Me entusiasma tanto que haya gente que todavía siga leyendo, reviso los stats y p*ta! ya superamos las 41 mil visitas *o* kemosión! Por eso estrenamos portada de fic :D... prehecha porque ya soy un asco dibujando u.u
Bueno, entiendo que no dejen comentarios pues no a todos nos da tiempo pero por ello mismo, me estoy poniendo más darks en la trama y como no sé si les aburre la historia de mis ocs, pues seguiré.
Pero los que sí dejan reviews extensos (dos), sepan que los amo C: ¡Un saludo y un muy fuerte abrazo para Minerva Orland Lover (yo también la amo aunque en un principio era una desgraciada)
Gracias por entrar a leer y espero que les guste porque puede que me haya viajado demasiado en los detalles. Noté por allí que se leyeron el fanfic completito y me dio más emoción todavía.
De mí para ustedes con todo mi cariño!... y mi locura, ya les había dicho que esto ya se descontroló y se salió del canon.
Bleach no es mío y pues... eh... solamente es mía la trama. Recuerden que hice mis propios detalles y canon con juegos de azar y hombrezuelos. Este capítulo ocurre paralelo a los dos anteriores.
Capítulo 37 "Scary monsters"
Era sábado en la mañana y Tatsuki Arisawa se despertaba entre protestas pues apenas eran las siete treinta y su madre ya estaba pasando la aspiradora por la alfombra de la sala. Ahora ya no tenía rastro alguno de la gripe que tuvo los días anteriores.
- ¡Tsukiii-chaaaaaaaan, ven a desayunaaaaar!- gritó la voz cantarina de la sra. Arisawa y entonces la muchacha se percató del agradable aroma a pan que inundó su hogar.
- ¡Ya vooooy!- dijo ella un poco más animada al oler lo que consumiría. Fue derecho al baño a lavarse la cara y a asearse. Al bajar, su madre la esperaba con la mesa llena de comida.
- ¡Buenos días!- salió Nanami a su hija, para esa hora ya la mujer estaba bañada y cambiada mientras que Tatsuki todavía estaba con pijama y medio dormida.
- Buenos días- respondió la pelinegra sirviéndose jugo.
- ¿Te dormiste tarde? te ves cansada.
- No, solamente que desperté temprano- repuso la karateka tomando la bebida.
- ¿Vas a salir hoy?
- En la tarde voy...- iba a comentarle que visitaría a las hermanas de Ichigo pero se abstuvo pues capaz de que se ponía a armar un drama, no era que no quisiera que las gemelas se sintieran con ese apoyo pero con lo emotiva que era su madre, mejor no las agobiaba por ahora.- Voy a dar la vuelta por allí.
- Ah, qué bueno.
Ahora la madre de Tatsuki se puso un poco seria y tomó de su taza de café con sobriedad. La chica no le dio mucha importancia así que prosiguió a servirse Hot cakes de una pila que tenía cerca mientras sus movimientos eran seguidos por la mayor de las mujeres.
- ¿Tsuki-chan?- preguntó Nanami con voz temblorosa lo que hizo que la pelinegra la mirara con atención.
- Dime- respondió la muchacha pasando bocado.
- ¿Ya no confías en mí?
- ¿Eh?
- Pregunto que si ya no confías en mí- dijo la mujer soltando un par de lágrimas.
- Claro que sí mamá, siempre he confiado en ti ¿por qué preguntas?- respondió Tatsuki presintiendo que venía algo grande.
- ¡¿ENTONCES POR QUÉ NO ME DICES LA VERDAD?!- estalló la sra. Arisawa levantándose con enojo.
- ¿So-sobre qué?- volvió a preguntar la pelinegra encogiéndose en su asiento.
- ¿Por qué no me dices que estás saliendo con un muchacho? ¡Yo no me voy a enojar! es so-solo que, que... creí que confiabas en mí, pensé que éramos amigas y-y...-. Nanami no pudo más y se soltó a llorar como si le hubieran traicionado de la peor manera posible.
- Mujer, ¿en serio?- dijo la chica suspirando pesadamente- ¿De dónde sacas esas ideas? ¿ves lo que pasa por levantarte tan temprano?
- ¡NO ME TRATES DE LOCA, TATSUKI ARISAWA QUE SOY TU MADRE!- gritó la mujer logrando que su hija pusiera cara de susto porque poquísimas veces la había visto ponerse así.
- Pe-perdón má, es so-solo que no sé de dónde sacas lo que dices- se disculpó Tatsuki algo temerosa y de pronto la otra presente volvió a llorar.
- ¿Qué crees que no te conozco? hija, te veo un poco cambiada y de muy buen humor y si no te hubiera visto con ese muchacho el otro día, no pensaría que es porque sales con alguien, yo no me opongo pero me hubiera gustado enterarme por ti y no por lo que he visto- contó ella entre sollozos.
- Pues entonces ves mal o qué porque no estoy saliendo con nadie, en serio mamá, no tengo ganas de ello por ahora- prometió la chica levantándose para consolar a su madre.
- ¿Entonces qué tienes? en serio Tsuki-chan, te ves diferente, tus ojos brillan tanto y de pronto como que te ves un poco más bonita- murmuró Nanami mirándola preocupada.
- No sé si ofenderme o no- murmuró la muchacha y su madre la abrazó con fuerza, una que no sabía que ella tenía.
- Oh Tsuki-chan, ya sé qué tienes- dijo la mujer ahora llorando pero de felicidad, como si le hubieran dicho que sería suegra de Chris Evans.
- ¿Qué tengo?- respondió ella rodando los ojos.
- Estás enamorada, ¡Awwwwwwww, mi niña!- festejó Nanami sin soltar a su hija mientras que Tatsuki sentía que su corazón se paralizaba y de no ser porque su mamá la abrazaba, se habría ido derecho al suelo.
- ¡N-no es cierto!- gritó Tatsuki casi ahogándose con su propia saliva, ¡Por supuesto que no lo estaba!
- ¿Y quién es? ¿lo he visto?
- ¡Que no mamá, yo no estoy... eso que dijiste!- le avergonzaba tanto que ni podía pronunciarlo.
- ¿Es acaso Ichigo-kun?
- ¡Ewwww! ¡te digo que no!
- ¿El muchacho alto que te acompañó?
- ¡QUE NO MUJER, ESCÚCHAME!
- ¡Es Ishida-kun!
Y por segunda vez en esa mañana, sintió que su corazón se detenía. Lamentablemente, al quedar en silencio, solamente confirmó lo que su madre le decía.
- ¡Ahhhhhhhh! ¡Pero qué buen gusto, Tsuki-chan!, ¡yo ya los estaba shippeando y mira que sí!
- Mamá, por favor- suplicó Tatsuki agachando la cabeza y su madre paró su festejo.
- ¿Qué pasa?
- Yo todavía no sé si estoy... lo que tú dices, pero me gusta y no me hará caso, yo sé que no- admitió la chica suspirando.
- ¿Dónde dice que no?- preguntó Nanami poniendo un tono de voz dulce.
- ...
- ¿Ya le dijiste y te rechazó?- insistió la mujer.
- No.
- ¿Entonces?
- Él no me ve así.
- Pero porque tú crees que no. Nunca sabrás qué sientes por él si no eres sincera contigo y a partir de ello es donde te decidirás. Creo que has leído muchas historias de romance Tsuki-chan, no debes de esperar a una señal para saber si le gustas, esperar solamente te va a lastimar más que la posibilidad de que te diga un 'no' además, si le dices lo que sientes ¿qué esperas? ¿que te corresponda y que comiencen a salir? ¿que te rechace y que jamás vuelva a hablarte? ¿quitarte el sentimiento del pecho y hacer como si nada? primero piensa en lo que quieres y si solamente quieres que te guste, está bien mientras nunca te arrepientas de callar pero ¿sabes? si de verdad lo quieres, va a haber un punto en el que ya no te va a importar estar en silencio- sermoneó la señora Arisawa mirando con mucha dulzura a su hija pues sabía lo que debía decirle, ella siempre estaba preparada para todo. La chica se quedó en silencio pensativa y se notaba que estaba lidiando con las preguntas- No tienes que responder, es de esas veces que la respuesta llega cuando menos lo esperas- le dijo mientras se servía más café.
- Gracias- dijo Tatsuki poniendo una gran sonrisa en el rostro.
- Es lo que una madre debe de hacer y de lo que una mujer debe de consultar con alguien de confianza.
- No, en serio, gracias mamá, ahora que no tengo con quien hablar de ésto me alegra que me ayudaras- respondió la chica agachando la mirada un poco triste.
- ¿Por qué? ¿Y Orihime-chan?- preguntó la mujer sorprendida.
- La verdad, no quisiera molestarla ahora con mis cosas, está pasando por un momento complicado en estos asuntos.
