La sinfonia numero nueve de Bethoveen hacía eco en la antesala de aquel lugar tan elegante ataviado por cuadros renacentistas y algunos adornos estilo barroco que adornaban las paredes rusticas de esa mansión. La sala elaborada en piel de ternera oscura le daba un toque vanguardista dando el contraste entre lo nuevo y lo antiguo debido al gusto de los que anteriormente habían adquirido esa finca; los ventanales amplios ataviados con cortinas de satin color vino daban una vista esplendorosa que de ser de día hubieran reflejado un jardin hermoso en caso dado de haber estado perfectamente cuidado.
Aquel hombre enmascarado se había sentado en el love seat para poder cerrar sus ojos tarareando aquella melodía que el tocadiscos estaba produciendo, aunque a decir verdad lo maltratado del disco la hacían escucharse como una canción tétrica y de muerte debido a los altibajos en las modulaciones, eso sin mencionar claro esta lo rayado del mismo pareciendo que tocaba sobre paja.
Observaba un poco por la entrada principal esperando que alguien mas pudiera hacer acto de presencia; sosteniendo su copa de vino tinto y fumando un cigarrillo mitigaba las horas para lo que sería el momento de la revelación. Al poco tiempo decidió levantarse para poder caminar un rato recordando la ultima escena que había tenido en los calabozos que había acondicionado para tener ahí a sus rehenes; sonreía para si mismo soltando una carcajada algo retorcida y psicodelica bebiendo de su copa y mirando hacia a la nada
-Avada Kedavra- Repetía en susurro viniéndose a su mente aquellos rostros de angustia y miedo por parte de los otros tres.
Aquel rayo verde había impactado en algo frio, desgastado, sin vida alguna, tan solo los rostros horrorizados de los ahí presentes se contemplaban unos a otros para saber quien había sido el elegido para morir aquella noche; ahora si les quedaba claro que el hombre enmascarado estaba hablando en serio al decir que no se tentaría las entrañas para poder privar de la vida a cualquiera que intentase siquiera frustrar sus planes.
-Maldito… enfermo…-Blaise susurraba sintiendose aliviado al no ser el quien fuera el elegido para morir, pero observaba a sus amigos Theodore y Pansy deseando que no fuera ninguno de ellos. Mientras tanto, los ojos de Nott estaban cerrados, su respiracion se agitó más de la cuenta pensando que ese dia sería el ultimo de su vida. Abrió despacio los parpados observando que la pared humeaba un poco a causa de un agujero que se habia hecho a escasos cinco milimetros de donde el se encontraba.
-Pero que..- Theodore se sorprendía.
-Que se siente estar al filo de la muerte pedazo de idiota machista- Comenzaba a reirse agitando su varita para despues entrar a esa celda lentamente; colocaba posteriormente la punta del madero en el cuello del chico esbozando una sonrisa torcida y maquiavelica. El trigeño solo lo observaba con algo de furia mezclada con miedo, aún respiraba con dificultad pero sabía que tendría que ser fuerte por sus amigos quienes lo necesitaban.
-Por que no me matas de una buena vez, ¿Qué esperas?- Replicaba Nott.
-Por que estoy esperando un pez mucho más gordo y mas importante que tu, asi que no por que te hayas tirado a la mitad de las zorras de Slytherin te hace ser miseramente digno de ella- En ese momento le dio un puñetazo n la cara haciendo que escupiera algo de sangre, mientras que Pansy, Blaise y la señora Malfoy lo miraban resignados esperando a que algo sucediera de todo esto.
-Por que odias tanto a Draco?- Preguntaba en un hilo de voz Narcissa preoocupada por su hijo, pues no quería llegar a pensar que perdiera la vida intentando rescatarlos; en cambio el hombre enmascarado tan solo la miraba rodando los ojos.
-Sabe señora Malfoy, esas preguntas llegan a cansar- Salía de la celda volviendola a cerrar quedando en el pasillo y recargandose en los barrotes. - ¿Por qué lo haces?, ¿Por qué no trabajas en tu rencor?, ¿Por qué no perdonas?, ¿Qué de malo te hizo el?, bla , bla, bla , bla, la venganza no es buena, bla!- Hacía una pausa mirandolos con determinacion. - La pregunta aquí sería, ¿Quién no odiaría al dicatador de Malfoy señora?, o mejor dicho , ¿Quién lo quiere en el mundo?- Observaba con triunfo las lagrimas de la madre del platinado mientras que los demás solo se limitaban a escucharlo.
