Capítulo 35: El contexto de Bridgette "Lady Julianne" Cheng.

¿Cómo se supone que debo responder a todas las declaraciones? Esta noche es más pesada de lo que pensé y apenas son las nueve. Me acabo de enterar que Nightmare quiere posesionarse de mi cuerpo, que Agreste ha estado enamorado de mí los últimos ocho años, que mi "justicia" no existe porque la familia que se supone me había negado mi sueño, no tenía nada que ver en esto además que mis sentimientos de universitaria ante mi primer amor si eran correspondidos hasta que un maldito lobo negro que habían rechazado hace miles de años me quitó todo.

Mi "justicia" no era para con los Agreste, quiénes también tenían un pasado turbio. Ahora entiendo por que Gabriel es tan serio, pues no tuvo una vida fácil y su emporio comercial le costó trabajo. ¿Qué todos los diseñadores deben tener un pasado horrible para crear arte? Jamás pensé que la frase "solo los que conocen el infierno pueden presentarnos el paraíso" fuera cierta ¿Qué se supone que debo hacer? ¡Incluso lloré! ¡¿por qué lloré?! Le hice algo horrible a un "pollito", estoy pensando seriamente en firmar mi renuncia y tomar el primer vuelo a Nueva York.

¿Cómo debo responder?... Agreste me esta viendo con esos ojos suplicantes… prefería cuando me veía de reojo, esa mirada vacía era mejor que esta a la cual no sé como responder. ¿Qué debo sentir? ¿Qué debo hacer?

¿Por qué me gritaste y me besaste después de la batalla con Nightmare?... ¡¿En serio?! ¡¿Es lo único que se me ocurrió?! La mirada de Agreste se torna sorprendida, supongo que no esperaba que preguntara eso, bueno esto esta funcionando, si lo pongo más nervioso de lo que… no espera, ¡no estoy nerviosa! ¿Por qué debería estar nerviosa? A ver Bridgette Yu-Lian Cheng, tú no te pones nerviosa con nada o nadie. Al menos dí que lo hiciste porque eres un maldito psicotico o algo peor, por favor.

Me contesta que hacerse el sorprendido e indignado al darse cuenta que yo era Ladybug era la cereza del pastel para que yo lo odiara, por eso debía terminar conmigo de todas las formas horribles que se le ocurrieron… en cuanto al beso quería quedarse con algo mío para recordarme… ¡Demonios! ¿Cómo debo de responder? Yo le dí todo, excepto mi primer beso, ese era especial y a decir verdad si quería que fuera con él pero no en esas circunstancias. Ahora se pone a tomar de mi botella de vodka, algo me dice que el que necesitaba alcohol con urgencia era él. "Ese también era mi primer beso" ¡Maldito estúpido! ¿Qué esperas que te conteste?¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡MIERDA!

Bueno al menos sé que ya no siento nada por él, la situación es más bien incomoda. Debo cambiar de tema urgentemente. Pues quiere saber de lo que hice estos ocho años, es obvio que espera a la Bridgette dulce y tierna que no rompía un plato, pues me temo que esa chica se quedó aquí, en París. Por que quien estuvo en Nueva York era Lady Julianne…

Después de terminar mi trago, servirme más y soltar un largo suspiro; debo comenzar a desmoronar la imagen casi beata que debe tener de mi, tal vez así deje de verme con esos ojos tan… anhelantes, en eso se parece a Adrien… ¡Ay Adrien! Debo solucionar eso, o terminara odiando a Ladybug y va a ser un completo caos, Marinette no tiene la culpa de nada, sólo son víctimas de mi maldita estupidez… bueno primero terminemos esto y luego veré que hago.

Me fui de París antes de año nuevo, aún tenía heridas por la Tragedia de Elyseum, nombre puesto por la prensa al "ataque terrorista", te detestaba tanto que desee con todas mis fuerzas que te murieras al saber que estabas en coma. Deja de poner esa mirada de cachorro. Ante las negativas de mi familia, por que no querían que me fuera después del "accidente" en el que formé parte de Elyseum, el único pretexto que se me había ocurrido. Ese día fui a la Universidad, para que, con ayuda del profesor O'Donnell pudiera transferirme a Nueva York lo más rápido posible, aún sentía las burlas de los estúpidos que alguna vez llame amigos, pero la mejor de todas fue Helen, como la odio.