- ¿Es grave?
- No lo sé pero la apoyo todo lo que puedo- aseguró Tatsuki levantando un pulgar.
- Muchas veces el apoyo lo necesitamos más que las palabras y los reclamos- dijo la mujer comprensivamente y terminaron de desayunar en paz comentando alguna que otra cosa diferente, cosa que la menor agradecía pues estaba segura que su madre le preguntaría los pormenores de su "crush" con el Quincy.
Nanami se preparó para salir pues ese sábado saldría con sus amigas señoras(?) a divertirse o lo que fuera que hicieran las personas de su edad y debido a que se alegró tanto de haberse comunicado con Tatsuki, le dio un poco de dinero extra. La ama de casa salió más o menos a las diez de la mañana no sin antes asear todo con ayuda de su hija.
- ¡Nos vemos al rato, si sales no olvides mandarme mensaje!- pidió la mujer antes de cerrar la puerta.
- Sí- murmuró Tatsuki suspirando, se recargó en una pared y observó todo a su alrededor, la casa estaba ordenada y siempre tendía su cama luego de levantarse así que ahora no había nada qué hacer en su hogar. Tomó su teléfono para llamar a su mejor amiga pero antes de comenzar a marcar se detuvo.
El día anterior Orihime le había contado todo lo que había pasado con Ichigo, tal cosa la dejó estupefacta pues jamás se habría imaginado que el asunto llegase a ese nivel.
- ¿Qué pasa?- le preguntó la pelinaranja al ver que ella se quedaba en silencio. Ambas fueron al parque a sentarse en los columpios para conversar.
- ¿Estás segura de que estás bien con ello?- preguntó Tatsuki sintiendo la boca seca pues la situación había tenido un giro inesperado.
- No se trata de cómo me sienta sino de que así es y tengo que soportarlo, jamás podría ponerme a discutir con él o que me acepte a la fuerza.
- Pero pedirte que lo esperes es demasiado, quiero decir, por más que te guste y que lo quieras, hacer que sigas pensando en él siento que está mal y tú también al siquiera considerarlo. No soy tú y tampoco puedo decirte qué hacer, menos ahora que sigo sin creerlo- dijo la pelinegra.
- Ya sé y te agradezco mucho tu respuesta, por un momento pensé que querrías ir a golpearlo- dijo Orihime y se levantó para ponerse frente a ella- yo perdí a mi hermano hace mucho, todavía me duele al recordar cómo pasó, él está pasando por algo similar sólo que no sabe si sucederá o no. Cuando alguien cercano a ti muere, todo parece derrumbarse y aunque haya una salida junto con personas dispuestas a ayudarte a superarlo, a veces no quieres tomar la mano que te extienden, en mi caso no tuve a nadie tan cerca y lidié con ello sola, mis familiares quisieron ayudarme pero no quise irme con ellos porque me alejaría del lugar donde viví con Sora. Por años pensé que jamás me repondría pero aparecieron ustedes dos en mi vida para ayudarme de distintas formas. Nosotros ya estamos aquí para Kurosaki-kun, él no quiere tomar las manos que le tendemos, no quiere lo que yo quiero darle pero tampoco quiere tirarlo a la basura. Es imposible que yo siga igual después de decirle cómo me siento porque ya no puedo borrar mis palabras de su memoria.
- No me gusta hacia dónde vas- murmuró Tatsuki.
- Creo que dejaré ir lo que siento...
La pelinegra se levantó abruptamente del columpio y se dirigió a abrazarla con fuerza.
- ¿Tatsuki-chan?- preguntó Orihime sorprendida.
- Ésto es lo único que puedo hacer por ti ahora. Eres mi mejor amiga y por más que quisiera hacer algo, no puedo meterme en ésto. Sí, estoy sumamente molesta por todo pero no es asunto mío realmente, es tu respuesta ante ésto- dijo sin apartarse.
- Gracias, es muy importante para mí- respondió la otra chica pero no le correspondió el abrazo.
Tatsuki se sintió extraña de repente, como si no estuviera abrazando a su amiga sino solamente a su cuerpo, estaba allí pero al mismo tiempo estaba ausente. Se separó y la miró bien, tenía un aspecto calmo y sereno, como si se hubiera quitado un peso de encima.
Estaba feliz por ella y si esa era su decisión, la apoyaría sin pensarlo pero había algo que no le gustaba.
- Ya veré qué hago después- se dijo y se dejó caer en el sofá para encender la televisión y distraerse un poco.
Orihime se despertó un poco tarde ese sábado pues la noche anterior decidió desvelarse viendo una película para distraerse un poco. Todo aquel asunto le estaba deprimiendo cada día más. Por un lado, podía decir que estaba satisfecha pues conocía lo que Ichigo sentía pero la respuesta posterior a esa confesión era lo que le angustiaba. Innumerables veces había imaginado la situación con sus distintas posibilidades pero ahora el escenario era tan real que se sentía asfixiada. La realidad de sus sentimientos la estaba comprimiendo por dentro, incluso podía afirmar que le dolía el alma pero estaba conforme. Se había mentalizado bien en esos días y tuvo la fuerza para decidir dejar ir sus sentimientos. No le servían más que para lastimarla.
No iba a ser sencillo, de hecho dudaba que pudiera hacerlo pero tenía que intentarlo pues ello junto con la soledad que sentía al ver su apartamento solo, la estaban llevando a deprimirse y no quería que eso pasara. Ahora que ninguno de los espíritus que residían en sus horquillas no le respondían, se sentía incompleta y por momentos, abandonada.
Le daban miedo sus pensamientos de los últimos días pues había pensado en cosas que nunca se imaginaría que su mente podía crear, imaginado escenarios fuera del contexto que vivía. Quería correr de ellos pues estaba asustándose de lo que su mente le decía que hiciera: "Olvídate de él". Si pudiera hacer una comparación, diría que ahora en su mente había varias puertas y cada una contenía una idea o un pensamiento en forma de monstruo, y cada que abría una, éste le rugía para que se moviera e hiciera lo que le dictara o la asustaba a tal punto de querer llorar. Había optado por vaciarse, hacer parecer al menos frente a Tatsuki, que el asunto lo llevaba bien pero lo cierto era que estaba asustada, quería huir y ya no volver a saber nada de nada.
- No los dejes- se dijo y sacudió la cabeza.
Se levantó y fue al cuarto de baño para después salir a desayunar, buscó en su refrigerador pero se lo encontró casi vacío ya que había olvidado hacer la compra de la semana. Tuvo que cambiarse para salir e ir a la tienda de conveniencia a comprar algo.
El día estaba despejado y caluroso, pese a ser apenas las diez de la mañana, ya podía sentir que transpiraba. Planificaba qué comprar para desayunar en lo que caminaba despacio.
- ¡Inoue!- llamó una voz grave. La chica volteó en todas direcciones para ver quién le llamaba.
- ¡Oh, buenos días!- respondió ella agitando una mano mientras Sado se le acercaba.
- ¿Cómo estás?- preguntó él con su clásico tono neutro.
- Bien, gracias ¿tú?
- Igual, bien.
- ¿Vas a tu casa?- preguntó Orihime con algo de curiosidad para hacer plática.
- Sí, apenas voy a desayunar- respondió el moreno y ante su última palabra, el estómago de la chica hizo ruido y enrojeció un poco. Chad sonrió de medio lado.- ¿Quieres desayunar en mi casa?
La propuesta hizo que Orihime enrojeciera todavía más pues estaba apenada.
- Gra-gracias pero yo...- iba a decir ella pero su estómago nuevamente la traicionó. Otras veces ya había ido a comer a casa del mexicano y aunque en la tarde sintiera ardor en el estómago, nunca se arrepentía.
- Vamos- indicó Chad y la chica aceptó sintiendo que no podía estar más avergonzada.
Caminaron en dirección a casa de Yatsutora mientras platicaban un poco acerca de cualquier cosa. A decir verdad, Chad sentía que debía de hablar con su amiga pues en esos momentos era cuando más lo necesitaba. Llegaron en poco tiempo y un delicioso aroma recibió a la pelinaranja junto con una escandalosa música.
- Ya vine- se anunció el chico al abrir la puerta y después dejó pasar a la chica.
- ¡¿Trajiste los tomates?!- preguntó una voz masculina desde la cocina, Orihime no lo comprendió pues habló en otro idioma.
- Sí pero solamente hubo rojos.- respondió Chad también en español.
- Ni modo, serán rojos pues. Ya tengo casi todo.
- Invité a alguien, ¿alcanza?
- Tendremos hasta para desayunar mañana- dijo la misma voz y el dueño de ella salió de la cocina.
- Buenos días- saludó Orihime al chico que reconoció de inmediato como el chofer del autobús de la última excursión.
