Disclaimer: Crónicas de Kane es propiedad de Rick Riordan
Hola gente. Dado que llevaba más de un mes sin subir capítulo nuevo, he decidido que, en vez de unir esto que estáis a punto de leer con la lectura, pienso dividirlo en dos capítulos.
Annabeth despertó en una de las camas de la enfermería, sintiendo su cabeza como un bombo.
—¿Qué hago aquí? —murmuró en voz baja.
Intentó hacer memoria de lo ocurrido anoche. El Captura la Bandera, la victoria del equipo rojo gracias a su plan, la conversación con Thalia... y después de eso todo se volvía confuso.
—¿Annabeth? ¿Annabeth, estás bien?
La preocupada voz de Percy sonó cerca de su cama.
—¡Oh, sí! —Annabeth miró alrededor suyo. Thalia estaba durmiendo sobre otra de las camas—. ¿Qué ha ocurrido?
Percy la miró a los ojos.
—Te desmayaste al terminar el Captura la Bandera —respondió Percy.
—Ah, sí —asintió Annabeth, mientras las imágenes se aclaraban un poco en su mente. Tampoco es que fuese de mucha ayuda, ya que la mayoría no le encontraba mucho sentido.
Percy dio un suspiro.
—La niña me deja muerto de preocupación, y lo único que dice es "Ah, sí" —murmuró Percy, mientras examinaba el rostro de su novia—. Annabeth, ¿te ocurre algo?
—Yo... mientras estaba inconsciente... tuve un sueño.
Percy se inclinó hacia delante. Los sueños de los semidioses nunca solían ser normales.
—¿Qué viste?
—Estaba en un lugar frío y oscuro, dónde apenas podía moverme. Entonce escuchaba una voz en la lejanía, pero no recuerdo lo que decía —explicó Annabeth, mientras se frotaba la cabeza con las manos.
—Será mejor que vayamos ha hablar con Quirón sobre el tema —propuso Percy—. ¿Puedes levantarte?
—¿Quién te crees que soy, Jackson? —replicó Annabeth, mientras se levantaba de la cama—. Venga, vamos a ver a Quirón.
—Sí, pero antes... —Percy señaló a Annabeth—. Mejor que te cambies de ropa, ¿no?
Annabeth bajó la mirada, dándose cuenta de que llevaba simplemente una bata de hospital. Se preguntó de dónde habría salido, porque dudaba que la enfermería del campamento tuviese de esas cosas.
—Iremos después de que me cambie de ropa.
Después de despertar a Thalia para que fuese a buscar ropa para Annabeth a la cabaña de Atenea, los tres se reunieron con Quirón en el porche de la Casa Grande. El centauro, aunque al principio tenía cara de dormido, se desveló a medida que Annabeth iba contando su historia.
Una vez que la hija de Atenea hubo terminado de explicar lo ocurrido, Quirón se quedó pensativo.
—Thalia... ¿puedes ir a buscar a Rachel en su cueva? —pidió Quirón.
—Claro —asintió Thalia, dándoles la espalda y marchándose.
Quirón entró dentro de su silla de ruedas mágicas y, con un gesto, les indico a Percy y Annabeth que entrasen dentro de la casa.
—¿El Sr. D no esta aquí? —preguntó Percy nada más entrar, dándose cuenta de que no veía por ninguna parte al director del campamento.
—Zeus le ha concedido un permiso especial a Dioniso mientras dure la lectura de los libros. Puede regresar al Olimpo solamente por las noches —explicó Quirón, mirando por la ventana. Aún era de noche pero, por el este, empezaba a clarear—. Supongo que dentro de poco estará aquí de nuevo.
—Quirón —dijo Annabeth—. Mi sueño... alguien quiere decirme algo, ¿verdad?
—No lo sé, niña —respondió el centauro—. Puede que sí o puede que no... puede que simplemente hayas tenido ese sueño por algún extraño motivo.
—Sí... puede ser —asintió Annabeth.
Percy podía suponer que Annabeth no estaría muy contenta si al final resultaba ser una búsqueda. La única búsqueda que ella había dirigido, en el Laberinto, había acabado de una forma poco agradable para ella, y no parecía muy dispuesta a repetir aquello.
Poco después llegaron Thalia y una medio dormida Rachel, que estaba terminando de cepillarse su cabello pelirrojo, entraron en la estancia.
—Aquí traigo a Rachel, Quirón —informó Thalia.