En cuanto su séquito de descerebradas me vieron, le informaron de mi regreso y no se cansó de seguirme humillando, pero no tenía tiempo que perder, aún me quedaban cosas por hacer y solo la ignoré.

El profesor O'Donnell estaba encantado con mi resolución, además que el fue quien se encargó de todo el papeleo y sólo me presente a firmar. El decano estaba "triste" por que su alumna estrella se iba a ir… maldito estúpido sólo quería seguir vendiendo mis proyectos a las empresas.

Ese día comenzó el último ataque de Nightmare, después de lo mal que terminé, llegué arrastrandome a casa de mis tíos, quienes habían sido evacuados pero no dejaron de buscarme… He sido una maldita con ellos, debo disculparme. Me encontraron desmayada y desangrandome en la puerta de la panadería, me llevaron al hospital que estaba lleno de personas que, a decir verdad estaban en mejores condiciones que yo. Después de estar en coma por tres días, me desperté sólo para reafirmar mi rechazo al mundo. Agreste en verdad funcionó tu plan de alejarme. Inmediatamente voltea la mirada, es obvio que no quiere que hable de eso, pero como me da igual lo seguiré haciendo…

Lo único que quería hacer era irme, aún con vendas y varios moretones, me puse en contacto con el profesor, quien también iría a Nueva York a visitar a su hija, además que me ayudaría con varías cosas para instalarme. Mis padres y tíos se negaron, pero no me importó. Además que mi misión como Ladybug había terminado. Tikki regresó a los aretes una semana después de Elyseum, me despedí del maestro Fu, le agradecí por su paciencia y le regresé el Miraculous.

El profesor O'Donnell quería que pasara las fiestas decembrinas con mi familia, pero el saber que estaba en la misma ciudad que… Agreste esta poniéndose incómodo; esta bien seguiré haciendolo me gusta verlo sufrir, ja delirios sociopatas, eso no le va a gustar al terapeuta.

Llegué a Nueva York con cara de fastidio. Ese sería mi "hogar" por los próximos tres años. La hija del profesor y él me llevaron a la Universidad, donde aún no iniciaban las vacaciones. Ambos formaban parte de la mesa directiva de la Universidad con puesto de bastante peso por las donaciones que hacían; así que llevar a una chica a más de un trimestre que inició el año escolar, era un lujo que podían darse.

Mi habitación afortunadamente era solo para mí, esa habitación sobraba por que expulsaron a ambas alumnas así que no tenía problema con aquello. Padre e hija O'Donnell se despidieron de mi y me invitaron a pasar año nuevo con ellos, en su ritual de cada año para patinar en Central Park, agradecí pero rechacé la invitación. Tenía que ponerme a trabajar de inmediato.

Llevaba conmigo el equivalente a cincuenta mil dólares, pago por el último proyecto que vendimos en la universidad, al menos Agreste recuerda ese dinero, se suponía que era para ambos, pero él no lo necesitaba. Me ayudarían esos recursos pero no sobreviviría los próximos tres años, así que después de instalarme, presentarme con los profesores de manera rápida, aproveché las vacaciones para ponerme al corriente con las materias y forma de enseñanza americana, el idioma se me dificultaba un poco pues estaba acostumbrada al acento británico que es más limpio que la jerga americana. En algunos momentos debía pedir que me repitieran la frase por que no entendía nada.

Gracias al internet me puse a ver las zonas más delictivas de la ciudad y por las cuales jamás debía pasar, así como conseguir un empleo. Daba algunos paseos por la ciudad para conocerla, sería mi ambiente por algunos años y no podía quedarme para siempre en el campus. Me enamoré de la Quinta Avenida, tanto glamour y caché en una selva de asfalto… se que vivía en París, pero Nueva York era una belleza más contemporanea, a diferencia de Europa que guarda con recelo su estatus de continente conquistador…

Marinette me llamó en año nuevo, eran cerca de las once de la noche en Francia aunque en Nueva York aún faltaba mucho. Mi amor estaba en casa de mis papás con mis tíos, muy tristes por que no quise pasar tiempo con ellos. Ella quería que hablara con mis papás pero yo no tenía el valor de enfrentarmeles, si los escuchaba tomaría el primer vuelo de regreso y aceptaría que irme a otro país era la idea más tonta y estúpida que había tenido. Quería estar con mis tíos, despertar todos los días con el aroma del pan recién hecho por mi tío Tom y levantarme tarde por quedarme a hacer un trabajo y llegar corriendo a la universidad… pero ya no tenía lugar ahí, Helen no permitiría que los demás me dejaran en paz, ella era la reina… bien pues sólo otra reina era capaz de ponerse a su nivel. Esa sería yo.