- Hooooola- saludó Kou y se acercó rápido mientras ponía una gran sonrisa en el rostro pero se detuvo a unos pasos- ¿Es legal?- preguntó a Sado.
- No.
- Entonces nada más hola- dijo el primo incómodo y se apartó- Pasen, ya hay café- dijo para luego volver a meterse a la cocina sin bajarle a su música.
- Ven- indicó Chad y Orihime lo siguió hacia la mesa. El muchacho fue también a la cocina por otra taza pues solamente había dos y regresó con la loza en una mano y una olla de café en la otra, lo sostenía con un guante de cocina en forma de gallina, lo que hizo que la chica sonriera un poco. Sirvió a las tres tazas para luego regresar por una canasta repleta de pan, algo diferente de lo que ella acostumbraba a ver.- Adelante.
- Gracias por la comida- dijo la pelinaranja y tomó un sorbo de café. Sabía también diferente, estaba bien equilibrado el amargor y lo dulce pero había algo que resaltaba el sabor.
- Tiene canela- indicó Chad al ver que ella se había quedado degustando por mucho.
- Oh.
- ¿No te gustó?- preguntó el muchacho un poco preocupado.
- ¡No, todo lo contrario!- se apresuró a negar la chica sobresaltándose- Es sólo que no lo había tomado así antes.
- Qué bueno- respondió él y siguieron desayunando. Pese a que Sado no hablaba mucho, su compañía era cuanto menos reconfortante pero el silencio se veía interrumpido a veces porque al conductor le daban ataques de inspiración y cantaba en voz alta. - Voy a encender la televisión- dijo el muchacho sintiendo pena ajena por los alaridos de su primo, justo iba a tomar el control remoto cuando Kou salió con dos platos.
- Sé que sigue tan hermosa, sé que sigue tan graciosa~- murmuraba él mientras ponía los platos frente a los chicos. Tenían una especie de pan relleno de algo.
Orihime miró el suyo con curiosidad porque no era nada que hubiese comido antes.
- Tiene años que no como una- comentó Chad casi con nostalgia.
- Lo sé, no son como los de mi abuelita pero están buenos- respondió Kou animado y ambos se pusieron a comer.
- ...
- No pica si es lo que te estás preguntando- dijo Sado con amabilidad.
- Ejtá jalienteh- advirtió Kou todavía a medio pasar el bocado.
La chica tomó con las manos aquel pan relleno de un guisado que ella no había visto antes. Dio una mordida con precaución y el sabor inundó su boca, era una especie de salsa con algo más, masticó, pasó y volvió a comer; ahora saboreó más, detectó ahora un poco de crema y un trocito de cebolla. Se detuvo a mirar a los primos y notó que ellos casi terminaban.
- Sí son como los de la abuela- le reconoció Chad.
- Ehm...- murmuró Orihime algo apenada.
- ¿Te gustaron?- preguntó Kou dando una última mordida a su pan.
- Sí, pero ¿qué es?- se animó a preguntar ella dando otro bocado.
- Allá en mi ciudad se le conoce como Torta de chilaquiles pero no todos en el país saben apreciar una pieza culinaria como esa- dijo el primo de Sado como si estuviera explicando el desarrollo del proyecto Manhattan- Yo hice desde el pan hasta rallar el queso- añadió.
- Pues está muy bueno- concedió la chica regalándole una sonrisa.
- Ay, si tan sólo fuera seis años más joven- se lamentó el pelinegro suspirando con frustración.- ¿Más, Yatsu?- le preguntó al moreno.
- Sí por favor.
- Voy- murmuró el primo y fue a la cocina otra vez.
- Gracias por invitarme- dijo Orihime mirando fijo a su compañero.
- No hay de qué, es agradable tener compañía, además...- dijo él no muy seguro.
- ¿Qué?
- Te noté un poco triste.
- Oh...
- ¿Te has sentido bien estos días?- preguntó él preocupado pues sí la notaba rara. Ella se quedó meditando un poco y bajó la mirada, ahora el muchacho comenzó a alarmarse pues como que sintió que se había metido donde no.
- Verás todo es porque... porque... Kurosaki-kun me rechazó- admitió Orihime sonriendo pero lo hizo tan sin ganas que su sonrisa fue más bien una mueca. Lo había dicho pues tampoco ganaba nada con ocultarlo, además, Chad era su amigo y estaba tratando de animarla, él se estaba preocupando por lo que le pasara. A ella le agradaba mucho Chad, pues en cierta forma eran muy unidos y podían estar al lado del otro sin problema, confiaba en él tanto como lo hacía con Tatsuki además, en su vida tenían el común denominador de la soledad; no tener quién les dé un "bienvenido a casa" al llegar de la escuela o quién les preparase un estofado caliente.
- Ah.
Y aunque Yatsutora ya supiera qué pasaba, no pensó que se sorprendería tanto si ella le llegase a decir algo alguna vez.
- Pero yo lo entiendo- dijo ella como que más para convencerse.
- ¿Y eso cómo te deja?- preguntó él con seriedad. La chica iba a responderle y Kou salió de la cocina, luego le puso un plato enfrente a su primo.
- Aquí está, quisiera seguir con ustedes pero me tengo que ir a trabajar- dijo Kou y se fue dejando solos a los chicos.
- No sé si me deja bien o no pero tampoco quiero saber- respondió Orihime mientras seguía con su desayuno.
- ¿Por qué no?
- Porque realmente ya no me quiero sentir así, ya no quiero estar triste por él, no quiero molestarme ni tenerle resentimiento pero es complicado, lo mejor que puedo hacer ahora para no lastimarme es hacer a un lado todo lo que siento. No quiero que me consuma porque desde hace días me siento rara, estoy sola y aunque quiera llorar no puedo hacerlo a gusto- confesó ella.
- Al menos ahora no estás sola, tú eres mi amiga y al menos hoy no te sentirás así- prometió él dándole una apacible sonrisa. La pelinaranja le correspondió el gesto y aquello alivió un poco el vacío que sentía.
Siguieron con su desayuno en silencio pues Kou iba de acá para allá entre que se cambiaba y se arreglaba.
- ¿Mis llaves?- preguntó el chofer a lo lejos mientras se oía que revolvía cosas.
- Las colgué en un clavo cerca del perchero de la puerta- dijo Chad algo incómodo pues siempre que su pariente se iba, dejaba mucho desastre y ahora le daba más pena pues tenía una invitada.
- Ah ya- se escuchó que Kou se iba hacia la puerta- ¡Nos miramos al rato, no vayas a hacer travesuras porque ahora sí te rayaste con la invitada!- le dijo a manera de despedida y salió. Chad se palmeó la frente.
- ¿De qué trabaja?- preguntó Orihime con curiosidad.
- Es chofer de medio tiempo y la otra mitad maneja un taxi- respondió él, ya no se dijeron más y terminaron de desayunar ahora sí.
Orihime insistió en ayudarlo a escombrar la mesa y a lavar los trastes, él tallaba y enjuagaba mientras ella secaba y acomodaba en una repisa, además guardaron todo en recipientes para meter al refrigerador.
- Gracias- dijo él cuando la cocina ya estuvo recogida.
- No hay de qué, me gusta limpiar- dijo ella sonriendo pero de pronto su sonrisa se apagó, cosa que preocupó al muchacho pues hasta la habitación pareció ensombrecerse.
- ¿Qué pasa?- preguntó Chad desconcertado y algo asustado pues incluso como que sintió una sacudida en la energía espiritual de ella.
- Es sólo que... ¿crees que puedas escuchar todo lo que pasó? no quisiera aburrirte ni nada- preguntó Orihime levemente mortificada pero había decidido apoyarse en el muchacho que tenía enfrente porque en ese momento sintió que no podía más, que un abismo dentro de ella comenzaba a abrirse.
- Claro- dijo él con amabilidad y guió a la chica hacia el sofá de la sala para tranquilizarla. Ella comenzó a relatar cómo Ichigo había admitido sus sentimientos y lo que vino posteriormente. Yatsutora no había sufrido tanto por terceros desde que vio a Go Mi Nam dejar plantado a Shin Woo tantas veces en "You're beautiful".
Ahora no podía ser ni juez ni parte, sino solamente un apoyo para la chica que se estaba desmoronando frente a él, un pilar para no permitir que se derrumbara por completo porque era su amigo, era parte de su deber como tal y ahora cuando más lo necesitaba, no podía ignorarla aunque tampoco es como si quisiera hacerlo.
Tatsuki decidió salir a dar una vuelta pues el programa que estaba viendo había terminado y el que le siguió no le interesó, miró por la ventana y después el reloj, notó que apenas era pasado el medio día. ¿Qué haría? tarea no porque esa la acostumbraba hacer los domingos para sentir esa adrenalina de hacer todo a último momento. ¿Ejercicio? bah, bien podía saltarse la actividad física ese día. Miró hacia la mesa justo a donde había dejado el dinero extra y decidió salir a dar una vuelta, últimamente sus audífonos estaban fallando así que era buen momento para comprar el repuesto. Fue a su habitación a cambiarse de ropa y se puso un jumper short de mezclilla con una blusa de manga corta de rayas blancas y azul marino junto con unos tenis cómodos pero bonitos.