-Lo amo yo, su madre, lo ama Lucius, y si tu fueras su amigo lo entenderías, si ellos- Señalaba a los otros tres que quedaban en la celda de enfrente.- Si ellos fueran sus amigos no le hubieran fallado como lo hicieron.- Desviaba la mirada cuando de pronto se escuchó otra risa triunfante por parte del enmascarado.
-Ese par de parasitos y esa zorra de familia se dicen sus amigos, pero como buena serpiente hicieron peores cosas que las que Crabbe y yo pudimos haber hecho- Desviaba la mirada suspirando.- Eramos los unicos que en verdad lo respetabamos, quienes en verdad lo seguíamos aun estando en contra de sus ideas , aun soportando las humillaciones que hacia acompañado de estas escorias- Se incorporaba nuevamente sonriendo. -Draco tiene que pagar por haber mandado a la hoguera a uno de sus seguidores, aunque no lo se…- Se acercaba lentamente a narcissa susurrandole.
-Podría quitarle a Draco una de las cosas que mas quiere en este mundo, digo.. el me quitó a Crabbe, ¿Por qué no habria de quitarle a su madre verdad?- Volvia a sonreir mientras que Theo se llenaba de rabia por lo que habia escuchado.
-Maldito bastardo, solo deja que salga de aquí y te haré pedazos marica de mierda- Venenosamente se expresaba aquel individuo mientras que el joven enmascarado rodaba los ojos nuevamente sacando su varita.
-Callate Nott, las pulgas insignificantes no hablan… ¡Desmaius!- El rayo impacto contra la cabeza del trigueño dejandolo totalmente inconciente; Pansy y Blaise solo lo observaron con suma rabia. -Alguno de ustedes quiere hacerle jodida compañía?, por que no tengo ningun problema con eso- Los demás tan solo se callaron y se limitaron a desviar la mirada para evitar mas problemas de los que ya había.
El enmascarado recordó soltando una carcajada aquella escena todavía sorprendiéndose de si mismo el no haber asesinado a Nott cuando tuvo la oportunidad, observaba la ventana sin mirar nada en especifico, tan solo haciendo memoria sobre lo que tenía planeado y preparado para la llegada de Draco. Sabía perfectamente que toda aquella alharaca no le devolvería a su amado Crabbe, pero consideraba que el humillar y aniquilar a Malfoy sería un gran comienzo o simplemente algo que le debía.
En ese momento se escuchó un estruendo en la puerta principal, aquel se hizo sonar en eco por toda la antesala haciendo que el enmascarado se sobresaltara un poco; por instinto sacó su varita apuntandola hacia la puerta cuando en ese momento un elfo domestico rodaba por el pasillo asustado, temeroso, pero sobre todo deseando no estar en ese lugar. El hombrecillo tenía una cadena enredada en el cuello, estaba más ojeroso que antes y los harapos más mugrientos que de costumbre.
-Amo se lo juro que yo… Plumber le jura que la escoria..-Se excusaba ante el enmascarado mientras que este con la varita en ristre se acercaba a el a una distancia rasonable observando lo deplorable de su estado.
-Plumber, Plumber, como siempre no puedes hacer nada bien verdad?- Con el bastón que tenía en las manos le daba un golpe en una de las piernas haciendo que chillara demasiado -Te digo que hagas solo una cosa bien y la hechas a perder, ¿Qué pasaría si tu amo Crabbe viera tu falta de eficiencia?, grandisimo idiota- Le propiciaba otro golpe mientras que en ese instante dos figuras aparecían.
-Reducto- Un rayo de luz salía de la puerta impactando contra el pecho del hombre enmascarado, mismo que giro sobre si mismo siendo lanzado hacia el sillon hasta derribarlo. Sintió que le habían pegado con una bludger a pesar de no haber sido un jugador activo en el deporte de escobas, pero algunas veces las que se colaban por las gradas se llegaban deliberadamente a estrellar con el como si fuese su imán.
-Hijo de puta maldito!- Malfoy acompañado de Connor Blake llegaba para colocarle su varita en la sien; su mirada de furia lo decía todo, pues ahora sus ojos grises estaban reflejando resentimiento y odio contra aquel que supuso lo protegería contra todo. Su cabello despeinado rubio caia sobre su frente mientras colocaba tambien su otra mano en la yugular de aquel que había secuestrado a sus amigos.