—Gracias, Cara pino. No es como si no tuviésemos ojos en la cara —replicó Percy con sarcasmo.
Thalia le dio un golpe en el brazo.
—Gracias, Thalia —interrumpió Quirón, antes de que esos dos empezasen a pelear.
—¿Qué pasa, Quirón? —preguntó Rachel.
Rápidamente Quirón le explicó la situación a la chica. Al final de todo, ésta se quedó pensativa.
—Sí... sí, parece una búsqueda —murmuró—. Ya veo porque me has llamado. —Rachel se giró hacia Annabeth—. Bueno, ya sabes que hacer, Annabeth.
—Sí... —murmuró esta, sin estar muy convencida—. Rachel, ¿cuál es...?
Pero ante de que Annabeth pudiese completar su petición, el tenue olor a uvas y un pequeño destello morado en una esquina, les aviso de la llegada del dios a cargo del Campamento Mestizo.
—Genial —gruñó Dioniso, al verlos reunidos—. Quirón, ¿que hacen los mocosos aquí tan pronto?
—Pues resu...
—Da igual, no quiero saberlo. —Dioniso se dirigió a las escaleras y puso el pie en el primer peldaño, antes de girarse y señalar a Percy con un dedo acusador—. Será mejor que no montes ningún jaleo en mi campamento, Peter Johnson.
Percy rodó los ojos.
—No lo haré, Sr. D. Y es Percy, Jackson, señor.
—Lo que sea.
Dioniso desapareció escaleras arriba. Annabeth aprovechó ese momento para hacerle la pregunta a Rachel.
—¿Cuál es mi destino?
Durante unos segundos no paso nada. Entonces Rachel cerró los ojos y se tambaleó. Percy y Thalia se apresuraron en sentarla en una silla. Abrió de nuevo los ojos, que habían adquirido un brillo verdoso y una espesa niebla verde empezaba a arremolinarse alrededor de sus pies. Rachel abrió la boca y, una voz ronca salió de ella.
La hija de la sabiduría navegará junto el mar y el sol.
La unión de dos seres será vital.
La sangre será la única salvación.
Y al final, tras una reunión, se tomará una difícil decisión.
Tras pronunciar la última frase, el cuerpo de Rachel dio un espasmo. Segundos más tarde, la pelirroja se levantaba tambaleante de la silla.
—Quirón, ¿qué significa? —preguntó Percy.
—Vayamos parte por parte —respondió Quirón—. Veamos, el primer verso decía: "La hija de la sabiduría navegará junto el mar y el sol".
—Claramente se refiere a Annabeth —dijo Thalia—. Y con mar y sol se refiere a Poseidón y a Apolo respectivamente. Es decir que Annabeth tendrá que ir con Percy y con alguno de Apolo.
—Y con la parte de navegará, podemos suponer que necesitaremos un barco —dijo Percy—. Así que supongo que, en principio, tendremos que dirigirnos al puerto. Pero no sé lo que significa las otras tres líneas...
—Te llamaría tonto, Sesos de algas. Pero yo tampoco lo sé —dijo Thalia, frunciendo el ceño.
—Bueno, seguramente ya se resolverá con el tiempo —dijo Quirón—. Annabeth, ¿ya has pensado a quién llamar de Apolo?
—Supongo que a Will Solace —respondió Annabeth, tras pensarlo unos segundos.
Quirón asintió de acuerdo con ella.
—Pues bien. Partiréis una vez terminado el desayuno. Id a prepararos, mientras yo voy ha hablar con Will.
—De acuerdo.
Una vez terminado el desayuno y que Will aceptase unirse a la búsqueda, Argos llevó a los tres adolescentes a la ciudad, mientras Quirón anunciaba lo que había ocurrido.
—Y una vez dicho esto, sigamos con la lectura. ¿Quién va a leer?
—Yo —respondió Anubis, tomando el libro—. Muy bien, el nuevo capítulo se llama...
Hola gente.
Capítulo trigésimo sexto subido. Cómo ya he comentado arriba, este en principio iba a ser un solo capítulo, en parte trama y en parte lectura. Pero al final lo he dividido, así que en el siguiente (y en los próximos) será full lectura.
La trama de la búsqueda de Annabeth se dividirá en tres partes. Esta que acabáis de leer y dos más que saldrá en capítulos posteriores.
En fin, espero que os haya gustado.
Se despide,
Grytherin18-Friki