Las clases comenzaron en Enero, me presenté con los profesores faltantes y agradecí las buenas referencias que el profesor y decano habían dado de mí, así que sólo me quedaba sobresalir. Corté mi cabello como un nuevo inicio y comencé en un trabajo de medio tiempo que se acoplaba a mis horarios. Era la encargada de paquetería en Polarís. Había leído un poco de esa empresa y sabía que era buena pero le faltaba gracia en sus diseños.

Todos los días divagaba entre las oficinas y talleres para saber que hacían y como funcionaba todo. A la par que estudiaba duro, debo agradecer que la escuela no se me complicara como creí, me llevé bien con los profesores. Los compañeros, al principio, me preguntaban por las chicas francesas, si en verdad eran más liberales en cuestiones sexuales o si a besaban a todos de lengua; así que me cansaba más de terminar con esos mitos hasta que deje que pensaran lo que quisiera.

Con mi trabajo me di por bien servida, alcanzaba para sobrevivir, pero el dinero que aún tenía debía circular. Pedí ayuda a la hija del profesor O'Donnell, es un encanto de mujer, le comenté sobre que posibilidades habría de poner a trabajar ese dinero, pues al ser extranjera no podía hacer algún tipo de inversión y menos al ser menor de edad. Ella me ayudó con su corredor de bolsa y rápidamente con las órdenes que le daba al hombre esos cincuenta mil, fueron aumentando maravillosamente hasta convertirse en un capital vasto. Ese señor se convirtió en mi corredor durante los ocho años de mi estancia ahí. Debo agradecer aunque la economía no fuera buena en esos tiempos, aprendí a ver a corto y largo plazo, así que tuve ganancias considerables con las que ayudé a mis tíos a comprar su actual casa.

Seguí con cursos de idiomas: les causaba gracia a los profesores pues era una Franco-china, que estaba en Estados Unidos y quería aprender alemán e italiano. El mandarín no era problema, pues mi padre me hubiera clavado la mano a un árbol antes de no hablarlo fluidamente.

Aprendí técnicas de defensa personal, uso de armas… bendita sea la segunda enmienda en Norteamérica. Aprendí parkour y un poco de gimnasia, para no perder la condición que tenía como Ladybug… extrañaba a Tikki, ella quería que cumpliera mi sueño de diseñadora y era la única y verdadera amiga que tenía… mi vida estaba vacía.

Ahí estaba en Central Park viendo una representación de Hamlet de Shakespeare, sola; mientras pensaba en mi familia que estaba cruzando el océano, los amigos de la infancia se estaban casando y seguían en la campiña francesa; mi camino era diferente al suyo, mi ambición era mayor. Los "amigos" de París, se disculpaban por como me habían tratado, pero no podían ponerse en contra de Helén… al infierno con ellos; regresaría a París y haría que lamieran el suelo por donde pasaba, pero eso sería más díficil de lo que pensé.

Todas las escuelas de moda, eran de tiempo completo y chocaban con la universidad. Estaba ahí gracias al apoyo de los O'Donnell, no podía decirles: gracias pero dejo la escuela para irme a estudiar modas… por lo que me fui por lo más fácil. Tomé cursos de diseño digital, dibujo, pintura y algunos otros de arte. Aprendí a tocar el violín y el piano, mi acento británico cautivaba a todos aunque yo jamás hubiera estado en esa ciudad.

Durante las vacaciones trabajaba en cuanto trabajo de medio tiempo se me pusiera enfrente, así trabajé en heladerías, como niñera, como encargada en una tienda y en paquetería en Polarís.

Mi soledad solo era menor a mis ganas de regresar éxitosa, como tanto me había lavado el cerebro el profesor. No había cabida para amigos; ya había cometido el error de involucrarme con parásitos engañosos y no lo volvería a hacer y en cuanto a amores… se convirtieron en flirteo y amoríos.