Salió de casa y se encaminó hacia el centro comercial, en su recorrido no encontró a alguien conocido y se sintió aliviada de ello, ese día no le apetecía socializar. Llegó pronto al gran establecimiento y se dirigió directo a la tienda de electrónicos pues si compraba lo que necesitaba, el resto podría ocuparlo para otra cosa. Encontró lo que buscaba rápido, desde que había llegado allí habían pasado nada más veinte minutos y regresarse ahora no le parecía buena idea, era como ir a dar la vuelta en vano así que recorrió algunos locales, fue a dos tiendas de ropa pero no encontró nada a su gusto, fue a la librería pero tampoco le llamó la atención algo y finalmente fue a la tienda de discos en donde sí se tardó un poco. Compró un álbum de la banda que era su gusto culposo que tenía descuento. Miró el reloj, habían pasado casi dos horas y aunque todavía no tenía hambre, le apeteció tomar algo por lo que fue a la fuente de sodas.
Justo iba a entrar al local pero al mismo tiempo iba a entrar alguien más, la otra persona abrió la puerta y le hizo una seña con la mano para que ella pasara primero pero Tatsuki volteó a verlo a la cara para agradecerle y se quedó muda pues nunca se imaginaría que coincidiría con él allí.
Ishida pareció estar tan sorprendido como ella y tampoco dijo algo.
- Gracias- murmuró la chica y se adelantó a la caja para pedir su bebida. No quería voltear a verlo y menos ahora que el muchacho se veía tan bien con esa camisa negra con los primeros botones sin abrochar.
- ¿Qué va a ser?- preguntó el dependiente que tenía cara de querer morir por estar allí.
- Una malteada de vainilla.
- ¿Para llevar o para tomar aquí?
- Para tomar aquí- dijo Ishida quien también se había acercado- Y también será un parfrait de nueces- pidió mientras ofrecía un billete, el muchacho que tomaba las órdenes tecleó el pedido y no hizo falta pedir el nombre pues había solamente cinco personas consumiendo allí.
- Tomen asiento.
- Gracias.
Tatsuki miraba con sorpresa al joven pues no sabía qué estaba pasando, es más, todavía no asimilaba que él se le hubiera aparecido.
- Yo...- comenzó él y pareció recriminarse por sus actos ya que puso cara de "soy retrasado" pero se la borró rápido- lamento si querías tu bebida para llevar pero me gustaría hablar contigo.
- Ah.
- Entiendo si no quieres- repuso el Quincy pasando una mano por su cara mientras se quitaba los lentes.- Después de todo, te debo una disculpa.
- Sentémonos- indicó ella señalando una mesa
- Yo... en verdad quiero estar bien contigo y antes de disculparme adecuadamente, quisiera que me escucharas- dijo Ishida casi suplicante y tomó asiento.
- Te escucho- dijo ella imitándolo, se sentó enfrente. Él la miró pero hizo la mirada a un lado pues todavía no estaba muy listo que digamos para hablar con ella pero sintió el impulso de acercársele, como si fuera un pedacito de metal influenciado por un gran imán.
- Para serte sincero, no sé cómo tratarte. A veces, tengo que pensar mucho en lo que tengo que decirte porque no quiero ofenderte pero eso es porque no te conozco. No somos amigos, somos solamente compañeros de clase que se hablan porque tenemos que vernos a diario debido a que tenemos gente que conocemos en común. Hemos discutido y tenido ciertos momentos raros, pero la mayor parte del tiempo tenemos un problema de comunicación y terminamos mal. No me gusta ser grosero ni sarcástico y sé que tú no lo eres tampoco, por eso me gustaría pedirte que seamos amigos- dijo él con seriedad, en ese momento les trajeron sus bebidas.
- Ya veo- murmuró Tatsuki sin saber cómo reaccionar porque todo era verdad, su corazón estaba acelerado aunque él no estuviera hablando de otra cosa que no fuera una relación de amistad. No quería ilusionarse pero recordó las palabras de su madre "piensa en lo que quieres" y empezó a creer en que lo que Ishida le estaba pidiendo, era un buen inicio para empezar a saber.
- No he sido la mejor persona contigo y sé que si dejamos de lado todo, podemos llevarnos bien.
- ¿Y cómo propones que lo hagamos?- preguntó ella sorbiendo un poco de su frappe.
- No sé, no pensé llegar tan lejos en la conversación- respondió el Quincy comiendo la galleta de adorno que tenía su parfrait.- Para serte sincero, creí que te irías nada más al terminar yo de hablar.
- Bueno, ya me conoces un poco. Lo habría hecho pero me pediste que te escuchara, estuve a punto de irme pero siempre he creído que debes de corresponder todo lo que venga, ya sea de buenas o de malas y lo que me dijiste es cierto así que quería saber a dónde llegabas- dijo la pelinegra sonriendo delicadamente.
- Te lo agradezco.
- Y con respecto a lo de ser amigos, esas cosas no se piden Ishida, solamente pasan. ¿Acaso le pediste a Ichigo que fuera tu amigo?- preguntó ella para romper ese ambiente raro que comenzaba a hacerse.
- Kurosaki no es mi amigo- saltó el chico de inmediato ante lo cual Tatsuki rió.
- Como digas.
- ¿Entonces?
- ¿Qué?
- ¿Qué respondes?
- Realmente me agradas pero tus actitudes me sacan de quicio, si prometes que ya no me vas a molestar, acepto.
- ¿Molestarte? ¿Yo?
- Tú eres el que siempre malpiensa de mí y te pones a la defensiva- apuntó la chica. No había argumento contra ello.
- Trataré de ya no hacerlo- dijo el Quincy regalándole una media sonrisa.
- Entonces yo tampoco te molestaré, ya vamos avanzando,
Ambos siguieron consumiendo sus golosinas sin saber qué más decirse, como que molestarse era parte de la magia que tenían. Dándose una que otra mirada de repente.
- ¿Vienes solo/ Vienes sola?- se preguntaron al mismo tiempo. Se sorprendieron y se sonrieron un poco como si se avergonzaran; ahora que habían pactado paz, se sentían torpes en sus tratos.
- Primero tú- dijo la chica sorbiendo su malteada.
- Sí y vine a la mercería y a buscar algo en la joyería- señaló mientras con la cabeza apuntaba a la bolsa de plástico que había en el suelo.- ¿Tú?
- A dar la vuelta nada más, yo y mi monedero- indicó la pelinegra.
- Qué bueno.
Mientras por fin terminaban, comentaban una que otra cosa pero siempre intentando no mencionar a los pelinaranjas. Salieron pronto del establecimiento.
- Gracias, te debo una malteada- dijo Tatsuki.
- No es nada. Ya me la cobraré después.
- Te creo.
Ishida divisó a unos metros la joyería, a donde debía ir principalmente, ella notó que él quería ir para allá pero conociéndolo, quizá tuviera pena de entrar y realmente no estaba equivocada.
- ¿Es a lo que viniste?- preguntó.
- Ajá. ¿Vienes?- invitó algo abochornado pues él sabía que ella sabía que le conflictuaba un poco entrar a ciertos lugares para "chicas" como ese.
- Vamos.
Ambos chicos avanzaron juntos y entraron a la joyería a pedido del Quincy, ella había accedido solamente para curiosear y acompañarlo, no era mucho de joyas pero le gustaba verlas como cualquier otra persona. Tatsuki fue a ver hacia los aretes y anillos mientras que él fue a los collares, dijes y gargantillas. Todos los diseños eran preciosos pero el chico parecía buscar algo en específico.
Una de las vendedoras se le acercó a la pelinegra pero ella declinó enseguida la ayuda y entonces fue con Ishida.
- ¿Puedo ayudarle? ¿busca un bonito regalo?- preguntó la mujer con una amable sonrisa, el chico la miró con cierta molestia pero respondió.
- Sí, me gustaría algo con una piedra azul- indicó Ishida y la vendedora asintió para luego dirigirse hacia el mostrador principal.
- Tenemos ágatas, zafiros, corindones, lapislázulis, ópalos, zafirinas, tanzanitas, topacios, turquesas, sodalitas, larimares, euclasas, tú pide- dijo la mujer algo ansiosa pues era su primer venta del día.
- ¿Algo parecido al color de ésto?- dijo sacando el dije en forma de hexágono que le dio su padre, la vendedora la tomó. Mientras ella revisaba, Ishida se aseguraba que Tatsuki no viese que llevaba una muestra.