El otro tan solo esbozaba una sonrisa algo torcida aun con la mascara de cuero puesta, sus manos estaban debiles para intentar safarse, aquel rayo que le había impactado le habia quitado un poco de fuerza. -Por lo menos ahora haces tu solo tu propio trabajo sucio Malfoy, aunque… eso solíamos hacerlo nosotros recuerdas?, nosotros fuimos siempre tu.. maldita sombra mientras que… tu solo te dedicabas a…- En ese instante Draco no se contuvo más y le dio un puñetazo fuerte en la cara para que pudiera callarse.
-No me apetece recordar bellas epocas pedazo de mierda, solo quiero saber donde tienes a mi madre y a los demás, y más te vale que sigan con vida o ya verás de lo que soy capáz- El rostro lleno de furia del platinado se dejaba notar en el agarre que tenía en su mano contra el cuello del hombre enmascarado.
-Draco no hagas una estupidez!, no empeores tu sitacion, ahora que ya lo atrapamos lo entregaremos a las autoridades pero debes soltarlo- Espetaba Connor desde la entrada todavía con su varita en ristre, el elfo quien estaba observando toda la escena tan solo se frotaba las manos en señal de nerviosismo no deseando que alguna represalia recayera en el .
-No, este maldito perro traidor no merece la carcel, sería como mentener a un parasito sin oficio ni beneficio- Replicaba Malfoy.
-No te muerdas la lengua gusano albino, que será en tu caso lo mismo o ¿Acaso tienes la jodida conciencia tranquila como para no acordarte de toda la basura que regaste a tu alrededor?, por que si hablamos de traidores tu sales ganando- Contestaba el joven de la mascara aun sintiendo el yugo del platinado en su cuello, mientras tanto Blake se acercaba un poco más para asegurarse de que Draco no lo asesinara en un arranque de rabia.
-Draco, no lo hagas, dejamelo a mi, no te conviene tener mas cargos de los que ya tienes ¿Receurdas?, puedo… yo puedo abogar para que tu condena se reduzca mucho o casi nada alegando que no asesinaste a nadie y que entregaste el dinero que le quitaste a Potter… No me preguntes como lo se, soy auror, es mi trabajo- Deseaba persuadir al platinado que desistiera de privar de la vida al hombre de la mascara pero observaba que su actitud era decidida asi que tenía que hacer algo rápido o de lo contrario todo se arruinaría.
-No puedo… este hijo de puta se atrevió a tocar a mi madre- En ese momento la risa de Goyle resonaba por toda la sala a pesar de estar casi ahorcado.
-Ja ja, no me hagas reir Malfoy, no tocaría a tu madre ni para arañarla, en dado caso sería a Lucius pero no me gustan los albinos, simplemente no van conmigo- Hacía una pausa mientras que Malfoy ejercía más fuerza en su agarre. - Matame, vamos, se que lo deseas, ya mataste a Crabbe, lo enviaste directo a su muerte como un cordero a la boca del lobo, ¿Qué te cuesta eliminarme a mi?- Jadeando contestaba aquel individuo no importandole las consecuencias que traerían sus palabras en esa bomba de tiempo platinada de ojos grises.
-Suéltalo Malfoy! No lo empeores, debes de agradecer que soy yo y no Cristal quien esta aquí- Elevaba la voz Blake para hacer entrar en razon al chico.
Draco deseaba matarlo, cada fibra de su ser clamaba venganza por lo que aquel tipo habia hecho, simplemente con retarlo era una de las peores afrentas. Su mano apretaba un poco más fuerte cada vez, sus ojos denotaban ira, rabia, odio pero no contra ese individuo que no valia la pena, pues en ese momento se le venía a la mente las palabras de una chica de ojos color caramelo que lo miraban con absoluta bondad, algo que nadie se había atrevido a mostrarle durante mucho tiempo. "Quiero sentirme viva", aquello resonaba en su memoria como si ella misma le estuviese susurrando al oido ablandando no solo el agarre que tenía contra el cuello del enmascarado, sino el corazon comenzaba a sentir de nuevo aquella calidez que experimentaba cuando se encontraba a su lado. "Nadie mas que tu has sido el culpable de lo que te ha pasado, pero tienes oportunidad de remediarlo, todos lo tenemos Draco". En ese momento lo soltó bruscamente y se apartó cuanto pudo.