El rostro de Agreste parece sorprendido. Supongo que pensaba que era una santa… me temo que no.

Debía perder el miedo a usar mi cuerpo como moneda de canje cuando llegara a donde quería, me acerque a los hijos de familia que presumían de tener casa en los Hampton y habían ido a esquiar a Suiza en las vacaciones de invierno o hacían fiestas privadas en Saint-Tropez durante el verano. Para ellos agregar a una francesa en sus affairs era como una menos en su larga lista. Me daba asco estar con ellos: la primera vez lavé tanto mi cuerpo hasta que la piel comenzaba a sangrar, corté mis uñas hasta que la sangre brotaba, me volví una loca de la limpieza.

¿Creías que no sería capaz de acostarme con alguien? Me temó que aquí dejé mis locuras de primer amor y romances de cuentos de hadas. No tenía nada más que mi cuerpo. Era bonita pero me faltaba confianza, comencé a ir al gimnasio y a usar tacones, aprendí a caminar con ellos para no parecer venado recién nacido…

Mi primer cambio vino casi al final de la Universidad, ya estaba trabajando en mi tesis de titulación con ayuda de algunos profesores después de adelantar cuantas materias se me ocurrieron, de hecho varias consultorías querían que me uniera a ellas, estabamos en plena recesión y debía pensar rápido pero si aceptaba era dejar a un lado mi meta de ser diseñadora. No me desagrada la carrera pero… llámalo capricho si quieres pero yo debía ser una diseñadora de alta costura.

Dejé de ser la chica de paquetería en Polarís y me convertí en la recepcionista del lugar, al parecer mi acento británico y lo "linda" que me veía, llamó la atención de uno de los gerentes que evidentemente quería acostarse conmigo. Mientras esperaba a la chica que me suplía por las tardes, me puse a garabatear un diseño que rondaba mi mente, era un vestido azul marino. Llegó el dueño de la empresa Demian Grayson, era un hombre mayor, que rondaba la tercera edad, tenía muchas influencias pero su talento en el diseño no le había permitido alcanzar los cuernos de la Luna y sólo era reconocido en la costa este. Absorta en mis pensamientos no vi, que estaba observandome trabajar en mi diseño hasta que me dijo que ese vestido le hacía falta algunos detalles para ser único en su clase. Solté un grito de sorpresa y después de disculparme con él, me dijo que quería verlo como un diseño formal al día siguiente… pensé que estaba bromeando y no lo hice. Así que al día siguiente me ordenó que fuera a su oficina, pensaba que me despediría, pero no… me pidió el diseño y me tuve que disculpar por no tenerlo así que me llevó a uno de los talleres y me pidió que lo hiciera. Puse en práctica todo lo aprendido en las clases de dibujo y arte, no quería hacer un diseño a garabatos como antes y otras personas. Me imaginé a la modelo, le puse un rostro y un peinado, delineé las texturas de las telas que servirían y los accesorios que usaría. Así en una hoja de papel opalina de tamaño tabloide, las únicas que estaban disponibles, le entregué mi idea. Por su expresión estaba maravillado de lo que había hecho y en el tiempo que lo había hecho… para ser exactos treinta minutos.

Me pidió mi portafolio de diseños, pero yo me había alejado de mi meta casi tres años, no tenía nada nuevo, así que esa noche me dispusé a reciclar algunos modelos que había hecho en mi tiempo libre… como garabatos y pasarlos a unas condiciones más "decentes". A la mañana siguiente, no apareció; pero como viajar en metro con un portafolio era algo estorboso, lo dejé en recepción.

Me alteré cuando no lo encontré ahí y pensé que me lo habían robado… ¡Brillante Bridgette, dejas un portafolio en una empresa de modas! Ni siquiera recordaba si lo había firmado… algo que siempre le había aconsejado a mi amor, alguien me robaría las ideas y sería mi fin a lo que no había iniciado…

Unos días después, Melanie Lovelace, la asistente del dueño; una mujer bien conservada y muy elegante a la mitad de sus cuarenta años; me solicitó que fuéramos a la oficina de Mr. Grayson… él había tomado el portafolio y tenía una propuesta que hacerme: había llevado mi portafolio a Parson, la escuela de modas más reconocida en Nueva York y donde Mr. Grayson tenía un amplio séquito de conocidos. Él pagaría mi matricula en ese colegio con la condición que todos los diseños serían para Polarís. No lo voy a negar, era una propuesta interesante, pero conocía el valor a mi trabajo y debía negociar…

