Actualización atrasada por navidad, no sé que más decir aparte de perdón por no haberles dado como regalo de navidad actualizaciones de mis fanfics xD
En fin, feliz navidad atrasada y feliz año nuevo por adelantado (corazón)
Una disculpa navideña aceptada
24 de diciembre del 2000
'Lamentamos no estar el día de hoy en casa Yoshi-chan, pero este trabajo es importante, te prometemos que el viernes pasaremos un día en familia, ¿Suena bien?'
–¿Por qué prometes algo que no cumplirás?, siempre es igual, mamá. Ya que, solo me queda resignarme, desearles felices fiestas y agradecerles por los regalos. Buenas noches mamá, saluda de mi parte a papá. –Antes de que la matriarca de la familia Nanjo respondiera, Nanjo-san colgó el teléfono.
Con un suspiro lastimero, procedió a sentarse en el vacío comedor de su hogar, en donde un vaso de ramen instantáneo le esperaba para ser devorado como cena navideña. De tan solo ver el vaso, una mueca de disgusto cruzó por su rostro, el hambre se le había ido al recibir tal noticia de sus padres, así que simplemente abandonó su cena en el comedor y decidió encerrarse en su habitación.
Al estar dentro de este ignoró olímpicamente los regalos que sus padres habían dejado bajo el pequeño pino que adornaba su habitación. Se lanzó a su cama, abrazando en el proceso su almohada, ocultó su rostro y dejó que las primeras lágrimas saliesen con libertad.
–¿Cuándo llegará el día en donde mi soledad se acabe? –Un sollozo escapó de su boca. –O, ¿Cuándo mis padres me regalarán un poco de su tiempo?
Ese fue el último pensamiento que tuvo Nanjo-san antes de caer rendida en los brazos de morfeo con cálidas lágrimas rodando por sus mejillas.
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20 de diciembre 2017
'Ha pasado tiempo, Yoshi-chan. ¿Cómo han estado?'
–Hemos estado bien, Yoshimo-chan ya puede caminar por si sola y le estamos enseñando un par de palabras nuevas. –Respondió, mientras miraba como su esposa e hija jugaban con unos cubos en el suelo. –Pero creo que no solo llamaste para saludar, ¿Ha pasado algo? –Preguntó, un poco preocupada.
Cada vez que mamá-Nanjo llamaba, Nanjo Yoshino-san se tensaba debido a que no han hecho las pases por la incomoda situación del año pasado.
'No ha pasado nada malo, te lo aseguro. Solo llamaba para preguntar si les gustaría pasar estas fechas con nosotros en Shizuoka'
–Mm… –Tragó saliva. –¿Esta vez estarán? O ¿Seremos recibidas por una casa vacía? –Preguntó amargamente.
'Yoshi-chan, te prometemos que dejaremos el trabajo a un lado y pediremos vacaciones…'
–Tendría que pensarlo bien mamá, no quiero volver a ilusionarme con una promesa que será rota después. –Suspiró. –Te llamaré luego, adiós mamá. –Colgó, para después desplomarse a un lado de Kusuda-san en el suelo.
–Pude sentir desde aquí la tensión. –Le tendió un cubo azul a su hija.
–Aún estoy resentida con mamá y papá… –Ocultó su rostro en el hombro de Kusuda-san. –Eso me hace sentir mal…
–Yoshino…
–¿Cómo puedo perdonar a las personas que me trajeron al mundo, aquellas que me dejaron vivir en la soledad? –Susurró.
–Tu corazón es muy grande, sé qué los perdonarás en algún momento. –Kusuda-san besó el cabello de Nanjo-san.
–Eso espero…
Con una sonrisa leve, se aferró al cuerpo de su amada.
Una forma de mantener ocupada su mente ante la decisión que tendrá que tomar en poco tiempo.