-No vales la pena, no mancharme las manos con tu asquerosa sangre, dejaré que los gusanos te devoren lenta y dolorosamente Goyle, pedirás estar muerto pero incluso hasta la misma muerte se negará a visitarte- Recordaba a su padre, en todas las penurias que debía estar pasando, las privaciones, la locura misma de saberse en una celda escueta y fría recordando tan solo sus dias de gloria, sus fallas, ese mundo perfecto que Voldemort le había prometido y que tan solo había ganado la deshonra no solo para él sino para los suyos.
-Eso es Malfoy ahora dejamelo a mi- Declaraba Connor apuntando a la cabeza de Goyle; quien era la verdadera identidad del hombre de la mascara de cuero.
El platinado se estaba alejando para mirarlo solo con furia tal vez justificando las acciones de su antiguo guardaespaldas, pues también se sentía culpable por lo que había pasado con Crabbe en la sala de los menesteres, pero sabía perfectamente que nadie puede decidir la vida de nadie. Se frotaba un poco las manos sin soltar su varita, después de todo quiza podría necesitarla para salir de ahí, pues ahora tendría que buscar a su madre y a sus amigos queines seguramente se encontrarían en aquella finca.
La sinfonía de Bethoveen volvía a repetirse en el tocadiscos haciendo de todo aquello un musical u opereta al estilo Broadway, sin embargo la escenografia era desesperante; los sillones de la sala se encuontarban dispersos asi como tambien la botella rota de vino tinto que esparcía todo el liquido. Connor seguía apuntando a la cabeza de Goyle mientras este tan solo volvía a reir estrepitósamente, en cambio el platinado ignoraba todo aquello arqueando una ceja solamente.
-Eres un gran actor… Connor- Mencionaba el enmascarado.
-Y tu un grandisimo idiota Goyle- En ese instante Blake se giraba hacia a Draco sorprendiéndolo sobremanera, le apuntó con lavarita y tan solo salió un rayo de la punta -Desmaius!- El impacto dio en el pecho del platinado mismo que lo lanzaba hasta una de las columnas de la mansión. Entre tanto Connor Blake sacaba una manzana roja observándolo con una sonrisa triunfante, aquella que había guardado por mucho tiempo esperando la ocasión perfecta.
-Solo esperemos a que despierte y tendras tu venganza.. yo solo quiero esperar un pez mas gordo que este..- Connor reía y el joven de la mascara se levantaba con dificultad para mirarlo.
-A quien-
-A… mi padre, Lucius Malfoy.- Finalizaba con otra sonrisa.
Ooo-o-o-o-o-o-oooo-o-o-o-o-o-o-ooo-o-o-o-o-o-o-o-o ooo-o-o-o-o-o-o-ooo-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Cristal Parker se encontraba afuera de la mansión de Estocolmo fumando un cigarrillo para mitigar la desesperación de no haber encontrado a Hermione Granger; todo el equipo de aurores se enocntraban reuniendo pistas para saber hacia a donde se había dirigido pero caía a la cuenta de que todo eso estaba tan perfectamente planeado que no se había dejado rastro alguno mas que los platos sucios que se encontraban en la recamara que le pertenecia a Draco.
Caminaba de un lado a otro pensando y atando cabos pero llegaba a la conclusión de una sola cosa; si Draco Malfoy había enviado una nota indicando la ubicación de la mansión de Estocolmo tambien había dejado el dinero que le había sustraído a Potter pues uno de los del equipo de rescate encontró cerca de la biblioteca tres maletas que contenian los galeones en efectivo con los que había hecho la transacción. -Por que nunca los usaste Malfoy- Se preguntaba la chica observando el clima frio de aquel lugar cuando en ese momento llegaba a sus manos una carta llevada por una lechuza color marrón que había aterrizado en la nieve.
Se inclinó para recogerla e inmediatamente después el ave emprendía retirada, observaba el envoltorio maltrecho constituido por tan solo un hilo comun y corriente para confección junto con la carta de papel reciclado; seguramente alguien que la había enviado por desesperación. Comenzó a desatar el nudo hasta poder romperlo y desenrrolló la misma rápidamente pues no había tiempo que perder, había ahora mas de una vida en juego si no se apresuraba.
