¡Retomamos LMDL Retold! Esta vez con una aventura previa a la gran tormenta que se viene más adelante. DM está a punto de hacer descubrimientos vitales para su propia vida y motivaciones. ¡A leer!
Trigésima sexta Historia: El pueblo fantasma.
El compromiso que Andrea y yo adquirimos con la causa de los Hunters fue algo inexplicable. Fue casi como si nos hubiésemos dejado llevar por la ola, y de un día para otro terminamos luchando ferozmente contra los enemigos que nos habían ordenado. Hasta ese día no entendimos jamás por qué nuestro destino terminó siendo el combatir contra Vile para que éste no se adueñara de la energía de los Portales. Las causas de justicia, igualdad y paz para los humanos eran nobles, pero no pasaban más allá del simple papel. Nadie en esta base combatía por ello. Nosotros, ciertamente, tampoco lo hacíamos. Quizá era sólo la sensación del hogar perdido.
Ciertamente, sólo nos teníamos a nosotros. Podíamos creer que había una causa en ello. Andrea había perdido a sus dos padres; mi padre había muerto y mi madre seguramente no corría un mejor pasar. Yo no podía hacer mucho por ella; tampoco quería volver. Presumía que sólo me traería malas noticias. Preferí ahorrarme ese dolor.
Y lo cierto es que nadie sabía bien hacia dónde nos llevaba esta guerra. Originalmente, y tras la aparición de los primeros Portales, la lucha se concentró en apoderarse de su energía, simplemente para evitar que el otro lo hiciera. Todos los lugares que se asaltaban, todos los escenarios de esta guerra, algo tenían que ver con esa gran misión. Sin embargo, desde hacía varios años ya nadie se concentraba en los portales, que permanecieron ocultos por mucho tiempo. Todos parecían cegados por una ira intensa contra el enemigo, que los hacía recurrir a las más bajas técnicas para eliminar al otro de forma definitiva. Pero nadie tenía tiempo ni ganas de cuestionarse el por qué. Y la verdad es que nadie quería hacerlo, ahora que estábamos tan cerca del triunfo.
Fefnir y Phantom habían caído. Leviathan se había sumado a nuestro lado, unos días después del triunfo de Proto sobre los últimos capitanes del Dark Soul Army. Según la chica, ahora había visto una nueva verdad: sus hermanos habían sido víctimas no de nosotros, sino de la sed de poder de su jefe, Vile. Estaba dispuesta a seguirnos para acabar con esta masacre de una vez. El Elegido Van se alegró por esa decisión. Todo empezaba a ir mejor. Ahora sólo faltaba localizar la base de Vile, que permanecía oculta, aún del alcance de la ex Generala. Y lo hicimos, curiosamente, gracias a uno de los Portales.
La energía de esos artefactos, que según los estudios eran unos enormes campos magnéticos que doblaban el espacio-tiempo y podían transportarte de manera rápida, se había estado acumulando. Presumiblemente, la energía acumulada había sido tanto que tenía que liberarse, de forma parecida a como hacen los volcanes. Lo curioso es que se liberara el portal que, específicamente, había comenzado toda la historia. Tanto para los Hunters como para nosotros mismos.
Se había liberado el Portal que residía, oculto bajo tierra, en North Ville.
El Coronel me asignó directamente a mí a investigar la situación. Dijo que encontraría lazos únicos que debía reparar, y que por tanto la misión tenía un valor único. Sofía equipó mi armadura con protección adicional contra radiación y partí. Fue una experiencia trágica cuando terminé de tele transportarme y vi el estado en que estaba mi pueblo natal. No quedaba resto alguno del pacífico sitio donde viví todos mis años de infancia. Las casas estaban destruidas y deshabitadas; la mía, en particular, estaba en el suelo. Me sorprendí al entrar a algunas viviendas; siendo niño las veía tan grandes, pero ahora me daba cuenta lo precaria de la situación en la que vivimos. Partí a la plaza; esa plaza donde jugaba todos los días, donde conocí a Andrea. Esa plaza que, desde la explosión, no tuve jamás la ocasión de volver a ver.
La plaza ya no existía. En su lugar había un cráter enorme: un agujero que se extendía, como un abismo sin fondo. Su diámetro era tal que cubría todo el lugar, habiéndose derrumbado las casas que antes rodearon el área verde. Según la operadora, la radiación que tenía que investigar provenía del cráter mismo. De modo que encontrar su respuesta también me llevaría a entender la mía. Activé mis botas y salté, con cuidado, deslizándome por la pared.