- El color es como el lapislázuli, debe haber algo parecido a la forma por aquí- murmuró la vendedora revisando entre las piezas exhibidas.
- Gracias- dijo el chico mientras suspiraba y recordaba por qué estaba allí.
- Para empezar, si quieres pasarlo como regalo, ve a la joyería y consigue una caja que tenga el nombre de la tienda- aconsejó Ryuuken mientras encendía un cigarro, padre e hijo estaban fuera del hospital pues el mayor lo había citado allí para ver cómo iba su plan.
- Es mucho esfuerzo para un ataque- dijo el chico enarcando una ceja.
- Es un ataque sigiloso Uryuu, hay que tener un perfil bajo además, si ella sospechase del dije, podrá ir a la tienda y preguntar si fue comprado allí.
- Buen punto pero sigo diciendo que no vale la pena.
- Y también, procura que alguien te vea comprando, sólo por precaución. Dirás que es demasiado pero ten en cuenta de que tratamos con personas peligrosas, con monstruos de verdad. No vencerás a enemigos así tan fácil y por eso tienes que hacer todo lo posible por tener una ventaja- dijo el médico extendiéndole una tarjeta de crédito al muchacho.- No pensarás que tú solo harás todo- declaró.
El chico simplemente la tomó sin decir nada más y se acomodó las gafas.
- Cómprate algo o invita a alguien a salir, como que te hace falta- dijo por último el peliblanco con un asomo de sonrisa y se metió de nuevo al hospital no sin antes apagar su cigarrillo.
¿Era su imaginación o Ryuuken le había hecho una broma paternal?
Uryuu sintió un escalofrío por recordarlo y por realizar que sin querer, había seguido la sugerencia de él al pagar la bebida de Tatsuki.
- Mire, tenemos esto que es parecido y está a buen precio- dijo la mujer mirando al muchacho mientras hacía un gesto de menosprecio. El muchacho lo detectó enseguida y enarcó una ceja, el ser joven no siempre es sinónimo de ser pobre. Dejó la molestia de lado para ver la pieza que le mostraban, de no ser porque sabía que la que le dio su padre había sido hecha por él, podría jurar que también era un lapislázuli. Tomó el suyo y dejó el otro en el mostrador.
- Muy bien, démelo por favor- dijo él "Y póngale aguacate"* pensó y le dio la tarjeta de crédito a la vendedora, quien al mirar el plástico abrió los ojos de manera escandalosa.
- Cla-claro, di-disculpe- respondió la mujer apenada y se fue a envolver la pieza para que se la llevaran pero se le olvidó.
- ¿Encontraste lo que querías?- preguntó Tatsuki con curiosidad.
- Sí- dijo él mientras se aseguraba de guardar el arma que le dio su padre.
- ¿Esto?- preguntó ella de nuevo mirando el dije sobre el mostrador.
- Ajá.
- Como que siento que no te va.
- No es para mí.
- ¿Entonces?
- ...
- Discúlpeme- dijo la vendedora poniéndose roja mientras regresaba por la joya y ahora sí la llevaba a empacar.
- ¿Para quién es?- preguntó de nuevo Tatsuki tratando de no verse muy obvia. El Quincy tenía que inventarse algo rápido pues no podía revelar nada de lo que planeaba a ella, quien felizmente no tenía qué ver en todo el asunto. ¿Pero qué le decía?
- Se lo voy a regalar a alguien, punto- dijo él retirándose las gafas y se puso los dedos sobre el tabique. Técnicamente no le estaba mintiendo así que no tenía por qué sentirse mal por confesárselo pero, muchas veces un regalo lleva otra intención y algo como lo que había comprado sí que podría llevar algo detrás aunque... ella conocía a la destinataria y entre chicas, podrían comentar así que a Arisawa podría salírsele el decir que ella había visto dónde fue comprado. A veces olvidaba que él no lo sabía todo.
- Ya veo- respondió ella haciéndose la desinteresada.
- Aquí tiene, gracias por su compra señor Ishida- dijo la empleada dándole al chico una bolsita de papel y la tarjeta.
- Gracias- contestó él secamente y salió seguido de su acompañante.
Ambos chicos caminaron sin rumbo por unos cuantos metros pero sin separarse.
- ¿Ya tienes que irte?- preguntó el Quincy al notar que ella miraba su reloj.
- Sí, tengo que ir a casa de Ichigo a ver a sus hermanas, están solas.
- Entiendo- murmuró Uryuu sin saber por qué ahora estaba sintiendo una especie de barrera entre ellos.
- No sé si te quedas pero yo me voy yendo- dijo Tatsuki señalando hacia la puerta.
- Ahm...
- Bueno, nos estamos viendo- se despidió ella y dio la media vuelta para irse.
- Te acompaño.
Uryuu no supo por qué se ofreció pero algo en su interior lo hizo querer ir con Tatsuki porque le daba quiensabequé que se fuera así, sola, con el pendiente de que se encontrara a alguien en el camino que señalara que ese día lucía muy bonita y que quisiera pedirle una ci... ¡MOMENTO! ¿qué acababa de pensar?
- ¿Seguro?- dijo la muchacha intentando no sonreír.
- Sí, además parece que va a llover y las calles comienzan a ponerse solas- indicó él señalando hacia afuera y en efecto, el cielo de repente se puso gris.
- Está bien, gracias Ishida- agradeció ella sinceramente y por un instante, el Quincy deseó que lo llamara por su nombre.
- Vamos- respondió aturdido ante este otro pensamiento. Comenzaba asustarse de sí y de lo que Tatsuki pudiera provocarle; lo peor es que no quería detenerse.
Mientras tanto, por allí en algún lugar indeterminado.
- Lo pienso y lo pienso y no logro dar con lo que nos tiene encerrados...- murmuró la morena para sí misma pero como estaba muy cerca de Urahara, él pudo escucharla perfectamente.
- Ya sé. También lo he meditado y he llegado a la conclusión de que solamente podemos salir de aquí si uno de los creadores de esta caja necesariamente muere- dijo él mientras recibía un empujón de la mujer pues ella quería apartarlo pero no podía aumentar la distancia entre ellos a más de diez centímetros.
- ¿Al menos ya sabes en qué o dónde demonios estamos?- preguntó ella intentando no mirarlo.
- Lo que nos rodea parece estar ligado a ellos mientras vivan, deduzco eso porque ella formo este hielo con su propio reiatsu, dime, ¿sabes qué pasaría si una fuerza imparable chocase con un objeto inamovible?- preguntó él deslizando una mano por el hielo que pese a todo, estaba a muy baja temperatura.
- No puede pensarse en una colisión porque no pueden estar ambos en el mismo plano, si hay una fuerza imparable por ende no podría haber algo fuera su contradicción y porque de ser algo imparable y viceversa.
- Ajá.
- ¿Y qué con eso?
- Pues es que no me habían respondido esa pregunta jamás, ¡bravo, Yoruichi-san eres bien inteligente!- celebró él con una gran sonrisa pero recibió en respuesta una mirada severa.
- ¡Argh! estamos a menos de veinte centímetros y puedo hacerte cuadritos si sigues de payaso, no tientes tu suerte- respondió Yoruichi.
- Bueno, ya en serio: para contrarrestarlo necesitamos una táctica similar a la de ellos, una vez encontré un escrito en la décimo segunda división que daba instrucciones para que un par de "opuestos iguales" se pudieran coordinar de una manera asombrosa y lograr combinar sus habilidades sin problemas.
- Decir "opuestos iguales" es como contradictorio ¿no?
- Si usas esas palabras como descripción no realmente, pero dejemos la analítica de lado, lo que quiero decir es que ellos tal vez lo lograron ¿no los viste?- cuestionó el rubio ya con aire serio.
- No pero creo que tú sí estabas viendo muy bien a esa mujer- dijo ella con algo de celos.
- Ejém, no era realmente por motivos personales aunque sí le andaba...- iba a decir él pero notó que si continuaba le iría mal.
- ¿Le andabas qué, Kisuke?- preguntó Yoruichi rechinando los dientes.
- Le andaba preguntando mis dudas- respondió él desviando el tema- lo noté enseguida y te explicaré, para empezar son un hombre y una mujer, lo más opuesto que puede haber entre dos personas pero tienen en común que pertenecen a una raza, humanos o shinigamis. Los ojos de ambos son azules pero en un tono distinto, el cabello de ambos es el opuesto del otro y por lo visto sus personalidades también pero debe de haber algo que los relacione a tal grado que se complementen- explicó
- Querer matarnos, yo supongo...
- Algo más fuerte que un motivo en común- dijo él mirándola a la cara.
- Tal vez una experiencia única que los dos compartieron.