"No me pregunte quien soy, solo se que usted lleva el caso de los secuestradores y puedo decirle que tengo mucha mas información de la que cree. Si recibe la presente seguramente ya ha descubierto que Draco fue quien secuestró a la amiga de Potter, le informo que si existe algun culpable, ese mismo tiene un nombre,Lucius Abraxas Malfoy.
Por fortuna se donde puede encontrar ahora el paradero de Frederick Goyle, quien fuera amigo en su momento de Draco y que ahora tiene secuestrados a la señorita Parkinson, a Nott y a Blaise Zabbini. Si usted tiene el poder de la deducción como es mi pensar y debido a que precisamente fue discipula directa de Alastor Moody el cazador, debió encontrar que él fue a su encuentro para rescatar a sus amigos.
Le propongo un trato, no le revelaré mi identidad hasta que no acordemos los términos en lo que esto deba hacerse, asi que la espero en Richmonville, un pueblo que esta cerca de aquí para hablar de negocios. Le sugiero ir sola o de lo contrario no obtendrá dicha información.
Con mis saludos cordiales, "El informante".
Cristal arrugó la carta sintiendose ahora más frustrada que de costumbre, se paso una mano por su cabello para poder pensar si sería buena idea el acudir a aquella cita; por otro lado tenía que evitar una desgracia mayor asi que no tenía muchas opciones. Volvió a meterse a la mansión donde los demás aurores estaban tomando algunas muestras y pruebas que servirían como evidencia en caso de que Malfoy resultara enjuiciado asi como también los maletines con el dinero en efectivo que se encontraba en la entrada listo para transportarse.
-Necesito que lleven todo esto al ministerio de magia y me informen si Harry Potter recibió la cantidad que retiró de su cuenta, también quiero un informe detallado sobre las fechas en las que se hicieron las transacciones, nombre de quien firmó cada una y sobre todo asegurense de interrogar al gerente de Gringotts- Imperaba la chica disponiendose a a salir de la finca mientras que la profesora McGonnagall llegaba de la habitación donde antes estaba Hermione.
-Me acabo de enterar de algo que no se si considerar terrible o simplemente desconcertante- La anciana profesora llevaba consigo un paquete de fotografías que había encontrado en el baño del cuarto del reloj. -Lucius Malfoy tuvo un hijo que no fue de Narcissa, ve esto- Le mostraba las imágenes que también contenían algunas cartas dirigidas a el.
-Eso ya lo sabía profesora, se lo digo por que yo conocí precisamente al hijo ilegitimo de los Malfoy- Ella suspiraba. -Simplemente aveces no es bueno involucrarse con la persona equivocada, se lo digo por experiencia- Finalizaba la chica apresurándose para poder salir de ese sitio al lugar acordado de la cita con el informante.
-Tu crees que Draco sabrá que tiene un hermano?, todo esto se encontraba en esta casa, ¡Por Merlin!, no concibo que Narcissa también lo ignorara- La anciana volvía a revisar las fotografías comparando el parecido que tenía quel verdadero primogenito con el platinado. También tenia muchas dudas pero lo más importante era encontrar tanto a Hermione como al platinado que podrían estan con el otro secuestrador probablemente al filo de la muerte.
El frío comenzaba a cernirse un poco más puesto que el porton principal se encontraba abierto ya que los aurores entraban y salían para empacar lo necesario y confiscarlo a la brevedad en el ministerio de magia. Cristal estaba por salir dando las ultimas instrucciones al equipo de aurores cuando en ese momento se le vino a la mente Connor Blake, aquel con quien habia trabajado en ambos casos.
-Necesito saber si Blake viene para aca- Preguntaba ella a una chica bajita de cabello corto degrafilado y nariz respingada que estaba ambolsando las pacas de dinero para llevarlas a Gringotts.
-El esta enterado que estamos aquí pero dijo que necesitaba ir tras una nueva pista del Imitador- La muchacha montaba en su escoba acarreando dos costales llenos de galeones para disponerse a voler directamente al banco de los magos. Cristal en cambio se colocaba una mano en el mentón todavía preguntandose la razon del por que no había estado junto a ella para hacer el recabado de pistas y peritaje correspondiente.
-Profesora McGonagall, tengo que ir a Gringotts ya que debo de hacer el arresto de Sharkthoot-
-Quien es el - Preguntaba la directora.