24 de diciembre 2017
Yoshino PDV
A una edad temprana tuve que comprender que mis padres debían cumplir con sus responsabilidades para brindarme una mejor calidad de vida. Tuve que contener las lágrimas, reclamos y quejas, por que sabia muy en el fondo que nada detendría la obsesión que ellos tenían al trabajo, ni siquiera la existencia de su única hija.
Para recompensar sus largas ausencias siempre compraban regalos para mi, creyendo que con esos objetos olvidaría por un momento el sentimiento de soledad que poco a poco se acumulaba dentro de mi. En efecto, nunca funcionó ese método, cada promesa hecha fue escrita en mi diario, al igual el día que fue rota.
Viendo que no resultó la compra de mi felicidad, decidieron obsequiarme una mascota. Lo nombré robin, porque yo era su batman y él era mi compañero en mis aventuras. Robin desapareció un poco la soledad que sentía en ese entonces, pero el se fue de la peor manera…
A mis 16 años acepté que el vivir en la soledad sería mi destino y no ayudaba que mis compañeros de clases me lo recordaran en cada maldito minuto de mi vida. Dolía, si, pero nunca prestaba atención debido a que me encerraba en mi propio mundo.
Los videojuegos y el anime eran mi escape de la realidad, los cuales poco después me ayudaron a decidirme sobre la profesión que ejercería en el futuro.
Mis padres nunca se preocuparon en preguntarme sobre los planes a futuro que tenía en mente, ni siquiera si tenía un sueño a realizar. Aquello fue la última gota que derramó el vaso, sin decirles nada me inscribí a RAMS, para después seguir construyendo mi carrera en DWANGO.
Cuando decidí que era tiempo de independizarme y dejar de lado mi caprichosa ilusión de ser alguna vez recibida por ellos en casa, confesé mis planes en una inusual cena familiar. Ellos reaccionaron mal, lloraron y me pidieron que lo pensara bien. No dudé en defender mi decisión y al final ellos se resignaron a aceptarlo.
En el día de la despedida, ellos volvieron a pedirme que repensara mi decisión, pero lo único que hice aquel día fue abrazarlos y simplemente caminar lejos de ellos, sin mirar alguna vez hacia atrás.
–¿En qué tanto piensas, Yoshino? –La dulce voz de Aina detuvo mis recuerdos.
–En que le diré a mis padres cuando los vea. –Suspiré.
Al final decidimos realizar el viaje a Shizuoka para pasar las fiestas en casa de mis padres.
–Mientras no dejes que tus impulsos hablen por ti, todo estará bien. –Apartó las manos de Yoshimo-chan de su boca.
–Debo trabajar en eso entonces. –Por la ventana del metro, miré el hermoso paisaje del día de hoy.
–Si sientes que vas a soltar algo inapropiado, muerde tu lengua. –Aconsejó mi Aina.
–Si. –Asentí.
–Mami seria. –Señaló mi dulce hija.
–Lo siento Yoshimo-chan, te prometo que no verás ese rostro serio por el resto del día~ –Solté, mientras cargaba en brazos a mi hija.
–Mm… –Yoshimo-chan hizo un puchero.
–Yoshimo-chan está imitando tus actitudes, no se si debería preocuparme o no, cariño. –Sonreí.
–¿Qué has querido decir con eso? –Esta vez Aina formó un puchero con sus labios.
–Nada~
Aina estaba a punto de replicar, pero la voz de la operadora del tren la interrumpió. Al escuchar que ya nos encontrábamos en nuestro destino, solo me resigné y solté un suspiro.
–Bien, es hora de bajar y enfrentar lo que se avecina. –Aún con Yoshimo-chan en brazos, me coloqué de pie y tomé mi bolso.
–No puede ser tan malo~
Aina PDV
–¿Por qué tenemos esa costumbre de soltar la frase "no puede ser tan malo" en momentos inadecuados? –Pensé, observando el abrazo incomodo que mi esposa compartía con mis suegros.
