EN EL PRESENTE

Parecía imposible para Nathan, pensar que le podía haber ocurrido a su hermano para estar ahora así. Lo había visto mal muchas veces, por culpa de su padre, por culpa de su madre, incluso por su propia culpa. Parecía siempre tan predispuesto para acarrear los problemas de todo el mundo. Pero nunca lo había visto como estaba en ese momento.

Lo tenía en sus brazos, casi había conseguido olvidar la última vez que lo había tenido así, tan desvalido, tan incapaz de moverse, pero hasta ese momento, por muy mal que hubieran ido las cosas, jamás le había pedido que le quitara la vida.

"Peter, ¿de que estás hablando?, ¿Quién es ella?"

"¿Cómo puedes decir eso? mi hija está muerta, Mohinder murió por tratar de hacer lo que yo fui capaz de hacer y ahora estoy yo solo. Tengo que acabar con esto de una vez, no puedo soportar seguir la vida en solitario." Nathan abrazó con fuerza a su hermano, ¿Podía haberse vuelto loco de la noche a la mañana, podía haber sido una nueva consecuencia de la acumulación de sus poderes?

Con cierto esfuerzo, Nathan se levantó, llevando consigo a su hermano. Fue hasta el sofá y lo sentó allí, arrodillándose delante de él. "Peter por favor, ¿Qué te ocurre, por qué te comportas así conmigo?"

Nathan miró a su alrededor, pero Matt no aparecía por ningún lado, la única persona que podría ayudarle, si de alguna manera podía leer la mente de su hermano había desaparecido. "¿Matt?" Pero este no contestó. "Maldita sea."

Peter se deshizo de las manos de su hermano y metió una de las suyas en el bolsillo de su pantalón. Nathan lo miró sin saber que hacer. Su pequeño Peter parecía no haber dormido en tantos días, tan triste y desvalido. "Dime algo, por favor, dime que es lo que puedo hacer para ayudarte."

Con un movimiento rápido que asustó sobremanera a Nathan, Peter le mostró un cuchillo, excesivamente largo para su gusto. "Peter deja eso por favor, ahora si que me estás asustando."

"Has dicho que querías hacer algo por mi ¿verdad?" Le puso el cuchillo en la mano y la cerró a su alrededor. "Entonces clávamelo en el centro del pecho, mi corazón murió con ellos ¿No te das cuenta Nathan que ya me da igual todo?"

"¡Por el amor de dios Peter deja de decir tonterías! Mohinder está vivo, contigo en el futuro y no tienes ninguna hija, al menos por el momento. Es posible que esto sea un poder que aún no conocemos."

"¡Hazlo Nathan, quiero morirme y necesito que te asegures que no me regeneraré!" Le parecía increíble a Nathan ver tanto odio en la mirada de su hermano, Peter no era así, por muy mal que le hubieran ido las cosas, Peter no era de los que se rendía. Había estado demasiadas veces al borde del precipicio, como para tirar la toalla ahora.

Nathan agarró de nuevo el cuchillo y durante un momento la mirada de su hermano pequeño pareció iluminarse. Sin embargo, cuando vio que Nathan arrojaba el cuchillo lejos, su expresión cambió, aunque no dejó de ser de felicidad, pero llena de maldad.

"Gracias por no hacerlo hermano, pero deberías haberme matado cuando has tenido la oportunidad." Nathan no comprendía nada, esa mirada no era la de Peter, esa voz no era de su hermano y la mano que sujetó el segundo cuchillo, que parecía haber salido de la nada, pero que Peter siempre había tenido oculto, y lo clavó en su cuerpo, no era tampoco la de su hermano.

"Peter." Murmuró Nathan, al mismo tiempo que caía al suelo, cubriéndose la herida que no dejaba de sangrar copiosamente. "¿Por qué?"

Su hermano se levantó del sofá, con esa sonrisa diabólica todavía en los labios y en menos de un segundo su imagen cambió completamente, transformándose en Maury Parkman. "Fallé la primera vez, el estúpido de mi hijo no me dejó vengar a mi amigo Arthur, pero ahora será demasiado tarde para que pueda hacer algo."

La imagen de toda la habitación, volvió a transformarse, la casa volvió a estar como siempre. Tan sólo había cambiado Nathan, que continuaba en el suelo, incapaz de moverse, por el dolor y sabiendo que si alguien no le ayudaba, estaría muerto en pocos minutos.