- Puede ser que sí, Yoruichi-san nosotros podemos alcanzar ese mismo poder, también somos opuestos iguales y pasamos por una experiencia que nos cambió la vida. Si conseguimos un poder así entonces estoy seguro que podremos salir de aquí.- dijo Kisuke con entusiasmo.
- ¿Qué hay que hacer?
- Construir un vínculo.
- No pues qué específico- declaró Yoruichi rodando los ojos.
- Parece simple pero no lo es, hay personas que pasan sus vidas juntos pero no se conocen para nada. Yo quiero creer que tú y yo no somos así- declaró Urahara poniendo tono de Toshizo Hijikata pero ella no se dejó amedrentar pese a que se le derritió algo al oírlo así.
- Escucha, puedes conocer mis cosas favoritas y mis rutinas pero eso no es igual a conocer lo que siento.- dijo la mujer sin mirarlo.
- Cierto pero...
- Por favor no digas que me conoces- lo interrumpió ella y maldijo a todo lo que pudo por estar ahí encerrada con él ¿por qué todo se tornó así?
- Pues entonces aprovechemos esta cercanía para hacerlo- dijo él y la tomó de las mejillas para acercarla a su rostro.
- Kisuke...- susurró Yoruichi completamente sorprendida y esperó el contacto pero éste no llegó.
- ...- él solamente estaba ahí a un par de centímetros de sus labios.
- ¿Qué?
- Vínculo...- murmuró el rubio para sí y se quedó pensando por algunos momentos.
- No sé por qué no me sorprende- dijo la mujer y se apartó lo más que pudo mientras él seguía ensimismado.
De pronto se sintieron observados y voltearon hacia la única vista que tenían; mirándolos a través del hielo que fungía como cristal, estaba una persona con la cara pegada a éste.
- ¿Quiénes son ustedes?- preguntó aquella persona que parecía ser una mujer pero su apariencia decía claramente que no era humana; para empezar, tenía el cabello rubio y largo pero algunos mechones eran desiguales y tenía trenzas pequeñas en varios lados, tenía unos ojos color esmeralda que chispeaban con mucha curiosidad y los labios pintados de rojo intenso pero pese a ello, lo que más destacaba es que tenía una especie de curva negra en la cara, la cual pasaba desde el pómulo izquierdo y pasaba por su nariz hasta rodear el ojo derecho para bajar en la mejilla del mismo lado.
- ...
Los ex capitanes no supieron qué responderle porque el que apareciera una "persona" era bastante irreal ya que se suponía que ese era un lugar indeterminado.
- ¿El maestro los trajo para que me acompañen?- preguntó la "mujer" ladeando la cabeza.
- ¿Maestro?- repitió Urahara y cayó en cuenta de lo qué ella era.
- Una zanpakuto...- dijo Yoruichi sin creerlo pero mirando bien el atuendo que traía la interrogante el asunto le cuadró. Vestía una prenda verde que le cubría sólo los costados y el busto pero en el lado derecho de éste, tenía un protector dorado el cual se agarraba a su cuerpo por medio de cuatro tiras metálicas; usaba un cinturón que sostenía un trapo negro a su cadera, el cual fungía como falda, en el brazo derecho tenía atada una cinta verde y en el otro tenía marcas negras, en las muñecas había grilletes metálicos y en la mano izquierda tenía las uñas del índice y el pulgar más largas y teñidas de rojo como el de sus labios. En los pies sólo tenía unas tiras que sostenían las plataformas que usaba.
- ¡Vinieron a visitarme!- dijo ese espíritu corriendo en círculos con los brazos extendidos mientras fingía que era un avión y hacía sonidos de éste.
- ¿Qué hacemos en un mundo interno?- preguntó la morena al otro presente.
- No sabía que eso fuera posible. Yo puedo cambiarles la forma pero no me puedo meter con este tipo de cosas- respondió él viendo el extraño comportamiento de aquella zanpakuto ya que había dejado de simular ser el avión y ahora estaba corriendo de un lado a otro sin control mientras cantaba.
- Yane yori takai koinobori. Okii magoi wa otoosan. Chisai higoi wa kodomotachi. Omoshiro soni oyideru.~- cantaba entonadamente en un tono agudo.
- Oye- llamó Yoruichi y la zanpakuto se detuvo para acercarse al vidrio.
- ¡Dime~!- respondió ella muy alegre.
- ¿Cómo te llamas?- preguntó la morena.
- Es imposible que ella te diga su nombre porque tú no eres...- iba a decir Urahara.
- Yo soy Kyoka Suigetsu- respondió ella sonriendo amablemente.
- ¿Qué?- exclamaron los ex-capitanes sorprendidos, ¿esa era la zanpakuto que alguna vez les causó tantos problemas? ¿por culpa de ese espíritu estaban ahí?
- ¿De qué?- preguntó la rubia ahora pasando sus uñas largas por el cristal para rechinarlas, los shinigamis quisieron cubrirse los oidos pero por el espacio reducido sólo se dieron codazos entre ellos ante el intento de llevar sus manos hacia las orejas.
- ¿Cuál es tu problema? ¡Deja de hacer eso!- regañó la morena y Kyoka encogió su mano, en ese momento ella y Urahara percibieron que estaban tratando con alguien que tenía el razonamiento de un niño.
- Perdón, pensé que les gustaría- respondió ella y puso ambas manos detrás de sí algo apenada.
- Te perdonamos si nos dices cómo salir de aquí- propuso el rubio sonriéndole gentilmente pero la zanpakuto se soltó a llorar desconsolada.
- No puedo, lo siento- respondió ella entre sollozos.
- ¿Por qué no?, cálmate- le dijo Yoruichi mirando al Urahara para ver si él sabía qué hacer.
- Si el maestro los trajo aquí conmigo entonces yo no puedo desobedecerlo- contestó Kyoka quitando las lágrimas de sus mejillas y se levantó mientras ponía ambos brazos en jarra adquiriendo pose de superhéroe- ¡Mi deber es proteger a mi maestro y si sacarlos de aquí implica un peligro para él entonces... ¿no es mejor que los mate ahora?- murmuró ella para sí y de la nada apareció un montante verde oscuro entre sus manos y comenzó a golpear el cristal, afortunadamente no le pasaba nada pero para los que estaban en el interior no era bueno que una zanpakuto loca los quisiera matar.
- Esto no es nada normal- dijo el rubio mirando atentamente al espíritu. Nunca en su vida había interactuado de esa manera con un espíritu y lo de ahora era demasiado surrealista. Él conversaba con Benihime y el espíritu era calmado, la mujer que representaba se mostraba recatada y respetuosa; no sólo su zanpakuto era así, todos los espíritus parecían tener una relación subordinada con sus dueños pero Kyoka Suigetsu parecía querer de una extraña forma a su maestro, no era respeto sino cariño.
- Define normal...
- Entiendo, aquel sujeto nos dijo que el dueño o dueña original de Kyoka Suigetsu había perdido la razón y supongo que por eso ella es así de inestable, pasa de ser una niña de cinco años a una asesina- explicó Urahara fascinado con el descubrimiento pues su naruraleza científica le hacía querer saber más y estudiar el asunto con detenimiento.
- Kyoka, ya basta, ese hielo lo hizo mi maestra y jamás lo vas a poder romper- le dijo una voz masculina.
- ¿Y ahora?- preguntó Yoruichi pensando en que se estaba volviendo loca porque ahí venía otra presencia similar a la que los estaba atacando.
- ¡Viniste!- gritó la zanpakuto dejando caer la espada y fue corriendo hacia la otra persona y comenzó a rodearlo mientras corría.
- ¿Qué crees que haces?- preguntó de nuevo la voz másculina pero más cerca y se dejó ver a través del vidrio.
- Mi maestro los dejó aquí pero creo que le quieren hacer algo y mi deber es SIEMPRE proteger a mi maestro porque ¿sabes? mi maestro es lo más importante en el mundo, eso decía mi otra maestra y yo quiero mucho a mis maestros, ellos son muy buenos conmigo porque no me usan como el maestro anterior a mi nuevo maestro que a su vez es mi viejo y...- dijo Kyoka completamente emocionada y se tomó las mejillas para seguir alucinando.
- Me mareas tanto con lo de "maestro" y "maestra"- dijo el dueño de la voz, su apariencia sorprendió a los ex capitanes porque él tenía el cabello largo y de color azul zafiro, lo tenía peinado hacia atrás y tenía unos cuantos mechones en la cara. En él era más evidente que era una zanpakuto porque en los perfiles de su rostro tenía unas marcas azules que simulaban rayos, tenía heterocromía: un ojo era azul claro y el otro oscuro. Su manera de vestir consistía en varias vendas en distintas tonalidades de azul en el tórax, brazos con ventas y protectores, y las piernas también con tela pero dejaban ver piel entre ellas; tenía una capa gris sujeta por un par de hombreras peludas color negro unidas por una cadena y de éstas bajaban otras dos cadenas que se le cruzaban en el pecho y se enrollaban en la cintura, tenía un cinturón triple del cual pendía una tela negro con blanco que le cubría un poco la pelvis. En los pies calzaba unas botas negras con correas azul rey y en el cuello un grillete.