Mamá-Nanjo abrazaba de un costado a Yoshino, mientras que papá-Nanjo palmeaba suavemente la espalda de ella.
–¿E…Estoy en casa? –Se separó de sus padres.
–Bienvenida Yoshi-chan. –Ambos dijeron, para después mirar a Yoshimo-chan y a mi.
De igual manera nos abrazaron, al principio Yoshimo-chan pareció molesta con el inesperado abrazo, pero con tan solo ver las sonrisas de mis suegros se aferró de inmediato al suéter de su abuela.
–Yoshimo-chan está grandísima. –Mamá-Nanjo rompió el apretado abrazo en donde me tenia atrapada y sostuvo en brazos a su nieta.
–Está creciendo demasiado rápido, ¿Verdad, Yoshino? –Mi callada esposa parpadeó confundida.
–E…Eh. –Asintió. –Debe ser la leche, jeje~ –Rascó su nuca.
–Yoshino está nerviosa. –Se puede ver desde kilómetros de distancia.
–Hay que entrar, el viento está comenzando a helar. –Sugirió papá-Nanjo.
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–Tu vieja habitación…
Después de aquella incomoda bienvenida (para Yoshino), mis suegros nos ordenaron dejar nuestras pertenencias en la antigua habitación de mi esposa, quien ha estado callada por un largo rato.
–¿Qué tiene mi habitación? –Preguntó, sin dejar de acomodar la ropa de nuestra hija en el pequeño cajón que contaba la habitación.
–Es muy simple. –Solté sin ningún cuidado. –¿Dónde están los posters de bandas musicales? ¿Y los grafitis? O ¿Los libros de novelas eróticas?
–¿Te recuerdo que soy una mujer rara? –Detuvo su tarea. –Nada de eso encontrarás aquí.
–Mm… –Miré fijamente el rostro de mi esposa. –Eso tendré que comprobarlo, cielo. –Me levanté de la cómoda cama de Yoshino y comencé a inspeccionar mi alrededor.
–Pierdes tu tiempo con intentarlo. –De nuevo volvió a la ropa.
–Vale la pena.
Primero revisé debajo de la cama, nada fuera de lo normal fue encontrado. Después en los espacios más pequeños y mi suerte fue la misma.
–No puede ser posible. –Miré de nueva cuenta a mi esposa, quien sonreía en burla desde la cama.
–Te lo dije. –Bostezó.
–Hmp. –Hice un puchero.
Mi última opción era su armario, pero seguro que encontraría ropa vieja dentro de esta, tal vez me encuentre con su viejo…
Detuve mi tren de pensamientos ante tal revelación que mi mente visualizó.
–Yoshino. –Llamé.
–¿Mm? –Ella murmuró, dando a entender que me estaba prestando atención.
–¿Aún conservas tu uniforme del instituto? –Pregunté con esperanza muy evidente.
–Creo, ¿Por qué la pregunta? –Entrecerró sus ojos.
–Te propongo algo. –Ella guardó silencio, dándome la oportunidad de seguir hablando. –Si encuentro cosas vergonzosas tuyas, tendrás que modelar tu antiguo uniforme para mi. –Sonreí inocentemente.
–Aina, cariño, tengo 33 años. –Dijo con obviedad.
–¿Y tu argumento es…?
–Ese uniforme lo usé cuando tenia 17. –Asentí, ella suspiró. –Prácticamente hace 16 años, no me quedará más. He crecido, como mucho…
–Pero si estoy cuidando tu dieta y te mantienes en forma. –Contradije.
–Di a luz a una bebe, mis caderas no son las mismas.
–Las cuales debo destacar que sabes como utilizarlas. –Moví mis cejas de manera sugerente.
–Y por esas razones el uniforme no me quedará. –Ignoró lo que dije, pero el sonrojo en su rostro era muy evidente.
–Al menos hay que intentarlo. –Supliqué.