-Un duende que trabajababa junto con Lucius para cometer los fraudes y lavado de dinero, ¿Recuerda el caso de los tres magos?, fue bastante sonado despues de la guerra mágica- Hacía una pausa empuñando su varita y su gabardina con caperuza para disponerse a salir, después de todo tenía que librar la ventisca de nieve que caia copiosamente. - También le ayudaba a Potter a sacar los valores sin tener que llenar los papeleos correspondientes, asi que tendré que pillarlo de sorpresa, pero si algo pasa, estoy a un patronus de distancia.- Se montaba de igual forma en la escoba y se disponía a retirarse.
En realidad no se dirigía a Gringotts puesto que tenía una cita previa con aquel que al parecer sabía incluso mucho mas de lo que ella; sostenía con fuerza el mango de la escoba sitiendo el viento helado en su rostro. Mientras se dirigía al pueblo de Richmonville pensaba en aquel amor que siempre había tenido desde sus locos años de estudiantes, pues dicen que el primero jamás se olvida y por ende el que mas se receurda y lastima.
Los arboles pasaban de su lado como una serie de soldados majestuosos cubiertos de nieve asi como tambien algunos copos lograban chocar contra su gabardina a causa de la rapidez con la que estaba conduciendo la escoba. No debía parar pues faltaba un poco más para llegar al pueblo donde tendría que verse con el Informante; se preguntaba sobre su identidad constantemente pero caía a la cuenta que podía encargarse de ese asunto después, ahora lo más importante era capturar a los secuestradores.
Fueron algunos kilometros recorridos debido a que la mansión estaba a varios de donde se enconraba el pueblo donde se le habia citado. Pudo llegar afortunadamente rapido utilizando su estela de cazadora y recortar el tiempo sin ningun problema; se quitó la capa de viaje y la guardo en su bolsa con hechizo expandible. Observo que ese pequeño lugar no tenía mucho atractivo turistico, eso en dado caso que hubiera personas interesadas en visitar algo tan conservador como Richmondville.
-Donde te encuentras- Suspiraba derrepente mientras daba paso por paso lento y contemplando con su vista periferia los negocios que estaban cerrados; tan solo las farolas de las callejuelas se encontraban encendidas dandole un aspecto tanto tranquilo como tétrico. La chica de cabello negro tenía su varita lista para atacar mientras que sus sentidos despertaban a tal grado que prestaba demasiada atencion a un grupo de mosquitos que revoloteaban en uno de los focos que iluminaban las calles.
Letreros de diversos comercios se apreciaban, una antigua botica, una frutería, abarrotes y miscelaneas que ahora tenían sus letreros de "cerrado" podían verse en la avenida principal que constaba de una calle amplia de dos sentidos para los coches; pues se podía tambien distinguir que los habitantes de ese pueblito no acostumbraban viajar de esa manera a menos que lo hucieran a la ciudad de Estocolmo.
Observaba que de repente un hombre venía despacio, su caminar era pesado, arrastrado parecido al de un zombie que es impulsado tan solo por sus instintos asesinos pero no lo era. Un individuo mayor de cuarenta años llegaba con una mirada perdida, tenía una calva pronunciada parecida a la piel de toronja cuando es lustrada, era escualido al grado de marcarse la clavicula al pecho y algunas costillas. Cristal se quedaba esperando debido a la actitud sospechosa del señor, asi que decidió no bajar la guardia para no esperar más sorpresas.
-Quien es usted?, identifiquese- Imperaba la pelinegra con mirada decidida mientras que el hombre tan solo continuaba acercándose lenta y sigilosamente hasta llegar a una distancia considerable. Posteriormente se hizo un silencio de algunos minutos hasta que la detective comenzaba a hablar.
-He dicho que se identidicara, ¿Es usted … el informante?- Preguntaba.
-No lo soy, yo tan solo soy el mensajero que se ha asignado para poder informarle acerca del paradero de Draco Malfoy y del otro secuestrador Frederick Goyle- La mirada de aquel hombre era blanquecina, pues en ningun sitio se podían distinguir las pupilas. -Se encuentran en su mansión que no queda lejos de la de los Malfoy, pero sea cautelosa aquel joven ha hechizado la mansión para que no sea facil el ingreso.- Declaraba el hombre.
-Ellos estan vivos?-
-Si lo están, pues ahora esta asociado con un villano mucho más fuerte-
-Cual es el nombre de ese otro villano, es preciso saberlo para poder enfrentarlo- Declaraba la pelinegra bajando un poco la guardia.