Entonces escuchó dos voces. El dolor le hacía difícil concentrarse en ella, pero tuvo que hacerlo para mantener la conciencia. A pesar de no saber todavía de quien se trataba, esas dos personas, parecían alteradas, asustadas incluso y se acercaban a él. Vio las sombras en el suelo, pero no quería intentar incorporase, por miedo al dolor que eso podía suponer.

"¡Nathan!" Dijeron las dos voces al mismo tiempo y un momento después vio a los dos propietarios des esas voces, arrodillados a su lado. Una era su mujer. Heidi, que arrodilla, había hecho que apoyara la cabeza en sus rodillas y le acariciaba el pelo, mientras las lágrimas caían por sus mejillas con fluidez.

La otra persona, era Matt Parkman, que estaba hablando con alguien por teléfono, demasiado rápido como para que Nathan pudiera entender lo que estaba haciendo. Al mismo tiempo, el policía apretaba con fuerza la herida, obviamente para intentar que dejara de sangrar. Pero cada vez que notaba la mano sobre su cuerpo quería gritar y pedirle que lo dejara, el dolor le estaba haciendo polvo.

"Vamos tío, te vas a poner bien, no voy a dejar que mi padre gane esta vez por no haberme dado cuenta antes de que estaba en el interior de una de sus ilusiones."

Intentando alejar todo lo que podía el dolor de su cabeza, Nathan mantenía toda la concentración que podía en la mano cálida y temblorosa de su mujer que ahora le acariciaba el rostro y en la voz de su amigo.

"¿Qué te ha hecho ver?" Consiguió, no sin extremada dificultad, que las palabras salieran de su boca, pero un momento más tarde comenzó a toser.

"Cariño no intentes hablar, tienes que guardar fuerzas." Por mucho que Matt intentó ocultarlo, Nathan tenía la vista puesta en su amigo y vio como se tensaba al pensar en que no tenía sentido que guardara fuerzas para nada, pues no habría tiempo para mucho más.

"En realidad, nada fuera de lo normal, para que yo no sospechara nada." Matt comenzó a hablar con tanta tranquilidad, que Nathan llegó a pensar que se trataba de una nueva ilusión, un momento más tarde se dio cuenta que no era así, a pesar del dolor, todavía era capaz de pensar con normalidad y se dio cuenta que su amigo tan sólo quería hacerle las cosas más fáciles. "He visto a Molly y me ha pedido ayuda con unos deberes, obviamente me ha sacado de la habitación y cuando he querido darme cuenta, ya era demasiado tarde. Lo siento tanto."

Cuando quiso empezar a decir nada más, el sonido de una ambulancia se escuchó aparecer por el fondo. Aprovechando los últimos momentos de conciencia y agarrándose con todas sus fuerzas a la vida que se escapaba por momentos, Nathan vio el pequeño atisbo de esperanza que aparecía en los rostros de Heidi y Matt.

- o -

18 AÑOS DESPUES

Mohinder había ido en busca de Nathan, mientras había dejado a Peter acostado en la cama, realmente tenía fiebre y de haber intentado levantarse, posiblemente las piernas no le habrían sujetado como debían.

Se había quedado solo, acurrucado en la cama, sabiendo que algo en su presente no estaba bien, algo que él mismo, de haber estado allí, podría haber evitado. "No puede haberle pasado nada, Nathan no puede estar…"

"Papá." Todavía se le hacía bastante difícil acostumbrase a esa palabra y mucho más cuando tenía la cabeza en otro sitio. "Papá, se que no estás bien, he visto pasar a Papá tan rápido en busca del tío Nathan, que ni siquiera me ha escuchado cuando le he preguntado que era lo que pasaba."

Cath se sentó a su lado en la cama, no esperaba ningún tipo de respuesta, sólo quería estar allí. Sabía que ese no era el mismo padre por el que su hermano estaba resentido, ese era un padre, que en ese momento parecía estar completamente destrozado.

La chica se abrazó a su padre. Le recordaba tanto a él. El mismo Peter había hecho eso mismo para hace sentir mejor a la gente quería muchas veces. Incluso, seguramente lo habría hecho con sus hijos, antes de convertirse en el padre que ellos odiaban.