–Ah… no puedo negarte nada… –Suspiró resignada.
Antes de que pudiera celebrar mi victoria, ella dijo de forma burlesca:
–Me lo pondré, solo si encuentras mis pertenencias de la vergüenza.
–Eres cruel, pero justa. –Dije. –Sin embargo, he ganado ya…
–¿Qué? –Exclamó confundida.
–Mientras me dabas excusas sobre el uniforme, encontré esta caja en el fondo del armario. –Empujé una caja extremadamente pesada hacia el pie de la cama. –Me pregunto, ¿Qué contenido tendrá adentro?
–A…Aina, podemos negociar… –Yoshino de un golpe se colocó de pie.
–Kusuda Aina no negocia con nadie. –Sin más abrí la caja.
Encontrándome con la sorpresa de que dentro de la caja había regalos muy bien envueltos y encima de estos había un diario de color amarillo.
–Esto es… –Levanté mi mirada de la caja y me centré en el rostro de Yoshino.
Por un momento pude ver molestia, pero su semblante cambió a una de tristeza.
–Todo lo que ves ahí adentro se me fue obsequiado en cada navidad que mis padres estuvieron ausentes. –Respondió.
–¿En que momento comenzaron a ausentarse tanto?
–En mi decimo cumpleaños, el trabajo comenzó acumularse y ser más demandante. –Se sentó en el pie de la cama. –Ese día recuerdo haber llegado a casa con una gran sonrisa, estaba esperando que mis padres me recibieran con una fiesta sorpresa, pero… –Río sin gracia alguna. –Lo único que me recibió fue el silencio, un pastel y un regalo junto a una nota de disculpa.
–¿Les reclamaste? –Tragué saliva.
–No, porque no quería hacerlos sentir culpables.
–Yoshino…
–Cada fecha importante desaparecían y cuando eso siempre pasaba, creían que con regalos compensarían su ausencia –Murmuró. –O que repararían todo el daño que le causaron a su única hija. Como consecuencia llegué a hacer esto, dejar estos regalos sin abrir, porque no me interesaban en lo mas mínimo. –Alcanzó de la caja su diario. –Y desde ese momento comencé a anotar las promesas que fueron rotas. –Para después extenderlo hacia a mi.
Sin decir una palabra, leí el contenido del pequeño cuaderno.
'Me prometieron estar en mi cumpleaños, recibí una llamada de ellos ese día'
'Me prometieron estar en mi graduación, un regalo fue enviado a casa'
'Me prometieron llevarme a pedir dulces en halloween, miré desde la ventana de casa a los niños del vecindario con sus padres'
'Mamá prometió ayudarme a hacer chocolates, al final tuve que ver un video tutorial en internet'
'Papá prometió enseñarme a andar en bicicleta, nunca toqué mi bicicleta empolvada'
–Y la lista sigue. –Yoshino susurró. –En lo más presentes que estuvieron en mi vida fue cuando se enteraron que me había enamorado de una mujer, al principio se molestaron porque no les había dicho sobre mi sexualidad, ¿Cómo se los iba a decir, si la confianza nunca estuvo presente? –Suspiró. –Ellos me aceptaron y me pidieron que los actualizara con mi vida. Solo les dije lo más importante.
–Ahora entiendo un poco más la relación que tienes con tus padres. –Me acerqué a ella y la abracé por atrás. –Y el miedo que tienes de fallarnos a Yoshimo-chan y a mi.
–Lo menos que les deseo a ustedes dos es la soledad, Aina. –Acarició mis brazos.
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Ninguna de las dos escuchó el suave cierre de la habitación.
Ni el sollozo silencioso que soltó mamá-Nanjo.
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Yoshino PDV
En cuanto terminamos de acomodar nuestro equipaje, bajamos a la primera planta para ayudar a mamá en la cocina, me sorprendí un poco al ver a papá con Yoshimo-chan en brazos, mientras caminaba alrededor del árbol navideño. Me alarmé al ver que mi hija agarraba una esfera.