-Su nombre es…- En ese momento algo extraño estaba pasando con el ambiente, pues las farolas que estaban cuidadosamente prendidas se tornaban grisáceas; el frío que se comenzaba a sentir era minimamente parecido al de las montañas de estocolmo donde había estado. Volteaba para todos lados conociendo esa misma sensación temiendo que lo peor estuviera por venir pero debía ser fuerte, ahora que tenía la pista del paradero de los chicos tendría que salir de urgencia para detenerlo.
-Dementores.. pero si no hay ningun criminal suelto, ¿Cómo es esto posible?- Le preguntaba al hombre pero éste se había desmayado estrepitósamente; mientras yacía en el suelo la chica deseaba ayudarlo pero conforme pasaba el tiempo aquel entorno se volvía mucho más gélido y escueto.
Comenzaba a llover un poco y las gotas se podían sentir heladas, a tal grado que podrían traspasar los huesos pareciendo millones de agujas que caían del cielo dedicadas a destruir. Cristal volvía a tomar su varita posicionandose en frente del hombre para que los espectros no le robasen el alma como era ya su modus operandi; giraba sobre si misma esperando a que alguno de ellos apareciera pero tan solo se experimentaba una desesperación y angustia tan caracterizticos de los guardianes de las celdas de Azkaban.
-Hijos de puta- No debía hacer ningun movimiento puesto que ahora dos vidas estaban en juego. Los cristales de los negocios se vestían de hielo lentamente indicando que los dementores estaban cerca, los mosquitos que volaban sobre las farolas ahora estaban completamente congelados y la pelinegra exhalaba vapor de agua al estar nerviosa, pues a pesar de ser una gran cazadora los dementores eran algo serio si no se sabia la forma de poder enfrentarlos o huír de ellos.
-Especto Patronum!- Un puma plateado salía de la punta de su varita rodeando su cuerpo para evitar que cualquiera de ellos la pillara por sorpresa, ella tan solo podía utilizar ese recurso para poder protegerse ya que ningun hechizo podría servir para combatirlos; aquel animal hacía el sonido felino caracteriztico mientras que varios espectros con la capa desgarrada y mugrienta se acercaban a ella retirandose inmediatamente al ver que tenía protección. - Jodanse hijos de la mierda- Extendía su mano bruscamente para poder enviar al felino a apartarlos de la zona pues también el pueblo tenía habitantes mismos que se asomaban por sus ventanas empañadas para comprobar que se tenúan fantasmas.
-Oh por dios hijos de puta… ¡Especto Patronum!- La chica lanzaba otra pantera hacia a ellos para que fueran dos quienes estuvieran ahuyentando a los dementores pero descubría que eran demasiados. -¡A quien estan buscando!- Cristal comenzabaa tener dificultades ya que por cada uno que alejaba oros tres venían a reforzar el escuadron tenebroso.
Ella temía por la seguridad de los habitantes del pueblo, pues tan solo observaba a su alrededor y miraba que empezaban a dispersarse por todo lugar en busca de cualquier alma que se les pusiera en frente. Ahora todos los espectros estaban casi teniendo un banquete de personas para poder absorber la felicidad y la esperanza, y ella solo tenía dos Patronus en actividad. Sentia que sus fuerzas se evaporaban a causa de la concentracion que debía conservar para poder realizar otro. -Especto… Patronum!- De la punta de la varita de la chica salia otra pantera que perseguia a los dementores, ahora eran tres, mismos que les imperaba que recorrieran todo el pueblo a pesar de que ella se encontrara indefensa.
-No… no puedo morir aquí..—Uno de los espectros llegaba con ella para poder absorber sus recuerdos felices, la sostenia del cuello y comenzaba a alejarla de toda la plenitud que la rodeaba, pues recordaba aquel pasado turbio con Lucien, aquellas ocasiones en las que había peleado con sus padres, la muerte de su hermano mayor, todas esas cosas que se guardó en su momento para poder mostrar la cara asertiva que siempre la había caracterizado.
Cuando todo se creía perdido, la luz de la esperanza casi apagada llegaba una cobra plateada que rodeaba al dementor que estaba sometiendo a la detective; éste la soltó de repente y huyó de ese lugar alejandose definitivamente del pueblo, pues ahora no podrían lidiar contra cuatro Patronus. Cristal observaba con dificultad el escenario contemplando con gusto que las panteras luminosas protegían a los habitantes del lugar.