Después de una hora discutiendo llegamos a una conclusión: los diseños serían para Polarís, pero yo ganaría un porcentaje del quince por ciento de la venta de los mismos (para comenzar a darme a conocer en el medio). Lo demás serviría como garantía por el pago de las clases en Parson. Mr. Grayson quería crear a la siguiente Coco Chanel, por lo que el siguiente paso era tener un nombre artístico: El nombre de Bridgette Yu-lian Cheng no tenía la suficiente fuerza así como el nombre de Gabrielle Bonheur Chanel parecía sacado de una novela romántica. Así que después de una larga lista de nombres; Melanie comentó que de donde había sacado mi acento inglés, la respuesta era sencilla: de los audiolibros de Jane Austen y las hermanas Brontë, mis escritoras favoritas, así como los cursos de la BBC en línea. Así que si romanizábamos Yu-lian pasaba a ser Julianne y como el acento denotaba un poco de glamour ¿por qué no convertirme en una dama? Así pase a ser Lady Julianne

Me gradué de la universidad de Nueva York como la mejor de mi generación. Tenía infinitas propuestas de trabajo en Wall Street, algunas eran buenas pero otras sólo eran para tenerme como distracción sexual… no iba a alejarme de mi tan anhelada meta otra vez así que me fui a Polarís para ser la segunda asistente de dirección aunque fuera medio tiempo.

Mr. Grayson y Melanie se convirtieron en mis mentores enseñándome en práctica, mientras en Parson aprendía sobre la teoría. Mis diseños fueron vendidos bajo la marca Polarís y las ventas aumentaron considerablemente, no sólo me quede en alta costura, también en joyería, lencería, trajes de baño, bolsos, zapatos, ropa casual. Participaban activamente en la feria celebrada antes del desfile de la Fashion Week pero llamamos la atención de la organizadora y nos dio un pequeño espacio durante el desfile. Mr. Grayson y mi profesor en Parson eligieron los más llamativos vestidos que había diseñado y me pidieron que los hiciera. Con eso llamé la atención de la princesa de Mónaco y diseñe su vestido de bodas, así siguieron una larga lista de solicitantes: actrices, cantantes, socialités, hijas de políticos, y más miembros de la realeza.

En la empresa y como todo el mundo, nadie conocía el rostro de Lady Julianne y el anonimato era parte del encanto (a excepción de los administradores de la casa real, los contratos de confidencialidad eran por ambas partes así que no había problemas), los clientes siempre se entrevistaban con Mr. Grayson, Melanie y yo: los tres éramos Lady Julianne. A la par de eso comencé a mezclarme en las altas esferas como su protegida, envolviendo en dulces trampas a todos los miembros de los círculos más exclusivos: convirtiéndome en amante de ocasión. Eso hacia enojar a Melanie y a Mr. Grayson, pero para mi era una forma de entrenamiento para llegar a este día. Con ese dinero mal habido inyecté el capital en la granja de mis padres.

Los tres estábamos tan cerca que incluso decían que éramos como una pequeña familia. Durante las vacaciones en la escuela, me llevaban a alguna otra capital de la moda: Londres, Praga, Tokio, Milán. Estuve seis meses de intercambio en Milán donde conocí a los Rossi.

Cuando me gradué de Parson me dieron rienda suelta a mi imaginación y lancé a Polarís a lo más grande a nivel internacional, no solo en diseño sino en administración; inversiones, compra de activos, acciones; tanto mi capital como el de Polarís ya era incalculable.

Sin embargo hace siete meses Mr. Grayson murió de una afección cardíaca. Yo había perdido a mi maestro, a mi guía, mi apoyo, a mi mejor amigo; pero Melanie había perdido a su amor platónico de los últimos veinte años. Sólo las personas más cercanas, diez en total; supimos de su muerte y le dimos el último adiós. El anuncio de su muerte lo daríamos más adelante para que no afectara los eventos que estaban en puerta. El hubiera querido que lo hicieramos así.