–Yoshimo-chan, eso no se come. –Papá le apartó la esfera de plástico que estaba a punto de llevarse a la boca.
–Lito–Hizo un puchero. –Quiero. –Intentó quitarle la esfera.
–¿No quieres una galleta, Yoshimo-chan? –Aina se había acercado a ayudar a papá.
Yoshimo-chan asintió y extendió sus brazos a Aina. Quien gustosa la tomó en brazos.
–Vamos a ayudar a la abuela a hacer galletas. –Me guiñó el ojo antes de desaparecer en la cocina.
–¿Acaso ella lo hizo a propósito? –Alcé mi ceja, ante la traición de mi esposa. –No pensé que tendría que lidiar con esto ahora.
–Yoshi-chan. –El llamado de papá me hizo volver a la realidad. –Siéntate conmigo, por favor. –Señaló el sofá de piel.
–S…Si. –Sin decir algo más, obedecí el pedido de papá. –Sé que hay algo pendiente a tratar.–Miré fijamente mis manos. –Mi actitud con ustedes no fue la mejor y estoy verdaderamente avergonzada de ello...
–Hija. –Una mano cálida colocada en mi cabeza interrumpió mi disculpa. –Tienes el derecho de estar enojada con nosotros y lo entiendo, no hemos sido los mejores padres para ti.
–Hacían todo lo posible para que viviera bien.
–¿A costo de qué? –Exclamó. –¿De no ver crecer a nuestra única hija?
–Papá, no se perdieron de mucho. –Traté de consolarlo.
–Eso es una gran mentira Yoshi-chan. –Comentó. –¿En qué momento mi bebé se convirtió en una mentirosa? –Me señaló.
–Por favor, tuve suficiente con mi sensei y mi esposa, no me hagas sentir más culpable de lo que ya me siento. –Pedí.
–El que debería sentirse culpable soy yo, ¡Me perdí tanto de tu vida que no sé en que momento te convertiste en mujer!
–A los 14. –Respondí sin un atisbo de emoción.
–Demasiada información. –Él hizo una mueca de asco.
–Yo solo te informaba. –Esta vez sonreí en burla.
–¿Hay algo más gráfico que deba saber? –Preguntó de forma sarcástica.
–Di mi primer beso a mis 30 años, al final de un concierto que se dio el 8 de febrero de 2014. –Papá pareció sorprendido. –La misma mujer que besé ese día, se convirtió en mi novia. Una semana después tuve mi primera vez con ella. –Confesé apenada. –¿Algo más que quieras saber, papá?
–Dios, creces tan rápido. –Suspiró. –S…Sigamos esta conversación cuando las niñas duerman… –Dijo.
–¿Niñas? –Alcé mi ceja. –¿Te refieres a Aina y Yoshimo-chan?
–Así es. –Se levantó del sofá. –Ellas no deben escuchar las cosas que dices. Después de todo, ¿No quieres que mi nieta se entere que su mami profanó la pureza de su mamá y que mi nuera recuerde que su esposa mayor se aprovechó de su inexperiencia, cierto? –Fue directo a la cocina, dejándome con una duda existencial en mi cabeza.
–¿Fue mi imaginación? O ¿Papá me ha dicho indirectamente que soy una asaltacunas? –Fruncí el ceño.
Estaba tan metida en mis operaciones matemáticas mentales, que no sentí la cercanía de Aina, si no hasta que me tocó el hombro.
–Yoshino~ –Ella se agachó un poco para quedar a la altura de mi rostro. –¿Qué pasa?
–Creo que mi papá tiene un mal concepto de mi.
–¿Uh?
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Eran las 12 de la noche, la hora indicada para que los regalos fueran abiertos, pero lastimosamente mis dos tesoros se rindieron ante sus deseos de dormir en este día festivo.