-Debe levantarse señorita, no hay tiempo que perder, tiene que ir a donde se encuentran Draco y los demás- La chica volteaba un poco debil hacia la direccion donde la voz hablaba, se llevo una ligera sorpresa al ver a Lucius Malfoy; sus ojeras estaban más pronunciadas que en las ocasiones que lo había visto en los diarios de sociales y economía, aquel cabello que solía estar perfectamente peinado ahora se encontraba opaco, algo revuelto seguramente por la falta de cuidados que se propiciaron durante su estancia en Azkaban.
-Lucius… Malfoy, ahora comprendo por que se enviaron dementores- Ella se ponía de pie con dificultad mientras observaba que el hombre platinado se colocaba en frente para poder realizar otro Patronus al que le ordenaba que protegiera a la chica. Cristal se sorprendia por esa acción pero caía a la cuenta de que lo estaba haciendo para que ella fuera en la búsqueda de Draco. En ese momento el hombre habló.
-La estoy ayudando a escapar no por que me interese su integridad señorita, sino por que quiero algo a cambio- Mencionaba el hombre platinado apaciblemente mientras conjuraba a otra cobra luminosa. -Debe prometerme que alejara a Draco de Azkaban, el no merece la carcel, en todo caso yo estoy pagando por mi maldito error, el solo quizo intentar salir facilmente de sus propios problemas.- Mencionaba con seguridad.
Cristal lo observaba dubitativa. -Pero el cometio un crimen, se llama secuestro, privacion ilegal de la libertad, todo error trae consecuencias- La chica intentaba refutar aquella petición, sin embargo el solo sonrió.- A mi no me hubiera costado nada abandonarla señorita Parker, yo utilicé imperius con este hombre- Señalaba al individio que servía como chivo expiatorio en la entrevista.
-Eso ya lo sabía, lo reconocí al instante, ademas tengo la misma suspicacia que Moody, pero que le hace pensar que hare tal cosa, Draco debe pagar, pues bonito ejemplo el que tuvo en su casa.-
-Pues ese es mi precio o ahorita mismo puedo huir dejandola a su suerte contra estos dementores- Lucius continuaba con la varita en ristre en espera de poder realizar otro patronus pues a pesar de que ahora había tres, los dementores continuaban intentando llegar al lugar en espera de poder capturar al fugitivo. -Sigo esperando su respuesta señorita, comprenda que cada minuto que pasa le esta dando a Goyle una oportunidad de asesinar a cuatro personas- Declaraba con seguridad mientras que Parker no lo pensaba mas y asintio.
-Esta bien, intentare liberarlo de las pruebas que lo inculpan, pero tiene que saber que esa desición no es enteramente mia- Mencionaba con seguridad y con la urgencia de poderse retirar de ese lugar.
En ese instante una serie de dementores llegaban hacia donde estaban, la velocidad con la que volaban era impresionantemente rapida, pues el objetivo estaba en la mira. La pelinegra tan solo volteaba con Lucius mientras este le indicaba que montara de nuevo la escoba para poder huir ahora que tenía la oportunidad de hacerlo. -Es ahora o nunca señorita Parker- El mencionaba realizando otro patronus para poder proteger a la chica, en cambio ella se sorprendia sobremanera al darse cuenta que el estaba al descubierto.
-Que pasara con usted-
-Eso no es lo importante ahora.. ¡Vayase ya!- Imperaba el señor Malfoy haciendo que la chica sin dudarlo montara en su escoba para poder huir; emprendió el vuelo tan rapido como pudo sintiendo que ahora dos cobras plateadas rodeaban la escoba en movimientos circulares sirviendo como un campo de fuerza. Al momento que se encontraba en las alturas los demantores tan solo se retiraban al ver las cobras amenzantes, por instinto miró hacia atrás donde Lucius tenía dificultades.
No había tiempo de rescatarlo, debia acudir a la mansio donde se encontraba Frederick Goyle para poder evitar una desgracia, esto en caso de no haberse cometido aun. Volaba tan rapido como podía para poder llegar a tiempo, no habia oportunidad de poder rescatar al señor platinado, ahora la suerte quiza podría salvaro o tendría que enfrentar una muerte dolorosa y lenta por parte de los dementores.