- ¿Tú quién eres?- preguntó Urahara algo descolocado porque si no se equivocaba, ese hombre también era un espíritu. ¿Por qué podían ver zanpakutos? y más aún, las de los sujetos que los atacaron.
- Sólo mi maestra debe de conocer mi nombre- declaró él y se cruzó de brazos con autosuficiencia.
- Él es Chinatzu no kaze, ¡es muy muy muy muy muy muy fuerte! ¡más que su hermana!
- ¡Cállate tarada, nadie te dio permiso para decir mi nombre!- gritó fúrico la otra zanpakuto a Kyoka, quien amenazó con llorar.
- ¡Siempre eres muy malo conmigo! ¡desde que te conozco me tratas feo! ¡yo te quiero mucho pero tú siempre me desprecias! ¡quieres más a tu estúpida hermana que a mí! ¡BUAAAAAAAAAAA!- sollozó la rubia y se fue corriendo hasta perderse.
- ¿Qué fue ese teatro?- preguntó Yoruichi mirando a su acompañante de confinamiento.
- ¿Las zanpakutos tienen hermanos?- preguntó a su vez el rubio sorprendido- Bueno, si son dobles son hermanas pero él no parece ser una de ese tipo.
- El lazo de sangre que tiene mi maestra con su hermano mayor es el mismo que mantengo yo con la zanpakuto de él.
- Me dio la impresión de que no querías hablar con nosotros- dijo Yoruichi algo más calmada de que la loca desapareció.
- ¿Sí? bueno, no es como si hablara con mi maestra de todas maneras. Es rara la vez que hablo con alguien.
- ¿También vienes a querer matarnos?- preguntó Urahara con seriedad.
- No, solamente vine porque me dio curiosidad. No puedo intentar nada contra ustedes porque no me beneficia de alguna forma- dijo la zanpakuto sentándose en el aire como si lo hiciera en una silla.
- Puedes quitarnos del camino, eso es lo que querría tu maestra- dijo Yoruichi algo desafiante pero estupefacta por verlo allí sin caerse.
- Si eso quiere ella entonces menos lo haré- respondió el espíritu sonriendo.
- Tenemos a un rebelde aquí. Esa mujer es la persona a la que le debes servir y obedecer ¿por qué no lo haces?- preguntó Urahara lamentando no tener una libreta a la mano para anotar sus observaciones.
- Lo haría si su propósito fuera distinto pero mi maestra es una idiota, sigue a un miserable gusano traidor y demente que solamente le ha traído desgracias. Yo no quiero obedecerla si es por ese bastardo. Jamás he querido que me use cuando está él porque simplemente me usa para hacer hielo y la danza de la lluvia. Soy la zanpakuto más fuerte que hay en mi tipo, mi liberación tiene un nombre divino y sagrado pero soy humillado al ser usado como un simple cuchillo o para mezclar mis ataques con los de él. Desobedezco a mi maestra a veces pero no puedo abandonarla, ella no tiene la culpa de no conocer otra cosa aparte de la bondad fingida de ese pusilánime pues su padre era un aprehensivo miedoso y su hermano un sádico que la odia, mi pobre maestra es tan fuerte que bien podría ella sola contra toda la asquerosa sociedad de almas pero nunca se ha terminado de creer su poder... - dijo Chinatsu no kaze con mucho resentimiento pero con algo de cariño hacia su dueña.
- Fuertes declaraciones- dijeron ambos ex capitanes ansiando saber más de la situación. La zanpakuto parecía querer hablar con ellos y por supuesto que aprovecharían la ocasión de sacarle toda la información posible.
Urahara iba a preguntar algo pero el espíritu pareció adivinarle el pensamiento.
- Si se están preguntando qué es este lugar, les puedo confirmar que es el mundo de Kyoka Suigetsu. Ustedes están aquí porque dejó de ser de una sola persona, ella ha tenido tres maestros y cada uno hizo su propia abertura pero al regresar a uno de sus antiguos dueños, la brecha entre el alma y el mundo interno del maestro desapareció así que quedó un espacio que no se puede saber qué es por lo que se puede usar como cárcel o como escondite. Es físico y a la vez intangible, estoy sentado en el mismo espacio pero no me caigo porque no hay vacío. Si Yamamoto les dijo que era su habilidad, déjenme decirles que les mintió.
- Interesante. ¿Entonces mi zanpakuto puede venir también?- preguntó el tendero.
- No, que yo pueda ir y venir entre mi mundo y el de Kyoka es por otro motivo muy raro.
- Y ese es...- dijo la morena esperando una respuesta.
- Nuestros maestros fueron maldecidos, padecen una condición en la que sienten lo mismo que el otro, física y emocionalmente, diría que mezclaron sus almas porque no debería ser posible que yo viniera.- respondió la zanpakuto levantándose y caminando hacia ellos para luego pasar su mano por el hielo.
- Es sospechoso que nos estés soltando tanta información así de la nada y es más si todo lo que nos dices va en contra de lo que tus aliados quieren- comenzó a decir el rubio entrecerrando los ojos y entonces el espíritu sonrió.
- ¿En serio?
- ¿Tú no sospecharías si te dijéramos dónde, cómo y cuándo atacar?- preguntó Yoruichi.
- Puede que sí pero a diferencia de ustedes, yo sí podría hacer algo para actuar, en cambio están aquí encerrados y aunque pudieran salir de esa caja, no saben cómo ir a la sociedad de almas, como los otros sujetos, andan libres pero no tienen idea de cómo salir de aquí desde hace tiempo- respondió Kaze cruzándose de brazos.
- ¿Los otros sujetos?- dijeron al mismo tiempo Kisuke y la ex capitana sobresaltados. ¿A qué se refería?
- Sí, hay como otros ocho tipos encerrados aquí pero son diferentes a ustedes, su reiatsu se siente raro- respondió el peliazul pensativo.
- Oye Kisuke- llamó Yoruichi sintiendo una gota de sudor escurrir por su frente.
- ¿Qué pasa, Yoruichi-san?
- ¿Alguien se acordó en todo este tiempo de Shinji y los demás?
- ...
Los dos se quedaron callados porque a nadie se le había ocurrido pedir ayuda a los vizard. Tampoco era como si fueran a ceder pero nadie pensó en ellos hasta ese momento. Con todo lo que pasó, ni Urahara se había percatado de que ellos no estaban.
- ¿Hay alguna forma en la que podamos verlos?- preguntó el rubio dejando de lado que los ignoró.
- Podría ser- dijo la zanpakuto mirándose las uñas como si fueran lo más interesante.
- ¡¿Por qué ahora te callas si hace rato parecías señora chismosa?!- gritó la morena pegando su cara al hielo con furia.
- Estaba aburrido.
- Es que eso sí interferiría con los planes de todos, tal vez juntos logremos escapar de aquí- opinó Urahara.- Me diste a entender que si era algo que interfiriera con los planes de tu maestra desobedecerías y ahora parece que no vas a hacer nada.
- Too much effort- respondió Kaze y se volvió a sentar en el vacío mientras subía los pies como si hubiera un taburete.
- Ahora nos salió bilingüe- murmuró con fastidio la mujer.
- Debe haber una manera de convencerlo.
Urahara y Yoruichi se pusieron a enlistar lo que podrían ofrecerle al espíritu quien mientras más los escuchaba, más se enojaba porque gracias a ello pudo notar que lo estaban tomando como un simple espíritu avaricioso.
- Soy la zanpakuto más fuerte en mi tipo, mi bankai tiene un nombre sagrado. Puedo partir una montaña con la fuerza de mi maestra y matar a los trece escuadrones con mi filo. ¡Soy la ira hecha viento y tormenta! ¡Soy el rey del hielo! ¡El amo del rayo! ¡Soy Chinatzu no kaze! ¡Y ustedes asquerosos shinigamis no tienen nada que yo quiera o que pueda querer!- exclamó el espíritu levantándose enojado, de pronto se escuchó un chirrido eléctrico y él dio un puñetazo al vidrio ayudado de una descarga eléctrica. Los shinigamis vieron que el hielo se cuarteaba unos centímetros gracias al golpe y a la descarga.
- Bu-bueno, si no quieres algo... - comenzó a decir el rubio con sumo tacto pero mirando con atención la cuarteadura.
- Se nota que te preocupa tu maestra y por lo que nos dices, ella está siendo manipulada. Si nos llevas con los demás y si salimos, podríamos hacer que ella cambie de opinión- explicó Yoruichi sonriendo con confianza en sus palabras.