Caí luego de varios minutos al fondo del lugar. Todo era roca molida; las paredes y el suelo. No había nada inusual. Encendí unas luces que me proporcionó la armadura y seguí adelante, investigando. Arriba, la luz del día se veía sólo a lo lejos. Quién sabe cuántos metros de profundidad tenía el agujero. Tanteando las paredes del sitio me encontré con la primera sorpresa. Había un túnel que partía en ese lugar y se perdía hacia el fondo. Seguí por él.
A duras penas podía sentir la voz de la operadora. La señal se cortaba a veces; incluso, en varios momentos desapareció por completo. A pesar de que es complejo transmitir bajo tierra, nuestra tecnología había conseguido sortear ese problema. De modo que si la señal se perdía era por otra razón, anexa. Seguí recorriendo el túnel con mucho cuidado, mientras la operadora en la base trazaba un mapa con mi ubicación. Todas estas construcciones eran sitios de los cuales ni siquiera teníamos mapa ni posición satelital. Era, eso sí, una buena señal. Significaba que alguien estaba tratando de ocultar ese sitio. Probablemente tuviese que ver con la base de Vile. Seguí caminando. El túnel parecía cuidadosamente creado. Iba en línea recta. Pero a poco andar se dividió en tres. Pregunté qué camino debía tomar, pero en la base no sabían nada. Tuve que recorrer basado en mi instinto.
Tomé el camino derecho. Y al parecer no me equivoqué, pues a los pocos minutos vislumbré, en una curva, una extraña luz color púrpura. Corrí para alcanzarla. Lo que vi al girar en la curva fue sorprendente. Era un cúmulo de energías y luces extraordinario; un centro de color negro, y alrededor de él, girando, energía de color violeta. El espectáculo era de varios metros de alto, inundando todo el túnel. Era semi transparente, por lo que pude ver que detrás de él reposaban algunos mecanismos; esferas pequeñas, flotando y girando a toda velocidad. Pero además tuve otra impresión. Enfocándome en el centro negro, similar a un agujero, podía ver figuras pasando. Alcancé a notar un sujeto encapuchado, de traje completamente negro con algunas franjas y cristales púrpuras. Quise acercarme a la extraña visión, pero fue inútil. De pronto las energías cesaron, los mecanismos que giraban detrás, se apagaron y flotaron rápidamente hacia atrás del túnel. Seguí a las maquinas, corriendo, aunque fue demasiado tarde. Se perdieron entre el extraño lugar. Había sido una visión sorprendente. Ni siquiera noté que la señal se había ido por completo, y que la operadora recién me podía contactar luego de varios minutos de intentarlo.
Le comuniqué sobre mi visión y me pidió seguir investigando. Yo sentía que ya estaba cerca. La operadora confirmó que se había hecho una toma satelital del lugar, y que estaba sumergido en una red de túneles inmensa. El camino que seguí yo llegaba hasta una puerta de metal, sólida, sellada completamente. Intenté romperla con todas las armas que tuve a mi disposición, pero fue inútil. Nada iba a abrir esa protección. Me retiré. Guiado por la operadora, pude volver a la superficie del pueblo.
Al volver a la base, las conclusiones de las operadoras fueron decidoras. Primero, detrás de la puerta blindada se encontraba la extensión de los túneles. Sin embargo, la señal estaba bloqueada por un fuerte campo magnético. Claramente, ahí atrás estaba la base de Vile. Segundo, la energía rastreada y que había creado mi visión, correspondía a una clase de energía llamada dimensional. Eran los famosos Portales. Pero la visión del sujeto que vi tras el portal no tenía explicación. El Coronel aseguró que, mientras los Portales permaneciesen todos cerrados, no habría de qué preocuparse. Por último, la operadora me confirmó que esa energía había estado activa desde hacía mucho tiempo. Al menos 10 o 15 años. Se habían activado una vez, cuando la guardia de ese entonces tuvo que evacuar el lugar.
De modo que la gran explosión que destruyó nuestro pueblo y nuestros sueños, era la activación de uno de los Portales. El primero, seguramente; por eso Vile se posesionó en el lugar y lo usó como base de operaciones. Significaba, concluimos con Andrea, que desde siempre nuestros destinos estuvieron conectados a la misión de MMZ4. Era nuestro deber reivindicar el honor de nuestras familias y asegurarnos que la energía de los Portales no se desatara nunca más, para que no siguiera arruinando vidas inocentes. Era el compromiso que debíamos adoptar.
Todo estaba listo. Durante una semana, la base entera se preparó. Se venía la última de las misiones. Era el momento de dar el golpe de gracia y finiquitar esta guerra. Se estaba preparando un asalto masivo a la base de Vile.
¿Así que el pueblo de DM siempre estuvo conectado con la Guerra? ¿Qué cambios traerá esta revelación para las ideas de DM? ¡El Domingo un nuevo capítulo!