"No te odiamos." Peter se dio la vuelta. "No tengo tu poder leer la mente, recuerda que no tenemos ningún parecido genético. Sólo te lo he leído en la cara. Creo que Danny se ha pasado con vosotros y no quiero que te sientas mal por nosotros. Te queremos, es sólo que Danny… digamos que se parece mucho a ti."

Dejando a un lado lo mal que se sentía, Peter sonrió al escuchar eso, ¿sería posible que sus hijos se parecieran a ellos? Entonces no debían de haberlo hecho tan mal como él pensaba.

"¿Realmente se parece tanto a mi?" Ya se había dado cuenta lo protectora que era Cath con su hermano, un rasgo que de seguro había adquirido de cualquiera de sus dos padres, hasta incluso de Nathan, pero Danny, parecía tan diferente.

"¿Bromeas? El problema con Danny, es que sois exactamente iguales, sobretodo en lo que se refiere a tozudos, sabéis perfectamente lo que queréis y por mucho que os cueste, lo conseguís. También os cuesta mucho dejar marchar a las personas que queréis." Mientras hablaba, la chica se fue acurrucando en la cama, hasta que no parecía más que un ovillo.

Peter no pudo evitarlo, nunca había tenido la experiencia de ser padre, ni siquiera ser tío de Monty y Simon se había acercado a ello, pero como si se tratara de uno de sus poderes ocultos, se acercó a su futura hija y la abrazó. La chica se apoyó sobre él y sonrió, mientras su padre la abrazaba con fuerza y suspiraba.

"Siempre he sabido lo difícil que era para ti dejarnos para intentar hacer un mundo mejor para todos. Danny piensa que ser vicepresidente y preocuparte por todos los demás, es lo único que te importa, pero yo se que no es así, el tío Nathan nos lo ha dicho muchas veces, pero la tozudez de la rama Petrelli no le dejaba a mi hermano creerle."

Peter besó la cabeza de su hija. "Gracias."

"¿Por qué? Al fin y al cabo ni si quiera me has dicho lo que te pasa."

"En realidad no lo se, es sólo un mal presentimiento que he tenido."

"Es por algo que ha ocurrido en tu tiempo ¿verdad? Ve allí, olvídate de nosotros, ahora ya sabes lo que va a pasar aquí, puedes cambiarlo desde tu tiempo. Si algo ha ocurrido allí, todavía estas a tiempo de deshacerlo."

"Como te pareces a tu padre." La chica se volvió hacia Peter sonriendo.

"¿De verdad me parezco a ti?" Peter se echó reír, le parecía increíble que alguien quisiera parecerse a él.

"Me refería a Mohinder." Le acarició el rostro. Sabía que en pocos minutos, en cuanto Hiro apareciera, se habrían marchado, pero tenía que decírselo. "Una vez tuve una visión, en la que tu padre se sacrificaba por salvar todo New York. Creo que en la visión, decía algo muy similar a eso."

"Siempre me lo has dicho, que me parezco mucho a él y Danny es igual a ti."

El ruido de la puerta al abrirse de golpe, asustó a los dos, que se volvieron rápidamente hacia ella. No se lo podían creer, allí estaba Sylar, libre y sonriente. "¿Dónde están Mohinder y mi hermano?"

"Siempre igual Peter, primero preocupado por los demás, antes que por tu propia seguridad. No se cuantas veces he intentado matarte, pero me aseguraré que esta sea la última." Sin necesidad de volverse vio que Cath se movía. "Ni lo sueñes pequeña, no me pillarás por segunda vez." Sylar movió la mano y la chica salió despedida contra la pared, golpeándose con fuerza la cabeza.

"¡Cath!"

"Otra vez te estás preocupando por la persona equivocada, porque en realidad, aunque no lo había pensado en un primer momento, matarte a ti me daría muchos más poderes que matar a tu hija."

"¿Qué has hecho con ellos?"

"En realidad, a Nathan no le he hecho nada, simplemente se ha desplomado sólo, parecía que le dolía algo, pero ha quedado inconsciente antes de que pudiera preguntarle." Sylar rió con maldad. "En cuanto al profesor, ya sabes que no le haría daño, al menos demasiado. En cuanto a ti, creo que eso es un tema completamente distinto."