- ¿Dejarías que unos desconocidos intentaran cambiarte de idea? ¿Dejarías de seguir a tu amor de más de mil años solamente porque te lo piden?- preguntó Kaze más calmado.
- Uy... así estará difícil- murmuró Urahara.
- ¿Y si te debemos una?- cuestionó la mujer y el espíritu sonrió de medio lado.
- Ya les dije que no tienen nada que yo quiera.
- Eso es en este momento. Tú dices mucho del poder de tu maestra pero ese amor que mencionas es su debilidad ¿no? no sabes qué le deparará si sigue y falla pero si nos ayudas, la ayudaremos- planteó la morena mirando directo a los ojos dispares de la zanpakuto quien lo meditó por unos momentos.
- Es un trato entonces. La seguridad de Aoi Shimura es la mía- declaró el espíritu satisfecho.
- Nadie sabe lo que podría pasar, ¿aún así quieres hacer el trato con nosotros?- preguntó Urahara.
- Tampoco nadie les asegura que saldrán de aquí si se juntan todos- repuso Kaze encogiéndose de hombros.
- Ni tampoco que su maestra necesite de nosotros alguna vez, es un albur, Kisuke. Tenemos que arriesgar algo tan valioso pero incierto.
- ¿Puedo confiar en que honrarás tus palabras, mujer?
- Sólo si tú también honras las tuyas, zanpakuto.
- De acuerdo- murmuró Kaze y se dio la vuelta- ¡Kyoka!- gritó.
- ¿En serio?- preguntó Yoruichi algo indignada.
- Ella no lo hará si ustedes se lo piden- repuso Kaze- ¡Kyoka!- repitió.
- ¿Qué quieres?- dijo la aguda voz del espíritu a lo lejos.
- Ven.
- No quiero.
- Por favor.
- ¡No!
- Me quiero disculpar.
De pronto escucharon unos pasos acelerados y rápidamente vieron a Kyoka Suigetsu caminando hacia Chinatsu no Kaze con fuertes pasos.
- Te escucho- murmuró la rubia mientras inflaba las mejillas.
- Lo siento, fui muy grosero contigo hace un rato.- dijo él sinceramente.
- ¿Y qué más?
- Ya no te gritaré si prometes comportarte.
- De acuerdo- respondió ella sonriendo y de pronto miró a los ex-capitanes- ¿Los mato?- preguntó apareciendo de nuevo la espada.
- ¡No!- gritaron todos los presentes para detenerla.
- ¿Sabes dónde están los otros tipos raros que andan por aquí?- preguntó Kaze con calma.
- Sí.
- ¿Crees que puedas llevarnos con ellos?
- Sí- respondió Kyoka sin immutarse.
- ¿Quieres llevarnos?
- Lo haré con una condición- propuso la zanpakuto sonrojándose un poco.
- ¿Qué quieres?
Entonces ella juntó sus manos sobre su pecho, cerró los ojos y frunció los labios.
- Quiero un beso tuyo- pidió sin deshacer el gesto.
Los que estaban encerrados habrían caído de espaldas si el espacio se los hubiera permitido. Kaze solamente suspiró.
- Te sostendré de la mano tres segundos y eso es todo lo que te daré- propuso el otro espíritu con seriedad.
- ¡Trato!- acordó Kyoka extendiendo su mano.
- Pero cuando hagas lo que te pido.
- Está bien- dijo la rubia más que animada y caminó hacia el rectángulo de hielo, por instinto Kisuke y Yoruichi se encogieron pero ella no los tomó en cuenta e hizo algo que sorprendió a los que estaban dentro y a la otra zanpakuto, el espíritu femenino tomó la figura y como si estuviera quitando un gran espejo de la pared, lo movió para recostarlo y que quedara verticalmente; lo acomodó bajo su brazo para luego comenzar a caminar.
- ¿E-están bien allí?- preguntó Kaze recuperando el habla porque él mismo estaba sorprendido ya que hacía unos momentos le dio un puñetazo al hielo y no lo movió ni una micra aunque sí lo estrelló un poco.
- Sí, solamente estamos viendo todo de lado... pero no nos movimos nada- respondió Urahara totalmente confundido porque de no ser que veía el costado del espíritu femenino, juraría que no avanzaban.
- ¡Vamos!- indicó Kyoka y el otro sonrió, luego la tomó de la mano que tenía libre mientras daban más pasos.- Dijiste tres segundos.
- No tengo idea de cuánto sean tres segundos aquí, solamente déjalo estar- dijo Kaze y continuaron avanzando.
- Esperen- llamó el tendero algo sorprendido- ¿Entonces ustedes no tienen cómo medir el tiempo?- preguntó.
- ¿Tiempo para qué?, nosotros simplemente existimos porque estamos condicionados a nuestro maestro y si éste muere, seguimos viviendo pero no nos desesperamos por el tiempo porque no sabemos medirlo, seguimos 'vivos' pero nunca envejecemos o morimos realmente, simplemente dormimos y despertamos a no ser que estemos rotas pero hay muy poca probabilidad de que nos pase- respondió Kaze y soltó de pronto a su acompañante.
- ¿Qué pasa?- preguntó Kyoka algo decepcionada por que ya no sostenía manos con él pero pronto soltó la 'caja' que contenía a Urahara y Yoruichi y ambas zanpakutos se quedaron estáticas. Las personas dentro quedaron en lo que era el suelo pues veían a los espíritus desde abajo. - Tiene siglos que Aoi no...- dijo ella poniendo ambas manos sobre su boca.
- Sí, debo irme- murmuró el otro- Espero que todavía haya mundo al cuál puedan volver luego de que yo pelee- dijo y desapareció.
Kyoka Suigetsu miró de pronto su mano derecha y suspiró mientras negaba.
- Vayamos con Shinji-kun y el resto- dijo ella levantando el hielo y se lo puso bajo el brazo nuevamente mientras caminaba tarareando una canción.
- Creo que hay una posibilidad para nosotros- dijo Urahara señalando la cuarteadura que tenía el hielo pero la morena simplemente miró preocupada hacia afuera pues supo que el salir de allí ahora era simplemente un pequeño obstáculo frente a un gran problema.
Yoruichi miró a la zanpakuto y sintió un escalofrío.
"Scary monsters" de David Bowie porque en algún punto todos se llevaron un susto durante el capítulo... además de que tiene un poco que ver con lo que pasa con Orihime, prometo que se compondrá :D pero si les intriga, pista: tiene que ver con el agujero que le hicieron para quitarle los poderes. Y también por las zanpakutos.
* El Aguacate (o palta) es una fruta que muchas veces se pone muy cara, por lo que a veces te cobran el aguacate de más en la comida en algunos lados xD
Creo que en otros países, 'torta' es la palabra que usan para pastel, por ejemplo, el de cumpleaños pero en México, 'torta' es una especie de comida o tentempié que consiste en un pan blanco llamado bolillo que se parte a la mitad y se rellena de lo que sea... o eso al menos en la CDMX, por lo que siempre nos hacen bulling xD; es que sí, cualquier cosa puede comerse entre un bolillo si eres lo suficientemente astuto y tienes hambre, una torta con nada más que un plátano es un placer, un manjar y un lujo que solamente los pobres podemos darnos. Lo que siempre vas a encontrar en cada esquina de la cuadra es un puesto de tamales donde te venderán una torta de tamal (hmmmm, carbohidratos) para ir degustando de camino al trabajo o escuela, o a veces, por ejemplo en mi universidad, venden tortas de chilaquiles (no, no el perro) que son tortillas fritas bañadas en salsa de tomate verde o rojo con picante, con crema, queso blanco y un poco de cebolla en aritos para el sabor, así que imagínense la bomba de calorías que es pero con una de esas, aguantas hasta ocho horas sin comer algo más. The more you know!
"You're beautiful" es un dorama coreano que realmente es muy bonito, no soy mucho de doramas pero carajo, ese es la onda. Si pueden denle una oportunidad :D o si ya lo vieron ¿también sufrieron por Shin Woo? shiiiiit, la escena donde la va siguiendo mientras hablan por teléfono es de lo más bonito y triste que he visto ;_;
¿Alguien está en el fanfom de Zootopia? bueno, si lo están, lean "Un asunto conejudo", ese fanfic debería ser considerado como una secuela, es simplemente majestuoso *A*
Hice una encuesta en mi profile acerca de la duración de este fanfic, si pueden dense una vuelta... o ignórenme como siempre pasa, descuiden, ya me acostumbré.
Si a alguien le interesa tenerme en Instagram, me encuentran como greisferdr, por allí pueden reclamarme a gusto y ver a mis gatos :v
¡Cuídense!
Un saludo y un abrazo a aquella personita que me lee desde Paises Bajos *O*
Que la fuerza los/las acompañe (metal la la la) Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn n.n
