a Archie, tratando de recordar en que película lo habían visto.

- Papá… despierta, pupé quiere hacer pipi. Archie se soltaba a reír, al ver que la que se movía era su mamá, quien se levantaba asustada

- Llévala lejos, deja que salga a hacer sus necesidades, respondía asustada y brincando Candy, al ver que era broma, apretaba los labios y se volvía a recostar diciendo - Esta bien, despiértenlo, es su princesa, que la atienda. Albert al escucharla abría un ojo con una sonrisa efusiva, al notar esa sensación de celos que Candy le daba a Pupé, Tony giraba y Albert se volvía a hacer el dormido.


Gracias por comentar, sencillamente tome mis vacaciones y le prometí a la amiga que se quedo en mi lugar, que le avanzaría en este fic, resulta que a ella le gusta que lea los capítulos, según esto, dice que hago movimientos, cambio las voces y es como contarle un cuento con efectos especiales, bonito trabajo me tomé, mi hijo piensa lo mismo, no será que les da flojera leer... pero bueno, hay muchas otras personas que ni siquiera pueden hacerlo, así que por ellas, contare mis fics...

Para ti

Se muy bien... ah no, esa es una canción de las que te dejan en la calle...

Y de verte sonreír, me inspiras y das confianza, como terminaremos el año, colmado de fe y esperanza,

como acordarme de ti, que por allá hay otro clima, que si te dio un resfriado, peor aun alguna arritmia,

este final de año oraré, con todas mis ilusiones en mi mente, deseando la paz para siempre, dejando el rencor olvidado, alzare un canto nuevo, lloraré si es necesario, pero jamás olvidaré, que es por ti, por quien lo hago... que ya no sufras por lo que te rodea, que luches dando un buen ejemplo, que no veas el vaso medio vacío, ni la lluvia como un tormento. Que a falta de cariño, encuentres amigos, que te hagan compañía, que te digan que hay amor, a la vuelta de la esquina, que todos los días superemos, las pruebas del día a día y que los años que pasen se multipliquen las amigas.

Un fuerte Abrazo a la Distancia

Feliz año 2016

Mayra Exitosa