–Sabía que no durarían hasta la media noche. –Cubrí con un cobertor sus cuerpos.
Sonreí enternecida al ver como Yoshimo-chan se acurrucaba en el pecho de Aina y esta última la abrazaba un poco más fuerte. Con esa linda escena pude dejar con tranquilidad al par dormido y regresar de nueva cuenta a la sala, donde una importante conversación se llevaría a cabo.
–Papá, mamá, se lo que dirán. –Fue lo primero que dije en cuanto puse un pie en la sala. –Y quiero decirles que todo está bien y que me encuentro bien.
–Yoshi-chan, ¿Podrías ser honesta con nosotros, por favor? –Mamá pidió y yo desvíe la mirada.
–Yo… –Abría y cerraba mi boca. –No se por donde empezar. –Solté. –Hace años que no manteníamos una conversación que no fuera más de una oración.
–Yoshi-chan…
–Antes solíamos tener conversaciones largas, jugábamos juntos y salíamos a divertirnos a lugares hermosos. –Agaché la vista. –Era feliz con solo tenerlos en casa. –Confesé. –Pero aquel tiempo que me dedicaban a mi comenzó a extinguirse, a tal grado que solo los veía tres veces a la semana. Cada oportunidad que tenia de verlos la mayoría del tiempo su atención estaba enfocado al trabajo, intenté de todo para que me miraran como antes; me dediqué más a mis estudios para mejorar, entré al taller de manualidades, procuré no meterme en problemas y ser una niña buena, pero todo esfuerzo fue en vano ustedes jamás lo notaron, así que me di por vencida y simplemente me acostumbré. –Me encogí de hombros. –Me acostumbré a los regalos que recibía por sus ausencias, a las promesas rotas, a lo poco que sabían de mi, a la soledad… –Sentí un picor molesto en mis ojos. –Yo solo quería que mis padres tuvieran aunque sea un poco de su tiempo para mi… –Sollocé.
–Nos centramos tanto en darte lo mejor, que nunca notamos el dolor que te estábamos haciendo con nuestras acciones. –Mamá envolvió mi cuerpo con sus brazos. –Nuestra meta era que nada te faltara, pero cometimos un gran error. –Apretó el abrazo.
–Me hicieron sentir como si no fuera amada y ese pensamiento me hizo tomar la decisión de irme de casa. –Me aferré a la blusa de mamá. –No soportaba la idea de regresar a una casa vacía…
–Lo sentimos bebé, en verdad… –Tanto papá como mamá se aferraron a mi pequeño cuerpo. –Lo sentimos…
–Siempre los perdonaré, porque son mis padres y los amo… –Dije, mientras correspondía su afecto.
Ellos sollozaron y yo me dejé llevar por mis sentimientos que tanto había protegido por años.
Con una sonrisa leve y un corazón aliviado, recibí el valor que tanto deseaba para poder realizar lo que siempre anhelé.
Una disculpa navideña aceptada sucedió este día.
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Con sigilo me adentré a mi habitación y en silencio me acurruqué junto a mis dos bebés. Cubrí mi cuerpo con el cobertor y me dejé llevar por el calor que mi pequeña familia me brindaba. Estaba a punto de caer dormida en los brazos de Morfeo, pero una suave mano se posó en mi aún húmeda mejilla.
–¿Aina…? –Parpadee confundida, al ver en la oscuridad una sonrisa por parte de mi amada. –Pensé que dormías… –Ella ignoró mi comentario.
Aina se inclinó un poco hacia mi con cuidado de no aplastar a nuestra hija, para después depositar en mis labios un dulce beso.
–¿Y eso? –Sonreí.
–Estoy orgullosa de ti. –Recostó su cabeza en la almohada.
–¿Lo has escuchado todo? –Pregunté avergonzada.
–Sip. –Asintió sin borrar su sonrisa.
–¿Qué haré contigo?
–¿Modelarme el uniforme del instituto?
