Imaginen que Havoc fue tratado con la piedra filosofal hace algunos días. Habrá estado medio año minusválido (el mismo tiempo que llevaba Lan Fan con automail) y como no es tanto tiempo sus músculos no estaban tan atrofiados y su rehabilitación es más rápida.
Lo que se había perdido
Jean sabía que el Doctor Marcoh y el Doctor Knox estaban ansiosos por ver lo resultados de la piedra filosofal; que en los próximos minutos Fuery, Breda y Ross dejarían caer al menos una lagrima de felicidad; que él estaría orgulloso de sí mismo y que Mustang y Hawkeye contendrían dentro de sí todo lo que sentían.
El momento Había llegado, Havoc tomó fuerzas y con la ayuda de sus compañeros se puso de pie sujetándose de las barras de rehabilitación que lo ayudarían a caminar. Valiéndose de la fuerza de sus brazos para mantenerse de pie, tomó una gran bocanada de aire y esperanzado en que todos los ejercicios que había hecho, los masajes que había recibido y el hecho de que podía sentir sus piernas y moverlas un poco, lo llevarían a poder caminar sobre sus propias piernas.
Un paso, otro más y otro fuero suficientes para que sus amigos se conmovieran, lo felicitaran y le dieran ánimo.
Havoc dejó de mirarlos porque estaba concentrado y porque se estaba esforzando por llegar al final del camino, por lo que no pudo ver que todo lo que el creyó que pasaría estaba ocurriendo a excepción de Riza, quien estaba a punto de unirse a los demás a hacer porra por él, además de sentir que en cualquier momento lloraría de felicidad.
Todos le dieron palmadas en la espalda, felicitándolo tan pronto recorrió los tres metros que cubrían las barras y volvió a su silla de ruedas, exhausto y expectante a lo que seguía.
-Ya cumplí -habló orgulloso - ahora es tu turno.
-Tendrás que repetirlo para cuando pueda verlo - contestó Roy con una sonrisa arrogante y ojos vacíos - ya puede comenzar Doctor Marcoh.
La luz roja provocada por la transmutación con la piedra filosofal no demoró en aparecer y luego de que acabó, la joya desapareció de entre las manos de Marcoh llevando a todos a la sorpresa e impacientándolos al no saber si había funcionado o no.
Luego de varios segundos de silencio sepulcral, Roy comenzó a abrir los ojos y tuvo una extraña sensación al comprobar que podía percibir una luz, pero no estaba seguro si era real o solo su imaginación.
- Teniente - susurró. Riza se acercó a él - Quiero que seas la primera persona a quien vea - declaró. Todos sonrieron, sabían que él deseaba eso, mas no esperaban que lo dijese.
Pestañeo repetidas veces con su mirada dirigida al suelo hasta que al fin pudo distinguir unos zapatos. Todo seguía borroso, pero a cada segundo podía sentir algo más de claridad y percibir mejor los colores, así que levantó su vista levemente recorriendo la silueta femenina que estaba frente suyo. Llegó a su rostro y lentamente todas las manchas comenzaron a tomar forma, convirtiéndose en un rostro, cabello y grandes ojos.
Forzó un poco más la vista y la nitidez volvió. Riza estaba ahí más hermosa y más seria de lo que recordaba y esperaba. Ella vio la intensidad en los ojos de Roy y le dio un saludo militar al cual él respondió de igual forma, luego ella dejó esa postura y su expresión se suavizó dramáticamente haciendo que Roy recordara la Riza de antaño, aquella muchacha inocente que miraba el cielo con nostalgia y le dedicaba miradas llenas de afecto. Se vieron fijamente, ignorando su alrededor, y Mustang pudo ver en los ojos de Hawkeye que ella deseaba darle más que sólo unas felicitaciones, pero como siempre todo iba a quedar así, sólo en miradas.
-Bien - Roy dijo caminando hacia Jean - ¿Y esa barba, Teniente Havoc? – Preguntó con algo de sorpresa.
-Atrae a las chicas - contestó convincentemente.
-¿Sí? Pues cuando puedas caminar nuevamente, inauguraremos un bar lleno de bellas mujeres y veremos quien atrae más.
-¿Un bar?- Cuestionó Ross.
-Es un asunto pendiente con una Madame. Están todos invitados. Ahora a trabajar que mañana volveremos a Ciudad del Este.
Los doctores examinaron la visión de Mustang mientras sus subordinados iniciaban nuevamente sus estudios sobre la región del Este en esa misma habitación del hospital. Roy se les unió una vez Marcoh y Knox se retiraron, pero fue una de sus jornadas menos productivas… no podía dejar de observar a su rubia Teniente, así como ella tampoco podía dejar de mirarle de reojo para comprobar la pasión que transmitía su mirar.
Al Shinomori, en el próximo cap trataré tus sugerencias.
Gracias por leer :3.