Sin esposa o herederos todo quedaba en manos de la familia más cercana: la déspota e inescrupulosa de su sobrina, Augusta Grayson. Como mi contrato solo marcaba que yo era la asistente, nadie más sabía que era la diseñadora estrella de Polarís.

Augusta comenzó a despilfarrar la fortuna y dar las órdenes más inverosímiles existentes. Melanie me dio el contrato que Mr. Grayson había hecho cuando creó mi nombre artístico, dónde a su muerte me cedía el nombre de la marca Lady Julianne con la condición que me llevara todos los diseños con los que había firmado con Polarís, por así decirlo me daba la libertad de hacer lo que quisiera con ellos. Si yo estaba en esa empresa era por cariño y respeto no era un castigo. Mr. Grayson quería dejarme la empresa pero el tiempo no le permitió firmar el nuevo testamento así que sólo quedaba una cosa por hacer… irme.

Augusta se sentía la gran diseñadora y siempre menospreció el trabajo de Lady Julianne, llamándolo poca cosa o algo común, la verdad es que esta loca y tiene serios complejos. Yo no iba a caer en su juego de darme a conocer pues jamás podría irme, así que dejé que hablara y ella tomo las riendas de todo. Ella diseñó para la Fashion Week ante la desaparición de Lady Julianne, muchos llegaron a pensar que era Mr. Grayson que usaba un pseudónimo. Pero ante las súplicas de Mel de soportar a Augusta hasta que firmara mi renuncia como Bridgette podría volver a usar mi carta como Lady Julianne. Hace tres meses Melanie se fue a California donde ya había conseguido trabajo y yo…

Yo me pusé en contacto con tu padre, Gabriel, quien era un caso especial. Mr. Grayson le había contado mi identidad como Lady Julianne, al parecer eran íntimos conocidos. Por eso unos meses después del fallecimiento de mi mentor; me pidió que trabajara para Agreste. Ya planeaba regresar a París, pero para ajusticiar a tu familia era mejor hacerlo desde adentro, así que acepté.

Así fue como llegamos al día de la Fashion Week y nuestro primer encuentro después de ocho años. Al parecer Agreste aún no se cree todo lo que conté; es un poco complicado aún para mí. Han pasado muchas cosas y he perdido demasiado, no sé si todo esto vale la pena… Gracias a que me fui conocí a Mr. Grayson y a Melanie: las personas más bellas y dulces que conocí, siempre tenían un regaño para mi… tal vez si él no hubiera muerto yo me hubiera quedado en Nueva York y hubiera olvidado todo asunto con los Agreste, después de soltar un largo suspiro, me di cuenta que al buscar mi pelea y mi justicia perdí tiempo valioso con las únicas personas que me apoyaron: los O'Donnell, Mr. Grayson, Melanie, mis tíos y mis padres. Fueron ocho años persiguiendo un fantasma; ya perdí mucho. No voy a dejar que Nightmare se adueñe de mí, más de lo que ya lo ha hecho. Enmendaré todo y me disculparé con todos.

Agreste, lo lamento pero no puedo aceptar tus sentimientos. Es lindo que aún me quieras pero ya no siento nada por ti. Rayos otra vez puso su mirada de cachorro, ¿sus ojos eran tan expresivos antes? Sólo tengamos una relación de trabajo soportable, ¿te parece?

Luce decepcionado, supongo que quería que me lanzara a sus brazos al saber que se comportó como un patán para que yo viviera estos años. No Agreste, viviré para mí y para las personas que amo. Lo primero en la lista disculparme con Adrien….


Sigo viva! y no he escrito nada!

Ok, en mi defensa he estado con las clases de inglés y bueno pues ahí se va mucho de mi tiempo.

Notaron nuestra nueva portada. Alguien me dijo que la historia era buena, pero si quería que todos la conocieran debía "venderla" pues al ser algo de Miraculous, la portada no decía nada, pues le hice caso y diseñe una nueva. (Aún no puedo modificarla en FF, no sé por que.)

Pueden ver a Félix y Bridgette en el fondo como un recuerdo borroso como antecesores y a Marinette y Adrien como los nuevos portadores.

El arte saben que no me pertenece, nací con nula capacidad artística. Así que las imágenes son tomadas de .com y pasen, por sus páginas para ver sus trabajos. Yo solo hice la edición.

El próximo capítulo... amantes del Adrinette yo las invocó