–Ugh, olvida eso por favor…
–Podría aceptarlo como regalo de navidad.
–Tu regalo de navidad se encuentra debajo del árbol. Ahora duérmete pervertida.
–Mou…
~CONTINUARÁ~
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Omake
La sala se encontraba hecho un desastre, a mi alrededor había envolturas de regalo y moños esparcidos por doquier, al igual que diferentes cajas de juguetes que Yoshimo-chan recibió.
–Mira Yoshimo-chan un traje de león. –Aina le mostró dicho traje y mi pequeña aplaudió de alegría.
–Ese debe ser regalo de Ucchi. –Sonreí.
–Yoshino, deberías abrir mi regalo. –Esa sonrisa que me mostró al darme mi regalo, no me dio buena espina.
–Gracias. –Tomé el regalo y comencé a rasgar el papel.
Lo que me encontraría dentro no me lo esperaba.
–Oh vaya, no sabia que te prendía el roleplay Yoshi-chan. –Comentó mamá divertida.
–Eso no es… –Iba a contraatacar, pero me resigné. –Ya que… gracias por el uniforme de marinerita, esposa mía.
–No es nada corazón. –Me guiñó el ojo.
–Bien, ahora abre el mío. –Esta vez será mi turno de reir.
Con una extrema lentitud le extendí su regalo, ella lo inspeccionó por un momento antes de abrirlo. Cuando presencie su reacción, no dudé en tomarle una foto para la prosperidad.
–¿En serio Yoshino? ¿Un libro? –Ella me mostró el libro, que tenia como titulo "como controlar el impulso sexual en 12 pasos".
–Me recordó a ti cuando lo encontré, no pude evitar comprarlo. –Mostré una sonrisa inocente.
–Gracias. –Me sacó la lengua.
–De nada.
–Ustedes si que saben divertirse. –Papá río.
–Así mantenemos la llama de la pasión encendida.
–¡Aina! –Sentí el ya conocido calor en mis mejillas.
Un jalón en mi suéter evitó que regañara a mi esposa en frente de mis padres.
–¿Yoshimo-chan? –Me agaché a su altura. –¿Qué sucede amor? –Ella pareció titubear, con cierta timidez me mostró su nuevo perrito de peluche. –¿Jugar?
–Si... –Una gran sonrisa me dio.
–Vamos, hay una gran caja de juguetes con los que podemos jugar. –Señalé una caja en especial que se encontraba en la sala.
Aquella caja que guardaba los regalos que mis padres me dieron por sus ausencias fue abierta junto a los demás regalos. Para mi edad, no es correcto que me adueñe de esos juguetes, por lo que decidí que alguien más debía darles un buen uso.
Y por supuesto, esa persona debía ser mi pequeña Yoshimo-chan.
–Yo también quiero jugar con ustedes~ –Aina esparció besos por todo el rostro de Yoshimo-chan, ocasionando que esta riera.
–Mientras Aina-mamá se apegue a las reglas del juego, puede jugar. –Dije.
–No eres divertida Yoshino-mamá. –Se quejó.
–Obedece o no juegas.
–Bien, cielos, que carácter…
–¿Dijiste algo?
–Dije que comencemos a jugar.
–Jeje domada~
–¡Hmp!
'Me prometieron estar en mi cumpleaños, recibí una llamada de ellos ese día'
'Me prometieron estar en mi graduación, un regalo fue enviado a casa'
'Me prometieron llevarme a pedir dulces en halloween, miré desde la ventana de casa a los niños del vecindario con sus padres'
'Mamá prometió ayudarme a hacer chocolates, al final tuve que ver un video tutorial en internet'
'Papá prometió enseñarme a andar en bicicleta, nunca toqué mi bicicleta empolvada'
'Papa y mamá prometieron arreglar nuestra relación, ellos se están esforzando para cumplir su promesa y los resultados son un sueño hecho realidad'
